Endeudados – 20

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

20 – Endeudados

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

EscatologĆ­a – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teologƭa SistemƔtica

Clase 25/26

EscatologĆ­a – Parte 1

1. Introducción

Estamos viviendo en los Ćŗltimos dĆ­as. (Hebreos 1:1-4)

La escatologĆ­a es importante para la manera en que vivimos. A veces puede ser un esfuerzo aterrador, especialmente cuando leemos o tratamos de estudiar el libro de Apocalipsis. Si eres alguien que cree que estudiar los Ćŗltimos tiempos es una tarea infructuosa debido a la dificultad de interpretar algunos de los pasajes bĆ­blicos o por cualquier otra razón, permĆ­teme leerte la introducción del libro de Apocalipsis. Dice: Ā«Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecĆ­a, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo estĆ” cercaĀ» (Apocalipsis 1:3). Dios ha prometido su bendición a aquellos que se esfuerzan por saber mĆ”s acerca de Ć©l a travĆ©s de su Palabra. Es mi deseo que podamos ser esas personas esta maƱana.

Ilustración: John Newton: Ā«Estamos seguros de que el SeƱor reina. La tormenta es dirigida por las manos que fueron clavadas a la cruz. Ɖl ama a los suyos y los cuidarÔ… Bendito sea Dios por la esperanza de una tierra de paz donde el pecado y toda tristeza serĆ”n excluidos. AllĆ­ tendremos un dĆ­a sin nubes y sin noche. El sol ya no se pondrĆ” mĆ”s, la voz de la guerra no se oirĆ” mĆ”s. Los habitantes ya no sentirĆ”n dolor, no llorarĆ”n mĆ”s, no saldrĆ”n mĆ”s. Entonces no habrĆ” mĆ”s insatisfacción y, por tanto, no habrĆ” mĆ”s deseos insatisfechos. Ā”QuĆ© estado de amor, vida y gozo cuando veamos a JesĆŗs tal como es! Y al contemplarlo, seremos transformados a su imagen y semejanza. Este dĆ­a vendrĆ”. Este dĆ­a se acerca cada hora. Su amigo y hermano, siervo y compaƱero de peregrinación, John Newton, Hoxton, 26 de julio de 1781Ā»[1].

2. La segunda venida de Cristo

Entonces, para comenzar el final, necesitamos saber que la Biblia promete un regreso literal de Cristo. JesĆŗs vino una vez para expiar los pecados, y vendrĆ” nuevamente para consumar su gobierno.

Hebreos 9:27-28«Y de la manera que estÔ establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerÔ por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan».

Esta verdad es mencionada y asumida a travĆ©s del Nuevo Testamento y fue enseƱada por los apóstoles. Pablo dice en 1 Tesalonicenses 4:16Ā«Porque el SeƱor mismo con voz de mando, con voz de arcĆ”ngel, y con trompeta de Dios, descenderĆ” del cielo…». Santiago, el hermano del SeƱor, se refiere a la expectativa futura de esta venida cuando escribe: Ā«Hermanos, tened paciencia hasta la venida del SeƱorĀ» (Santiago 5:7).

ĀæDe dónde sacaron estos hombres que JesĆŗs regresarĆ­a de nuevo? Bueno, al parecer del mismo SeƱor Jesucristo. Cuando estĆ” sentado con sus discĆ­pulos en el monte de los Olivos, JesĆŗs les dice: Ā«Entonces aparecerĆ” la seƱal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarĆ”n todas las tribus de la tierra, y verĆ”n al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviarĆ” sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta, y juntarĆ”n a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otroĀ» (Mateo 24:30-31).

Esta segunda venida de Cristo a menudo se conoce como Ā«el DĆ­a del SeƱorĀ» o alguna otra frase similar en las Escrituras. Es una frase que connota calamidad y juicio, asĆ­ como salvación. Cuando el SeƱor JesĆŗs regrese, se nos dice en SofonĆ­as que: Ā«DĆ­a de ira aquel dĆ­a, dĆ­a de angustia y de aprieto, dĆ­a de alboroto y de asolamiento, dĆ­a de tiniebla y de oscuridad, dĆ­a de nublado y de entenebrecimiento… porque pecaron contra JehovÔ… toda la tierra serĆ” consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada harĆ” de todos los habitantes de la tierraĀ» (SofonĆ­as 1:15-18).

Al mismo tiempo, el mundo entero serĆ” consumido por el fuego del celo de Dios (v. 3:8), Dios dice que devolverĆ” a los pueblos la Ā«pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de JehovĆ”, para que le sirvan de comĆŗn consentimientoĀ» (SofonĆ­as 3:9). Ese dĆ­a de juicio para los impĆ­os serĆ” un dĆ­a de regocijo para los justos.

Bien, ahora que entendemos que Cristo regresarÔ, ¿cuÔl es la naturaleza de esta segunda venida? ¿Cómo serÔ? ¿Qué podemos decir al respecto en base a las Escrituras?

A. HabrĆ” un regreso personal, visible y corporal de Cristo

Jesús regresarÔ en persona. Si bien esto parece evidente en una iglesia evangélica, una vez fue popular en los círculos protestantes liberales creer que Jesús no lo haría. En cambio, el aire o el aroma de Cristo regresaría, y la aceptación de su enseñanza y una imitación de su estilo de vida de amor regresarían cada vez mÔs a la tierra. Entonces se establecerían las normas éticas del Sermón del Monte, y la utopía sería disfrutada por todos.

Bueno, este no es el mensaje que recibimos de las Escrituras. La Biblia enseƱa que la encarnación del Hijo de Dios no fue su Ćŗltima manifestación en persona a los hombres en la tierra. En Juan 14:3, JesĆŗs dice que vendrĆ” otra vez.

Cuando JesĆŗs ascendió al cielo en Hechos 1, sin demora llegaron dos Ć”ngeles y les dijeron a los discĆ­pulos: Ā«Este mismo JesĆŗs, que ha sido tomado de vosotros al cielo, asĆ­ vendrĆ” como le habĆ©is visto ir al cieloĀ» (v. 11).

Por tanto, el regreso escatológico del SeƱor no serĆ” una venida espiritual para morar en los corazones de las personas y hacerlas mĆ”s felices y mĆ”s Ć©ticas, sino un regreso visible, corporal y personal. Y serĆ” un regreso glorioso. Mateo 16:27 nos dice que JesĆŗs regresarĆ” Ā«en la gloria de su PadreĀ».

Parece que esta gloria serĆ” visible para todos. En Apocalipsis 1:7, Juan escribe: Ā«He aquĆ­ que viene con las nubes, y todo ojo le verÔ…». Del mismo modo, en el pasaje de 1 Tesalonicenses que leĆ­mos antes, Pablo dice: Ā«el SeƱor mismo con voz de mando, con voz de arcĆ”ngel, y con trompeta de Dios, descenderĆ” del cielo…» (1 Tesalonicenses 4:16). El regreso de Cristo no se harĆ” secreta o sigilosamente. No, serĆ” alto y claro y anunciado y todos sabrĆ”n que el Hijo de Dios ha venido. SerĆ” un regreso digno del Rey de Reyes.

B. El tiempo de la venida de Cristo es desconocido

La Escritura no revela el tiempo de la segunda venida de Cristo. JesĆŗs dice en Mateo 24:36Ā«Pero del dĆ­a y la hora nadie sabe, ni aun los Ć”ngeles de los cielos, sino sólo mi PadreĀ».

Pregunta: ¿Por qué Dios no nos revela el momento exacto en que Cristo regresarÔ? ¿De qué manera no saber cuÔndo regresarÔ Cristo afecta nuestra vida cristiana?

Si continuamos leyendo en Mateo 24, JesĆŗs deja en claro por quĆ© no nos corresponde saber cuĆ”ndo regresarĆ”. Ɖl dice: Ā«Velad, pues, porque no sabĆ©is a quĆ© hora ha de venir vuestro SeƱor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a quĆ© hora el ladrón habrĆ­a de venir, velarĆ­a, y no dejarĆ­a minar su casa. Por tanto, tambiĆ©n vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrĆ” a la hora que no pensĆ”isĀ» (v. 42-44).

JesĆŗs luego ilustra esta enseƱanza nuevamente con la parĆ”bola de las diez vĆ­rgenes en Mateo 25, confirmando el mensaje de su regreso: Ā«Velad, pues, porque no sabĆ©is el dĆ­a ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venirĀ».

Pese a esta clara enseƱanza, las personas parecen tener un deseo insaciable por intentar responder Ā«cuĆ”ndoĀ» serĆ” la segunda venida. Ves esto no solo en la prensa sensacionalista en el mostrador de Safeway, sino tambiĆ©n en las enseƱanzas de muchas sectas religiosas (algunas profesando el nombre de Cristo).

No es una señal de piedad predecir algo con certeza que Dios dice que no sabremos. Jesús nos ordena estar atentos y preparados para su regreso. Debemos estar listos, como para un acontecimiento que podría suceder en cualquier momento. Esto parece indicar que es posible que Jesús pueda regresar en cualquier momento, incluso hoy.

Ā«Ahora bien, espera un segundoĀ», dices. Ā«Las Escrituras presentan la noción de que ciertas seƱales precederĆ”n el regreso de CristoĀ». Esto es verdad. Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 contienen la enseƱanza de Cristo acerca de las seƱales del fin del mundo. En Lucas 21:11, por ejemplo, JesĆŗs dice: Ā«HabrĆ” grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrĆ” terror y grandes seƱales del cieloĀ».

Las seƱales se pueden resumir aproximadamente de la siguiente manera:

SeƱales que evidencian la gracia de Dios:

  1. Proclamación del evangelio a todas las naciones
  2. La salvación de la plenitud de Israel

Señales que evidencian oposición a Dios:

  1. Tribulación
  2. ApostasĆ­a
  3. El Anticristo

SeƱales que evidencian el juicio de Dios:

  1. Guerras
  2. Terremotos
  3. Hambrunas

Pregunta: ¿Cómo conciliamos los pasajes que nos advierten que debemos estar preparados porque Cristo puede regresar en cualquier momento con pasajes que indican que deben ocurrir varios acontecimientos importantes antes de que Cristo pueda regresar?

¿Respuesta? Hay algunos evangélicos que creen que al trazar algunas de las «señales» que se cree que preceden el regreso de Cristo, pueden hacer la declaración de que «dado que A, B y C sucedieron, ahora Cristo puede regresar» y afirmar el momento exacto en que ocurrirÔ la parusía[2].

C. Los cristianos deben anhelar ansiosamente el regreso de Cristo

La segunda venida de Cristo es nuestra esperanza bendita. Independientemente de los detalles especĆ­ficos del regreso de Cristo, nuestra respuesta deberĆ­a ser la misma. Debemos desear y anhelar ansiosamente el regreso de Cristo en gloria. El que esto sucederĆ” constituye la esperanza fundamental de la vida cristiana. La Escritura es muy clara al respecto.

No sabemos cuÔndo regresarÔ. ”Así que procura esforzadamente la santidad y mantente firme en el Señor!

Tito 2:11-14: Ā«Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseƱƔndonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,  quien se dio a sĆ­ mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sĆ­ un pueblo propio, celoso de buenas obrasĀ».

1 Juan 3:2-3: «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro».

Filipenses 3:20-4:1: «Mas nuestra ciudadanía estÔ en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformarÔ el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. 4:1: Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados».

La respuesta de Juan en Apocalipsis a la afirmación de Jesús de que él regresarÔ es sencilla y gloriosamente correcta: «Amén; sí, ven, Señor Jesús» (Apocalipsis 22:20).

Ilustración: Richard Sibbes: Ā«Dios guarda lo mejor para el final… El final de un cristiano es el mejor. Dios asĆ­ lo permite, para consuelo de los cristianos, para que todos los dĆ­as que vivan, puedan pensar: ā€˜Lo mejor estĆ” por venir’. Para que todos los dĆ­as que se levanten, puedan pensar: ā€˜Estoy un dĆ­a mĆ”s cerca del cielo que antes. Estoy mĆ”s cerca de la muerte y, por tanto, mĆ”s cerca de Cristo’. Ā”QuĆ© alivio es esto para un corazón lleno de gracia! Un cristiano es un hombre feliz en su vida, pero mĆ”s feliz en su muerte, porque luego va a Cristo para estar con CristoĀ»[3].

El regreso de JesĆŗs es el acontecimiento que nos da esperanza como cristianos. Confirma que la historia no es un ciclo miserable, sino el plan de redención de Dios para su pueblo para gloria de su nombre. La doctrina de la segunda venida proclama que Dios tiene el control y que Cristo vendrĆ” nuevamente por sus escogidos. JesĆŗs dijo: Ā«Y si me fuere y os preparare lugar, vendrĆ© otra vez, y os tomarĆ© a mĆ­ mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambiĆ©n estĆ©isĀ» (Juan 14:3).

Aplicación: Pregúntate: «¿CuÔntas veces al día mis pensamientos se vuelven hacia esta esperanza?» ¿Mucho? ¿A menudo? ¿Ocasionalmente? ¿Escasamente? ¿Nunca? Si no recurrimos a esta esperanza mÔs a menudo, entonces tal vez amamos este mundo mÔs de lo que deberíamos. Deleitémonos en esta gran promesa.

  1. El milenio

Si has asistido al Seminario BÔsico de Teología SistemÔtica, sabrÔs que hemos hablado de muchos temas difíciles; la encarnación, el problema del mal, la Trinidad, entre otros. Bueno, esta próxima sección del milenio tiene su propio conjunto de dificultades.

La discusión del milenio, que significa «mil años», se origina del libro de Apocalipsis en la primera parte del capítulo 20. La pregunta que a menudo se hace en este pasaje es: «¿Qué son los mil años y cuÔndo regresarÔ Cristo con respecto a ¿ellos?».

Para darte una muestra de este pasaje, Apocalipsis 20:2-5 dice: Ā«Y [un Ć”ngel] prendió al dragón… que es el diablo y SatanĆ”s, y lo ató por mil aƱos;  y lo arrojó al abismo… y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios… vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil aƱos. Esta es la primera resurrecciónĀ».

Hay cuatro posiciones bÔsicas acerca del milenio que han tenido importancia a lo largo de la historia de la iglesia, aunque algunos tienen un origen mucho mÔs largo que otros. Permíteme explicarlas brevemente y luego dar una reflexión resumida.

El posmilenialismo

Esta posición señala que a través de la unión de SatanÔs, habrÔ un aumento gradual en el crecimiento de la iglesia y la difusión del evangelio donde mÔs y mÔs personas se convertirÔn en cristianos. La influencia de un mayor número de creyentes cambiarÔ a la sociedad para que funcione como Dios pretendía, lo que se traduce gradualmente en una era de paz y rectitud, en otras palabras, el milenio, que no es necesariamente un milenio literal. Cristo luego regresarÔ después del milenio.

El amilenialismo

La segunda posición es la del amilenialismo. Esta posición la mÔs simple y dice que la unión de SatanÔs reducirÔ su influencia sobre las naciones para que el evangelio sea predicado a todo el mundo, sin embargo, existe una opinión general de que los tiempos empeorarÔn. El reinado de Cristo es celestial y el milenio es equivalente a la edad de la iglesia actualmente en curso, sin referencia literal a mil años. Entonces Cristo regresarÔ y juzgarÔ a creyentes e incrédulos de una vez.

El premilenialismo clÔsico o histórico

La tercera posición es la del premilenialismo clÔsico o histórico. Aunque hay pequeñas variaciones en este punto de vista, bÔsicamente establece que Cristo regresarÔ antes del milenio. La era de la iglesia pasarÔ por el período de la tribulación. Al final de la tribulación, SatanÔs serÔ atado, y Cristo regresarÔ para establecer su reino en la tierra para el milenio, que no es necesariamente un literal de mil años. Los creyentes resucitados reinarÔn físicamente con el Cristo resucitado en la tierra durante este tiempo. Los incrédulos también estarÔn en la tierra en este momento y la mayoría se convertirÔ en creyente y se salvarÔ. Al final del milenio, SatanÔs es desatado y Cristo lo derrota decisivamente a él y a sus seguidores restantes. Entonces los incrédulos de todos los tiempos serÔn juzgados, y los creyentes entrarÔn en el estado eterno.

El premilenialismo dispensacional

Finalmente, tenemos el premilenialismo dispensacional. Esta es una posición bastante reciente que es premilenial en que Cristo volverÔ en secreto por los creyentes antes del sufrimiento del período de la tribulación. Durante la tribulación, el pueblo judío quedarÔ atrapado y finalmente se convertirÔ. Luego regresarÔ por tercera vez después de la tribulación con sus santos para gobernar la tierra durante mil años. El resto sigue lo mismo que la posición premilenial clÔsica.

Entonces, ¿aquí en Capitol Hill Baptist Church somos, posmilenio, amilenio o premilenio? Bueno, ”simplemente digamos que somos promilenio! El Artículo XVIII de la Declaración de Fe de CHBC establece:

Ā«Creemos que el fin del mundo se acerca; que en el Ćŗltimo dĆ­a Cristo descenderĆ” del cielo, y resucitarĆ” a los muertos de la tumba hasta la retribución final; que se producirĆ” una separación solemne; que los malvados serĆ”n juzgados sin fin castigo, y los justos a la alegrĆ­a sin fin; y que este juicio fijarĆ” para siempre el estado final de los hombres en el cielo o en el infierno, en los principios de las  justiciaĀ».

Ten en cuenta que un creyente puede firmar la Declaración de Fe de CHBC y convertirse en miembro de CHBC sin hacer una declaración acerca de lo que cree sobre el milenio. Este es un tema controversial entre muchos evangélicos, pero solo es de naturaleza secundaria. Nuestra Declaración de Fe declara solo lo que es un hecho de las Escrituras y es necesario para nuestra unidad como iglesia.

Hay muchos grandes teólogos a lo largo de los años que han diferido en estas diversas posiciones. Augustine, B.B. Warfield, y muchos otros durante los grandes avivamientos del pasado han mantenido la posición posmilenial. Louis Berkhof, Juan Calvino y otros reformadores han mantenido la posición amilenio. Don Carson, Al Mohler y Wayne Grudem mantienen la clÔsica visión premilenial mientras que John MacArthur es premilenialista dispensacional. Creo que sería seguro decir que los líderes de nuestra iglesia entran en algún lugar entre el amilenialismo y el premilenarismo clÔsico.

El último comentario que debemos hacer acerca de estas posiciones es que todas ellas han sido retenidas por lo que consideraríamos cristianos genuinos y grandes teólogos. Esta no es una doctrina esencial de la fe cristiana. Tu salvación no depende de cómo abordas este problema. Lo importante es que todas estas posiciones tienen la creencia similar de que Cristo regresa y ese juicio estÔ por venir. Debemos estar preparados.

  1. Conclusión

La próxima semana, concluiremos la clase examinando el juicio final, los cielos nuevos y la tierra nueva.

ApƩndice

Comentarios de Mark Dever, 12 de julio de 2009: Sermón acerca de las posiciones milenarias:

Ā«Creo que las posiciones milenarias no tienen que estar entre esas doctrinas que nos dividen… Sugiero que lo que crees acerca del milenio, cómo interpretas estos miles de aƱos, no es algo sobre lo que es necesario que estemos de acuerdo para tener una congregación junta. El SeƱor Jesucristo oró en Juan 17:21 para que nosotros los cristianos pudiĆ©ramos ser uno. Por supuesto, todos los verdaderos cristianos somos uno porque tenemos su EspĆ­ritu, compartimos su EspĆ­ritu, deseamos vivir esa unidad. Pero se supone que esa unidad es evidente como un testimonio del mundo que nos rodea. Por tanto, concluyo que debemos terminar nuestras cooperaciones junto con otros cristianos (ya sea casi en una congregación, o mĆ”s extensamente trabajando juntos en misiones, plantación de iglesias, evangelismo y edificación el ministerio) solo con el mayor de los cuidados, no sea que desgarremos el cuerpo de Cristo por cuya unidad Ć©l ha orado y se ha dado a sĆ­ mismo. Por tanto, concluyo que es pecado dividir el cuerpo de Cristo – dividir el cuerpo por el que Ć©l oraba estarĆ­a unido. Por tanto, para nosotros concluir que debemos estar de acuerdo con una cierta posición acerca del alcohol, o de la educación, o una cierta posición acerca de la carne sacrificada a los Ć­dolos, o del milenio para tener compaƱerismo es, creo, no solo innecesario para el cuerpo de Cristo, sino que, por ende, no estĆ” justificado y, en consecuencia, estĆ” condenado por las Escrituras. Entonces, si eres pastor y me estĆ”s escuchando, me entiendes correctamente si crees que estoy diciendo que estĆ”s en pecado si llevas a tu congregación a tener una declaración de fe que requiere una visión milenaria particular. No entiendo por quĆ© tiene que ser una cuestión de uniformidad para tener unidad cristiana en una congregación localĀ».

El milenio y sus debates – Michael Horton

En su discurso en el monte de los Olivos (Mt. 24-25), Jesús presentó una secuencia clara de eventos entre sus dos advenimientos. Esto fue en respuesta a la pregunta de sus discípulos: «Dinos, ¿cuÔndo serÔn estas cosas, y qué señal habrÔ de tu venida, y del fin del siglo?» (Mt. 24:3). Esta misma pregunta fue provocada por la observación de Jesús de que el templo serÔ destruido (vv. 1-2). Primero, dijo Jesús, habrÔ falsos mesías, «pero aún no es el fin» (v. 6); guerras, terremotos y hambre, pero «todo esto serÔ principio de dolores» (v. 8). Los enemigos de sus seguidores los entregarÔn [a ellos], como lo hicieron con Jesús, y muchos se apartarÔn. «Mas el que persevere hasta el fin, éste serÔ salvo» (vv. 9, 13). Nada de esto cuenta contra la promesa de Cristo de que ha inaugurado su reino y de que las puertas del infierno no prevalecerÔn contra él, porque aun mediante tal persecución él edificarÔ su reino por medio de su evangelio. «Y serÔ predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrÔ el fin» (v. 14).

AquĆ­ JesĆŗs nos da una gran visión angular del tiempo entre sus dos venidas: la primera, cuando vino en gracia, y la segunda, cuando viene en gloria. Primero, Ā«la abominación desoladoraĀ»: el templo serĆ” destruido, y algunos de sus oyentes vivirĆ”n para ver esto (v. 15, 34). Los discĆ­pulos serĆ”n esparcidos desde JerusalĆ©n a raĆ­z de este acontecimiento trascendental, y deben ser advertidos contra las falsas afirmaciones de que Cristo ha regresado (vv. 16-27). Ā«E inmediatamente despuĆ©s de la tribulación de aquellos dĆ­as, el sol se oscurecerĆ”, y la luna no darĆ” su resplandor, y las estrellas caerĆ”n del cielo, y las potencias de los cielos serĆ”n conmovidas. Entonces aparecerĆ” la seƱal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarĆ”n todas las tribus de la tierra, y verĆ”n al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviarĆ” sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta, y juntarĆ”n a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otroĀ» (vv. 29-31). No sabemos cuĆ”nto tiempo durarĆ” Ā«la tribulación de aquellos dĆ­asĀ» (v. 29). Nadie sabe cuĆ”ndo JesĆŗs regresarĆ”, incluso el mismo JesĆŗs, sino solo el Padre; vendrĆ” cuando nadie lo espere (v. 36-44). Entonces el Hijo del Hombre se sentarĆ” en su trono, juzgarĆ” al mundo, darĆ” la bienvenida a sus ovejas a la gloria eterna y enviarĆ” a los cabritos Ā«al fuego eterno preparado para el diablo y sus Ć”ngelesĀ» (25:31-46).

Es fĆ”cil resumir la secuencia de acontecimientos de JesĆŗs: (1) la destrucción del templo en JerusalĆ©n (Ā«la abominación desoladoraĀ» [Mt ​​24:15], que ocurrió en el aƱo 70 d. C.); (2) Ā«la tribulación de aquellos dĆ­asĀ» (v. 29), que implica un largo perĆ­odo de persecución, apostasĆ­a, calamidades generales y, sin embargo, el progreso del evangelio en todo el mundo; (3) la venida del Hijo del Hombre desde el cielo; (4) la reunión de los escogidos; y (5) el juicio final.

Los destinatarios inmediatos del libro de Apocalipsis seguramente se habrían reconocido a sí mismos en la descripción que hizo el Señor de la gran tribulación, como lo harían los creyentes de hoy que soportan una feroz persecución por el nombre de Cristo. En una serie de fotografías instantÔneas, Apocalipsis se mueve hacia adelante y hacia atrÔs entre las escenas celestiales y terrenales de la persecución y la victoria final. En imÔgenes apocalípticas vivas, Apocalipsis retoma la historia que Jesús resumió en su discurso en el monte de los Olivos. En ambos casos, el próximo acontecimiento que estamos esperando es el regreso de Cristo para juzgar a los vivos y los muertos y para consumar su reino eterno.

Sobre la base de tales resĆŗmenes, la mayorĆ­a de los cristianos a travĆ©s de los tiempos han sostenido que la era actual estĆ” marcada simultĆ”neamente por el sufrimiento y el triunfo del evangelio. Los cristianos confiesan que Jesucristo Ā«volverĆ” en gloria para juzgar a los vivos y a los muertos, cuyo reino no tendrĆ” finĀ». Esta esperanza incluye Ā«la resurrección del cuerpo y la vida eternaĀ». Dada nuestra propensión al desacuerdo sobre los escenarios de los Ćŗltimos tiempos, esto representa un notable consenso cristiano. Nos apegamos a la promesa del Ć”ngel en la ascensión de Cristo: Ā«Este mismo JesĆŗs, que ha sido tomado de vosotros al cielo, asĆ­ vendrĆ” como le habĆ©is visto ir al cieloĀ» (Hechos 1:11). Ɖl vino primero en humildad y gracia, pero regresarĆ” con gloria y poder.

Donde los caminos divergen entre los cristianos de hoy estĆ” en la cuestión de un literal *milenio*, es decir, un reinado de mil aƱos de Cristo. El Ćŗnico pasaje bĆ­blico que habla directamente de tal Ć©poca es Apocalipsis 20. En una visión, Juan contempla a un Ć”ngel que desciende del cielo para atar a ese Ā«dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y SatanĆ”s… para que no engaƱase mĆ”s a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil aƱosĀ» (vv. 2-3). Ā«DespuĆ©s de esto debe ser desatado por un poco de tiempoĀ» (v. 3).

> Ā«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios, los que no habĆ­an adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil aƱos. Esta es la primera resurrección.  Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre Ć©stos, sino que serĆ”n sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarĆ”n con Ć©l mil aƱosĀ» (vv. 4-6).

Después de los mil años, SatanÔs es liberado por última vez (el «poco de tiempo» mencionado en el versículo 3), antes de la última batalla, que concluye con el destierro final de SatanÔs y el falso profeta arrojado a las llamas donde «serÔn atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (vv. 7-10). Estos acontecimientos estÔn seguidos por el último juicio, con la Muerte y el Hades arrojados al lago de fuego junto con todos aquellos cuyos nombres no se hallaron inscritos en el libro de la vida (vv. 11-15), y la llegada de los nuevos cielos y la tierra nueva (capítulos 21-22).

Interpretando simbólicamente los Ā«mil aƱosĀ» en Apocalipsis 20 (junto con otros nĆŗmeros en este libro altamente simbólico), la iglesia ha sostenido tradicionalmente que el reino de Cristo estĆ” presente en la tierra ahora, pero se consumarĆ” solo cuando Cristo regrese. Esta perspectiva generalmente se llama amilenialismo (no-milenio). Sin embargo, esto es un poco inapropiado. Lejos de negar la realidad expresada simbólicamente por los Ā«mil aƱosĀ», con SatanĆ”s encadenado para que el evangelio pueda tener libre dominio, los amilenialistas abrazan el presente en lugar del futuro como esta era dorada de la cosecha de las naciones.

Obviamente, faltan tanto en el resumen de Jesús como en Apocalipsis 20, acontecimientos que muchos otros cristianos esperan hoy antes del regreso de Cristo, especialmente los siguientes: (1) el rapto de los creyentes antes de un período de tribulación de siete años, (2) el comienzo de la tribulación, con el surgimiento de algo así como las Naciones Unidas o la Unión Europea, (3) la aparición del Anticristo, un falso mesías que liderarÔ este imperio, (4) una guerra que el Anticristo librarÔ contra Israel (tal vez con la ayuda de Rusia o, mÔs recientemente, las naciones islÔmicas), y (5) el regreso de Cristo con sus santos (incluidos los raptados) para establecer su reino milenario, un reinado literal de mil años, con la renovación de la teocracia del Sinaí, incluidos los sacrificios en un templo reconstruido. Después de esto, habrÔ (6) otra caída o rebelión en el reino milenario mismo, después de lo cual Cristo (7) regresarÔ con todos los santos, incluidos los que habían sido arrebatados, para (8) juzgar a las naciones, y luego ( 9) juzgar a los santos por recompensas en el cielo. Entonces finalmente llega (10) el estado eterno. Este punto de vista estÔ asociado con el *premilenialismo dispensacional*, formulado por John Nelson Darby (1800-1882). Esta posición acerca del fin de los tiempos fue popularizada por la C.I. Scofield Reference Bible, conferencias de profecía, universidades bíblicas y una vasta red de pastores cristianos y ministerios de radio y televisión. Revivida especialmente por las populares novelas de Left Behind de Tim LaHaye y Jerry Jenkins, el dispensacionalismo lo enseñan John MacArthur, Charles Ryrie y muchos otros; es popular también entre evangélicos y pentecostales en el Global South. Los dispensacionalistas creen que Israel y la iglesia son dos grupos completamente diferentes y que Dios tiene un programa distinto para cada uno.

AdemĆ”s del amilenialismo y el premilenialismo dispensacional, hay otras posiciones importantes acerca del fin de los tiempos entre los cristianos evangĆ©licos: especialmente, el *premilenialismo histórico*. Esta posición  difiere del dispensacionalismo de varias maneras. No necesariamente distingue tan claramente entre Israel y la iglesia y rechaza o cuestiona muchos de los detalles en el esquema dispensacionalista. Sin embargo, los premilenialistas históricos estĆ”n de acuerdo en que Cristo regresarĆ” antes de un milenio literal de mil aƱos. Como su nombre lo sugiere, el *posmilenialismo* sostiene que Cristo regresarĆ” despuĆ©s de un reinado literal de mil aƱos. Donde el premilenialismo tiende a pensar en la historia en tĆ©rminos de decadencia y catĆ”strofe (especialmente en la versión dispensacionalista), el posmilenialismo espera la mejora gradual de la iglesia y, como resultado de su influencia, del mundo en general.

En contraste con todos esas posiciones, el amilenialismo no puede caracterizarse como optimista o pesimista. MÔs bien, es una visión paradójica de estos últimos días: optimistas sobre el éxito del evangelio en todo el mundo, mientras esperan que este triunfo pase por una era marcada por males comunes (desastres naturales, guerras, injusticias) y la persecución de la iglesia desde el exterior y la lucha continua con el pecado, la enseñanza falsa y el cisma desde dentro. Sólo cuando Cristo regrese para establecer su reinado eterno, esta tensión entre el «ya» y el «todavía no», esta era presente y la era por venir, serÔ finalmente resuelta. Mientras tanto, la gracia común de Dios mantiene esta época presente malvada de la entropía total, especialmente con el propósito de mantener abierto ese agujero en la historia que la ascensión de Jesús creó para la siembra y el crecimiento de un vasto campo que cosecharÔ en el último día.

De acuerdo con una interpretación amilenial, no debemos suponer que la profecía bíblica se basa en el pasado o el futuro. MÔs bien, es parte de la dialéctica «ya»/«todavía no» de la historia redentora. Desde la ascensión de Cristo y el descenso del Espíritu en Pentecostés, hemos estado viviendo en «los/estos postreros días» (Hch. 2:172 Ti. 3:1He. 1: 2Stg. 5:32 P. 3:3Judas 181 Pedro 1:201 Juan 2:18), antes del «día postrero» (Jn 6:3940445411:2412:28). Pablo dice que «vivimos en el fin de los tiempos» (1 Co. 10:11) (NTV). No obstante, hay mÔs por venir. Cristo apareció «en la consumación de los siglos» (Hebreos 9:26), sin embargo, habló del «siglo venidero». Ese «siglo venidero» estÔ llegando incluso ahora a nosotros por medio de la predicación y la Cena del Señor (Hebreos 6:5). Es un período en el cual el reino ha sido inaugurado por el ministerio terrenal de Cristo, fortalecido por el Espíritu, desarrollado a través del testimonio del evangelio, constantemente opuesto por el mundo hasta el punto de una gran tribulación para los santos. Cristo estÔ reinando en la gracia del cielo por su Palabra y Espíritu. Sin embargo, él regresarÔ con poder y gloria a la tierra. Con su segunda venida llegarÔ la resurrección de todos los muertos y el juicio final como un evento único y arrollador. En esta perspectiva, los creyentes no estÔn esperando una serie de sucesos y regímenes intermedios, sino el regreso de Cristo en juicio y poder de resurrección. Aunque favorece la visión premilenial, Wayne Grudem observa: «Este esquema [amilenial] es bastante simple porque todos los acontecimientos del fin de los tiempos suceden a la vez, inmediatamente después del regreso de Cristo».

Pablo entendió el reinado de Cristo como Ā«yaĀ» y Ā«todavĆ­a noĀ»: Ā«Porque preciso es que Ć©l reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que serĆ” destruido es la muerteĀ» (1 Co. 15:25-26). Incluso aquellos que reciben las seƱales y sellos del pacto sin abrazar la realidad misma son, sin embargo, Ā«iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partĆ­cipes del EspĆ­ritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venideroĀ» (He. 6:4-5). Si esto es cierto para aquellos que eventualmente caen, ĀæcuĆ”nto mĆ”s grande es la realidad de los creyentes que la abrazan (v. 9)? La presencia del EspĆ­ritu en nuestros corazones como prenda de la consumación asegura que lo que ha comenzado en nosotros lo completarĆ”. El EspĆ­ritu trae las bendiciones del siglo venidero al presente, que nos llena no solo de gozo indescriptible sino tambiĆ©n de un anhelo indecible del Ā«mĆ”sĀ» que estĆ” por venir. El hombre fuerte estĆ” atado (Mt. 12:28-29Lc. 10:18), de modo que el velo de la incredulidad puede ser arrancado de los ojos de los prisioneros de SatanĆ”s. Cristo ha triunfado sobre SatanĆ”s en la cruz, y en su resurrección y ascensión ha llevado cautivo a la cautividad. SegĆŗn las epĆ­stolas, Cristo ahora reina (Hch. 2:24-253:20-211 Co. 15:25He. 1:38138:110:12-13). Por esta razón, JesĆŗs puede asegurar a sus santos perseguidos: Ā«No temas; yo soy el primero y el Ćŗltimo; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquĆ­ que vivo por los siglos de los siglos, amĆ©n. Y tengo las llaves de la muerte y del HadesĀ» (Ap. 1:17-18).

En este perĆ­odo interino, el reino avanza junto con el sufrimiento e incluso el martirio de sus testigos. Sin embargo, Cristo Ā«aparecerĆ” por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperanĀ» (Hebreos 9:28; vĆ©ase 10:37). Como hemos visto, la regeneración de todas las cosas funciona en cĆ­rculos concĆ©ntricos, comenzando con la persona interna y luego, en la consumación, incluyendo la resurrección del cuerpo y la renovación completa de la creación. Dondequiera que el Nuevo Testamento trata el complejo del regreso de Cristo, la resurrección y el juicio final, no se mencionan Ć©xtasis, resurrecciones ni juicios intermedios. Grudem cree que en Juan 5:28-29 JesĆŗs se refiere a dos resurrecciones al decir: Ā«los que hicieron lo bueno, saldrĆ”n a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenaciónĀ». Sin embargo, JesĆŗs aquĆ­ no se refiere a dos acontecimientos separados sino a dos destinos separados.

Si Apocalipsis 20 fuera una narración histórica directa, o incluso una profecĆ­a, seguirĆ­amos el dictum del dispensacionalismo para interpretarlo Ā«literalmente siempre que sea posibleĀ». Sin embargo, el gĆ©nero apocalĆ­ptico de todo el libro debe tomarse en serio en sus propios tĆ©rminos. Tomar sĆ­mbolos literalmente no es tomarlos en su sentido natural. Los dispensacionalistas ciertamente reconocen que hay mucho en Apocalipsis que es simbólico. De hecho, las interpretaciones simbólicas a veces rayan en lo imaginario. Entonces ambas posiciones permiten la interpretación simbólica de lo que obviamente son sĆ­mbolos.

La pregunta, entonces, es si debemos interpretar Apocalipsis a la luz del apocalĆ­ptico bĆ­blico (especialmente en Ezequiel y Daniel) o como códigos secretos que deben ser descifrados por los titulares de las noticias diarias. Los profetas usaron los nĆŗmeros no como un lenguaje secreto sino como otra forma de transmitir la verdad. Por ejemplo: Ā«millones de millonesĀ» es un modismo que se refiere a una gran multitud (Dn. 7:10). TambiĆ©n en Daniel, los santos sufrirĆ”n la tribulación de la mano de un rey blasfemo por un Ā«tiempo, y tiempos, y medio tiempoĀ» (7:25): tres veces y media m, es decir, la mitad del tiempo total de siete juicios (4:16; 9:27). Siete es el nĆŗmero de Dios, entronizado en su reposo sabĆ”tico, y seis es el nĆŗmero del imperio pecaminoso que se opone a Yahweh y su Ungido. Cada sĆ©ptimo dĆ­a es un sĆ”bado, y en el antiguo pacto tambiĆ©n hubo sĆ”bados anuales y de aƱo jubilar: los Ā«sietesĀ» se multiplican, capa tras capa, para conducir a Israel a la esperanza de un reposo mayor. Las medidas detalladas de la ciudad celestial en Apocalipsis 21 (vv. 10-17) se basan especialmente en las profecĆ­as de Ezequiel. Si tuviĆ©ramos que tomar esto como medidas literales de un edificio, estarĆ­a en contradicción con el punto apoya el rico simbolismo: a saber, que en la era venidera no hay ningĆŗn templo local en absoluto, ya que todo el cosmos es el santuario, Ā«porque el SeƱor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el CorderoĀ» (v. 22). Estos sĆ­mbolos profĆ©ticos nos dirigen a Cristo, no a la nación de Israel ni a intrigas polĆ­ticas en las noticias diarias. Especialmente a la luz de las declaraciones directas de JesĆŗs y del resto del Nuevo Testamento, tiene mĆ”s sentido interpretar que los mil aƱos de Apocalipsis 20 simbolizan el presente reinado de Cristo. En esta perspectiva, la parte de la visión de Juan que encontramos en Apocalipsis 20 ocurre en el cielo, no en la tierra, y en el presente, no simplemente en un acontecimiento futuro. Todo el libro debe leerse no cronológicamente sino como fotografĆ­as instantĆ”neas del siglo actual de la iglesia desde un punto de vista celestial y para proporcionar consuelo y seguridad a la iglesia que sufre testificando el triunfo final del Cordero.

Con una buena razón, los premilenialistas se preguntan cómo podrĆ­amos interpretar que Apocalipsis 20 ocurre ahora, cuando les parece obvio que SatanĆ”s no estĆ” atado y que de hecho estĆ” engaƱando a las naciones. Sin embargo, si SatanĆ”s no estuviera actualmente atado, si fuera libre para gobernar y reinar sobre la tierra, no podrĆ­a haber una iglesia, y mucho menos una que perdure a travĆ©s de los siglos a pesar de la herejĆ­a y el cisma. Cristo claramente prometió que edificarĆ­a su iglesia y que ni siquiera las puertas del Hades podrĆ­an resistir sus ataques (Mt. 16:18). AdemĆ”s, el premilenialismo debe explicar de alguna manera cómo el glorioso reinado de Cristo en el poder durante mil aƱos despuĆ©s de su regreso puede conducir a una nueva caĆ­da.

Es cierto, como observa Grudem, que Apocalipsis 20 habla no solo de que SatanĆ”s estĆ” atado, sino de que es arrojado al abismo sin fondo. Sin embargo, aquĆ­ nuevamente es bastante consistente con la profecĆ­a, especialmente apocalĆ­ptica, entender esto como un telescopado de esta acción, que abarca tanto el perĆ­odo de su ser (ahora) como la consumación de su juicio (destrucción en el futuro). TodavĆ­a Ā«como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorarĀ» (1 P. 5:8), pero esto es consistente con una interpretación amilenial de Apocalipsis 12, donde SatanĆ”s es expulsado del santuario celestial, incapaz de afectar el resultado de la redención, y aĆŗn asĆ­ persigue a la iglesia en la tierra. Esta interpretación subraya el hecho de que es el ministerio en el tribunal celestial el que es decisivo y que cualquier cosa que SatanĆ”s tenga permitido hacer en la tierra finalmente no es mĆ”s que la lucha desesperada e inĆŗtil de un enemigo derrotado.

Grudem tambiĆ©n hace referencia a 2 Corintios 4:4, donde se dice que Ā«el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrĆ©dulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de CristoĀ». Sin embargo, es precisamente SatanĆ”s quien estĆ” atado lo que finalmente frustra este esfuerzo. Hasta los confines de la tierra, los ciegos ven. Grudem tambiĆ©n se refiere a 1 Juan 5:19, donde se dice que Ā«el mundo entero estĆ” bajo el malignoĀ». No obstante, cuando se lee junto con los muchos pasajes que indican que el reino ha sido inaugurado, que estĆ” progresando a travĆ©s de el evangelio, y que toda autoridad ahora pertenece a Cristo en el cielo y en la tierra, tales pasajes revelan que el encarcelamiento del mundo es precisamente la condición para que el reino de gracia de Cristo se derrumbe. En este momento estĆ” saqueando el reino de SatanĆ”s, liberando huestes cautivas en su tren. El mundo yace en la oscuridad, pero un remanente creciente en cada nación ha visto una gran Luz.

Para los amilenialistas, la tensión ya/todavía no, no se resolverÔ hasta que Cristo regrese. Así como la vida de Cristo fue a la vez humillación y exaltación, la iglesia sufre incluso cuando cumple su misión de llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Ni un reino por el que todavía estamos esperando ni un reino que debemos llevar a cabo, el reinado de Cristo en la gracia es un reino que incluso ahora estamos recibiendo del cielo.

AdemÔs, en respuesta al argumento de Grudem de que las profecías del Antiguo Testamento (como el lobo que habita con el cordero) anticipan «una renovación trascendental de la naturaleza que nos lleva mucho mÔs allÔ del siglo presente», podemos apelar nuevamente a principios de interpretación profética. El lenguaje apocalíptico se basa en imÔgenes naturales para expresar la fuerza de los principales puntos de inflexión en la historia de la redención. Incluso en la literatura secular del antiguo Cercano Oriente, lobos y corderos, serpientes y palomas describen rutinariamente la condición violenta y pacífica de las naciones. el patrón de profecía anticipa los cumplimientos penúltimo (semirealizado) y último (plenamente realizado).

Tenemos que recordar el contexto y el propósito del Apocalipsis. Las visiones extraƱas y maravillosas de Juan fueron dadas por Cristo antes que nada para el consuelo de los cristianos que sufrĆ­an persecución extrema bajo el Imperio romano. El libro comienza: Ā«La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviĆ”ndola por medio de su Ć”ngel a su siervo Juan,  que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecĆ­a, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo estĆ” cercaĀ» (Ap. 1:13, Ć©nfasis agregado). Luego se ofrece un saludo a las siete iglesias en Asia Menor. Estas son iglesias reales en los dĆ­as de Juan. Deben ser consolados por el hecho de que Cristo ya es Ā«el primogĆ©nito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierraĀ», que Ā« nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a Ć©l sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. AmĆ©nĀ» (1:5-7). JesĆŗs estĆ” preparando a su rebaƱo para una matanza inminente, asegurĆ”ndoles que Ć©l ya es rey sobre todos los poderes y autoridades y que, a su debido tiempo, volverĆ” para arreglar todo (1:17-18). Gran persecución vino sobre la iglesia y ha continuado ininterrumpidamente en varias partes del mundo desde entonces. Los acontecimientos interpretados en Apocalipsis no se encuentran ni en el pasado ni completamente en el futuro, sino que abarcan Ā«estos postreros dĆ­asĀ» que comienzan con PentecostĆ©s y terminan con la llegada plena del siglo venidero con la aparición de Cristo.

Entonces, según una interpretación amilenial, estamos viviendo actualmente en los «mil años» de Apocalipsis 20, anhelando no un milenio literal con otra caída en el pecado sino el reino eterno de justicia y paz que amanecerÔ con el regreso de Cristo en juicio y restauración. Tomando prestado imÔgenes del mundo natural, podemos decir que Dios promete un estado de cosas en el que antiguos enemigos (lobos, corderos y leones) estarÔn en paz.

Horton, Michael Scott. Pilgrim Theology: Core Doctrines for Christian Disciples. Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011.

[1] John Newton, Ā«Letter LVĀ» en Letters of the Rev. John Newton (London: Hamilton, Adams, and Co., 1847), 124-125.

[2]ParusĆ­a es una palabra griega que significa Ā«llegadaĀ» y se emplea para referirse a la segunda venida de Cristo en las Escrituras.

[3] Richard Sibbes, Ā«Christ is BestĀ», en The Works of Richard Sibbes, Vol. 1 (Carlisle, Pa.: Banner of Truth, 1634/1973), 341.

Mark Deve

ĀæHay vida despuĆ©s de la muerte?

The Master’s Seminary

Serie: 90 Segundos de TeologĆ­a

¿Hay vida después de la muerte?

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as Grauman es decano de educación en espaƱol y profesor de exposición bĆ­blica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellĆ”n de hospital, sirviendo durante 5 aƱos en el Hospital del Condado de Los Ɓngeles. MĆ”s tarde, Ć©l y su esposa sirvieron en la Ciudad de MĆ©xico como misioneros, donde JosĆ­as ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bĆ­blicos. JosĆ­as fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en espaƱol, junto con su esposa y tres hijos. JosĆ­as estudió un B.A. en idiomas bĆ­blicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

El ajetreo y el descanso

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El ajetreo y el descanso

Kevin DeYoung

Este pasaje del Evangelio de Marcos me ha intrigado desde hace aƱos:

LevantĆ”ndose muy de maƱana, cuando todavĆ­a estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allĆ­ oraba. Y Simón y sus compaƱeros salieron a buscarle; le encontraron y le dijeron: Ā«Todos te buscanĀ». Y Ɖl les dijo: Ā«Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique tambiĆ©n allĆ­, porque para eso he venidoĀ». Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios (Mr 1:35-39).

Jesús me asombra. Su encarnación, Su resurrección, Su ascensión y Su exaltación son indescriptibles. También me asombran las cosas cotidianas de la vida de Jesús, como el hecho de que nunca habló sin pensar, nunca desperdició el tiempo y nunca se desvió del plan de Su Padre. A menudo me maravillo al pensar lo terriblemente ocupado que estuvo Jesús, pero solo con las cosas que debía estar haciendo.

Muchos de nosotros estamos tan familiarizados con los evangelios que pasamos por alto lo que es obvio: JesĆŗs era un hombre verdaderamente ocupado. Una de las palabras favoritas de Marcos es Ā«inmediatamenteĀ». JesĆŗs y Su grupo de discĆ­pulos se pasaron tres aƱos en un torbellino de actividades. Inmediatamente terminaba un evento, empezaba otro. En Marcos 1, JesĆŗs comienza Su ministerio pĆŗblico enseƱando en la sinagoga, reprendiendo a un espĆ­ritu inmundo, preocupĆ”ndose por la suegra de Simón y luego quedĆ”ndose despierto hasta tarde en la noche para sanar a muchos que padecĆ­an diversas enfermedades y expulsar a muchos demonios (1:14-34). En una ocasión, JesĆŗs estaba demasiado ocupado como para comer, y Su familia pensó que Ɖl estaba perdiendo el juicio (3:20-21). Las multitudes siempre estaban buscando a JesĆŗs, demandando de Su tiempo y de Su atención. Los evangelios nos dan la impresión de que Ɖl estuvo predicando, sanando y expulsando demonios casi todos los dĆ­as durante tres aƱos.

No pienses que JesĆŗs fue una especie de maestro esotĆ©rico que se pasó la vida en un estado de contemplación. Si JesĆŗs ministrara en la carne hoy dĆ­a, recibirĆ­a mĆ”s correos electrónicos que cualquiera de nosotros. Las personas y los medios de comunicación estuvieran clamando por Su atención. JesĆŗs no vivió en una nube, ajeno a las presiones cotidianas de la existencia humana. Ɖl fue Ā«tentado en todo como nosotros, pero sin pecadoĀ» (Heb 4:15). Y eso incluye la tentación de vivir pecaminosamente ocupado.

Pero ese no fue su caso. JesĆŗs se mantuvo ocupado, pero nunca de una manera que le causara nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, orgullo ,envidia, o que lo distrajera con asuntos de menor importancia. Cuando toda CapernaĆŗm esperaba por Su toque de sanidad, Ɖl se apartó a un lugar desierto para orar. Y cuando los discĆ­pulos le insistieron que volviera a trabajar, Ɖl salió hacia otra ciudad para predicar. JesĆŗs sabĆ­a distinguir entre lo urgente y lo importante. Ɖl entendĆ­a que todas las cosas buenas que podĆ­a hacer no eran necesariamente las cosas que debĆ­a hacer.

Si Jesús tuvo que ser prudente con Sus prioridades, nosotros también tendremos que serlo. Tendremos que asegurarnos de que nuestra misión sea permanecer en la misión. Tendremos que dejar de hacer algunas cosas buenas. Y tendremos que hacer un esfuerzo por descansar.

JesĆŗs sabĆ­a distinguir entre lo urgente y lo importante.

Hace unos cinco años, redescubrí la importancia de uno ejercitarse regularmente. Desde que era niño me gustaba correr y lo hice mientras estuve en la secundaria y en la universidad. Pero a medida que aumentaba mi edad (y mi peso), disminuía la frecuencia con la que hacía ejercicio. Hasta que un amigo y yo decidimos apuntarnos para un triatlón, algo que ninguno de los dos había hecho antes. Así que comencé a nadar, a montar bicicleta y a correr prÔcticamente todos los días de la semana, excepto los domingos.

¿Y sabes qué? Realmente me gustó. Aún me gusta. Ha sido una de las mejores cosas que he hecho en los últimos cinco años. Estoy seguro de que logro mÔs cosas en la semana cuando me olvido de mi lista de quehaceres y saco tiempo para ejercitarme.

Pero he aprendido que aunque el ejercicio es un tipo de «descanso», no obtendrÔs beneficio alguno del ejercicio si no descansas. Como soy mejor estudiante que atleta, he suplementado mi nueva rutina de ejercicios con mucha lectura acerca del ejercicio. En los últimos años, he leído mÔs de dos docenas de libros sobre nadar, montar bicicleta y correr. Y todos dicen que el mayor obstÔculo de las personas que estÔn enfocadas en hacer ejercicio (y tan enfocadas que hasta leen sobre hacer ejercicio) no es la falta de fuerza de voluntad ni de trabajo duro. Es la falta de descanso. Cuando haces ejercicio, tu corazón y tus pulmones se estresan; tus músculos son sometidos a una gran presión y sufren desgarres microscópicos. El ejercicio en sí mismo no te hace mÔs fuerte. Tu cuerpo se fortalece solo si llegas a descansar. Tu cuerpo se dice a sí mismo: «Bueno, eso fue un poco demandante. Deberíamos construir un poco mÔs de músculo allí, quemar un poco mÔs de grasa la próxima vez, mandar un poco mÔs de sangre y hacer que los pulmones se expandan para que absorban mÔs oxígeno».

Leí un artículo en una revista que contenía seis leyes para entrenar según algunos atletas profesionales. Las reglas 1, 2 y 3 eran: Te estÔs esforzando demasiado. Y regla 6 era: Necesitas dormir mÔs. Tal como pasa con tu cuerpo físico, así también sucede con tu cuerpo espiritual: la capacidad de tu cuerpo, mente y corazón para enfrentar retos mayores no aumentarÔ si cada día te esfuerzas al mÔximo. Tanto en el ejercicio como en la vida, nunca avanzaremos si nunca descansamos.

Ya sea que se hable del descanso en general o del descanso del dĆ­a de reposo, siempre estĆ” el peligro de caer en el legalismo. Pero es probable que el mayor peligro para la mayorĆ­a de nosotros no sea la escrupulosidad excesiva, sino nuestra indiferencia ante el regalo que Dios nos ha dado. Lo primero que debemos recordar sobre el dĆ­a de reposo es que JesĆŗs dijo que el dĆ­a de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el dĆ­a de reposo (Mr 2:27). Descansar, cualquier dĆ­a, es un regalo de Dios para nosotros, si tan solo confiamos en Ɖl lo suficiente como para recibirlo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Kevin DeYoung
Kevin DeYoung

El Rev. Kevin DeYoung es pastor de Christ Covenant Church en Matthews, N.C., y maestro asistente de Teologƭa SistemƔtica en el Reformed Theological Seminary de Charlotte, N.C. Es autor de numerosos libros, incluyendo Taking God at His Word [Confƭa en Su Palabra] y Just Do Something [Haz algo].

Hablar con Dios, no solo hablar acerca de Ć‰l

Soldados de Jesucristo

Abril 9/2021

Solid Joys en EspaƱol

Hablar con Dios, no solo hablar acerca de Ɖl

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Un mensaje sin palabras (2): Conocimos a JesĆŗs

Viernes 9 Abril

Respondió JesĆŗs… Yo para esto… he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.Juan 18:37

Un mensaje sin palabras (2): Conocimos a JesĆŗs

Testimonio

Después de los episodios que recordamos ayer, en su biografía Ernest Gordon cuenta cómo se convirtió a Cristo cuando era prisionero de guerra de los japoneses en Tailandia junto con otros compañeros de infortunio, para construir el célebre puente en el río Kwai. A raíz del testimonio de aldeanos cristianos, estando en condiciones muy duras, decidieron con algunos prisioneros averiguar si el cristianismo contenía una verdad que no conocían.

ā€œRĆ”pidamente, escribió, empezamos a leer la Biblia cada noche en una esquina del campamento, en un lugar apartado. Por medio de nuestras lecturas y charlas conocimos a JesĆŗs. Como nosotros, Ć©l no tenĆ­a vivienda ni amigos en las altas esferas. Ɖl tambiĆ©n habĆ­a conocido el hambre, el cansancio, el sufrimiento, el rechazo… Al mismo tiempo era un hombre que podĆ­amos admirar, la clase de amigo que nos gustarĆ­a tener, un jefe al que podrĆ­amos seguir.

Su humanidad nos fascinaba. Era un siervo, sin embargo, siguió siendo perfectamente libre: ni la sociedad ni la religión lo habĆ­an esclavizado. Las fuerzas del mal no habĆ­an podido destruirlo. Es cierto que fue clavado en una cruz, pero incluso su muerte tenĆ­a un sentido, pues habĆ­a llevado sobre sĆ­ mismo todos nuestros pecados. Estaba vivo. El amor que JesĆŗs mostraba a un grado tan elevado era el amor de Dios; tenĆ­a como centro a los demĆ”s y no a sĆ­ mismo. Dios se revelaba a nosotros por medio de JesĆŗs, el carpintero de Nazaret, el Verbo hecho carne. La verdad que buscĆ”bamos se encontraba en JesĆŗsā€.

Ezequiel 33:1-20 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

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