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Serie: Fidelidad en las cosas pequeƱas
La fidelidad en las cosas pequeƱas ā Ejemplos bĆblicos ā 7ma. parte
Robert Rothwell
Nota del editor:Ā Esta es la sĆ©ptima y Ćŗltima parte del tercer capĆtulo en la serie de artĆculos deĀ Tabletalk Magazine:Ā Fidelidad en las cosas pequeƱas.
En la primera parte de este artĆculo, nos enfocamos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeƱas durante la era primitiva. En la segunda parte vimos algunos ejemplos bĆblicos durante la era patriarcal. En la tercera parte, tratamos algunos ejemplos durante la era del Ć©xodo. En la cuarta parte, nos enfocamos en la era de JosuĆ© y los jueces. Luego, en la quinta parte, vimos algunos ejemplos bĆblicos desde la era de los reyes y los profetas hasta el retorno del pueblo de Israel del exilio. En la sexta parte, vimos algunos ejemplos durante los albores del nuevo pacto. Para cerrar con este articulo, nos enfocaremos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeƱas durante la era apostólica.
La era apostólica
Consideramos mayormente el Evangelio de Lucas al ver a algunas de las personas que fueron fieles en las cosas pequeƱas durante el ministerio de JesĆŗs. Pero no nos olvidemos del mismo Lucas. Tenemos el Evangelio de Lucas y el libro de los Hechos porque Lucas el mĆ©dico fue fiel en las cosas pequeƱas. Ćl fue minucioso al consultar las diferentes fuentes respecto a la vida de Cristo y el ministerio apostólico, rastreando los detalles menores, asegurĆ”ndose de registrar correctamente las palabras de las figuras claves, revisando y volviendo a revisar su obra para darnos un relato ordenado del ministerio de nuestro Salvador y de la labor de los apóstoles despuĆ©s de la ascensión de Cristo (Lc 1:1-4; Hch 1:1-3). AdemĆ”s, Lucas viajó con Pablo y sirvió fielmente al apóstol donde fuera que Pablo lo requiriera. Lucas incluso estuvo con Pablo al final de su vida, sirviĆ©ndole fielmente (Col 4:14; 2 Tim 4:11). De seguro no estamos especulando excesivamente si decimos que Lucas fue fiel como amigo y doctor en el cuidado de las cosas pequeƱas ligadas al ministerio de Pablo, prescribiĆ©ndole varios tratamientos sencillos y asistiendo a Pablo para aliviar sus cargas cuando podĆa hacerlo: colocĆ”ndole y extrayĆ©ndole puntadas para cerrar sus heridas, buscĆ”ndole medicinas, tomando notas de los sermones del apóstol, etc.
Dios continuarÔ llevando a cabo Sus propósitos hasta llegar a la consumación de Su Reino cuando Jesucristo regrese.
Priscila y Aquila tambiĆ©n se destacan como personas fieles en las cosas pequeƱas durante el perĆodo apostólico. El discipulado puede ser una tarea ardua. Hacerlo bien requiere de un gran compromiso y de una perseverancia constante para enseƱar a tiempo y fuera de tiempo, aprovechando los pequeƱos momentos y conversaciones, asĆ como deben hacerlo los padres cuando estĆ”n enseƱando la ley de Dios a sus hijos. Priscila y Aquila discipularon fielmente a Apolos en las cosas pequeƱas, pues Ć©l Ā«enseƱaba con exactitud las cosas referentes a JesĆŗsĀ» ālos fundamentos del evangelioā, pero necesitaba ayuda para entender los asuntos que no eran centrales en cuanto a lo que es necesario creer para ser salvo (Hch 18:24-28).
Los apóstoles nombran a muchos individuos que les sirvieron fielmente mientras desarrollaban su ministerio apostólico. Ya hemos mencionado a Lucas, pero las salutaciones finales de las epĆstolas enumeran a muchos otros hombres y mujeres. Hay otro ayudador que se destaca: Epafrodito, quien sirvió a Pablo como asistente y mensajero, llevando obsequios de la iglesia de Filipos para apoyar al apóstol mientras estaba encarcelado en Roma. La tarea de llevar estos fondos ciertamente involucraba aspectos para nada glamurosos: era necesario hacer planes de viaje y prestar atención a detalles pequeƱos como la preparación del equipaje. Sin embargo, Epafrodito fue fiel en todas las cosas necesarias para llevar a cabo la labor, tanto en las grandes como en las pequeƱas. Incluso casi murió en el proceso, pero eso no aminoró su fervor por ser fiel en las cosas pequeƱas (Flp 2:19-30; 4:18).
Por Ćŗltimo, pero no menos importante, el elogio que Pablo hace de la fe de Loida y Eunice, la abuela y la madre de Timoteo respectivamente, es un testimonio de la importancia de la fidelidad en las cosas pequeƱas. AquĆ tenemos a dos mujeres mĆ”s en la comunidad pactual que siguieron los mandamientos de Deuteronomio 6:4-9 e imprimieron la ley de Dios en los corazones de sus hijos. ĀæDe quĆ© otra manera habrĆa Timoteo conocido desde la niƱez Ā«las Sagradas EscriturasĀ» que nos dan Ā«la sabidurĆa que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo JesĆŗsĀ» (2 Tim 1:5; 3:15)? La fidelidad de estas mujeres al enseƱar la Palabra de Dios en los pequeƱos momentos cotidianos de la formación de Timoteo le dio a la Iglesia un siervo de Dios dedicado y un pastor fiel.
La fidelidad importa
Hemos podido resaltar solo algunos ejemplos de cómo la fidelidad en las cosas pequeƱas fue clave en la historia de la salvación. Desde los casos de las figuras bien conocidas (como Jacob, David y MarĆa) hasta los de las menos conocidas (como PuĆ”, Eunice y los padres israelitas que no fueron nombrados), la fidelidad en los asuntos pequeƱos, en los detalles, ha sido usada por Dios para edificar Su Reino. Sin embargo, Dios continĆŗa contando Su historia; Ćl continuarĆ” llevando a cabo Sus propósitos hasta llegar a la consumación de Su Reino cuando Jesucristo regrese. Como hemos visto, no necesitamos ser lĆderes famosos ni magnĆficos para desempeƱar papeles importantes en esta historia. Necesitamos ser fieles en las cosas pequeƱas que Dios nos ha llamado a hacer.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.