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Serie: MetĆ”foras bĆblicas para la vida cristiana.
MetÔforas arquitectónicas para la vida cristiana
Thomas MyrickĀ
Nota del editor:Ā Este es el cuarto capĆtulo en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine:Ā MetĆ”foras bĆblicas para la vida cristiana.
Los edificios hablan. Cuando nos paramos al pie de un rascacielos mirando hacia su cumbre, el gigante grita su imponente majestad. Las acogedoras casas de montaƱa susurran encantadoras invitaciones. Las entraƱables casas de familia hacen eco de los recuerdos mĆ”s preciados. Pero cuando Dios edifica una casa, Ćl declara Su fidelidad pactual a Su pueblo.
David quiso edificarle una casa a Dios, un lugar de descanso, como sĆmbolo de su gratitud. Pero Dios declaró diciendo: Ā«Te edificar[Ć©] una casaĀ», anunciando Su promesa (2 Sam 7:11). Ese es el evangelio que Dios ha incrustado en metĆ”foras arquitectónicas a lo largo de la historia redentora, desplegando el plan para que Cristo edifique Su Iglesia (Mt 16:18).
Fundamentos sólidos
Cualquier arquitecto te dirĆ” que la parte mĆ”s importante de una estructura no es la fachada. Es el fundamento, ignominiosamente oculto a la vista, que asegura la estructura como un punto de apoyo dentro de la tierra. En el mundo antiguo, la pieza fundamental era la piedra angular, que sujetaba las paredes y unĆa todas las partes en una.
A travĆ©s del profeta IsaĆas, Dios habló a Su pueblo espiritualmente inestable e inseguro:
He aquĆ, pongo por fundamento en Sión una piedra, una
piedra probada,
angular, preciosa, fundamental, bien colocada.
Ćl que crea en ella no serĆ” perturbado (Is 28:16).
El SeƱor de los EjĆ©rcitos no los ha rechazado. Ćl se preocupa por la casa de JudĆ”. Ćl mismo enviarĆ” la piedra angular, que es el Rey Pastor, para redimir y reunir Su casa (Zac 10:3-8).
Sin embargo, los edificadores rechazaron la piedra angular (Sal 118:22). JesĆŗs advirtió a los principales sacerdotes que cuestionaban Su autoridad que si no creĆan y se ofendĆan ante la piedra, tropezarĆan con Ćl y serĆan aplastados por Ćl (Is 8:14; Mt 21:42-44). Cuando JesĆŗs viene a establecer nuestras vidas sobre el Ćŗnico fundamento seguro, serĆamos insensatos si edificĆ”ramos en cualquier otro lugar (Mt 7:26).
Cristo llama a cada cristiano a edificarse en la santĆsima fe y tambiĆ©n a edificarse unos a otros en las buenas obras (Jud 20).
MaestrĆa artesanal
La Palabra de Dios tiene un poder transformador. Nos trae a Cristo, nos une a Ćl y nos convierte en material en las manos del carpintero de Galilea. Y de repente, encontramos que nosotros mismos somos los bloques de Su gran proyecto de construcción.
Cuando Simón confesó al Cristo, JesĆŗs le cambió el nombre por Pedro y comisionó esa roca como el edificador de la Iglesia (Mt 16:13-20). El discĆpulo transformado comenzó a predicar por toda Asia Menor, llamando a hombres y mujeres a creer en la piedra viva y a experimentar que sus vidas furan edificadas por Ćl en una casa espiritual (1 Pe 2:4-10).
El apóstol Pablo sin duda tenĆa en mente su propia conversión cuando escribió a la iglesia de Ćfeso, describiendo la piedra viva como un maestro artesano que derribaba y edificaba al mismo tiempo. Cristo JesĆŗs demolió la vieja pared intermedia de separación entre el judĆo y el gentil mientras edifica Su nueva casa a travĆ©s de la predicación del evangelio (Ef 2:11-22).
Materiales sostenibles
Cuando surgieron divisiones en la iglesia de Corinto entre los que preferĆan el ministerio de la predicación de Cefas en lugar del de Apolos, Pablo les recordó que cada uno de ellos no eran mĆ”s que siervos asignados por el SeƱor para edificar Su Iglesia (1 Co 3:1-13). Eran Ā«colaboradoresĀ» edificando sobre el fundamento de Jesucristo.
Lo que importa es que cada constructor tenga cuidado de cómo edifica. ¿Su predicación y su enseñanza es como oro, plata y piedras preciosas espirituales, o no es mÔs que madera, heno y paja?
Pablo no estĆ” tratando de decir que el ministerio deba lucir impresionante. No importa cuĆ”n finos sean los materiales de un ministerio, la pregunta importante es, ĀædurarĆ”? La durabilidad es la clave. La prueba de sostenibilidad de Pablo fue en realidad una evaluación del trabajador mismo. ĀæConfĆa en los medios del Maestro, o es sabio a sus propios ojos? El ministerio edificado por colaboradores fieles comprometidos con una Palabra duradera permanecerĆ” para siempre.
Proyecto de colaboración
Los ministros no trabajan solos. Cristo llama a cada cristiano a edificarse en la santĆsima fe y tambiĆ©n a edificarse unos a otros en las buenas obras (Jud 20). Una palabra de aliento dada a un hermano creyente fortalece la fe y adorna la Iglesia de Cristo (1 Tes 5:11). El fuerte sobrelleva al dĆ©bil (Ro 15:1-2).
Los creyentes también deben ser conscientes de cómo su comportamiento puede destruir la Iglesia de Cristo. «No todo edifica» (1 Co 10:23-33). Cuando algunos se deleitan indiscriminadamente en libertades sin tener en cuenta a los demÔs, no viven como un solo pueblo en una casa. Incluso el buscar conocimiento espiritual sin procurar usarlo para el beneficio de otros envanece en lugar de edificar.
Al apóstol Juan le fue dado un destello del proyecto de construcción de JesĆŗs ya terminado. Los detalles de su visión estĆ”n registrados en Apocalipsis 21. Juan vio Ā«la ciudad santa, la nueva JerusalĆ©n, que descendĆa del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposoĀ» (v. 2). La gloria estĆ” en todas partes. Ā«La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbreraĀ» (v. 23). La morada de Dios estĆ” con el hombre, y la Iglesia proclama Su alabanza.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El Rev. Thomas Myrick es pastor de vida cristiana en Fourth Presbyterian Church en Bethesda, Md.