¿Cuándo y por qué fueron elegidos los libros de la Biblia, en especial los del Nuevo Testamento?

Consultorio Bíblico 868

Programa No. 2016-01-09

PABLO LOGACHO
Nos ha escrito un amable oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Cuándo y por qué fueron elegidos los libros de la Biblia, en especial los del Nuevo Testamento? ¿Con qué autoridad los hombres conformaron el canon del Nuevo Testamento?
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta amigo oyente. Ninguno de los libros del Nuevo Testamento fue escrito por el Fundador del cristianismo, en marcado contraste con otras grandes religiones como el Islamismo, cuyo fundador, Mahoma, supuestamente escribió el Corán. La iglesia cristiana contó desde su inicio con el Antiguo Testamento, pero los libros que constituyen el Nuevo Testamento, no fueron escritos sino hasta varias décadas después. Su compilación en un volumen con el Antiguo Testamento vendría todavía más tarde. El reconocimiento de que esos libros poseen autoridad divina es lo que les hace canónicos, o que pertenecen al canon. La palabra canon viene del vocablo griego kanón y este a su vez procede de la palabra hebrea kahneh que se traduce como “caña” o “vara” para medir. Luego la palabra vino a significar cualquier lista de cosas para referencia; por ejemplo, en Alejandría, una lista de escritores clásicos era llamada un canon y Eusebio llamó cánones de los tiempos, a ciertas tablas cronológicas. Este es el significado de la palabra técnica canon en su relación a las Escrituras. El canon de las Escrituras es usado primero en su sentido pasivo, indicando que lo que está siendo medido llega a ser, as su vez, el medio con que medir o comprobar otras cosas. De esta manera la Escritura es primero aquello que es medido o definido de acuerdo a la norma fijada por la iglesia cristiana, y segundo, aquello que, siendo medido, llega a ser por eso mismo la regla para la iglesia en cuanto a los demás casos. La Biblia contiene la lista de libros reconocidos, que han sido medidos por una cierta norma o medida; y por eso ha llegado a ser la medida para otros libros. La palabra fue usada por primera vez, dentro de la cristiandad, por Anfiloquio en el 380 DC, un poeta, quien se refirió al canon de los escritos inspirados por Dios. Orígenes por su parte, había hablado de los libros canonizados, o de los libros puestos en la lista. Posteriormente Jerónimo y Agustín usaron la palabra en un sentido técnico por el año 400 DC. ¿Cuál es entonces, la regla de la iglesia cristiana por la cual un libro es medido o definido como canónico? Una de las muchas declaraciones de fe señala que un libro canónico es aquel de cuya autoridad nunca hubo duda alguna en la iglesia. Obsérvese que la referencia es a su autoridad, no a su autoría. Esta declaración es usualmente considerada como que tiene una debilidad, puesto que no puede ser aplicada a todos los libros, ni a todas las ramas del cristianismo. Incluso los reformadores supieron bien de las dudas que hubo desde un principio en cuanto a algunos libros, aun cuando es muy probable que para el siglo 16 aquellas dudas ya estaban extintas. Por tanto, es probable que la referencia sea a la iglesia en su totalidad, distinguiéndola de las iglesias individuales. El asunto fue originalmente establecido principalmente por la lectura pública y el uso general en las comunidades cristianas.
En los primeros tres siglos nunca hubo un pronunciamiento sobre la materia, excepto por el testimonio de escritores individuales y representativos. No hay evidencia corporativa posible. Pero, cuando ella estuvo disponible y fue necesaria, pronto se vio que no había duda real en cuanto a nuestros libros. El primer testigo corporativo fue el Concilio de Laodicea en al año 364 DC, en donde el testimonio es claro; y cuando la iglesia, como un todo, fue capaz de dar testimonio, se nota que la declaración anterior queda justificada. Las bases para la canonicidad deben ser consideradas. ¿Por qué ciertos libros fueron recibidos y otros rechazados? En una conversación con un amigo, le hice esta pregunta: ¿Cuál es la razón más importante por la cual tú aceptas el Nuevo Testamento? En lo más profundo de tu ser, ¿qué es lo que te hace aceptarlo, mientras que al mismo tiempo rechazas otros libros? Mi amigo me dijo que no lo sabía y que en realidad nunca lo había encarado de tal manera. De modo que proseguí: ¿Lo aceptas porque es antiguo? Hay otros libros aun más antiguos. ¿Lo aceptas porque contiene la verdad? Bueno, hay otros libros que también contienen la verdad. No. Más allá de su edad, más allá de su utilidad, más allá de su verdad, está el fundamento básico, este libro vino de hombres que estaban calificados en forma única para comunicar la voluntad de Dios a los hombres.
La base de nuestra aceptación del Nuevo Testamento es lo que llamamos en lenguaje técnico, su carácter apostólico; por cuanto los libros procedieron bien sea de apóstoles escritores, o por medio de la sanción de los apóstoles. Nuestra opinión del Antiguo Testamento es correspondiente a esto. La razón fundamental es la convicción de que ciertos libros provienen de hombres que fueron divinamente inspirados para revelar y transmitir la voluntad de Dios; profetas en el Antiguo Testamento y apóstoles en el Nuevo Testamento. Los profetas fuero n reconocidos como expositores de la voluntad de Dios, y sus escritos fueron considerados como inmediatamente dotados de autoridad. Luego, gradualmente, esos libros fueron compilados en un solo volumen. Así el Antiguo Testamento representa aquellos libros que Israel aceptó, sobre apropiada evidencia, como la norma divina de fe y práctica, debido a que fueron escritos o producidos por hombres con calidad de profetas. No fue la decisión de la gente la que causó la canonicidad, sino que la canonicidad suscitó su aceptación por parte de la gente. La autoridad vino de Dios a través de los profetas, y el reconocimiento de la parte de la gente fue efecto de la canonicidad. Lo que la gente hizo fue pesar la evidencia, y el resultado fue testimonio antes que fallo o sentencia. De la misma manera, los libros del Nuevo Testamento fueron señalados como de origen apostólico. Esto puede haber sido autoría o sanción, pero no hay duda que la norma primaria de verificación y aceptación fue la creencia de que estos libros provenían de hombres de carácter apostólico; bien sean apóstoles ellos mismos, o sus asociados. De modo que el cimiento de la canonicidad no fue meramente la antigüedad, o la verdad, o la utilidad de los libros, sino, por encima y antes que estas características, porque procedieron de instrumentos de la voluntad de Dios calificados en forma única. Todas las demás pruebas fueron subsidiarias y confirmatorias. Es, por consiguiente, importante y esencial distinguir entre el cimiento de la canonicidad y la base para la convicción de canonicidad. Esta última es ampliamente separada de la anterior, y es algo subjetivo, en tanto que lo primero es racional, objetivo y deja al hombre sin excusa. Es particularmente importante, en este punto, notar lo que la canonicidad realmente implica e incluye.
Ella ha creado una colección de libros, no una revelación. La canonicidad es análoga a la codificación, e implica la existencia previa de libros separados. La autoridad de cada libro de la Biblia sería la misma, incluso si no hubiera habido compilación o codificación. De modo que la autoridad no es la de un volumen, sino la de una revelación. La revelación no vino a causa de la canonicidad sino que la canonicidad vino a causa de la revelación; y la Biblia, como hemos visto, es considerada como revelación, por cuanto se la estima como el registro escrito de la manifestación histórica del Redentor y su verdad. Bien se ha sido dicho que la Biblia no es una colección autorizada de libros, sino una colección de libros autorizados. Esta distinción es vital. Es esencial recordar que la cualidad que determina la aceptación de un libro es que posea revelación divina. De modo que la canonización no elevó a un libro a la posición de Escritura, sino que reconoció solamente lo que ya era Escritura. La canonización fue una decisión basada en el testimonio, y el proceso de incluirlos en el canon fue el reconocimiento de un hecho ya existente. Es verdad, por supuesto, que el proceso de canonización por parte de la iglesia entera implica una autoridad acumulativa, y añade inmensamente fuerza a la posición, representando el testimonio del cristianismo entero; pero nunca debe olvidarse que la autoridad de cada libro separado estaba en el mismo libro desde el principio.
PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio cuyo fin es llevar personas a la madurez en Cristo, por ello le invitamos a visitar nuestra página Web y conocer cada uno de los estudios que tenemos a su disposición y por supuesto conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA En Isaías capítulo 65 se habla de nuevos cielos y nueva tierra y dice que la gente tendrá descendientes. Pero según Mateo 22:30 Jesús dijo que los que resuciten de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¿Por qué entonces en Isaías dice que la gente que viva en esos nuevos cielos y nueva tierra tendrán descendientes? Busque la respuesta en nuestra página en Internet la dirección es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.

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La historia de la Biblia en inglés

La historia de la Biblia en inglés

Autor: Philip W. Comfort

a1A medida que el evangelio se difundió y las iglesias se multiplicaron durante los primeros siglos de la era cristiana, los cristianos en muchos países querían leer la Biblia en sus propios idiomas. Como resultado, ya desde el siglo II se hicieron muchas traducciones en muchos idiomas diferentes. Por ejemplo, había traducciones hechas en copto para los egipcios; en siríaco para aquellos que hablaban arameo; en gótico para los alemanes llamados godos; y en latín para los romanos y los cartaginenses. Alrededor del año 400, Jerónimo hizo la traducción al latín más famosa. Esta traducción, conocida como la Vulgata Latina (vulgata significa «común», de ahí que este texto fuera para el hombre común), fue usada muy extensamente en la iglesia católica romana siglo tras siglo.

Las primeras traducciones: la de Caedmon, la de Bede, y la de Alfredo el Grande

En el siglo VI, misioneros de Roma llevaron el evangelio a Inglaterra. La Biblia que llevaron con ellos fue la Vulgata Latina. Los cristianos que vivían en Inglaterra en aquel tiempo dependían de los monjes para recibir instrucción de la Biblia. Los monjes leían la Biblia latina y enseñaban de ella. Después de unos pocos siglos, cuando se fundaron los monasterios, surgió la necesidad de traducciones de la Biblia al inglés. La primera traducción inglesa, por lo que sabemos, la hizo un monje llamado Caedmon en el siglo VII, quien hizo una versión métrica de partes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Se dice que otro sacerdote inglés, de apellido Bede, tradujo los Evangelios al inglés. La tradición dice que estaba traduciendo el Evangelio de Juan en su lecho de muerte en el año 735. Otro traductor fue Alfredo el Grande (reinó 871–899), quien era considerado un rey muy letrado. En sus leyes incluyó partes de los Diez Mandamientos traducidos al inglés, y también tradujo el libro de los Salmos.

Otras versiones tempranas: los Evangelios de Lindisfarne, los Salmos de Shoreham y los Salmos de Rolle

Todas las traducciones de la Biblia inglesa previas al trabajo de Tyndale (del cual hablaremos más adelante) fueron hechas del texto latino. Algunas versiones latinas de los Evangelios, con las traducciones inglesas de palabra-por-palabra escritas entre líneas—que se llaman traducciones interlineales—perduran desde el siglo X. La traducción más famosa de este período es llamada los Evangelios de Lindisfarne (950). En la última parte del siglo X, Aelfrico (circa 955–1020), abad de Eynsham, hizo traducciones idiomáticas de varias partes de la Biblia. Todavía existen dos de esas traducciones. Más tarde, en los años 1300, William de Shoreham tradujo los Salmos al inglés y lo mismo hizo Richard Rolle, cuyas ediciones de los Salmos incluían un comentario versículo por versículo. Ambas traducciones, que eran métricas y por lo tanto se llamaban salterios, eran populares cuando John Wycliffe era joven.

La versión de Wycliffe

John Wycliffe (circa 1329–1384), el teólogo de Oxford más eminente de su época, y sus asociados, fueron los primeros en traducir la Biblia completa del latín al inglés. Wycliffe ha sido llamado «el Lucero del Alba de la Reforma» porque cuestionó la autoridad papal con valentía, criticando la venta de indulgencias (que se suponía librarían a una persona del castigo en el purgatorio), negando la realidad de la transustanciación (la doctrina de que el pan y el vino se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre de Jesucristo durante la comunión), y habló en contra de las jerarquías eclesiásticas. El papa censuró a Wycliffe por sus enseñanzas herejes y le pidió a la Universidad de Oxford que lo despidiera. Pero Oxford y muchos otros líderes gubernamentales estuvieron del lado de Wycliffe, así que él pudo sobrevivir a los ataques del papa.

Wycliffe creía que la forma de ganar en su lucha contra la autoridad abusiva de la iglesia era hacer que la Biblia estuviera a la disposición de la gente en su propio idioma. Entonces podrían leer por sí mismos acerca de cómo cada uno podía tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo—aparte de la autoridad eclesiástica. Wycliffe, con sus asociados, completó la traducción del Nuevo Testamento alrededor de 1380, y del Antiguo Testamento en 1382. Wycliffe concentró sus labores en el Nuevo Testamento, mientras que un asociado, Nicholas de Hereford, hizo una gran parte del Antiguo Testamento. Wycliffe y sus colegas, que no estaban familiarizados con el hebreo y el griego originales, tradujeron el texto del latín al inglés.

Después que Wycliffe terminó el trabajo de traducción, organizó un grupo de feligreses pobres, conocido como los lolardos, para que fueran por toda Inglaterra predicando las verdades cristianas y leyendo las Escrituras en su lengua nativa a todos los que quisieran escuchar la Palabra de Dios. Como resultado, la Palabra de Dios, a través de la traducción de Wycliffe, se puso en las manos de los habitantes de Inglaterra. Él fue amado y también odiado. Sus enemigos eclesiásticos no se olvidaron de la oposición que había manifestado al poder de ellos, ni los esfuerzos exitosos de Wycliffe de hacer que las Escrituras estuvieran a la disposición de todos. Varios siglos después de su muerte lo condenaron como hereje, sacaron su cuerpo de la tumba, lo quemaron, y arrojaron sus cenizas al Río Swift.

Uno de los asociados cercanos de Wycliffe, John Purvey (circa 1353–1428), continuó el trabajo de Wycliffe produciendo una revisión de su traducción en 1388. Purvey era un erudito excelente; su trabajo fue muy bien recibido en su generación y en las generaciones siguientes. En menos de un siglo la revisión de Purvey había reemplazado a la Biblia original de Wycliffe.

Como dijimos antes, Wycliffe y sus asociados fueron los primeros ingleses que tradujeron la Biblia completa del latín al inglés. Por lo tanto, su Biblia era una traducción de una traducción, y no una traducción de los idiomas originales. Con la llegada del Renacimiento surgió la reaparición del estudio de los clásicos—y con ella, el renacimiento del estudio del griego, así como del hebreo. Por lo tanto, por primera vez en casi mil años (500–1500—el tiempo aproximado en que el latín fue la lengua dominante de los letrados, excepto en la iglesia griega), los eruditos comenzaron a leer el Nuevo Testamento en su idioma original, el griego. Para 1500 se comenzó a enseñar griego en la Universidad de Oxford.

La traducción de Tyndale

William Tyndale nació en la época del Renacimiento. En 1515 se graduó de la Universidad de Oxford, donde había estudiado las Escrituras en griego y en hebreo. Para cuando llegó a los treinta años de edad, Tyndale había comprometido su vida a la traducción de la Biblia de los idiomas originales al inglés. El deseo de su corazón se trasluce en una declaración que le hizo a un eclesiástico, cuando le refutó la opinión de que sólo los clérigos estaban capacitados para leer y entender correctamente las Escrituras. Tyndale dijo: «Si Dios me conserva la vida, tantos años como sean, lograré que un muchacho que va detrás de un arado sepa más de las Escrituras de lo que sabes tú» (Brian Edwards, God’s Outlaw [El fugitivo de Dios], 61).

En 1523 Tyndale fue a Londres a buscar un lugar para trabajar en su traducción. Cuando el obispo de Londres le negó la hospitalidad, Humphrey Monmouth, un mercader de telas, le proveyó un lugar. Entonces, en 1524, Tyndale se fue de Inglaterra para Alemania, porque la iglesia de Inglaterra, que todavía estaba bajo la autoridad papal de Roma, se oponía fuertemente a poner la Biblia en manos de los laicos. Tyndale se radicó primero en Hamburgo, Alemania. Es muy posible que haya conocido a Lutero en Wittenberg poco después. Pero aun si no conoció a Lutero, estaba muy al tanto de los escritos de Lutero, y de la traducción de Lutero al alemán del Nuevo Testamento (publicado en 1522). A través de toda su vida, Tyndale fue acosado por propagar las ideas de Lutero. Tanto Lutero como Tyndale usaron el mismo texto griego (uno que Erasmo había compilado en 1516) para hacer sus traducciones.

Tyndale completó su traducción del Nuevo Testamento en 1525. Se llevaron de contrabando a Inglaterra quince mil ejemplares, en seis ediciones, entre 1525 y 1530. Las autoridades eclesiásticas hicieron lo imposible para confiscar los ejemplares de la traducción de Tyndale y quemarlos, pero no pudieron detener la corriente de Biblias que entraban a Inglaterra desde Alemania. Tyndale no pudo regresar a Inglaterra porque su vida corría peligro, puesto que su traducción había sido prohibida. Sin embargo, continuó su trabajo en el extranjero, corrigiendo, revisando y volviendo a publicar su traducción hasta que la revisión final apareció en 1535. Poco después de eso, en mayo de 1535, Tyndale fue arrestado y llevado a un castillo cerca de Bruselas. Después de haber estado en la cárcel por más de un año, fue juzgado y condenado a muerte. Fue estrangulado y quemado en la hoguera el 6 de octubre de 1536. Sus últimas palabras fueron muy conmovedoras: «Señor, ábrele los ojos al rey de Inglaterra».

Después de haber terminado el Nuevo Testamento, Tyndale había comenzado a trabajar en una traducción del Antiguo Testamento hebreo, pero no vivió el tiempo suficiente para completar su tarea. Sin embargo, había traducido el Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento), Jonás y algunos libros históricos. Mientras que Tyndale estaba en la cárcel, uno de sus asociados, llamado Miles Coverdale (1488–1569), completó la traducción de toda la Biblia en inglés—basándose principalmente en la traducción de Tyndale del Nuevo Testamento y otros libros del Antiguo Testamento. En otras palabras, Coverdale completó lo que Tyndale había comenzado.

La versión de Coverdale

Miles Coverdale era graduado de la Universidad de Cambridge y, al igual que Tyndale, fue forzado a huir de Inglaterra porque había sido influenciado fuertemente por Lutero, hasta el punto de que predicaba valientemente contra la doctrina de la iglesia católica. Mientras estaba en el extranjero, Coverdale conoció a Tyndale, y luego llegó a ser asistente de este, especialmente ayudando a Tyndale a traducir el Pentateuco. Para cuando Coverdale logró producir una traducción completa (1537), el rey de Inglaterra, Enrique VIII, había roto todos los lazos con el papa y estaba listo para ver la aparición de una Biblia en inglés. Tal vez la oración de Tyndale había sido contestada, con un giro muy irónico. Entonces el rey le dio aprobación real a la traducción de Coverdale, que estaba basada en el trabajo de Tyndale, el hombre a quien antes había condenado Enrique VIII.

La versión de Thomas Matthew y la Gran Biblia

En el mismo año en el que la Biblia de Coverdale recibió la aprobación del rey (1537), se publicó otra Biblia en Inglaterra. Esta fue obra de un hombre llamado Thomas Matthew, un seudónimo para John Rogers (circa 1500–1555), que era amigo de Tyndale. Evidentemente, Rogers usó la traducción no publicada de Tyndale de los libros históricos del Antiguo Testamento, otras partes de la traducción de Tyndale y además otras partes de la traducción de Coverdale para formar una Biblia completa. Esta Biblia también recibió la aprobación del rey. La Biblia de Matthew fue revisada en 1538 y se imprimió para ser distribuida en las iglesias a través de Inglaterra. Esta Biblia, llamada la Gran Biblia, debido a su tamaño y alto costo, llegó a ser la primera Biblia inglesa autorizada para uso público.

Se imprimieron muchas ediciones de la Gran Biblia en la primera parte de la década de 1540. Sin embargo, su distribución fue limitada. La actitud del rey Enrique en cuanto a la nueva traducción cambió. Como resultado, el parlamento inglés pasó una ley en 1543 restringiendo el uso de la traducción inglesa. Constituía un crimen que cualquier persona que no tuviera una licencia explicara las Escrituras en público. Muchos ejemplares del Nuevo Testamento de Tyndale y de la Biblia de Coverdale fueron quemados en Londres.

A esto le siguió una represión aún mayor. Después de un período corto de clemencia (durante el reinado de Eduardo VI, 1547–1553), la reina María llevó a cabo una severa persecución. Ella era católica, y estaba determinada a restaurar el catolicismo en Inglaterra y a reprimir el protestantismo. Muchos protestantes fueron ejecutados, incluyendo John Rogers, el traductor de la Biblia. Coverdale fue arrestado y luego puesto en libertad. Huyó a Ginebra, que era un santuario para los protestantes ingleses.

La Biblia de Ginebra y la Biblia del Obispo

Los exiliados ingleses en Ginebra eligieron a William Whittingham (circa 1524–1579) para que les hiciera una traducción del Nuevo Testamento. Él usó la traducción latina de Theodore Beza y consultó el texto griego. Esta Biblia llegó a ser muy popular porque era pequeña y su precio era moderado. El prefacio de la Biblia y sus muchas anotaciones fueron afectados por una fuerte influencia evangélica, así como por las enseñanzas de Juan Calvino. Calvino fue uno de los más grandes pensadores de la Reforma; era un comentarista bíblico de renombre y el líder principal en Ginebra en aquellos días.

Mientras que la Biblia de Ginebra era popular entre muchos hombres y mujeres ingleses, no tuvo aceptación entre muchos líderes de la iglesia de Inglaterra debido a sus notas calvinistas. Estos líderes, reconociendo que la Gran Biblia era inferior a la Biblia de Ginebra en estilo y erudición, iniciaron una revisión de la Gran Biblia. Esta Biblia revisada, publicada en 1568, llegó a ser conocida como la Biblia del Obispo; continuó siendo usada hasta que fue reemplazada por la Versión del Rey Jacobo en 1611.

La versión del rey Jacobo

Después que Jacobo VI de Escocia llegó a ser rey de Inglaterra (también conocido como Jacobo I), insistió que varios clérigos de sectores puritanos y anglicanos se reunieran con la esperanza de que sus diferencias pudieran ser reconciliadas. La reunión no logró la reconciliación. Sin embargo, durante la reunión, uno de los líderes puritanos, John Reynolds, presidente de Corpus Christi College en Oxford, le pidió al rey que autorizara una nueva traducción, porque quería ver una traducción más exacta que las anteriores. Al rey Jacobo le gustó esa idea, porque la Biblia del Obispo no había tenido éxito y porque él consideraba que las notas de la Biblia de Ginebra eran sediciosas. El rey inició este trabajo y tomó una parte activa en los planes de la nueva traducción. Él sugirió que profesores universitarios trabajaran en la traducción para asegurar la mejor erudición posible, e instó fuertemente a que no pusieran ninguna nota marginal salvo las que correspondían a explicaciones literales del hebreo y griego. La ausencia de notas interpretativas ayudaría a que todas las iglesias de Inglaterra aceptaran la traducción.

Más de cincuenta eruditos, instruidos en hebreo y griego, comenzaron el trabajo en 1607. La traducción pasó por varios comités antes de ser terminada. Los eruditos recibieron instrucciones de seguir la Biblia del Obispo como la versión básica, siempre y cuando concordara con el texto original, y de consultar las traducciones de Tyndale, Matthew y Coverdale, así como la Gran Biblia y la Biblia de Ginebra, cuando parecía que contenían traducciones más exactas de los idiomas originales. Esta dependencia en otras versiones se expresa en el prefacio de la Versión del Rey Jacobo: «En realidad, buen lector cristiano, desde el principio nunca pensamos que necesitaríamos hacer una nueva traducción, ni tampoco hacer una buena traducción de una mala … sino hacer una buena mejor, o de muchas buenas una buena principal».

La Versión del Rey Jacobo, también conocida en Inglaterra como la Versión Autorizada, porque fue autorizada por el rey, capturó todo lo mejor de las traducciones que la precedieron y las sobrepasó largamente. J. H. Skilton expresó esto muy bien cuando dijo:

La Versión Autorizada contiene las virtudes de la larga y brillante estirpe de traducciones de la Biblia inglesa; unió a la alta erudición con la devoción y el fervor cristianos. Salió a la luz en una época durante la cual el idioma inglés era vibrante y joven, y sus eruditos tenían un dominio notable del instrumento [talento] para el cual la Providencia los había preparado. Su versión se ha llamado con toda justicia «el monumento más ilustre de la prosa inglesa». (J. H. Skilton, «English Versions of the Bible [Versiones inglesas de la Biblia]», New Bible Dictionary [Nuevo diccionario de la Biblia], 325–33)

Es cierto que la Versión del Rey Jacobo ha llegado a ser un monumento perdurable de la prosa inglesa debido a su estilo lleno de gracia, su idioma majestuoso y sus ritmos poéticos. Ningún otro libro ha tenido una influencia tan grande en la literatura inglesa, y ninguna otra traducción ha tocado las vidas de tantas personas de habla inglesa durante siglos y siglos, aun hasta el presente.

Los siglos XVIII y XIX: nuevos descubrimientos de manuscritos más antiguos y mayor conocimiento de los idiomas originales

La Versión del Rey Jacobo llegó a ser la traducción más popular de los siglos XVII y XVIII. Adquirió la reputación de haber llegado a ser la Biblia inglesa estándar. Pero la Versión del Rey Jacobo tenía defectos que no les pasaron inadvertidos a ciertos eruditos. En primer lugar, el conocimiento del hebreo era inadecuado en la primera parte del siglo XVII. El texto hebreo que usaron (es decir, el Texto Masorético) fue adecuado, pero su comprensión del vocabulario hebreo fue insuficiente. Tomaría muchos más años de estudio lingüístico para que se aumentara y se refinara el conocimiento del vocabulario hebreo. En segundo lugar, el texto griego que se usó para el Nuevo Testamento de la Versión del Rey Jacobo fue un texto inferior. Los traductores de la Versión del Rey Jacobo básicamente usaron un texto griego conocido como el Textus Receptus (o el «texto recibido»), que procedió del trabajo de Erasmo, quien compiló el primer texto griego que se produciría en una imprenta. Cuando Erasmo compiló este texto, usó cinco o seis manuscritos posteriores que databan desde el siglo X hasta el XIII. Estos manuscritos eran muy inferiores comparados con manuscritos más antiguos.

Los traductores de la Versión del Rey Jacobo hicieron un buen trabajo con los recursos que tenían disponibles, pero esos recursos fueron insuficientes, especialmente con respecto al texto del Nuevo Testamento. Después de la publicación de la Versión del Rey Jacobo se descubrieron manuscritos más antiguos y mejores. Alrededor de 1630, el Códice Alejandrino se llevó a Inglaterra. Este era un manuscrito del siglo V que contenía el Nuevo Testamento en su totalidad, y proveyó un testimonio bastante bueno al texto del Nuevo Testamento, especialmente al texto original del Apocalipsis. Doscientos años más tarde, un erudito alemán llamado Constantin von Tischendorf descubrió el Códice Sinaiticus en el monasterio de Santa Catalina. El manuscrito, que era de alrededor de 350 d.C., es uno de los dos manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento griego. El manuscrito más antiguo, el Códice Vaticanus, había estado en la biblioteca del Vaticano desde por lo menos 1481, pero no se puso a disposición de los eruditos hasta mediados del siglo XIX. Este manuscrito, fechado apenas un poco antes (circa 325 d.C.) que el Códice Sinaiticus, es una de las copias más confiables del Nuevo Testamento griego.

A medida que estos manuscritos (y otros) fueron descubiertos y se hicieron públicos, ciertos eruditos trabajaron arduamente para compilar un texto griego que representara el texto original con más fidelidad que el Textus Receptus. Alrededor de 1700, John Mill produjo un Textus Receptus mejorado, y por los años 1730, Johannes Albert Bengel, conocido como el padre de los estudios textuales y filológicos modernos del Nuevo Testamento, publicó un texto que difería del Textus Receptus de acuerdo a la evidencia de manuscritos anteriores.

En el siglo XVII, algunos eruditos comenzaron a abandonar el Textus Receptus. Karl Lachman, un filólogo clásico, produjo un texto nuevo en 1831 que representaba los manuscritos del siglo IV. Samuel Tregelles, autodidacta en latín, hebreo y griego, trabajó arduamente durante toda su vida y concentró todos sus esfuerzos en publicar un texto griego, que se publicó en seis partes, de 1857 a 1872. Tischendorf dedicó toda una vida a la labor de descubrir manuscritos y producir ediciones exactas del Nuevo Testamento griego. No sólo descubrió el Códice Sinaiticus, sino que también descifró el palimpsesto Códice Ephraemi Rescriptus; comparó innumerables manuscritos; y produjo varias ediciones del Nuevo Testamento griego (su octava edición es la mejor). Ayudado por el trabajo de estos eruditos, dos hombres ingleses, Brooke Westcott y Fenton Hort, trabajaron juntos durante veintiocho años para producir un volumen titulado The New Testament in the Original Greek [El Nuevo Testamento en el griego original] (1881). Esta edición del Nuevo Testamento griego, basada mayormente en el Códice Vaticanus, llegó a ser el texto estándar que fue responsable de destronar al Texto Receptus.

La Versión Revisada inglesa y la Versión Estándar Norteamericana

Para la última parte del siglo XIX, la comunidad cristiana tenía tres textos griegos muy buenos del Nuevo Testamento: el de Tregelles, el de Tischendorf y el de Westcott y Hort. Estos textos eran muy diferentes del Textus Receptus. Y como hemos mencionado antes, la comunidad erudita había acumulado conocimientos sobre el significado de varias palabras hebreas y griegas. Por lo tanto, había una gran necesidad de una traducción inglesa nueva que se basara en un mejor texto y con traducciones más exactas de los idiomas originales.

Unos pocos individuos trataron de suplir esta necesidad. En 1871, John Nelson Darby, líder del movimiento de los Hermanos de Plymouth, produjo una traducción llamada la Nueva Traducción, que principalmente se basaba en el Códice Vaticanus y el Códice Sinaiticus. En 1872, J. B. Rotherham publicó una traducción del texto de Tregelles, en el cual intentó reflejar el énfasis inherente del texto griego. Esta traducción todavía está siendo publicada bajo el nombre de La Biblia Enfatizada. Y en 1875, Samuel Davidson produjo la traducción de un Nuevo Testamento del texto de Tischendorf.

La Convocación de Canterbury inició el primer esfuerzo corporativo importante en 1870, y decidió patrocinar una revisión más extensa de la Versión del Rey Jacobo. Sesenta y cinco eruditos británicos, trabajando en varios comités, hicieron cambios significativos a la Versión del Rey Jacobo. Los eruditos del Antiguo Testamento corrigieron traducciones incorrectas de palabras hebreas, y reformaron pasajes poéticos escribiéndolos en forma de poesía. Los eruditos del Nuevo Testamento hicieron miles de cambios basados en una mejor evidencia textual. Su meta era hacer que la revisión del Nuevo Testamento no reflejara el Textus Receptus, sino los textos de Tregelles, Tischendorf y Westcott y Hort. Cuando la Versión Revisada apareció en 1885, fue recibida con gran entusiasmo. En el primer año de su publicación se vendieron más de 3 millones de ejemplares. Desafortunadamente, su popularidad no duró mucho, porque la mayoría de las personas continuó prefiriendo la Versión del Rey Jacobo sobre todas las demás traducciones.

Varios eruditos estadounidenses fueron invitados a participar en el trabajo de revisión, con el acuerdo de que cualquiera de sus sugerencias que los eruditos británicos no aceptaran serían publicadas en un apéndice. Además, los eruditos estadounidenses tuvieron que prometer que no publicarían su propia revisión hasta después de catorce años. Cuando llegó ese tiempo (1901), varios miembros del comité original estadounidense que todavía estaban vivos publicaron la Versión Estándar Norteamericana. Esta traducción, que por lo general se considera superior a la Versión Revisada Inglesa, es una interpretación precisa y literal de textos muy confiables de ambos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

El siglo XX: nuevos descubrimientos y nuevas traducciones

El siglo XIX fue una época muy provechosa para el Nuevo Testamento griego y para las traducciones inglesas siguientes; también fue un siglo en el que los estudios del hebreo avanzaron mucho. El siglo XX también fue provechoso, especialmente para los estudios de los textos. Los que vivieron en el siglo XX han sido testigos de los descubrimientos de los Rollos del Mar Muerto (vea «Textos y manuscritos del Antiguo Testamento» en la sección 4), los Papiros Oxirrinco, los Papiros Chester Beatty, y los Papiros Bodmer (vea «Textos y manuscritos del Nuevo Testamento» en la sección 4). Estos sorprendentes descubrimientos, que proveyeron a los eruditos cientos de manuscritos antiguos, han mejorado grandemente el esfuerzo de recobrar las palabras originales del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Al mismo tiempo, otros descubrimientos arqueológicos han validado la exactitud histórica de la Biblia, y han ayudado a los eruditos bíblicos a entender el significado de algunas palabras antiguas. Por ejemplo, la palabra griega parousia (que por lo general se traduce «venida») se encontró en muchos manuscritos antiguos, fechados antes del tiempo de Cristo, y muchas veces esa palabra indicaba la visita de alguien de la realeza. Cuando se usó esta palabra en el Nuevo Testamento relacionándola a la segunda venida de Cristo, los lectores pensaban en su venida como que era la visita de un rey. En koiné (griego), la expresión entos humon (literalmente, «dentro de ti») a menudo significaba «dentro del alcance». Así que la declaración de Jesús en Lucas 17:21 podría significar «el reino está dentro de tu alcance».

A medida que han aparecido manuscritos de la Biblia más antiguos y mejores, los eruditos han estado ocupados en actualizar los textos bíblicos. Los eruditos del Antiguo Testamento todavía han usado el Texto Masorético, pero han notado diferencias significativas en los Rollos del Mar Muerto. La edición actual que usan los eruditos del Antiguo Testamento se llama Biblia Hebraica Stuttgartensia. Los eruditos del Nuevo Testamento, en su mayoría, han llegado a confiar en una edición del Nuevo Testamento griego conocida como el Texto de Nestle-Aland. Eberhard Nestle usó las mejores ediciones del Nuevo Testamento griego, producidas en el siglo XIX, para compilar un texto que representara el consenso de la mayoría. Por varios años, su hijo continuó con el trabajo de hacer nuevas ediciones, y dicho trabajo ahora está en manos de Kurt Aland. La última edición (la número 27) del Nuevo Testamento llamada Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland apareció en el año 1993, con una edición corregida en 1998. El mismo texto griego aparece en otro volumen popular publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas llamado El Nuevo Testamento Griego (cuarta edición revisada—1993).

Traducciones realizadas en la primera parte del siglo XX en el idioma del pueblo

Los miles y miles de papiros que fueron descubiertos en Egipto alrededor de principios del siglo XX mostraban una forma griega llamada koiné. La koiné (que significa «común») era el idioma de todo el mundo en Grecia; era el idioma común de casi todo el mundo que vivió en el mundo grecorromano desde el siglo II a.C. hasta el siglo III d.C. En otras palabras, era la «lingua franca» del mundo del Mar Mediterráneo. Todas las personas instruidas de aquel tiempo hablaban, leían y escribían en griego, al igual que todas las personas instruidas en los tiempos modernos pueden hablar un poco de inglés, leer un poco de inglés, y tal vez escribir un poco de inglés. La koiné no era el griego literario (es decir, la clase de griego en que escribían los poetas y dramaturgos griegos); era la clase de griego que se usaba en cartas personales, documentos legales y otros textos no literarios.

Los eruditos del Nuevo Testamento comenzaron a descubrir que la mayor parte del Nuevo Testamento estaba escrito en koiné, el idioma del pueblo. Como resultado, surgió una fuerte tendencia a traducir el Nuevo Testamento al idioma del pueblo. Varios traductores eligieron separarse del inglés tradicional isabelino, que se usó en la Versión del Rey Jacobo (y aun el usado en la Versión Revisada inglesa y en la Versión Estándar Norteamericana), y producir una traducción nueva en el idioma común.

El Nuevo Testamento del Siglo XX

La primera de esas traducciones fue El Nuevo Testamento del Siglo XX (1902). El prefacio a una nueva edición de esta traducción provee una excelente descripción de la obra:

El Nuevo Testamento del Siglo XX es una traducción que fluye con facilidad, exacta y fácil de leer, que cautiva a los lectores desde el principio hasta el fin. Nacida del deseo de lograr que la Biblia sea fácil de leer y entender, es el producto de la labor de un comité de veinte hombres y mujeres que trabajaron juntos durante muchos años para construir, nosotros creemos bajo divina observación, esta hermosa y simple traducción de la Palabra de Dios. (Prefacio a la nueva edición [1961], publicada por Moody Press)

El Nuevo Testamento en Palabras Modernas

Un año después de la publicación del Nuevo Testamento del Siglo XX, Richard Weymouth publicó El Nuevo Testamento en Palabras Modernas (1903). Weymouth, que había recibido el primer título de Doctor en Literatura de la Universidad de Londres, era director de una escuela privada en Londres. Durante su vida, pasó algún tiempo produciendo una edición del texto griego (publicada en 1862) que fue más exacta que el Textus Receptus, y luego trabajó para producir una traducción inglesa del texto griego (llamada El Testamento Griego Resultante) en una versión usando palabras modernas. Su traducción ha sido muy bien recibida, y ya hay varias ediciones y numerosas impresiones.

El Nuevo Testamento: Una Traducción Nueva

Otra traducción nueva que apareció en la primera parte del siglo XX fue la que hizo James Moffatt, un brillante erudito escocés. En 1913, publicó su primera edición de El Nuevo Testamento: Una Traducción Nueva. Esta era en realidad su segunda traducción del Nuevo Testamento; su primera traducción fue hecha en el año 1901, y se llamaba El Nuevo Testamento Histórico. En su Traducción Nueva, la meta de Moffatt era «traducir el Nuevo Testamento en la forma exacta en la que uno traduciría cualquier otro material de prosa helenística contemporánea». Su trabajo fue brillante y demuestra marcada independencia de otras versiones; desafortunadamente se basó en el Nuevo Testamento griego de Hermann von Soden, el cual, como saben todos los eruditos ahora, es muy defectuoso.

La Biblia completa: Una traducción norteamericana

La traducción más antigua en lenguaje moderno estadounidense fue producida por Edgar J. Goodspeed, profesor de Nuevo Testamento de la Universidad de Chicago. Él había criticado El Nuevo Testamento del siglo XX, la versión de Weymouth, y la traducción de Moffatt. Como consecuencia, otros eruditos lo desafiaron a hacer algo mejor. Él aceptó el desafío, y en 1923 publicó El Nuevo Testamento: Una traducción norteamericana. Cuando hizo esta traducción, dijo que quería darle a su «versión algo de la fuerza y la frescura que había en el griego original». Él dijo: «Yo quería que mi traducción dejara en el lector parte de la impresión que el Nuevo Testamento debe haber dejado en sus primeros lectores, e invitar a la lectura continua de todo el libro, leyendo un libro por vez» (New Chapters in New Testament Study [Nuevos capítulos en el estudio del Nuevo Testamento], 113). Su traducción fue un éxito. Le siguió una traducción del Antiguo Testamento, producida por J. M. Powis Smith y otros tres eruditos. La Biblia completa: Una traducción norteamericana fue publicada en 1935.

La Versión Estándar Revisada

La Versión Revisada Inglesa y la Versión Estándar Norteamericana se habían ganado la reputación de ser textos de estudio exactos, pero muy «rígidos» en su construcción. Los traductores que trabajaron en las versiones revisadas intentaron traducir fielmente las palabras del idioma original sin tener en cuenta el contexto, y algunas veces hasta siguieron el orden de las palabras en griego. Eso creó una versión de expresiones idiomáticas inapropiadas, y se hizo necesaria una revisión.

El pedido de una revisión se hizo más apremiante por el hecho de que en las décadas de 1930 y 1940 se habían descubierto muchos manuscritos bíblicos importantes—principalmente los Rollos del Mar Muerto para el Antiguo Testamento, y los Papiros Chester Beatty para el Nuevo Testamento. Se sintió que la nueva evidencia desplegada en estos documentos debería ser reflejada en una revisión. La revisión mostró algunos cambios textuales en el libro de Isaías, debido al rollo de Isaías, y varios cambios en las Epístolas Paulinas debido al Papiro Chester Beatty P46. Hubo otras revisiones significativas. La historia de la mujer que encontraron en adulterio (Juan 7:52–8:11) no fue incluida en el texto, sino en el margen, porque ninguno de los manuscritos tempranos contenía esa historia, y el final de Marcos (16:9–20) no fue incluido en el texto porque no se encuentra en los dos manuscritos más antiguos que son el Códice Vaticanus y el Códice Sinaiticus.

La organización que tiene los derechos (copyright) de la Versión Estándar Norteamericana, llamada la International Council of Religious Education, autorizó una nueva revisión en 1937. Los traductores del Nuevo Testamento por lo general siguieron la edición decimoséptima del Texto de Nestle (1941), mientras que los traductores del Antiguo Testamento siguieron el Texto Masorético. Sin embargo, ambos grupos adoptaron interpretaciones de otras fuentes antiguas cuando estas se consideraban más exactas. El Nuevo Testamento fue publicado en 1946, y la Biblia completa con el Antiguo Testamento, en 1952.

Estos principios de revisión fueron especificados en el prefacio de la Versión Estándar Revisada:

La Versión Estándar Revisada no es una traducción nueva en el idioma de hoy. No es una paráfrasis que usa expresiones idiomáticas llamativas. Es una revisión que busca preservar todo lo mejor de la Biblia inglesa como ha sido conocido y usado a través de los años.

Muchas iglesias protestantes recibieron muy bien esta revisión, que pronto llegó a ser su texto «estándar». Más tarde, la Versión Estándar Revisada fue publicada con los libros apócrifos del Antiguo Testamento (1957), en una edición católica (1965), y en lo que se llama la Biblia Común, que incluye el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los libros apócrifos y los libros deuterocanónicos, con la promoción internacional de los protestantes, los griegos ortodoxos y los católicos romanos. Sin embargo, los cristianos evangélicos y los fundamentalistas no recibieron muy bien la Versión Estándar Revisada—principalmente debido a un versículo, Isaías 7:14, el que lee: «El Señor mismo les dará una señal. Mira, la joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel». Los evangélicos y los fundamentalistas contienden que el texto debería decir «virgen» y no «joven». Como resultado, la Versión Estándar Revisada fue severamente criticada, aunque no prohibida, por muchos cristianos evangélicos y fundamentalistas.

La Nueva Biblia Inglesa

En el año en que se publicó el Nuevo Testamento de la Versión Estándar Revisada (1946), la iglesia de Escocia les propuso a las otras iglesias en Gran Bretaña que era tiempo de que se hiciera una traducción completamente nueva de la Biblia. Los que iniciaron este trabajo les pidieron a los traductores que produjeran una traducción nueva, con expresiones idiomáticas modernas de los idiomas originales; esta no debía ser una revisión de ninguna traducción anterior, ni tampoco debía ser una traducción literal. A los traductores, bajo la dirección de C. H. Dodd, se les pidió que tradujeran el significado del texto en inglés moderno. El prefacio al Nuevo Testamento (publicado en 1961), escrito por C. H. Dodd, explica esto más ampliamente:

Los traductores antiguos, en su totalidad, consideraban que la fidelidad al original demandaba que reprodujeran, tanto como les fuera posible, las características del idioma original, tales como el orden sintáctico de las palabras, la estructura y la división de las frases, y aun algunas irregularidades de la gramática que les eran muy naturales a los autores que escribían en el lenguaje original del griego popular helénico, pero mucho menos naturales cuando se usaban en inglés. A los traductores actuales se les ordenó que reemplazaran las construcciones y las expresiones idiomáticas griegas por aquellas del inglés contemporáneo.

Esto significó una teoría y práctica de traducción diferentes, que impuso una carga más pesada en los traductores. La fidelidad en la traducción no quería decir mantener intacta la estructura general del original mientras se reemplazaban las palabras griegas usando palabras inglesas más o menos equivalentes.… Así es que no nos hemos sentido obligados (como fue el caso con los revisores de 1881) a hacer el esfuerzo de traducir la misma palabra griega en todos lados con la misma palabra inglesa. En este aspecto hemos vuelto a la sana práctica de los hombres de la Versión del Rey Jacobo, quienes (como lo afirmaron expresamente en su prefacio) no reconocieron tal obligación. Comprendimos que nuestra tarea era entender el original con tanta precisión como fuera posible (usando todas las ayudas disponibles) y, entonces, decir de nuevo en nuestro idioma nativo lo que creíamos que estaba diciendo el autor en su idioma.

La Nueva Biblia Inglesa completa fue publicada en 1970; fue muy bien recibida en Gran Bretaña y en los Estados Unidos (aunque sus expresiones idiomáticas son muy británicas), y fue muy elogiada por su buen estilo literario. Los traductores fueron muy experimentadores, produciendo traducciones que nunca antes habían sido impresas en ninguna versión inglesa, y adoptaron ciertas traducciones de varios manuscritos hebreos y griegos que nunca antes habían sido adoptadas. Como resultado, la Nueva Biblia Inglesa fue altamente alabada por su ingeniosidad tanto como severamente criticada por las libertades que se había tomado.

La Biblia Buenas Noticias: La Versión en El Inglés de Hoy

El Nuevo Testamento en la Versión en el Inglés de Hoy, también conocido como Buenas Noticias para el hombre moderno, fue publicado por la Sociedad Bíblica Norteamericana en 1966. La traducción fue hecha originalmente por Robert Bratcher, un investigador asociado del departamento de traducciones de la Sociedad Bíblica Norteamericana, y más tarde fue pulida por la Sociedad Bíblica Norteamericana. La traducción, que ha sido promovida ampliamente por varias sociedades bíblicas, y de precio muy económico, vendió más de 35 millones de ejemplares en los primeros seis años desde su impresión. La traducción del Nuevo Testamento, basada en la primera edición del Nuevo Testamento Griego (las Sociedades Bíblicas Unidas, 1966), es una versión idiomática en inglés simple y moderno. La traducción fue muy influenciada por la teoría lingüística de la equivalencia dinámica, y tuvo bastante éxito en proveer a los lectores de habla inglesa una traducción que, en su mayor parte, refleja con exactitud el significado de los textos originales. Esto se expresa en el prefacio del Nuevo Testamento:

La Sociedad Bíblica Norteamericana preparó esta traducción del Nuevo Testamento para personas cuya lengua vernácula es el inglés, o para los que han aprendido el idioma inglés. Como una traducción completamente nueva, no se conforma a un vocabulario o estilo tradicionales, sino que busca expresar el significado del texto griego usando palabras y formas aceptadas como estándar por la gente, en todos los lugares, que emplea el idioma inglés como medio de comunicación. La Versión en el Inglés de Hoy intenta seguir, en este siglo, los ejemplos que nos dieron los autores de los libros del Nuevo Testamento, quienes, en su mayor parte, escribieron usando la forma estándar o común del idioma griego que se usaba a través del Imperio Romano.

Debido al éxito del Nuevo Testamento, otras sociedades bíblicas le pidieron a la Sociedad Bíblica Norteamericana que hiciera una traducción del Antiguo Testamento siguiendo los mismos principios que se usaron en el Nuevo Testamento. La Biblia completa fue publicada en 1976, y se conoce con el nombre de la Biblia Buenas Noticias: Versión en el Inglés de Hoy.

The Living Bible

En 1962, Kenneth Taylor publicó una paráfrasis de las epístolas del Nuevo Testamento en un volumen llamado Living Letters. Esta nueva y dinámica paráfrasis, escrita usando un lenguaje común, llegó a ser muy bien recibida y ampliamente aclamada, especialmente por su habilidad de comunicar el mensaje de la Palabra de Dios al hombre común. Al principio, su circulación fue ampliamente apoyada por la Organización Evangelística Billy Graham, que contribuyó a darle mucha publicidad a este libro y distribuyó gratuitamente miles de ejemplares. Taylor continuó parafraseando otras porciones de la Biblia y publicó otros volúmenes: Living Prophecies (1965), Living Gospels (1966), Living Psalms (1967), Living Lessons of Life and Love (1968), Living Books of Moses (1969), y Living History of Moses (1970). La Living Bible completa fue publicada en 1971 (el Living New Testament fue impreso en 1966).

Kenneth Taylor usó la Versión Estándar Norteamericana como su texto de trabajo y parafraseó la Biblia en la manera de hablar moderna—de tal forma que cualquier persona, aun un niño, pudiera entender el mensaje de los escritores originales. En el prefacio de The Living Bible, Taylor explica su punto de vista en cuanto a parafrasear:

Parafrasear es decir algo con palabras diferentes a las que usó el autor. Es exponer de nuevo los pensamientos del autor usando palabras diferentes a las que él usó. Este libro es una paráfrasis del Antiguo y del Nuevo Testamento. Su propósito es decir, tan exactamente como sea posible, lo que quisieron decir los escritores de la Biblia, y decirlo en forma simple, expandiéndose donde sea necesario para que el lector moderno lo pueda entender claramente.

Aun cuando muchos lectores modernos han apreciado en gran manera el hecho de que The Living Bible les ha aclarado la Palabra de Dios, la paráfrasis de Taylor ha sido criticada por ser demasiado interpretativa. Taylor estaba consciente de esto cuando hizo la paráfrasis. De nuevo, el prefacio aclara:

En las paráfrasis hay peligros, como también valores. Porque en los lugares en que las palabras exactas del autor no han sido traducidas de los idiomas originales, existe la posibilidad de que el traductor, por más honesto que sea, pueda darle al lector de habla inglesa algo que el autor original no quiso decir.

The Living Bible ha sido muy popular entre los lectores de habla inglesa en todo el mundo. Kenneth Taylor creó una editorial para publicar The Living Bible, de la cual se han vendido más de 35 millones de ejemplares. El nombre de la editorial es Tyndale House Publishers—llamada así por William Tyndale, el padre de las traducciones modernas de la Biblia en inglés.

La Nueva Biblia Norteamericana Estándar

Hay dos traducciones modernas que son revisiones de (o se han basado en) la Versión Estándar Norteamericana (1901): la Versión Estándar Revisada (1952), y la Nueva Biblia norteamericana estándar (1971). La organización Lockman Foundation, una corporación cristiana sin fines de lucro cuyo propósito es evangelizar, promovió esta revisión de la Versión Estándar Norteamericana porque «los que produjeron esta traducción estaban completamente convencidos de que el interés en la Versión Estándar Norteamericana de 1901 debería ser renovado y aumentado» (tomado del prefacio). Por cierto que la Versión Estándar Norteamericana fue un trabajo monumental de erudición y su traducción es muy exacta. Sin embargo, su popularidad estaba disminuyendo y estaba desapareciendo rápidamente del escenario. Por lo tanto, la Lockman Foundation organizó un equipo de treinta y dos eruditos para que prepararan una nueva revisión. Estos eruditos, que estaban comprometidos con la inspiración de la Escritura, se esforzaron por producir una traducción literal de la Biblia, porque creían que tal traducción «lleva a los lectores contemporáneos lo más cerca posible a las palabras reales y a la estructura gramatical que usaron los escritores originales» (ibid.).

Los traductores de la Nueva Biblia norteamericana recibieron instrucciones de la Lockman Foundation de que «se adhirieran al idioma original de las Sagradas Escrituras lo más posible, y al mismo tiempo, que obtuvieran un estilo que fuera fluido y fácil de leer de acuerdo al uso común del inglés» (Sakae Kubo y Walter Specht, So Many Versions? [¿Tantas versiones?] 171). Después de su publicación, la Nueva Biblia norteamericana estándar (1963 para el Nuevo Testamento y 1971 para la Biblia completa), recibió una respuesta mixta. Algunos críticos aplaudieron su exactitud literaria, mientras que otros criticaron con dureza el lenguaje que se había usado por no ser contemporáneo o moderno.

En general, la Nueva Biblia norteamericana llegó a ser respetada como una buena Biblia de estudio que refleja con exactitud el idioma original, y sin embargo no es una buena traducción para la lectura de la Biblia. Además, se debe decir que esta traducción está ahora treinta años atrasada en términos de fidelidad textual—especialmente el Nuevo Testamento, el cual se suponía, originalmente, que debía seguir la edición vigésima tercera del Texto Nestle, pero que tiende a seguir el Textus Receptus.

La New International Version

La New International Version es una traducción completamente nueva de los idiomas originales que fue hecha por un grupo internacional de más de cien eruditos. Estos eruditos trabajaron muchos años y en varios comités para producir una excelente traducción de pensamiento-a-pensamiento en inglés contemporáneo, para uso privado y uso público. La New International Version se llama «internacional» porque fue preparada por eruditos de diferentes países de habla inglesa tales como Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, y porque «los traductores buscaron usar un vocabulario común a la mayoría de las naciones de habla inglesa del mundo» (ibid., 191–192).

Los traductores de la New International Version buscaron hacer una versión que estuviera a mitad de camino entre una traducción literal (como en la Nueva Biblia norteamericana estándar) y una paráfrasis libre (como en The Living Bible). Su meta fue comunicar en inglés el pensamiento de los escritores originales. Esto se explica en forma breve en el prefacio del Nuevo Testamento:

Ciertas convicciones y metas guiaron a los traductores. Todos ellos están comprometidos con la autoridad total y la completa fidelidad de las Escrituras. Por lo tanto, su primera preocupación fue la exactitud de la traducción y su fidelidad al pensamiento de los escritores del Nuevo Testamento. Mientras que pesaron el significado de los detalles léxicos y gramaticales del texto griego, se han esforzado por obtener más que una traducción de palabra-por-palabra. Debido a que los patrones de pensamiento y la sintaxis difieren de idioma a idioma, la comunicación fiel de lo que quisieron decir los escritores del Nuevo Testamento demandó modificaciones frecuentes en la estructura de las frases y constante cuidado por el significado contextual de las palabras.

La preocupación por la claridad del estilo—de que fuera idiomático sin ser idiosincrásico, contemporáneo sin ser anticuado—también motivó a los traductores y a sus consultores. En forma constante han puesto la mira en la simplicidad de expresión, con sensible atención a las connotaciones y el sonido de una palabra dada. Al mismo tiempo, se han esforzado por evitar usar siempre el mismo estilo para reflejar la variedad de estilos y modos que usaron los escritores del Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento de la New International Version fue publicado en 1973, y la Biblia completa en 1978. Esta versión ha tenido un éxito fenomenal. Millones y millones de lectores han adoptado la New International Version como su «Biblia». Desde 1987 se han vendido más ejemplares de la New International Version que de la Versión del Rey Jacobo, que había sido el éxito de librería durante siglos—lo que es una indicación notable de su popularidad y aceptación en la comunidad cristiana. La New International Version, que fue patrocinada por la Sociedad Bíblica de Nueva York (ahora la Sociedad Bíblica Internacional) y publicada por Zondervan Publishers, ha llegado a ser una versión estándar que se usa para la lectura privada y la lectura desde el púlpito en muchos países de habla inglesa.

Dos traducciones católicas modernas: The Jerusalem Bible y La Nueva Biblia Norteamericana

En 1943, el papa Pío XII promulgó la famosa encíclica que alentaba a los católicos a leer y estudiar las Escrituras. Al mismo tiempo, el papa recomendó que se tradujeran las Escrituras usando los idiomas originales. Anteriormente, todas las traducciones católicas estaban basadas en la Vulgata Latina. Esto incluye la traducción de Knox, que fue comenzada en 1939 y publicada en 1944 (el Nuevo Testamento), y en 1955 (toda la Biblia).

La primera Biblia católica completa que se tradujo de los idiomas originales fue The Jerusalem Bible, publicada en Inglaterra en 1966. Esta Biblia es el homólogo inglés de una traducción francés llamada La Bible de Jerusalem. La traducción francesa fue «la culminación de décadas de investigación y de erudición bíblica» (tomado del prefacio de The Jerusalem Bible), publicada por la organización llamada la Escuela Bíblica Dominicana de Jerusalén. Esta Biblia, que incluye los libros apócrifos y los libros deuterocanónicos, contiene muchas guías de estudio tales como introducciones a cada libro de la Biblia y notas extensas sobre varios pasajes y mapas. Las guías de estudio son una parte complicada de toda la traducción, porque el liderazgo de la iglesia católica cree que a los laicos se les deben dar ayudas para interpretar la lectura del texto sagrado. Las guías de estudio de The Jerusalem Bible fueron traducidas del francés, mientras que el texto mismo de la Biblia fue traducido de los idiomas originales con la ayuda de la traducción francesa. La traducción del texto, producido bajo el liderazgo editorial de Alexander Jones, es considerablemente más libre que otras traducciones, tales como la Versión Estándar Revisada, porque los traductores buscaron capturar los significados de los escritos originales en un «estilo contemporáneo y lleno de viveza» (tomado del prefacio de The Jerusalem Bible).

La primera Biblia católica norteamericana que se tradujo de los idiomas originales fue La Nueva Biblia norteamericana (que no se debe confundir con La Nueva Biblia norteamericana estándar). Aunque esta traducción se publicó en 1970, el trabajo en esta versión había comenzado varias décadas antes. Con antelación a la encíclica del papa Pío XII, se publicó una traducción norteamericana del Nuevo Testamento, basada en la Vulgata latina, que se conoció con el nombre de Versión de la Confraternidad. Después de la encíclica, el Antiguo Testamento se tradujo usando el Texto Masorético hebreo y el Nuevo Testamento revisado, basándose en la edición vigésima quinta del texto griego de Nestle-Aland. La Nueva Biblia norteamericana tiene cortas introducciones a cada libro de la Biblia y muy pocas notas marginales. Kubo y Specht proveen una justa descripción de la traducción:

La traducción en sí es simple, clara y directa, y se lee con mucha fluidez. El inglés que se usó es buen inglés estadounidense, no tan punzante y colorido como el de la NEB [Nueva Biblia inglesa]. Sus traducciones no son llamativas, pero tampoco son desatinadas. Parecen ser más conservadoras en el sentido de que tienden a no salirse del original. Esto no quiere decir que esta es una traducción literal, sino que es más fiel. (So Many Versions? 165)

Traducciones judías

En el siglo XX se publicaron algunas traducciones judías de la Biblia muy importantes. La organización Jewish Publication Society creó una traducción de las Escrituras hebreas llamada Las Sagradas Escrituras según el Texto Masorético, una Traducción Nueva (publicada en 1917). El prefacio a esta traducción explica su propósito:

La meta es combinar el espíritu de la tradición judía con los resultados de la erudición bíblica antigua, medieval y moderna. Le provee al mundo judío una traducción de las Escrituras hecha por hombres que están empapados de conocimientos judíos, mientras que se espera que el mundo no judío recibirá con agrado una traducción que presenta muchos pasajes desde el punto de vista tradicional judío.

En 1955, la Jewish Publication Society nombró un comité nuevo de siete eminentes eruditos judíos para hacer una nueva traducción judía de las Escrituras hebreas. La traducción llamada la Nueva Versión Judía fue publicada en 1962. Una segunda edición mejorada se publicó en 1973. Esta obra no es una revisión de Las Sagradas Escrituras según el Texto Masorético; es una traducción completamente nueva en inglés moderno. Los traductores trataron de «producir una versión que le diera al hombre moderno el mismo mensaje que el original dio en el mundo de los tiempos antiguos» (Kubo y Specht, So Many Versions? 108).

Traducciones importantes de las décadas de 1980 y 1990

La Nueva Versión del Rey Jacobo

La Nueva Versión del Rey Jacobo, publicada en 1982, es una revisión de la Versión del Rey Jacobo, que es una traducción literal de por sí. Como tal, la Nueva Versión del Rey Jacobo sigue el precedente histórico de la Versión Autorizada, manteniendo un enfoque literal de traducción. Los revisores han llamado a este método de traducción «equivalencia completa». Esto quiere decir que los revisores buscaron proveer representación completa de toda la información del texto original con respecto a la historia de su uso y etimología de las palabras en el contexto (vea el Prefacio, iv). Desde luego, lograr la «equivalencia completa» cuando se traduce de un idioma a otro es un ideal que nunca puede ser totalmente logrado.

La característica más distintiva de la Nueva Versión del Rey Jacobo es el texto original subyacente. Los revisores del Nuevo Testamento de la Nueva Versión del Rey Jacobo eligieron usar el Textus Receptus más que ediciones modernas críticas, incluyendo el Texto de la Mayoría y el Texto Nestle-Aland. A manera de concesión, han colocado notas al pie de página cuando su texto varía en forma significativa del Texto de la Mayoría y de las ediciones críticas modernas. El Texto de la Mayoría, que es el texto que apoya la mayoría de todos los manuscritos conocidos del Nuevo Testamento, casi no difiere del Textus Receptus; por lo tanto, hay muy pocas diferencias anotadas (como «M-text»). Pero hay mucho más de mil diferencias en notas al pie de página referentes al texto NA26/UBS3 (anotadas como «NU»). El lector, por lo tanto, puede notar cuántas diferencias significativas hay entre los dos textos.

Aunque exhibe un texto antiguo, el idioma de la Nueva Versión del Rey Jacobo es básicamente moderno. Todo el inglés isabelino de la primera Versión del Rey Jacobo ha sido reemplazado con un lenguaje inglés norteamericano contemporáneo. Aunque mucha de la estructura de las frases de la Nueva Versión del Rey Jacobo todavía es antigua, los lectores contemporáneos a quienes les gusta el espíritu de la Versión del Rey Jacobo pero que no entienden mucho de su lenguaje arcaico apreciarán esta revisión.

La New Jerusalem Bible

La Jerusalem Bible había llegado a ser muy usada para los propósitos litúrgicos, de estudio y para la lectura privada. Este éxito motivó una nueva revisión, tanto de la Bible de Jerusalem en francés, como de la Jerusalem Bible en inglés. Esta nueva edición «incorporó progreso en la erudición desde las dos décadas que habían pasado desde la preparación de la primera edición. Las introducciones y notas a menudo se cambiaron mucho para tomar en consideración los avances lingüísticos, arqueológicos y teológicos, y el texto mismo en algunas instancias refleja nueva comprensión de los originales» (tomado del Prefacio). The New Jerusalem Bible (publicada en 1986), por lo general ha sido recibida como un excelente texto de estudio.

Los traductores del Antiguo Testamento siguieron el Texto Masorético, excepto cuando este texto presentaba problemas—como se dice en el prefacio: «Sólo cuando este texto presenta dificultades insuperables se han usado enmiendas, o las versiones de otros manuscritos hebreos o las versiones antiguas (notablemente la LXX y la Siríaca)» (tomado del Prefacio). El Nuevo Testamento ofrece algunas variaciones interesantes de muchas otras versiones modernas porque despliega un texto ecléctico—especialmente en el libro de Hechos, donde se adoptaron muchas interpretaciones «occidentales».

La Biblia inglesa revisada

La Biblia inglesa revisada (1989) es una revisión de la Nueva Biblia inglesa (NEB), que fue publicada en 1971. Debido a que la NEB obtuvo mucha popularidad en las iglesias británicas, y se usaba en forma regular para las lecturas públicas, varias iglesias británicas decidieron que debería hacerse una revisión de la NEB para mantener el idioma actualizado, y el texto al día de acuerdo a la erudición moderna.

Para el Antiguo Testamento, los revisores usaron el Texto Masorético según aparece en la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1967, 1977). También usaron los Rollos del Mar Muerto y algunas otras versiones importantes, incluyendo la Septuaginta. Con todo, los traductores de La Biblia inglesa revisada fueron muy conservadores en cuanto a apartarse del Texto Masorético, como se hace evidente en su posición, la cual declaran en el prefacio. Por cierto que la posición de los traductores de La Biblia inglesa revisada demuestra un cambio en su actitud hacia el texto, cuando se compara con la de sus predecesores:

Es probable que el Texto Masorético haya permanecido sin alteraciones considerables desde el siglo II d.C. hasta el tiempo presente, y este texto se reproduce en todas las Biblias hebreas. Los traductores de La Nueva Biblia Inglesa usaron la tercera edición de la Biblia Hebraica de Kittel.… A pesar del cuidado que se usó cuando se copiaba del Texto Masorético, contiene errores, en la corrección de los cuales hay testigos que deben ser oídos. Ninguno de ellos es completamente superior al Texto Masorético, pero en algunos lugares particulares su evidencia puede preservar la interpretación correcta.

Los revisores del Nuevo Testamento usaron el Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland (edición vigésima sexta, 1979) como su texto base. Esta elección dio como resultado varios cambios del texto de La Nueva Biblia inglesa, que seguía un texto muy ecléctico. Los traductores de la NEB adoptaron interpretaciones que nunca antes habían sido publicadas por los traductores ingleses. Los eruditos que trabajaron en La Biblia inglesa revisada ajustaron muchas de estas interpretaciones para proveer un texto más balanceado. Al mismo tiempo, también hicieron algunos cambios textuales significativos. Lo más notable es lo que hicieron con la historia de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 7:53–8:11). Reflejando la aplastante evidencia de los manuscritos griegos, esta historia no se incluye en el cuerpo del Evangelio de Juan, sino que más bien se imprime en un apéndice que sigue a dicho Evangelio.

La Nueva Versión Estándar Revisada

Como lo indica claramente su nombre, la Nueva Versión Estándar Revisada es una revisión de la Versión Estándar Revisada. Con el tiempo, llegó el momento de hacer aún otra revisión de la versión autorizada. En el prefacio de esta revisión, Bruce Metzger, presidente del comité de revisión, escribió:

La Nueva Versión Estándar Revisada de la Biblia es una revisión autorizada de la Versión Estándar Revisada, publicada en 1952, la cual era una revisión de la Versión Estándar Americana, publicada en 1901, la cual, a su vez, incluía revisiones anteriores de la Versión del Rey Jacobo, publicada en 1611.

La necesidad de publicar una revisión de la Versión Estándar Revisada surge de tres circunstancias: (a) la adquisición de manuscritos bíblicos aún más antiguos, (b) la investigación más a fondo de las características lingüísticas del texto, y (c) cambios en los usos preferidos del idioma inglés (tomado del Prefacio, i).

Las tres razones de Metzger para producir la Nueva Versión Estándar Revisada son esencialmente las mismas razones que hay detrás de todas las revisiones de las traducciones de la Biblia. Pero la Nueva Versión Estándar Revisada presenta una revisión significativa, especialmente en lo que se refiere a la primera y tercera circunstancias: la adquisición de manuscritos bíblicos aún más antiguos, y cambios en los usos preferidos del idioma inglés.

En el prefacio de la Nueva Versión Estándar Revisada, los traductores declaran que el descubrimiento de otros Rollos del Mar Muerto, que no estuvieron disponibles para el comité de la Versión Estándar Revisada, contribuyó en forma significativa a la revisión. Así que, usando la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1977; segunda edición enmendada, 1983) como su texto principal, el comité del Antiguo Testamento se apartó de él cuando la evidencia de los manuscritos del Qumrán u otras versiones antiguas (en griego, latín antiguo y siríaco) ameritaban que se apartaran.

La desviación del Texto Masorético se manifiesta más en 1 y 2 Samuel. Una mirada a 1 Samuel 1–2 es bastante reveladora. Como dice Scanlin: «Estos capítulos contienen el relato del nacimiento y la niñez de Samuel. La Nueva Versión Estándar Revisada contiene veintisiete notas textuales en estos dos capítulos; la traducción se aparta del Texto Masorético en todos los casos, con el apoyo de Qumrán para diecisiete de esas desviaciones del Texto Masorético» (Scanlin, The Dead Sea Scrolls and Modern Translations of the Old Testament [Los rollos del Mar Muerto y las traducciones modernas del Antiguo Testamento], 115–116). La Nueva Versión Estándar Revisada, apartándose del Texto Masorético, adopta los textos más largos del griego antiguo en 1 Samuel 4:1; 13:15; 14:23–24; y 29:10. Estos y otros ejemplos revelan que el aumento de las veces en que se aparta del Texto Masorético indica que las consideraciones críticas del texto han aumentado en años recientes.

De todas las traducciones modernas, la Nueva Versión Estándar Revisada es la que sigue con más fidelidad el texto del NA26/UBS3. Esto se debe, sin duda, a la participación de Bruce Metzger en ambos comités editoriales—fue un miembro líder del comité del NA26/UBS3, y presidente del comité de la Nueva Versión Estándar Revisada. Es por eso que esta traducción refleja los estudios textuales más recientes sobre el Nuevo Testamento. Muchas interpretaciones que nunca antes se habían aceptado en una traducción de la Biblia fueron incluidas en la Nueva Versión Estándar Revisada. Por ejemplo, la Nueva Versión Estándar Revisada adopta la traducción de «Jesús Barrabás» como el nombre del rebelde que Pilato puso en libertad en lugar de Jesús de Nazaret (Mateo 27:16).

Tal vez la característica más notable de la Nueva Versión Estándar Revisada es la atención que le presta al idioma que usa el género inclusivo. Mientras que respetaron la historicidad de los textos antiguos, los traductores de la Nueva Versión Estándar Revisada intentaron hacer que esta nueva versión fuera más clara para los lectores que prefieren un idioma de género inclusivo. Hicieron esto evitando usar expresiones masculinas cuando les fue posible. Por ejemplo, en las epístolas del Nuevo Testamento, cuando se habla de los creyentes, tradicionalmente se usa la palabra «hermanos» (adelphoi), y sin embargo es claro que estas epístolas fueron dirigidas a todos los lectores—tanto varones como mujeres. Es así que los traductores de la Nueva Versión Estándar Revisada han usado frases tales como «hermanos y hermanas» o «amigos» (siempre con una nota al pie de página diciendo: «en el griego, hermanos») para representar la situación histórica al mismo tiempo que muestran sensibilidad hacia los lectores modernos.

Sin embargo, Metzger y los otros traductores tuvieron mucho cuidado de no enfatizar demasiado el principio del género inclusivo. Algunos lectores habían estado esperando una revisión más radical en cuanto a este tema. Muchos de esos lectores estaban esperando que la revisión incorporara este principio cuando se habla de Dios, cambiando frases tales como «Dios nuestro padre» a una expresión que incluyera a ambos, padre y madre. Pero los revisores de la Nueva Versión Estándar Revisada, bajo el liderazgo de Metzger, se decidieron en contra de este enfoque, porque lo consideraron una reflexión errónea del significado del texto original.

La Versión Inglesa Contemporánea

Barclay Newman, de la Sociedad Bíblica Estadounidense, es el pionero de una traducción nueva para adolescentes. Trabajando según el modelo de la equivalencia funcional de Eugene Nida, Barclay Newman, en cooperación con otros miembros de la Sociedad Bíblica Estadounidense, produjo traducciones nuevas de los libros del Nuevo Testamento basadas en el Nuevo Testamento griego (tercera edición corregida 1983) de las Sociedades Bíblicas Unidas. Al principio, estas traducciones aparecieron en libros individuales: Un Libro acerca de Jesús (que contenía pasajes de los cuatro Evangelios), Lucas cuenta las Buenas Nuevas de Jesús, y Las Buenas Nuevas viajan rápidamente: Los Hechos de los Apóstoles. Luego se publicó el Nuevo Testamento completo en 1991. Con la ayuda de otros eruditos, Barclay Newman completó toda la Biblia en 1994.

La Versión Inglesa Contemporánea trata de ser ambos, fiel a los idiomas originales y de lectura fácil para los lectores modernos de habla inglesa. Cuando estaban produciendo esta traducción, los traductores, constantemente, se estaban formulando estas dos preguntas: (1) «¿Qué significan las palabras?» y (2) «¿Cuál es la forma más exacta y natural de expresar este significado en inglés contemporáneo?» Puesto que algunos términos técnicos, tales como «salvación», «gracia» y «justificación» no comunican el significado fácilmente a los lectores modernos, la Versión Inglesa Contemporánea ha buscado equivalentes más naturales del idioma inglés como «Dios te salva», «Dios es bueno contigo» y «Dios te acepta». Algunas veces, los traductores no pueden evitar usar términos difíciles en el texto (tales como «fariseos», «el día de la expiación» y «circuncidar»), porque estas palabras tienen un significado religioso que no es fácil de comunicar en términos simples. Para ayudar al lector con estas palabras, la Versión Inglesa Contemporánea las define en una lista separada.

La New Living Translation

Con más de cuarenta millones de Biblias impresas, The Living Bible ha sido una versión muy popular de la Biblia por más de cuarenta años. Pero varias críticas animaron a Kenneth Taylor, traductor de The Living Bible, a producir una revisión de su paráfrasis. Bajo el patrocinio de Tyndale House Publishers se hizo una revisión completa de The Living Bible. Más de noventa eruditos evangélicos, de varios trasfondos teológicos y diferentes denominaciones, trabajaron durante siete años para producir la New Living Translation (NLT). El resultado fue que la New Living Translation es una versión cuya exégesis es correcta y cuyo idioma es poderoso.

Con sumo cuidado, los eruditos revisaron el texto de The Living Bible usando las ediciones más confiables de los textos hebreos y griegos. Para el Antiguo Testamento, los revisores usaron el Texto Masorético como aparece en la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1967, 1977). También usaron los Rollos del Mar Muerto, y algunas otras versiones importantes, incluyendo la Septuaginta. Los revisores del Nuevo Testamento usaron el texto del NA27/UBS4 como su texto base.

El método de traducción usado para la New Living Translation ha sido descrito como el método de «equivalencia dinámica» o «equivalencia funcional». La meta de esta clase de traducción es producir en inglés el equivalente natural más cercano del mensaje de los textos hebreos y griegos—tanto en significado como en estilo. Esta traducción debe intentar tener el mismo impacto en los lectores modernos que la original tuvo en la audiencia de aquel tiempo. Traducir la Biblia de esta manera requiere que el texto sea interpretado correctamente, y luego debe ser traducido al inglés actual que se entienda. Al hacer esto, los traductores trataron de entrar al mismo patrón de pensamiento de los autores y presentar la misma idea, connotación y efecto en el idioma receptor. Para cuidarse del subjetivismo personal y asegurar la exactitud del mensaje, la New Living Translation fue producida por un gran número de eruditos que estaban muy bien versados en su campo de estudio particular. Para asegurarse de que la traducción fuera fácil de leer y entender, un grupo de expertos en estilo ajustó las palabras para lograr claridad y fluidez.

Una traducción pensamiento-por-pensamiento, creada por un grupo de eruditos competentes, tiene el potencial de representar el significado que se le quiso dar en el texto original aún más exactamente que una traducción palabra-por-palabra. Esto se ilustra en las varias traducciones de la palabra hebrea hesed. Este término no se puede traducir por una sola palabra inglesa porque puede querer decir amor, misericordia, gracia, amabilidad, fidelidad y lealtad. El contexto, y no el diccionario, debe determinar qué palabra inglesa se selecciona para la traducción.

El valor de una traducción pensamiento-por-pensamiento se puede ilustrar comparando 1 Reyes 2:10 en la Versión del Rey Jacobo, la New International Version y la New Living Translation. «Así que David durmió con sus padres, y fue enterrado en la ciudad de David» (Versión del Rey Jacobo). «Entonces David descansó con sus padres, y fue enterrado en la ciudad de David» (New International Version). «Entonces David murió y fue enterrado en la ciudad de David» (New Living Translation). Sólo la New Living Translation traduce claramente el significado de la expresión idiomática hebrea (tomado de la Introducción).

En un trabajo reciente titulado The Journey from Texts to Translations [La jornada de los textos a las traducciones], Paul Wegner provee un excelente estudio comparativo entre la Living Bible original y la New Living Translation. Él alaba el trabajo de erudición que se invirtió en la New Living Translation, tanto en términos del calibre de los eruditos que trabajaron en la traducción como en términos de la metodología de la traducción (equivalencia dinámica) que se aplicó. Paul Wegner estima que «el idioma de la New Living Translation es claro y de fácil lectura … y la notable mejora en exactitud sobre The Living Bible puede ser acreditada al excelente equipo de traductores» (390).

Bibliografía

Comfort, Philip. Essential Guide to Bible Versions [La guía esencial a las versiones bíblicas], 2000.

Edwards, Brian. God’s Outlaw [El fugitivo de Dios], 1981.

Kubo, Sakae, y Walter Specht. So Many Versions? [¿Tantas versiones?] edición revisada, 1983.

Scanlin, Harold. Dead Sea Scrolls and Modern Translations of the Old Testament [Los rollos del Mar Muerto y las traducciones modernas del Antiguo Testamento], 1993.

Skilton, J. H. «English Versions of the Bible [Versiones Inglesas de la Biblia]» en el New Bible Dictionary [Nuevo diccionario bíblico], editado por J. D. Douglas, 1962.

Wegner, Paul. The Journey from Texts to Translations [La jornada de los textos a las traducciones], 1999.

Comfort, P. W., & Serrano, R. A. (2008). El Origen de la Biblia (pp. 303–340). Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc.

Cambios desde adentro.

Cambios desde adentro.

Programa No. 2016-01-09

PABLO MARTINI
a1Queremos, esperamos y exigimos que cambie todo: La sociedad, la política, la economía, las leyes, pero no estamos dispuestos a que cambie nuestro corazón. Ahí justamente comienza el problema, en nuestro corazón. Alguien dijo, y con acierto, que el corazón de todo problema es siempre un problema del corazón. Son cada vez más comunes la pugna por los derechos de los trabajadores, la liberación femenina, el cuidado de nuestro ecosistema tan dañado por el calentamiento global, ¡y eso es muy bueno!, pero cuando tocan mi bolsillo, cuando se meten en mi matrimonio, cuando me piden que use menos el auto y más la bicicleta… pongo el grito en el cielo y digo que esta medida es injusta y dictatorial. ¿Quién nos entiende?… Evidentemente este estado de inconformismo está implantado en la genética de todo ser humano.

Es este espíritu de queja que caracterizó al hombre y la mujer desde sus inicios. Pero todo parte de nuestro interior. No estamos satisfechos con nosotros mismos. Hemos cavado para nosotros cisternas rotas que no retienen agua, como diría el profeta sagrado, y necesitamos ir cada día a llenar nuestros cántaros a un pozo que nunca sacia. En circunstancias similares, Jesús le dijo a una mujer de Samaria: “El que bebiere del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás”. Entonces sí, con nuestro corazón satisfecho con agua de vida eterna aprenderemos a vivir en paz, con reclamos justos pero en paz, con problemas y tormentas pero en paz, porque tenemos la mirada en la cosas de arriba. Allá arriba existe un cielo donde no hay devaluación ni pancartas en reclamo de los derechos, allí hay justicia, hay amor, hay aceptación, porque es el hogar de Jesús y Él se fue diciendo que quiere llevarnos a todos allá.

Cuando aprendes a fijar tu atención en lo eterno, lo terreno pasa a un segundo plano y comienzas a vivir una vida de verdad, una nueva, de la mano de Jesús. ¿Por qué no lo intentas hoy mismo???

http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-09/?source=mas

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Enero 9

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Lectura bíblica: Romanos 8:1–4, 11

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2

a1Minutos después de que cortaron el cordón umbilical, se miran a los ojos. Los jóvenes esposos no pueden creer que en sus brazos y alzando sus ojitos para verlos tienen un bebito chiquitito, su primer hijito. Nunca han visto algo tan hermoso… tan perfecto… tan maravilloso. Y no recuerdan ninguna otra ocasión en que se hayan sentido más felices.

Durante nueve meses estos nuevos padres soñaron con el nacimiento de su hijo. Ahora contemplan esa cosita chiquita y anticipan verla crecer. Al arropar con cariño al indefenso montoncito de vida, sus ojos se llenan de lágrimas de felicidad. Sus esperanzas están cifradas en un futuro brillante.

Después su muchachito crece y dibuja todo el piso de la sala con un marcador de felpa con tinta indeleble. Y los padres están seguros de que su felicidad ha terminado. En realidad no es así. El tema no es que alguno tenga un final infeliz, sino que cada uno tiene un comienzo feliz.

Pocas cosas en la vida son tan maravillosas como llegar a ser mamá o papá. Pero hay un momento que es aún más feliz.

Hmmm… ¿adivinas cuál es?

No fue el día que por fin ibas al baño solito. No es el día cuando aprendiste a andar en bicicleta. Ni siquiera será el día cuando obtengas tu permiso para manejar.
No hay modo de describir la felicidad que hubo el día de nuestro re–nacimiento, el día que confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor (puedes leer Juan 3:1–21 para ver cómo describe Jesús el proceso de re–nacimiento).

Así como los padres esperan llenos de cariño y anticipación el nacimiento de un hijo, Dios esperó ansiosamente nuestro re–nacimiento. El Espíritu Santo sembró la semilla del amor de Dios en nuestro corazón. Esperó que llegara el día cuando creeríamos en Cristo. Y luego sucedió algo increíble, algo que leímos en el pasaje bíblico de hoy. Cuando confiamos en Cristo, el Espíritu de Dios entró en nuestra vida para libertarnos del pecado y ayudarnos a desarrollarnos como hijos de Dios.

El día que aceptamos a Jesús le causó un gozo inmenso a Dios y a nuestros seres queridos. Sí, todos tenemos cumpleaños, y eso es grandioso. Pero nuestro re–cumpleaños es aún más grandioso. Si tú lo tienes, ¡festéjalo! Si todavía no has confiado en Jesús como tu Salvador, habla con tu mamá y papá acerca de lo que eso significa.

PARA DIALOGAR
Si los padres se emocionan cuando nacen sus hijos, ¿cómo crees que se siente Dios cuando una de sus criaturas acepta su salvación y nace de nuevo?

PARA ORAR
Señor, gracias por la obra del Espíritu Santo que nos lleva a Cristo y que nos ayuda a ir creciendo como cristianos.

PARA HACER
Hagan planes como familia para festejar sus re–cumpleaños.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Jacob obtiene la bendición de Isaac

Génesis 27-29

Jacob obtiene la bendición de Isaac

a127:1  Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.

Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte.

Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza;

y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.

Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.

Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:

Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera.

Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.

Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta;

10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte.

11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño.

12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.

13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.

14 Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba.

15 Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;

16 y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos;

17 y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo.

18 Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío?

19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.

20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí.

21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.

22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.

24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.

25 Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.

26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

27 Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo:
    Mira, el olor de mi hijo,
    Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;

28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.

29 Sírvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
Sé señor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren. m

30 Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.

31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.

32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.

33 Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío.

35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?

37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?

38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

39 Entonces Isaac su padre habló y le dijo:
    He aquí, será tu habitación en grosuras de la tierra,
    Y del rocío de los cielos de arriba;

40 Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás;
Y sucederá cuando te fortalezcas,
Que descargarás su yugo de tu cerviz.

Jacob huye de Esaú

41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.

42 Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte.

43 Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán,

44 y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;

45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?

46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?

28:1  Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.

Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;

y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham.

Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de Esaú.

Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;

y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.

Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre;

y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres.

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.

11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.

12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

17 Y tuvo miedo, y dijo: !!Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el,[a] aunque Luz[b] era el nombre de la ciudad primero.

20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,

21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

29:1  Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales.

Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar.

Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.

El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.

Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.

Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.

Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.

10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.

11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.

12 Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.

13 Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.

14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.

15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.

21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.

22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.

23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.

24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.

25 Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?

26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

27 Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años.

28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer.

29 Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.

30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Los hijos de Jacob

31 Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.

32 Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén,[c] porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.

33 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó[d] Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá[e] mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.

35 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré[f] a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

Footnotes:

  1. Génesis 28:19 Esto es, Casa de Dios.
  2. Génesis 28:19 Esto es, Almendro.
  3. Génesis 29:32 Esto es, Ved, un hijo.
  4. Génesis 29:33 Heb. shama.
  5. Génesis 29:34 Heb. lawah.
  6. Génesis 29:35 Heb. hodah.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society