Jacob huye de Labán

Génesis 30-32

a130:1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.

Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.

Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob.

Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.[a]

Concibió otra vez Bilha la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he contendido[b] con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.

Viendo, pues, Lea, que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer.

10 Y Zilpa sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob.

11 Y dijo Lea: Vino la ventura; y llamó su nombre Gad.[c]

12 Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob.

13 Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó su nombre Aser.[d]

14 Fue Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre; y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.

15 Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

16 Cuando, pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

17 Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.

18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa,[e] por cuanto di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.

19 Después concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.

20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará[f] conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.

21 Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.

22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos.

23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;

24 y llamó su nombre José,[g] diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

Tretas de Jacob y de Labán

25 Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.

26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho.

27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa.

28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré.

29 Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

30 Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa?

31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.

32 Yo pasaré hoy por todo tu rebaño, poniendo aparte todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras; y esto será mi salario.

33 Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener como de hurto.

34 Dijo entonces Labán: Mira, sea como tú dices.

35 Y Labán apartó aquel día los machos cabríos manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos.

36 Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.

37 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.

38 Y puso las varas que había mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber.

39 Así concebían las ovejas delante de las varas; y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.

40 Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su propio rebaño los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.

41 Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas más fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en los abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas.

42 Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob.

43 Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

31:1  Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.

Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes.

También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.

Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,

y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;

y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.

Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.

Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.

10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.

11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.

12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto.Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.

14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre?

15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?

16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

Jacob huye de Labán

17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,

18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.

19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.

21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.

22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.

23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.

24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.

26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?

27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?

28 Pues ni aun me dejaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.

29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.

32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.

33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.

34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.

35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución?

37 Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.

38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.

39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.

40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.

42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.

43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?

44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.

45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.

46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano.

47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta;[h] y lo llamó Jacob, Galaad.[i]

48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;

49 y Mizpa,[j] por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.

50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.

51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo.

52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.

53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.

54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.

55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.

Jacob se prepara para el encuentro con Esaú

32:1  Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.

Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.[k]

Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.

Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;

y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.

Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.

Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.

Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.

Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;

10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.

11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.

12 Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.

13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:

14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,

15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.

16 Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.

17 Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?

18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.

19 Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis.

20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.

21 Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

Jacob lucha con el ángel en Peniel

22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.

24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[l] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[m] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

Footnotes:

  1. Génesis 30:6 Esto es, El juzgó.
  2. Génesis 30:8 Heb. niftal.
  3. Génesis 30:11 Esto es, Fortuna.
  4. Génesis 30:13 Esto es, Feliz.
  5. Génesis 30:18 Heb. sakar.
  6. Génesis 30:20 Heb. zabal.
  7. Génesis 30:24 Esto es, El añade.
  8. Génesis 31:47 Arameo, El majano del testimonio.
  9. Génesis 31:47 Heb. El majano del testimonio.
  10. Génesis 31:49 Esto es, Atalaya
  11. Génesis 32:2 Entendido aquí, Dos campamentos.
  12. Génesis 32:28 Esto es, El que lucha con Dios, o Dios lucha.
  13. Génesis 32:30 Esto es, El rostro de Dios.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

Por fin soy libre

Enero 10

Por fin soy libre

Lectura bíblica: Romanos 8:5–9

Vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Romanos 8:9

a1Alrika no había creído los rumores de que la gente era secuestrada de sus chozas y llevada a un país desconocido hasta que le sucedió a ella. Encadenada durante meses en lo que parecía como un calabozo dentro del casco de un barco, la jovencita temía que moriría en la esclavitud. Después de sufrir años de crueldad y trabajo forzado, el ejército del Norte de los Estados Unidos tomó la población donde vivía. Ahora un oficial con uniforme azul está de pie frente a ella.

—Ya no estás bajo el control de tu amo —le dice—. Eres libre.

Tema para comentar: ¿Cómo me sentiría si fuera un chico o chica en esclavitud y de pronto fuera puesto en libertad?

No llegaste a tu país encadenado en el casco de un barco negrero, pero quizá sí has estudiado lo que es eso.

Pero todos nosotros, dice la Biblia, hemos vivido un tipo distinto de esclavitud. Nacimos esclavos del pecado. Todos estamos atrapados en el mal del cual no podemos escapar por nuestra propia cuenta. La única manera de poder lograr la libertad es pedirle a Jesús que nos ayude y nos perdone.

Puede ser difícil creer que somos esclavos del pecado. Pero aquí tienes una manera de estar seguro de ello: ¿Has notado alguna vez que es más fácil hacer lo malo que hacer lo bueno? Cuando tus padres encuentran algo roto en la sala, por lo general parece más fácil mentir y decir que no lo rompiste que decir la verdad y admitir que lo hiciste. Es más fácil elegir lo malo porque somos esclavos del pecado.

Pero la gran noticia en Romanos 8 es que Jesús ha cambiado todo eso. Cuando confiamos en él, fuimos liberados de la esclavitud del pecado. Por el poder del Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros, ya no tenemos que pecar. Sí, sí pecaremos de cuando en cuando. Todavía seremos tentados a hacer lo malo. Sí, pecaremos debido a nuestra debilidad. Pero no tenemos que pecar. Podemos elegir que el Espíritu Santo sea el que nos controle —el Espíritu de Dios que vive dentro de nosotros— en lugar de ser controlados por el pecado. Somos libres.

El pecado es más que una mala costumbre. No podemos librarnos de él haciendo una resolución de Año Nuevo. El pecado es una enfermedad que no podemos curar por nuestra propia cuenta.

Dios conocía la solución perfecta a nuestro problema. Necesitábamos un Salvador (Jesús) que muriera por nosotros y un Ayudador (el Espíritu Santo) que viviera dentro de nosotros. Gracias a Dios somos libres del pecado. ¿Sientes agradecimiento por ello?

PARA DIALOGAR
¿Qué significa ser controlado por el Espíritu Santo? ¿Cómo es tu vida distinta porque el Espíritu Santo está obrando en ti?

PARA ORAR
Señor Jesús, moriste para liberarnos del pecado. Queremos la libertad que das en cada aspecto de nuestra vida.

PARA HACER
Aprende más acerca de lo que significaba para los esclavos ser puestos en libertad. Busca libros sobre la esclavitud en la biblioteca pública.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Cuándo y por qué fueron elegidos los libros de la Biblia, en especial los del Nuevo Testamento?

Consultorio Bíblico 868

Programa No. 2016-01-09

PABLO LOGACHO
Nos ha escrito un amable oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Cuándo y por qué fueron elegidos los libros de la Biblia, en especial los del Nuevo Testamento? ¿Con qué autoridad los hombres conformaron el canon del Nuevo Testamento?
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta amigo oyente. Ninguno de los libros del Nuevo Testamento fue escrito por el Fundador del cristianismo, en marcado contraste con otras grandes religiones como el Islamismo, cuyo fundador, Mahoma, supuestamente escribió el Corán. La iglesia cristiana contó desde su inicio con el Antiguo Testamento, pero los libros que constituyen el Nuevo Testamento, no fueron escritos sino hasta varias décadas después. Su compilación en un volumen con el Antiguo Testamento vendría todavía más tarde. El reconocimiento de que esos libros poseen autoridad divina es lo que les hace canónicos, o que pertenecen al canon. La palabra canon viene del vocablo griego kanón y este a su vez procede de la palabra hebrea kahneh que se traduce como «caña» o «vara» para medir. Luego la palabra vino a significar cualquier lista de cosas para referencia; por ejemplo, en Alejandría, una lista de escritores clásicos era llamada un canon y Eusebio llamó cánones de los tiempos, a ciertas tablas cronológicas. Este es el significado de la palabra técnica canon en su relación a las Escrituras. El canon de las Escrituras es usado primero en su sentido pasivo, indicando que lo que está siendo medido llega a ser, as su vez, el medio con que medir o comprobar otras cosas. De esta manera la Escritura es primero aquello que es medido o definido de acuerdo a la norma fijada por la iglesia cristiana, y segundo, aquello que, siendo medido, llega a ser por eso mismo la regla para la iglesia en cuanto a los demás casos. La Biblia contiene la lista de libros reconocidos, que han sido medidos por una cierta norma o medida; y por eso ha llegado a ser la medida para otros libros. La palabra fue usada por primera vez, dentro de la cristiandad, por Anfiloquio en el 380 DC, un poeta, quien se refirió al canon de los escritos inspirados por Dios. Orígenes por su parte, había hablado de los libros canonizados, o de los libros puestos en la lista. Posteriormente Jerónimo y Agustín usaron la palabra en un sentido técnico por el año 400 DC. ¿Cuál es entonces, la regla de la iglesia cristiana por la cual un libro es medido o definido como canónico? Una de las muchas declaraciones de fe señala que un libro canónico es aquel de cuya autoridad nunca hubo duda alguna en la iglesia. Obsérvese que la referencia es a su autoridad, no a su autoría. Esta declaración es usualmente considerada como que tiene una debilidad, puesto que no puede ser aplicada a todos los libros, ni a todas las ramas del cristianismo. Incluso los reformadores supieron bien de las dudas que hubo desde un principio en cuanto a algunos libros, aun cuando es muy probable que para el siglo 16 aquellas dudas ya estaban extintas. Por tanto, es probable que la referencia sea a la iglesia en su totalidad, distinguiéndola de las iglesias individuales. El asunto fue originalmente establecido principalmente por la lectura pública y el uso general en las comunidades cristianas.
En los primeros tres siglos nunca hubo un pronunciamiento sobre la materia, excepto por el testimonio de escritores individuales y representativos. No hay evidencia corporativa posible. Pero, cuando ella estuvo disponible y fue necesaria, pronto se vio que no había duda real en cuanto a nuestros libros. El primer testigo corporativo fue el Concilio de Laodicea en al año 364 DC, en donde el testimonio es claro; y cuando la iglesia, como un todo, fue capaz de dar testimonio, se nota que la declaración anterior queda justificada. Las bases para la canonicidad deben ser consideradas. ¿Por qué ciertos libros fueron recibidos y otros rechazados? En una conversación con un amigo, le hice esta pregunta: ¿Cuál es la razón más importante por la cual tú aceptas el Nuevo Testamento? En lo más profundo de tu ser, ¿qué es lo que te hace aceptarlo, mientras que al mismo tiempo rechazas otros libros? Mi amigo me dijo que no lo sabía y que en realidad nunca lo había encarado de tal manera. De modo que proseguí: ¿Lo aceptas porque es antiguo? Hay otros libros aun más antiguos. ¿Lo aceptas porque contiene la verdad? Bueno, hay otros libros que también contienen la verdad. No. Más allá de su edad, más allá de su utilidad, más allá de su verdad, está el fundamento básico, este libro vino de hombres que estaban calificados en forma única para comunicar la voluntad de Dios a los hombres.
La base de nuestra aceptación del Nuevo Testamento es lo que llamamos en lenguaje técnico, su carácter apostólico; por cuanto los libros procedieron bien sea de apóstoles escritores, o por medio de la sanción de los apóstoles. Nuestra opinión del Antiguo Testamento es correspondiente a esto. La razón fundamental es la convicción de que ciertos libros provienen de hombres que fueron divinamente inspirados para revelar y transmitir la voluntad de Dios; profetas en el Antiguo Testamento y apóstoles en el Nuevo Testamento. Los profetas fuero n reconocidos como expositores de la voluntad de Dios, y sus escritos fueron considerados como inmediatamente dotados de autoridad. Luego, gradualmente, esos libros fueron compilados en un solo volumen. Así el Antiguo Testamento representa aquellos libros que Israel aceptó, sobre apropiada evidencia, como la norma divina de fe y práctica, debido a que fueron escritos o producidos por hombres con calidad de profetas. No fue la decisión de la gente la que causó la canonicidad, sino que la canonicidad suscitó su aceptación por parte de la gente. La autoridad vino de Dios a través de los profetas, y el reconocimiento de la parte de la gente fue efecto de la canonicidad. Lo que la gente hizo fue pesar la evidencia, y el resultado fue testimonio antes que fallo o sentencia. De la misma manera, los libros del Nuevo Testamento fueron señalados como de origen apostólico. Esto puede haber sido autoría o sanción, pero no hay duda que la norma primaria de verificación y aceptación fue la creencia de que estos libros provenían de hombres de carácter apostólico; bien sean apóstoles ellos mismos, o sus asociados. De modo que el cimiento de la canonicidad no fue meramente la antigüedad, o la verdad, o la utilidad de los libros, sino, por encima y antes que estas características, porque procedieron de instrumentos de la voluntad de Dios calificados en forma única. Todas las demás pruebas fueron subsidiarias y confirmatorias. Es, por consiguiente, importante y esencial distinguir entre el cimiento de la canonicidad y la base para la convicción de canonicidad. Esta última es ampliamente separada de la anterior, y es algo subjetivo, en tanto que lo primero es racional, objetivo y deja al hombre sin excusa. Es particularmente importante, en este punto, notar lo que la canonicidad realmente implica e incluye.
Ella ha creado una colección de libros, no una revelación. La canonicidad es análoga a la codificación, e implica la existencia previa de libros separados. La autoridad de cada libro de la Biblia sería la misma, incluso si no hubiera habido compilación o codificación. De modo que la autoridad no es la de un volumen, sino la de una revelación. La revelación no vino a causa de la canonicidad sino que la canonicidad vino a causa de la revelación; y la Biblia, como hemos visto, es considerada como revelación, por cuanto se la estima como el registro escrito de la manifestación histórica del Redentor y su verdad. Bien se ha sido dicho que la Biblia no es una colección autorizada de libros, sino una colección de libros autorizados. Esta distinción es vital. Es esencial recordar que la cualidad que determina la aceptación de un libro es que posea revelación divina. De modo que la canonización no elevó a un libro a la posición de Escritura, sino que reconoció solamente lo que ya era Escritura. La canonización fue una decisión basada en el testimonio, y el proceso de incluirlos en el canon fue el reconocimiento de un hecho ya existente. Es verdad, por supuesto, que el proceso de canonización por parte de la iglesia entera implica una autoridad acumulativa, y añade inmensamente fuerza a la posición, representando el testimonio del cristianismo entero; pero nunca debe olvidarse que la autoridad de cada libro separado estaba en el mismo libro desde el principio.
PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio cuyo fin es llevar personas a la madurez en Cristo, por ello le invitamos a visitar nuestra página Web y conocer cada uno de los estudios que tenemos a su disposición y por supuesto conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA En Isaías capítulo 65 se habla de nuevos cielos y nueva tierra y dice que la gente tendrá descendientes. Pero según Mateo 22:30 Jesús dijo que los que resuciten de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¿Por qué entonces en Isaías dice que la gente que viva en esos nuevos cielos y nueva tierra tendrán descendientes? Busque la respuesta en nuestra página en Internet la dirección es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.

http://labibliadice.org/consultorio-biblico/serie/programa-no-2016-01-09/?source=mas

La historia de la Biblia en inglés

La historia de la Biblia en inglés

Autor: Philip W. Comfort

a1A medida que el evangelio se difundió y las iglesias se multiplicaron durante los primeros siglos de la era cristiana, los cristianos en muchos países querían leer la Biblia en sus propios idiomas. Como resultado, ya desde el siglo II se hicieron muchas traducciones en muchos idiomas diferentes. Por ejemplo, había traducciones hechas en copto para los egipcios; en siríaco para aquellos que hablaban arameo; en gótico para los alemanes llamados godos; y en latín para los romanos y los cartaginenses. Alrededor del año 400, Jerónimo hizo la traducción al latín más famosa. Esta traducción, conocida como la Vulgata Latina (vulgata significa «común», de ahí que este texto fuera para el hombre común), fue usada muy extensamente en la iglesia católica romana siglo tras siglo.

Las primeras traducciones: la de Caedmon, la de Bede, y la de Alfredo el Grande

En el siglo VI, misioneros de Roma llevaron el evangelio a Inglaterra. La Biblia que llevaron con ellos fue la Vulgata Latina. Los cristianos que vivían en Inglaterra en aquel tiempo dependían de los monjes para recibir instrucción de la Biblia. Los monjes leían la Biblia latina y enseñaban de ella. Después de unos pocos siglos, cuando se fundaron los monasterios, surgió la necesidad de traducciones de la Biblia al inglés. La primera traducción inglesa, por lo que sabemos, la hizo un monje llamado Caedmon en el siglo VII, quien hizo una versión métrica de partes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Se dice que otro sacerdote inglés, de apellido Bede, tradujo los Evangelios al inglés. La tradición dice que estaba traduciendo el Evangelio de Juan en su lecho de muerte en el año 735. Otro traductor fue Alfredo el Grande (reinó 871–899), quien era considerado un rey muy letrado. En sus leyes incluyó partes de los Diez Mandamientos traducidos al inglés, y también tradujo el libro de los Salmos.

Otras versiones tempranas: los Evangelios de Lindisfarne, los Salmos de Shoreham y los Salmos de Rolle

Todas las traducciones de la Biblia inglesa previas al trabajo de Tyndale (del cual hablaremos más adelante) fueron hechas del texto latino. Algunas versiones latinas de los Evangelios, con las traducciones inglesas de palabra-por-palabra escritas entre líneas—que se llaman traducciones interlineales—perduran desde el siglo X. La traducción más famosa de este período es llamada los Evangelios de Lindisfarne (950). En la última parte del siglo X, Aelfrico (circa 955–1020), abad de Eynsham, hizo traducciones idiomáticas de varias partes de la Biblia. Todavía existen dos de esas traducciones. Más tarde, en los años 1300, William de Shoreham tradujo los Salmos al inglés y lo mismo hizo Richard Rolle, cuyas ediciones de los Salmos incluían un comentario versículo por versículo. Ambas traducciones, que eran métricas y por lo tanto se llamaban salterios, eran populares cuando John Wycliffe era joven.

La versión de Wycliffe

John Wycliffe (circa 1329–1384), el teólogo de Oxford más eminente de su época, y sus asociados, fueron los primeros en traducir la Biblia completa del latín al inglés. Wycliffe ha sido llamado «el Lucero del Alba de la Reforma» porque cuestionó la autoridad papal con valentía, criticando la venta de indulgencias (que se suponía librarían a una persona del castigo en el purgatorio), negando la realidad de la transustanciación (la doctrina de que el pan y el vino se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre de Jesucristo durante la comunión), y habló en contra de las jerarquías eclesiásticas. El papa censuró a Wycliffe por sus enseñanzas herejes y le pidió a la Universidad de Oxford que lo despidiera. Pero Oxford y muchos otros líderes gubernamentales estuvieron del lado de Wycliffe, así que él pudo sobrevivir a los ataques del papa.

Wycliffe creía que la forma de ganar en su lucha contra la autoridad abusiva de la iglesia era hacer que la Biblia estuviera a la disposición de la gente en su propio idioma. Entonces podrían leer por sí mismos acerca de cómo cada uno podía tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo—aparte de la autoridad eclesiástica. Wycliffe, con sus asociados, completó la traducción del Nuevo Testamento alrededor de 1380, y del Antiguo Testamento en 1382. Wycliffe concentró sus labores en el Nuevo Testamento, mientras que un asociado, Nicholas de Hereford, hizo una gran parte del Antiguo Testamento. Wycliffe y sus colegas, que no estaban familiarizados con el hebreo y el griego originales, tradujeron el texto del latín al inglés.

Después que Wycliffe terminó el trabajo de traducción, organizó un grupo de feligreses pobres, conocido como los lolardos, para que fueran por toda Inglaterra predicando las verdades cristianas y leyendo las Escrituras en su lengua nativa a todos los que quisieran escuchar la Palabra de Dios. Como resultado, la Palabra de Dios, a través de la traducción de Wycliffe, se puso en las manos de los habitantes de Inglaterra. Él fue amado y también odiado. Sus enemigos eclesiásticos no se olvidaron de la oposición que había manifestado al poder de ellos, ni los esfuerzos exitosos de Wycliffe de hacer que las Escrituras estuvieran a la disposición de todos. Varios siglos después de su muerte lo condenaron como hereje, sacaron su cuerpo de la tumba, lo quemaron, y arrojaron sus cenizas al Río Swift.

Uno de los asociados cercanos de Wycliffe, John Purvey (circa 1353–1428), continuó el trabajo de Wycliffe produciendo una revisión de su traducción en 1388. Purvey era un erudito excelente; su trabajo fue muy bien recibido en su generación y en las generaciones siguientes. En menos de un siglo la revisión de Purvey había reemplazado a la Biblia original de Wycliffe.

Como dijimos antes, Wycliffe y sus asociados fueron los primeros ingleses que tradujeron la Biblia completa del latín al inglés. Por lo tanto, su Biblia era una traducción de una traducción, y no una traducción de los idiomas originales. Con la llegada del Renacimiento surgió la reaparición del estudio de los clásicos—y con ella, el renacimiento del estudio del griego, así como del hebreo. Por lo tanto, por primera vez en casi mil años (500–1500—el tiempo aproximado en que el latín fue la lengua dominante de los letrados, excepto en la iglesia griega), los eruditos comenzaron a leer el Nuevo Testamento en su idioma original, el griego. Para 1500 se comenzó a enseñar griego en la Universidad de Oxford.

La traducción de Tyndale

William Tyndale nació en la época del Renacimiento. En 1515 se graduó de la Universidad de Oxford, donde había estudiado las Escrituras en griego y en hebreo. Para cuando llegó a los treinta años de edad, Tyndale había comprometido su vida a la traducción de la Biblia de los idiomas originales al inglés. El deseo de su corazón se trasluce en una declaración que le hizo a un eclesiástico, cuando le refutó la opinión de que sólo los clérigos estaban capacitados para leer y entender correctamente las Escrituras. Tyndale dijo: «Si Dios me conserva la vida, tantos años como sean, lograré que un muchacho que va detrás de un arado sepa más de las Escrituras de lo que sabes tú» (Brian Edwards, God’s Outlaw [El fugitivo de Dios], 61).

En 1523 Tyndale fue a Londres a buscar un lugar para trabajar en su traducción. Cuando el obispo de Londres le negó la hospitalidad, Humphrey Monmouth, un mercader de telas, le proveyó un lugar. Entonces, en 1524, Tyndale se fue de Inglaterra para Alemania, porque la iglesia de Inglaterra, que todavía estaba bajo la autoridad papal de Roma, se oponía fuertemente a poner la Biblia en manos de los laicos. Tyndale se radicó primero en Hamburgo, Alemania. Es muy posible que haya conocido a Lutero en Wittenberg poco después. Pero aun si no conoció a Lutero, estaba muy al tanto de los escritos de Lutero, y de la traducción de Lutero al alemán del Nuevo Testamento (publicado en 1522). A través de toda su vida, Tyndale fue acosado por propagar las ideas de Lutero. Tanto Lutero como Tyndale usaron el mismo texto griego (uno que Erasmo había compilado en 1516) para hacer sus traducciones.

Tyndale completó su traducción del Nuevo Testamento en 1525. Se llevaron de contrabando a Inglaterra quince mil ejemplares, en seis ediciones, entre 1525 y 1530. Las autoridades eclesiásticas hicieron lo imposible para confiscar los ejemplares de la traducción de Tyndale y quemarlos, pero no pudieron detener la corriente de Biblias que entraban a Inglaterra desde Alemania. Tyndale no pudo regresar a Inglaterra porque su vida corría peligro, puesto que su traducción había sido prohibida. Sin embargo, continuó su trabajo en el extranjero, corrigiendo, revisando y volviendo a publicar su traducción hasta que la revisión final apareció en 1535. Poco después de eso, en mayo de 1535, Tyndale fue arrestado y llevado a un castillo cerca de Bruselas. Después de haber estado en la cárcel por más de un año, fue juzgado y condenado a muerte. Fue estrangulado y quemado en la hoguera el 6 de octubre de 1536. Sus últimas palabras fueron muy conmovedoras: «Señor, ábrele los ojos al rey de Inglaterra».

Después de haber terminado el Nuevo Testamento, Tyndale había comenzado a trabajar en una traducción del Antiguo Testamento hebreo, pero no vivió el tiempo suficiente para completar su tarea. Sin embargo, había traducido el Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento), Jonás y algunos libros históricos. Mientras que Tyndale estaba en la cárcel, uno de sus asociados, llamado Miles Coverdale (1488–1569), completó la traducción de toda la Biblia en inglés—basándose principalmente en la traducción de Tyndale del Nuevo Testamento y otros libros del Antiguo Testamento. En otras palabras, Coverdale completó lo que Tyndale había comenzado.

La versión de Coverdale

Miles Coverdale era graduado de la Universidad de Cambridge y, al igual que Tyndale, fue forzado a huir de Inglaterra porque había sido influenciado fuertemente por Lutero, hasta el punto de que predicaba valientemente contra la doctrina de la iglesia católica. Mientras estaba en el extranjero, Coverdale conoció a Tyndale, y luego llegó a ser asistente de este, especialmente ayudando a Tyndale a traducir el Pentateuco. Para cuando Coverdale logró producir una traducción completa (1537), el rey de Inglaterra, Enrique VIII, había roto todos los lazos con el papa y estaba listo para ver la aparición de una Biblia en inglés. Tal vez la oración de Tyndale había sido contestada, con un giro muy irónico. Entonces el rey le dio aprobación real a la traducción de Coverdale, que estaba basada en el trabajo de Tyndale, el hombre a quien antes había condenado Enrique VIII.

La versión de Thomas Matthew y la Gran Biblia

En el mismo año en el que la Biblia de Coverdale recibió la aprobación del rey (1537), se publicó otra Biblia en Inglaterra. Esta fue obra de un hombre llamado Thomas Matthew, un seudónimo para John Rogers (circa 1500–1555), que era amigo de Tyndale. Evidentemente, Rogers usó la traducción no publicada de Tyndale de los libros históricos del Antiguo Testamento, otras partes de la traducción de Tyndale y además otras partes de la traducción de Coverdale para formar una Biblia completa. Esta Biblia también recibió la aprobación del rey. La Biblia de Matthew fue revisada en 1538 y se imprimió para ser distribuida en las iglesias a través de Inglaterra. Esta Biblia, llamada la Gran Biblia, debido a su tamaño y alto costo, llegó a ser la primera Biblia inglesa autorizada para uso público.

Se imprimieron muchas ediciones de la Gran Biblia en la primera parte de la década de 1540. Sin embargo, su distribución fue limitada. La actitud del rey Enrique en cuanto a la nueva traducción cambió. Como resultado, el parlamento inglés pasó una ley en 1543 restringiendo el uso de la traducción inglesa. Constituía un crimen que cualquier persona que no tuviera una licencia explicara las Escrituras en público. Muchos ejemplares del Nuevo Testamento de Tyndale y de la Biblia de Coverdale fueron quemados en Londres.

A esto le siguió una represión aún mayor. Después de un período corto de clemencia (durante el reinado de Eduardo VI, 1547–1553), la reina María llevó a cabo una severa persecución. Ella era católica, y estaba determinada a restaurar el catolicismo en Inglaterra y a reprimir el protestantismo. Muchos protestantes fueron ejecutados, incluyendo John Rogers, el traductor de la Biblia. Coverdale fue arrestado y luego puesto en libertad. Huyó a Ginebra, que era un santuario para los protestantes ingleses.

La Biblia de Ginebra y la Biblia del Obispo

Los exiliados ingleses en Ginebra eligieron a William Whittingham (circa 1524–1579) para que les hiciera una traducción del Nuevo Testamento. Él usó la traducción latina de Theodore Beza y consultó el texto griego. Esta Biblia llegó a ser muy popular porque era pequeña y su precio era moderado. El prefacio de la Biblia y sus muchas anotaciones fueron afectados por una fuerte influencia evangélica, así como por las enseñanzas de Juan Calvino. Calvino fue uno de los más grandes pensadores de la Reforma; era un comentarista bíblico de renombre y el líder principal en Ginebra en aquellos días.

Mientras que la Biblia de Ginebra era popular entre muchos hombres y mujeres ingleses, no tuvo aceptación entre muchos líderes de la iglesia de Inglaterra debido a sus notas calvinistas. Estos líderes, reconociendo que la Gran Biblia era inferior a la Biblia de Ginebra en estilo y erudición, iniciaron una revisión de la Gran Biblia. Esta Biblia revisada, publicada en 1568, llegó a ser conocida como la Biblia del Obispo; continuó siendo usada hasta que fue reemplazada por la Versión del Rey Jacobo en 1611.

La versión del rey Jacobo

Después que Jacobo VI de Escocia llegó a ser rey de Inglaterra (también conocido como Jacobo I), insistió que varios clérigos de sectores puritanos y anglicanos se reunieran con la esperanza de que sus diferencias pudieran ser reconciliadas. La reunión no logró la reconciliación. Sin embargo, durante la reunión, uno de los líderes puritanos, John Reynolds, presidente de Corpus Christi College en Oxford, le pidió al rey que autorizara una nueva traducción, porque quería ver una traducción más exacta que las anteriores. Al rey Jacobo le gustó esa idea, porque la Biblia del Obispo no había tenido éxito y porque él consideraba que las notas de la Biblia de Ginebra eran sediciosas. El rey inició este trabajo y tomó una parte activa en los planes de la nueva traducción. Él sugirió que profesores universitarios trabajaran en la traducción para asegurar la mejor erudición posible, e instó fuertemente a que no pusieran ninguna nota marginal salvo las que correspondían a explicaciones literales del hebreo y griego. La ausencia de notas interpretativas ayudaría a que todas las iglesias de Inglaterra aceptaran la traducción.

Más de cincuenta eruditos, instruidos en hebreo y griego, comenzaron el trabajo en 1607. La traducción pasó por varios comités antes de ser terminada. Los eruditos recibieron instrucciones de seguir la Biblia del Obispo como la versión básica, siempre y cuando concordara con el texto original, y de consultar las traducciones de Tyndale, Matthew y Coverdale, así como la Gran Biblia y la Biblia de Ginebra, cuando parecía que contenían traducciones más exactas de los idiomas originales. Esta dependencia en otras versiones se expresa en el prefacio de la Versión del Rey Jacobo: «En realidad, buen lector cristiano, desde el principio nunca pensamos que necesitaríamos hacer una nueva traducción, ni tampoco hacer una buena traducción de una mala … sino hacer una buena mejor, o de muchas buenas una buena principal».

La Versión del Rey Jacobo, también conocida en Inglaterra como la Versión Autorizada, porque fue autorizada por el rey, capturó todo lo mejor de las traducciones que la precedieron y las sobrepasó largamente. J. H. Skilton expresó esto muy bien cuando dijo:

La Versión Autorizada contiene las virtudes de la larga y brillante estirpe de traducciones de la Biblia inglesa; unió a la alta erudición con la devoción y el fervor cristianos. Salió a la luz en una época durante la cual el idioma inglés era vibrante y joven, y sus eruditos tenían un dominio notable del instrumento [talento] para el cual la Providencia los había preparado. Su versión se ha llamado con toda justicia «el monumento más ilustre de la prosa inglesa». (J. H. Skilton, «English Versions of the Bible [Versiones inglesas de la Biblia]», New Bible Dictionary [Nuevo diccionario de la Biblia], 325–33)

Es cierto que la Versión del Rey Jacobo ha llegado a ser un monumento perdurable de la prosa inglesa debido a su estilo lleno de gracia, su idioma majestuoso y sus ritmos poéticos. Ningún otro libro ha tenido una influencia tan grande en la literatura inglesa, y ninguna otra traducción ha tocado las vidas de tantas personas de habla inglesa durante siglos y siglos, aun hasta el presente.

Los siglos XVIII y XIX: nuevos descubrimientos de manuscritos más antiguos y mayor conocimiento de los idiomas originales

La Versión del Rey Jacobo llegó a ser la traducción más popular de los siglos XVII y XVIII. Adquirió la reputación de haber llegado a ser la Biblia inglesa estándar. Pero la Versión del Rey Jacobo tenía defectos que no les pasaron inadvertidos a ciertos eruditos. En primer lugar, el conocimiento del hebreo era inadecuado en la primera parte del siglo XVII. El texto hebreo que usaron (es decir, el Texto Masorético) fue adecuado, pero su comprensión del vocabulario hebreo fue insuficiente. Tomaría muchos más años de estudio lingüístico para que se aumentara y se refinara el conocimiento del vocabulario hebreo. En segundo lugar, el texto griego que se usó para el Nuevo Testamento de la Versión del Rey Jacobo fue un texto inferior. Los traductores de la Versión del Rey Jacobo básicamente usaron un texto griego conocido como el Textus Receptus (o el «texto recibido»), que procedió del trabajo de Erasmo, quien compiló el primer texto griego que se produciría en una imprenta. Cuando Erasmo compiló este texto, usó cinco o seis manuscritos posteriores que databan desde el siglo X hasta el XIII. Estos manuscritos eran muy inferiores comparados con manuscritos más antiguos.

Los traductores de la Versión del Rey Jacobo hicieron un buen trabajo con los recursos que tenían disponibles, pero esos recursos fueron insuficientes, especialmente con respecto al texto del Nuevo Testamento. Después de la publicación de la Versión del Rey Jacobo se descubrieron manuscritos más antiguos y mejores. Alrededor de 1630, el Códice Alejandrino se llevó a Inglaterra. Este era un manuscrito del siglo V que contenía el Nuevo Testamento en su totalidad, y proveyó un testimonio bastante bueno al texto del Nuevo Testamento, especialmente al texto original del Apocalipsis. Doscientos años más tarde, un erudito alemán llamado Constantin von Tischendorf descubrió el Códice Sinaiticus en el monasterio de Santa Catalina. El manuscrito, que era de alrededor de 350 d.C., es uno de los dos manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento griego. El manuscrito más antiguo, el Códice Vaticanus, había estado en la biblioteca del Vaticano desde por lo menos 1481, pero no se puso a disposición de los eruditos hasta mediados del siglo XIX. Este manuscrito, fechado apenas un poco antes (circa 325 d.C.) que el Códice Sinaiticus, es una de las copias más confiables del Nuevo Testamento griego.

A medida que estos manuscritos (y otros) fueron descubiertos y se hicieron públicos, ciertos eruditos trabajaron arduamente para compilar un texto griego que representara el texto original con más fidelidad que el Textus Receptus. Alrededor de 1700, John Mill produjo un Textus Receptus mejorado, y por los años 1730, Johannes Albert Bengel, conocido como el padre de los estudios textuales y filológicos modernos del Nuevo Testamento, publicó un texto que difería del Textus Receptus de acuerdo a la evidencia de manuscritos anteriores.

En el siglo XVII, algunos eruditos comenzaron a abandonar el Textus Receptus. Karl Lachman, un filólogo clásico, produjo un texto nuevo en 1831 que representaba los manuscritos del siglo IV. Samuel Tregelles, autodidacta en latín, hebreo y griego, trabajó arduamente durante toda su vida y concentró todos sus esfuerzos en publicar un texto griego, que se publicó en seis partes, de 1857 a 1872. Tischendorf dedicó toda una vida a la labor de descubrir manuscritos y producir ediciones exactas del Nuevo Testamento griego. No sólo descubrió el Códice Sinaiticus, sino que también descifró el palimpsesto Códice Ephraemi Rescriptus; comparó innumerables manuscritos; y produjo varias ediciones del Nuevo Testamento griego (su octava edición es la mejor). Ayudado por el trabajo de estos eruditos, dos hombres ingleses, Brooke Westcott y Fenton Hort, trabajaron juntos durante veintiocho años para producir un volumen titulado The New Testament in the Original Greek [El Nuevo Testamento en el griego original] (1881). Esta edición del Nuevo Testamento griego, basada mayormente en el Códice Vaticanus, llegó a ser el texto estándar que fue responsable de destronar al Texto Receptus.

La Versión Revisada inglesa y la Versión Estándar Norteamericana

Para la última parte del siglo XIX, la comunidad cristiana tenía tres textos griegos muy buenos del Nuevo Testamento: el de Tregelles, el de Tischendorf y el de Westcott y Hort. Estos textos eran muy diferentes del Textus Receptus. Y como hemos mencionado antes, la comunidad erudita había acumulado conocimientos sobre el significado de varias palabras hebreas y griegas. Por lo tanto, había una gran necesidad de una traducción inglesa nueva que se basara en un mejor texto y con traducciones más exactas de los idiomas originales.

Unos pocos individuos trataron de suplir esta necesidad. En 1871, John Nelson Darby, líder del movimiento de los Hermanos de Plymouth, produjo una traducción llamada la Nueva Traducción, que principalmente se basaba en el Códice Vaticanus y el Códice Sinaiticus. En 1872, J. B. Rotherham publicó una traducción del texto de Tregelles, en el cual intentó reflejar el énfasis inherente del texto griego. Esta traducción todavía está siendo publicada bajo el nombre de La Biblia Enfatizada. Y en 1875, Samuel Davidson produjo la traducción de un Nuevo Testamento del texto de Tischendorf.

La Convocación de Canterbury inició el primer esfuerzo corporativo importante en 1870, y decidió patrocinar una revisión más extensa de la Versión del Rey Jacobo. Sesenta y cinco eruditos británicos, trabajando en varios comités, hicieron cambios significativos a la Versión del Rey Jacobo. Los eruditos del Antiguo Testamento corrigieron traducciones incorrectas de palabras hebreas, y reformaron pasajes poéticos escribiéndolos en forma de poesía. Los eruditos del Nuevo Testamento hicieron miles de cambios basados en una mejor evidencia textual. Su meta era hacer que la revisión del Nuevo Testamento no reflejara el Textus Receptus, sino los textos de Tregelles, Tischendorf y Westcott y Hort. Cuando la Versión Revisada apareció en 1885, fue recibida con gran entusiasmo. En el primer año de su publicación se vendieron más de 3 millones de ejemplares. Desafortunadamente, su popularidad no duró mucho, porque la mayoría de las personas continuó prefiriendo la Versión del Rey Jacobo sobre todas las demás traducciones.

Varios eruditos estadounidenses fueron invitados a participar en el trabajo de revisión, con el acuerdo de que cualquiera de sus sugerencias que los eruditos británicos no aceptaran serían publicadas en un apéndice. Además, los eruditos estadounidenses tuvieron que prometer que no publicarían su propia revisión hasta después de catorce años. Cuando llegó ese tiempo (1901), varios miembros del comité original estadounidense que todavía estaban vivos publicaron la Versión Estándar Norteamericana. Esta traducción, que por lo general se considera superior a la Versión Revisada Inglesa, es una interpretación precisa y literal de textos muy confiables de ambos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

El siglo XX: nuevos descubrimientos y nuevas traducciones

El siglo XIX fue una época muy provechosa para el Nuevo Testamento griego y para las traducciones inglesas siguientes; también fue un siglo en el que los estudios del hebreo avanzaron mucho. El siglo XX también fue provechoso, especialmente para los estudios de los textos. Los que vivieron en el siglo XX han sido testigos de los descubrimientos de los Rollos del Mar Muerto (vea «Textos y manuscritos del Antiguo Testamento» en la sección 4), los Papiros Oxirrinco, los Papiros Chester Beatty, y los Papiros Bodmer (vea «Textos y manuscritos del Nuevo Testamento» en la sección 4). Estos sorprendentes descubrimientos, que proveyeron a los eruditos cientos de manuscritos antiguos, han mejorado grandemente el esfuerzo de recobrar las palabras originales del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Al mismo tiempo, otros descubrimientos arqueológicos han validado la exactitud histórica de la Biblia, y han ayudado a los eruditos bíblicos a entender el significado de algunas palabras antiguas. Por ejemplo, la palabra griega parousia (que por lo general se traduce «venida») se encontró en muchos manuscritos antiguos, fechados antes del tiempo de Cristo, y muchas veces esa palabra indicaba la visita de alguien de la realeza. Cuando se usó esta palabra en el Nuevo Testamento relacionándola a la segunda venida de Cristo, los lectores pensaban en su venida como que era la visita de un rey. En koiné (griego), la expresión entos humon (literalmente, «dentro de ti») a menudo significaba «dentro del alcance». Así que la declaración de Jesús en Lucas 17:21 podría significar «el reino está dentro de tu alcance».

A medida que han aparecido manuscritos de la Biblia más antiguos y mejores, los eruditos han estado ocupados en actualizar los textos bíblicos. Los eruditos del Antiguo Testamento todavía han usado el Texto Masorético, pero han notado diferencias significativas en los Rollos del Mar Muerto. La edición actual que usan los eruditos del Antiguo Testamento se llama Biblia Hebraica Stuttgartensia. Los eruditos del Nuevo Testamento, en su mayoría, han llegado a confiar en una edición del Nuevo Testamento griego conocida como el Texto de Nestle-Aland. Eberhard Nestle usó las mejores ediciones del Nuevo Testamento griego, producidas en el siglo XIX, para compilar un texto que representara el consenso de la mayoría. Por varios años, su hijo continuó con el trabajo de hacer nuevas ediciones, y dicho trabajo ahora está en manos de Kurt Aland. La última edición (la número 27) del Nuevo Testamento llamada Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland apareció en el año 1993, con una edición corregida en 1998. El mismo texto griego aparece en otro volumen popular publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas llamado El Nuevo Testamento Griego (cuarta edición revisada—1993).

Traducciones realizadas en la primera parte del siglo XX en el idioma del pueblo

Los miles y miles de papiros que fueron descubiertos en Egipto alrededor de principios del siglo XX mostraban una forma griega llamada koiné. La koiné (que significa «común») era el idioma de todo el mundo en Grecia; era el idioma común de casi todo el mundo que vivió en el mundo grecorromano desde el siglo II a.C. hasta el siglo III d.C. En otras palabras, era la «lingua franca» del mundo del Mar Mediterráneo. Todas las personas instruidas de aquel tiempo hablaban, leían y escribían en griego, al igual que todas las personas instruidas en los tiempos modernos pueden hablar un poco de inglés, leer un poco de inglés, y tal vez escribir un poco de inglés. La koiné no era el griego literario (es decir, la clase de griego en que escribían los poetas y dramaturgos griegos); era la clase de griego que se usaba en cartas personales, documentos legales y otros textos no literarios.

Los eruditos del Nuevo Testamento comenzaron a descubrir que la mayor parte del Nuevo Testamento estaba escrito en koiné, el idioma del pueblo. Como resultado, surgió una fuerte tendencia a traducir el Nuevo Testamento al idioma del pueblo. Varios traductores eligieron separarse del inglés tradicional isabelino, que se usó en la Versión del Rey Jacobo (y aun el usado en la Versión Revisada inglesa y en la Versión Estándar Norteamericana), y producir una traducción nueva en el idioma común.

El Nuevo Testamento del Siglo XX

La primera de esas traducciones fue El Nuevo Testamento del Siglo XX (1902). El prefacio a una nueva edición de esta traducción provee una excelente descripción de la obra:

El Nuevo Testamento del Siglo XX es una traducción que fluye con facilidad, exacta y fácil de leer, que cautiva a los lectores desde el principio hasta el fin. Nacida del deseo de lograr que la Biblia sea fácil de leer y entender, es el producto de la labor de un comité de veinte hombres y mujeres que trabajaron juntos durante muchos años para construir, nosotros creemos bajo divina observación, esta hermosa y simple traducción de la Palabra de Dios. (Prefacio a la nueva edición [1961], publicada por Moody Press)

El Nuevo Testamento en Palabras Modernas

Un año después de la publicación del Nuevo Testamento del Siglo XX, Richard Weymouth publicó El Nuevo Testamento en Palabras Modernas (1903). Weymouth, que había recibido el primer título de Doctor en Literatura de la Universidad de Londres, era director de una escuela privada en Londres. Durante su vida, pasó algún tiempo produciendo una edición del texto griego (publicada en 1862) que fue más exacta que el Textus Receptus, y luego trabajó para producir una traducción inglesa del texto griego (llamada El Testamento Griego Resultante) en una versión usando palabras modernas. Su traducción ha sido muy bien recibida, y ya hay varias ediciones y numerosas impresiones.

El Nuevo Testamento: Una Traducción Nueva

Otra traducción nueva que apareció en la primera parte del siglo XX fue la que hizo James Moffatt, un brillante erudito escocés. En 1913, publicó su primera edición de El Nuevo Testamento: Una Traducción Nueva. Esta era en realidad su segunda traducción del Nuevo Testamento; su primera traducción fue hecha en el año 1901, y se llamaba El Nuevo Testamento Histórico. En su Traducción Nueva, la meta de Moffatt era «traducir el Nuevo Testamento en la forma exacta en la que uno traduciría cualquier otro material de prosa helenística contemporánea». Su trabajo fue brillante y demuestra marcada independencia de otras versiones; desafortunadamente se basó en el Nuevo Testamento griego de Hermann von Soden, el cual, como saben todos los eruditos ahora, es muy defectuoso.

La Biblia completa: Una traducción norteamericana

La traducción más antigua en lenguaje moderno estadounidense fue producida por Edgar J. Goodspeed, profesor de Nuevo Testamento de la Universidad de Chicago. Él había criticado El Nuevo Testamento del siglo XX, la versión de Weymouth, y la traducción de Moffatt. Como consecuencia, otros eruditos lo desafiaron a hacer algo mejor. Él aceptó el desafío, y en 1923 publicó El Nuevo Testamento: Una traducción norteamericana. Cuando hizo esta traducción, dijo que quería darle a su «versión algo de la fuerza y la frescura que había en el griego original». Él dijo: «Yo quería que mi traducción dejara en el lector parte de la impresión que el Nuevo Testamento debe haber dejado en sus primeros lectores, e invitar a la lectura continua de todo el libro, leyendo un libro por vez» (New Chapters in New Testament Study [Nuevos capítulos en el estudio del Nuevo Testamento], 113). Su traducción fue un éxito. Le siguió una traducción del Antiguo Testamento, producida por J. M. Powis Smith y otros tres eruditos. La Biblia completa: Una traducción norteamericana fue publicada en 1935.

La Versión Estándar Revisada

La Versión Revisada Inglesa y la Versión Estándar Norteamericana se habían ganado la reputación de ser textos de estudio exactos, pero muy «rígidos» en su construcción. Los traductores que trabajaron en las versiones revisadas intentaron traducir fielmente las palabras del idioma original sin tener en cuenta el contexto, y algunas veces hasta siguieron el orden de las palabras en griego. Eso creó una versión de expresiones idiomáticas inapropiadas, y se hizo necesaria una revisión.

El pedido de una revisión se hizo más apremiante por el hecho de que en las décadas de 1930 y 1940 se habían descubierto muchos manuscritos bíblicos importantes—principalmente los Rollos del Mar Muerto para el Antiguo Testamento, y los Papiros Chester Beatty para el Nuevo Testamento. Se sintió que la nueva evidencia desplegada en estos documentos debería ser reflejada en una revisión. La revisión mostró algunos cambios textuales en el libro de Isaías, debido al rollo de Isaías, y varios cambios en las Epístolas Paulinas debido al Papiro Chester Beatty P46. Hubo otras revisiones significativas. La historia de la mujer que encontraron en adulterio (Juan 7:52–8:11) no fue incluida en el texto, sino en el margen, porque ninguno de los manuscritos tempranos contenía esa historia, y el final de Marcos (16:9–20) no fue incluido en el texto porque no se encuentra en los dos manuscritos más antiguos que son el Códice Vaticanus y el Códice Sinaiticus.

La organización que tiene los derechos (copyright) de la Versión Estándar Norteamericana, llamada la International Council of Religious Education, autorizó una nueva revisión en 1937. Los traductores del Nuevo Testamento por lo general siguieron la edición decimoséptima del Texto de Nestle (1941), mientras que los traductores del Antiguo Testamento siguieron el Texto Masorético. Sin embargo, ambos grupos adoptaron interpretaciones de otras fuentes antiguas cuando estas se consideraban más exactas. El Nuevo Testamento fue publicado en 1946, y la Biblia completa con el Antiguo Testamento, en 1952.

Estos principios de revisión fueron especificados en el prefacio de la Versión Estándar Revisada:

La Versión Estándar Revisada no es una traducción nueva en el idioma de hoy. No es una paráfrasis que usa expresiones idiomáticas llamativas. Es una revisión que busca preservar todo lo mejor de la Biblia inglesa como ha sido conocido y usado a través de los años.

Muchas iglesias protestantes recibieron muy bien esta revisión, que pronto llegó a ser su texto «estándar». Más tarde, la Versión Estándar Revisada fue publicada con los libros apócrifos del Antiguo Testamento (1957), en una edición católica (1965), y en lo que se llama la Biblia Común, que incluye el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los libros apócrifos y los libros deuterocanónicos, con la promoción internacional de los protestantes, los griegos ortodoxos y los católicos romanos. Sin embargo, los cristianos evangélicos y los fundamentalistas no recibieron muy bien la Versión Estándar Revisada—principalmente debido a un versículo, Isaías 7:14, el que lee: «El Señor mismo les dará una señal. Mira, la joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel». Los evangélicos y los fundamentalistas contienden que el texto debería decir «virgen» y no «joven». Como resultado, la Versión Estándar Revisada fue severamente criticada, aunque no prohibida, por muchos cristianos evangélicos y fundamentalistas.

La Nueva Biblia Inglesa

En el año en que se publicó el Nuevo Testamento de la Versión Estándar Revisada (1946), la iglesia de Escocia les propuso a las otras iglesias en Gran Bretaña que era tiempo de que se hiciera una traducción completamente nueva de la Biblia. Los que iniciaron este trabajo les pidieron a los traductores que produjeran una traducción nueva, con expresiones idiomáticas modernas de los idiomas originales; esta no debía ser una revisión de ninguna traducción anterior, ni tampoco debía ser una traducción literal. A los traductores, bajo la dirección de C. H. Dodd, se les pidió que tradujeran el significado del texto en inglés moderno. El prefacio al Nuevo Testamento (publicado en 1961), escrito por C. H. Dodd, explica esto más ampliamente:

Los traductores antiguos, en su totalidad, consideraban que la fidelidad al original demandaba que reprodujeran, tanto como les fuera posible, las características del idioma original, tales como el orden sintáctico de las palabras, la estructura y la división de las frases, y aun algunas irregularidades de la gramática que les eran muy naturales a los autores que escribían en el lenguaje original del griego popular helénico, pero mucho menos naturales cuando se usaban en inglés. A los traductores actuales se les ordenó que reemplazaran las construcciones y las expresiones idiomáticas griegas por aquellas del inglés contemporáneo.

Esto significó una teoría y práctica de traducción diferentes, que impuso una carga más pesada en los traductores. La fidelidad en la traducción no quería decir mantener intacta la estructura general del original mientras se reemplazaban las palabras griegas usando palabras inglesas más o menos equivalentes.… Así es que no nos hemos sentido obligados (como fue el caso con los revisores de 1881) a hacer el esfuerzo de traducir la misma palabra griega en todos lados con la misma palabra inglesa. En este aspecto hemos vuelto a la sana práctica de los hombres de la Versión del Rey Jacobo, quienes (como lo afirmaron expresamente en su prefacio) no reconocieron tal obligación. Comprendimos que nuestra tarea era entender el original con tanta precisión como fuera posible (usando todas las ayudas disponibles) y, entonces, decir de nuevo en nuestro idioma nativo lo que creíamos que estaba diciendo el autor en su idioma.

La Nueva Biblia Inglesa completa fue publicada en 1970; fue muy bien recibida en Gran Bretaña y en los Estados Unidos (aunque sus expresiones idiomáticas son muy británicas), y fue muy elogiada por su buen estilo literario. Los traductores fueron muy experimentadores, produciendo traducciones que nunca antes habían sido impresas en ninguna versión inglesa, y adoptaron ciertas traducciones de varios manuscritos hebreos y griegos que nunca antes habían sido adoptadas. Como resultado, la Nueva Biblia Inglesa fue altamente alabada por su ingeniosidad tanto como severamente criticada por las libertades que se había tomado.

La Biblia Buenas Noticias: La Versión en El Inglés de Hoy

El Nuevo Testamento en la Versión en el Inglés de Hoy, también conocido como Buenas Noticias para el hombre moderno, fue publicado por la Sociedad Bíblica Norteamericana en 1966. La traducción fue hecha originalmente por Robert Bratcher, un investigador asociado del departamento de traducciones de la Sociedad Bíblica Norteamericana, y más tarde fue pulida por la Sociedad Bíblica Norteamericana. La traducción, que ha sido promovida ampliamente por varias sociedades bíblicas, y de precio muy económico, vendió más de 35 millones de ejemplares en los primeros seis años desde su impresión. La traducción del Nuevo Testamento, basada en la primera edición del Nuevo Testamento Griego (las Sociedades Bíblicas Unidas, 1966), es una versión idiomática en inglés simple y moderno. La traducción fue muy influenciada por la teoría lingüística de la equivalencia dinámica, y tuvo bastante éxito en proveer a los lectores de habla inglesa una traducción que, en su mayor parte, refleja con exactitud el significado de los textos originales. Esto se expresa en el prefacio del Nuevo Testamento:

La Sociedad Bíblica Norteamericana preparó esta traducción del Nuevo Testamento para personas cuya lengua vernácula es el inglés, o para los que han aprendido el idioma inglés. Como una traducción completamente nueva, no se conforma a un vocabulario o estilo tradicionales, sino que busca expresar el significado del texto griego usando palabras y formas aceptadas como estándar por la gente, en todos los lugares, que emplea el idioma inglés como medio de comunicación. La Versión en el Inglés de Hoy intenta seguir, en este siglo, los ejemplos que nos dieron los autores de los libros del Nuevo Testamento, quienes, en su mayor parte, escribieron usando la forma estándar o común del idioma griego que se usaba a través del Imperio Romano.

Debido al éxito del Nuevo Testamento, otras sociedades bíblicas le pidieron a la Sociedad Bíblica Norteamericana que hiciera una traducción del Antiguo Testamento siguiendo los mismos principios que se usaron en el Nuevo Testamento. La Biblia completa fue publicada en 1976, y se conoce con el nombre de la Biblia Buenas Noticias: Versión en el Inglés de Hoy.

The Living Bible

En 1962, Kenneth Taylor publicó una paráfrasis de las epístolas del Nuevo Testamento en un volumen llamado Living Letters. Esta nueva y dinámica paráfrasis, escrita usando un lenguaje común, llegó a ser muy bien recibida y ampliamente aclamada, especialmente por su habilidad de comunicar el mensaje de la Palabra de Dios al hombre común. Al principio, su circulación fue ampliamente apoyada por la Organización Evangelística Billy Graham, que contribuyó a darle mucha publicidad a este libro y distribuyó gratuitamente miles de ejemplares. Taylor continuó parafraseando otras porciones de la Biblia y publicó otros volúmenes: Living Prophecies (1965), Living Gospels (1966), Living Psalms (1967), Living Lessons of Life and Love (1968), Living Books of Moses (1969), y Living History of Moses (1970). La Living Bible completa fue publicada en 1971 (el Living New Testament fue impreso en 1966).

Kenneth Taylor usó la Versión Estándar Norteamericana como su texto de trabajo y parafraseó la Biblia en la manera de hablar moderna—de tal forma que cualquier persona, aun un niño, pudiera entender el mensaje de los escritores originales. En el prefacio de The Living Bible, Taylor explica su punto de vista en cuanto a parafrasear:

Parafrasear es decir algo con palabras diferentes a las que usó el autor. Es exponer de nuevo los pensamientos del autor usando palabras diferentes a las que él usó. Este libro es una paráfrasis del Antiguo y del Nuevo Testamento. Su propósito es decir, tan exactamente como sea posible, lo que quisieron decir los escritores de la Biblia, y decirlo en forma simple, expandiéndose donde sea necesario para que el lector moderno lo pueda entender claramente.

Aun cuando muchos lectores modernos han apreciado en gran manera el hecho de que The Living Bible les ha aclarado la Palabra de Dios, la paráfrasis de Taylor ha sido criticada por ser demasiado interpretativa. Taylor estaba consciente de esto cuando hizo la paráfrasis. De nuevo, el prefacio aclara:

En las paráfrasis hay peligros, como también valores. Porque en los lugares en que las palabras exactas del autor no han sido traducidas de los idiomas originales, existe la posibilidad de que el traductor, por más honesto que sea, pueda darle al lector de habla inglesa algo que el autor original no quiso decir.

The Living Bible ha sido muy popular entre los lectores de habla inglesa en todo el mundo. Kenneth Taylor creó una editorial para publicar The Living Bible, de la cual se han vendido más de 35 millones de ejemplares. El nombre de la editorial es Tyndale House Publishers—llamada así por William Tyndale, el padre de las traducciones modernas de la Biblia en inglés.

La Nueva Biblia Norteamericana Estándar

Hay dos traducciones modernas que son revisiones de (o se han basado en) la Versión Estándar Norteamericana (1901): la Versión Estándar Revisada (1952), y la Nueva Biblia norteamericana estándar (1971). La organización Lockman Foundation, una corporación cristiana sin fines de lucro cuyo propósito es evangelizar, promovió esta revisión de la Versión Estándar Norteamericana porque «los que produjeron esta traducción estaban completamente convencidos de que el interés en la Versión Estándar Norteamericana de 1901 debería ser renovado y aumentado» (tomado del prefacio). Por cierto que la Versión Estándar Norteamericana fue un trabajo monumental de erudición y su traducción es muy exacta. Sin embargo, su popularidad estaba disminuyendo y estaba desapareciendo rápidamente del escenario. Por lo tanto, la Lockman Foundation organizó un equipo de treinta y dos eruditos para que prepararan una nueva revisión. Estos eruditos, que estaban comprometidos con la inspiración de la Escritura, se esforzaron por producir una traducción literal de la Biblia, porque creían que tal traducción «lleva a los lectores contemporáneos lo más cerca posible a las palabras reales y a la estructura gramatical que usaron los escritores originales» (ibid.).

Los traductores de la Nueva Biblia norteamericana recibieron instrucciones de la Lockman Foundation de que «se adhirieran al idioma original de las Sagradas Escrituras lo más posible, y al mismo tiempo, que obtuvieran un estilo que fuera fluido y fácil de leer de acuerdo al uso común del inglés» (Sakae Kubo y Walter Specht, So Many Versions? [¿Tantas versiones?] 171). Después de su publicación, la Nueva Biblia norteamericana estándar (1963 para el Nuevo Testamento y 1971 para la Biblia completa), recibió una respuesta mixta. Algunos críticos aplaudieron su exactitud literaria, mientras que otros criticaron con dureza el lenguaje que se había usado por no ser contemporáneo o moderno.

En general, la Nueva Biblia norteamericana llegó a ser respetada como una buena Biblia de estudio que refleja con exactitud el idioma original, y sin embargo no es una buena traducción para la lectura de la Biblia. Además, se debe decir que esta traducción está ahora treinta años atrasada en términos de fidelidad textual—especialmente el Nuevo Testamento, el cual se suponía, originalmente, que debía seguir la edición vigésima tercera del Texto Nestle, pero que tiende a seguir el Textus Receptus.

La New International Version

La New International Version es una traducción completamente nueva de los idiomas originales que fue hecha por un grupo internacional de más de cien eruditos. Estos eruditos trabajaron muchos años y en varios comités para producir una excelente traducción de pensamiento-a-pensamiento en inglés contemporáneo, para uso privado y uso público. La New International Version se llama «internacional» porque fue preparada por eruditos de diferentes países de habla inglesa tales como Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, y porque «los traductores buscaron usar un vocabulario común a la mayoría de las naciones de habla inglesa del mundo» (ibid., 191–192).

Los traductores de la New International Version buscaron hacer una versión que estuviera a mitad de camino entre una traducción literal (como en la Nueva Biblia norteamericana estándar) y una paráfrasis libre (como en The Living Bible). Su meta fue comunicar en inglés el pensamiento de los escritores originales. Esto se explica en forma breve en el prefacio del Nuevo Testamento:

Ciertas convicciones y metas guiaron a los traductores. Todos ellos están comprometidos con la autoridad total y la completa fidelidad de las Escrituras. Por lo tanto, su primera preocupación fue la exactitud de la traducción y su fidelidad al pensamiento de los escritores del Nuevo Testamento. Mientras que pesaron el significado de los detalles léxicos y gramaticales del texto griego, se han esforzado por obtener más que una traducción de palabra-por-palabra. Debido a que los patrones de pensamiento y la sintaxis difieren de idioma a idioma, la comunicación fiel de lo que quisieron decir los escritores del Nuevo Testamento demandó modificaciones frecuentes en la estructura de las frases y constante cuidado por el significado contextual de las palabras.

La preocupación por la claridad del estilo—de que fuera idiomático sin ser idiosincrásico, contemporáneo sin ser anticuado—también motivó a los traductores y a sus consultores. En forma constante han puesto la mira en la simplicidad de expresión, con sensible atención a las connotaciones y el sonido de una palabra dada. Al mismo tiempo, se han esforzado por evitar usar siempre el mismo estilo para reflejar la variedad de estilos y modos que usaron los escritores del Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento de la New International Version fue publicado en 1973, y la Biblia completa en 1978. Esta versión ha tenido un éxito fenomenal. Millones y millones de lectores han adoptado la New International Version como su «Biblia». Desde 1987 se han vendido más ejemplares de la New International Version que de la Versión del Rey Jacobo, que había sido el éxito de librería durante siglos—lo que es una indicación notable de su popularidad y aceptación en la comunidad cristiana. La New International Version, que fue patrocinada por la Sociedad Bíblica de Nueva York (ahora la Sociedad Bíblica Internacional) y publicada por Zondervan Publishers, ha llegado a ser una versión estándar que se usa para la lectura privada y la lectura desde el púlpito en muchos países de habla inglesa.

Dos traducciones católicas modernas: The Jerusalem Bible y La Nueva Biblia Norteamericana

En 1943, el papa Pío XII promulgó la famosa encíclica que alentaba a los católicos a leer y estudiar las Escrituras. Al mismo tiempo, el papa recomendó que se tradujeran las Escrituras usando los idiomas originales. Anteriormente, todas las traducciones católicas estaban basadas en la Vulgata Latina. Esto incluye la traducción de Knox, que fue comenzada en 1939 y publicada en 1944 (el Nuevo Testamento), y en 1955 (toda la Biblia).

La primera Biblia católica completa que se tradujo de los idiomas originales fue The Jerusalem Bible, publicada en Inglaterra en 1966. Esta Biblia es el homólogo inglés de una traducción francés llamada La Bible de Jerusalem. La traducción francesa fue «la culminación de décadas de investigación y de erudición bíblica» (tomado del prefacio de The Jerusalem Bible), publicada por la organización llamada la Escuela Bíblica Dominicana de Jerusalén. Esta Biblia, que incluye los libros apócrifos y los libros deuterocanónicos, contiene muchas guías de estudio tales como introducciones a cada libro de la Biblia y notas extensas sobre varios pasajes y mapas. Las guías de estudio son una parte complicada de toda la traducción, porque el liderazgo de la iglesia católica cree que a los laicos se les deben dar ayudas para interpretar la lectura del texto sagrado. Las guías de estudio de The Jerusalem Bible fueron traducidas del francés, mientras que el texto mismo de la Biblia fue traducido de los idiomas originales con la ayuda de la traducción francesa. La traducción del texto, producido bajo el liderazgo editorial de Alexander Jones, es considerablemente más libre que otras traducciones, tales como la Versión Estándar Revisada, porque los traductores buscaron capturar los significados de los escritos originales en un «estilo contemporáneo y lleno de viveza» (tomado del prefacio de The Jerusalem Bible).

La primera Biblia católica norteamericana que se tradujo de los idiomas originales fue La Nueva Biblia norteamericana (que no se debe confundir con La Nueva Biblia norteamericana estándar). Aunque esta traducción se publicó en 1970, el trabajo en esta versión había comenzado varias décadas antes. Con antelación a la encíclica del papa Pío XII, se publicó una traducción norteamericana del Nuevo Testamento, basada en la Vulgata latina, que se conoció con el nombre de Versión de la Confraternidad. Después de la encíclica, el Antiguo Testamento se tradujo usando el Texto Masorético hebreo y el Nuevo Testamento revisado, basándose en la edición vigésima quinta del texto griego de Nestle-Aland. La Nueva Biblia norteamericana tiene cortas introducciones a cada libro de la Biblia y muy pocas notas marginales. Kubo y Specht proveen una justa descripción de la traducción:

La traducción en sí es simple, clara y directa, y se lee con mucha fluidez. El inglés que se usó es buen inglés estadounidense, no tan punzante y colorido como el de la NEB [Nueva Biblia inglesa]. Sus traducciones no son llamativas, pero tampoco son desatinadas. Parecen ser más conservadoras en el sentido de que tienden a no salirse del original. Esto no quiere decir que esta es una traducción literal, sino que es más fiel. (So Many Versions? 165)

Traducciones judías

En el siglo XX se publicaron algunas traducciones judías de la Biblia muy importantes. La organización Jewish Publication Society creó una traducción de las Escrituras hebreas llamada Las Sagradas Escrituras según el Texto Masorético, una Traducción Nueva (publicada en 1917). El prefacio a esta traducción explica su propósito:

La meta es combinar el espíritu de la tradición judía con los resultados de la erudición bíblica antigua, medieval y moderna. Le provee al mundo judío una traducción de las Escrituras hecha por hombres que están empapados de conocimientos judíos, mientras que se espera que el mundo no judío recibirá con agrado una traducción que presenta muchos pasajes desde el punto de vista tradicional judío.

En 1955, la Jewish Publication Society nombró un comité nuevo de siete eminentes eruditos judíos para hacer una nueva traducción judía de las Escrituras hebreas. La traducción llamada la Nueva Versión Judía fue publicada en 1962. Una segunda edición mejorada se publicó en 1973. Esta obra no es una revisión de Las Sagradas Escrituras según el Texto Masorético; es una traducción completamente nueva en inglés moderno. Los traductores trataron de «producir una versión que le diera al hombre moderno el mismo mensaje que el original dio en el mundo de los tiempos antiguos» (Kubo y Specht, So Many Versions? 108).

Traducciones importantes de las décadas de 1980 y 1990

La Nueva Versión del Rey Jacobo

La Nueva Versión del Rey Jacobo, publicada en 1982, es una revisión de la Versión del Rey Jacobo, que es una traducción literal de por sí. Como tal, la Nueva Versión del Rey Jacobo sigue el precedente histórico de la Versión Autorizada, manteniendo un enfoque literal de traducción. Los revisores han llamado a este método de traducción «equivalencia completa». Esto quiere decir que los revisores buscaron proveer representación completa de toda la información del texto original con respecto a la historia de su uso y etimología de las palabras en el contexto (vea el Prefacio, iv). Desde luego, lograr la «equivalencia completa» cuando se traduce de un idioma a otro es un ideal que nunca puede ser totalmente logrado.

La característica más distintiva de la Nueva Versión del Rey Jacobo es el texto original subyacente. Los revisores del Nuevo Testamento de la Nueva Versión del Rey Jacobo eligieron usar el Textus Receptus más que ediciones modernas críticas, incluyendo el Texto de la Mayoría y el Texto Nestle-Aland. A manera de concesión, han colocado notas al pie de página cuando su texto varía en forma significativa del Texto de la Mayoría y de las ediciones críticas modernas. El Texto de la Mayoría, que es el texto que apoya la mayoría de todos los manuscritos conocidos del Nuevo Testamento, casi no difiere del Textus Receptus; por lo tanto, hay muy pocas diferencias anotadas (como «M-text»). Pero hay mucho más de mil diferencias en notas al pie de página referentes al texto NA26/UBS3 (anotadas como «NU»). El lector, por lo tanto, puede notar cuántas diferencias significativas hay entre los dos textos.

Aunque exhibe un texto antiguo, el idioma de la Nueva Versión del Rey Jacobo es básicamente moderno. Todo el inglés isabelino de la primera Versión del Rey Jacobo ha sido reemplazado con un lenguaje inglés norteamericano contemporáneo. Aunque mucha de la estructura de las frases de la Nueva Versión del Rey Jacobo todavía es antigua, los lectores contemporáneos a quienes les gusta el espíritu de la Versión del Rey Jacobo pero que no entienden mucho de su lenguaje arcaico apreciarán esta revisión.

La New Jerusalem Bible

La Jerusalem Bible había llegado a ser muy usada para los propósitos litúrgicos, de estudio y para la lectura privada. Este éxito motivó una nueva revisión, tanto de la Bible de Jerusalem en francés, como de la Jerusalem Bible en inglés. Esta nueva edición «incorporó progreso en la erudición desde las dos décadas que habían pasado desde la preparación de la primera edición. Las introducciones y notas a menudo se cambiaron mucho para tomar en consideración los avances lingüísticos, arqueológicos y teológicos, y el texto mismo en algunas instancias refleja nueva comprensión de los originales» (tomado del Prefacio). The New Jerusalem Bible (publicada en 1986), por lo general ha sido recibida como un excelente texto de estudio.

Los traductores del Antiguo Testamento siguieron el Texto Masorético, excepto cuando este texto presentaba problemas—como se dice en el prefacio: «Sólo cuando este texto presenta dificultades insuperables se han usado enmiendas, o las versiones de otros manuscritos hebreos o las versiones antiguas (notablemente la LXX y la Siríaca)» (tomado del Prefacio). El Nuevo Testamento ofrece algunas variaciones interesantes de muchas otras versiones modernas porque despliega un texto ecléctico—especialmente en el libro de Hechos, donde se adoptaron muchas interpretaciones «occidentales».

La Biblia inglesa revisada

La Biblia inglesa revisada (1989) es una revisión de la Nueva Biblia inglesa (NEB), que fue publicada en 1971. Debido a que la NEB obtuvo mucha popularidad en las iglesias británicas, y se usaba en forma regular para las lecturas públicas, varias iglesias británicas decidieron que debería hacerse una revisión de la NEB para mantener el idioma actualizado, y el texto al día de acuerdo a la erudición moderna.

Para el Antiguo Testamento, los revisores usaron el Texto Masorético según aparece en la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1967, 1977). También usaron los Rollos del Mar Muerto y algunas otras versiones importantes, incluyendo la Septuaginta. Con todo, los traductores de La Biblia inglesa revisada fueron muy conservadores en cuanto a apartarse del Texto Masorético, como se hace evidente en su posición, la cual declaran en el prefacio. Por cierto que la posición de los traductores de La Biblia inglesa revisada demuestra un cambio en su actitud hacia el texto, cuando se compara con la de sus predecesores:

Es probable que el Texto Masorético haya permanecido sin alteraciones considerables desde el siglo II d.C. hasta el tiempo presente, y este texto se reproduce en todas las Biblias hebreas. Los traductores de La Nueva Biblia Inglesa usaron la tercera edición de la Biblia Hebraica de Kittel.… A pesar del cuidado que se usó cuando se copiaba del Texto Masorético, contiene errores, en la corrección de los cuales hay testigos que deben ser oídos. Ninguno de ellos es completamente superior al Texto Masorético, pero en algunos lugares particulares su evidencia puede preservar la interpretación correcta.

Los revisores del Nuevo Testamento usaron el Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland (edición vigésima sexta, 1979) como su texto base. Esta elección dio como resultado varios cambios del texto de La Nueva Biblia inglesa, que seguía un texto muy ecléctico. Los traductores de la NEB adoptaron interpretaciones que nunca antes habían sido publicadas por los traductores ingleses. Los eruditos que trabajaron en La Biblia inglesa revisada ajustaron muchas de estas interpretaciones para proveer un texto más balanceado. Al mismo tiempo, también hicieron algunos cambios textuales significativos. Lo más notable es lo que hicieron con la historia de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 7:53–8:11). Reflejando la aplastante evidencia de los manuscritos griegos, esta historia no se incluye en el cuerpo del Evangelio de Juan, sino que más bien se imprime en un apéndice que sigue a dicho Evangelio.

La Nueva Versión Estándar Revisada

Como lo indica claramente su nombre, la Nueva Versión Estándar Revisada es una revisión de la Versión Estándar Revisada. Con el tiempo, llegó el momento de hacer aún otra revisión de la versión autorizada. En el prefacio de esta revisión, Bruce Metzger, presidente del comité de revisión, escribió:

La Nueva Versión Estándar Revisada de la Biblia es una revisión autorizada de la Versión Estándar Revisada, publicada en 1952, la cual era una revisión de la Versión Estándar Americana, publicada en 1901, la cual, a su vez, incluía revisiones anteriores de la Versión del Rey Jacobo, publicada en 1611.

La necesidad de publicar una revisión de la Versión Estándar Revisada surge de tres circunstancias: (a) la adquisición de manuscritos bíblicos aún más antiguos, (b) la investigación más a fondo de las características lingüísticas del texto, y (c) cambios en los usos preferidos del idioma inglés (tomado del Prefacio, i).

Las tres razones de Metzger para producir la Nueva Versión Estándar Revisada son esencialmente las mismas razones que hay detrás de todas las revisiones de las traducciones de la Biblia. Pero la Nueva Versión Estándar Revisada presenta una revisión significativa, especialmente en lo que se refiere a la primera y tercera circunstancias: la adquisición de manuscritos bíblicos aún más antiguos, y cambios en los usos preferidos del idioma inglés.

En el prefacio de la Nueva Versión Estándar Revisada, los traductores declaran que el descubrimiento de otros Rollos del Mar Muerto, que no estuvieron disponibles para el comité de la Versión Estándar Revisada, contribuyó en forma significativa a la revisión. Así que, usando la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1977; segunda edición enmendada, 1983) como su texto principal, el comité del Antiguo Testamento se apartó de él cuando la evidencia de los manuscritos del Qumrán u otras versiones antiguas (en griego, latín antiguo y siríaco) ameritaban que se apartaran.

La desviación del Texto Masorético se manifiesta más en 1 y 2 Samuel. Una mirada a 1 Samuel 1–2 es bastante reveladora. Como dice Scanlin: «Estos capítulos contienen el relato del nacimiento y la niñez de Samuel. La Nueva Versión Estándar Revisada contiene veintisiete notas textuales en estos dos capítulos; la traducción se aparta del Texto Masorético en todos los casos, con el apoyo de Qumrán para diecisiete de esas desviaciones del Texto Masorético» (Scanlin, The Dead Sea Scrolls and Modern Translations of the Old Testament [Los rollos del Mar Muerto y las traducciones modernas del Antiguo Testamento], 115–116). La Nueva Versión Estándar Revisada, apartándose del Texto Masorético, adopta los textos más largos del griego antiguo en 1 Samuel 4:1; 13:15; 14:23–24; y 29:10. Estos y otros ejemplos revelan que el aumento de las veces en que se aparta del Texto Masorético indica que las consideraciones críticas del texto han aumentado en años recientes.

De todas las traducciones modernas, la Nueva Versión Estándar Revisada es la que sigue con más fidelidad el texto del NA26/UBS3. Esto se debe, sin duda, a la participación de Bruce Metzger en ambos comités editoriales—fue un miembro líder del comité del NA26/UBS3, y presidente del comité de la Nueva Versión Estándar Revisada. Es por eso que esta traducción refleja los estudios textuales más recientes sobre el Nuevo Testamento. Muchas interpretaciones que nunca antes se habían aceptado en una traducción de la Biblia fueron incluidas en la Nueva Versión Estándar Revisada. Por ejemplo, la Nueva Versión Estándar Revisada adopta la traducción de «Jesús Barrabás» como el nombre del rebelde que Pilato puso en libertad en lugar de Jesús de Nazaret (Mateo 27:16).

Tal vez la característica más notable de la Nueva Versión Estándar Revisada es la atención que le presta al idioma que usa el género inclusivo. Mientras que respetaron la historicidad de los textos antiguos, los traductores de la Nueva Versión Estándar Revisada intentaron hacer que esta nueva versión fuera más clara para los lectores que prefieren un idioma de género inclusivo. Hicieron esto evitando usar expresiones masculinas cuando les fue posible. Por ejemplo, en las epístolas del Nuevo Testamento, cuando se habla de los creyentes, tradicionalmente se usa la palabra «hermanos» (adelphoi), y sin embargo es claro que estas epístolas fueron dirigidas a todos los lectores—tanto varones como mujeres. Es así que los traductores de la Nueva Versión Estándar Revisada han usado frases tales como «hermanos y hermanas» o «amigos» (siempre con una nota al pie de página diciendo: «en el griego, hermanos») para representar la situación histórica al mismo tiempo que muestran sensibilidad hacia los lectores modernos.

Sin embargo, Metzger y los otros traductores tuvieron mucho cuidado de no enfatizar demasiado el principio del género inclusivo. Algunos lectores habían estado esperando una revisión más radical en cuanto a este tema. Muchos de esos lectores estaban esperando que la revisión incorporara este principio cuando se habla de Dios, cambiando frases tales como «Dios nuestro padre» a una expresión que incluyera a ambos, padre y madre. Pero los revisores de la Nueva Versión Estándar Revisada, bajo el liderazgo de Metzger, se decidieron en contra de este enfoque, porque lo consideraron una reflexión errónea del significado del texto original.

La Versión Inglesa Contemporánea

Barclay Newman, de la Sociedad Bíblica Estadounidense, es el pionero de una traducción nueva para adolescentes. Trabajando según el modelo de la equivalencia funcional de Eugene Nida, Barclay Newman, en cooperación con otros miembros de la Sociedad Bíblica Estadounidense, produjo traducciones nuevas de los libros del Nuevo Testamento basadas en el Nuevo Testamento griego (tercera edición corregida 1983) de las Sociedades Bíblicas Unidas. Al principio, estas traducciones aparecieron en libros individuales: Un Libro acerca de Jesús (que contenía pasajes de los cuatro Evangelios), Lucas cuenta las Buenas Nuevas de Jesús, y Las Buenas Nuevas viajan rápidamente: Los Hechos de los Apóstoles. Luego se publicó el Nuevo Testamento completo en 1991. Con la ayuda de otros eruditos, Barclay Newman completó toda la Biblia en 1994.

La Versión Inglesa Contemporánea trata de ser ambos, fiel a los idiomas originales y de lectura fácil para los lectores modernos de habla inglesa. Cuando estaban produciendo esta traducción, los traductores, constantemente, se estaban formulando estas dos preguntas: (1) «¿Qué significan las palabras?» y (2) «¿Cuál es la forma más exacta y natural de expresar este significado en inglés contemporáneo?» Puesto que algunos términos técnicos, tales como «salvación», «gracia» y «justificación» no comunican el significado fácilmente a los lectores modernos, la Versión Inglesa Contemporánea ha buscado equivalentes más naturales del idioma inglés como «Dios te salva», «Dios es bueno contigo» y «Dios te acepta». Algunas veces, los traductores no pueden evitar usar términos difíciles en el texto (tales como «fariseos», «el día de la expiación» y «circuncidar»), porque estas palabras tienen un significado religioso que no es fácil de comunicar en términos simples. Para ayudar al lector con estas palabras, la Versión Inglesa Contemporánea las define en una lista separada.

La New Living Translation

Con más de cuarenta millones de Biblias impresas, The Living Bible ha sido una versión muy popular de la Biblia por más de cuarenta años. Pero varias críticas animaron a Kenneth Taylor, traductor de The Living Bible, a producir una revisión de su paráfrasis. Bajo el patrocinio de Tyndale House Publishers se hizo una revisión completa de The Living Bible. Más de noventa eruditos evangélicos, de varios trasfondos teológicos y diferentes denominaciones, trabajaron durante siete años para producir la New Living Translation (NLT). El resultado fue que la New Living Translation es una versión cuya exégesis es correcta y cuyo idioma es poderoso.

Con sumo cuidado, los eruditos revisaron el texto de The Living Bible usando las ediciones más confiables de los textos hebreos y griegos. Para el Antiguo Testamento, los revisores usaron el Texto Masorético como aparece en la Biblia Hebraica Stuttgartensia (1967, 1977). También usaron los Rollos del Mar Muerto, y algunas otras versiones importantes, incluyendo la Septuaginta. Los revisores del Nuevo Testamento usaron el texto del NA27/UBS4 como su texto base.

El método de traducción usado para la New Living Translation ha sido descrito como el método de «equivalencia dinámica» o «equivalencia funcional». La meta de esta clase de traducción es producir en inglés el equivalente natural más cercano del mensaje de los textos hebreos y griegos—tanto en significado como en estilo. Esta traducción debe intentar tener el mismo impacto en los lectores modernos que la original tuvo en la audiencia de aquel tiempo. Traducir la Biblia de esta manera requiere que el texto sea interpretado correctamente, y luego debe ser traducido al inglés actual que se entienda. Al hacer esto, los traductores trataron de entrar al mismo patrón de pensamiento de los autores y presentar la misma idea, connotación y efecto en el idioma receptor. Para cuidarse del subjetivismo personal y asegurar la exactitud del mensaje, la New Living Translation fue producida por un gran número de eruditos que estaban muy bien versados en su campo de estudio particular. Para asegurarse de que la traducción fuera fácil de leer y entender, un grupo de expertos en estilo ajustó las palabras para lograr claridad y fluidez.

Una traducción pensamiento-por-pensamiento, creada por un grupo de eruditos competentes, tiene el potencial de representar el significado que se le quiso dar en el texto original aún más exactamente que una traducción palabra-por-palabra. Esto se ilustra en las varias traducciones de la palabra hebrea hesed. Este término no se puede traducir por una sola palabra inglesa porque puede querer decir amor, misericordia, gracia, amabilidad, fidelidad y lealtad. El contexto, y no el diccionario, debe determinar qué palabra inglesa se selecciona para la traducción.

El valor de una traducción pensamiento-por-pensamiento se puede ilustrar comparando 1 Reyes 2:10 en la Versión del Rey Jacobo, la New International Version y la New Living Translation. «Así que David durmió con sus padres, y fue enterrado en la ciudad de David» (Versión del Rey Jacobo). «Entonces David descansó con sus padres, y fue enterrado en la ciudad de David» (New International Version). «Entonces David murió y fue enterrado en la ciudad de David» (New Living Translation). Sólo la New Living Translation traduce claramente el significado de la expresión idiomática hebrea (tomado de la Introducción).

En un trabajo reciente titulado The Journey from Texts to Translations [La jornada de los textos a las traducciones], Paul Wegner provee un excelente estudio comparativo entre la Living Bible original y la New Living Translation. Él alaba el trabajo de erudición que se invirtió en la New Living Translation, tanto en términos del calibre de los eruditos que trabajaron en la traducción como en términos de la metodología de la traducción (equivalencia dinámica) que se aplicó. Paul Wegner estima que «el idioma de la New Living Translation es claro y de fácil lectura … y la notable mejora en exactitud sobre The Living Bible puede ser acreditada al excelente equipo de traductores» (390).

Bibliografía

Comfort, Philip. Essential Guide to Bible Versions [La guía esencial a las versiones bíblicas], 2000.

Edwards, Brian. God’s Outlaw [El fugitivo de Dios], 1981.

Kubo, Sakae, y Walter Specht. So Many Versions? [¿Tantas versiones?] edición revisada, 1983.

Scanlin, Harold. Dead Sea Scrolls and Modern Translations of the Old Testament [Los rollos del Mar Muerto y las traducciones modernas del Antiguo Testamento], 1993.

Skilton, J. H. «English Versions of the Bible [Versiones Inglesas de la Biblia]» en el New Bible Dictionary [Nuevo diccionario bíblico], editado por J. D. Douglas, 1962.

Wegner, Paul. The Journey from Texts to Translations [La jornada de los textos a las traducciones], 1999.

Comfort, P. W., & Serrano, R. A. (2008). El Origen de la Biblia (pp. 303–340). Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc.

Cambios desde adentro.

Cambios desde adentro.

Programa No. 2016-01-09

PABLO MARTINI
a1Queremos, esperamos y exigimos que cambie todo: La sociedad, la política, la economía, las leyes, pero no estamos dispuestos a que cambie nuestro corazón. Ahí justamente comienza el problema, en nuestro corazón. Alguien dijo, y con acierto, que el corazón de todo problema es siempre un problema del corazón. Son cada vez más comunes la pugna por los derechos de los trabajadores, la liberación femenina, el cuidado de nuestro ecosistema tan dañado por el calentamiento global, ¡y eso es muy bueno!, pero cuando tocan mi bolsillo, cuando se meten en mi matrimonio, cuando me piden que use menos el auto y más la bicicleta… pongo el grito en el cielo y digo que esta medida es injusta y dictatorial. ¿Quién nos entiende?… Evidentemente este estado de inconformismo está implantado en la genética de todo ser humano.

Es este espíritu de queja que caracterizó al hombre y la mujer desde sus inicios. Pero todo parte de nuestro interior. No estamos satisfechos con nosotros mismos. Hemos cavado para nosotros cisternas rotas que no retienen agua, como diría el profeta sagrado, y necesitamos ir cada día a llenar nuestros cántaros a un pozo que nunca sacia. En circunstancias similares, Jesús le dijo a una mujer de Samaria: “El que bebiere del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás”. Entonces sí, con nuestro corazón satisfecho con agua de vida eterna aprenderemos a vivir en paz, con reclamos justos pero en paz, con problemas y tormentas pero en paz, porque tenemos la mirada en la cosas de arriba. Allá arriba existe un cielo donde no hay devaluación ni pancartas en reclamo de los derechos, allí hay justicia, hay amor, hay aceptación, porque es el hogar de Jesús y Él se fue diciendo que quiere llevarnos a todos allá.

Cuando aprendes a fijar tu atención en lo eterno, lo terreno pasa a un segundo plano y comienzas a vivir una vida de verdad, una nueva, de la mano de Jesús. ¿Por qué no lo intentas hoy mismo???

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¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Enero 9

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Lectura bíblica: Romanos 8:1–4, 11

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2

a1Minutos después de que cortaron el cordón umbilical, se miran a los ojos. Los jóvenes esposos no pueden creer que en sus brazos y alzando sus ojitos para verlos tienen un bebito chiquitito, su primer hijito. Nunca han visto algo tan hermoso… tan perfecto… tan maravilloso. Y no recuerdan ninguna otra ocasión en que se hayan sentido más felices.

Durante nueve meses estos nuevos padres soñaron con el nacimiento de su hijo. Ahora contemplan esa cosita chiquita y anticipan verla crecer. Al arropar con cariño al indefenso montoncito de vida, sus ojos se llenan de lágrimas de felicidad. Sus esperanzas están cifradas en un futuro brillante.

Después su muchachito crece y dibuja todo el piso de la sala con un marcador de felpa con tinta indeleble. Y los padres están seguros de que su felicidad ha terminado. En realidad no es así. El tema no es que alguno tenga un final infeliz, sino que cada uno tiene un comienzo feliz.

Pocas cosas en la vida son tan maravillosas como llegar a ser mamá o papá. Pero hay un momento que es aún más feliz.

Hmmm… ¿adivinas cuál es?

No fue el día que por fin ibas al baño solito. No es el día cuando aprendiste a andar en bicicleta. Ni siquiera será el día cuando obtengas tu permiso para manejar.
No hay modo de describir la felicidad que hubo el día de nuestro re–nacimiento, el día que confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor (puedes leer Juan 3:1–21 para ver cómo describe Jesús el proceso de re–nacimiento).

Así como los padres esperan llenos de cariño y anticipación el nacimiento de un hijo, Dios esperó ansiosamente nuestro re–nacimiento. El Espíritu Santo sembró la semilla del amor de Dios en nuestro corazón. Esperó que llegara el día cuando creeríamos en Cristo. Y luego sucedió algo increíble, algo que leímos en el pasaje bíblico de hoy. Cuando confiamos en Cristo, el Espíritu de Dios entró en nuestra vida para libertarnos del pecado y ayudarnos a desarrollarnos como hijos de Dios.

El día que aceptamos a Jesús le causó un gozo inmenso a Dios y a nuestros seres queridos. Sí, todos tenemos cumpleaños, y eso es grandioso. Pero nuestro re–cumpleaños es aún más grandioso. Si tú lo tienes, ¡festéjalo! Si todavía no has confiado en Jesús como tu Salvador, habla con tu mamá y papá acerca de lo que eso significa.

PARA DIALOGAR
Si los padres se emocionan cuando nacen sus hijos, ¿cómo crees que se siente Dios cuando una de sus criaturas acepta su salvación y nace de nuevo?

PARA ORAR
Señor, gracias por la obra del Espíritu Santo que nos lleva a Cristo y que nos ayuda a ir creciendo como cristianos.

PARA HACER
Hagan planes como familia para festejar sus re–cumpleaños.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Jacob obtiene la bendición de Isaac

Génesis 27-29

Jacob obtiene la bendición de Isaac

a127:1  Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.

Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte.

Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza;

y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.

Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.

Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:

Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera.

Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.

Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta;

10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte.

11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño.

12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.

13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.

14 Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba.

15 Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;

16 y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos;

17 y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo.

18 Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío?

19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.

20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí.

21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.

22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.

24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.

25 Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.

26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

27 Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo:
    Mira, el olor de mi hijo,
    Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;

28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.

29 Sírvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
Sé señor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren. m

30 Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.

31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.

32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.

33 Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío.

35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?

37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?

38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

39 Entonces Isaac su padre habló y le dijo:
    He aquí, será tu habitación en grosuras de la tierra,
    Y del rocío de los cielos de arriba;

40 Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás;
Y sucederá cuando te fortalezcas,
Que descargarás su yugo de tu cerviz.

Jacob huye de Esaú

41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.

42 Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte.

43 Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán,

44 y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;

45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?

46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?

28:1  Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.

Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;

y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham.

Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de Esaú.

Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;

y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.

Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre;

y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres.

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.

11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.

12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

17 Y tuvo miedo, y dijo: !!Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el,[a] aunque Luz[b] era el nombre de la ciudad primero.

20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,

21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

29:1  Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales.

Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar.

Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.

El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.

Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.

Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.

Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.

10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.

11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.

12 Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.

13 Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.

14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.

15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.

21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.

22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.

23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.

24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.

25 Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?

26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

27 Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años.

28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer.

29 Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.

30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Los hijos de Jacob

31 Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.

32 Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén,[c] porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.

33 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó[d] Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá[e] mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.

35 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré[f] a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

Footnotes:

  1. Génesis 28:19 Esto es, Casa de Dios.
  2. Génesis 28:19 Esto es, Almendro.
  3. Génesis 29:32 Esto es, Ved, un hijo.
  4. Génesis 29:33 Heb. shama.
  5. Génesis 29:34 Heb. lawah.
  6. Génesis 29:35 Heb. hodah.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

¿Por qué se quitaron algunos libros de la Biblia, alrededor del año 1500 DC?

Consultorio Bíblico 867

Programa No. 2016-01-08

PABLO LOGACHO
La siguiente consulta nos ha llegado por medio de Internet y dice así: ¿Por qué se quitaron algunos libros de la Biblia, alrededor del año 1500 DC?
DAVID LOGACHO
a1Bueno. Usted se está refiriendo a lo que se llama los libros apócrifos. La palabra «apócrifo» describe a unos catorce o quince libros de dudosa autenticidad y autoridad. Estos libros no se encuentran en el Antiguo Testamento hebreo, pero se encuentran en algunos manuscritos de la Septuaginta o versión de los setenta, la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo que fue terminada cerca del año 250 AC, en Alejandría, Egipto. La mayoría de estos libros fueron declarados como inspirados por la iglesia católica romana en el concilio de Trento entre los años 1545 a 1563. Los que atribuyen autoridad divina a estos libros y abogan por considerarlos como bíblicos, sostienen que los escritores el Nuevo Testamento toman citas principalmente de la Septuaginta, la cual contiene los apócrifos. También citan el hecho de que los padres de la iglesia, principalmente Ireneo, Tertuliano y Clemente de Alejandría, usaron los apócrifos en la adoración pública y los aceptaron como inspirados, como lo hacía la iglesia siria en el siglo cuarto. Dicen también que San Agustín, quien presidió los concilios de Hipona y Cartago, estuvo de acuerdo con la decisión de que los libros apócrifos eran inspirados. La iglesia griega añade su peso a la lista de los que creen en la inspiración de los apócrifos. Los defensores de la inspiración de los libros apócrifos también se refieren a los rollos del Mar Muerto para dar más peso a su creencia en los apócrifos. Entre los fragmentos hallados en las cuevas de Qumram hay copias de algunos de los libros apócrifos en hebreo. Estos han sido descubiertos junto a otros libros del Antiguo Testamento. Pero el razonamiento a favor de la inclusión de los apócrifos en las Sagradas Escrituras no resiste un análisis más riguroso. Los escritores del Nuevo Testamento pueden aludir a los apócrifos, pero nunca los citan como inspirados ni dan el menor indicio de que alguno de esos libros lo sea. Si la Septuaginta del siglo primero contenía estos libros apócrifos, lo cual no es un hecho plenamente comprobado, Jesús y sus discípulos lo ignoraron por completo. La apelación a ciertos padres de la iglesia como prueba de la inspiración de los libros apócrifos es un argumento muy débil, pues otro padres de la iglesia primitiva, especialmente Orígenes, Jerónimo y otros negaron tal inspiración. La iglesia siria esperó hasta el siglo cuarto DC para aceptar estos libros apócrifos en el canon. Es notable que la Peshita, la Biblia siria del segundo siglo DC no contenía los libros apócrifos. Al principio, San Agustín reconocía los apócrifos, por lo menos en parte, pero después sus escritos reflejan con claridad un rechazo de estos libros como ajenos al canon e inferiores a las Escrituras hebreas. La comunidad judía también rechazó estos escritos apócrifos. En el concilio judío de Jamnia, alrededor del año 90 DC se debatieron nueve de los libros del canon de nuestro Antiguo Testamento por diferentes razones para ver si habían de incluirse. Al fin se decidió que solamente eran canónicos los libros de nuestro Antiguo Testamento actual. La presencia de los apócrifos entre los fragmentos del Antiguo Testamento en las cuevas de Qumran prueba poco con respecto a la inspiración de los mismos, pues también se encontraron numerosos fragmentos de otros documentos extra bíblicos. Es muy importante señalar que la iglesia católica romana no declaró oficialmente estos libros apócrifos como Sagradas Escrituras hasta el concilio de Trento, de 1545 a 1563 DC. La aceptación de los libros apócrifos como canónicos por la iglesia católica romana fue hasta cierto punto una reacción a la reforma protestante de Lutero. Al canonizar estos libros apócrifos, hacían legítima su autoridad en asuntos doctrinales. Los libros apócrifos contienen algunas enseñanzas que son contrarias a las enseñanzas de los libros canónicos. Por ejemplo, la oración por los muertos para que sean perdonados sus pecados, que se halla en 2 Macabeos 12:45-46 está en oposición directa a Lucas 16:25-26. Así que, en resumen, los libros apócrifos no se quitaron de la Biblia en el concilio de Trento entre los años 1545 a 1563 DC sino que fueron incluidos en la Biblia por la iglesia cotólica romana en ese concilio.
CORTINA
PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA. Dice en el libro de Esdras, que los judíos que se habían casado con mujeres no judías, fueron ordenados a separarse. ¿Significa esto que si un creyente hoy en día está casado con un incrédulo deberían también separarse? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.

http://labibliadice.org/consultorio-biblico/serie/programa-no-2016-01-08/?source=mas

«¿Alguien ha visto a Dios?»

«¿Alguien ha visto a Dios?»

Autor: Gotquestion

a1La Biblia nos dice que nadie ha visto a Dios (Juan 1:18) excepto el Señor Jesucristo. En Éxodo 33:20 Dios declara, “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.” Estos textos parecen contradecir otras Escrituras que describen a varias personas “viendo” a Dios. Por ejemplo, Éxodo 33:19-23 describe a Moisés hablando con Dios, “cara a cara”. ¿Cómo es que Moisés pudo hablar con Dios “cara a cara” si nadie puede ver el rostro de Dios y vivir? En este caso, la frase “cara a cara” es una figura del lenguaje, indicando que ellos tenían una estrecha comunión. Dios y Moisés hablaban entre ellos “como si” fueran dos seres humanos teniendo una conversación privada.

En Génesis 32:30, Jacob vio a Dios aparecer como un ángel. Él realmente no vio a Dios. Los padres de Sansón estaban aterrorizados cuando se dieron cuenta de que habían visto a Dios (Jueces 13:22), pero ellos sólo lo vieron aparecer como un ángel. Jesús era Dios encarnado (Juan 1:1,14) así que cuando la gente lo veía, ellos veían a Dios. Por lo que, sí, Dios puede ser “visto” y mucha gente ha “visto” a Dios. Al mismo tiempo, nadie jamás ha visto a Dios revelado en toda Su gloria. En nuestra caída condición humana, si Dios se revelara totalmente a nosotros, seríamos consumidos.

Por esta razón, Dios mismo se oculta y aparece en formas en las cuales podemos “verlo”. Sin embargo, esto es diferente a ver a Dios en todo el despliegue de Su gloria y santidad. La gente ha visto visiones de Dios, imágenes de Dios y apariencias de Dios – pero nadie ha visto a Dios en toda Su plenitud (Éxodo 33:20).

 

http://www.gotquestions.org/Espanol/visto-Dios.html

 

 

Versiones de la Biblia

Versiones de la Biblia

Autor: Victor Walter

a1Para obtener una imagen de cómo la Biblia ha llegado a los diferentes grupos de gente en el mundo, tome un mapa del hemisferio oriental e imagínese a Palestina como el centro de un pozo de agua. Piense en la revelación que Dios hizo de sí mismo a través de los profetas, Cristo y los apóstoles como una piedra que se arroja en medio de esa extensión de agua. En su mente, observe el avance de los círculos concéntricos que salen hacia todo el mundo, comenzando en Palestina, y diga los idiomas que abarca la onda que se forma en el agua: hacia el sur, cóptico, árabe, etíope; hacia el oeste, griego, latín, gótico, inglés; hacia el norte, armenio, georgiano, eslavo; y hacia el este, donde sale el sol, siríaco. Cuanto más lejos avanzó la Biblia de su centro hebreo/arameo/griego en Palestina, tanto más tarde fue la fecha de su traducción a otro idioma.

Esa revelación única de Dios, la Biblia, se produjo en el Cercano Oriente, principalmente en dos idiomas que se hablaban en Palestina. El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, con la excepción de partes de los libros de Daniel y Esdras, las cuales pueden haber sido escritas en arameo, el idioma de la cautividad. Es muy probable que todo el Nuevo Testamento haya sido escrito en griego (koiné), que era la lengua principal de la mitad oriental de los territorios bajo el dominio de César, y se entendía en casi todos los otros lugares del Impero Romano. Por lo tanto, todas las personas que no hablaban hebreo o griego estaban expuestas a no ser tocadas por la revelación escrita de Dios hasta que alguien tradujera la Biblia a su idioma.

El proceso de traducir la Biblia comenzó aún antes del nacimiento de Cristo, con las traducciones del Antiguo Testamento que se hicieron al griego y al arameo. Muchos de los judíos dispersos que vivieron antes del nacimiento de Cristo no hablaban hebreo y, por lo tanto, necesitaban una traducción en griego o arameo. La traducción más popular del Antiguo Testamento era la Septuaginta. La usaron muchos judíos, y más tarde muchos cristianos. De hecho, la Septuaginta fue la «Biblia» para toda la primera generación de cristianos, incluyendo aquellos que escribieron varios libros del Nuevo Testamento.

Los primeros misioneros cristianos que llevaban un texto de la Septuaginta (o Biblia hebrea) y el Nuevo Testamento griego (o porciones de ellos), que sabían leer, salieron de las primeras iglesias de Jerusalén y Antioquía de las que leemos en el libro de Hechos. Se radicaron con personas que hablaban un idioma que ellos tuvieron que aprender. Esos misioneros traducían o parafraseaban oralmente los pasajes de la Biblia que necesitaban para la enseñanza, la predicación y la liturgia. Muchos inconversos aceptaron a Cristo, y surgieron muchas iglesias. Sintiendo la urgente necesidad de que la Biblia estuviese disponible en el idioma de los nuevos convertidos, los misioneros muy pronto se dieron a la tarea de traducir toda la Biblia al idioma de esas personas. El impulso que ha movido a nuestros modernos traductores de la organización Wycliffe Bible Translators siempre ha estado en el corazón de las misiones, y es así como nacieron las versiones más importantes de la Biblia.

Así que, la traducción de la Biblia fue espontánea e invariablemente informal y oral al principio, y notablemente evangelística en su motivación. La iglesia primitiva alentó con entusiasmo los esfuerzos de traducción. Aun hasta cuando nació la versión eslava a mediados del siglo noveno, los papas Adriano II (867–872) y Juan VIII (872–882) apoyaron el proyecto. Pero un cambio sorprendente ocurrió en la iglesia occidental con referencia a la traducción de la Biblia. El latín se convirtió en el idioma dominante, de tal modo que ya nadie leía griego. Entonces, a medida que el aprendizaje se convirtió en el privilegio de sólo los nobles ricos y los prelados (clérigos de alto rango, como los obispos); y a medida que el esplendor de la civilización clásica se perdió en la agitación del feudalismo en Europa; y que la jerarquía católica—encabezada por el papa—se aseguró un control firme en el cristianismo occidental, la Biblia fue retirada de las manos de los laicos. Por lo tanto, mientras que los sacerdotes podían leer el texto en latín y hablar la liturgia en latín (por lo menos a nivel mínimo), ya no había una motivación significativa para las traducciones al idioma vernáculo.

El latín llegó a ser considerado un idioma casi sagrado, y las traducciones de la Biblia en el idioma vernáculo se veían con sospecha. El papa Gregorio VII (1073–1085) le dio voz a tales sospechas cuando, sólo doscientos años después que Adriano II y Juan VIII habían pedido que se hiciera una traducción en eslavo, Gregorio intentó detener su circulación. En el año 1079, él le escribió lo siguiente al rey Vratislaus de Bohemia:

Porque es claro para los que reflexionan sobre ello que sin duda le ha agradado al Dios Todopoderoso que la sagrada escritura fuera un secreto en ciertos lugares, porque si fuera aparente para todos los hombres, tal vez sería de poca estima y no sería respetada; o podría ser entendida erróneamente por los de pocas letras, y así llevar a error.

Mientras tanto, en Palestina y en el norte del África la marcha inexorable del islam cambió el panorama religioso de los litorales orientales y sureños del Mediterráneo. En un período de cien años posteriores a la muerte de Mahoma en el año 632 (nació en el año 570), se habían destruido más de novecientas iglesias y el Corán llegó a ser la «Biblia» en el gran círculo desde las paredes de la fortificada Bizancio dando la vuelta hacia el oeste hasta Iberia.

Restringida por la oposición oficial en el oeste, y obstaculizada por la conquista islámica en el Medio Oriente, la traducción de la Biblia casi se extinguió por medio siglo. Los esfuerzos por traducir no ganaron vitalidad hasta la llegada de la Reforma protestante en la primera parte del siglo XVI, cuando los misioneros aprovecharon el uso de la imprenta (cuyo inventor fue Johannes Gutenberg) para producir múltiples traducciones de la Biblia. Erasmo expresó el deseo de todos los traductores bíblicos en el prefacio de su recientemente publicado Nuevo Testamento griego (1516):

Deseo que hasta la mujer más débil lea el Evangelio—que lea las epístolas de Pablo. Y quisiera que estuvieran traducidos a todos los idiomas, para que pudieran ser leídos y entendidos, no sólo por los escoceses y los irlandeses, sino también por los turcos y los sarracenos. Hacerlos entender es el primer paso. Puede ser que muchos se burlen, pero algunos los aceptarían. Quisiera que el labrador se cantara a sí mismo porciones de ellos cuando sigue el arado, que el tejedor los tarareara al compás de su lanzadera y que el viajero alejara el tedio de su viaje con sus historias.

Pero ¿qué materiales usaron los primeros traductores y copistas que trabajaron con tanto ahínco para producir sus traducciones de la Biblia? En la época de Cristo, y a través de los dos primeros siglos de la iglesia, los materiales más populares para escribir eran el papiro (tiras de junquillo del Río Nilo, que se unían pegándolas juntas) y la tinta. Hasta el siglo I, los «libros» en realidad eran rollos de largas hojas de papiro, que se pegaban una a continuación de la otra y se enrollaban en un par de lanzaderas. Entonces, más tarde, durante el siglo I, se creó otra forma de libro, llamado el códice (el predecesor de la forma moderna del libro, con páginas dobladas y cosidas en el lomo). Los cristianos estuvieron entre los primeros en usar esta forma de libro. En 332 d.C., Constantino I, el primer emperador cristiano, ordenó cincuenta Biblias para las iglesias de su nueva capital, la ciudad de Constantinopla. Se las pidió a Eusebio, obispo de Cesarea, y especificó que no fueran rollos sino códices. No quiso que se hicieran en papiro, sino que las quiso en vitela, que se preparaba cuidadosamente usando piel de oveja o de antílope; porque fue alrededor de esta época, a finales del siglo III y durante la primera parte del siglo IV, que los códices y la vitela reemplazaron casi universalmente a los rollos y el papiro.

Durante siglos, los escribas trabajaron con ahínco copiando las Biblias usando letras mayúsculas, y los manuscritos más antiguos que todavía perduran son de este tipo, llamado «unciales». En los siglos IX y X se puso de moda escribir usando letras minúsculas, y los manuscritos que perduran de ese tipo se llaman «minúsculos» o «cursivos». (Sin embargo, hay unos pocos manuscritos cursivos que datan del siglo II a.C.) En su mayoría, los manuscritos que todavía existen del siglo X al XVI son los manuscritos minúsculos.

Fue en 1454 que Johannes Gutenberg hizo que escribir manuscritos fuera una práctica obsoleta, cuando usó la página impresa por primera vez. Su primer libro impreso salió a la luz en 1456, y fue una hermosa Biblia en latín. Nuestras Biblias impresas de hoy contienen divisiones en capítulos y versículos que son de un tiempo relativamente posterior. Las divisiones en capítulos comenzaron en la Vulgata Latina, y se les acreditan tanto a Lanfranc, arzobispo de Canterbury (murió en 1089), como a Stephen Langton, arzobispo de Canterbury (murió en 1228), o a Hugo de Sancto Caro, quien vivió en el siglo XIII. Los versículos numerados aparecieron por primera vez en la cuarta edición del Nuevo Testamento griego que publicó Robert Etienne (Stephanus) en Ginebra en 1551, y en el Antiguo Testamento Hebreo de Athias de 1559 a 1561.

Las versiones más antiguas del Antiguo Testamento

De la primera versión que debemos considerar, el Pentateuco Samaritano, no puede decirse con propiedad que es una traducción, porque es una versión hebrea de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, los Libros de la Ley. Estos libros forman el total del canon de las Escrituras para la comunidad samaritana, que todavía perdura y está situada en el Nablus moderno en Palestina.

El Pentateuco Samaritano refleja una tradición textual diferente de la del judaísmo tradicional, cuyo texto hebreo se puede rastrear hasta llegar al trabajo de los masoretas. Estos eran un grupo de escribas a quienes se les había encargado la preservación del texto del Antiguo Testamento, comenzando alrededor de 600 d.C., y extendiéndose hasta la primera mitad del siglo X. Ellos fueron los que idearon un sistema de puntos para indicar las vocales que faltaban en el idioma hebreo, que se escribía sólo usando consonantes. Este llamado Texto Masorético es el que forma (como el «texto recibido») la base del Antiguo Testamento de la Biblia del Rey Jacobo.

Por otro lado, el Pentateuco Samaritano data del siglo IV a.C. Según los eruditos en textos, el Pentateuco Samaritano difiere del texto «recibido», o Texto Masorético hebreo, en unos seis mil lugares. Alrededor de unas mil de esas diferencias se deben considerar seriamente. Cuando el texto del Pentateuco Samaritano está de acuerdo con la Septuaginta, o una de las otras versiones antiguas, comparado con el hebreo del Texto Masorético, su testimonio debe ser considerado importante. Los dos manuscritos más antiguos del Pentateuco Samaritano, aparte de Nablus, son los dos códices. Una copia, que se encuentra en la Biblioteca de John Rylands en Manchester, Inglaterra, lleva una fecha correspondiente a 1211 ó 1212 d.C.; la otra es un poco posterior a 1149, y actualmente se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. También existen dos traducciones menores del Pentateuco Samaritano; una de ellas es el Tárgum Arameo Samaritano que data de los tiempos de la iglesia cristiana primitiva, la otra es una traducción árabe de alrededor del siglo XI.

La segunda versión del Antiguo Testamento, la Septuaginta, es una traducción del hebreo al griego. Es la primera traducción que se conoce del Antiguo Testamento. Era la Biblia de Jesús y de los apóstoles, la versión de la cual vienen la mayoría de las citas del Antiguo Testamento que se hacen en el Nuevo Testamento; y la Biblia de la iglesia primitiva en lo que se refiere al Antiguo Testamento.

La historia de su producción, de la cual obtiene su nombre, se relata en «La carta de Aristeas» (escrita alrededor de 150–100 a.C.). Se dice que Aristeas era un oficial de Ptolomeo II Filadelfo de Egipto (285–247 a.C.). Ptolomeo estaba intentando reunir todos los libros del mundo en su gran biblioteca de Alejandría. Esa carta dice que el Antiguo Testamento no estaba disponible en traducción, así que Ptolomeo le pidió al sumo sacerdote en Jerusalén que le enviara textos y eruditos para hacer esa traducción. Le enviaron textos y seis ancianos de cada tribu. Después de haber sido agasajados por Ptolomeo, estos setenta y dos ancianos fueron recluidos, y en exactamente setenta y dos días produjeron la traducción total en griego del Antiguo Testamento, llamada la Septuaginta («Setenta»), y por lo general abreviada LXX en números romanos.

La verdad del asunto es probablemente más prosaica. La Septuaginta es una traducción que fue hecha para los judíos helenizados de la diáspora, que ya no entendían hebreo, y que querían escuchar y enseñar la Biblia en su idioma. Los eruditos no se ponen de acuerdo en cuanto a la fecha de la traducción, colocando algunas porciones ya en 250 a.C., y otras partes tan tarde como 100 a.C. La mayoría está de acuerdo en que fue traducida en segmentos por muchos traductores en un período de un par de siglos, y luego fue compilada en una biblioteca de rollos o en un códice. La Septuaginta sigue un orden diferente al de las Biblias inglesas y españolas, y por lo general incluye hasta quince libros apócrifos o pre-canónicos. El índice sería similar a lo que sigue a continuación (los números entre paréntesis indican los textos apócrifos):

Génesis

Éxodo

Levítico

Números

Deuteronomio

Josué

Jueces

Rut

I Samuel

II Samuel

I Reyes

II Reyes

I Crónicas

II Crónicas

I Esdras (1)

II Esdras (siendo Esdras y Nehemías juntos)

Salmos

Proverbios

Eclesiastés

Cantar de los Cantares

Job

Sabiduría de Salomón (2)

Sabiduría de ben Sirá (3) o Eclesiástico

Ester—con agregados (4)

Judit (5)

Tobías (6)

Oseas

Amós

Miqueas

Joel

Abdías

Jonás

Nahum

Habacuc

Sofonías

Hageo

Zacarías

Malaquías

Isaías

Jeremías

Baruc (7)

Lamentaciones

Epístola de Jeremías (8)

Ezequiel

Daniel—el cual comienza con Susana (9), inserta El Canto de los Tres Niños (10) después de 3:23, y agrega Bel y el Dragón (11)

I Macabeos (12)

II Macabeos (13)

III Macabeos (14)

IV Macabeos (15)

Puesto que aun los mejores escribas, en ocasiones y sin darse cuenta, cometían errores cuando copiaban un texto, la tendencia de cualquier texto era deteriorarse. Los eruditos cuidadosos, en aquel entonces y ahora, comparaban los manuscritos en un esfuerzo por volver a captar el original. Por lo tanto, para el siglo III d.C., había cuatro versiones rivales de la Septuaginta que se usaban extensamente: (1) la Septuaginta tradicional que adoptaron los cristianos, y como consecuencia, abandonaron los judíos; (2) una re-traducción judía hecha por Aquila en el siglo II a.C. que tradujo el hebreo en forma muy literal; (3) una revisión judía libre de la Septuaginta tradicional hecha por Teodosio; y (4) una traducción en griego más idiomática hecha por Símaco.

A continuación vino el erudito más notable de toda la antigüedad, Orígenes de Alejandría (circa 185–255 d.C.), quien produjo la Biblia más monumental de la antigüedad, la Hexapla. En su esfuerzo por encontrar el mejor texto de la Septuaginta, Orígenes escribió seis columnas paralelas, que contenían: la primera, el hebreo; la segunda, el hebreo trasliterado en caracteres griegos; la tercera, el texto de Aquila; la cuarta, el texto de Símaco; la quinta, su propio texto corregido de la Septuaginta; y la sexta, el texto de Teodosio. Jerónimo usó esta gran Biblia en Cesarea en su trabajo en la Vulgata (después del año 382—vea a continuación). Casi cuatro siglos después de la muerte de Orígenes, un Obispo de Mesopotamia, Pablo de Tella, también usó la Hexapla en la biblioteca de Cesarea (616–617), para traducir al siríaco la quinta columna de Orígenes, que es la Septuaginta corregida. Luego, en el año 638, las hordas islámicas arrasaron Cesarea, y la Hexapla desapareció. Aparte de unos pocos fragmentos, sólo queda la traducción al siríaco de la quinta columna de Orígenes que hizo el obispo Pablo.

En un Museo de Milán hay una copia del siglo VIII de la traducción al siríaco del obispo Pablo, la Hexapla Septuaginta. Otros famosos manuscritos unciales de la Septuaginta son los siguientes: el Códice Vaticanus, de la primera parte del siglo IV, que ahora está en la Biblioteca del Vaticano; el Códice Sinaiticus, de mediados del siglo IV; y el Códice Alejandrino, del siglo V—los dos últimos se encuentran en el Museo Británico de Londres. Estas copias son estudiadas intensamente porque dan un testimonio griego a los textos hebreos de mucho antes del Texto Masorético o «texto recibido».

La tercera versión del Antiguo Testamento es la versión aramea. El arameo bíblico, llamado caldeo hasta el siglo XIX, era el idioma de los conquistadores y gradualmente llegó a ser el lenguaje común de los conquistados. Cuando los exiliados judíos regresaron de Babilonia a Palestina en 536 a.C., trajeron el idioma arameo con ellos. Muchos eruditos creen que cuando Esdras y los levitas «ponían el sentido» a medida que leían el Libro de la Ley (Nehemías 8:8), estaban parafraseando el hebreo en arameo, para que todos pudieran entenderlo. El arameo permaneció como la lengua viviente en Palestina hasta el tiempo de la rebelión de Bar-Kochba contra los romanos (132–135 d.C.), y el hebreo se convirtió cada vez más en un idioma religioso para especialistas de la sinagoga y del templo. A medida que los sacerdotes y los escribas leían la Ley y los Profetas, se esparció la costumbre de seguir la lectura con una traducción aramea. A esas traducciones se les llamaba tárgumes.

El liderazgo rabínico fue muy renuente a formalizar y escribir los tárgumes, pero inevitablemente estos fueron reunidos y estandarizados. El tárgum más antiguo estandarizado fue el de la Ley, y la persona que lo hizo fue Onkelos, en algún tiempo durante el siglo II o III d.C. Los tárgumes de los libros históricos y proféticos fueron completados en el siglo III y IV d.C., y el más importante de ellos fue el llamado Tárgum de Jonathan ben Uzziel. Evidentemente, ningún tárgum de la literatura de sabiduría (Proverbios, Eclesiastés, Job y algunos Salmos) fue terminado antes del siglo V d.C. Finalmente, los tárgumes rabínicos arameos incluyeron todo el Antiguo Testamento excepto Daniel, Esdras y Nehemías. Mientras tanto, la conquista islámica de todo el Medio Oriente le dio a la gente un idioma común, el árabe. Los rabinos, muchas veces, se encontraron produciendo tárgumes orales e informales en árabe, y el arameo se desvaneció de la sinagoga y pasó a formar parte de la historia religiosa.

Versiones completas de la Biblia del cristianismo

Cuando la iglesia recopiló todos los libros del Nuevo Testamento y los agregó al Antiguo Testamento, comenzó el proceso de la traducción bíblica que ha marcado el crecimiento del cristianismo desde Jerusalén a través de Judea, a Samaria, y hasta «lo último» de la tierra.

Las versiones latinas

Al igual que el tárgum arameo de los adoradores judíos, la Biblia Latina Antigua creció de manera informal. En los primeros tiempos del Imperio Romano y de la iglesia, el griego era el idioma de los cristianos. Aun los primeros obispos de Roma escribieron y predicaron en griego. A medida que los años iban pasando para el Imperio y para la iglesia, el latín comenzó a triunfar, especialmente en el oeste. Fue natural que los sacerdotes y los obispos comenzaran a traducir informalmente el Nuevo Testamento griego y la Septuaginta al latín. La primera versión latina se conoce con el nombre de la Biblia Latina Antigua. No se ha conservado ningún manuscrito completo de esta Biblia. Sin embargo, mucho del Antiguo Testamento y la mayor parte del Nuevo Testamento pueden ser reconstruidos de citas de los padres de la iglesia primitiva. Pero los eruditos creen que la Biblia Latina Antigua estaba en circulación en Cartago, en el norte de África, ya desde 250 d.C. De los fragmentos que se tienen y de las citas, parecería que hubo dos tipos de texto latino antiguo, el africano y el europeo. El europeo también existía en una versión italiana. En estudio textual, la mayor importancia de la Biblia Latina Antigua está en el estudio comparativo de la Septuaginta, porque la Biblia Latina Antigua fue traducido de la Septuaginta antes de que Orígenes hiciera su Hexapla.

De todas partes, los líderes de la iglesia expresaron la necesidad de una traducción latina autoritativa y uniforme de toda la Biblia. El papa Dámaso I (366–384) tenía un secretario excepcionalmente hábil y erudito llamado Jerónimo (circa 340–420), a quien comisionó la tarea de hacer una nueva traducción latina de los Evangelios en 382; Jerónimo terminó con los Evangelios en 383. Evidentemente les siguieron el libro de Hechos y el resto del Nuevo Testamento. Los Evangelios fueron una traducción nueva cuidadosa y esmerada que se basó en el texto europeo de la Biblia Latina Antigua y en un texto griego alejandrino. Sin embargo, el resto del Nuevo Testamento fue un esfuerzo mucho más limitado con el dominio de la Biblia Latina Antigua, a menos que el texto griego demandara algún cambio. Es probable que no haya sido el trabajo de Jerónimo.

Jerónimo se fue de Roma en 385, y en 389, él y una de sus seguidoras, Paula, fundaron dos casas religiosas cerca de Belén. Jerónimo dirigió una de estas casas y allí dedicó su atención al Antiguo Testamento. Él se dio cuenta de que lo que se necesitaba era una re-traducción del hebreo y no una revisión de la Septuaginta griega. Usó de asesores a rabinos judíos y completó la traducción hasta incluir los libros de Reyes para 390. Jerónimo revisó una traducción anterior que había hecho de los Salmos, y completó los libros de los profetas, Job, Esdras y Crónicas en los años 390–396. Después de haber estado enfermo durante dos años, él continuó de nuevo la tarea y tradujo Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. En 404, trabajó completando los libros de Josué, Jueces, Rut y Ester. Poco después, hizo las partes apócrifas de Daniel y Ester, y tradujo del arameo los libros apócrifos de Tobías y Judit. Él no tradujo la Sabiduría de Salomón, el Eclesiástico, Baruc ni la literatura de los Macabeos, así que esos libros apócrifos pasaron a formar parte de la Biblia Latina oficial en su forma de la Biblia Latina Antigua. El trabajo de Jerónimo no fue uniforme en cuanto a calidad y tampoco lo compiló en una Biblia unificada.

El trabajo de Jerónimo fue acerbamente criticado, y aunque él lo defendió con pluma rápida y pronta disposición, no vivió el tiempo suficiente como para ver que su obra ganara respeto universal. Sin embargo, la obra de su vida es lo que ahora se conoce con el nombre de La Biblia Vulgata (vulga quiere decir el idioma «vulgar» o de todos los días de la gente). La evidencia parece indicar que la compilación de todo el trabajo de Jerónimo en un libro puede haber sido hecha por Casiodoro (quien murió alrededor del año 580) en su monasterio en Scylacium, Italia. El manuscrito más antiguo que contiene la Biblia de Jerónimo en su totalidad es el Códice Amiatinus, que se escribió en el monasterio en Jarrow, Northumbria, Inglaterra alrededor del año 715. Los textos más antiguos de la Vulgata sólo son superados por la Septuaginta en importancia para el estudio del hebreo textual, porque Jerónimo trabajó usando textos hebreos que antecedieron al trabajo de los judíos masoretas.

Sólo en forma muy gradual fue que la Vulgata suplantó a la Biblia Latina Antigua. Pasaron mil años antes de que la Vulgata fuera hecha la Biblia católica oficial (por el Concilio de Trento en 1546). Ese concilio también autorizó una edición oficial corregida, la cual fue puesta en circulación por el papa Sixto V (1585–1590) en tres volúmenes, en 1590. Sin embargo, esa edición no fue popular, y el papa Clemente VIII (1592–1605) la sacó de circulación y publicó una nueva Vulgata oficial en 1592, la cual ha sido la edición estándar hasta tiempos recientes.

Versiones cópticas

El copto fue la última etapa del idioma egipcio y por lo tanto fue el idioma de la población nativa que vivía a lo largo del Río Nilo. Nunca fue suplantado por el griego de Alejandro y sus generales, ni aun por el latín de los césares. Su escritura constaba de veinticinco letras unciales griegas y siete cursivas que se habían tomado de las escrituras egipcias para expresar sonidos que no existían en griego. A través de los siglos desarrolló por lo menos cinco dialectos principales: akhmímico, sub-akhmímico (menfítico), sahídico, fayúmico y boháirico. Se han encontrado fragmentos de material bíblico en akhmímico, sub-akhmímico y fayúmico. Nadie sabe si alguna vez existió la Biblia completa en esos dialectos. Gradualmente cayeron en desuso y, para el siglo XI, sólo el boháirico, el idioma del delta, y el sahídico, el idioma del alto Egipto, permanecieron. Sin embargo, para el siglo XVII, estos dialectos también se fueron olvidando, o se usaban exclusivamente en las iglesias coptas, debido al extenso dominio del árabe que comenzó con la conquista islámica de Egipto en 641.

La traducción más antigua se hizo en sahídico en la parte alta de Egipto, donde el griego era menos entendido. El Antiguo y el Nuevo Testamento en sahídico fueron terminados probablemente alrededor de 200 d.C. El griego era mucho más dominante en el delta, y probablemente la traducción de las Escrituras en boháirico no haya sido terminada hasta después. Sin embargo, puesto que el boháirico era el idioma del delta, también fue el idioma del patriarca copto en Alejandría. Cuando el patriarcado se mudó de Alejandría para El Cairo en el siglo XI, los textos boháiricos fueron con ellos. Gradualmente, el boháirico llegó a ser el idioma religioso principal de la iglesia copta. Los coptos se habían separado del Imperio Romano, o de la llamada Gran Iglesia Católica, por asuntos doctrinales después del Concilio de Calcedonia en 451, y desde entonces habían estado aislados del cristianismo occidental por siglos de gobierno islámico.

La versión gótica

El idioma gótico fue un idioma del este de Germania. Los restos más antiguos que se han encontrado escritos en lengua germana son los fragmentos de la Biblia que hizo Ulfilas (o Wulfila), que hizo la traducción para llevar el evangelio a su propia gente. Ulfilas (circa 311–383), uno de los misioneros más famosos de la iglesia primitiva, nació en Dacia; sus padres eran cristianos romanos que habían sido capturados por los depredadores godos. Él viajó a Constantinopla desde su zona rural y es posible que se haya convertido allí. Mientras estaba en el este, el obispo ario, Eusebio de Nicomedia, lo ordenó obispo alrededor del año 340. En cuanto a sus creencias, Ulfilas era ario (es decir, creía que Cristo era Salvador y Señor porque Dios lo había dispuesto así y por su obediencia, pero que él era menos que Dios, o que estaba subordinado a Dios).

Ulfilas regresó para predicarle a su pueblo, y evidentemente inventó un abecedario para reducir el idioma de ellos a lenguaje escrito; luego tradujo las Escrituras usando ese lenguaje escrito. Los registros de ese tiempo dicen que Ulfilas tradujo toda la Biblia excepto los libros de Reyes, los cuales excluyó porque sintió que tendrían una influencia adversa en los godos, quienes ya eran demasiado belicosos. Todavía existen algunos fragmentos dispersos de su traducción del Antiguo Testamento, y sólo cerca de la mitad de los Evangelios se ha preservado en el Códice Argenteus, un manuscrito de Bohemia del siglo V o VI, que ahora se encuentra en Uppsala en Suecia.

Versiones siríacas

El siríaco, uno de los idiomas de la familia de los lenguajes semíticos, era la lengua predominante de la región de Edesa y de la parte oeste de Mesopotamia. La versión que hoy se conoce con el nombre de la Biblia Peshitta (que todavía es la Biblia oficial de los cristianos de la zona de las antiguas iglesias cristianas asirias, y que a menudo no incluye 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Judas y Apocalipsis), se desarrolló a través de muchas etapas. Una de las traducciones más famosas y más ampliamente usadas en la iglesia primitiva fue el Diatessaron siríaco, hecho por Taciano, un hombre que había sido discípulo de Justino Mártir en Roma. El Diatessaron, la armonía de los Evangelios traducida del griego por Taciano alrededor de 170 d.C., era muy popular entre los cristianos de habla siríaca. Los obispos siríacos tenían una batalla casi perdida tratando de lograr que los cristianos usaran en sus iglesias «El Evangelio de los Libros Separados» (refiriéndose al manuscrito en el que los cuatro Evangelios estaban separados unos de otros en lugar de estar combinados).

También se tradujeron otras porciones de la Biblia en idioma siríaco antiguo. Algunas citas de los padres de la iglesia indican que existía algún tipo de texto antiguo siríaco del siglo II junto con la Diatessaron. De hecho, el Antiguo Testamento puede haber sido una traducción judía al siríaco, la cual adoptaron los cristianos sirios, lo mismo que los cristianos griegos habían hecho con la Septuaginta. Entonces se le hizo una revisión más o menos oficial alrededor de fines del siglo IV, surgiendo como el texto Peshitta (que quiere decir «básico» o «simple»). La tradición indica que por lo menos la parte del Nuevo Testamento de esa versión puede haber sido hecha por instigación de Rábbula, obispo de Edesa (411–435).

Entre tanto, los cristianos de habla siríaca sufrieron una división en 431 d.C., cuando los grupos monofisitas (o jacobitas) se separaron de los creyentes nestorianos (la batalla fue sobre el punto de vista que tenían de la persona de Cristo). Durante algún tiempo ambos grupos usaron la Biblia Peshitta, pero los grupos jacobitas comenzaron a desear una traducción nueva. El obispo Filoxeno (o Mar Zenaia) de Mabbug (485–519), en el Río Éufrates, trabajando con la Septuaginta y los manuscritos del Nuevo Testamento griego, hizo una traducción nueva en idioma siríaco que fue terminada en 508. La importancia de esa versión fue que incluyó por primera vez 2 Pedro, 2 y 3 Juan y Judas, los cuales entonces pasaron a formar parte del texto estándar Peshitta.

Aunque la versión Peshitta se había usado constantemente desde el siglo V, y se había distribuido en lugares tan apartados como la India y la China, no había tenido, ni de cerca, la importancia de la Septuaginta como una fuente para los eruditos textuales. Eso fue porque había experimentado una revisión constante por medio de comparaciones con diversos textos griegos en Constantinopla: con textos hebreos, la Hexapla Septuaginta de Orígenes y los tárgumes arábicos; por lo tanto, su testimonio de tener una fuente textual antigua ha sido muy difícil de rastrear. Uno de los manuscritos Peshitta más valiosos que existen es el Códice Ambrosianus de Milán, el cual data del siglo VI y contiene la totalidad del Antiguo Testamento.

Versión armenia

Los cristianos sirios llevaron su fe a sus vecinos armenios de la parte este del Asia Menor. Ya desde el siglo III, con la conversión de Tirídates III (reinó en los años 259–314), Armenia llegó a ser un reino cristiano—el primero en la historia. En algún momento durante el siglo V se creó un alfabeto armenio para que la Biblia pudiera ser traducida al idioma de los nuevos creyentes. La traducción en armenio se considera como una de las más hermosas y exactas basadas en las versiones antiguas del griego, aun cuando la evidencia textual indica que tal vez haya sido hecha primero del siríaco, y luego modificada usando el griego. (El idioma armenio es muy semejante al griego en gramática, sintaxis y expresiones idiomáticas.) Una tradición antigua dice que el Nuevo Testamento fue obra de Mesrop (un obispo de Armenia, 390–439), a quien se le acredita haber inventado ambos, el alfabeto armenio y el georgiano. En las iglesias armenias, el libro del Apocalipsis no fue aceptado como parte del canon hasta el siglo XII.

La versión georgiana

La misma tradición que dice que Mesrop tradujo la Biblia al armenio también dice que una mujer esclava armenia fue la misionera a través de la cual las personas de habla georgiana se convirtieron a Cristo. Los primeros manuscritos de las Escrituras georgianas datan sólo del siglo VIII, pero antes que ellos existió una traducción georgiana con trazas de siríaco y armenio. Es evidente que los Evangelios llegaron primero en la forma del Diatessaron; por lo tanto, los fragmentos georgianos son importantes para estudiar ese texto. Hay una copia de todo el manuscrito de la Biblia Georgiana, en dos volúmenes, que se encuentra en el Monasterio de Iverón en el Monte Atos, en Grecia.

Junto con los armenios y los georgianos, un tercer grupo de caucásicos, los albaneses, aparentemente recibieron un abecedario que les hizo Mesrop para el propósito de traducir las Escrituras. Sin embargo, la iglesia fue destruida por las guerras islámicas y nunca se han encontrado restos de esa versión.

Versión etiópica

Para mediados del siglo V, un rey cristiano gobernaba en Etiopía (Abisinia), y hasta la época de las conquistas islámicas, mantuvieron relaciones estrechas con los cristianos de Egipto. Es probable que para el siglo IV, el Antiguo Testamento haya sido traducido al idioma etíope antiguo (llamado ge’ez). Esa versión es de interés especial por dos razones. Es la Biblia de los falashas, esa notable comunidad de judíos africanos que afirman ser descendientes de judíos que emigraron a Etiopía en tiempos del rey Salomón y la reina de Saba. Además, la versión etiópica antigua del Antiguo Testamento contiene varios libros que no se encuentran en la Biblia Hebrea apócrifa. El más interesante de ellos es el libro de Enoc, que se cita en Judas 14, y que los eruditos bíblicos no conocieron hasta que James Bruce llevó una copia a Europa en 1773. También, el libro apócrifo 3 Baruc sólo se conoce de la Biblia etiópica.

El Nuevo Testamento fue traducido al idioma etíope antiguo un poco después que el Antiguo Testamento, y contiene una colección de escritos mencionados por Clemente de Alejandría, incluyendo el Apocalipsis de Pedro. Ambos Testamentos existen en manuscritos etiópicos. Sin embargo, ninguno es de antes del siglo XIII, y esos manuscritos parecen haberse basado mucho en las versiones cópticas y árabes. Nada sobrevivió al caos absoluto que reinó en Etiopía desde el siglo VII hasta el XIII, y debido a que son tan posteriores, los manuscritos etiópicos son de poco valor para el estudio textual.

Versiones árabes

Alrededor de 570 d.C., Mahoma nació en la Meca. Cuando tenía veinticinco años se casó con una viuda rica llamada Kadija. Recibió su «llamado» cuando tenía cuarenta años. En 622, se inició la «hégira» con la huida de Mahoma de la Meca a la ciudad de Medina. Murió en 632, como el profeta principal e incontestable de Arabia. El dominio islámico se extendió, en un período de cien años, desde los Pirineos a través de España, saltó el Estrecho de Gibraltar, abarcó toda la parte norte de África, y capturó Egipto y las tierras bíblicas. Así fue que comenzó una presión sin tregua en Bizancio, que culminó con la caída de Constantinopla en 1453. Finalmente, la conquista islámica se extendió hasta lugares tan alejados como al este de la India. El árabe llegó a ser el idioma más universal que había visto el mundo desde que Alejandro había propagado el idioma griego más de nueve siglos antes.

En la época de Mahoma había varias comunidades judías dominantes en Arabia, y las vastas conquistas absorbieron cientos de comunidades cristianas, unas pocas de las cuales sobrevivieron sin dejarse avasallar. Sin embargo, es evidente que la versión árabe de la Biblia no se produjo hasta el trabajo de Saadia Gaon. Saadia nació en el año 892 en Fayum, en la parte norte de Egipto, y murió en Babilonia en el año 942. Tradujo el Pentateuco del hebreo. A esto siguieron otras partes del Antiguo Testamento—Josué del hebreo; Jueces, Samuel, Reyes, Crónicas y Job de la Peshitta; y los libros de los Profetas, Salmos y Proverbios de la Septuaginta—que tal vez no hayan sido trabajo de Saadia. Los judíos de habla árabe han estado usando esta versión hasta el presente. Los caraítas, que desaprobaron la traducción más liberal de Saadia, hicieron traducciones rivales; la más notable es la de Japheth ben-Eli-ha-Levi en el siglo X. En el período comprendido entre los siglos VII y IX, comenzaron a aparecer traducciones del Nuevo Testamento en árabe que fueron hechas de fuentes siríacas, griegas y coptas. Hay escritores árabes que dicen que Juan I, un patriarca jacobita de Antioquía (631–648), tradujo los Evangelios del siríaco al árabe. Se dice que otro Juan, Obispo de Sevilla, España, produjo Evangelios árabes traducidos de la Vulgata alrededor del año 724. La forma final del Nuevo Testamento árabe se basó más extensamente en el copto boháirico. Debido a su fecha posterior y a su origen mixto, los textos árabes tuvieron poca importancia para los estudios textuales.

Versión eslava

Aunque los eslavos fueron uno de los grandes grupos étnicos vecinos de los centros del cristianismo primitivo, no se pueden encontrar traducciones bíblicas en idioma eslavo antes del siglo IX. Dos hermanos, Constantino y Metodio, hijos de un noble griego, comenzaron a traducir al idioma eslavo la liturgia usada en la iglesia. Con la aprobación de los papas Adriano II y Juan VIII (como se hizo notar anteriormente), tradujeron la Biblia. Constantino (quien más tarde cambió su nombre a Cirilo, 827–869) y Metodio (826–885) trabajaron entre los eslavos y los moravos. Constantino inventó el alfabeto que lleva el nombre que se deriva de su nombre de santo (cirílico) para facilitar la traducción. Todavía hay porciones de manuscritos del siglo X u XI, pero el manuscrito más antiguo de toda la Biblia es el Códice Gennadius que está en Moscú, que data de 1499, y que es demasiado posterior para ser de valor para el estudio textual.

Bibliografía

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