Se Acabó el Vino – 24

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

24 – Se Acabó el Vino

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

ĀæExisten realmente Ā«las iglesias virtualesĀ»?

9Marcas

¿Existen realmente «las iglesias virtuales»?

¿De verdad existen «las iglesias virtuales»?

Ciertamente, los cristianos podemos conectarnos y ver a un pastor predicar en una transmisión de video en vivo. Podemos unirnos a un chat grupal. Y Dios usarÔ estas cosas para bien. Pero eso no significa que debamos llamar a estas actividades «iglesias».

Solo piensa en esto: ĀæAlguna vez has llamado Ā«iglesiaĀ» a una conferencia cristiana, a una reunión denominacional o a un campamento juvenil? ĀæNo? ĀæPor quĆ© no? Hay predicación, oración y canto. No obstante, entendemos que no son iglesias. PodrĆ­amos empezar a llamarlas iglesias. PodrĆ­amos redefinir la palabra Ā«iglesiaĀ» para incluir conferencias y campamentos. Pero sabemos que llamarlas Ā«iglesiasĀ» no las convertirĆ” en iglesias, al menos segĆŗn los estĆ”ndares de la Biblia.

Lo mismo ocurre con la «iglesia virtual» o la «iglesia de Internet». Según los estÔndares bíblicos, estas cosas no existen. No son iglesias. Cuando decimos esas palabras, sin darnos cuenta redefinimos la palabra iglesia. Estas frases o expresiones son un abuso de lenguaje.

LA GUƍA DE LA BIBLIA Ā«CƓMO CONSTRUIR UNA IGLESIAĀ»

¿Qué aprendemos cuando recurrimos a Jesús y la Biblia como nuestra guía de «Cómo construir una iglesia»?

Paso # 1 para construir una iglesia: descubrimos en las Escrituras, que el propósito de una iglesia es reunir a los cristianos en el nombre de JesĆŗs. La misma etimologĆ­a de la palabra griega para Ā«iglesiaĀ» lo enseƱa. Ekklesia, traducido literalmente, significa asamblea. Entonces, una iglesia, ante todo, es una asamblea de personas que se identifican y declaran el nombre de JesĆŗs y su evangelio.

Aun asĆ­, si la etimologĆ­a no te convence, hagamos una exĆ©gesis. JesĆŗs mismo dice que la reunión de creyentes tiene su autoridad y enarbola su bandera. DespuĆ©s de referirse a una acción de una Ā«iglesiaĀ» (Mateo 18:17), JesĆŗs afirma la licencia de la iglesia para actuar como actuó al decir que la reunión fĆ­sica lo representa: Ā«Porque donde dos o tres se reĆŗnen en mi nombre, allĆ­ estoy yo en medio de ellosĀ» (Mateo 18:20). Ɖl estĆ” Ā«allĆ­Ā» y Ā«entreĀ» los Ā«reunidosĀ»: tres palabras espaciales. Y es en ese espacio, ese espacio fĆ­sico, donde una iglesia declara oficialmente el evangelio y se identifica con el evangelio.

Paso # 2. ¿Cómo se identifica la iglesia con Jesús y su evangelio?

Si Mateo 18 nos da el Paso # 1, Mateo 28 nos da el Paso # 2: bautizar a las personas en el nombre de JesĆŗs y enseƱarles toda la Biblia (Mt. 28: 19-20). Lo cual tiene sentido. Son los que se reĆŗnen en su nombre los que deben bautizar y enseƱar en su nombre. Son aquellos con los que Ć©l promete vivir ahora (Mt. 18:20), con los que promete habitar siempre, especialmente cuando se mueven en el tiempo y el espacio (Mt. 28:20). Nunca dice que morarĆ” en Internet.

Dispersas entre las naciones, cada una de estas reuniones funciona como un puesto de avanzada o una embajada del reino de JesĆŗs. Ɖl No quiere que sus seguidores reclamen una tierra, tracen fronteras en un mapa y levanten un ejĆ©rcito. Sin embargo, sabe que sus ciudadanos todavĆ­a necesitan un lugar geogrĆ”fico sobre el cual posarse una vez a la semana, una forma de hacerse visibles para que ellos sepan quiĆ©nes son y que el mundo sepa quiĆ©nes son.

La asamblea es donde la iglesia encuentra su espacio geogrĆ”fico una vez a la semana, un espacio santificado que mira hacia el jardĆ­n del EdĆ©n y el Templo donde Dios habitó con el hombre, y tambiĆ©n hacia los nuevos cielos y tierra donde morarĆ” con ellos de nuevo. Hace que la iglesia (la iglesia universal) sea tridimensional, encarnada, visible, transformadora durante un par de horas el domingo. Puedes entrar, mirar a tu alrededor, codearte y sentir cómo aumenta la temperatura de la habitación a medida que los cuerpos llenan el espacio. La asamblea es donde los incrĆ©dulos pueden venir y presenciar el reino de Dios y decir: Ā«Dios estĆ” realmente entre ustedesĀ» (1 Co. 14: 24–25).

El paso # 3 para construir una iglesia es: meditar este evangelio y reafirmarnos unos a otros como miembros del mismo cuerpo a travĆ©s de la Cena del SeƱor: Ā«Hay un solo pan del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpoĀ» (1 Co. 10:17; vĆ©ase tambiĆ©n Mateo 26: 27-28). Por tanto, Pablo estĆ” profundamente preocupado por cómo la iglesia practica la Cena Ā«cuando se reĆŗnen como iglesiaĀ» (1 Co.11: 18–34). Percibe que, en esta frase, hay un sentido en el que la iglesia no es una iglesia hasta que se reĆŗne. Por tanto, insiste en que, cuando participan de la Cena, ambos Ā«disciernen el cuerpoĀ» y Ā«que se esperen el uno al otroĀ» (vv. 29, 33).

No digo todo esto solo porque sea un congregacionalista o un tipo al estilo de Una Asamblea. La Ā«Forma de Gobierno de la Iglesia PresbiterialĀ» de la Asamblea de Westminster (1645), el primo menos conocido de la Ā«Confesión de WestminsterĀ», dice que una iglesia Ā«se reunirĆ” en una sola asambleaĀ» para el culto pĆŗblico.

POR QUƉ QUIERES REUNIRTE REALMENTE, NO SOLO VIRTUALMENTE

Sin duda, la tecnologĆ­a de Zoom o Google Chat nos brinda algunos de los beneficios de la presencia real. Alabado sea el SeƱor. Sin embargo, tambiĆ©n se puede entender por quĆ© muchos cristianos de todo el mundo simpatizan mĆ”s que nunca con la broma del general de la InfanterĆ­a de Marina: Ā«La presencia virtual es una ausencia realĀ». Este punto es afirmado sinceramente por cualquiera que estĆ© parado en una playa esperando un rescate de la Marina.

Asimismo, no querrĆ”s estar virtualmente con tu esposa en una luna de miel. De hecho, quieres estar con ella realmente. No querrĆ”s reunirte virtualmente con tus hijos la maƱana de Navidad. De hecho, quieres reunirte con ellos fĆ­sicamente. ĀæCuĆ”ntos de nosotros en esta temporada de pandemia, estamos al mismo tiempo, descubriendo como nunca antes la diferencia entre la presencia virtual y la presencia real en nuestras iglesias?

ĀæRecuerdas cómo luchaste con el odio oculto hacia un hermano durante toda la semana, pero luego su presencia en la Mesa del SeƱor te llevó a la convicción y la confesión? ĀæRecuerdas cómo luchaste con sospechas hacia una hermana, pero luego la viste cantando las mismas canciones de alabanza que tĆŗ, y tu corazón se avivó? ĀæRecuerdas cómo luchaste con la ansiedad por las elecciones recientes, pero luego el predicador declaró la venida de la victoria y la vindicación de Cristo, escuchaste gritos de «”AmĆ©n!Ā» a tu alrededor y te acordaste de que perteneces a una ciudadanĆ­a celestial pactada en la esperanza? ĀæRecuerdas todas las veces que has tenido la tentación de mantener tus luchas a escondidas, mas la tierna, pero apremiante pregunta de la pareja de ancianos durante el almuerzo: «¿Cómo estĆ”s realmente?Ā», te llevó a la luz?

Hermano, tú y yo podemos «descargar» las verdades bíblicas virtualmente. Maravilloso. Sin embargo, no podemos sentir, experimentar y presenciar cómo esas verdades se encarnan en la familia de Dios, lo cual, fortalece nuestra fe y crea lazos de amor entre hermanos y hermanas.

Según los estÔndares bíblicos, la iglesia virtual no existe. ¿Y no te alegras? Las Escrituras nos ofrecen algo encarnado, mejor y vivificante: la asamblea de su novia comprada con sangre, que es hermosa.

Una última pregunta: ¿Eres un pastor que estÔ pensando en iniciar un «campus virtual»? Hermano, no engañes a la gente obviando lo real. Respalda las Escrituras insistiendo en que la Biblia significa incomodar sus vidas y horarios por amor. El amor en persona siempre es mejor que el amor virtual. Pregúntales a tu esposa e hijos si no estÔs seguro.

Por Jonathan Leeman

Jonathan (@JonathanLeeman) edita la serie de libros 9Marks, asƭ como el 9Marks Journal. TambiƩn es autor de varios libros sobre la iglesia. Desde su llamado al ministerio, Jonathan ha obtenido un mƔster en divinidad por el Southern Seminary y un doctorado en eclesiologƭa por la Universidad de Gales. Vive con su esposa y sus cuatro hijas en Cheverly, Maryland, donde es anciano de la Iglesia Bautista de Cheverly.

Viviendo santamente como hijo

The Master’s Seminary

Viviendo santamente como hijo

Rodrigo Ɓvila

Hoy en dĆ­a existe una tendencia mundial en favor de los derechos de los niƱos. Este es un esfuerzo admirable. Cada sociedad debe procurar que, en lo posible, se garantice la protección y el bienestar de los niƱos en cada Ć”rea de sus vidas. Lamentablemente, algunas de las medidas que buscan un avance en estos derechos han llegado a extremos perjudiciales. Un ejemplo de estas medidas es aquella que permite a menores de edad Ā«cambiarse de sexoĀ» sin la aprobación de sus padres.

Afortunadamente, Dios provee en su Palabra un mĆ©todo inmensamente superior al que la sociedad ofrece. La sociedad solo puede ofrecer seguridad y bienestar pasajeros. Y muchas veces lo que logra es lo opuesto: vulnerabilidad y malestar duraderos. Dios, por otro lado, promete una bendición integral, tanto en esta vida como en la venidera, a todos aquellos niƱos, y no tan niƱos, que obedecen y honran a sus padres. Como se examinarĆ” a continuación, esta promesa se extiende tambiĆ©n a aquellos que ya no viven bajo el mismo techo de sus padres.

En Efesios 6, el apóstol Pablo continúa su enseñanza sobre los diversos roles y responsabilidades de los respectivos miembros de una familia. En el contexto previo del capítulo 5, Pablo habló sobre los roles de las esposas y los esposos. Ahora es el turno del papel de los hijos con respecto a sus padres.

Los hijos deben obedecer a sus padres 

Efesios 6:1 habla claramente acerca del rol de los hijos: Ā«Hijos, obedeced a vuestros padres en el SeƱorĀ». El verbo obedecer tiene que ver con hacer lo que es indicado o con cumplir las órdenes de alguien. El presente imperativo de este verbo seƱala que la obediencia de los hijos es una acción continua. Todo cristiano sabe que obedecer cualquier mandamiento divino requiere de mucho esfuerzo y dedicación. No sucede espontĆ”neamente, sino que demanda un trabajo arduo en dependencia de Dios. De hecho, obedecer sin la ayuda y el poder del EspĆ­ritu de Dios es simplemente imposible. En esta misma lĆ­nea de pensamiento, el Dr. Andreas Kƶstenberger comenta acertadamente lo siguiente:

En el pasaje mĆ”s extenso de Efesios, Pablo indica que la sumisión de los hijos a sus padres es el resultado de la llenura del EspĆ­ritu (Efesios 6:1; cf. Efesios 5:18: Ā«sed llenos del EspĆ­rituĀ»), lo que sugiere que solo los hijos que han sido regenerados pueden vivir consistentemente este patrón de relación en el poder del EspĆ­ritu Santo[1].

Es debido a la asistencia y a la llenura del EspĆ­ritu que los hijos creyentes son capaces de obedecer y honrar a sus padres de una manera que agrada a Dios.

Debe notarse tambiĆ©n que esta obediencia se debe hacer Ā«en el SeƱorĀ» (Ef. 6:1a). Esta expresión indica que Ćŗltimamente la obediencia de los hijos es a Cristo. En Colosenses 3:20, el pasaje paralelo de Efesios 6:1–3, se le ordena a los hijos a obedecer a sus padres en todo Ā«porque esto es agradable al SeƱorĀ». AdemĆ”s, Pablo continĆŗa esta sección diciendo que se debe obedecer a los padres Ā«porque esto es justoĀ» (Ef. 6:1b). En otras palabras, Ā«esta es la motivación para que los hijos obedezcan a sus padresĀ»[2]. Eso no puede hacerse de otra manera que no sea dependiendo de Ɖl.

Los hijos deben honrar a sus padres

En el versículo 2, Pablo exhorta a los hijos a honrar a ambos padres. ¿Qué implica poner en prÔctica este mandamiento? En palabras de Calvino: «el precepto, honra a tu padre y a tu madre, comprende todos los deberes mediante los cuales se puede expresar el afecto sincero y el respeto de los hijos hacia sus padres»[3].

Pablo continua diciendo que este Ā«es el primer mandamiento con promesaĀ» (Ef. 6:2b). Este mandato y las promesas adjuntas en el verso 3 hacen referencia al quinto de los Diez Mandamientos (Ɖx. 20:12). El aparente problema es que el segundo mandamiento del DecĆ”logo incluye promesas, es decir, castigo para los que odian a Dios, pero misericordia o amor inquebrantable para los que aman a Dios (Ɖx. 20:4-6). ĀæCómo, entonces, puede ser el quinto mandamiento el primero con promesa? La solución consiste en notar que el quinto mandamiento es el primer mandamiento con una promesa especĆ­fica, mientras que las promesas del segundo mandamiento son generales y, por lo tanto, deben aplicarse a todos los mandamientos.

El versĆ­culo 3, entonces, provee dos motivaciones extra, expresadas en dos promesas, para obedecer a los padres: Ā«para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierraĀ». Kƶstenberger, una vez mĆ”s, ofrece una excelente observación sobre este texto: 

La promesa de que le irĆ­a bien a los hijos que honran a sus padres se referĆ­a en el contexto original a una larga vida en la tierra (prometida) de Israel (Ɖxodo 20:12: Ā«para que tus dĆ­as sean prolongados en la tierra que el SeƱor tu Dios te daĀ»). Pablo universaliza la promesa y asĆ­ indica su continua relevancia y aplicabilidad. La promesa ya no estĆ” limitada geogrĆ”ficamente; a los hijos obedientes se les promete una larga vida en la tierra dondequiera que vivan[4].

Esto no significa que no haya excepciones a esta regla general. La Escritura habla de impĆ­os que prosperan (Job 21:7; Sal. 10:5; 73:3–9, 12; Jer. 12:1–3). El punto es, como dice Calvino, que Ā«la promesa es una larga vida; de la cual somos guiados a comprender que la vida presente no debe pasarse por alto entre los dones de DiosĀ»[5].

ĀæQuĆ© hay de los hijos que ya no estĆ”n en casa? 

Una importante pregunta que surje en este punto es: ¿estÔn los hijos que ya no viven bajo el mismo techo de sus padres exentos de obedecerles y honrarles? Sobre esto, Hoehner observa correctamente lo siguiente:

Cuando los hijos se van de casa y/o se casan, serĆ”n responsables de sus propias decisiones y, si estĆ”n casados, dejarĆ”n a su padre y a su madre y se unirĆ”n a su cónyuge (cf. GĆ©nesis 2:24; Efesios 5:32). Incluso entonces, aunque la obediencia ya no sea necesaria, el honor a los padres debe continuar (Ɖxodo 20:12; Deut. 5:16; Mateo 15:4; Marcos 7:10; Mateo 19:19; Marcos 10:19; Lucas 18:20)[6].

En una ocasión Cristo confrontó a ciertos escribas y fariseos (Mt. 15:1-20). La razón fue porque ellos quebrantaban el mandamiento sobre honrar a los padres con una excusa aparentemente piadosa. Ellos decĆ­an a sus progenitores que no podĆ­an proveer para sus necesidades debido a que el dinero que poseĆ­an lo ofrendaban a Dios. Cristo rechazó esas excusas tajantemente. Ɖl los acusó de invalidar el mandamiento de Dios por su tradición y de enseƱar como doctrinas, mandamientos de hombres. Las acciones de estos lĆ­deres religiosos estaban llenas de hipocresĆ­a y maldad al punto de que merecĆ­an ser castigados severamente. El maldecir a los padres era condenado en el Antiguo Testamento por medio de la pena capital (Ɖx. 21:15, 17; 20:9; Dt. 21:18-21, 27:16). Martyn Lloyd-Jones dice lo siguiente sobre esta actitud: 

Ese fue un peligro muy sutil, y es un peligro que todavía estÔ presente con nosotros. Hay jóvenes que hoy estÔn haciendo un gran daño a la causa cristiana al ser engañados por SatanÔs en este mismo punto. EstÔn siendo groseros con sus padres, y lo que es mÔs grave, son groseros con sus padres en cuanto a sus ideas cristianas y su servicio cristiano. Por lo tanto, son un obstÔculo para sus propios padres no convertidos. Tales cristianos no pueden ver que no dejamos de lado estos grandes mandamientos cuando nos convertimos en cristianos, sino que, mÔs bien, debemos vivirlos y ejemplificarlos mÔs de lo que lo hemos hecho antes[7].

La necesidad de brillar en medio de la oscuridad

En la que se cree fue su última epístola, Pablo le dice a Timoteo que en los postreros días vendrían tiempos peligrosos (2 Ti. 3:1). En los versículos siguientes el apóstol pasa a dar una lista del carÔcter impío de los hombres de esa época. Lo que llama la atención en esta terrible lista es la inclusión de aquellos que son desobedientes a los padres. Esta es una clara indicación de que para Dios la obediencia a los padres no es un pecado menor sino un pecado grave y que por ende tiene consecuencias devastadoras.

No cabe duda de que actualmente estamos viviendo en tiempos en que la depravación de la sociedad ya casi no conoce límites. Es entonces crítico que la Iglesia brille en medio de las tinieblas. No serÔ fÔcil. Nunca lo ha sido. Sin embargo, la Iglesia brillarÔ si sus miembros continuamente estÔn siendo llenados del Espíritu Santo. De esta manera, tendrÔn el poder para asumir sus roles dentro de la familia y de paso disfrutar las maravillosas bendiciones que Dios les ha prometido.

[1] Andreas Kƶstenberger, God, Marriage, and Family: Rebuilding the Biblical Foundation, 2nd. ed. (Wheaton, IL: Crossway, 2010), 105–106.

[2] Harold W. Hoehner, Ephesians: An Exegetical Commentary, (Grand Rapids: Baker Publishing Group, 2002), 787.

[3] John Calvin and William Pringle, Commentaries on the Epistles of Paul to the Galatians and Ephesians (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2010), 327.

[4] Kƶstenberger, God, Marriage, and Family, 106.

[5] Calvin and Pringle, Commentaries on the Epistles of Paul to the Galatians and Ephesians, 328.

[6] Hoehner, Ephesians, 789.

[7] D. Martyn Lloyd-Jones, Life in the Spirit: In Marriage, Home, and Work – An Exposition of Ephesians 5:1–6:9 (Grand Rapids: Baker Book House Company, 1975), 240–241.

Rodrigo Ɓvila

Rodrigo Avila es graduado de The Master’s Seminary (B.Th.). Durante su tiempo en esta institución trabajó como editor y coordinador de internet en Gracia a Vosotros. TambiĆ©n fue miembro de Grace Community Church en Los Ɓngeles, California, donde sirvió como diĆ”cono y maestro de estudios bĆ­blicos. Ɖl escribe en su blog llamado Ā«TeologĆ­a en LlamasĀ». Actualmente se encuentra terminando un interinato en Kerrville Bible Church en Kerrville, Texas. Ɖl y su familia tienen planes de moverse pronto a Chile con el fin de plantar una iglesia en la ciudad de ValparaĆ­so. Rodrigo estĆ” casado con Sheila y tienen tres hijos: Ian, Evan y Susana.

Hacia un Redescubrimiento de la Verdad

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Hacia un Redescubrimiento de la Verdad | Nathan DĆ­az

Ministerios Ligonier

Bienvenidos a una serie de entrevistas con pastores y líderes de Latinoamérica para conversar sobre todo lo referente a La Biblia de Estudio de La Reforma.

En esta ocasión, Matthew McGhee y Emanuel Betances sostienen una interesante conversación con Nathan DĆ­az, pastor de la Iglesia EvangĆ©lica de Cuajimalpa en Ciudad de MĆ©xico. Nathan nos habla sobre su testimonio personal utilizando los recursos de Ministerios Ligonier a travĆ©s de los aƱos, especialmente la Reformation Study Bible, y cómo esta Biblia estando ahora disponible en espaƱol serĆ” de gran ayuda y edificación a ministros y laicos en el mundo hispano.

Algunas de los temas a tratar:

  • ĀæPor quĆ© consideras que La Biblia de Estudio de La Reforma es una herramienta util para cada cristiano?
  • ĀæCuĆ”l es la importancia de las confesiones y los credos históricos?
  • ĀæPor quĆ© las confesiones y los credos históricos son necesarios para la Iglesia de habla hispana?
  • ĀæCuĆ”l es el beneficio de contar con notas y comentarios bĆ­blicos de tantos eruditos reconocidos a la hora de estudiar la Biblia?
  • ĀæQuĆ© te parece que se haya usado la versión de la Biblia de las AmĆ©ricas para La Biblia de Estudio de La Reforma?
  • ĀæPor quĆ© recomendarĆ­as La Biblia de Estudio de La Reforma?

La Biblia de Estudio de La Reforma cuenta con mĆ”s de un millón de palabras de notas teológicas y artĆ­culos temĆ”ticos de 75 distinguidos pastores y teólogos de alrededor del mundo, liderados por el Dr. R.C. Sproul. AdemĆ”s, contiene una serie de traducciones originales de confesiones y credos históricos de 2 000 aƱos de historia de la Iglesia. La Biblia de Estudio de La Reforma enfatiza la necesidad de que la gracia de Dios nos saque de las tinieblas y nos conduzca a la luz de las Escrituras.

Visita la pĆ”gina web BibliaDeEstudioDeLaReforma.com para que puedas obtener toda la información referente a las caracterĆ­sticas Ćŗnicas de esta nueva Biblia, descargar una muestra gratuita de las herramientas de estudio que incluye y conocer sobre la disponibilidad de la misma en tu paĆ­s.

Ministerios Ligonier
Ministerios Ligonier

Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

Quince estrategias para tener gozo

Soldados de Jesucristo

Abril 30/2021

Solid Joys en EspaƱol

Quince estrategias para tener gozo

John Piper

John Piper

Encuentra mƔs devocionales de John Piper en EspaƱol
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra mĆ”s recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
SĆ­guenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
SĆ­guenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
SĆ­guenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

Jesucristo pagó el rescate

Viernes 30 Abril

Ninguno de ellos podrÔ en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se lograrÔ jamÔs).Salmo 49:7-8

Jesucristo pagó el rescate

Dios, ā€œque es rico en misericordiaā€, abrió un camino para que escapes del juicio final que merecĆ­as por tu pecado, para librarte de las cadenas de SatanĆ”s y de su esclavitud. Ɖl dio a su Ćŗnico y amado Hijo, para que muriera en tu lugar. El SeƱor JesĆŗs dio su vida en la cruz, derramó su sangre con el fin de pagar tu rescate. Para liberar a los hombres del poder del pecado y de la muerte fue necesario pagar un precio mucho mĆ”s alto que el valor de todo el oro y la plata del mundo: ā€œLa sangre preciosa de Cristoā€, dice la Biblia. ā€œSabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminaciónā€ (1 Pedro 1:18-19).

Debido al pecado, la muerte tenĆ­a tal control sobre la humanidad, que la Ćŗnica manera de romperlo era que el Hijo de Dios viniera y muriera en lugar del pecador. ā€œJesucristo… se dio a sĆ­ mismo en rescate por todosā€ (1 Timoteo 2:5-6). La buena nueva es para todos los hombres, nos habla de una gran salvación ofrecida gratuitamente a todos, pero solo se benefician de ella los que con todo su corazón creen que JesĆŗs es el Hijo de Dios y lo aceptan como su Salvador personal.

La Biblia, la Palabra de Dios, dice claramente: ā€œSiendo aĆŗn pecadores, Cristo murió por nosotrosā€ (Romanos 5:8). Y aĆŗn mĆ”s, nos promete que ā€œtodo aquel que en Ć©l [JesĆŗs] creeā€, recibirĆ” la remisión de los pecados. ā€œPorque la paga del pecado es muerte, mas la dĆ”diva de Dios es vida eterna en Cristo JesĆŗs SeƱor nuestroā€ (Romanos 6:23).

1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch

Andando en Verdad y en Amor (2 Jn 1-6) – 27/29

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

27. Andando en Verdad y en Amor (2 Jn 1-6)Ā 

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Ofrece la misma gracia que predicas

Alimentemos El Alma

Ofrece la misma gracia que predicas

PorĀ Paul TrippĀ 

Traducción por María Gigliola Montealegre-Chaves

Lo he hecho por años. Era muy bueno haciéndolo, pero no lo sabía. Moldeó la forma en que predicaba y la forma en que me esforzaba en pastorear a las personas. Me habría sentido ofendido si hubieras cuestionado mi teología. Yo era un apasionado defensor de las «doctrinas de la gracia». Las conocía muy bien y podía expresarlas con claridad, pero algo estaba ocurriendo en los cimientos. Enérgicamente devalué en los deberes, los procesos y las relaciones del Ministerio Pastoral la misma gracia que teológicamente defendí. Mi ministerio no se sustentaba en la gracia. Carecía de los frutos de la gracia: confianza y seguridad. Por lo tanto, intenté hacer en las personas lo que sólo Dios puede realizar y reiteradamente le solicité a la ley llevar a cabo aquello que sólo la divina gracia podía lograr.

¿Cómo sucede esto? El corazón de cada creyente, que sigue siendo librado del pecado, es arrastrado lejos del sustento del nowismo de la gracia hacia algún tipo de legalismo. Incluso después de ser salvados por la gracia, tendemos a pensar: «soy una persona virtuosa y no necesito del Salvador». Pensando que somos nosotros los que guardamos la ley, la llevamos a los infractores con la esperanza de que vean su comportamiento errado y se esfuercen por mejorar.

Nadie predica mÔs la ley que aquel que cree guardarla. Y nadie otorga la gracia con mÔs ternura que aquel que sabe que la necesita con desesperación. La tentación de regresar al legalismo nos da la bienvenida a todos.

Los recursos que necesitamos

Existen dos lugares determinados en los que un pastor tiene la tentación de devaluar la gracia. Primero, existe la tentación de devaluar la gracia de la presencia del EspĆ­ritu Santo que mora en nosotros, nos ilumina, condena, guĆ­a y faculta. (Ver Romanos 8:1-11). Dios sabĆ­a que nuestra lucha contra el pecado era tan profunda que no bastaba con perdonarnos. No, sumado al perdón Ɖl nos abrió y se metió dentro de nosotros por medio de su EspĆ­ritu. En su presencia tenemos los recursos que necesitamos para ser quienes deberĆ­amos ser y hacer aquello para lo que fuimos llamados.

Cuando devalĆŗas esta gracia, crees que tu trabajo como pastor es dirigir la vida de las personas. Simplemente te conviertes en alguien demasiado presente en sus vidas y muy dominante de sus pensamientos y decisiones. Tu ministerio inicia a migrar de uno que estĆ” centrado en decirle a la gente lo que Dios ha hecho por ellos, a uno que estĆ” dominado por decirle a las personas lo que tienen que hacer.

La madurez en el Cuerpo de Cristo nunca es fruto de este tipo de pastoreo No, el fruto es una uniformidad cultural y de comportamiento que se disfraza de madurez. Sólo cuando el pastor se sustenta en la gracia del EspĆ­ritu Santo que mora en nosotros, se libera de dirigir la vida de las personas y se vuelve mĆ”s consciente de cuĆ”ndo hablar y cuĆ”ndo callar, cuĆ”ndo tener una participación mĆ”s activa y cuĆ”ndo dejar de tenerla, y cuĆ”ndo aconsejar y cuĆ”ndo confiar en Dios para que sea Ɖl quien guĆ­e.

La meta no es tener una congregación que se ajuste uniformemente al estilo de vida del pastor, sino una que se amolde progresivamente a la imagen de Jesús. Es decir, una congregación que crezca en Cristo a pesar de que, desde abajo, sus miembros tomen diferentes decisiones.

SustƩntate en la gracia

Existe una segunda gracia que los pastores estÔn tentados a devaluar. Es la gracia del sacerdocio de todos los creyentes. Esta gracia no sólo le da la bienvenida a todos los creyentes al santuario de Dios a través de la sangre de Jesús, sino que también llama a cada creyente a ser un ministro de esa gracia en la vida de los demÔs. (Ver Colosenses 3:12-17). Cuando devalúas esta gracia, el ministerio se convierte en un lugar dominado y controlado por el personal asalariado, los ancianos y los diÔconos. No predicas la verdad sobre la importancia del ministerio santificante del cuerpo de Cristo, no le das a la gente la visión del ministerio, no los llamas a adquirir un compromiso con el estilo de vida que le da forma al ministerio, y no los preparas para el servicio. Haces hincapié en un ministerio programÔtico formal dejando de lado el llamado a formar un ministerio informal de miembro a miembro.

Su fruto es una congregación pasiva que cree que el ministerio nunca serÔ oficial a menos que el pastor esté presente, que piensa en el ministerio como un programa semanal de reuniones dirigidas por el personal pastoral, y que se han convertido mÔs en consumidores que en participantes. Las «articulaciones y los ligamentos» no cuentan con la confianza ni el reconocimiento para desempeñar su papel y como resultado el cuerpo se debilita.

Cuando un pastor adopta una teologĆ­a de la gracia pero a nivel funcional devalĆŗa la gracia de Dios en la vida del creyente, estarĆ” muy presente y dominante en el ministerio, y el fruto de este ministerio serĆ” la uniformidad y la pasividad en el Cuerpo de Cristo. Muy diferente a la verdadera madurez que produce un ministerio sustentado en la gracia de Dios.

Para un pastor, sustentarse en la gracia es una guerra. Una y otra vez nuestros farisaicos corazones migran hacia un ministerio de legalismo y control Es importante, y demuestra humildad, confesar que necesitamos desesperadamente de la gracia para ser capaces de sustentarnos en ella. ĀæNo crees que es reconfortante saber que se nos ha otorgado la gracia que necesitamos en el ministerio para que no devaluemos la gracia que predicamos?

Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

ĀæQuĆ© es el gnosticismo cristiano?

Got Questions

¿Qué es el gnosticismo cristiano?

En realidad no hay tal cosa como el gnosticismo cristiano, porque son dos sistemas de creencias mutuamente excluyentes. Los principios del gnosticismo contradicen lo que significa ser cristiano. Por lo tanto, aunque algunas formas de gnosticismo pueden pretender ser cristianas, de hecho, son decididamente no cristianas.

El gnosticismo fue tal vez la herejía mÔs peligrosa que amenazó a la iglesia primitiva durante los tres primeros siglos. Influenciada por filósofos tales como Platón, el gnosticismo estÔ basado en dos falsas premisas. Primero, adopta un dualismo en cuanto al espíritu y la materia. Los gnósticos aseguran que la materia es inherentemente mala y el espíritu es bueno. Como resultado de esta presuposición, los gnósticos creen que cualquier cosa que se haga en el cuerpo, incluso el pecado mÔs grande, no tiene sentido, porque la vida real existe solamente en el reino de los espíritus.

Segundo, los gnósticos afirman poseer un elevado conocimiento, una ā€œverdad superiorā€ dada a conocer solamente a unos pocos. El gnosticismo viene de la palabra griega gnosis que significa ā€œconocerā€. Los gnósticos sostienen poseer un conocimiento superior, adquirido no en la Biblia, sino en algĆŗn plano mĆ­stico superior de la existencia. Los gnósticos se ven a sĆ­ mismos como una clase privilegiada, elevada sobre todas las demĆ”s por su conocimiento mĆ”s elevado y profundo de Dios.

Para desacreditar la idea de cualquier compatibilidad entre el cristianismo y el gnosticismo, uno sólo tiene que comparar las enseƱanzas de las principales doctrinas de la fe. En cuanto a la salvación, el gnosticismo enseƱa que la salvación se gana a travĆ©s de la adquisición del conocimiento divino el cual lo libera a uno de las ilusiones de las tinieblas. Aunque ellos afirman seguir a Jesucristo en Sus enseƱanzas originales, ellos lo contradicen en todo momento. JesĆŗs no dijo nada acerca de la salvación a travĆ©s del conocimiento, sino por la fe en Ɖl como Salvador del pecado. ā€œPorque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se glorĆ­eā€ (Efesios 2:8-9). Es mĆ”s, la salvación que ofrece Cristo es gratuita y disponible para todos (Juan 3:16), no solo para un selecto grupo que haya alcanzado una revelación especial.

El cristianismo afirma que hay una fuente de la Verdad y que esa es la Biblia, la inspirada e inerrante Palabra del Dios viviente, la Ćŗnica norma infalible de fe y prĆ”ctica (Juan 17:17; 2 Timoteo 3:15-17; Hebreos 4:12). Es la revelación escrita de Dios para la humanidad y nunca es sustituida por pensamientos, ideas, escritos o visiones humanas. Los gnósticos, por otra parte, usan una variedad de escritos herĆ©ticos conocidos como los evangelios gnósticos, una colección de falsificaciones que aseguran ser los ā€œlibros perdidos de la Bibliaā€. Afortunadamente, los padres de la iglesia primitiva fueron casi unĆ”nimes en reconocer estos pergaminos gnósticos como fraudulentas falsificaciones que exponen falsas doctrinas acerca de Jesucristo, la salvación, Dios y cada una de las demĆ”s verdades cruciales del cristianismo. Hay incontables contradicciones entre los ā€œevangeliosā€ gnósticos y la Biblia. Aun cuando los llamados gnósticos cristianos citan de la Biblia, ellos reescriben versĆ­culos para que armonicen con su filosofĆ­a, una prĆ”ctica que estĆ” estrictamente prohibida y contra la cual advierte la Escritura (Deuteronomio 4:2, 12:32; Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:18-19).

La Persona de Jesucristo es otra Ć”rea donde el cristianismo y el gnosticismo difieren drĆ”sticamente. El gnóstico cree que el cuerpo fĆ­sico de JesĆŗs no era real, sino que sólo ā€œaparentabaā€ ser fĆ­sico y que Su espĆ­ritu descendió sobre Ɖl en Su bautismo, pero lo dejó justo antes de Su crucifixión. Tales opiniones destruyen no sólo la verdad sobre la humanidad de JesĆŗs, sino tambiĆ©n de la expiación, puesto que JesĆŗs no sólo tuvo que ser verdaderamente Dios, sino tambiĆ©n verdaderamente humano (y fĆ­sicamente real), quien realmente sufrió y murió sobre la cruz a fin de ser un sacrificio sustitutivo y aceptable por el pecado (Hebreos 2:14-17). El punto de vista bĆ­blico sobre JesĆŗs, afirma Su completa humanidad, asĆ­ como Su completa deidad.

El gnosticismo se basa en un enfoque mĆ­stico, intuitivo, subjetivo, interno, y emocional de la verdad, lo cual no es del todo nuevo. Es algo muy viejo, regresando de alguna forma al JardĆ­n del EdĆ©n, donde SatanĆ”s cuestionó a Dios y las palabras que Ɖl habló, y convenció a AdĆ”n y Eva de rechazarlas y creer una mentira. Ɖl hace la misma cosa hoy, ā€œcomo león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorarā€ (1 Pedro 5:8). Ɖl aĆŗn cuestiona a Dios y la Biblia y atrapa en su red a aquellos que son o ingenuos y escrituralmente ignorantes o a quienes estĆ”n buscando alguna revelación personal que los haga sentir especiales, Ćŗnicos y superiores a los demĆ”s. Sigamos al apóstol Pablo quien nos dice, ā€œExaminadlo todo; retened lo buenoā€ (1 Tesalonicenses 5:21) y esto lo hacemos comparĆ”ndolo todo con la Palabra de Dios, la Ćŗnica Verdad.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Libertad cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Libertad cristiana

Dan Dodds 

En la Edad Media, a medida que la Iglesia de Roma se hacía mÔs y mÔs corrupta, algunas de las doctrinas que fueron promulgadas se volvieron sospechosas. Una de ellas fue la insistencia en la doble autoridad de la Iglesia y la Palabra. Por supuesto, cuando parecía que la Iglesia y la Palabra estaban en conflicto, la Iglesia de Roma siempre resultaba preeminente (en su propia opinión). Como único intérprete autorizado y autodesignado de las Escrituras, Roma tenía la última palabra en todos los asuntos bíblicos.

Esta autoridad autodesignada fue uno de los blancos principales de los reformadores, y su crĆ­tica fue encapsulada en la frase sola Scriptura: la Escritura sola. Por medio de esta enseƱanza, los reformadores afirmaron que Roma es falible, mientras que la Palabra de Dios no lo es. De modo que, cuando ambas estĆ”n en conflicto, cada cristiano, estĆ” obligado por la Palabra de Dios a oponerse a Roma. La conciencia del creyente debe estar sujeta Ćŗnicamente a la Palabra de Dios y a nada mĆ”s.

Esto fue expuesto claramente en la respuesta de Martín Lutero cuando en la Dieta de Worms en 1512 el afirmó:

A menos que sea convencido por el testimonio de la Escritura o por razón clara (pues no confío en el papa o en concilio, ya que es bien conocido que se han equivocado y se han contradicho a sí mismos con frecuencia) las Escrituras que he citado me obligan a mantenerme firme en esta posición, pues mi conciencia estÔ cautiva a la Palabra de Dios. No puedo y no voy a retractarme de nada, ya que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia.

Un resultado de la doctrina de la sola Scriptura es la doctrina de la libertad cristiana, una doctrina que protege contra la usurpación ilegĆ­tima o el abuso de la autoridad por parte de personas o instituciones sobre la conciencia del pueblo de Dios. Esta doctrina afirma que si la Escritura (o una verdad legĆ­timamente derivada de ella) no aborda un tema Ć©tico particular, el cristiano tiene la libertad de decidir; su conciencia no puede ser atada por  nadie. Por lo tanto, el cristiano estĆ” protegido de la tiranĆ­a de las autoridades y opiniones.

Los cristianos con corazones ardiendo por Dios vienen en todas las formas, tamaƱos y prƔcticas de las libertades.

Los teólogos describen las Ć”reas de libertad como adiaphora: asuntos que no son esenciales a la fe. La palabra viene del griego a, negación, y diaphora, Ā«diferenciableĀ». Al unir ambas, adiaphora significa Ā«no diferenciableĀ». De nuevo, si no hay un mandato moral de la Escritura, el cristiano es libre de escoger basado en sus preferencias.

La doctrina de la libertad cristiana no fue un tema trivial en la Reforma; algunos argumentarĆ­an que fue uno de los temas principales. Pero Āæpor quĆ© fue tan importante para los reformadores? Juan Calvino es Ćŗtil aquĆ­: 

Pero estos asuntos [de la libertad cristiana] son mĆ”s importantes de lo que comĆŗnmente se cree. Porque una vez que las conciencias han caĆ­do en tales lazos, se meten en un largo laberinto del que no es fĆ”cil salir luego. Si uno comienza a dudar de si le es lĆ­cito usar lino en su traje, sus camisas, paƱuelos y servilletas, despuĆ©s no estarĆ” seguro ni siquiera de si puede usar cƔƱamo; y, al fin, comenzarĆ” incluso a dudar de si le es lĆ­cito usar estopa… Porque cuantos se encuentran enredados en tales dudas, a dondequiera que se vuelvan, no verĆ”n otra cosa sino escrĆŗpulos de conciencia (Institutos, 3.19.7).

 Cuando un cristiano decide convertir un acto bĆ­blicamente neutro en algo universalmente malo, no solo para sĆ­ mismo sino tambiĆ©n para los demĆ”s, camina en una pendiente resbaladiza sin restricciones bĆ­blicas. Esta es una forma de legalismo; hace ley de la libertad, y su efecto es envolver la conciencia de los creyentes y confundir las categorĆ­as de ley y libertad dadas por Dios.

Lo que la libertad cristiana no es

Debido a la proliferación de regulaciones hechas por el hombre incluso (¿especialmente?) en la iglesia, nuestra congregación ha añadido una lección en la clase de visitantes titulada «Lo que no somos como Iglesia». Ahora tenemos mÔs de veinticinco apartados para desalentar a la gente que viene con cualquier agenda diseñada para atar las conciencias de los creyentes.

Pero como sucede a menudo, podemos esquivar un lado del camino con el fin de evitar una zanja solo para encontrarnos en la zanja opuesta. La doctrina de la libertad cristiana puede ser abusada por cristianos descuidados que malinterpretan y/o hacen mal uso de la doctrina. Pablo viene al rescate aquĆ­. Observa sus palabras en GĆ”latas 5:13: Ā«Hermanos, a libertad fuisteis llamados; solo que no usĆ©is la libertad como pretexto para la carne, sino servĆ­os por amor los unos a los otrosĀ». Pedro concuerda: Ā«Andad como libres, pero no usĆ©is la libertad como pretexto para la maldad, sino empleadla como siervos de DiosĀ» (1 Pe 2:16). Las Ć”reas de libertad cristiana no son una excusa para pecar.

Hay mĆ”s instrucción disponible en Romanos 14. AsĆ­ como los modernos pueden debatir el uso del alcohol, la Iglesia primitiva debatió sobre la comida que habĆ­a sido sacrificada a los Ć­dolos. ĀæDeben comer esa comida o no? Pablo proveyó dos principios que debemos considerar, y encontramos ambos en Romanos 14:3: Ā«El que come [comida que habĆ­a sido sacrificada a los Ć­dolos] no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptadoĀ».

Primero, los hermanos mÔs fuertes a menudo miran por encima del hombro a los mÔs débiles, y Pablo les advierte que se guarden de la arrogancia. Pero en segundo lugar, nota que el que se abstiene también tiene una obligación: no debe juzgar al que come. Es decir, no tiene derecho a juzgar a su hermano, llamando pecado aquello que Dios no ha calificado como tal. El consejo de Pablo al final es este: «Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua» (v. 19). Servirse unos a otros es la orden del día, sin hacer alarde de nuestra libertad o desdeñar a quien la ejerce.

Los cristianos con corazones ardiendo por Dios vienen en todas las formas, tamaños y prÔcticas de las libertades. Y Dios nos llama a una honesta autoevaluación en Su presencia antes de dirigir nuestra atención a nuestros hermanos y hermanas (Mt 7:1Rom 14:22-23).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Dan Dodds
Dan Dodds

El Rev. Dan Dodds es pastor asociado de atención pastoral y consejería en Woodruff Road Presbyterian Church en Simpsonville, S.C.