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Cómo servir al cuerpo fuera de nuestras zonas de confort
Scotty Anderson
El confort implica algunos conceptos: tranquilidad fĆsica, ausencia de dolor y libertad sin restricciones. Tu zona de confort es la situación en la que menos te molesta estar. Es el lugar donde te apartas para descansar y ser renovado. La Biblia nos habla de esos lugares: la familia, la comunidad, los rituales, el dĆa de reposo, la mĆŗsica, los retiros. JesĆŗs tenĆa Sus compaƱeros, participaba en fiestas y a veces se alejaba de las multitudes. Todo esto es bueno cuando se hace en el momento correcto y de la manera correcta. Si te examinas con honestidad, lo mĆ”s probable es que descubras un conjunto multidimensional de preferencias sociales, económicas, lingüĆsticas, polĆticas, generacionales, familiares, estilĆsticas y dietĆ©ticas que reflejan tus zonas de confort. Puede que no tengan nada de malo en sĆ mismas, pero, cuando las obedecemos como si fueran reglas, pueden llegar a violar seriamente el llamado al discipulado.
ĀæQuĆ© podrĆa ser mĆ”s opuesto al ejemplo y mandamiento de Cristo que una vida de total comodidad? JesĆŗs nunca vaciló al seƱalar la incomodidad que implica el seguirle. Ā«Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabezaĀ» (Mt 8:20). Ā«Si alguno quiere venir en pos de MĆ, niĆ©guese a sĆ mismo, tome su cruz cada dĆa y sĆgameĀ» (Lc 9:23). Ā«Si alguno desea ser el primero, serĆ” el Ćŗltimo de todos y el servidor de todosĀ» (Mr 9:35).
Esa pƩrdida de confort es parte de un plan maestro. El llamado al servicio desinteresado y enfocado en los demƔs refleja el ejemplo de Cristo:
Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo tambiĆ©n en Cristo JesĆŗs, el cual, aunque existĆa en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a quĆ© aferrarse, sino que se despojó a SĆ mismo tomando forma de siervo, haciĆ©ndose semejante a los hombres. Y hallĆ”ndose en forma de hombre, se humilló a SĆ mismo, haciĆ©ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Flp 2:5-8).
Cristo abandonó Su confort supremo en los cielos para someterse a la mayor humillación de toda la historia humana, con el fin de servir a los que no lo merecĆan.
EL COSTO DEL CONFORT
AsĆ que Āæcómo se verĆa el Reino de Dios en tu iglesia si reordenaras tu vida segĆŗn las prioridades de Cristo? PermĆteme mostrarte cinco actos de servicio que pueden ayudarte hoy mismo a salir de tu zona de confort.
(1) Servir por misericordia en tiempos de crisis. La comunidad de los elegidos tiene prioridades diferentes: Ā«En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para tiempo de angustiaĀ» (Pr 17:17). El Nuevo Testamento usa el lenguaje familiar (Ā«hermanoĀ») previendo el sacrificio que suele darse entre los miembros de la familia. Incluso en la cruz, JesĆŗs le dijo a Su discĆpulo: «»”He ahĆ tu madre!Ā». Y desde aquella hora el discĆpulo la recibió en su propia casaĀ» (Jn 19:27). En una crisis, entramos en acción aun cuando hacerlo perturbe nuestra propia situación. Por lo tanto, planifĆcate para las crisis y responde como miembro de una familia.
Cristo abandonó Su confort supremo en los cielos para someterse a la mayor humillación de toda la historia humana.
(2) Servir donde sea necesario. ĀæQuĆ© pasarĆa si en lugar de ver el servicio en la iglesia como el ejercicio de nuestros talentos, lo vemos como nuestro deber de analizar nuestro entorno para humildemente Ā«llenar los huecosĀ» (p. ej.: saludando, cuidando a los niƱos, visitando a enfermos, ofreciendo ayuda tecnológica)? Si no te encuentras ocupado en la iglesia, pregĆŗntate en quĆ© pasas tu tiempo y si eso realmente es mĆ”s importante que servir.
(3) Servir a raĆz del dolor. Un hallazgo sorprendente en el comportamiento humano revela que las personas que han experimentado ciertas pruebas tienden a ser menos comprensivas hacia otros que atraviesan pruebas similares. Tendemos a querer que los demĆ”s Ā«aguantenĀ» porque nosotros aguantamos. Sin embargo, en 2 Corintios 1:3-7, Pablo usa su aflicción para modelar el comportamiento sobrenatural de consolar Ā«por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por DiosĀ» (v. 4). Toma la decisión consciente de tratar a las personas que sufren con la misericordia y la gracia que has recibido de Cristo.
(4) Servir mediante la participación en la adoración congregacional. Para algunas personas, la adoración es fÔcil, pero otras luchan con la distracción, la inseguridad y la falta de familiaridad. La adoración colectiva no es una experiencia individual. Es un mandato congregacional:
Y que la paz de Cristo reine en vuestros [plural] corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros [plural], con toda sabidurĆa enseƱƔndoos y amonestĆ”ndoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros [plural] corazones (Col 3:15-16).
Es un servicio a Dios y es para el beneficio de los que te rodean.
No es muy complicado. Cientos de miles en todo el mundo llenan estadios y coliseos cada semana para ver partidos y conciertos. Se visten adecuadamente para la ocasión, muestran un entusiasmo apropiado y se unen para elevar sus cantos rituales. La naturaleza colectiva de esos eventos hace que la experiencia sea mejor. ¿CuÔnto mÔs, entonces, merece la iglesia que participes plenamente?
(5) Servir mediante la hospitalidad. Los muchos mandatos a amar al extranjero no deberĆan sorprendernos (Lv 19:33-34; Mt 25:35; Rom 12:13; 1 Pe 4:9). Es una de las cosas mĆ”s incómodas que puedes hacer, y tambiĆ©n una de las mĆ”s gratificantes. Ā«Permanezca el amor fraternal. No os olvidĆ©is de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron Ć”ngelesĀ» (Heb 13:1-2). La hospitalidad a menudo implica abrirle la puerta a algo y a alguien que naturalmente te hace sentir incómodo. DespuĆ©s de la predicación del evangelio, pocas cosas son tan valiosas para el avance del Reino. Te mostraron bondad siendo un extranjero, te invitaron a una mesa donde no merecĆas un lugar y obtuviste una familia. Hay pocas respuestas a la gracia que superen el ejercicio de la hospitalidad bĆblica.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El reverendo Scotty Anderson es pastor asistente de familias y jóvenes en Woodruff Road Presbyterian Church en Simpsonville, SC