Nuestro cuerpo no nos pertenec

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Nuestro cuerpo no nos pertenec

Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Ā”Cuidado con las librerĆ­as Ā«cristianasĀ»!

Esclavos de Cristo

”Cuidado con las librerías «cristianas»!

Eduar Barbosa Caro

Estaba mirando con detenimiento la vitrina del local. Habƭa un libro sobre la vida de Martƭn Lutero y, justo al lado, una obra que aseguraba tener los secretos para el Ʃxito en los negocios.

Debajo, otro tĆ­tulo afirmaba que, quien lo leyera, podrĆ­a convertirse en un lĆ­der con mucha influencia. MĆ”s allĆ”, otro estante tenĆ­a obras con ā€œpalabras de Diosā€ para mĆ­, con recetas para lucir mĆ”s joven o para convertirme en un campeón. Era una librerĆ­a cristiana. ĀæO no?

Ubicando el problema

Lamentablemente, estanterĆ­as como las que describĆ­ hace un momento no son la excepción, sino la regla, en cuanto a muchas librerĆ­as que se autodenominan cristianas. Aunque podamos encontrar en estos lugares algunos libros que tengan doctrina sana, casi la totalidad de los textos que comercializan actualmente tienen el propósito de consentir al hombre y satisfacer sus deseos pecaminosos, ademĆ”s de su curiosidad, con misticismos y mentiras.

Las doctrinas de hombres que intentan dar fórmulas para todo son lo mĆ”s comĆŗn: ā€œdescubra las fuerzas y habilidades innatas y cómo avanzar para obtener salud, abundancia, importancia y Ć©xitoā€, plantea una descripción del libro Su mejor vida ahora, de Joel Osteen[1]. Esto no es cristianismo. Es charla motivacional, pseudopsicologĆ­a, gnosticismo y egoĆ­smo todo junto. Libros como estos olvidan el principal problema que aqueja la humanidad: la muerte espiritual, el pecado y nuestra rebelión contra Dios. Presentan un dios (asĆ­, en minĆŗscula) cuya finalidad es cumplir todos nuestros deseos, para lo cual Cristo es una especie de amuleto o llave mĆ”gica.

Esta literatura es daƱina y ofende a Dios. Se rotulan como cristianas muchas obras que, por el hecho de ser escritas por los que ellos consideran grandes hombres de dios (tambiĆ©n en minĆŗscula, porque no sirven al SeƱor sino a las riquezas y a sus propias concupiscencias), entonces son aptas para la lectura de los creyentes. Son textos maquinados por hombres y mujeres que buscan llenar auditorios y estadios, pero poniĆ©ndole una mĆ”scara de piedad a la avaricia, el orgullo y la exaltación.

AquĆ­ vale la pena hacer una anotación. Buena parte de quienes consumen estos libros van a ellos para que les digan lo que quieren oĆ­r [2], no lo que la Biblia enseƱa. No son simples vĆ­ctimas. Esto continĆŗa impulsando una industria que glorifica al ser humano y enriquece a blasfemos como TD Jakes, Joyce Meyer, Benny Hinn o Creflo A. Dollar, y a otros como Cash Luna, Guillermo Maldonado, Claudio Freidzon y Dante Gebel.

Mezclando la verdad con el error

Una de las cuestiones mĆ”s alarmantes de estas librerĆ­as es que mezclan la verdad con el error, poniendo al lado de nombres como el de Charles Spurgeon, R. C. Sproul, Loraine Boettner, Thomas Watson y John Owen, a lobos disfrazados de ovejas. Si bien ningĆŗn ser humano es infalible, podemos afirmar rotundamente que sĆ­ hay literatura que alimenta espiritualmente y que esta, normalmente, estĆ” casi ausente de estos locales. Se deja por fuera gran parte de la doctrina bĆ­blica que ha enseƱado la iglesia del SeƱor durante siglos, reemplazĆ”ndola por imaginaciones, falsas revelaciones actuales y nuevos movimientos que capturan a los falsos convertidos y a los incautos.

Alguna vez ingresé a una de estas librerías y pregunté por teología reformada. Los que atendían me miraron como si estuviera hablando en mandarín. Conversaron un momento y luego me señalaron unos títulos que tenían en un rincón polvoriento, entre libros de sanación y milagros. Haciendo un escaneo, encontré algo de historia del cristianismo y unas biografías, que eran físicamente difíciles de alcanzar porque estaban insertados entre las columnas que formaban el resto de textos. En otra ocasión, vi cómo guardaban los libros de sana doctrina entre el techo y la parte mÔs alta de los estantes, donde la vista casi no alcanza a llegar. Sea esto intencional o no, demuestra la aversión que tienen la mayoría de los negocios por aquello que confronte el pecado, llame al arrepentimiento y ponga la mirada en Cristo como debe ser.

¿Qué podemos hacer?

Si quiere comenzar a leer o hacerlo con mĆ”s frecuencia, tenga en cuenta que nada puede reemplazar la lectura sistemĆ”tica, cuidadosa y profunda de las Escrituras. Ellas son ā€œ la Ćŗnica regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadoresā€ [3]. Por eso, los siguientes consejos presuponen que usted tiene una vida cristiana en crecimiento y que se congrega regularmente para escuchar la Palabra de Dios, la sana doctrina. Si posee dificultades con alguna de estas cosas, arrepiĆ©ntase y pĆ­dale perdón al SeƱor para que le ayude a ser mĆ”s disciplinado.

  1. Pida al SeƱor sabidurƭa y discernimiento para que, con la ayuda del Espƭritu Santo, pueda tener la claridad de decidir quƩ lecturas son adecuadas.
  2. Averigüe quién es el autor, la denominación a la que pertenece y sus posiciones teológicas. Esto le ayudarÔ a hacerse una idea de qué es lo que puede encontrarse.
  3. Consulte con su pastor o algĆŗn hermano maduro en la fe para que puedan recomendarle autores que honren a Dios con la vida que llevan (llevaban) y la doctrina que profesan (profesaban). Evite al mĆ”ximo caer en la trampa de que no importa lo que crean o cómo vivan las personas que usted lee, siempre y cuando lo que escriban sea agradable.
  4. Lea autores considerados clƔsicos, asƭ como tambiƩn escritores actuales. Hay muchas enseƱanzas que la Iglesia ha defendiendo a lo largo del tiempo, asƭ que no se cierre a conocer lo que dijeron aquellos que nos precedieron.
  5. Busque editoriales y librerƭas que sean explƭcitos en la lƭnea que manejan. Normalmente, aquellos que mezclan la verdad con el error son tibios al definir quƩ venden y quƩ no. Esto es un mal sƭntoma. Para conocer algunas, puede volver al punto tres.
  6. ”Lea! Y hÔgalo con constancia. A veces el tiempo es reducido, pero sabemos que el Señor utiliza la vida y las obras teológicas de hermanos en Cristo para beneficio nuestro.

Estos consejos no pretenden ser una fórmula infalible ni una lista exhaustiva, pero sĆ­ nos permitirĆ”n, con la ayuda de nuestro buen Dios, asegurarnos al mĆ”ximo de que lo que leemos estĆ” de acuerdo con el Evangelio bĆ­blico, histórico y verdadero. Recordemos que hay muchas doctrinas atractivas y novedosas que prometen cosas que Dios no ha prometido. Debemos rechazarlas con firmeza y no apoyar su difusión. DenĆŗncielas. No compre libros o pelĆ­culas que las promuevan. PĆ­dale al SeƱor Su divina asistencia para nutrirse con literatura que glorifique al Dios Trino. Tenga celo por la sana doctrina. Ā”Cuidado con las librerĆ­as ā€œcristianasā€!

[1] Este hombre es apoyado por falsos maestros y pastores como la popular Joyce Meyer. Fragmento extraĆ­do de: http://bit.ly/2qTdEff  (esta librerĆ­a y editorial comercializa textos como los criticados en este artĆ­culo).

[2] 2 Timoteo 4:3

[3] De las Sagradas Escrituras. Confesión Bautista de Fe de 1689. PÔrrafo 1.

ArtĆ­culo de: http://www.esclavosdecristo.com

Ā«La persecución de los CristianosĀ»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

94 – Ā«La persecución de los CristianosĀ»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

La parĆ”bola del rico insensato

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Las parĆ”bolas de JesĆŗs.

La parƔbola del rico insensato

 Miguel Núñez

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parÔbolas de Jesús.

Al principio del capĆ­tulo 12 del Evangelio de Lucas, encontramos a JesĆŗs rodeado de varios miles de personas mientras les advierte contra la levadura de los fariseos (v. 1). De inmediato, Ɖl continĆŗa diciendo una segunda advertencia respecto a quiĆ©n debemos temer:

Y Yo os digo, amigos míos: no temÔis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen mÔs nada que puedan hacer. Pero Yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a este, ”temed! (vv. 4-5).

La Biblia de Estudio de La Reforma

Hubo ademÔs una tercera advertencia de parte de Jesús para todo hombre y mujer: «Y os digo, que a todo el que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesarÔ también ante los Ôngeles de Dios; pero el que me niegue delante de los hombres, serÔ negado delante de los Ôngeles de Dios» (vv. 8-9).

JesĆŗs vino a salvar lo que se habĆ­a perdido y a restaurarnos a una vida centrada en Dios, que glorifica a Dios y que estĆ” llena de gozo.

Justo en medio de esta rica enseƱanza espiritual Ā«uno de la multitud le dijo: Ā«Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigoĀ». Pero Ɖl le dijo: «”Hombre! ĀæQuiĆ©n me ha puesto por juez o Ć”rbitro sobre vosotros?»» (vv. 13-14). El Maestro intentaba enseƱar a la multitud y a Sus discĆ­pulos algunos principios importantes sobre la vida en el Reino de Dios. Pero es obvio que este hombre solo estaba interesado en las cosas relacionadas con el reino de los hombres. El hecho de que se dirigiera a JesĆŗs como maestro, revela que en ese tiempo se esperaba que los maestros con ciertos niveles de autoridad fueran capaces de emitir un juicio justo en casos de esta naturaleza.

Pero Jesús se niega a quedar atrapado en el Ômbito terrenal. Después de todo, Cristo había enseñado a Sus seguidores: «Mi Reino no es de este mundo» (Jn 18:36). Es posible que quien hace la petición sea el mÔs joven de los dos, ya que en aquellos días el hermano mayor era quien ostentaba el derecho a la propiedad o tenía el permiso necesario para hacer cualquier cosa con la herencia. Independientemente de esto, la misión de Jesús estaba relacionada con el tema mÔs importante de todo el universo: la salvación de la humanidad, así que al parecer el hombre que hace la petición o no prestó atención a las enseñanzas de Jesús o fue incapaz de entender lo que acaba de oír.

El Maestro pasa por alto la petición y aprovecha la oportunidad para narrar una parÔbola enfatizando de qué se trata la verdadera vida. Veamos las características del hombre de la parÔbola. No es un hombre agradecido. Su tierra produce abundantemente, y suena como si esto ocurriera de manera natural por la gracia común de Dios. De hecho, en esa primera frase, el sujeto es la tierra y no el hombre, pero no hay evidencia de que este reconociera que el Creador es quien provee los nutrientes a la tierra, la lluvia y el sol que permiten a la tierra producir de la manera en que lo hace.

AdemÔs, el hombre es muy egocéntrico. Se refiere a sí mismo mÔs de diez veces usando los pronombres personales «yo» y «mi». Su estilo de vida egocéntrico también puede verse en la idea de almacenar «todo mi grano y mis bienes». No lo comparte con nadie ni lo vende a otros que lo necesiten.

Este hombre tambiĆ©n es ignorante; cree que rige su vida. Se dice a sĆ­ mismo que ha almacenado lo suficiente para vivir durante muchos aƱos, pero sin tener garantĆ­a alguna de que esto sucederĆ”. Su cosmovisión refleja su narcisismo. Ɖl dice: Ā«Y dirĆ© a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos aƱos; descansa, come, bebe, diviĆ©rtete.Ā» (v. 19). Solo piensa en deleitarse en placeres mientras otros mueren de hambre.

AdemĆ”s, este hombre vive como un necio, como alguien que no cree en Dios o que vive como si Dios no existiera. Ā«El necio ha dicho en su corazón: ā€œNo hay Diosā€Ā» (Sal 14:1). Ɖl es ajeno a la soberanĆ­a de Dios. Ā«Pero Dios le dijo: ā€œĀ”Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, Āæpara quiĆ©n serĆ” lo que has provisto?ā€. AsĆ­ es el que acumula tesoro para sĆ­, y no es rico para con DiosĀ» (Lc 12:20-21).

Esta parÔbola es corta y simple, pero al mismo tiempo es rica y profunda. Después de la caída, los descendientes de AdÔn adoptaron una cosmovisión egocéntrica, terrenal y centrada en el «aquí y ahora». Jesús vino a salvar lo que se había perdido y a restaurarnos a una vida centrada en Dios, que glorifica a Dios y que estÔ llena de gozo. Abrazar esto debe ser nuestra prioridad.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Miguel Núñez
Miguel Núñez

El Dr. Miguel Núñez es pastor principal de la Iglesia Bautista Internacional, es presidente y fundador de Ministerios Integridad & Sabiduría en Santo Domingo, República Dominicana. Es autor de varios libros, incluyendo El poder de la Palabra para transformar una nación y Una Iglesia conforme al corazón de Dios.

Ā Por quĆ© amamos a Dios

Soldados de Jesucristo

Mayo 17/2021

Solid Joys en EspaƱol

 Por qué amamos a Dios

John Piper

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El horario de Alejandro

Lunes 17 Mayo

Espera tĆŗ un poco para que te declare la palabra de Dios.1 Samuel 9:27

Las palabras del sabio escuchadas en quietud.EclesiastƩs 9:17

El horario de Alejandro

El despertador suena, Alejandro oprime el botón y vuelve a dormir durante diez minutos… Por fin sale de la cama, se baƱa escuchando la radio y luego desayuna rĆ”pidamente mientras echa un vistazo a sus Ćŗltimos mensajes del telĆ©fono móvil. Le queda un cuarto de hora para leer su Biblia, pero Āæcómo puede concentrarse si las vibraciones de su telĆ©fono le recuerdan las citas del dĆ­a?

Alejandro ora antes de salir y pide a Dios que lo guĆ­e en sus decisiones, pues tiene que tomar una decisión importante dentro de unos dĆ­as…

Con los auriculares en las orejas, se dirige a la estación. Ā”Veinte minutos de viaje en tren, justo el tiempo necesario para hacer un juego en su telĆ©fono! Un dĆ­a de trabajo intenso llega a su fin. Al atardecer, Alejandro, cansado, se duerme viendo un vĆ­deo…

Uno de sus amigos cristianos le pregunta:

– Alejandro, Āætomaste tu decisión?

– Oro, dice Ć©l, pero parece como si Dios no respondiese.

– En la Biblia hay pasajes cortos que pueden ayudarte, por ejemplo: ā€œLa comunión Ć­ntima del SeƱor es con los que le temen… ĀæQuiĆ©n es el hombre que teme al SeƱor? Ɖl le enseƱarĆ” el camino que ha de escogerā€ (Salmo 25:14, 12).

Temer a Dios significa darle el lugar de honor en nuestro corazón, en nuestra vida y en nuestro tiempo libre. Ɖl nos ama, por lo tanto debemos darle el primer lugar. Eso nos conduce a utilizar sobria y moderadamente todo lo que nos distrae, sobre todo en el Ć”mbito de la ā€œmultimediaā€.

Dios le hablarĆ”, si usted le da un lugar en su horario. PĆ­dale, como Salomón, un ā€œcorazón entendidoā€ (1 Reyes 3:9).

1 Reyes 13 – Marcos 14:1-25 – Salmo 59:1-7 – Proverbios 15:21-22

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