¿Puede un creyente verdadero llegar a ser poseído de demonios?

Consultorio Bíblico 867

Programa No. 2016-01-08

PABLO LOGACHO
Desde Guatemala nos escribe un fiel amigo oyente y nos dice lo siguiente: Sus programas son de bendición para mi vida. Me motivan cada vez más a seguir a Cristo. Tengo una duda y quisiera que me la aclaren. ¿Puede un creyente verdadero llegar a ser poseído de demonios? ¿Puede un creyente verdadero ser objeto de hechizos o maleficios de otras personas? Dios les siga bendiciendo en gran manera. Estaré esperando su respuesta.
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta amable oyente. El tema que Usted ha planteado, especialmente en su primera parte, ha sido motivo de mucha polémica entre muchos intérpretes bíblicos. Yo respeto mucho a los que han llegado a la conclusión que un genuino creyente puede llegar a ser poseído de demonios, pero hasta donde yo conozco las Escrituras, he llegado a la conclusión que un genuino creyente no puede llegar a ser poseído de demonios. El razonamiento que me ha llevado a tener esta convicción se fundamenta en la razón y en el testimonio bíblico. En cuanto a la razón, por los que dice la palabra de Dios, todo genuino creyente es templo del Espíritu Santo. 1 Corintios 6:19-20 dice: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Según este pasaje bíblico, el cuerpo del creyente es templo en el cual reside o mora el Espíritu Santo. Entre muchas cosas maravillosas que esto significa, tenemos que los creyentes no nos pertenecemos a nosotros mismos sino a Dios, quien ha hecho morar al Espíritu Santo en nosotros. Dios pagó un elevado precio para comprarnos. El precio fue la vida de su Hijo unigénito, quien murió en la cruz del Calvario. Por tanto la responsabilidad de todo genuino creyente es glorificar a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales pertenecen a Dios. Siendo este el caso, es imposible que un genuino creyente pueda ser poseído de demonios porque simple y llanamente el cuerpo del creyente genuino no puede ser a la vez templo donde mora el Espíritu Santo y templo donde moran los demonios. La razón me hace desechar el hecho que un genuino creyente pueda ser poseído de demonios. Pero también está el testimonio directo de las Escrituras. Para esto, quisiera leer el texto que se encuentra en 1 Juan 5:18. La Biblia dice: Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

Por el hecho que un genuino creyente pertenece a Dios o es propiedad de Dios goza de la protección de Dios. En estas condiciones, el maligno o el diablo no puede tocar al creyente genuino. De manera que, tanto por la razón como por el testimonio de las Escrituras, es mi convicción que un genuino creyente no puede jamás ser poseído de demonios. Este texto bíblico, en Juan 5:18 nos sirve también para contestar la segunda parte de su consulta. Un genuino creyente es propiedad de Dios y está protegido por Dios. En estas condiciones, el genuino creyente no puede quedar a merced de los brujos que con sus hechizos o encantamientos o maleficios tratan de hacer daño. Los brujos, amable oyente, con todas sus artes mágicas, no son más poderosos que Dios Omnipotente como para poder burlar las defensas que Él ha colocado alrededor del creyente genuino. Obviamente, Satanás y sus demonios hacen todo lo posible para causar daño a los creyentes, pero no pueden hacer nada, a menos que Dios en su soberanía lo permita, como sucedió en el caso de Job. Además, Dios mismo ha diseñado una armadura espiritual para que el creyente la use y de esa manera pueda resistir al maligno. Efesios 6:13-18 dice: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Así que, los creyentes somos más que vencedores sobre Satanás y sus demonios y debemos vivir la vida mientras estamos en este mundo con la seguridad plena que Satanás y sus demonios ya han sido derrotados por la obra maravillosa de Cristo en la cruz del Calvario.

PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA. Dice en el libro de Esdras, que los judíos que se habían casado con mujeres no judías, fueron ordenados a separarse. ¿Significa esto que si un creyente hoy en día está casado con un incrédulo deberían también separarse? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.

http://labibliadice.org/consultorio-biblico/serie/programa-no-2016-01-08/?source=mas

Beneficios del agua salada.

Beneficios del agua salada.

Programa No. 2016-01-08

PABLO MARTINI
a1Alguien dijo que el agua salada es buena por donde la mires. Piensa, por ejemplo, en unos días en la playa. Cierra tus ojos, siente el sol, la arena, el ruido de las olas… No sé a ti, pero a mí que soy híper playero, ya me dan ganas de empacar y comenzar el viaje. Ahora piensa en esas gotas de agua también salada que emanan de tus poros cuando trabajas, cuando te cansas, cuando sudas por algo que vale la pena. ¡Digno! ¿Verdad?… El trabajo engrandece, dignifica. En pocas palabras se suda pero se disfruta del pago por lo trabajado. Pero queda el tercer grupo de gotas saladas necesarias para todo humano: Las lágrimas. Las lágrimas se definen simplemente como «gotas de fluido salino que segregan los ojos». Pueden ser causa de irritación o risa, pero por lo general se asocian con el llanto, la tristeza y el dolor. Cuando lloramos, nuestros amigos se preguntan qué anda mal y tratan de consolarnos. Los bebés lloran por hambre, los niños por la pérdida de una mascota y los adultos cuando se enfrentan a un trauma o a la muerte. Ver llorar a una persona dice mucho acerca de ella, ya sea que fuere egoísta o que tuviere a Dios en su corazón. ¿Qué provoca en ti las lágrimas? ¿Lloras porque han herido tu amor propio o porque los que te rodean pecan y rechazan a Dios, quien los ama profundamente? ¿Lloras porque has perdido algo que te daba placer o porque la gente que te rodea sufrirá al seguir pecando?
Nuestro mundo está lleno de injusticia, pobreza, guerra y rebelión en contra de Dios, todo lo cual debe conmovernos hasta las lágrimas y alentarnos a actuar. Debemos aprender a lamentarnos por lo que Dios se lamenta porque también Él llora. Cuando esas lágrimas son producidas por un acercamiento a Dios son lágrimas que riegan la flor abandonada, fertilizan la tierra agotada y humedecen los secos desiertos de un pasado doloroso.
http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-08/?source=mas

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Enero 8

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Lectura bíblica: Proverbios 18:24

Hay amigos que uno tiene para su propio mal, pero hay un amigo que es más fiel que un hermano. Proverbios 18:24

a1Aprueba o rechaza estas ideas “originales” para tener nuevos amigos:

• Organiza una fiesta y da como premios las tarjetas de crédito de tus padres.
• Toma “prestado” el altavoz de tu escuela a media mañana y, en tu mejor imitación del director o la directora, anuncia que quedan suspendidas las clases por el resto del día.
• Llévate un cajón de golosinas a la escuela y arrójalas al aire durante el recreo.

Aunque con esas ideas descabelladas te ganarás amigos, no atraerán amigos que perduren. Te sugiero algunas ideas mejores para atraer amigos. Mientras escuchas, piensa en una o dos que darían resultado para ti:

• Empieza por ser tú mismo. Nilda se ganó amigos pretendiendo interesarse en los deportes, pero le resultó difícil seguir simulándolo. Cuando dejó que otras chicas vieran las cosas que cosía, encontró amigas que la querían por quién realmente era.
• Da el primer paso. Después de trasladarse a una escuela nueva, Marcos se quedó esperando que los demás lo incluyeran en su círculo. Esperó mucho tiempo antes de caer en la cuenta de que estaba bien que él diera el primer paso.
• Sé atrevido. Roberto era otro alumno nuevo en una escuela. Encontró amigos de gran valor cuando estuvo dispuesto a probar los deportes y hobbies que eran populares en su nueva escuela.
• No seas malhumorado. Ema siempre andaba con una cara como si a su gato lo hubiera aplanado un camión. Cuando empezó a notar y hablar de las cosas buenas en su vida, los demás la vieron como una persona totalmente distinta.
• No te des por vencido. La mayoría de los amigos de Alberto se habían mudado o encontrado nuevos amigos. Se sentía rechazado, y la idea de tratar de encontrar nuevos amigos no lo entusiasmaba. Pero como persistió en su intento, encontró dos nuevos amigos buenísimos.

Podemos intentar todo tipo de trucos descabellados para atraer amigos. Pero piensa en lo que realmente quieres en un amigo. Claro, quizá nos guste que nos repartan tarjetas de crédito, que suspendan temprano las clases o que nos llenen de golosinas. Pero a la larga es probable que preferiríamos un amigo que tenga una personalidad realmente buena: alguien que es auténtico, con quien es fácil conversar, es emprendedor, positivo y persistente. Busca ese tipo de amigos. Y sé esa clase de amigo.

PARA DIALOGAR
¿Quién en tu mundo podría ser un buen amigo nuevo? ¿Qué puedes hacer para abrirte a las hermosas amistades que Dios tiene planeadas para ti?

PARA ORAR
Señor, enséñanos cómo alcanzar y hacer nuevos amigos. Ayúdanos a atraer amigos siendo un buen amigo.

PARA HACER
Aunque tengas muchos amigos buenos, traza un plan para llegar a conocer a alguien nuevo esta semana.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Muerte y sepultura de Sara

Génesis 23-26

Muerte y sepultura de Sara

a123:1  Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara.

Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla.

Y se levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo:

Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí.

Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:

Oyenos, señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu muerta.

Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het,

y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte mi muerta de delante de mí, oídme, e interceded por mí con Efrón hijo de Zohar,

para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros.

10 Este Efrón estaba entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:

11 No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerta.

12 Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra,

13 y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerta.

14 Respondió Efrón a Abraham, diciéndole:

15 Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, tu muerta.

16 Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, en presencia de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.

17 Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos,

18 como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.

19 Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.

20 Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het.

Abraham busca esposa para Isaac

24:1  Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?

Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.

10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.

12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.

22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez,

23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?

24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.

25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,

27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

28 Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.

29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.

30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.

31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos.

32 Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.

35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

36 Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

37 Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;

38 sino que irás a la casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

39 Y yo dije: Quizá la mujer no querrá seguirme.

40 Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.

41 Entonces serás libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,

43 he aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,

44 y ella me respondiere: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua; sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.

45 Antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: Te ruego que me des de beber.

46 Y bajó prontamente su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré de beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.

47 Entonces le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y brazaletes en sus brazos;

48 y me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

49 Ahora, pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y me iré a la diestra o a la siniestra.

50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

51 He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.

52 Cuando el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en tierra ante Jehová.

53 Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

54 Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.

55 Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá.

56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle.

58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres.

60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

61 Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue.

62 Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev.

63 Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;

65 porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

66 Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.

67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

Los descendientes de Abraham y Cetura

(1 Cr. 1.32-33)

25:1  Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura,

la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.

Y Jocsán engendró a Seba y a Dedán; e hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim.

E hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron hijos de Cetura.

Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.

Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental.

Muerte y sepultura de Abraham

Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.

Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.

Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está enfrente de Mamre,

10 heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer.

11 Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto al pozo del Viviente-que-me-ve.

Los descendientes de Ismael

(1 Cr. 1.28-31)

12 Estos son los descendientes de Ismael hijo de Abraham, a quien le dio a luz Agar egipcia, sierva de Sara;

13 estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados en el orden de su nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebaiot; luego Cedar, Adbeel, Mibsam,

14 Misma, Duma, Massa,

15 Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.

16 Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus familias.

17 Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y siete años; y exhaló el espíritu Ismael, y murió, y fue unido a su pueblo.

18 Y habitaron desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto viniendo a Asiria; y murió en presencia de todos sus hermanos.

Nacimiento de Jacob y Esaú

19 Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac,

20 y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.

21 Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

22 Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová;

23 y le respondió Jehová:
    Dos naciones hay en tu seno,
    Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas;
    El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo,
    Y el mayor servirá al menor. m

24 Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre.

25 Y salió el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú.

26 Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob.[a] Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz.

Esaú vende su primogenitura

27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.

28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.

29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado,

30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom.[b]

31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.

34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

Isaac en Gerar

26:1  Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.

Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.

Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.

Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,

por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

Habitó, pues, Isaac en Gerar.

Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.

Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer.

Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.

10 Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado.

11 Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.

12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.

14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.

15 Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.

16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.

17 E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí.

18 Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.

19 Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas,

20 los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek,[c] porque habían altercado con él.

21 Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna.[d]

22 Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot,[e] y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra.

23 Y de allí subió a Beerseba.

24 Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.

25 Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.

26 Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército.

27 Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?

28 Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo,

29 que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito de Jehová.

30 Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.

31 Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidió, y ellos se despidieron de él en paz.

32 En aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Hemos hallado agua.

33 Y lo llamó Seba; por esta causa el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este día.

34 Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo;

35 y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.

Footnotes:

  1. Génesis 25:26 Esto es, el que toma por el calcañar, o el que suplanta.
  2. Génesis 25:30 Esto es, Rojo.
  3. Génesis 26:20 Esto es, Contención.
  4. Génesis 26:21 Esto es, Enemistad.
  5. Génesis 26:22 Esto es, Lugares amplios o espaciosos.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

La traducción de la Biblia

La traducción de la Biblia

Autor: Raymond L. Elliott

a1Traducir es el proceso de comenzar con algo (escrito u oral) en un idioma (el idioma original) y expresarlo en otro idioma (el idioma receptor).

Las metas de la traducción se pueden resumir bajo cuatro encabezamientos: exactitud, idoneidad, naturalidad y formato.

Por «exactitud», queremos decir que el contenido que quiso comunicar el autor en el documento original debe ser transmitido de tal manera que el lector de la traducción reciba el mismo mensaje.

«Idoneidad» se refiere a expresar ese mensaje en un estilo que refleje la actitud e intención del autor.

«Naturalidad» quiere decir traducir para que el lector sienta que su idioma ha sido usado como lo usaría él, de una forma que le permite leer entendiendo el significado en lugar de enfrentarse a una cantidad de vocabulario confuso o a un rompecabezas gramatical.

El «formato» en el cual se ha escrito el original debería reflejarse en la traducción, siempre que esto se pueda hacer sin distorsionar la exactitud, la idoneidad y la naturalidad de la traducción. (Vea «Uso artístico del idioma» más adelante en este capítulo.)

Todas las traducciones, incluyendo la traducción de la Biblia, incluyen por lo menos dos idiomas. Por conveniencia nos referiremos al idioma del documento existente como el idioma original. El idioma al cual se está traduciendo el documento lo llamaremos el idioma receptor.

Los problemas que se presentan en el proceso de la traducción tienen sus bases en las similitudes y diferencias entre los idiomas, así como en la naturaleza específica de los documentos que se están traduciendo. A través de los años se han desarrollado principios de traducción para resolver estos problemas.

La primera sección extensa de este artículo trata con los factores de la estructura del idioma que afectan cualquiera y todas las clases de traducción. La otra sección tratará con los problemas relacionados específicamente con los documentos que forman la Biblia. A continuación de esto, se mencionará brevemente la forma en la cual la traducción se relaciona con otros asuntos tales como la inspiración, la interpretación, la revisión, diferencias de dialectos, paráfrasis, versiones, género y estilos dedicados a audiencias especiales.

Los factores del idioma en la traducción

En la actualidad hay más versiones de la Biblia en inglés que en ningún otro idioma. Sin embargo, la mayoría de las traducciones de la Biblia que se están haciendo hoy en el mundo está destinada para otros idiomas.

Los factores del idioma que se mencionan a continuación son pertinentes a todos los idiomas, pero se ilustrarán por medio de ejemplos de sólo unos pocos idiomas.

Sonidos

El mecanismo vocal humano es capaz de producir cientos de sonidos diferentes. Cuando nace, una persona es capaz de aprender a usarlos todos. En el proceso del crecimiento, la mayoría de las personas sólo aprende los sonidos y las estructuras de su propio idioma, sin estar conscientes de las estructuras de otros idiomas.

En este artículo estamos tratando con la traducción de materiales escritos, no de materiales hablados, así que nuestra preocupación es sólo con la lectura de los documentos originales y no con hablar el idioma en que se escribieron esos documentos. Así que, por lo general, en la traducción de la Biblia no nos preocupamos por los sonidos del idioma.

Sin embargo, la situación puede ser bastante diferente con el idioma receptor. Si se va a hacer una traducción a un idioma que anteriormente no tenía forma escrita, el sistema de sonidos del idioma receptor debe ser dominado como base para inventar un alfabeto para escribir dicho idioma.

A menudo, la necesidad de analizar el sistema de sonidos del idioma receptor es el primer gran problema de traducción que se enfrenta. El principio involucrado para resolver este problema es que los sonidos del idioma receptor deben ser analizados considerando la estructura propia de ese idioma, para evitar imponer la estructura de algún otro idioma. Afortunadamente hay excelentes cursos de estudio para preparar a los traductores para el análisis de los idiomas.

Palabras y partes de palabras

Los sonidos se combinan con elementos de significado para producir palabras, frases, cláusulas, oraciones, párrafos y aún mayores unidades de expresión.

Las palabras son los componentes básicos para la estructura del idioma. En forma simultánea forman dos clases de unidades: (a) gramatical, es decir, las palabras se combinan unas con otras, y (b) semántica, es decir, las clases de patrones de significado que resultan.

Todos reconocemos fácilmente partes de las palabras si nos enfocamos en ellas (trans-atlántico, parte-s, pro-ducto, re-presentar), sin embargo, por lo general no estamos conscientes de que unimos esas partes de formas definidas muy rígidas. No hacemos el plural de parte «s-parte», ni decimos «pro-atlántico». Estos son ejemplos de cosas que «no podemos» hacer en español.

Cada idioma tiene su propio inventario de partes de palabras de muchas formas y tamaños diferentes, y cada idioma tiene sus propias reglas acerca de las maneras en que esas partes se pueden o no se pueden combinar para formar palabras.

El autor del documento original ya ha colocado las partes de las palabras en la forma en que quería usarlas. Por supuesto que es posible que el traductor no use bien el análisis de las partes de las palabras y así llegue a matices de significado que no concuerdan con lo que quiso decir el autor.

La situación con el idioma receptor puede ser bastante diferente, especialmente si antes no tenía forma escrita. Una parte muy importante del aprendizaje de un idioma, y de obtener fluidez creativa, es tomar nota de las partes de las palabras y estudiar las clases de combinaciones que se pueden formar en dicho idioma.

Un problema puede ser la tentación de «inventar» palabras nuevas combinando partes de palabras para llenar supuestos blancos en el idioma receptor, en los lugares donde parecen faltar palabras necesarias. Un principio importante es resistir esa tentación, puesto que tales palabras inventadas a menudo no tienen significado para las personas del lugar, o pueden comunicar un significado totalmente erróneo. Las formas locales naturales de expresar la mayoría de los conceptos ya son parte del lenguaje, y el esfuerzo paciente que se requiera para encontrarlas bien vale la pena.

Sin embargo, en otros aspectos, la atención cuidadosa de las partes de las palabras en el lenguaje original es tanto necesaria como crucial. Por ejemplo, una de las características importantes pero complejas del griego, el idioma original del Nuevo Testamento, es un sistema de caso que afecta el uso de sustantivos, pronombres, adjetivos y el artículo «el/la». El sistema de caso consiste en terminaciones de palabras que proveen información que puede o no ser aplicada a sustantivos en otros idiomas. La terminación de un sustantivo en griego puede indicar (a) si la palabra es singular o plural, (b) si el género es masculino, femenino o neutro, (c) algo acerca de la función gramatical de la palabra dentro de la frase y (d) información acerca de las categorías semánticas que pueden estar implícitas en dicha palabra.

El sistema griego de caso requiere que todo artículo, pronombre o adjetivo que se usa junto a un sustantivo, o que se refiere a un sustantivo, debe usar terminaciones que comunican la misma información que lleva la terminación del sustantivo, o por lo menos que no son incompatibles con ellas. Una ilustración de esto ocurre en 2 Pedro 3:1, donde la palabra «carta» tiene una terminación que la identifica como singular en número, femenina en género y acusativa en caso. Funciona como complemento del verbo «escribir». En la misma frase que está el sustantivo «carta» hay otras dos palabras, «esta» y «segunda», ambas con terminaciones que muestran que también son singulares, femeninas y acusativas.

Hay muchos otros idiomas que tienen este mismo tipo de terminación para los sustantivos y muchos otros que no. Aun entre esos idiomas que tienen características similares a las del griego, tal vez esas características no sean usadas para exactamente la misma función que en el griego. Mientras que la estructura griega incluye terminaciones de palabras que representan cinco casos diferentes, el español y el inglés tienen sólo unos pocos vestigios de terminaciones de caso (la mayoría de los cuales involucran sólo a los pronombres), mientras que algunos analistas dicen que el idioma finlandés tiene treinta y un casos.

Otra ilustración de la importancia de las partes de las palabras en el idioma original se encuentra en los verbos griegos, cuyas partes no sólo pueden representar el «significado del diccionario», sino también cosas tales como (a) quién lleva a cabo la acción, (b) si sólo una persona o más de una la están realizando, (c) cuándo se hace, (d) si es un evento único o un proceso, (e) si es algo que en realidad está sucediendo, un mandamiento o algo que se desea, o (f) si el predicado del verbo es un participante activo o pasivo en esa actividad.

Por lo tanto, la traducción de una sola palabra puede requerir a menudo una frase o aun una oración o más en otro idioma. Por ejemplo, la sola palabra «entréis» en Marcos 6:10 nos dice: (1) que los que llevan a cabo la acción son las personas con quienes Jesús está hablando; (2) que hay más de una persona; (3) que la acción es considerada como un evento singular; pero también (4) que es vista como algo que está por ocurrir. Puesto que toda esta información se encuentra en la forma griega para la palabra «entréis», se deben tener en cuenta todos estos factores cuando se traduce el pasaje en el cual se usa la palabra.

Palabras

Cada idioma tiene su propio inventario de palabras así como sus propias formas características de clasificarlas, y sus propias reglas en cuanto a las clases de combinaciones que forman, las funciones que llevan a cabo, y las clases de significados que expresan. Al igual que con las partes de las palabras, existen las mismas posibilidades y problemas cuando se trata de hacer coincidir las palabras usadas en un idioma con las palabras equivalentes en otro.

El griego tiene una clase de palabras «verbales» llamadas participios que pueden funcionar como si fueran sustantivos o como si fueran adjetivos. Sin embargo, básicamente debido al significado verbal de sus raíces, con frecuencia tienen que ser traducidas como si fueran verbos cuyos sujetos y predicados, entre otros elementos, tal vez tengan que ser deducidos del contexto en el que ocurren. Un participio griego muy pocas veces se puede traducir adecuadamente a otra lengua usando una sola palabra.

Por ejemplo, en 2 Timoteo 2:15, un participio, «cortando derecho», es acusativo masculino singular, refiriéndose a ambos, el pronombre previo «tú» y el sustantivo previo «obrero». El tipo de acción que expresa es «acción continua» o «habitual», y su predicado gramatical es la «palabra de verdad». El significado de la palabra viene de cortar un camino derecho para llegar a una meta, como, por ejemplo, cortar camino a través de un bosque. En esta referencia puede interpretarse con la «palabra de verdad» ya sea funcionando como la meta gramatical o como los medios para lograr esa meta. Dependiendo de la interpretación que se elija, la frase puede significar «cortar directamente a través de la palabra de verdad», o «usar la palabra de verdad para cortar directamente» y llegar a la mente y al corazón de las personas de las que Timoteo es responsable. Nuevamente, una sola palabra griega lleva mucha más información de la que se puede representar por una sola palabra española.

Palabras relacionadas al «mundo actual»

Ningún idioma puede ser exactamente igual a otro idioma en la forma en la que el vocabulario se relaciona con objetos, eventos y conceptos. Por ejemplo, algunos idiomas clasifican a los parientes con sumo cuidado, dependiendo de si están relacionados por el lado de la familia del padre o de la madre. El inglés, mientras que tiene la palabra «cousin (prima)», no tiene una sola palabra para indicar «la hija de la hermana de la madre», ni tampoco distingue si la relación es distinta de la «hija de la hermana del padre».

En algunas culturas, el vocabulario para parientes distingue claramente entre los parientes «nacidos antes de nacer yo», y aquellos «nacidos después de nacer yo». En algunos idiomas es importante usar un término para la suegra de un hombre y otro término diferente para la suegra de una mujer. Y en algunos idiomas, en los cuales se usan los términos de parentesco para indicar papeles sociales y grados mayores en contraposición a menores grados de respeto, la elección del término correcto para representar una «simple» relación puede ser un asunto complejo.

Los capítulos 1 y 2 de Lucas indican que Juan el Bautista nació antes que naciera Jesús. Por lo tanto, en algunas culturas se espera que Jesús refleje este hecho por la forma en que le habla a Juan, o habla sobre él, como en Mateo 3:15. Pero Juan declara con toda claridad, en 3:11, que Jesús tiene una posición más alta que la de él. Dentro de algunas culturas, también se puede asumir que la persona que bautiza tiene una posición más elevada que el que es bautizado. Estas consideraciones pueden afectar las formas que se eligen en algunos idiomas para representar la manera en que Juan y Jesús hablaron el uno con el otro, o hablaron el uno del otro, así como la forma en que los seguidores de Juan lo citarían cuando hablaran con Jesús, como en Mateo 11:3.

Si el respeto se adjudica automáticamente a alguien que ha nacido antes que otro, la elección de los términos puede tener que ser diferente a la que se haría en una situación cultural en la cual el estado civil, religioso, económico o político puede exceder en rango a la edad cronológica. Las relaciones y la terminología que gobernaban la elección de términos en hebreo y griego, por lo tanto, pueden no coincidir con las que requiere el idioma receptor.

Una declaración similar puede hacerse acerca de otros tipos de categorías de vocabularios. Por ejemplo, en una cultura que tiene sólo cinco términos básicos para los colores (negro, blanco, rojo, verde y marrón), tal vez no sea fácil encontrar una manera de decir «púrpura». Y si el color púrpura no representa el concepto de realeza, entonces decir simplemente que los soldados vistieron a Jesús con un manto púrpura (Juan 19:2) tal vez no comunique la burla que involucraba.

Cuando Jesús llamó zorro a Herodes (Lucas 13:32, NVI), entendemos que lo estaba describiendo como alguien que engaña. Eso no se entendería de la misma manera en una cultura en la cual el zorro es un presagio de desastre.

Cuando se traduce para un pueblo en el cual la expresión «dureza de corazón» significa «valentía» (a saber, un corazón duro es uno en el que no entra el temor), es confuso, como también incorrecto, decir que Jesús reprendió a sus discípulos por su «dureza de corazón» (Marcos 16:14).

El principio de traducción que destacamos aquí es que el vocabulario de un idioma refleja categorías y relaciones que son relevantes a la cultura de la gente que lo habla, y esas son diferentes en cada cultura y en cada idioma.

Dos palabras simples: «de» y «el»

La palabra «of (de)» es muy común en inglés y se usa para representar una amplia variedad de relaciones entre palabras. En el primer capítulo del Evangelio de Marcos solamente, nueve traducciones al inglés usan la palabra «of» entre dieciocho y treinta y una veces. La palabra representa relaciones tales como posesión, parentesco, localidad, nombres de lugares geográficos y características, el material del cual se hace algo, jurisdicciones políticas, el que hace una acción, etcétera. Pero en el griego no existe la palabra «of». El griego tiene otras formas de expresar esas relaciones que en inglés se traducen usando «of».

En español, la palabra «de» se usa para algunos propósitos que no sonarían bien en inglés. El idioma ixil nebaj en Guatemala no tiene una palabra para «de», pero las formas en que expresa el equivalente de la palabra «of» en inglés y «de» en español son diferentes de los medios correspondientes usados en griego.

Otra palabra común en inglés es «the (el)». Este artículo en inglés es mucho más simple que en español, el cual tiene cuatro formas—el, los, la, las—las que distinguen entre singular y plural, como también entre masculino y femenino.

En ixil el artículo es similar a la palabra «the» del inglés con dos excepciones: (1) Para especificar el plural le pueden agregar un sufijo a la palabra para «el». (2) Ixil usa «el» en una cantidad de construcciones en las cuales el inglés no lo usa, y viceversa.

En griego, el artículo «el» se deletrea de diecisiete maneras diferentes y lleva a cabo veinticuatro funciones gramaticales. Algunas de las formas se usan para distinguir el singular del plural, otras para distinguir entre los géneros masculino, femenino y neutro, y algunas muestran funciones gramaticales tales como el sujeto de una frase, el complemento, el poseedor o la localidad.

Sin embargo, el chuj, un idioma maya que se habla en Guatemala, divide todos los sustantivos en catorce categorías diferentes, tales como hombre, mujer, bebé, de madera, de metal, redondo, animal, etcétera. ¡Tiene una forma diferente de «el» para cada una de esas categorías! Una vez que un sustantivo ha sido presentado al hablar o escribir, no necesita ser mencionado de nuevo en el mismo párrafo: la forma correcta de «el» sirve como pronombre para referirse de nuevo a dicho sustantivo.

Así que, aun palabras tan simples como «el» y «de» difieren en forma muy notable de un idioma a otro en la compleja interacción entre la gramática y el significado. En el proceso de la traducción no se puede dar por sentado nada del documento original, y se deben emplear con cuidado las estructuras normales del idioma receptor para asegurarse que la traducción es exacta, apropiada y natural.

El problema que tiene el traductor es encontrar en el idioma receptor las formas que representarán apropiadamente las estructuras del lenguaje de origen—primero en lo referente al significado, estilo y naturalidad, luego, lo más posible que pueda, en cuanto a la forma.

Unidades gramaticales más grandes

Nos damos cuenta que ni los sonidos ni las palabras de un idioma pueden ser traducidos a otro idioma uno por uno. Tal vez nos sintamos tentados a asumir que las palabras en las frases, cláusulas o párrafos pueden ser transferidas al idioma receptor en el orden en que están en el original, para «retener la forma del original», o para «estar tan cerca del original como sea posible».

Nos damos cuenta de que hay veces cuando esto no es posible, pero tendemos a tratar esas veces como si fueran excepciones ocasionales de una meta que, por lo general, es deseable o posible de obtener. En realidad, es raro encontrar dos idiomas no relacionados cuyas estructuras gramaticales generales se puedan equiparar la una a la otra.

Por supuesto que cuanto más estrechamente relacionados estén dos idiomas, tanto más similares serán sus gramáticas. Pero aun idiomas que se relacionan estrechamente pueden exhibir diferencias sorprendentes en la estructura o significado de las «mismas» características lingüísticas.

Los ejemplos a continuación representan los hechos generales de la vida con los cuales siempre trabaja el traductor y no son raras excepciones. Por lo tanto, los problemas de la equivalencia y los principios que se deben seguir para resolver esos problemas se aplican con igual fuerza a todos los niveles de la estructura del idioma.

Frases

Uno de los resultados del sistema de caso que afecta a los sustantivos, notado anteriormente, es la relativa flexibilidad del orden de las palabras permitida por el griego en las frases. La frase nominal en 2 Pedro 3:1 «esta segunda carta» (mencionada antes) en realidad aparece como la primera, la cuarta y la séptima palabras en esa frase en griego. Este orden de palabras («Esta ahora amado segunda a-ti-yo-escribo carta») es perfectamente natural y se entiende fácilmente en griego. El español requiere cambiar el orden a algo como esto: «Amado, ahora yo te escribo esta segunda carta».

En términos de la relación lingüística familiar, el griego y el inglés y el español son primos lejanos. Mientras que por lo general el inglés pone un adjetivo antes de un nombre, el español por lo general pone primero el nombre y luego el adjetivo.

En ixil, un idioma de origen maya que se habla en Nebaj, Guatemala, y que no tiene relación con el inglés, el español o el griego, hay muchos cientos de adjetivos, pero la mayoría de ellos no se puede usar en una frase nominal. Por lo general se usan en cláusulas separadas, así que mientras que en español podemos decir la frase: «los altos cedros», y usar una cláusula tal como: «Cortaré los altos cedros del Líbano» (Isaías 37:24), el idioma ixil requeriría una serie de cláusulas separadas tales como: «El Líbano tiene cedros; son altos; yo los cortaré».

Cláusulas

Cada una de las siguientes cláusulas comunica la edad de Noé (Génesis 5:32), sin embargo, cada una usa una diferente estructura de cláusulas y cada una refleja una actitud cultural un poco diferente en cuanto a la edad:

Español: Noé tenía quinientos años.

La construcción griega es similar a la del español.

Inglés: Noé era quinientos años de viejo.

Hebreo: Noé era el hijo de quinientos años.

Ixil: Había quinientos (de los) años de Noé.

En inglés, los años son una de las características de Noé; en español son su posesión; en hebreo, Noé es el producto de sus años; y en ixil, la expresión simplemente declara la existencia de los años.

En una cláusula transitiva inglesa, el patrón más usual es Sujeto-Verbo-Complemento, pero para el español y el ixil el orden esperado es Verbo-Sujeto-Complemento. Para el griego, el sistema de caso le permite mucha variación en el orden de las palabras y las frases.

Se podrían dar muchos ejemplos para ilustrar que aun en el nivel de las cláusulas, tratar de duplicar en un idioma los patrones de otro podría ser ineficaz y llevarnos en la dirección equivocada.

Oraciones

Con frecuencia se cita Efesios 1:3–14 como un ejemplo de las largas oraciones que permite la estructura griega. Esta oración es una cláusula principal independiente (que no contiene un verbo) ligada a una serie de cláusulas dependientes por una serie normal de frases apositivas, frases participiales, frases preposicionales, pronombres relativos y conjunciones adverbiales—todas las cuales combinan el impulso de atribuirle gloria a Dios y mencionan algunas de las razones por las que es apropiado hacerlo.

En griego, el primer versículo de Mateo consiste de ocho sustantivos. La primera palabra se encuentra en caso nominativo, indicando que es la palabra principal de la frase. Las otras siete palabras están todas en caso genitivo. El segundo versículo claramente comienza una nueva frase. Referente a la estructura, el versículo uno tiene una clase de arreglo tipo escalera en cuanto a las relaciones:

Libro

genealogía

Jesús=Cristo

hijo

David

hijo

Abraham

Debido a que este versículo no contiene un verbo, algunos comentaristas concluyen que debe ser alguna clase de título, aunque no es adecuado para ser el título de todo el libro, y la genealogía ocupa sólo los primeros diecisiete versículos del capítulo uno. De hecho, el versículo uno, tal como está, es una frase griega perfecta. La mayoría de los idiomas requerirá que se agreguen otras palabras para expresar las relaciones ya señaladas por los sustantivos griegos.

A nivel de la frase, así mismo, el traductor desea no tanto duplicar la estructura como comunicar el contenido del original usando herramientas lingüísticas que son naturales en el idioma receptor.

Párrafos y otras herramientas de la estructura

Un párrafo puede estar compuesto por una sola cláusula larga como Efesios 1:3–14, o una sola cláusula corta, o una sola frase o palabra. Lo más común es un párrafo en el que una serie de frases desarrollan un corto episodio, tema o relación.

El griego es un idioma que usa muchas conjunciones. Marcos comienza muchos párrafos con la conjunción «y», y algunas veces ese uso no sería natural en el idioma receptor. Dos de las conjunciones más comunes usadas en el Nuevo Testamento para unir frases no pueden ocurrir como la primera palabra de una frase griega. De nuevo quiero decir que otros idiomas, a menudo, no usan las conjunciones de la forma que lo hace el griego.

La estructura de los párrafos varía, aun dentro del mismo idioma, con diferentes tipos de contexto. Los párrafos de la introducción, tanto de Lucas como de Hechos, son diferentes de los de las cartas de Pablo. Juan comienza su Evangelio y su primera carta de una forma muy distinta que Mateo y Marcos o a las cartas de Pedro.

Las oraciones de Pablo, como en Efesios 1:17–21 y 3:16–19, y la alabanza o bendición, como en Efesios 3:20–21 o Romanos 16:25–27, son muy concisas. Sería raro que en otros idiomas se pudieran expresar tan concisamente, o usando las mismas herramientas lingüísticas que se emplearon en griego.

El registro de una conversación varía de un idioma a otro. Algunos idiomas por lo regular usan citas indirectas, como en Marcos 6:8: «Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto», y raramente usan citas directas, como en Marcos 6:9 (NVI): «“Lleven sandalias”, dijo, “pero no dos mudas de ropa”».

En algunos idiomas el patrón usual es usar citas directas casi exclusivamente. Y en otras lenguas, la elección puede ser un asunto de preferencia personal, o puede estar determinada por el tipo de conversación que se está registrando, o por la naturaleza de la audiencia. Por ejemplo, si el que habla sabe que sus oyentes no han escuchado la historia antes, puede insertar algunas señales que ayuden a recordar los personajes. Y es posible que los oyentes que ya están familiarizados con la historia piensen que esas señales no son necesarias.

Es interesante notar que algunas citas en los Evangelios, tales como: «Clamó, diciendo … » no son típicas del griego. Reflejan el uso común entre los oradores hebreos de usar en el griego algunos patrones de su propio idioma.

Romanos 12:1 es un buen ejemplo del uso de la expresión griega «así que», para sacar una fuerte conclusión de razones que ya se han expuesto. Romanos 1:16–20 contiene una serie de declaraciones presentadas seis veces en que se usa «porque», y cada una apoya la declaración que la acaba de preceder.

En mi experiencia personal, en cierta ocasión yo había trabajado muchas horas y arduamente para descifrar uno de los pasajes en el que Pablo desarrolló un tema basándose en el razonamiento lógico y en la deducción. Pero la respuesta de los líderes cristianos, cuando escucharon mi traducción, fue devastadora: «¿De qué está hablando?» Entonces comencé el párrafo haciendo que Pablo dijera esto: «Ahora quiero hablarles de … » y completé el párrafo con el tema del pasaje. Con el agregado de sólo esta característica de estructura del idioma receptor que se esperaba, el párrafo se comunicó bellamente.

Así que, en la esfera del párrafo, así como en todas las demás esferas, si se quiere reflejar el contenido y el desarrollo del documento original en forma natural, exacta y adecuada, el traductor debe emplear las formas que normalmente se esperan en el idioma receptor.

La estructura del discurso

En la esfera del discurso, el traductor intenta «penetrar» en el corazón y la mente del autor para entender (1) qué es lo que quiere decir, y (2) cómo desarrolla la presentación de la forma en que lo dice. El autor ya ha usado en el original las herramientas del discurso que lograrán su propósito; ahora el traductor debe elegir las herramientas apropiadas en el idioma receptor para expresar las actitudes y relaciones correspondientes.

Los tipos de discurso incluyen la narrativa, el argumento, la instrucción, la apelación a las emociones y la persuasión, entre otros. Es de suma importancia que el traductor entienda cómo funciona cada tipo de discurso en el idioma original así como en el idioma receptor. Unos pocos ejemplos aclararán la naturaleza crucial que tienen muchos detalles pequeños.

Un amigo nuestro estaba consciente de que, en el idioma en que estaba traduciendo, había más de diez maneras de decir «él dijo», ya fuera al comenzar o cerrar una cita. Cuando los que hablaban el idioma fueron cuestionados acerca de los significados de las varias formas, respondieron: «Todas son lo mismo; todas significan “él dijo”». Sin embargo, el análisis de las estructuras del discurso reveló que cada una de las diversas opciones llevaba a cabo una función específica en el desarrollo de la historia y en los papeles que jugaban los personajes en relación los unos con los otros. Por ejemplo, un tipo de fórmula de cerrar la cita implicaba que el orador no aparecería más en el resto de la historia. Cuando incorrectamente se usó esa fórmula para las palabras finales de Jesús en Marcos 5, y luego se citó de nuevo a Jesús en Marcos 6, la inferencia obvia era que otra persona llamada Jesús estaba siendo presentada en Marcos 6.

En otro idioma, había cuatro maneras diferentes de decir «y» para unir frases y párrafos. Finalmente el análisis mostró que una palabra para «y» se usaba para indicar que «estamos continuando con los mismos personajes en la misma relación los unos con los otros, y el punto de vista del autor todavía no ha cambiado». Otro «y» significaba: «Esta persona es la que ahora se enfoca, y no aquella—pero el personaje principal continúa sin cambiar». Y otro «y» indicaba: «Ahora vamos a regresar para tomar el hilo principal de la historia».

En algunos idiomas, este tipo de control se hace por la elección de los pronombres más que por las conjunciones. Por ejemplo, en un idioma, la palabra que significa «él» se refiere solamente al personaje principal, mientras que otras palabras para «él» muestran cómo otros personajes se relacionan con el personaje principal. O la manipulación de la forma activa en oposición a la pasiva puede servir para mantener al personaje principal como el sujeto gramatical de todos los verbos principales, aun cuando él no sea quien está llevando a cabo la acción.

El tiempo del verbo puede mostrar la actitud del autor. En un idioma, una historia se relata en tiempo pasado hasta que se llega al clímax, cuando se cambia a tiempo presente. O un cambio de un tiempo verbal puede indicar: «Esta es la enseñanza de mi historia».

El idioma ixil tiene una serie de expresiones de una sílaba que indican la actitud del autor o la respuesta que él desea de su lector u oyente. Una expresión de esas indica afinidad con una acción o personaje, mientras que otra palabra de una sílaba indica desdén. Una le agrega énfasis, la otra limita el alcance de la acción y todavía otra pone dudas en una declaración que ha hecho otra persona.

Si la intención del autor es comunicar información, esto decidirá su elección de las aparentemente pequeñas e insignificantes sílabas o palabras. Si el autor quiere persuadir, o engañar, su elección estará gobernada por eso.

Puesto que las herramientas disponibles y las funciones son diferentes en cada idioma, no hay sustituto para que el traductor entienda esos mecanismos que tiene el idioma receptor y que los use de maneras que son naturales para el idioma receptor y para el tipo de contenido que se está traduciendo.

Estas consideraciones son de suma importancia para la traducción de cada pasaje de las Escrituras. El dominio de ambos, el idioma original y el idioma receptor, así como del contenido de lo que se está traduciendo, es vital para que el lector entienda con claridad el mensaje del autor.

Gramática y significado

Las palabras que se arreglan gramaticalmente comunican un significado. Ciertas combinaciones de palabras pueden comunicar significados especiales o restringidos que son diferentes del significado al que se podría llegar simplemente sumando el significado de las palabras individuales. Decir: «Está que ladra», por ejemplo, indica la rabia y no la vocalización del perro.

El significado de un pasaje a menudo involucra consideraciones que no están presentes literalmente en el texto. En 2 Pedro 3:1, siguiendo a la frase nominativa «esta segunda carta» («carta» aquí es femenino singular) se encuentran las palabras «en ambas». «Ambas» se refiere a «esta segunda carta», y también a la primera.

En Mateo 21:28–32 Jesús relata la historia de un hombre que les pidió a sus hijos que fueran a trabajar en su viña: Un hijo le respondió (en el original): «¡Yo, señor!» pero no fue. Su respuesta ha sido tomada universalmente como afirmativa, aunque dijo sólo «yo» además de «señor».

Marcos 6:39 dice que Jesús les dijo a los apóstoles que hicieran que la gente se sentara «por grupos sobre la hierba verde». «Hierba» es una generalización que comunicó una información tan específica como la que Marcos necesitaba. No fue necesario que se especificara la condición o el número de briznas de hierba. Pero los idiomas difieren los unos de los otros en los tipos de generalizaciones que generalmente emplean.

Formas de expresión/figuras literarias

Cada idioma difiere de los demás en la forma en que agrupa los elementos, especifica algunos dentro de un grupo, describe, compara, sugiere y generaliza. Muchas de esas categorías de pensamiento se expresan con lo que llamamos figuras literarias. A continuación presentaremos ejemplos de varios tipos bíblicos.

El símil: una comparación, como: «Veo gente; parecen árboles que caminan» (Marcos 8:24, NVI).

La metáfora: una comparación directa de características, como cuando Jesús llamó a sus discípulos «manada pequeña» en Lucas 12:32.

La metonimia: darle un nuevo nombre a algo, como cuando Jesús se refirió a Herodes como «ese zorro» en Lucas 13:32 (NVI).

La sinécdoque: esto es cuando sólo se menciona una parte de algo pero se quiere decir el total, como en Hechos 11:30, cuando se envió ayuda por causa de la gran hambruna por «mano» de Bernabé y de Saulo. También se puede referir al todo de algo cuando se quiere referir a sólo una parte, como en Juan 1:19 cuando dice que «los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas». «Judíos» aquí no quiere decir toda la nación, sino solamente los líderes.

El eufemismo: es cuando se habla de un asunto delicado, desagradable o prohibido de tal manera que suena mejor o es más aceptable socialmente. La costumbre judía de referirse a la relación sexual bajo la máscara de «conocer» a una persona (Génesis 4:1) se refleja también en Mateo 1:25. La muerte también se menciona como estar «dormido» (1 Tesalonicenses 4:13).

La Biblia es rica en figuras literarias. Algunas son compuestas con mucha deliberación, mientras que otras ya habían llegado a formar parte del hablar diario. En cualquier caso, el traductor no sólo debe saber lo que se dijo sino también lo que se quiso decir.

Las figuras literarias en otros idiomas pueden contener los mismos elementos, pero pueden usarlos para comunicar significados diferentes. De igual manera, las expresiones que suenan bastante diferentes pueden comunicar el mismo significado. La forma más natural para que las personas que hablan ixil expresen: «Mi furor se encenderá» (Éxodo 22:24) es decir: «Mi cabeza vendrá». En vez de decir de «Finees … ha hecho apartar mi furor» (Números 25:11), ellos dirían: «Mi cabeza se ha bajado debido a Finees».

Es una feliz excepción a la regla cuando «la misma» figura literaria que se usó en el idioma original puede usarse en el idioma receptor. La mayoría de las veces, el resultado de «tomar prestada» una figura literaria produce un significado diferente o no tiene sentido en absoluto.

Cuando no se puede usar la misma figura literaria, (1) se puede encontrar una figura diferente que comunique su mismo contenido y efecto en el idioma original, o (2) se puede traducir literalmente el significado de la figura literaria al lenguaje receptor sin intentar retener la figura misma. En algunos idiomas, si Pedro estuviera hablando, no podría instar a la gente con esta expresión: «Ceñid los lomos de vuestro entendimiento» (1 Pedro 1:13). Tal vez tendría que decir: «Estén mentalmente alertas y preparados para responder a la guía del Señor».

Uso artístico del idioma

Las formas literarias que están cuidadosamente diseñadas para producir efectos artísticos pueden emplear sonidos, como en las aliteraciones rítmicas; o tiempo, como en la cadencia y en el metro; o significado, como cuando se usan formas gramaticales diferentes en el mismo pasaje, o combinaciones de estas u otras herramientas.

Las formas de arte que son valorizadas, o aun posibles, dentro de una cultura específica, varían grandemente de un idioma a otro. Es posible que estén involucradas las características del idioma en todos los niveles. Por ejemplo, las partes de las palabras, tales como las terminaciones de un sustantivo o un verbo, afectan el ritmo. El número de sílabas de una palabra afecta el metro y la cadencia, y algunos idiomas tienden a tener palabras más largas que otros. En algunos idiomas receptores tal vez no se permita el cambio del orden gramatical normal para la poesía.

El griego y el hebreo, en ocasiones, permiten los juegos de palabras, pero usualmente es imposible transmitir los mismos juegos de palabras a otros idiomas.

El paralelismo es una forma común de la poesía hebrea. Se hace una declaración y luego es seguida por otra que la amplía, o que señala lo opuesto. Esto requiere un sistema de sinonimia muy elevado y un cierto grado de equilibrio en el metro. Esta es una forma artística que le es natural al idioma ixil, por ejemplo, y a menudo se usa en las oraciones a Dios.

Las formas artísticas en las Escrituras se usan para comunicar el estilo así como el mensaje y no sólo por «el uso del arte para el beneficio del arte». En primer lugar, el traductor de la Biblia determina el significado, pero no está libre del impacto del uso de la forma artística, e intenta reproducirla donde sea posible. Pero por lo general no se puede hacer, por ejemplo, en el uso de un acróstico, tal como el Salmo 119. Este salmo tiene veintidós secciones y cada sección tiene ocho líneas. La primera línea de cada sección comienza con la primera letra del abecedario hebreo, que es alef. Cada línea de la segunda sección comienza con la segunda letra, que es bet, y así sucesivamente a través de las veintidós letras del abecedario hebreo. El efecto total del acróstico hebreo está destinado a perderse en cualquier otro idioma.

Debido a la imposibilidad virtual de duplicar en otro idioma estas formas de arte—que dependen de una combinación de factores tales como significado, ritmo, metro u homogeneidad—, cada traducción de pasajes que emplea el uso artístico de las características del idioma representa cierto grado de compromiso. Pero la traducción todavía debería reflejar el intento del traductor de representar algunas de las herramientas artísticas que usó el escritor.

La traducción de la Biblia en particular

Entorno histórico, geográfico y cultural

Isaac, Siquem, circuncisión, filacterias, redes de pescar, ovejas, arena y norte—estos son sólo unos pocos de los términos o conceptos que no les son familiares a algunos de los pueblos de hoy.

Los esquimales tal vez no conozcan la arena y las ovejas. Las personas que viven en una zona montañosa lejos del mar tal vez no estén familiarizadas con la pesca. Muchas culturas no tienen conocimiento de la terminología religiosa judía, ni de sus figuras históricas. «Donde sale el sol» puede ser el único término para «oriente» en algunas zonas del mundo.

A veces, el vocabulario que falta puede ser reemplazado por una frase descriptiva. Pero, por ejemplo, traducir «oveja» diciendo que «es un animal de cuatro patas cuya lana se usa para hacer ropa», pasa por alto el papel de la oveja en el sistema de sacrificios de los judíos y crea problemas difíciles de manejar para el flujo natural de la traducción.

El papel de la oveja en los sacrificios judíos podría ser captado describiendo a una oveja como «un animal de cuatro patas que los judíos usaban como ofrenda por el pecado», pero esto no es muy pertinente en el Salmo 23, donde el énfasis está en el cuidado más que en el sacrificio de la oveja. En los lugares donde esos problemas no pueden ser resueltos por la traducción en sí, tal vez no haya más alternativa que usar materiales suplementarios tales como notas al pie de página o un diccionario. O puede ser necesario confiar enteramente en la enseñanza.

Otras soluciones posibles, cada una con sus propias restricciones, incluyen: (1) usar un término de un idioma vecino; (2) usar una palabra local para un asunto similar o función; (3) usar una frase para escribir el concepto; o (4) transliterar una palabra del idioma original de la misma manera que, por ejemplo, «filacterias», «bautismo» y «misterio» han llegado al español.

Dinero

Los términos siclo, dracma o un cuarto de penique, no nos dan hoy una idea clara del poder adquisitivo en la antigüedad. Los dólares y centavos ecuatorianos son diferentes a los pesos colombianos, bolívares venezolanos y nuevos soles peruanos. Y todas las unidades monetarias están constantemente cambiando su valor relativo.

En algunos pasajes de las Escrituras, el tiempo que llevaba ganar el dinero puede hacer que el término cobre significado. Por ejemplo, un denario en una de las parábolas de Jesús (Mateo 20:2) representa el salario de un día de un obrero. En el incidente de la alimentación de los cinco mil, la declaración de Felipe (Juan 6:7, NVI) es significativa: «Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno».

Un talento tal vez valía el salario de quince años. En Mateo 18:24, el mismo hombre que pidió que le perdonaran una deuda de diez mil talentos (la tragicómica e inimaginable suma de dinero que se podría ganar trabajando más de 164.000 años—«ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo») rehusó perdonar a un hombre que le debía el valor de cien denarios—el salario aproximado de tres meses de trabajo.

En todos los pasajes en que se trata de dinero, el traductor no sólo debe comunicar el valor de las cantidades, sino también un sentido de lo que esos valores significaban para la gente descrita en la Biblia.

Pasajes problemáticos

Algunas palabras o combinaciones de palabras no se conocían antes que se usaran en las Escrituras, así que ni los traductores mismos tenían la clave de sus significados. Ahora hay menos de esas palabras, principalmente debido a que la evidencia arqueológica ha llenado muchos espacios en blanco. Cuando no se sabe el significado de un pasaje en la traducción, por lo general se usa una deducción basada en lo que se sabe y una nota marginal indica la naturaleza del problema.

Algunas veces se conoce el significado de cada una de las palabras y la gramática puede ser clara, pero la secuencia específica de las palabras no tiene sentido para nosotros. Uno de tales pasajes es Marcos 9:49 (NVI): «La sal con que todos serán sazonados es el fuego».

En una categoría diferente están las frases que no significan nada para nosotros en nuestra cultura, pero que eran claras para los lectores de hace muchos años. Los lectores modernos tropiezan con la combinación de imágenes en 1 Pedro 1:13, la cual ha sido traducida como un mandamiento: «Ceñid los lomos de vuestro entendimiento». Y sin embargo, esto se entendía fácilmente en su entorno original: los hombres que realizaban trabajos que requerían moverse tenían que sacarse sus amplios mantos, o atárselos alrededor de la cintura, para poder trabajar sin impedimento. Al agregar las palabras «de vuestro entendimiento» a «ceñid los lomos» indica que lo que se enfoca es una actitud mental. El pensamiento se podría traducir así: «Estén listos mentalmente para el trabajo que tienen por delante».

Afirmación de la verdad

Para algunas culturas, la traducción de la serie de declaraciones de Pablo en Romanos 9:1 (NVI): «Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo», convencerá a los lectores que Pablo sí está mintiendo, puesto que sólo una persona que miente usaría tal serie de afirmaciones de que está diciendo la verdad. El preservar con fidelidad las formas de expresión/figuras literarias del lenguaje original de estas declaraciones comunicaría el significado opuesto a lo que quiere comunicar Pablo.

Una solución podría ser una simple afirmación: «Estoy diciendo la verdad». Entonces es más probable que las siguientes declaraciones sean tomadas como verdaderas. Se habría traducido lo que quiso decir Pablo, pero no la forma en la que lo dijo. Otra posible solución es retener la forma del original con una nota al pie de página o con una referencia marginal explicando la intención de Pablo. Y otra solución es confiar en que el Espíritu Santo le interpretará la verdad al lector. El Espíritu Santo lo puede hacer y algunas veces lo hace. Pero las muchas diferencias de opinión entre los cristianos, tanto en asuntos pequeños como grandes, indican que no siempre lo hace.

Traducir en tal forma que es muy posible que los lectores interpreten mal el mensaje es traducir de forma irresponsable. Este principio se aplica a todos los problemas de la traducción y a sus posibles soluciones, y no sólo a Romanos 9:1.

Traducción e interpretación

«Uno sólo debería traducir y no interpretar». Todavía se escuchan declaraciones como esta de vez en cuando. Si eso fuera posible, el trabajo del traductor sería más fácil. Pero las diferencias en los idiomas son tales que una serie de palabras equivalentes una-por-una no constituye una traducción.

Sin embargo, hay un sentido bastante restrictivo en el que es necesario «traducir sin interpretar». Algunos dicen que el libro del Apocalipsis es el más fácil de traducir pero el más difícil de interpretar. El idioma y el estilo del Apocalipsis son relativamente simples. Por ejemplo, puede ser bastante fácil decir en el idioma receptor: «Entonces vi que del mar subía una bestia, la cual tenía diez cuernos y siete cabezas» (13:1, NVI). Pero si el traductor intenta incluir el significado de la bestia, los cuernos y las cabezas, entonces está interpretando más allá de las intenciones del autor. Aun así, en algunas culturas, los cuernos sólo están asociados al mal, así que en un pasaje como el de Apocalipsis 5:6, en el que un personaje «bueno» está representado como que tiene «cuernos», habría un aparente choque de valores de una tradición literal. La enseñanza cuidadosa podría ser la única respuesta a tal problema en tal entorno cultural.

Asimismo, lo que se dice en algunas parábolas se entiende con facilidad, pero cómo se debe entender la forma de expresión dentro de su contexto es un asunto de interpretación y no específicamente de traducción.

Las decisiones en cuanto a la interpretación y la aplicación dependerán de la comprensión que tenga el traductor sobre hasta qué punto el simbolismo tiene la intención de revelar o de ocultar el propósito y el significado del autor.

Traducción y paráfrasis

En tiempos recientes, la «paráfrasis» ha sido mal usada y también muy criticada. Los diccionarios definen una «paráfrasis» como expresar algo con otras palabras con el propósito de hacerlo más claro. Por lo tanto, se asume que una paráfrasis está en el mismo idioma que el original que está reformulando, y que refleja el mismo contenido, aunque tal vez no la misma forma, de ese lenguaje original.

Dos traducciones que se hagan del mismo original pueden diferir, pero los resultados no son una paráfrasis el uno del otro. Más bien son, simplemente, traducciones separadas y posiblemente divergentes del mismo original.

De las consideraciones que presentamos antes en este artículo, es fácil entender cómo las traducciones pueden diferir de manera legítima. Las traducciones pueden ser expresiones igualmente válidas de lo que los traductores entendieron en cuanto a las intenciones del autor.

Sin embargo, una paráfrasis lleva ese nombre sólo cuando expresa con palabras diferentes el contenido de algo que ya está en el idioma. Si el significado de la paráfrasis no es el mismo del documento que se está parafraseando, ¡entonces no es una paráfrasis en absoluto!

Por lo tanto, es erróneo aplicar la palabra «paráfrasis» a una traducción con el propósito de implicar que ha cambiado el significado del original.

Otro problema que surge con el uso erróneo de la palabra «paráfrasis» es que fomenta la pregunta: «¿Cómo se compara o contrasta la traducción A con la traducción B?» La pregunta apropiada es más bien: «¿Qué tan fielmente expresa la traducción A o la traducción B el contenido y la intención del documento original en el idioma receptor?» Esta es la preocupación vital y no cómo una traducción difiere de otra.

Diferencias de dialectos

Por lo general, los mexicanos saben que la gente de Monterrey, Oaxaca y Cancún no hablan español exactamente de la misma forma. También es posible que estén conscientes que lo mismo es cierto de las personas de habla hispana en México D.F., Madrid y Buenos Aires.

Casi nunca son necesarias traducciones diferentes para los de Monterrey y los de Oaxaca, pero la gente más erudita está de acuerdo en que las diferencias entre México D.F. y Madrid son suficientes muchas veces como para versiones diferentes.

En muchas zonas del mundo, los problemas de los dialectos son mucho más severos de lo que podrían sugerir estos ejemplos de diferencias nacionales o internacionales.

Setenta mil personas de los tres idiomas ixil (que son nebaj, chajul y cotzal) en Guatemala constituyen una «isla» lingüística rodeada de otras áreas en las cuales se hablan otros ocho idiomas. El mismo ixil nebaj tiene tres zonas de dialectos principales. La palabra nebaj que significa «hermano menor» significa «el hijo de una mujer» en cotzal, a sólo unos dieciocho kilómetros de distancia.

Un río en un desfiladero, o una cadena de montañas, a menudo constituyen una frontera para un idioma o para un dialecto. En un caso, por ejemplo: «Él no fue» en un lado del río que corre en la montaña quiere decir: «¿Fue él?» al otro lado del río.

Una frontera de un dialecto en el idioma aguacatec de Guatemala corre por el medio de un pueblo pequeño y la gente que vive a cada lado de la línea afirma que la gente del otro lado no habla el idioma correctamente.

Aparte de las diferencias geográficas de un dialecto, hay también diferencias sociales y culturales. Con el tiempo, esas diferencias se identifican (a veces incorrectamente) como superiores en oposición a inferiores, o educadas en oposición a ignorantes, o formales en oposición a informales, o corteses en oposición a descorteses, o como refinadas en oposición a rústicas, o como estándares en oposición a regionales.

Por ejemplo, en un país, las Escrituras siempre habían sido publicadas en un dialecto literal especializado. Los eruditos rehusaron producir una traducción en el idioma común del pueblo basándose en que «entonces podría ser entendida por cualquier persona», y ya no sería la propiedad exclusiva de la clase literaria.

En algunos países se ha desarrollado un dialecto «cristiano» alrededor del uso, no reglamentado, del idioma que hace un extranjero (a veces un misionero). El resultado es que solamente los que han estado en contacto por algún tiempo con el extranjero pueden entender su vocabulario especial.

Para una comunidad o una zona de idioma a la que el cristianismo le ha sido presentado recientemente, puede que sea necesario ser más explícitos en algunos aspectos de la traducción para los nuevos cristianos; pero no necesariamente para las personas que en su cultura han tenido conocimiento de la historia bíblica y los personajes bíblicos durante un largo tiempo.

Traducción y revisión

Los idiomas están pasando constantemente por un proceso de cambio. Lo ideal sería que cada traducción fuera revisada cada vez que una palabra o estructura ha cambiado al punto que ya no es exacta o ya no refleja adecuadamente la intención o el contenido del documento original. Prácticamente, sin embargo, debido al gasto involucrado en editar, preparar el documento, imprimirlo y distribuirlo, no es común hacer cambios en una traducción hasta que se puedan hacer una gran cantidad de cambios a la vez. A nivel emocional, algunas personas reaccionan a esos cambios como si se estuviera «adulterando la Palabra de Dios», en lugar de reconocer que representan una preocupación ferviente y cuidadosa para que el lector se beneficie de la expresión más correcta y apropiada posible de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios no cambia, pero los idiomas y los significados de las palabras sí cambian. La única forma en que la Palabra de Dios puede continuar comunicando como debe ser es poniendo al día la traducción periódicamente.

En un sentido muy real, la forma en que está escrita la Biblia no sólo estimula la experiencia cristiana, sino que es el producto de ella. Al igual que los «niños en Cristo» crecen hasta alcanzar la madurez, y al igual que un traductor de lenguas extranjeras crece en el dominio y la creatividad de la lengua receptora, es muy cierto que los cristianos, el traductor y la traducción «crecen» juntos. Después de un período de unos veinte años deberían estar disponibles mejores maneras de expresar el contenido de las Escrituras.

Traducción y género

Al tratar con asuntos de género, la perspectiva del traductor de la Biblia puede ser muy diferente de la de otros, tal como los comentaristas o críticos que pueden enfocar el asunto de la traducción desde la posición de una agenda social, política o religiosa específica. La primera y principal preocupación del traductor es el significado del documento original, y la forma de expresar ese significado con exactitud, idoneidad y naturalidad en la lengua receptora. En resumen, el traductor trata el género como él o ella trata cualquier otra característica del idioma.

Las características de las estructuras del idioma que marcan el género, por lo general, son los pronombres, los artículos y los sufijos. No hay dos idiomas que tengan la misma cantidad de esas características, como tampoco hay dos idiomas que empleen esas características de la misma manera. En un idioma dado, el pronombre tal vez indique o no indique el género. Si los pronombres no indican el género, el traductor depende del contexto en cada instancia para entender cualquier información sobre el género que pudiera estar presente. A continuación, el traductor debe elegir qué formas va a usar en el idioma receptor—si es que el idioma receptor requiere especificación de género. De igual forma, los artículos y los sufijos pueden o no indicar el género. En aquellos idiomas donde los indicadores del género en los artículos y adjetivos deben concordar con los indicadores de género de los sustantivos a que se refieren, el traductor debe tener mucho cuidado al elegir los indicadores de género apropiados en el idioma receptor que indican el género para evitar, tanto como sea posible, que el lector se confunda.

En muchos idiomas, las señales de ambos, el género y el número, pueden ser indicadas por la misma palabra o palabras. Dependiendo de la estructura del idioma específico, los indicadores del género podrían ser masculino singular o plural, femenino singular o plural, o neutro singular o plural (y en algunos idiomas, la categoría del número puede ser singular, dual y de tres o más). O las palabras podrían no indicar número ni género (por ejemplo el artículo the en inglés). Afortunadamente, en la mayoría de los contextos, hay muy poca duda en cuanto al género y al número que se tiene la intención de comunicar. Desafortunadamente, en algunas instancias es difícil saber la intención del autor—y los eruditos bíblicos no siempre están de acuerdo sobre cuáles son las instancias «difíciles».

De lo que hemos estado hablando hasta aquí es del «género gramatical». El hecho es que los conceptos de masculino y femenino son parte del idioma sin indicar que algo es realmente hembra o varón. Por ejemplo, en español «la mano» es gramaticalmente un sustantivo femenino, sin tener en cuenta de quién es la mano. La traducción de semejantes palabras es bastante directa. Sin embargo, la traducción se vuelve más compleja cuando palabras con género gramatical se refieren a personas, que realmente son varones o hembras. En algunos idiomas, las palabras que tienen un género específico se usan comúnmente en la cultura del autor como que tienen un género específico o un género inclusivo (refiriéndose tanto a varones como a hembras). Tal inclusión de género es un rasgo de varios idiomas incluyendo el hebreo, el griego y el español (por ejemplo, en español la palabra «niños» se usa para indicar varones o niños en general). Hasta hace pocos siglos, esto era también generalmente cierto en inglés. ¿Cómo pueden los que escuchan estos idiomas entender lo que el orador o el autor quiere decir? En los lugares en que existen opciones gramaticales múltiples, los lectores deben decidir usando su propio criterio y otras pistas que están en el contexto.

En el inglés tradicional, palabras tales como man (hombre) y men (hombres)—dependiendo del contexto—eran comúnmente usadas para referirse a la gente en general, no sólo al sexo masculino. Sin embargo, el estilo moderno del inglés demanda que se evite un idioma dominado por hombres. Por lo tanto, los traductores al inglés deberían hacer lo mejor posible para traducir los sustantivos y pronombres griegos que son realmente de género inclusivo con nombres y pronombres ingleses de género inclusivo. Por ejemplo, anthropos a menudo significa «humano», no «hombre» (es decir, varón). Una frase como «a menos que un hombre haya nacido de nuevo» (en el inglés tradicional de la Biblia del Rey Jacobo) debería leer «a menos que una persona haya nacido de nuevo». Sin embargo, esto no se aplica a «Dios», quien siempre es representado por un pronombre masculino a través de toda la Biblia.

La característica del idioma del género inclusivo presenta algunos desafíos interesantes al traductor de la Biblia. Algunos pasajes de las Escrituras usan sustantivos para nombrar a algunos grupos de personas mientras que no mencionan a otros—o por lo menos parece que los dejan sin mencionar. Por ejemplo, en el Salmo 148:12, el autor exhorta a «los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños» a que alaben al Señor. Esta lista no menciona a las ancianas. ¿Quiere decir esto que el autor las excluyó intencionalmente? Debido a que la inclusión de género es una característica bien establecida del hebreo, el traductor podría asumir con confianza que el significado que el autor quería comunicar era «jóvenes y doncellas, personas viejas, y los niños y las niñas», y traducir el hebreo al inglés de acuerdo a eso.

En algunos pasajes, la traducción de palabras que expresan género podría depender de la información en el contexto y en algunos otros principios de interpretación. Por ejemplo, en Marcos 6:44 el número de personas que fueron alimentadas se especifica como cinco mil hombres (plural masculino). En el uso normal del griego, esta palabra podría significar tanto varones («hombres») o ambos, varones y mujeres («gente»). ¿Cuál traducción es la correcta? El contexto de Marcos 6 no le da al traductor suficiente información como para decidir, pero el traductor podría asumir sin duda, de otros usos similares del griego, que la elección correcta es «gente». En otro documento escrito por otro autor, Mateo 14:21 dice que el número que comieron «fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños». Esta frase adicional nos deja saber que (1) ni las mujeres ni los niños estaban presentes, o (2) que las mujeres y los niños estaban presentes, pero que no fueron contados entre los cinco mil. De cualquier manera, en Mateo 14:21 el traductor determina que el número cinco mil se refiere a los «hombres» y no incluye a las mujeres y a los niños. Usando principios interpretativos adicionales (que se relacionan a la armonía de las Escrituras), el traductor también podría usar «hombres» en Marcos 6:44.

A veces, un sustantivo parecería lo suficientemente específico, pero el contexto da lugar a una pregunta de género. En Juan 20:17 (NVI), Jesús le dice a María Magdalena: «Ve más bien a mis hermanos y diles». En el versículo 18 (NVI), María «fue a darles la noticia a los discípulos». ¿Cumplió María las direcciones que le dio Jesús? La frase mis hermanos del versículo 17 es plural masculino. Si se toma literalmente, esto se referiría sólo a los hermanos varones de Jesús. Si del contexto decidimos que esa referencia limitada no es aceptable, entonces, ¿extendemos esa referencia solamente a un grupo mayor de varones? ¿O es igualmente correcto tomar el plural masculino aquí (como en algunas otras referencias en el texto griego) queriendo decir tanto varones como mujeres?

La misma situación se presenta en Hechos 4:4, donde literalmente se lee: «el número de varones aumentó». Aquí, la palabra griega para «varón» es la misma que en algunos contextos se traduce como «esposo»; no es el término más general para «hombres» o «gente». De nuevo, ¿fueron solamente varones los que creyeron y fueron contados en «el número», como sugeriría una traducción literal? ¿O es igualmente correcto entender que esto se refiere al número creciente de todos los creyentes, tanto varones como mujeres?

Efesios 6:1–4 es interesante desde el punto de vista del género. El versículo 1 (NVI) dice: «Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres». Asumimos que la referencia es a ambos, el padre y la madre. En el versículo 2 se menciona a ambos, el «padre» y la «madre». En el versículo 4, entonces, ¿debemos asumir que la referencia es a «los padres», que sólo los padres varones son los del contexto? Si lo hacemos así, una inferencia posible es que los padres, particularmente, son los que deben evitar hacer enojar a sus hijos. Otra inferencia posible es que es permisible que las madres hagan enojar a sus hijos. ¿O es igualmente correcto entender que el autor está diciendo que ambos, el padre y la madre, no deben hacer enojar a sus hijos?

En Filipenses 4:21, a los creyentes de Filipos se les instó a que saludaran a «todos los santos», y Pablo dice que «los hermanos que están conmigo les mandan saludos». Si tomamos esto literalmente, indicaría que los saludos son sólo de los creyentes varones. Sin embargo, el versículo 22 indica que «todos los santos» (masculino plural) son los que saludan, lo cual, de nuevo si se toma literalmente implicaría saludos de sólo los creyentes varones. ¿Infiere esto que las mujeres creyentes no mandaron saludos, ya sea que estuvieran o no asociadas con «la casa de César”? ¿O es igualmente correcto entender que Pablo estaba llevando saludos de ambos, los creyentes varones y las creyentes mujeres?

El alcance de esta sección no permite una lista exhaustiva de los pasajes en los cuales el género es un factor con el que se debe lidiar en la traducción, ni tampoco el espacio nos permite indicar cuáles son los pasajes que presentan «problemas», aun si hubiera un acuerdo general en cuanto a cuáles son esos pasajes. Pero se ha mencionado lo suficiente para sugerir que, aun sin la intrusión de los que tienen sus propias ideas, la traducción del género no es un asunto simple.

Traducción e inspiración

¿Es una traducción de la Biblia la Palabra de Dios inspirada? Sí, hasta el punto en que la traducción le transmita al lector lo que Dios dirigió a los autores que escribieran. No, hasta el punto en que no transmite el significado de lo que Dios comunicó originalmente.

Equivocarse en el significado puede suceder de diferentes maneras: uno le puede agregar al original u omitir algo de él; puede traducir de forma que no se transmita ningún significado (a saber, confusión) o que transmita el significado incorrecto. Todos los esfuerzos de traducción corren el peligro de cometer errores de esos tipos.

La experiencia nos enseña que aun una traducción parcialmente defectiva todavía puede transmitir mucho del contexto de lo que Dios expresó a través de los escritos originales de la Biblia. (Si eso no fuera así, entonces ¡los lectores de la Biblia en el idioma español tendrían, en efecto, serios problemas!) También nos enseña que ni el traductor ni los lectores están libres de los efectos de esos elementos que no fueron transmitidos correcta o adecuadamente.

¿Ayuda Dios, por medio del Espíritu Santo, al traductor hoy? La respuesta es un enfático ¡sí! ¿Garantiza esto que el trabajo del traductor va a estar libre de todo error o información errónea? La experiencia dice que no. Tal vez se podría decir que algunos traductores están más «inspirados» que otros, por el hecho de que están más capacitados de apropiarse de los impulsos directivos del Espíritu Santo. Yo prefiero decir que algunas traducciones reflejan el mensaje de Dios en forma más exacta y apropiada que otras. Es fácil perder de vista el hecho de que cualquier versión que no esté en el hebreo o el griego originales es una traducción que ha sido preparada por uno o más seres humanos.

«Algunos dicen que la traducción es una ciencia; otros dicen que es un arte; otros dicen que es imposible». Cada una de esas declaraciones es parcialmente cierta.

Si descuidamos la ciencia, no sabemos qué contenido y estilo tenía la intención de expresar el documento original, ni tampoco sabemos qué formas se pueden usar apropiadamente en el idioma receptor para expresar el mismo contenido e intención.

Si descuidamos el arte, fallamos en cuanto a tener discernimiento sobre las actitudes de los autores y no podremos combinar en la traducción, en forma apropiada, ni el contenido ni el «sentimiento» de un pasaje. Podremos tener las «palabras» pero nos faltará la «música».

Ni la ciencia ni el arte pueden excluirse mutuamente, pero ¡son compañeros excelentes e importantísimos!

La traducción es imposible, si queremos decir que aun una pequeña porción de las combinaciones del mismo sonido, gramática y significados en cualquier idioma original pueden ser duplicadas, en forma aceptable, en cualquier idioma receptor dado.

Por otro lado, la traducción es muy posible, si por traducción queremos decir que representamos el contenido del documento original de tal forma que el efecto y la intención completos del autor se ponen a disposición del lector. Esto requiere que el traductor use en su tarea todos los recursos que le sean posibles usar de ambos, el arte y la ciencia, confiando en que el Espíritu Santo de Dios dirija la forma en que los usa.

Bibliografía

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De Ward, Jan, y Eugene Nida. From One Language to Another [De un idioma a otro], 1986.

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Nida, Eugene, y Charles Taber. The Theory and Practice of Translation [La teoría y la práctica de la traducción], 1974.

Schwarz, W. Principles and Problems of Biblical Translation [Los principios y problemas de la traducción bíblica], 1955.

Comfort, P. W., & Serrano, R. A. (2008). El Origen de la Biblia (pp. 245–280). Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc.

Manzanas podridas en el barril

Enero 7

Manzanas podridas en el barril

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:2–5

Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

a1—Mis padres siempre me regañan por las amistades que tengo –—se quejó Nancy—. Dicen que ando con “chicos que causan problemas”. Sé que mis amigos no son perfectos. Pero papá y mamá se creen que tengo dos años. Quieren que mis mejores amigos sean los personajes de Calle Sésamo.

¿Alguna vez te han regañado tus padres por los chicos con quienes andas? Quizá te digan cosas:
—No me gusta como te portas cuando andas con Fulano.

O:
—No quiero que te portes como acaba de portarse Mengano.

O también:
—Me parece que Sultano es una mala influencia.

Los padres de familia no tienen ojos en la parte trasera de la cabeza. Pero tengas cuatro o catorce años, tus padres pueden detectar problemas que tú no ves. Los mayores no consideran únicamente cómo son tus amigos en este momento. Tratan de realmente vislumbrar tu futuro. Y a veces ven problemas más adelante, por ejemplo, que alguien cerca tuyo va a terminar en problemas serios. Quizá estás seguro de que tus padres se equivocan, o quizá en lo profundo de tu ser sabes que tienen razón. Pero sea cual sea el caso, ellos saben que los malos amigos pueden desviarse del camino y llevarte con ellos, arrastrándote lejos de Dios, tu familia y los amigos sanos (1 Corintios 15:33).

Ser inteligentes al escoger nuestros amigos nos ayuda a llegar a ser las personas que Dios quiere que seamos. Si estamos dispuestos a admitir que nuestros amigos cercanos tienen una fuerte influencia sobre nosotros —y de veras la tienen— entonces vamos a querer tener cuidado al elegir nuestros mejores amigos.

Tema para comentar: ¿Cómo podemos distinguir a los buenos amigos de los que pueden llevarnos en una dirección equivocada?

Ésta es una manera segura: Pregúntate de qué manera el amigo te cambia la conducta, y no te engañes cuando contestes. Supongamos que eres dulce, amable, obediente, considerado y responsable. Supongamos que encuentras un nuevo amigo, y después de varias semanas o meses estás descuidando tus estudios y contestas mal a tus padres en casa. ¿Qué pasó? Quizá te parezca que tu nuevo amigo sencillamente te está ayudando a ser más como tú crees que quieres ser. Pero los “amigos” que te meten en problemas no son amigos, aun si los dos se divierten cuando están juntos.

¿Tienes algún amigo que te está apartando de Dios? Entonces ha llegado el momento de dejarlo y de encontrar amigos mejores. Es difícil, pero a la larga, ¡no es tan difícil como continuar una amistad que te perjudica!

PARA DIALOGAR
¿Cuándo has tenido un amigo que te ha llevado por un rumbo equivocado? ¿Con qué amigo quiere Dios que tengas una amistad más cercana?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te dé amigos realmente buenos que te ayuden a andar más cerca de él.

PARA HACER
Si tienes un amigo que te ha llevado por mal camino, habla con tus padres para ver si debes apartarte de él por un tiempo, o si debes romper esa amistad.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Abraham y Abimelec

Génesis 20-22

Abraham y Abimelec

a120:1  De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.

Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.

Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.

Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente?

¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto.

Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.

Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.

Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.

Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo.

10 Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto?

11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.

13 Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.

14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.

15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca.

16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.

17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.

18 Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.

Nacimiento de Isaac

21:1  Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.

Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.

Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.

Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.

Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.

Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham

Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.

Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.

10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.

12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.

14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,

16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

Pacto entre Abraham y Abimelec

22 Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.

23 Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado.

24 Y respondió Abraham: Yo juraré.

25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado.

26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.

27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.

28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.

29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?

30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.

31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba;[a] porque allí juraron ambos.

32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.

33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.

34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.

Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac

22:1  Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.

Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.

Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.

Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.

Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.

10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá.[b] Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,

16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;

17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

19 Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.

20 Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano:

21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,

22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.

23 Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.

24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.

Footnotes:

  1. Génesis 21:31 Esto es, Pozo de siete, o Pozo del juramento.
  2. Génesis 22:14 Heb. Jehová-jireh.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

Los idiomas bíblicos

Sección Cinco

La traducción de la Biblia

Los idiomas bíblicos

Autor: Larry Walker

a1Los cristianos creen que Dios se ha revelado a sí mismo a través de la Biblia. Por lo tanto, los que leen la Biblia pueden beneficiarse aprendiendo lo más posible acerca de los idiomas en los cuales fue escrita, que son tres: hebreo, arameo (un primo del hebreo) y griego.

La conexión entre el idioma y el pensamiento no es vaga; el idioma es el producto y la reflexión del alma humana. El idioma no es una clase de vestido que el pensamiento se pone o se quita cuando quiere, sino que es el «cuerpo» del que el pensamiento es el «alma». Cada uno de los idiomas que Dios ordenó para que transmitieran la revelación divina tenía una «personalidad» que lo hacía apropiado para dicho propósito. Los dos idiomas principales de las Escrituras son el griego y el hebreo, que representan dos familias de idiomas importantes: la indo-europea y la semítica. Sus rasgos lingüísticos contrastantes se combinan para producir una revelación de Dios que es profunda, progresiva y proposicional. Esta revelación se caracteriza por su simplicidad, su variedad y su poder.

Ninguna traducción puede reemplazar los idiomas originales de la Biblia en su importancia para transmitir y perpetuar la revelación divina. Deberíamos aprender esos idiomas no simplemente desde «afuera», con la gramática y el vocabulario, sino desde «adentro», con la debida apreciación por la singularidad de cada uno.

hebreo

El Antiguo Testamento no aplica la palabra «hebreo» para referirse a su propio idioma, aunque el Nuevo Testamento usa el nombre de esa manera. En el Antiguo Testamento, «hebreo» significa el individuo o la gente que usa ese idioma. El idioma mismo es llamado «la lengua de Canaán» (Isaías 19:18), o «la lengua de los judíos» (Nehemías 13:24, NVI).

Origen e historia

En la Edad Media, un punto de vista común era que el hebreo era el idioma primitivo de la humanidad. Aun en la época de la colonización en los Estados Unidos, se referían al hebreo como «la madre de todos los idiomas». Los eruditos lingüísticos ahora han probado que esa teoría es insostenible.

El hebreo es, en realidad, uno de varios dialectos cananeos que incluían el fenicio, el ugarítico y el moabita. Existían otros dialectos cananeos (por ejemplo, el amonita), pero no han dejado suficientes inscripciones para realizar una investigación académica. Tales dialectos ya estaban presentes en la tierra de Canaán antes de que los israelitas la conquistaran.

Hasta alrededor de 1974, los testimonios más antiguos del idioma cananeo se encontraban en los registros de Ugarit y Amarna fechados a partir de los siglos XIV y XV a.C. Unas pocas palabras y expresiones cananeas aparecieron en registros egipcios tempranos, pero el origen de la lengua cananea es incierto. Sin embargo, entre 1974 y 1976, casi diecisiete mil tablillas fueron excavadas en Tell Mardikh (la antigua Ebla) en la parte norte de Siria, escritas en una lengua semítica hasta entonces desconocida. Debido a que es posible que daten de 2400 a.C. (o tal vez aún antes), muchos eruditos piensan que ese idioma puede ser el «cananeo antiguo», que dio lugar al hebreo. Para 1977, cuando se desenterraron otras mil tablillas, sólo se había informado de unas cien inscripciones de Ebla. Los idiomas cambian a través de un largo tiempo. El idioma inglés que se usaba en tiempos de Alfredo el Grande (siglo IX d.C.) les parece casi un idioma extranjero a los que hablan el inglés actual. Aunque el hebreo no fue una excepción al principio general, al igual que otros idiomas semíticos permaneció notablemente estable a través de muchos siglos. Poesías tales como la Canción de Débora (Jueces 5) tendieron a preservar la forma más antigua del idioma. Los cambios que ocurrieron en la larga historia del idioma se muestran en la presencia de palabras arcaicas (a menudo preservadas en el lenguaje poético), y en una diferencia general en el estilo. Por ejemplo, el libro de Job refleja un estilo más arcaico que el libro de Ester.

Varios dialectos hebreos aparentemente existían lado a lado en la época del Antiguo Testamento, como se refleja en la pronunciación de la palabra hebrea «Shibolet/Sibolet» (Jueces 12:4–6). Parece que los israelitas del este del Jordán pronunciaban la sílaba inicial con un sonido «sh» fuerte, mientras que los que vivían en Canaán pronunciaban el sonido simple de la «s».

Los eruditos también han identificado características del hebreo que podrían describirse como que reflejaban la parte norte o sur del país.

Familia

El hebreo pertenece a la familia de los idiomas semíticos; estos idiomas se usaban desde el Mar Mediterráneo hasta las montañas al este del valle del Río Éufrates, y desde Armenia (Turquía) en el norte hasta el extremo más austral de la península de Arabia. Los idiomas semíticos se clasifican como sureños (árabe y etíope), orientales (acadio) y noroccidentales (arameo, siríaco y cananeo [hebreo, fenicio, ugarítico y moabita]).

Carácter

El hebreo, al igual que otros idiomas semíticos antiguos, se concentra más en la observación que en la reflexión. Es decir que las cosas por lo general se observan de acuerdo a su apariencia o fenómeno, y no son analizadas en cuanto a su ser interior o esencia. Se observan los efectos pero no se les sigue la pista a través de una serie de causas.

La intensidad, concisión y simplicidad del hebreo hacen que sea un idioma difícil de traducir fielmente. Es un idioma sorprendentemente conciso y directo. Por ejemplo, el Salmo 23 contiene cincuenta y cinco palabras; y la mayoría de las traducciones requieren casi el doble para traducirlo. Las dos primeras líneas, con rayas inclinadas que separan las palabras hebreas, se leen así en el original:

El Señor/(es) mi pastor/

me faltará/nada

Por lo tanto, se necesitan ocho palabras españolas para traducir cuatro palabras hebreas.

El hebreo no usa expresiones separadas y distintas para cada matiz de pensamiento. Alguien ha dicho: «Los semitas son las canteras cuyas rocas los griegos han cortado, pulido y hecho encajar juntas. Los primeros dieron religión; los últimos filosofía».

El hebreo es un idioma pictórico en el cual el pasado no es simplemente descrito sino pintado verbalmente. No sólo se presenta un paisaje, sino un panorama en movimiento. El curso de los acontecimientos se revive en los ojos de la mente. (Fíjese en el uso frecuente de la expresión «he aquí», un hebraísmo que se llevó al Nuevo Testamento.) Tales expresiones hebreas comunes como «se levantó y se fue», «abrió la boca y habló», «elevó los ojos y vio», y «alzó su voz y lloró» ilustran la fuerza pictórica del idioma.

Muchas expresiones teológicas profundas del Antiguo Testamento están estrechamente ligadas al idioma y a la gramática hebrea. Aun el nombre más sagrado de Dios mismo, «el Señor» (Jehová o Yahweh), está relacionado directamente con el verbo hebreo «ser» (o tal vez «causar ser»). Muchos otros nombres de personas y lugares del Antiguo Testamento se pueden entender mejor sólo con un conocimiento adecuado del hebreo.

Gramática

Muchas figuras del lenguaje y recursos retóricos usados en el Antiguo Testamento tienen más sentido si la persona está familiarizada con la estructura del idioma hebreo.

Alfabeto y escritura a mano El alfabeto hebreo consta de veintidós consonantes; los signos para las vocales fueron creados y agregados más tarde en la historia del idioma. No se conoce el origen del alfabeto. Los ejemplos más antiguos de un alfabeto cananeo fueron preservados en el abecedario cuneiforme ugarítico del siglo XIV a.C.

El estilo antiguo de escribir las letras se llama escritura fenicia, o paleo-hebrea, y es la predecesora de los abecedarios griegos y occidentales. La forma de escritura que se usa en las Biblias hebreas modernas (arameo o escritura cuadrada) se puso de moda después del exilio de Israel en Babilonia (siglo VI a.C.). El estilo más antiguo todavía se usaba esporádicamente en la era cristiana temprana para las monedas o para escribir el nombre de Dios (como en los Rollos del Mar Muerto). El hebreo siempre se ha escrito de derecha a izquierda.

Consonantes El alfabeto cananeo de los idiomas fenicio y moabita tenía veintidós consonantes. El antiguo idioma cananeo, que se reflejaba en el ugarítico, tenía más consonantes. El árabe también conserva algunas consonantes cananeas antiguas que se encuentran en el ugarítico, pero que no están en el hebreo.

Vocales En la escritura original hebrea, que usaba sólo consonantes, las vocales simplemente se entendían por el escritor o el lector. Basándose en la tradición y el contexto, el lector supliría las vocales necesarias, muy similar a lo que se hace en las abreviaturas de algunos idiomas modernos (por ejemplo, «Sr.» por «Señor»). Después que comenzó la era cristiana, y después del colapso de la nación, la dispersión de los judíos y la destrucción de Jerusalén, el hebreo comenzó a ser un «idioma muerto», y no se hablaba en muchos lugares. La pérdida de la pronunciación y la comprensión tradicionales llegaron a ser más una posibilidad, así que los escribas judíos sintieron la necesidad de establecer en forma permanente los sonidos de las vocales.

Primero se agregaron las vocales llamadas «madres de lectura» (matres lectionis). Estas eran consonantes que se usaban especialmente para indicar vocales de sonido largo, y fueron agregadas antes de la era cristiana, como revelan los Rollos del Mar Muerto.

Más tarde (alrededor del siglo V d.C.), los escribas llamados masoretas agregaron signos de vocales para indicar vocales de pronunciación corta. Se empleaban por lo menos tres sistemas diferentes de signos de vocales en tiempos y lugares diferentes. El texto que se usa hoy representa el sistema creado por los escribas masoréticos que trabajaron en la ciudad de Tiberíades. Las vocales, cada una de las cuales puede tener sonido corto o largo, se indican con puntos o rayas colocadas sobre o debajo de las consonantes. Ciertas combinaciones de puntos y rayas representan sonidos muy cortos de vocales o «medias-vocales».

Uniones El hebreo une muchas palabras que en los idiomas occidentales escribiríamos separadas. Algunas preposiciones (be-, «en»; le-, «a»; ke-, «como») son prefijadas directamente al sustantivo o al verbo que presentan, como son el artículo definido ha-, «el» y la conjunción wa-, «y». Los sufijos se usan para los pronombres, relacionados ya sea con el posesivo o el acusativo. La misma palabra puede tener simultáneamente ambos, un prefijo y un sufijo.

Sustantivos El hebreo no tiene género neutro; todo es masculino o femenino. Los objetos inanimados pueden ser masculinos o femeninos dependiendo de la formación o el carácter de la palabra. Por lo general, las ideas o palabras abstractas que indican un grupo son femeninas. Los sustantivos se derivan de raíces y se forman de distintas maneras, ya sea por la modificación de las vocales o agregando prefijos o sufijos a la raíz. A diferencia del griego y de muchos idiomas occidentales, los sustantivos compuestos no son característicos del hebreo.

Los plurales hebreos se forman agregándoles –im a los sustantivos masculinos (seraphim/serafines, cherubim/querubines), y –oth a los nombres femeninos.

Las tres terminaciones que indican nominativo, genitivo y acusativo han sido dejadas durante la evolución del hebreo. Para compensar la falta de casos de terminación, el hebreo recurre a varios indicadores. Los complementos indirectos se indican con la preposición le-, «a»; los complementos directos por el signo complementario eth; la relación genitiva poniendo la palabra antes del genitivo en la «construcción» o la forma más corta.

Adjetivos El hebreo es deficiente en adjetivos. La expresión «doblez de corazón» se indica en el original hebreo con «un corazón y un corazón» (Salmo 12:2), y «pesa grande y pesa chica» es realmente «una piedra y una piedra» (Deuteronomio 25:13); «toda la descendencia real» es «la semilla del reino» (2 Reyes 11:1).

Los adjetivos que existen en el hebreo no tienen formas comparativas o superlativas. La relación se indica con la preposición «desde». «Mejor que tú» se expresa literalmente en hebreo como «bien desde ti». «La serpiente era astuta, más que todos los animales» es literalmente «la serpiente era astuta desde cada animal» (Génesis 3:1). La forma superlativa se expresa en varias construcciones diferentes. La idea de «muy profundo» literalmente es «profundo, profundo» (Eclesiastés 7:24); y la de «cántico mejor» es literalmente «cántico de cánticos» (compare «rey de reyes»); «santísimo» es literalmente «santo, santo, santo» (Isaías 6:3).

Verbos Por lo general, los verbos hebreos se forman de una raíz que consta de tres letras. De esa raíz se desarrollan formas verbales al cambiar las vocales o al agregar prefijos o sufijos. La raíz de las consonantes provee la columna semántica del idioma y le da una estabilidad de significado que no es característica de los idiomas occidentales. Las vocales son muy flexibles, por lo que le dan bastante elasticidad al hebreo.

El uso de los verbos en hebreo no se caracteriza por una definición precisa de los tiempos. Los tiempos de los verbos en hebreo, especialmente en la poesía, están determinados en gran parte por el contexto. Las formaciones de dos tiempos son el tiempo perfecto (acción completada), y el imperfecto (acción incompleta). El imperfecto es ambiguo y representa el modo indicativo (presente, pasado, futuro) pero también puede representar modos tales como el imperativo, optativo y cohortativo. Un uso diferente del tiempo perfecto es el «perfecto profético», donde la forma perfecta representa un evento futuro considerado tan seguro que se expresa como pasado (por ejemplo, vea Isaías 5:13).

Estilo

La dicción hebrea se caracteriza por una cualidad pintoresca.

Vocabulario Originalmente, la mayor parte de las raíces hebreas expresaron alguna acción física o denotaron algún objeto natural. El verbo «decidir» originalmente significó «cortar»; «ser fiel» al principio significó «estar firmemente fijo»; «estar en lo cierto» significó «estar derecho»; «ser honorable» significó «ser pesado».

Los términos abstractos son ajenos al carácter del idioma hebreo; por ejemplo, el hebreo bíblico no tiene palabras específicas para «teología», «filosofía» o «religión». Los conceptos intelectuales o teológicos se expresan por medio de términos concretos. La idea abstracta del pecado se representa por palabras tales como «errarle al blanco» o «torcido» o «rebelión» o «traspasar» («cruzar la línea»). La mente o el intelecto se expresan con la palabra «corazón» o «riñones», la emoción o la compasión con «entrañas» (vea Isaías 63:15). Otros términos concretos en hebreo son «cuerno» por fortaleza o vigor, «huesos» por el yo y «semilla» por descendientes. Una cualidad mental se describe a menudo usando la parte del cuerpo que mejor la representa. La fuerza puede ser representada por un «brazo» o una «mano», y el enojo por la «ventana de la nariz», el desagrado por «caerse la cara», la aceptación por «rostro brillante», pensar por «decir».

Algunos traductores han tratado de representar una palabra hebrea usando siempre la misma palabra en el idioma receptor, pero eso lleva a problemas serios. Algunas veces hay considerable desacuerdo en el matiz exacto del significado de una palabra hebrea en un pasaje dado. Con frecuencia, una sola raíz representa una variedad de significados, dependiendo de cómo se usa y el contexto. La palabra para «bendecir» también puede significar «maldecir, saludar, favorecer, alabar». La palabra para «juicio» también se usa para «justicia, veredicto, castigo, ordenanza, deber, costumbre, manera». La palabra para «fortaleza» o «poder» también significa «ejército, virtud, valor, coraje».

Más ambigüedad también surge del hecho de que algunas consonantes hebreas representan dos consonantes originales diferentes que se han unido en la evolución del idioma. Dos palabras que superficialmente parecen idénticas pueden ser investigadas y se puede llegar a dos raíces diferentes. Para un ejemplo de este fenómeno en español, compare carpa (un pez) y carpa (una tienda de campaña).

Sintaxis La sintaxis hebrea no es muy complicada. Se usan muy pocas conjunciones subordinadas («si», «cuando», «porque», etcétera); por lo general, las oraciones se coordinan usando la conjunción simple «y». Los traductores de textos bíblicos por lo general tratan de mostrar la conexión lógica entre frases sucesivas aunque no siempre es clara. En Génesis 1:2–3:1, todos menos tres de los 56 versículos comienzan con «y», sin embargo la versión Reina-Valera traduce esa conjunción de diferentes maneras como «y» (1:3), «luego» (1:24), «entonces» (1:26), «sino» (2:6), y «pero» (3:1).

El estilo hebreo cobra vida por el uso del discurso directo. El narrador no simplemente dice que «tal y cual persona dijeron que …» (oración indirecta). En cambio, los involucrados hablan por sí mismos (oración directa), creando una novedad que permanece aun después de lecturas repetidas.

Poesía La poesía hebrea usa una variedad de recursos retóricos. Algunos de ellos—tales como la asonancia, la aliteración y los acrósticos—se pueden apreciar solamente en el hebreo original. Pero el paralelismo, la característica más importante de la poesía hebrea, es evidente aun en las traducciones. Dentro de las muchas formas de paralelismo que son posibles, existen cuatro categorías comunes: (1) los sinónimos, un estilo repetido en el cual líneas paralelas dicen lo mismo usando diferentes palabras; (2) la antítesis, un estilo contrastante en el cual se expresan pensamientos contrarios; (3) la forma completiva, con una línea paralela al final que termina el pensamiento de la primera; (4) la climácica, en la cual una línea paralela ascendiente toma algo de la primera línea y lo repite. Hay muchas otras formas de paralelismo que enriquecen la poesía hebrea. Las formas posibles de paralelismo son casi infinitas.

Formas de expresión/figuras literarias El hebreo abunda en ricas formas de expresión (figuras literarias) que se basan en el carácter y forma de vida del pueblo hebreo. Ciertas expresiones raras, pero bien conocidas, han pasado a la literatura de otros idiomas y vienen del estilo hebreo, como por ejemplo: «la niña de su ojo» (Deuteronomio 32:10; Salmo 17:8; Proverbios 7:2; Zacarías 2:8), y «la piel de mis dientes» (Job 19:20). Algunas de las expresiones más llamativas de las formas de expresión (figuras literarias) del hebreo son difíciles de transferir a otro idioma, tales como «descubrir la oreja», significando «divulgar, revelar». Otras son más familiares, como «endurecer el cuello» para «ser testarudo, rebelde», e «inclinar el oído» para «escuchar atentamente».

Legado

Nuestro idioma y muchos otros idiomas modernos han sido enriquecidos por el hebreo.

Palabras El español contiene una variedad de palabras hebreas que se han tomado «prestadas». Algunas de ellas han tenido mucha influencia («amén», «aleluya», «jubileo»). Muchos nombres propios hebreos se usan en los idiomas modernos para personas o lugares, como David, Jonatán/Juan, Miriam/María, Belén (que también se ha usado para muchas ciudades en diferentes países).

Expresiones Muchas expresiones comunes hebreas han sido aceptadas, sin darnos cuenta, como formas de expresión (figuras literarias) en nuestro idioma, como «la boca de la cueva» y «la faz de la tierra». Algunas formas, como «al este del Edén», han sido usadas para títulos de libros y películas.

Arameo

Un idioma secundario del Antiguo Testamento es el arameo, que se encuentra en partes del libro de Daniel (2:4–7:28) y Esdras (4:8–6:18; 7:12–26). También aparecen frases y expresiones arameas en Génesis (31:47), Jeremías (10:11) y en el Nuevo Testamento.

Uso en el Antiguo Testamento

Génesis 31:47 refleja el uso del hebreo y del arameo por dos individuos que eran contemporáneos. Jacob, el padre de los israelitas, y Labán, el arameo, se refirieron al mismo montón de piedras como «testimonio», cada uno usando su propio idioma. Labán usó su propia expresión aramea, pero Jacob usó la expresión hebrea.

Lingüísticamente, el arameo es muy cercano al hebreo y similar en estructura. Los textos arameos de la Biblia están escritos usando la misma forma de escritura que el hebreo. En contraste al hebreo, el arameo usa un vocabulario más amplio, incluyendo muchas palabras prestadas, y una variedad mayor de conjunciones. También contiene un sistema de tiempos verbales muy elaborado con pronombres o con varias formas del verbo «ser». Aunque el arameo es menos eufónico y poético que el hebreo, probablemente es superior como vehículo de expresión exacta.

El arameo tiene tal vez la historia más larga y continua de un idioma vivo que cualquier otro idioma conocido. Se usaba durante el período patriarcal de la Biblia y todavía lo hablan actualmente algunas personas. Del arameo y de su pariente, el siríaco, salieron muchos dialectos en diferentes lugares y épocas. Caracterizado por la simplicidad, la claridad y la precisión, se adaptó con facilidad a las distintas necesidades de la vida diaria. Era un idioma que podían usar los eruditos, los estudiantes, los abogados y los mercaderes. Algunos lo han descrito como el equivalente semítico del inglés.

No se conoce el origen del arameo, pero parece haber estado estrechamente relacionado al amorita, y posiblemente a otros dialectos semíticos antiguos del noroeste que no les son muy conocidos a los eruditos. Aunque un reino arameo como tal nunca existió en realidad, varios «estados» arameos se desarrollaron y formaron centros de influencia. Se han encontrado y estudiado algunas cortas inscripciones arameas de esa era (siglo X al VIII a.C.).

Para el siglo VIII a.C., los representantes del rey Ezequías le pidieron al portavoz de Senaquerib, rey de Asiria, «hábleles a sus siervos en arameo, ya que lo entendemos. No nos hable en hebreo, que el pueblo que está sobre el muro nos escucha» (2 Reyes 18:26, NVI). Para el período persa, el arameo había llegado a ser el idioma del comercio internacional. Durante su cautividad, es probable que los judíos lo hubieran adoptado por conveniencia—por cierto en el comercio—mientras que el hebreo fue el idioma de los eruditos y de los líderes religiosos.

En forma gradual, especialmente después del exilio babilónico, la influencia aramea se extendió a toda la tierra de Palestina. Nehemías se quejó de que los hijos de matrimonios mixtos no sabían hablar hebreo (Nehemías 13:24). Parece que los judíos continuaron usando el arameo durante los períodos persa, griego y romano. Finalmente, las Escrituras hebreas fueron traducidas a paráfrasis arameas llamadas tárgumes, algunas de las cuales se han encontrado entre los Rollos del Mar Muerto.

Uso en el Nuevo Testamento

En la creencia popular, el arameo era el idioma común de Palestina durante el tiempo de Jesús. Sin embargo, eso no se sabe con certeza, y probablemente sea una simplificación de la situación lingüística de aquel tiempo. Los nombres que se usan en el Nuevo Testamento reflejan el arameo (Bartolomé, Bar-jonás, Barnabás), el griego (Andrés, Felipe) y el latín (Marcos), así como el hebreo. No hay duda de que se usaba mucho el arameo, como también el griego y el hebreo. El latín probablemente estaba limitado a los círculos militares y gubernamentales. El hebreo Mishnaic, una clase común de dialecto hebreo diario, también se usaba en el tiempo de Jesús; entre los Rollos del Mar Muerto se han descubierto algunos documentos escritos en hebreo Mishnaic.

¿Cuál era el «hebreo» al que se hace referencia en ciertos pasajes del Nuevo Testamento (Juan 5:2; 19:13, 17, 20; 20:16 [NVI]; Apocalipsis 9:11; 16:16)? Los idiomas que se usaron para la inscripción que se puso en la cruz de Jesús fueron «en hebreo, en griego y en latín» (Juan 19:19–20). Más tarde, el apóstol Pablo dijo que hablaba «en lengua hebrea» (Hechos 22:2; 26:14). Se puede debatir en qué dialecto específico habló, pero siendo fariseo sin duda que podía leer el hebreo del Antiguo Testamento. La palabra griega para «hebreo» a veces se traduce «arameo», y puede ser un término general para semítico, o una combinación de hebreo-arameo (tal como el yiddish es el hebreo-alemán). De cualquier forma, el arameo sirvió como una transición del hebreo al griego como la lengua que hablaban los judíos en el tiempo de Jesús. En ese sentido, el arameo conecta el hebreo del Antiguo Testamento con el griego del Nuevo Testamento.

Griego

Como instrumento de comunicación, el idioma griego es hermoso, rico y armonioso. Es una herramienta apropiada para ambos, el pensamiento intenso y la devoción religiosa. Durante su período clásico, el griego fue el idioma de una de las culturas más grandes del mundo. Durante ese período cultural, el idioma, la literatura y el arte florecieron más que la guerra. La mente de los griegos estaba preocupada con ideales de belleza. El idioma griego reflejaba el arte en sus diálogos filosóficos, en su poesía y en sus discursos ceremoniales.

El idioma griego también se caracterizaba por su fuerza y vigor. Tenía variación y efectos notables. El griego era el lenguaje de las discusiones, con un vocabulario y estilo que podía penetrar y aclarar fenómenos en vez de sólo relatar historias. El griego clásico desarrollaba, de manera compleja, muchas formas de unas pocas raíces de palabras. Su compleja sintaxis permitía complicados arreglos de palabras para expresar finos matices de significado.

Historia antigua

Aunque los antecedentes del griego no son claros, las primeras pistas de lo que podrían llamarse antecedentes del idioma griego aparecen en documentos micénicos y minoicos que usan tres tipos de escritura: los jeroglíficos minoicos (los más tempranos), linear A y linear B (los posteriores). La forma llamada linear B, que generalmente se considera «pre-greca», está escrita en una escritura silábica encontrada en tablillas de arcilla descubiertas en la isla de Creta y en el territorio continental de Grecia (1400–1200 a.C.)

La civilización micénica y su forma de escritura terminaron abruptamente con las invasiones dorias (1200 a.C.), y parece que la escritura desapareció por varios siglos. Más tarde, cerca del siglo VIII a.C., aparecieron escritos griegos con una escritura distinta. Esa forma de escribir estaba basada en un abecedario que aparentemente se tomó prestado de los fenicios y luego fue adaptado al sistema de sonidos griegos del habla y a la dirección de su escritura. Al principio, el griego se escribía de derecha a izquierda, al igual que los idiomas semíticos del oeste, luego en un patrón de un lado al otro y finalmente de izquierda a derecha. Varios dialectos aparecieron durante el período arcaico (siglos VIII a VI a.C.): el dórico, el jónico, el aqueo y el eólico.

Durante el período clásico (siglos V a IV a.C.), la cultura griega alcanzó su cenit literario y artístico. El griego clásico (o ático) se caracterizaba por la sutileza de su sintaxis y un uso expresivo de partículas (partes de un oración cortas, sin inflexiones, que a menudo no se podían traducir). A medida que la ciudad de Atenas obtuvo el control cultural y político, el dialecto ático también obtuvo prestigio. Con las conquistas macedónicas, el griego ático, combinado con las influencias de otros dialectos (especialmente el jónico), llegó a ser el idioma internacional de la zona este del Mediterráneo.

El helenismo y el dialecto koiné

Las conquistas de Alejandro Magno fomentaron la difusión del idioma y la cultura griegos. Los dialectos regionales fueron, en su mayor parte, reemplazados por el griego «helenístico» o «koiné» (común). La lengua griega koiné es un dialecto preservado y conocido a través de miles de inscripciones que reflejan todos los aspectos de la vida diaria. El dialecto koiné le agregó muchas expresiones vernáculas al griego ático, haciéndolo así más cosmopolita. El simplificar la gramática también lo adaptó mejor a una cultura mundial. El nuevo idioma, que reflejaba el hablar simple y popular, llegó a ser el idioma del comercio y la diplomacia. El idioma griego, como resultado de su evolución de clásico a koiné, perdió mucha de su elegancia y de sus matices de significado. Sin embargo, mantuvo sus características distinguidas de fuerza, belleza, claridad y poder retórico lógico.

Es significativo que el apóstol Pablo escribiera su carta a los cristianos en Roma en griego y no en latín. El Imperio Romano de aquel entonces, culturalmente, era un mundo griego, excepto por las transacciones gubernamentales.

La Septuaginta

Durante los siglos inmediatamente antes de Cristo, la zona este del Mediterráneo había estado pasando no sólo por la helenización, sino también por la «semitización». Se pueden observar ambas influencias en la traducción griega del Antiguo Testamento.

La traducción al griego de las Escrituras hebreas fue un acontecimiento trascendental. La Septuaginta (la primera traducción griega del Antiguo Testamento) tuvo más tarde una fuerte influencia en la manera de pensar cristiana. Una consecuencia necesaria del hecho que los escritores hebreos usaran el idioma griego fue que el espíritu griego y las formas de pensamiento griegas ejercieron influencia sobre la cultura judía. Muy pronto los judíos tomaron algunas expresiones del rico y refinado vocabulario griego para manifestar ideas que estaban más allá del alcance de la terminología hebrea. También las expresiones griegas antiguas alcanzaron nuevos y más amplios significados en esta traducción del Antiguo Testamento hecha por judíos que hablaban griego.

El Antiguo Testamento griego ha tenido un papel muy significativo en el desarrollo de la manera de pensar cristiana. A menudo, el uso de una palabra griega en la Septuaginta provee una clave para su significado en el Nuevo Testamento. El dialecto «judío-griego» del Antiguo Testamento se ve a veces en el Nuevo Testamento en pasajes traducidos muy literalmente; otras veces, la traducción del texto del Antiguo Testamento que se usó en el Nuevo Testamento es muy libre.

El griego del Nuevo Testamento

Aunque la mayoría de los autores del Nuevo Testamento era judía, escribió en griego, que era el idioma universal de su época. Además, parece que el apóstol Juan estaba al tanto de algo de la filosofía griega, la cual ejerció influencia en su estilo. Juan usó «Verbo» (en griego logos) para referirse a Cristo (Juan 1:1), y otras varias expresiones abstractas. Tal vez Juan haya sido influenciado por el centro egipcio de Alejandría, donde el aprendizaje hebreo y la filosofía griega se habían combinado de una forma muy singular.

El apóstol Pablo también tenía conocimiento de autores griegos (Hechos 17:28; 1 Corintios 15:33 [NVI]; Tito 1:12). Los grandes oradores y filósofos griegos influenciaron el lenguaje de Pablo al igual que lo hicieron los profetas y eruditos hebreos.

No se sabe con exactitud qué dialecto hebreo o arameo habló Jesús. Ciertamente es posible que también hablara griego. El hecho es que originalmente los Evangelios fueron escritos como textos griegos. Los registros griegos de las enseñanzas de Jesús prepararon el camino para que el evangelio se esparciera a través de una cultura que hablaba griego.

La dignidad y el comedimiento del dialecto koiné que usaban los escritores cristianos no era ni tan artificial ni tan pedante como algunos escritos clásicos, ni tan trivial y vulgar como el koiné hablado.

Las palabras griegas tomaron un significado más rico y espiritual en el contexto de las Escrituras. Influenciado por la simplicidad y el brillo del estilo semítico, el Nuevo Testamento no fue escrito en un raro idioma del «Espíritu Santo» (como creían algunos eruditos medievales), sino en koiné (griego común)—en su mayor parte por autores de pensamiento semítico. Decenas de miles de papiros que han sido excavados en Egipto en la primera parte del siglo XX nos han dado paralelos léxicos y gramáticos del lenguaje bíblico, revelando que este era parte de la trama y acción de aquellos tiempos. Pero el Nuevo Testamento griego fue «libre», creando, a menudo, su propio idioma. Los escritores cristianos ejercieron influencia en el pensamiento griego usando expresiones nuevas para impartir su mensaje acerca de Jesucristo.

Influencia semítica

Debido a que el griego del Nuevo Testamento combina la cualidad de directo del pensamiento hebreo con la precisión de la expresión griega, a menudo la delicadeza sutil del griego interpreta conceptos hebreos. La influencia semítica es más fuerte en los Evangelios, el libro del Apocalipsis, y la carta de Santiago. Libros como Lucas y Hebreos exhiben un estilo más típicamente griego. Las Epístolas del Nuevo Testamento combinan la sabiduría del hebreo con la filosofía dialéctica del griego. Los sermones registrados en el Nuevo Testamento combinan el mensaje profético hebreo con la fuerza de la oratoria griega.

Además de las citas directas y alusiones provenientes de la Septuaginta, se ha notado, en muchas áreas, una influencia semítica dominante en el griego del Nuevo Testamento. Por ejemplo, la sintaxis del griego del Nuevo Testamento contiene muchos ejemplos del estilo semítico.

Vocabulario

El vocabulario del Nuevo Testamento griego es amplio y suficiente como para comunicar el matiz de significado que desea el autor. Por ejemplo, el Nuevo Testamento usa dos palabras diferentes para «amor» (para dos clases de amor), dos palabras para «otro» (otro del mismo, u otro de una clase diferente), y varias palabras para diferentes clases de conocimiento. Significativamente, algunas palabras se omiten, tal como eros (una tercera clase de amor), y otras palabras comunes que usaba la cultura helenística de aquel tiempo.

Además, a menudo las palabras griegas tomaban un nuevo significado en el contexto del evangelio, surgiendo de la combinación de una enseñanza nueva con una moralidad exaltada. Los escritores no vacilaban en usar palabras como «vida», «muerte», «gloria» e «ira» en nuevas formas para expresar pensamientos nuevos. A veces el significado literal de una palabra casi desaparece, como cuando los autores usan «agua», «lavar» y «bautismo» para indicar el poder espiritual purificador de Cristo. El vocabulario del Nuevo Testamento también contiene palabras que se encuentran sólo en otros lugares del Antiguo Testamento griego, tales como «circuncisión», «idolatría», «anatema», «diáspora» y «pentecostés». Las palabras tomadas del hebreo o del arameo incluyen aleluya y amén (hebreo); y abba, mammón y corbán (arameo).

Entonces, un diccionario de griego clásico es de ayuda, pero no es suficiente para entender el significado de una palabra del Nuevo Testamento. También debemos saber cómo se usa la palabra en el Antiguo Testamento griego, en escritos helenísticos, y en las inscripciones y documentos que representan el idioma de la vida diaria. Los documentos en papiro proveen muchas ilustraciones del significado de palabras del Nuevo Testamento. Por ejemplo, la palabra griega para «ofrenda» (1 Corintios 16:1), que en un tiempo se pensaba que estaba limitada al Nuevo Testamento, se usa comúnmente en los papiros. Muchas palabras griegas que antes se definían basándose en el griego clásico han cobrado un significado más exacto a la luz de su uso en los papiros.

Gramática

Al igual que en los idiomas indo-europeos, el significado de las palabras griegas es afectado por agregar o alterar varios prefijos y sufijos (el proceso conocido como «flexión»). Aunque su sistema de flexión es simple, comparado con el griego clásico, el griego del Nuevo Testamento tiene más flexiones que muchos otros idiomas. El significado griego, por lo tanto, es menos susceptible a las ambigüedades que algunos idiomas modernos.

En contraste con el hebreo, el griego tiene un género neutro así como masculino y femenino. Las muchas y precisas preposiciones griegas son sutiles y tienen varios significados que dependen del contexto. El griego del Nuevo Testamento usa sólo cerca de la mitad de las partículas que se usan en el griego clásico.

El sistema griego de verbos, mucho más complicado que el del hebreo, es capaz de transmitir matices de significado difíciles de expresar aun en inglés. Cada verbo griego tiene cinco aspectos, que los gramáticos llaman tiempo, modo, voz, persona y número.

Tiempo El tiempo del verbo griego trata principalmente de «la clase de acción», más que del «tiempo de la acción», como es en algunos idiomas modernos. En el griego hay tres clases básicas de acción: «durativa», expresada por los tiempos presente, imperfecto y (a veces) futuro; «simple» o punctiliar, expresada por los tiempos aoristo y (a menudo) futuro; y «completo», expresado por el pretérito perfecto (los resultados de acciones pasadas que continúan en el presente) y el pluscuamperfecto (los resultados se limitan al pasado).

Los tiempos verbales griegos a menudo son difíciles de traducir al otro idioma; el tiempo de la acción así como el significado básico de la raíz del verbo (así como si lleva complemento) deben ser combinados sutilmente, con la clase de acción, en una sola idea.

Modo El modo muestra la forma en que se debería entender la acción de un verbo. ¿Es real la acción? (Use el modo indicativo.) ¿Alguien demanda la acción? (Use el modo imperativo.) ¿Depende la acción de otras condiciones? (Use el modo subjuntivo u optativo.) ¿Describe la acción básicamente a otro sustantivo? (Use un participio). ¿Es la acción básicamente sustantiva? (Use un infinitivo). En la gramática, un sustantivo es una palabra o grupo de palabras que funcionan como nombre; los dos últimos ejemplos no son estrictamente modos, pero los gramáticos los usan de esa forma. Los modos le dan a un escritor griego un rico caudal de expresiones verbales.

Voz La voz de un verbo describe si la acción está dirigida hacia afuera (activa), hacia adentro (en el medio), o de regreso al sujeto de la frase (pasiva).

Persona La persona de un verbo dice quién está realizando la acción, ya sea yo (primera persona), tú o usted (segunda persona) u otra (tercera persona).

Número El número del verbo indica si la acción está siendo realizada por una persona (singular) o por más de una persona (plural).

Estilo

El Nuevo Testamento contiene una variedad de estilos de escritura en su uso del griego. Los Evangelios, especialmente, muestran estilos semíticos. Mateo usa un estilo menos pintoresco que Marcos, y en algunos aspectos es más cercano al de Lucas, Hechos, Hebreos, Santiago y 1 Pedro. El estilo de Lucas varía de los estilos de Marcos y Mateo; es elegante. El estilo más bien simple de Juan contiene muchas características semitas.

Se han notado diferencias de estilo entre las cartas del apóstol Pablo. Las menos literarias y más directas en su forma de expresión son las cartas a los Tesalonicenses. Las Pastorales (1 y 2 Timoteo y Tito) tienen un estilo más cercano al dialecto koiné que la mayoría de las otras Epístolas—no tan judío y no tan influenciado por la Septuaginta como sus otras cartas.

La carta a los Hebreos combina la elegancia con un estilo judío-griego. La carta de Santiago, aunque tiene una cualidad cultural muy alta, no es tan sensible en cuanto al estilo como Hebreos. Menos elegante es 1 Pedro, la cual fue fuertemente influenciada por la Septuaginta y, por lo tanto, refleja el estilo semítico.

La carta de Judas contiene dicción elevada y a veces laboriosa, y muestra la influencia del estilo judío. Segunda de Pedro, que se parece a Judas en su elevado estilo, ha sido influenciada aún más por la Septuaginta.

El libro del Apocalipsis tiene un estilo que generalmente es simple, pero muestra una influencia semítica considerable en el uso del paralelismo y la redundancia. Los eruditos lingüistas han identificado una cantidad de errores gramáticos aparentes en el griego del Apocalipsis.

Conclusión

Para los cristianos, el mensaje que comunica la Biblia es simple y directo, y sin embargo es capaz de trasmitírselo a la gente que vive en las circunstancias culturales más complejas. Aunque todos los idiomas humanos tienen sus limitaciones, los idiomas bíblicos han probado ser un medio sumamente adecuado para comunicar el mensaje de Dios en todo su poder y riqueza.

Bibliografía

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Bergstrasser, G. Hebraische Grammatik [La gramática hebrea], 1962.

Blass, F., y A. Debrunner. A Greek Grammar of the New Testament and Other Early Christian Literature [Una gramática griega del Nuevo Testamento y otra literatura cristiana], 1961.

Cohen, Simon. «The Hebrew Language [El idioma hebreo]», editado por Isaac Landman, The Universal Jewish Encyclopedia [La enciclopedia judía universal], Volumen 5, 1941.

Kautzsch, E. Gesenius’ Hebrew Grammar [La gramática hebrea de Genesio], 1910.

Kutscher, Raphael. A History of the Hebrew Language [Una historia del idioma hebreo], 1982.

Robertson, A. T. A Grammar of the Greek New Testament in Light of Historical Research [Una gramática del Nuevo Testamento griego a la luz de la investigación histórica], 1934.

Terry, Milton S. Biblical Hermeneutics [La hermenéutica bíblica], sin fecha.

Comfort, P. W., & Serrano, R. A. (2008). El Origen de la Biblia (pp. 221–244). Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc.

¿Quiénes son mis amigos?

Enero 6

¿Quiénes son mis amigos?

Lectura bíblica: Proverbios 17:17

En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para el tiempo de angustia. Proverbios 17:17

a1Durante las vacaciones de invierno, Julio y Daniel construyeron un tremendo escondite. Con su fortaleza de nieve sobre un montículo en el patio trasero de la casa de Julio, los chicos ganaban las peleas de bolas de nieve contra otros chicos vecinos. Eran el equipo ganador.
Al volver a la escuela, Julio seguía a Daniel por todas partes. Daniel comenzó a desear tener unos trozos de hielo para tirarle a Julio. Sí, es cierto, se había divertido construyendo la fortaleza con Julio, pero en la escuela tenía otros amigos. Por eso ignoraba a Julio, y ante la frialdad de Daniel, Julio se preguntaba qué había pasado con la amistad entre ellos.

¿Cuál es el problema? Daniel y Julio estaban en problemas porque tenían diferentes expectativas de lo que significa ser amigos.
Tema para comentar: ¿Qué, realmente, es un amigo?

Según tu opinión, ¿cuales de las siguientes ideas acerca de la amistad son acertadas?

☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es cualquier ser humano que conozco.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me conoce totalmente y a pesar de ello me quiere.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien a quien le puedo contar mis secretos y sentimientos.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien con quien paso el recreo en la escuela todos los días.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo tiene los mismos hobbies e intereses que yo.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me presta dinero para comprar un refresco.

Estas son preguntas un poco capciosas, porque hay muchos distintos tipos de amigos. Algunos son amigos casuales: compañeros de escuela, vecinos o adultos con los cuales conversas pero que no te conocen bien. Nuestros amigos cercanos incluyen los chicos con quienes nos juntamos en la escuela o los que ocupan los bancos alrededor nuestro en clase. Pero lo que todos más necesitamos son amigos a toda prueba que sigan siendo nuestros amigos pase lo que pase.

La mayoría tenemos muchos o algunos amigos casuales, menos amigos cercanos y apenas un puñado de amigos a toda prueba que realmente nos quieren y nos aceptan. Dejamos que nos conozcan por dentro. Les confiamos nuestros secretos, desencantos y alegrías.

Podemos conocer montones de personas. Pero si no tenemos amigos especiales, seguimos sintiéndonos solos. Dios quiere que cada uno de nosotros sea un amigo a toda prueba y brindemos nuestra amistad a amigos que también lo son, porque son los únicos que pueden quitarnos la soledad. Cuando te llegan a la vida buenos amigos, agradécelo a Dios. ¡Son un regalo de él!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes son tus amigos a toda prueba? ¿De qué manera demuestran su completa lealtad? ¿En qué sentido son una demostración de que Dios te ama?

PARA ORAR
Pídele a Dios que hoy te guíe hacia quienes pueden ser amigos dignos de confianza.

PARA HACER
Busca esta semana a alguien con quien te gustaría tener una amistad a toda prueba.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Agar e Ismael

Génesis 16-19

Agar e Ismael

a116:1  Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.

Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.

Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.

Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.

10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.

11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael,[a] porque Jehová ha oído tu aflicción.

12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.

16 Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

La circuncisión, señal del pacto

17:1  Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:

He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

Y no se llamará más tu nombre Abram,[b] sino que será tu nombre Abraham,[c] porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.

Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.

10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.

13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.

14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara[d] será su nombre.

16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.

19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac;[e] y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.

21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham.

23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.

24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.

25 E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.

27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.

Promesa del nacimiento de Isaac

18:1  Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.

Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,

y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.

Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,

y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.

Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.

Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.

Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.

10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.

12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?

14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

Abraham intercede por Sodoma

16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.

17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,

18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?

19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.

22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.

23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?

24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?

25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.

28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.

30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.

31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.

32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Destrucción de Sodoma y Gomorra

19  Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,

y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.

Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.

Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,

y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.

Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.

10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.

11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.

12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;

13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.

14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.

15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.

19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.

20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.

21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.[f]

23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.

24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;

25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová.

28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.

31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.

32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia.

33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.

35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.

37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.

38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.

Footnotes:

  1. Génesis 16:11 Esto es, Dios oye.
  2. Génesis 17:5 Esto es, Padre enaltecido.
  3. Génesis 17:5 Entendido aquí, Padre de una multitud.
  4. Génesis 17:15 Esto es, Princesa.
  5. Génesis 17:19 Esto es, Risa.
  6. Génesis 19:22 Esto es, Pequeña.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society