Seguridad de vida eterna (1 Jn. 5:12-13) – 22/29

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

22/29 – Seguridad de vida eterna (1 Jn.Ā 5:12-13)Ā 

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

ĀæPor quĆ© Dios permite que la gente se burle de Ć‰l?

Got Questions

ĀæPor quĆ© Dios permite que la gente se burle de Ɖl?

Cada día, en cada lugar del mundo, hay gente que se burla de Dios. Muchos se empeñan en blasfemar, ridiculizar y apretar el puño contra su Creador. La cantidad de burlas es lamentable, y su atrevimiento es a menudo impresionante. Dios ve todo esto, y seguramente podría hacer algo al respecto. ¿Por qué permite que continúe?

Dios creó a la humanidad con libre albedrĆ­o. Apocalipsis 4:11 dice, Ā«SeƱor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tĆŗ creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadasĀ». El Todopoderoso nos creó para Su gloria y deleite, y ĀæquĆ© mayor deleite podrĆ­a haber que ser amado por alguien de forma voluntaria y placentera y sin ser obligado a amar? Dios no creó drones sin sentido que simplemente cumplieran Sus órdenes. Ɖl querĆ­a hijos, de la misma manera que los padres humanos quieren hijos, no como sirvientes sino como individuos que piensan, con sus propias caracterĆ­sticas y personalidades. Dios querĆ­a tener comunión y una relación con nosotros. El verdadero y genuino amor es voluntario.

Y como Dios creó a la humanidad de esta manera — por supuesto, no tuvo que hacerlo, sino que eligió hacerlo — tenemos el libre albedrĆ­o de desobedecerlo, blasfemarlo y, sĆ­, incluso burlarnos de Ɖl. Sin embargo, en GĆ”latas 6:7 se nos advierte que Dios no siempre serĆ” objeto de burla. La blasfemia y la burla son temporales. HabrĆ” un dĆ­a de juicio final, y, en Ćŗltima instancia, un hombre cosecha lo que siembra.

Tenemos la capacidad de elegir el bien o el mal, lo correcto o lo incorrecto. Dios también nos dio una solución, una salida del pecado y una entrada a la vida eterna. Jesucristo ha proporcionado los medios para restaurar una relación amorosa con Dios, a través de Su sacrificio en la cruz.

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La fidelidad de Cristo en las cosas pequeƱas

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Fidelidad en las cosas pequeƱas

La fidelidad de Cristo en las cosas pequeƱas

Sinclair B. Ferguso

Nota del editor: Este es el quinto y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Fidelidad en las cosas pequeñas.

Es un principio en el Reino de Cristo que, quien «es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho» (Lc 16:10). Pero en ese Reino, el Señor Jesús también practicó lo que predicó. Toda Su vida ilustró «la fidelidad en las cosas pequeñas». El tema merece ser tratado en un libro, y este breve ensayo pretende simplemente animarnos a reconocer algunas de las pequeñas cosas que hemos tendido a pasar por alto en la vida del Salvador. Aquí hay cinco de ellas.

Jesús fue «humilde de corazón» en Su atención a los «pequeños»: los pobres, los enfermos y, sí, también los niños.

  1. JesĆŗs fue un niƱo conforme a Ć‰xodo 20:12: Ɖl observó el mandato de Ā«[honrar] a tu padre y a tu madreĀ». Sabemos que esto ya era cierto de Ɖl cuando tenĆ­a solo doce aƱos, como vemos en Lucas 2:41-52. Cuando JosĆ© y MarĆ­a lo llevaron a la fiesta de la Pascua en JerusalĆ©n ese aƱo, ellos en realidad lo Ā«perdieronĀ». Ā«Y al regresar ellos, despuĆ©s de haber pasado todos los dĆ­as de la fiesta, el niƱo JesĆŗs se quedó en JerusalĆ©n sin que lo supieran Sus padres… y comenzaron a buscarleĀ» (vv. 43-45). Cuando finalmente lo encontraron en el templo, los nervios de MarĆ­a se irritaron un poco: «¿Por quĆ© nos has tratado de esta manera?… tu padre y yo…» (una frase que la mayorĆ­a de los niƱos reconocen como una fuerte reprimenda). Ella culpó a JesĆŗs a pesar de que Ɖl era su responsabilidad (v. 48). Pero observa a JesĆŗs: Ɖl explicó amablemente que habĆ­a ido al Ćŗnico lugar en la ciudad donde ellos debĆ­an haber sabido que lo encontrarĆ­an («¿Acaso no sabĆ­ais que me era necesario estar en la casa de Mi Padre?Ā»). Y luego fĆ­jate en lo que Lucas aƱade: Ā«Y descendió con ellos… y continuó sujeto a ellosĀ» (vv. 49-51). SĆ­, aunque lo habĆ­an culpado injustamente, JesĆŗs honró el quinto mandamiento de Su Padre al obedecer a Sus padres terrenales. Ciertamente, prestó atención de manera detallada a todos los mandamientos de Su Padre.
  2. JesĆŗs fue tambiĆ©n un hombre conforme a Deuteronomio 8:3: Ɖl Ā«no solo [vivió] de pan…, sino de toda palabra que sale de la boca de DiosĀ» (ver Mt 4:4). De toda palabra. JesĆŗs no solo creyó en la Ā«inspiración verbal y plenariaĀ» sino en la obediente Ā«alimentación verbal y plenariaĀ». Cada palabra de Su Biblia fue vital para Ɖl. Se deleitó en la fidelidad minuciosa: querĆ­a conocer, amar y obedecer cada palabra que Dios habĆ­a espirado.
  3. Por otra parte, Ɖl fue un orador conforme a Proverbios 16:23-24: Ɖl valoró y usó Ā«palabras agradablesĀ», que son como Ā«panal de miel… dulces al alma y salud para los huesosĀ» (v. 24). Y por eso, la gente se maravillaba de las Ā«palabras agradablesĀ» que hablaba. SegĆŗn Proverbios 16:24, tal discurso tiene tanto la dulzura como las propiedades medicinales de la miel. Pablo se hace eco de ese comentario y nos insta a seguir el ejemplo de JesĆŗs (Col 4:6). JesĆŗs prestó atención a la forma en que hablaba. Su discurso da la impresión de un pensamiento profundo y cuidadoso y una preocupación por los demĆ”s. AdemĆ”s, nunca parece haber desperdiciado una palabra. ĀæCómo es esto? Es porque Ɖl tenĆ­a Ā«lengua de discĆ­puloĀ» y sabĆ­a cómo Ā«sostener con una palabra al fatigadoĀ» (Is 50:4); Sus palabras agradables hicieron eso.
  4. Nuestro SeƱor fue tambiĆ©n un ejemplo conforme a IsaĆ­as 42:2-4 (Mt 12:20): en particular Ā«no quebrarĆ” la caƱa cascada, ni apagarĆ” la mecha que humeaĀ». Observa Su reacción cuando Marta, llena de tensión, lo confronta y se queja porque MarĆ­a no estĆ” ayudando con la comida y que JesĆŗs no estĆ” haciendo nada al respecto. Ā«Marta, Marta,Ā» Ɖl dice (Lc 10:41). SĆ­, vendrĆ”n palabras de corrección, pero primero estĆ”n las palabras de profundo afecto para dar seguridad y calmar a Su amiga.
  5. Entonces, JesĆŗs fue —segĆŗn Su propia declaración— un Salvador conforme a Mateo 11:28-30: Ɖl fue, ciertamente, Ā«manso y humilde de corazónĀ». Trató a los enfermos como si fueran Su propia familia; fue Ā«mansoĀ» en la forma en que se acercó a las viudas como si fueran Su madre; Ɖl fue Ā«humilde de corazónĀ» en Su atención a los Ā«pequeƱosĀ»: los pobres, los enfermos y, sĆ­, tambiĆ©n los niƱos. Estas no son cosas de Ā«gran escenarioĀ» sino pequeƱos detalles. Es ciertamente significativo que un hombre que lo Ā«injuriabaĀ» se convirtiera al ver la forma en que murió (Mt 27:44Lc 23:42-43) y quizĆ”s no menos importante por la forma en que cuidó a la madre que lo habĆ­a amado (Jn 19:26-27).

ĀæHay una explicación para esto? La encontramos, al menos en parte, donde JesĆŗs mismo la encontró, en IsaĆ­as 50:4: Ā«MaƱana tras maƱana me despierta, despierta mi oĆ­do para escuchar como los discĆ­pulosĀ». Aunque no poseĆ­a una Biblia hebrea propia, la habĆ­a escondido en Su corazón. Ɖl escuchaba la Palabra de Dios cada dĆ­a y meditaba en ella; eso significa algo mĆ”s que simplemente leerla. Ɖl estaba reflexionando en ella, asimilĆ”ndola, digiriĆ©ndola.

Los padres de JesĆŗs debĆ­an haber sabido que si lo iban a encontrar en algĆŗn lugar de JerusalĆ©n, serĆ­a en el templo. ĀæNo le habĆ­an enseƱado a desear una cosa, es decir, a Ā«[habitar] en la casa del SEƑOR… para contemplar la hermosura del SEƑOR, y para meditar en Su temploĀ» (Sal 27:4)? Eso fue exactamente lo que estaba haciendo cuando Su Ā«padre y… madre [lo abandonaron] (v. 10).

La fidelidad de nuestro SeƱor en las cosas pequeƱas, entonces, fue simplemente el reflejo de la perfecta belleza que Ɖl vio en el rostro de Su Padre mientras escuchaba ansiosamente lo que Ɖl tenĆ­a que decir. Que eso tambiĆ©n sea asĆ­ para nosotros.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología SistemÔtica en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito mÔs de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

Demos a conocer a SatanĆ”s su derrota

Soldados de Jesucristo

Abril 8/2021

Solid Joys en EspaƱol

Demos a conocer a SatanƔs su derrota

John Piper

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Un mensaje sin palabras

Jueves 8 Abril

AsĆ­ alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que estĆ” en los cielos.Mateo 5:16

Un mensaje sin palabras

(1)Testimonio

El oficial britĆ”nico Ernest Gordon (1916-2002) fue prisionero de guerra de los japoneses desde 1942. Ɖl y miles de prisioneros fueron obligados a construir, en medio de la selva, un puente sobre el rĆ­o Kwai para el ferrocarril que unirĆ­a Tailandia y Birmania. Las condiciones de vida inhumanas y la enfermedad llevaban a los prisioneros a la depresión y a la desesperación. Se estima que unos cien mil aldeanos y prisioneros murieron en la construcción de esa lĆ­nea de tren de unos 415 km.

El ambiente entre ellos estaba marcado por la desconfianza y la dureza. A esto se aƱadƭa la maldad de los habitantes de los pueblos hacia los prisioneros que pasaban cuando iban al trabajo.

Sin embargo, Gordon cuenta que un dƭa llegaron a un pueblo, y para su mayor sorpresa, los lugareƱos los trataron bien. Aunque no podƭan comprenderse, en sus rostros se podƭa leer una gran simpatƭa. Y mientras avanzaban, esas personas les dieron discretamente frutas, huevos, medicamentos y dinero.

ā€œMĆ”s tarde supimos que todo el pueblo era cristiano. La luz del cristianismo habĆ­a brillado en ese rincón de la selva gracias a una misionera que habĆ­a continuado su obra a pesar de la guerra, antes de que fuese obligada a huir.

A nosotros los prisioneros esta benevolencia nos recordaba que seguĆ­a habiendo un modo de vida mĆ”s humano. Y, sin palabras, el mensaje del cristianismo habĆ­a sido transmitidoā€.

ā€œEn el tiempo de su tribulación clamaron a ti… y segĆŗn tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigosā€ (NehemĆ­as 9:27).(maƱana continuarĆ”)

Ezequiel 32 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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