Una deuda de gratitud – Nov 27

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 27 – Una deuda de gratitud

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Carmen Espaillat: La gratitud en medio de la vida cotidiana puede ser imposible.  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Recuerdo  una temporada en mi propia vida cuando me sentía muy dolida a causa de una serie de circunstancias que estaba enfrentando.  Y por unos dieciocho  meses yo no pude dar gracias.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana te he estado compartiendo sobre el libro de Nancy, Sea Agradecido: Su camino al gozo. ¿Por qué es tan importante escoger la gratitud? Bueno, sabes que la gratitud no siempre llega fácil.  Algunas veces es una decisión difícil.  Nancy nos describirá cómo  se siente tomar esa decisión  cuando uno siente como si la vida misma conspirará en contra de la gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: En el Día de Acción de Gracias del año pasado recibí una carta de una querida pareja de unos 89 años de edad, Del Fehsenfeld y su esposa, Dot.  Yo los llamaba Abuelo y Abuela Fehsenfeld.  Esta es una pareja llena de gratitud.  Aquí está la carta que ellos enviaron como una carta de gratitud a todos sus amigos.  La carta decía:

Mis queridos amigos y colaboradores en Cristo, “Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él” (citando el Salmos 118 versículo 24)

Debemos  regocijarnos sin importar nuestro estado físico (saludable o no).  Cuando nos damos cuenta de nuestra posición en Cristo, no tenemos opción.  Al tomar un inventario personal le damos gracias a Él porque:

Y ellos listaron cinco razones por las cuales ellos daban gracias al Señor y a cada razón le seguía una referencia bíblica.

  • Nosotros hemos sido salvos.
  • Nosotros hemos sido santificados.
  • Nosotros hemos sido sellados por el Espíritu Santo.
  • Nosotros hemos sido eternamente asegurados.
  • Nosotros estamos satisfechos

Al lado de esta última razón ellos anotaron el Salmo 103 versículo 5 y dice “el que colma de bienes tus años” Y continuaron diciendo:

No necesitamos cosas materiales, entretenimiento, o provocar un sentimentalismo emocionante para tener gozo.  En Cristo tenemos todo lo que necesitamos y todo lo que queremos.  Aun cuando La Sra. Fehsenfeld y yo hemos frecuentado las oficinas de los doctores más de lo que hubiéramos  preferido [y eso sería quedarse corto,  de hecho el año pasado los dos experimentaron desafíos serios en cuanto a su salud] aun así  nosotros estamos contentos y nos regocijamos por qué Él ha sido nuestro sostén  en medio del dolor, del sufrimiento y de las cirugías. Nosotros te invitamos a que te unas a nosotros a obedecer el mandato de Él cuando dice:

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.  (1 Tesalonicenses 5:18)

Y qué gran reto es esto para mí en mis cuarenta años, cuando me quejo sobre las cosas tan insignificantes de la vida cotidiana que me desorientan y me perturban, y oír decir a esta pareja que se aproxima a sus noventa años, “Nosotros estamos agradecidos, Nosotros estamos agradecidos.”

¿Sabes lo que ellos están haciendo? Ellos están ofreciendo a Dios lo que la Escritura llama “un sacrificio de alabanza”. En el libro de Hebreos nosotras leemos sobre esto.  Hebreos  capítulo 13 dice: “Por tanto mediante Él” mediante Jesucristo, “ofrezcamos continuamente un sacrificio de alabanza a Dios, es decir el fruto de labios que confiesan su nombre” (versículo 15).

Un sacrificio de alabanza.  El Salmo 116 habla de este mismo tipo de sacrificio.  El salmista dice, Te ofreceré sacrificio de acción de gracias, e invocaré el nombre del SEÑOR” (versículo 17).

Hay veces que es muy fácil estar agradecidas con el Señor.  Cuando brilla el sol y tienes dinero en tu cuenta de banco, y tienes salud, y tu esposo está locamente enamorado de ti, y tus hijos se levantan y te bendicen obedeciendo cada una de tus instrucciones, bueno, cualquiera puede estar agradecida bajo esas circunstancias.

Pero muchas veces es difícil dar las gracias.  Hay veces que cuesta dar las gracias.  Hay veces que ofreces un sacrificio de  acción de gracias por medio de tus lágrimas y dices “Señor no entiendo por qué permites que yo esté pasando por estas circunstancias, y aunque no entienda porque he recibido estos papeles de divorcio que yo no quiero, y aunque no entienda porque mi hijo o mi hija están respondiendo  de esta manera que no te agrada; he decidido que en medio de esta batalla, en medio de esta presión, en medio de estos problemas, he decidido darte gracias porque Tú aún eres Dios, Y aún eres bueno.  Y estás cumpliendo Tus propósitos por medio de cada una de las circunstancias en las que yo me encuentro”.

Martin Rinkart fue un pastor en Alemania quien a la edad de 31 años llegó a ser el pastor de la iglesia en su pueblo de Eilenberg. Él  ahí llegó en 1618, justo cuando la Guerra de los 30 Años había iniciado, una de las guerras más sangrientas en toda la historia.  Esa guerra trajo gran destrucción a todos los países de Europa.  De hecho, la población de Alemania fue reducida de 16 millones de habitantes a 6 millones durante esos treinta años.

La ciudad de Eilenberg donde Rinkart fue pastor experimentó ola tras ola de pestilencia y hambre; y la llegada y salida de ejércitos invasores que marchaban a través de la ciudad dejando a su paso muerte y destrucción.  La ciudad se llenó de refugiados de la guerra.

En 1637 en medio de esta guerra se desató una plaga.  Los otros dos ministros de esa misma ciudad fallecieron, pero Rinkart se quedó en esa ciudad y llevó a cabo la labor de los dos ministros al igual que la suya.  Todo el día, día tras día a lo largo de ese año, él iba de cama en cama cuidando a los enfermos, orando y animando a los moribundos.

Él enterró a casi 5,000 personas ese año incluyendo a su propia esposa, algunas veces haciendo el servicio funeral sobre 40 o 50 cuerpos a la vez.  Rinkart mismo falleció un año después del final de la guerra.

Durante ese tiempo tan desalentador en su vida, y en la vida de su ciudad, él compuso un gran himno de gratitud.  Se dice que fue escrito como un ejemplo de gracia para sus hijos, escrito en medio de esas circunstancias tan devastadoras.  Tal vez tú estés familiarizada con este himno.

Démosle gracias todos a nuestro Dios con corazón, manos y voces. Quien ha hecho cosas maravillosas y en quien este mundo se regocija. Quien desde los brazos de nuestra madre nos ha bendecido en el camino con innumerables regalos de amor y todavía hoy es nuestro.

Toda alabanza y gratitud a Dios el Padre sea dada, el Hijo y Santo Espíritu supremo y altísimo cielo. El único Dios eterno quien adora el cielo y la tierra. Quien fue, quien es y siempre será.

Ese es un sacrificio de acción de gracias y ese mismo sacrificio de gratitud que Martin Rinkart ofreció en los años 1600 es el mismo que nos bendice a nosotras hoy. Tú no sabes cómo puede bendecir a otras tu disposición de ofrecer un sacrificio de acción de gracias especialmente cuando más te cuesta.

Una de mis heroínas favoritas de la fe es la Dra. Helen Roseveare quien fue por muchos años una cirujana misionera en lo que antes era el Congo Belga.  Ella fue  misionera en ese lugar creo que por unos 20 años.

Pero llegó el día cuando alrededor del año 1970 un grupo de rebeldes llegaron a la ciudad y empezaron a robar y azotar a la nación. La doctora Roseveare y algunos de sus colegas del ministerio sintieron la necesidad de quedarse y continuar sirviendo a la gente que Dios los había enviado a ministrar.

Durante ese tiempo, la doctora Roseveare describe la noche cuando los rebeldes llegaron al terreno de la misión donde ella vivía.  Ellos azotaron el lugar y ferozmente golpearon y abusaron sexualmente de las mujeres misioneras en ese lugar.  Al tratar de darle sentido a esa atrocidad, ella cuenta la lucha que  llevó a cabo los días posteriores a  esa noche tan terrible.

Ella había llegado a ese lugar para dar su vida y  servir a esta gente solamente para experimentar lo que ella sufrió.

Dios usó un sinnúmero de cosas durante el tiempo de restauración en su vida, pero hay una que yo nunca olvidaré.  Ella cuenta como el proceso de restauración comenzó cuando ella escuchó como si el mismo Dios le preguntara, “¿Helen estás dispuesta a agradecerme por algo que tal vez yo nunca te dé el privilegio de entender? ¿Te das cuenta? Nosotras tendemos a pensar si tan solo pudiéramos  entender los propósitos de Dios en estas circunstancias en nuestras vidas, entonces le podríamos dar gracias.  Pero la prueba de la fe es esta: “¿Estoy dispuesta a ofrecer un sacrificio de acción de gracias aun cuando no tengo las respuestas a todas mis preguntas, a los “porqués” de las circunstancias en las que me encuentro, cuando no hay manera de entender lo que me ha sucedido?”

Recuerdo  una temporada en mi propia vida cuando  me sentía muy dolida a causa de una serie de circunstancias que llegaron a mi vida.  Y por unos dieciocho meses yo no pude dar gracias.

No era como si  conscientemente dijera, “yo no voy a dar gracias”, simplemente  no lo hacía.

Al recordar ese periodo en mi vida creo que  en realidad renuncié a una gran medida de gracia que Dios deseaba darme para poder atravesar esas circunstancias, pero yo no estuve dispuesta a  ofrecer un sacrificio de acción de gracias.

Te puedo decir cuándo y dónde comenzó el proceso de restauración para mí. Fue en una cabaña en la montaña en Carolina del Norte, arrodillada en un piso de madera al lado de una silla de madera  y ahí ofrecí a Dios el sacrificio de acción de gracias por primera vez.  Le dije, “Señor aun no entiendo porque Tú has escogido estas circunstancias en mi vida, y no sé si algún día lo llegue a comprender,  pero en fe te doy las “gracias”.  Gracias por permitirlo, gracias por escoger esto en mi vida.  Yo sé que cualquier cosa que Tú haces es buena, y te doy las gracias. Ahora, ¿el hacer esta declaración, hizo desaparecer instantáneamente todo el dolor? No, aún hubo lágrimas y un sentimiento de pérdida que se convirtió en un sentimiento de pérdida saludable. Al yo ofrecer un sacrificio de acción de gracias, Dios comenzó a restaurar, a renovar y a reconstruir mi espíritu.

Hoy  puedo mirar hacia atrás y sentir una verdadera gratitud sobre esas circunstancias.  Durante ese tiempo  no me sentía agradecida.  Pero al final mi respuesta fue una expresión de fe.  Fue un acto de la voluntad y ahora puedo mirar hacia atrás y  ver cuánto ha hecho Dios por mí, en mí y por medio de mí.

He descubierto en mi propio caminar con el Señor que básicamente en cada circunstancia de la vida yo tengo dos opciones.

  • Me puedo quejar.
  • o puedo adorar.

Yo puedo quejarme o adorar.  Necesitamos ayudarnos  unas a otras a no ser quejumbrosas.  Necesitamos ayudarnos unas a otras a ser adoradoras, y a fomentar la belleza de una actitud de gratitud.

Y hoy al completar esta serie hablemos  de cómo podemos fomentar un espíritu de gratitud.

Primero, somete todos tus derechos a Dios. Si retienes esos derechos, si tienes expectativas de cómo mereces ser tratada, te predispones a la desilusión.  Pero si sometes todos tus derechos a Dios, entonces cualquier cosa que Dios te dé será una bendición y estarás agradecida por ello.

En una de mis lecturas sobre este tema encontré un pasaje pequeño escrito por un hombre llamado Russell Kelfer, quien ahora se encuentra con el Señor.  El fue un gran maestro de la Biblia, y muchas de sus enseñanzas  han sido publicadas.  En algunos de sus escritos sobre la actitud de gratitud él sugiere a las personas que tomen un pequeño juramento.  Permíteme leer la manera en la que él sugiere rendir todos tus derechos a Dios.

Al haber nacido de nuevo en la familia de Dios, yo por este medio reconozco que Dios ha comprado mi vida incluyendo todos mis derechos y el control de esta vida por la eternidad.

También reconozco que Él no me ha garantizado una vida libre de dolor, o una vida exitosa o próspera.  Él no me ha garantizado salud.  Él no me ha garantizado padres perfectos.  Él no me ha garantizado hijos perfectos. Él no me ha garantizado la ausencia de problemas, dificultad, malos entendidos o persecuciones.

Lo que Él sí me ha prometido es vida eterna.  Lo que Él sí me ha prometido es una vida abundante.  Lo que Él sí me ha prometido es amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, humildad y dominio propio.  Él se dio a sí mismo por mí a cambio de los derechos de mi vida.

Por lo tanto, yo renuncio a todos mis derechos y expectativas y humildemente le pido a Él que por medio de Su gracia los reemplace por un espíritu de gratitud por cualquier cosa que Él en Su sabiduría permita en mi vida.  Y firma.

Su servidor.

Él sugiere firmar este documento y  someter todos tus derechos a Dios.

En segundo lugar, permíteme animarte a confesar y a arrepentirte de cualquier ingratitud que Dios descubra en tu corazón.  Hemos visto que el pecado de ingratitud no es un pecado pequeño.  Entonces, donde sea que  Dios te haya revelado el pecado de ingratitud, que has fallado en dar gracias por todo, confiésalo como pecado y arrepiéntete.

En tercer lugar, permíteme sugerir una semana de gratitud, una semana entera donde tu enfoque sea la gratitud.  Comprométete por una semana a no pedirle nada a Dios al contrario busca cada oportunidad para darle las gracias a  Dios y a otros.

De hecho, nosotras hemos preparado un pequeño recurso que estará disponible en esta semana de acción de gracias.  Es un pequeño devocional acompañado con un ejercicio escrito para cada día que te ayudará a practicar una semana de acción de gracias.

Durante esa semana, la semana cuatro, nosotras te sugerimos que tomes un tiempo para contar tus bendiciones.  “Bendiciones, cuantas tienes ya.” Me encanta ese himno antiguo.

Cuando combatida por la adversidad creas ya perdida tu felicidad, mira lo que el cielo para ti guardó, cuenta las riquezas que el Señor te dio.

¡Bendiciones, cuántas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda más; Bendiciones, te sorprenderás cuando veas lo que Dios por ti hará.

¿Andas agobiado por algún pesar?

Duro te parece amarga cruz llevar,

Cuenta las promesas del Señor Jesús,

Y de las tinieblas nacerá la Luz.

¡Bendiciones, cuántas tienes ya!

Bendiciones, Dios te manda más;

Bendiciones, te sorprenderás

Cuando veas lo que Dios por ti hará.

Un escritor dijo, “La gratitud nace en los corazones que toman el tiempo para contar las misericordias del pasado.”

Tengo un amigo que habla de aquel día cuando él se cepillaba sus dientes y  meditaba en este versículo: “Den gracias en todo” (ver 1 Tesalonicenses 5:18).  Ese día él fue retado a dar gracias a Dios en todo.

El cuenta, “yo empecé a darle gracias a Dios por mi cepillo de dientes.  Después por la pasta de dientes.  Entonces, me di cuenta que yo nunca le había dado gracias a Dios por mis dientes”.  Si la provisión en el futuro dependiera del agradecimiento de hoy, ¿cuánto  tendría yo mañana?”

Después de haber contado y nombrado tus bendiciones una por una,  haz inventario de tus cuentas de gratitud.  ¿Qué quiero decir con eso? ¿Hay alguien a quien no le has pagado tu deuda de gratitud?

Todas nosotras tenemos una deuda de gratitud con Dios que jamás por toda la eternidad podremos pagar. Entonces ¿cómo te va en tus cuentas de gratitud?  ¿Le debes gratitud a Dios o a otras personas? ¿Hay personas específicas en tu vida a quien le debes gratitud? ¿Hay un individuo, un miembro tu familia, una amiga ha tocado o  beneficiado tu vida? ¿a quien todavía no le has dado las “Gracias”?

Ahora, no pases por alto a las personas que viven contigo.  Tu esposo, ¿trae el cheque de pago a la casa?  ¿Estás agradecida por ello o estás acostumbrada a ello?  Expresas gratitud por las cosas cotidianas.

Haz una lista de las personas a quienes necesitas agradecer y comienza a dar gracias con tarjetas, con llamadas telefónicas, con  correos electrónicos o en persona.  Cuenta tus bendiciones una por una y después da las gracias a cada persona una por una.  No  esperes hasta el funeral de esa persona para dar las gracias será demasiado tarde, bendícelos hoy con tu gratitud.

Y después da gracias por todo.  Proponte en tu corazón dar gracias en todo. Hay alguna circunstancia o problema en tu vida por el cual nunca has dado  gracias.

Y finalmente mantente al día expresando gratitud al Señor y a otros.

Hace algún tiempo unas amigas me regalaron una libreta que dice en la portada “Contando mis Bendiciones.”  Dentro de la libreta hay páginas con cinco líneas en blanco para cada día.  En esas líneas escribes la fecha y después anotas 5 ó 6 cosas por las cuales estás agradecida ese día.

Ya casi completo esta libreta, pero me puse a revisar algunas de las

cosas que  escribí hace un año y que lindo fue regresar y

repasar lo que Dios hizo y lo bondadoso que Él ha sido.

Mantente al día no solamente expresando gratitud a Dios sino también a otros.  Te quiero animar a que tengas una canasta con tarjetas de agradecimiento con  notas y sobres.  Coloca esta canasta al lado de tu cama o en tu escritorio.  Mantenla cerca de ti porque si tienes que ir a buscar apresuradamente esas tarjetas cuando te llega a tu mente algo por lo que estás agradecida es muy probable que nunca la envíes.

Y por cierto, estoy muy agradecida por los padres que nos hicieron escribir notas de agradecimiento cuando éramos niños.  Ellos nos preguntaban “¿Has escrito tus notas de agradecimiento?  Si ustedes que tienen hijos, enséñenle a sus hijos a escribir notas de agradecimiento.

Llevo conmigo tarjetas de agradecimiento entonces cuando tengo unos minutos libres puedo pausar y escribir notas de gratitud  hacia aquellas personas que han bendecido mi vida.  Este ejercicio diario te ayudará a mantener tus deudas de agradecimiento al día.

Yo creo que una de las cosas más importantes que Dios quiere hacer por medio de Aviva Nuestros Corazones es llamar a las mujeres a ser mujeres agradecidas.  Hoy en día las mujeres en muchos casos se encuentran demasiado enfadadas, amargadas, y lastimadas.   Creo que una de las cosas clave que va a liberar a las mujeres en esta tierra, y llevarlas a vivir vidas abundantes y vidas fructíferas es aprender a ser mujeres agradecidas.

Hay un gran poder en tener un espíritu de gratitud. Un espíritu de gratitud puede vencer la amargura,  el desánimo, la depresión, el egoísmo y la soledad.  Un espíritu de gratitud anima a otras.

Y lo más importante de todo, un espíritu de gratitud honra y glorifica al Señor. Él es digno de todo nuestro agradecimiento y de nuestra alabanza.

Carmen Espaillat: En cada circunstancia tú tienes la opción de quejarte con Dios o de adorar a Dios.  Hoy en día ¿te has estado quejando o  adorando?  Nancy  describe en detalle esta elección cotidiana en su libro Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Si lees este libro con un corazón abierto y participas en el estudio de 30 días que encontrarás al final del libro, te encontrarás alabando a Dios más y te quejarás menos.  Para obtener una copia del libro solicítalo en tu librería cristiana más cercana.

El corazón de Nancy está lleno de gratitud hoy.  Le hemos pedido que comparta con nosotras lo que Dios está haciendo por medio de el ministerio de Aviva Nuestros Corazones.

Nancy: Bueno, espero que hayan tenido un gran día ayer.  La temporada de acción de gracias es buen tiempo para recordar y agradecer a Dios por todo lo que Él ha hecho.

Al recordar los últimos meses mi corazón está tan agradecido con Dios por todo lo que Él está haciendo en todo el mundo y en especial  en el mundo de habla hispana a través de Aviva Nuestros Corazones nuestras oraciones han sido contestadas mucho más abundantemente de lo que pedimos o jamás entendimos, Dios, ha sido glorificado y será glorificado y llevará su mensaje, el mensaje del Evangelio y de Cristo para seguir llamando a las mujeres a libertad a plenitud y abundancia en Cristo.

Así que únete a nosotras en especial en el día de hoy y da gracias por Aviva Nuestros Corazones, dale gracias a Dios por haber permitido que el mensaje de Cristo y Su Evangelio llegue a tantas mujeres en el mundo de habla hispana y que continúe esa obra hasta ese día cuando la gloria de Dios llene la tierra como las aguas llenen el mar.

Por ejemplo, recientemente  conocí a una mujer llamada Michelle quien atendió la conferencia de True Woman el año pasado.  Esa fue nuestra primera conferencia nacional y mujeres viajaron de todo el mundo, incluyendo a Michelle quien viajó desde Bermuda para estar con nosotras.

Cuando ella regresó a su hogar empezó a compartir las verdades que ella aprendió en la conferencia Mujer Verdadera.  Desde ese tiempo, un grupo de mujeres se ha estado reuniendo  en su hogar y ella ha estado discipulando a estas mujeres en los caminos de Dios.

Las conexiones globales como ésta solamente son posibles gracias a los radioyentes como tú quienes oran por nosotros y nos apoyan financieramente.  Ese apoyo nos ayuda a poder ministrar a mujeres alrededor del mundo por medio de la radio, las conferencias, las publicaciones y la internet.

Carmen Espaillat: El lunes Nancy regresa a Aviva Nuestros Corazones con una nueva serie titulada “Estad quieta”. ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y te quedaste tranquila delante del Señor? Nancy te mostrará por qué necesitamos esos tiempos de quietud para calmar nuestros corazones.

Espero que tengas un tiempo de adoración significativo en tu iglesia este fin de semana y te esperamos de regreso en Aviva Nuestros Corazones.

Nancy : Oh Señor queremos venir ante ti con un espíritu con una actitud de gratitud, Padre simplemente queremos decirte gracias, gracias pero la palabra es muy pequeña para poder expresar todo lo que hay en nuestros corazones, que Tú has venido haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones por todo este tiempo, Te alabamos y Te damos gracias Señor por cada una de nuestras oyentes, gracias por cada país donde este mensaje ha llegado, Te oramos que Tú avives Tu obra en  medio de los tiempos y te damos gracias porque nos estás permitiendo ser testigos de Tu obrar, Padre gracias por cada embajadora de Aviva Nuestros Corazones, gracias por cada traductora de Aviva Nuestros Corazones por cada voluntaria que desinteresadamente Señor pone sus dones a tu servicio para hacer la obra, la obra de la expansión de Tu reino en este mundo, Padre gracias infinitas gracias por todo lo que Tú eres y por todo lo que Tú has hecho por nosotros en la persona de Jesucristo, gracias por Él que es el motivo mayor de nuestra gratitud,  glorifica Señor Tu Hijo, Tu Nombre, Tu Evangelio y que como siempre decimos como dice Tu Palabra Señor que Tu Palabra corra hasta que Tu Gloria, la Gloria de Dios llene esta tierra como las aguas cubren el mar en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 «Now Thank We All Our God.» Martin Rinkart. Our Daily Bread, Feb. 20, 1994.

2 Russell Kelfer. «A Grateful Spirit, Part 2.» (176-B), 14.

3 «Count Your Blessings.» Johnson Oatman, Jr.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¡He aquí, vengo pronto !

Miércoles 30 Diciembre

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Lucas 21 : 33

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 3 : 7-8

“¡He aquí, vengo pronto !” Apocalipsis 22 : 7

En el año 1978 Norbert Hugedé, profesor de una universidad francesa, publicó una obra en la que afirmaba : “Hay que ser ciego para negar que llegamos al final de la historia de nuestro mundo… Cualquiera que desee reflexionar sobre los acontecimientos constata que el mundo ha llegado al final de un callejón sin salida, desde el punto de vista económico, social, político e incluso religioso”.

Desde 1978, a pesar de la prosperidad, los progresos y los esfuerzos por alcanzar la paz, muchas personas se enfrentan al futuro con una ansiedad creciente, y se preguntan : “¿Qué nos espera ?”.

De hecho, un acontecimiento de alcance mundial es inminente. ¡Jesucristo va a venir ! Algunos pueden burlarse : “En los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo : ¿Dónde está la promesa de su advenimiento ?” (2 Pedro 3 : 3-4). Pero ese día “el Señor mismo… descenderá del cielo ; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4 : 16-17).

Luego, terribles juicios caerán sobre los habitantes incrédulos de la tierra.

Mientras tanto, Dios ofrece su gracia a todos. Su Hijo Jesucristo salva del juicio a todos aquellos que creen en él. Su obra los libera de la condenación y les da una seguridad eterna. Cuando él vuelva, será demasiado tarde para arrepentirse. ¡Aún hoy usted puede ser salvo !

Jueces 20 : 24-48 – Apocalipsis 21 : 15-27 – Salmo 149 – Proverbios 31 : 10-24© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El día del Señor

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

El día del Señor

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Un destino horrible

Soldados de Jesucristo

Diciembre 29

Solid Joys en Español

Un destino horrible

John Piper

John Piper

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Sin Esperanza a la Vista – 3

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

3 – «Sin Esperanza a la Vista»

Perseverando en las pruebas

Stephen Davey

Texto: Job 1:13-22

En cuestión de minutos, Job lo perdió absolutamente todo. Toda su vida había quedado de cabeza y Dios parece completamente ausente. Sin embargo, su reacción ante esta situación desesperanzadora es verdaderamente admirable y digna de imitación.

  Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

¿Quién eres tú para juzgar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Quién eres tú para juzgar?

Gregory Koukl

Nota del editor: Este es el duodécimo y último capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

«No juzguéis» (Mt 7:1) es el único versículo bíblico que incluso los críticos están convencidos de que es divinamente inspirado; al menos así parece por la manera en la que confiadamente lo usan en contra de los cristianos. Sin embargo, el mal uso de este versículo es muy fácil de contrarrestar una vez que veas lo que realmente está sucediendo.

La acusación «¿quién eres tú para juzgar?» está basada en un malentendido. 

Primero, un calificador. Juzgar es encontrar la falta, y la verdadera falta —la verdadera culpa moral— es central para el mensaje cristiano.  Son las malas noticias las que hacen que las buenas noticias sean buenas. Pero, si el encontrar fallas es nuestro espíritu, es el equivocado. Si nuestro juicio es simple condescendencia, tendremos que dar cuentas a Cristo por ello. Nunca debemos esperar que los incrédulos se comporten como cristianos; no tienen la capacidad de hacerlo. Eso debería estar claro. 

Sin embargo, no creo que la condescendencia sea el problema. Por lo general, hay algo más en juego aquí. Por un lado, tomada literalmente, la acusación «¿quién eres tú para juzgar?» está basada en un malentendido. Si esto es un pedido de nuestras credenciales morales, entonces no tenemos nada que ofrecer. No somos los autores de las reglas que gobiernan el comportamiento. Nosotros estamos tan sujetos a estas normas —y condenados por ellas— como cualquiera.  

Más bien, siendo nosotros mismos criminales, se nos ha mostrado el camino al perdón, y simplemente damos a conocer esa buena noticia. Dios es bueno, y nosotros no. Hay una justicia y, si no fuera por misericordia, la experimentaríamos. Dejar esto claro a los demás es un acto de bondad, no de condescendencia. 

Si fueras un pasajero en el carro de tu amigo y le dices: «En caso que no te hayas dado cuenta, vas por encima del límite de velocidad y hay un policía más adelante», lo más probable es que él sienta que le estás haciendo un favor; y se lo estarías haciendo. Por supuesto que el ejemplo tiene sus limitaciones, pero creo que puedes ver el punto. 

Pero hay algo más que no quiero que pases por alto. Es lo más importante que hay que saber sobre este desafío. «¿Quién eres tú para juzgar?» resulta que no es una pregunta, sino una declaración disfrazada: «Nadie puede emitir juicios de ningún tipo». Y debido a que la moralidad es sólo una cuestión de opinión personal, todos los juicios están fuera de los límites. Esta es la táctica del relativista. 

Por supuesto, el relativista siempre se engaña a sí mismo en este aspecto. Aunque puede que se haya autoconvencido por el momento, esto no es lo que en realidad cree, puesto que está lleno de juicio cuando le conviene. De hecho, y esto lo habrás notado, la acusación es contraproducente, ya que es en sí misma un juicio implícito del cristiano. 

Resulta que cuando los críticos imponen cualquier versión del «no juzguéis», no es una apelación para que seas virtuoso; es una demanda para que los dejes en paz. Citan a Jesús no en base a una convicción sino por conveniencia, no deseando ser objetos de ninguna crítica moral. 

Entonces ¿cómo maniobramos con gracia, pero con astucia, cuando enfrentamos este desafío? Creo que lo mejor es navegar por situaciones como esta haciendo preguntas. A la luz de las observaciones mencionadas arriba, estas son algunas que me viene a la mente. 

Tu primer paso al enfrentar cualquier desafío es simplemente preguntar: «¿Qué quieres decir?» y esperar por una respuesta. Deja que tu amigo desarrolle un poco su preocupación. Obtener más información te dará más con que trabajar. Si resulta que tu juicio fue motivado por desdén o desprecio, entonces pedir una disculpa es lo que corresponde. 

También podrías aventurarte a decir: «Estoy confundido con tu pregunta. ¿Crees que te estaba imponiendo mi estándar personal? Si te di esa impresión, lo siento. Yo solo quise advertirte acerca del estándar de Dios, el mismo bajo el cual estoy yo». 

Si él parece estar jugando la carta del relativismo, pregúntale: «¿Estás diciendo que nunca está bien señalar un error? De ser así, ¿por qué estás haciendo eso conmigo ahora mismo?» Déjalo responder. Ayúdalo a ver que el juego del relativismo puede ser jugado fácilmente al revés. Si dice: «¿Quién eres tú para juzgar?», pregunta: «¿Quién eres tú para encontrar falta?»

El punto no es ser astuto o simplista, sino más bien mostrarle que se está escondiendo del problema real: su propia culpa delante de Dios. Reafírmale que no estás menospreciándolo. Por el contrario, solo estás dándole información que pudiera rescatarlo, alejándolo de su pecado y culpa y llevándolo a la misericordia de Dios.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Gregory Koukl
Gregory Koukl

Gregory Koukl es presidente de Stand to Reason (STR.org) y autor de Tactics: A Game Plan for Discussing Your Christian Convictions y The Story of Reality: How the World Began, How It Ends, and Everything Important that Happens in Between.

¿Por qué ser agradecida? – Nov 26

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 26 – ¿Por qué ser agradecida?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que-ser-agradecida/

Carmen Espaillat: ¿Por qué estás agradecida?

Mujer 1: Porque Dios es bueno porque, Él me salvó, porque cada día Él me sostiene con Su gracia, porque Él es el todo de mi vida.

Mujer 2: Estoy agradecida porque Dios no me ha dejado en mi pecado y aun cuando tal vez  no me gusten las circunstancias que Él ha utilizado para hacerme ver que estoy mal eso es una muestra de Su amor para conmigo.

Mujer 3: Yo estoy agradecida porque tengo la Palabra de Dios y porque cada día en la mañana puedo buscarlo a Él y tener una relación personal con Él que no es solo algo aéreo algo virtual sino que es una relación personal, que Él puede hablarme a mí y yo puedo hablarle con Él a través de la oración.

Mujer 4: Bueno estoy muy agradecida por la grandiosa salvación que tengo en Cristo Jesús.

Mujer 5: Estoy agradecida por el privilegio de vivir una vida centrada en el Evangelio.

Mujer 6: Estoy tan agradecida por la salvación, la salvación que Dios me ha dado,  el perdón de mis pecados por ser hija de Dios, por tener una herencia con Cristo, por la esperanza que hay en Él.

Carmen Espaillat: ¡Feliz Día de Acción de Gracias!

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Acción de Gracias es un día profundamente agradable y significativo, pero es mucho más que solo un día en el calendario, especialmente para aquellos que saben lo que significa ser perdonado.

Nancy nos explica por qué, continuando en esta serie, La actitud de gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: Creo que un cristiano ingrato es realmente una contradicción. En realidad tal cosa no debería existir cuando lo piensas. Nosotras éramos culpables, pecadoras condenadas, sin relación con Dios, separadas de Dios, separadas de Él, sin esperanza – esa era la realidad de cada una de nosotras. Esa es la condición en que nacimos.

Entonces Dios en Su gran misericordia y gracia se dignó a salvarnos, a redimirnos, a comprarnos del pecado, a liberarnos, a enviarnos a Jesús, a darnos Su Santo Espíritu, a darnos Su Palabra, a darnos Su Cuerpo, Su Pueblo, a darnos la esperanza y las promesas de la vida eterna.

¿Y es impensable que seamos otra cosa que agradecidas? Culpa, gracia, y gratitud – ese es el Evangelio, y nosotras muy a menudo por diversas razones nos quedamos cortas en la parte de la gratitud. Creo que necesitamos ser recordadas – sé que yo también – de la gracia de Dios y donde Dios me encontró y de lo que Él nos salvó.

Para algunas de nosotras que  conocimos al Señor como niñas, es difícil recordar cómo era. No tengo recuerdos de antes de ser salva. Venir a confiar en Jesús es mi primer recuerdo. A veces olvidamos dónde Dios nos encontró y dónde estábamos separadas de Él y qué maravilla es que Él nos salvara.

Mi padre no era un hombre muy emocional, pero cuando él  iba a hablar acerca de dónde Dios lo había  encontrado como un hombre joven, un rebelde, a  mediados de sus veinte años y cómo Dios lo salvó – el viernes, 13 de octubre, 1950 – él se ponía lloroso porque nunca se recuperó de la maravilla  de que Dios lo hubiera  salvado.

Yo no quiero tampoco superar  el asombro, y creo que un corazón agradecido es una manera de conservar el asombro; y mantener el asombro es una manera de ayudarnos a mantener un corazón agradecido.

Puedo recordar el último Día de Acción de Gracias en la iglesia en que he estado asistiendo aquí en Little Rock, la noche antes del Día de Acción de Gracias había un servicio especial por ser la víspera de Acción de Gracias. Y una oportunidad se abrió para que  las personas  compartieran sobre el año y su testimonio sobre la fidelidad y de la grandeza de Dios y lo que Él había hecho por ellos.

Uno tras otro, hombres, mujeres, una niña pequeña, algunos ancianos, algunos jóvenes,  se acercaron al micrófono y dieron su testimonio personal de lo que Dios había hecho por ellos en el último año. Le dieron gracias.

Mi corazón  fue tan alentado mientras escuchaba sus testimonios – desde diferentes ámbitos de la vida. Tantas experiencias diferentes de vida durante este año pasado, y sin embargo los escuché al unísono dando gracias al Señor. Esto simplemente creó acción de gracias en mi propio corazón porque estas personas estuvieron dispuestas a ir a un micrófono y decir, “Dios ha sido tan bueno. Yo le doy gracias”.

Y hoy queremos hablar no solo acerca de cómo dar gracias sino también de cuándo dar gracias. ¿Cuándo debemos darle gracias al Señor?

Permíteme empezar diciendo que – todo el tiempo debemos darle gracias al Señor – y vamos a hablar sobre eso, pero hay algunos momentos particulares en los que debemos darle gracias al Señor. Quisiera señalar varios de esos.

El primero es, que creo que hay algunas ocasiones especiales cuando es particularmente apropiado darle gracias al Señor –  los días festivos, las festividades, por ejemplo. Esa palabra vino originalmente de dos palabras: días santos, que en inglés es Holiday. Así que mientras pensamos en el Día de Acción de Gracias, en la Navidad, en algunos de los días santos en nuestro calendario de la iglesia, por ejemplo – el Día de la Reforma, es el último día de octubre – algunos de estos días santos fueron creados para ser oportunidades para nosotros para parar y pensar acerca de nuestra fe cristiana y acerca de lo que significa para nosotros y acerca de lo que Dios ha hecho por nosotros; detenernos  hacer un balance, y de una manera especial apartar tiempo para darle gracias al Señor.

Me encanta tomar tiempo en las festividades para darle gracias a Dios mientras reflexiono en Su bondad.

Me encanta hacer eso en la Víspera de Año Nuevo y en el Día de Año Nuevo. De hecho, por varios años una de las mayores bendiciones de mi año ha sido un servicio especial de Víspera de Año Nuevo que hemos celebrado en mi casa. Tenemos las familias que se reúnen. Simplemente llevan bocadillos y es como un tipo de cena compartida, se pone todo sobre la mesa. Tenemos niños y jóvenes y sus padres, y pasamos un gran tiempo de compañerismo y  de disfrutar unos  con otros.

Luego al final  de la tarde  tenemos un tiempo de alabanzas y de acción de gracias. Damos testimonios de lo que el Señor ha hecho en el último año de Su bondad. Leemos las Escrituras juntos. Oramos y oramos por el Año Nuevo. Alabamos a Dios por las misericordias que Él nos ha demostrado a lo largo del año pasado y por la fidelidad que anticipamos durante el próximo año. Esos han sido tiempos preciosos.

Ocasiones especiales para agradecer al Señor. En el Antiguo Testamento los judíos tenían sus propias festividades. Tenían tres festividades  cada año, por ejemplo, una en que todos los varones judíos debían hacer una peregrinación a Jerusalén, con el propósito principal de agradecerle al Señor. Dos de esas ocasiones eran al principio y al final de la cosecha.

Así que al principio de la cosecha, ellos ofrecían sus primeros frutos  al Señor y decían, “Gracias, Señor, por lo que Tú has provisto y por lo que sabemos que Tú vas a proveer.” y al final de la cosecha, cuando todo el grano y el trigo y las provisiones de alimentos ya se habían reunido, ellos se detenían y tomaban un tiempo para reflexionar en la bondad de Dios, para decir, “Gracias Señor,” para ofrecer sus diezmos y sus ofrendas y sus acciones de gracias al Señor.

Momentos especiales del año, momentos especiales en nuestras vidas para dar gracias. Hay tiempos en las Escrituras y tiempos en nuestras propias vidas cuando nos detenemos para darle gracias a Dios en la finalización de una tarea o de un compromiso.

Pienso  cuando el templo fue construido y tuvieron  ese maravilloso servicio de acción de gracias, cuando terminaron. También cuando el muro fue reconstruido en Jerusalén luego de 70 años de exilio, el pueblo se detuvo. Ellos trabajaron duro, trabajaron durante un largo tiempo pero al final se detuvieron para decir, “Gracias,” Gracias al Señor y para adorarle. De hecho, hubo personas cuyo trabajo era ser “agradecedores”, para conducir al pueblo en acción de gracias. Estos eran músicos, instrumentalistas, y cantantes, y ellos ayudaron en la ofrenda de acción  gracias al Señor.

En la medida que tendremos compromisos en el curso de nuestras vidas, es bueno que nos detengamos en el principio y en el final para decir, “Gracias, Señor, por lo que Tú vas a hacer, y gracias, Señor, por lo que Tú has hecho”.

Recuerdo cuando construí mi casa. Al final de ese tiempo, tuvimos una dedicación de la casa. Se la ofrecimos al Señor, pero también dimos acciones de gracias. Al final del primer año de grabar Aviva Nuestros Corazones, tuvimos una reunión especial, y le dimos gracias al Señor por lo que Él había hecho al dar a luz a este ministerio y por las personas que habían sido parte del mismo.

Las bodas, los funerales son ocasiones, cuando hay creyentes involucrados, para dar gracias. Cuando mi papá se fue a su hogar a estar con el Señor, tuvimos un servicio de celebración, un tiempo para celebrar su vida y la bondad de Dios en darnos ese papá ese esposo y amigo para aquellos que estábamos presentes.

Todas estas ocasiones diferentes proveen oportunidades para dar gracias al Señor, pero no solo en las ocasiones especiales. Las Escrituras dicen también que Sus misericordias son nuevas cada mañana y que cada día el Señor nos colma de beneficios. Así que si el Señor nos ha honrado en darnos regalos cada día, Él nos está dando nuevas misericordias cada día, ¿no te parece que nuestro agradecimiento debe ser diario?

Diario — cada día —cada mañana y cada tarde — había levitas en el Antiguo Testamento que fueron asignados para “estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al Señor, y asimismo por la noche,” dice 1 Crónicas en el capítulo 23 versículo 30.

Y el salmista dice, “A media noche me levantaré para darte gracias a Ti” (Salmos 119:62, parafraseado).

Tres veces al día Daniel se arrodillaba y oraba y le daba gracias al Señor.

Así que continuamente debemos estar dándole gracias a Dios mientras Él nos bendice continuamente.

Efesios capítulo 5 dice, “Dando siempre gracias por todo” (versículo 20).

Primera Tesalonicenses capítulo 1, Pablo dice, “Damos gracias a Dios por todos vosotros” (versículo 2).

Hebreos capítulo 13, “Ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre” (versículo 15).

Continuamente – Salmos capítulo 34, “Bendeciré al Señor [¿cuándo?] en todo tiempo; continuamente estará Su alabanza en mi boca” (versículo 1).

Ahora eso no significa que las cosas van a salir bien todo el tiempo, desde nuestro punto de vista humano. No significa que las circunstancias van a ser siempre de nuestro agrado o siempre cómodas o fáciles o convenientes, pero el salmista dice, “Como un acto de mi voluntad, voy a bendecir al Señor en todo tiempo; continuamente estará Su alabanza en mi boca”.

No es solo en esta vida, sino que el Salmo 30, el, versículo  12, dice, “Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre” – por siempre.

Esto es lo que vamos a estar haciendo por toda la eternidad – dando gracias, adorando, honrando al Único que ha derramado tanta gracia en nuestras vidas.

El Día de Acción de Gracias no es solo un día del año, no es solo un evento en el año. Es bueno tener esas ocasiones especiales cuando nos detenemos y de una manera consciente damos gracias. Pero el Día de Acción de Gracias realmente debería ser La vida de acción de gracias – una forma de vida – día tras día, mañana, tarde, y noche – continuamente, siempre dando gracias al Señor.

Carmen: El espíritu  de Acción de Gracias en verdad no tiene que terminar hoy. Nancy Leigh DeMoss te ha estado alentando a mostrar gratitud cada día durante todo el año.

Ella estará de vuelta, pero te quiero dejar saber acerca de una manera poderosa en la que puedes crecer en agradecimiento: Obtén una copia del libro de Nancy, Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Es un libro maravilloso lo puedes  en tu librería cristiana favorita.

Ahora, volvamos a la enseñanza de Nancy.

Nancy: Un Día de Acción de Gracias Ann Landers publicó en su columna una lista que alguien le había enviado de cosas por las cuales estar agradecidas.

Así es como decía esta lista:

Sé agradecida por la ropa que te queda un poco ajustada porque significa que tienes suficiente para comer.

Sé agradecida por el desorden que tienes que limpiar después de una fiesta porque significa que has estado rodeada de amigos.

Sé agradecida por los impuestos que pagas porque significa que tienes un empleo.

Sé agradecida por el césped que necesitas cortar y las ventanas que tienes que arreglar porque significa que tienes un hogar.

Sé agradecida por tu factura de la calefacción porque significa que tienes con qué calentarte.

Sé agradecida por la ropa sucia porque significa que tienes ropa para vestir.

Sé agradecida por el espacio que encontraste al final del estacionamiento porque significa que puedes caminar.

Sé agradecida por la señora que canta fuera de tono detrás de ti en la iglesia porque significa que puedes escuchar.

Sé agradecida cuando las personas se quejan por el gobierno porque significa que tienes libertad de expresión.

Sé agradecida por la alarma que suena temprano en las horas de la mañana porque significa que estás viva.

Tenemos mucho por lo cual estar agradecidas, y queremos hablar acerca de por qué cosas deberíamos estar agradecidas. ¿Cuáles son algunas de las cosas por las cuáles deberíamos dar gracias? Hemos dicho que tenemos todas las razones en el mundo para tener una actitud de gratitud porque éramos culpables, y Dios derramó Su gracia sobre nosotras y la gratitud es nuestra respuesta razonable – culpa, gracia, y gratitud. Ese es el Evangelio de Cristo.

Tenemos que empezar diciendo que de acuerdo a las Escrituras debemos ser agradecidas por todo, y eso incluye, bueno, lo incluye todo.

En Efesios capítulo 5 Pablo dice, “Dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (versículo 20).

¿Cuáles son algunas de esas cosas que encajan debajo de todo por lo cual debemos estar agradecidas?

Quiero que veamos el dar gracias a Dios por las bendiciones físicas y materiales y el dar gracias a Dios por las bendiciones espirituales.

Primero, las bendiciones físicas y materiales. Permíteme apresurarme a decir que esas no son las bendiciones más importantes, pero usualmente son las primeras que vienen a la mente y eso nos lleva a empezar mientras tratamos de expresarle gratitud al Señor.

La Palabra de Dios dice que “toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto” (Juan 1:17). Dios es el dador. No tenemos nada bueno que haya venido de nosotras mismas. Cada regalo que tenemos viene de Dios.

El Primer libro de Crónicas el capítulo  29 es un relato del servicio de alabanza, el servicio de acción de gracias que se llevó a cabo luego que los judíos habían traído sus ofrendas que se iban a utilizar para construir el templo. Cuando todas las ofrendas habían sido recolectadas, el rey David los dirigió en una oración de acción de gracias. Él le agradeció al Señor por las bendiciones materiales y físicas que Él había provisto para el templo.

David dijo en este maravilloso salmo de alabanza,

De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre (versículo 12-13).

Lo que David estaba diciendo es, “Todo lo que tenemos proviene de Ti. Todo es un regalo que procede de Ti, y aún lo que nosotros te damos, Tú nos los diste para que te lo diéramos de vuelta. Nosotros no tenemos nada que no haya venido de Ti, por eso te damos gracias”.

Así que necesitamos darle gracias a Dios por aquellas cosas que solemos pasar por alto – la salud, un hogar, comida, ropa – esas bendiciones tangibles, materiales.

Pienso en cuán a menudo Jesús daba gracias antes de participar de una comida. Agradecerle a Dios por nuestra comida nos recuerda que nosotras tenemos muchas otras cosas por las cuales estar agradecidas.

Entonces no solo tenemos bendiciones físicas y materiales; Dios también nos ha llenado con bendiciones espirituales, demasiadas para contarlas. Encuentro que es tan bueno para mí hacer una lista de algunas de esas bendiciones y estimular mi memoria y mi mente acerca de todas las cosas que Dios ha hecho por mí en el reino espiritual.

Permítanme enumerarles aquí algunas de las cosas que, mientras estaba estudiando las Escrituras, algunos de los versículos que me hablaron acerca de las bendiciones espirituales por las cuales debemos estar agradecidas:

El Salmos 75, versículo 1, dice, “¡Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias! Pues cercano está Tu nombre”. Los hombres declaran tus maravillas.

Dando gracias por la cercanía de la presencia de Dios.

¿Sabías que en la era del Antiguo Testamento, el tiempo del antiguo pacto hasta que Cristo vino y murió en la cruz, los creyentes judíos no podían acercarse a Dios? Había un velo grueso que los separaba del lugar santísimo donde la presencia de Dios moraba. Pero cuando Jesús murió, ese velo se rasgó de arriba abajo, y nos fue dado acceso a la presencia de Dios. Ahora se nos invita a acercarnos a la presencia de Dios.

Recibí un correo electrónico la semana pasada de una mujer que dijo que en un retiro reciente de mujeres ellas tenían un modelo de tamaño real del tabernáculo. Ella dijo, “No me di cuenta de lo mucho que me impactaría entrar al Lugar Santísimo. Me sentí abrumada cuando me di cuenta de que no tenía que arriesgar mi vida al entrar a la presencia de Dios como lo hicieron los israelitas”.

Esto es un gran recordatorio de cuán agradecidas deberíamos ser al experimentar la presencia de Dios cuando sea y donde sea – dando gracias a Dios por la cercanía de Su presencia.

El Salmo 30 dice que debemos “celebrar la memoria de Su santidad” – dando gracias a Dios por Su santidad (versículo 4).

Isaías capítulo  12 dice que demos gracias por Su misericordia. “Te doy gracias, oh Señor, porque aunque estabas airado conmigo, se ha apartado tu ira y me has consolado” – dando gracias a Dios por Su misericordia (versículo 1).

Pablo dice en 2da a los Corintios capítulo 9, demos gracias por Jesús. “Gracias a Dios por su don inefable” (versículo 15). Eso es suficiente para mantenernos dando gracias a Dios por toda la eternidad, y luego con Cristo vienen otras tantas bendiciones.

Colosenses capítulo 1 dice,

Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz. Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al Reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención por su sangre: el perdón de los pecados. (Versículos 12-14).

Pablo dice que él le dio gracias a Jesucristo “porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” – el llamado al ministerio (1 Timoteo 1:12).

Tú dices, “Bueno pero yo  no he sido llamada al ministerio; yo tengo un trabajo normal”.

No sé qué clase de trabajo tienes, pero sí sé que Dios nos ha llamado a ser Su sierva, a ser sacerdotes para Él, a servirlo, y a servir a otros. Pablo dice que eso es una increíble bendición.

Le agradezco a Dios por el privilegio de enseñar Su palabra, tanto para una audiencia como ustedes con muchas personas  o de uno a uno en el curso de la vida cotidiana. Eso es una bendición. Es un privilegio por el cual estoy profundamente agradecida.

Y también Pablo dice en 1era a los Corintios capítulo 15 que él dio gracias a Dios por la victoria sobre la muerte y sobre la tumba. “A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (versículo 57).

La muerte es un enemigo, pero ya no es un enemigo final. Cristo ha venido y ha roto el poder de la muerte y del infierno , el pecado  y nos ha libertado de la muerte y de la tumba.

Luego Pablo pasa a través de esa larga porción de Romanos capítulo 7 donde él habla acerca de los problemas que él tiene con el deseo de hacer el bien pero no siempre teniendo el poder de hacer lo que es correcto y la lucha que se da dentro de él a causa del pecado que mora en nosotros.

Y él llega al final del pasaje, y exclama, “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Versículo 24). ¿Quién me libertará de este dominio del pecado?

Luego él dice, “Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.

¿Qué es lo que  él está diciendo? “Doy gracias a Dios por la liberación a través de Cristo del dominio, del control del pecado en mi vida.”

Luego Pablo agradece a Dios por el triunfo del Evangelio. “Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de Su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Este mundo puede parecer como que está ganando contra Cristo y contra Su reino, pero las puertas del infierno no prevalecerán contra el reino de Cristo, en contra de la iglesia de Cristo. Su Evangelio es triunfante.

Así que los ángeles y los 24 ancianos en el cielo dieron gracias a Dios por el poder y el reino de Cristo. Apocalipsis capítulo 11 dice, “Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras y serás, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar” (versículo 17).

Le damos gracias por Su gobierno y reino eterno. Él reina el día de hoy y por toda la eternidad sobre todos los reyes y presidentes y principados y poderosos y gobernantes de esta tierra. Él reina sobre todo en el cielo y sobre todo en la tierra y sobre todo debajo de la tierra. Todos los poderes del infierno están bajo Su autoridad máxima.

Tanta otras bendiciones espirituales – le doy gracias por Su Espíritu Santo. Le doy gracias por la convicción de pecado. Le doy gracias por Su Palabra. Le doy gracias por la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, y por lo que eso significa en mi vida personalmente, y por el privilegio de ser parte de ese cuerpo. Así que le damos gracias a Él.

Oh Padre, no tendremos el tiempo suficiente por toda la eternidad para agradecerte, pero nuestros corazones están llenos, y estamos agradecidas, y te decimos, “Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias”. Amén.

Carmen : Ese profundo sentido de agradecimiento  se desborda a través de todas las páginas de su  libro. Se titula Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Mantén el espíritu de la  Acción de Gracias todos los años próximos y más allá. Sea Agradecido te ayudará y te enseñará por qué el agradecimiento es una actitud tan importante. Va a afectar profundamente tu manera de ver las circunstancias en tu vida. Nancy te mostrará cómo incorporar el agradecimiento día tras día.

¿Sabías que una gran parte del Nuevo Testamento fue escrito desde un lugar de gratitud? Descubre por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El Evangelio en miniatura

Martes 29 Diciembre

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3 : 16

El Evangelio en miniatura

Así llamaba Martín Lutero al versículo que acabamos de leer, pues en pocas palabras resume lo que Dios hizo, con la razón y el objetivo de su acción. En esta frase todo es grande, porque todo es divino :

– un gran Dios de amor que ama a todas sus criaturas ;

– un gran don : su Hijo ;

– un gran llamado : todo aquel ;

– una gran liberación : no se pierda ;

– una gran herencia : la vida eterna.

La Palabra de Dios es viva y sigue actuando. Esta frase ha sido el medio de salvación para una multitud de personas. La expresión “todo aquel” fue una verdadera revelación para muchos : todo aquel somos usted y yo, no se excluye a nadie. No hay un pecador demasiado culpable que no pueda ser salvo : esta es la verdadera gracia de Dios. Cada uno puede apropiársela y decir : “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2 : 20). La misma obra hubiese sido necesaria incluso si yo hubiese sido el único que necesitaba ser salvo.

Esta constatación, ¿no toca nuestros corazones ? Cada uno de nosotros puede decir : Jesús sufrió por mí ; murió por mí ; resucitó por mí.

En su infinito amor y para su propio gozo, Dios quiere que seamos felices eternamente. Para alcanzar ese maravilloso objetivo, aceptó que su muy amado Hijo recibiese el castigo que nosotros merecíamos. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3 : 18).

Ahora, todo el que cree en él es perdonado, purificado : tiene acceso a su misma presencia, y esto por la eternidad.

Jueces 20 : 1-23 – Apocalipsis 21 : 1-14 – Salmo 148 : 9-14 – Proverbios 31 : 8-9© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Cuidado con la Queja

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

Cuidado con la Queja | Números 11: 1-23; 31-35

Marcos Peña

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

http://www.ibsj.org

La gloria es la meta

Diciembre 28

Solid Joys en Español

La gloria es la meta

John Piper

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