La ParĆ”bola del Buen Samaritano

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

La ParƔbola del Buen Samaritano

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, ademĆ”s de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de HermenĆ©utica, ExĆ©gesis BĆ­blica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. EstĆ” casado con Johanny PĆ©rez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

Consejos para un futuro pastor

Esclavos de Cristo

Consejos para un futuro pastor

Juan Manuel Vaz

Empezar a desarrollar el ministerio pastoral en una iglesia local es un paso muy importante. Muchas personas comienzan llenas de ilusiones, proyectos y buenas intenciones. Sin embargo, es comĆŗn que en el comienzo del ministerio, uno se enfrente a situaciones duras, inclusive peligrosas, de las cuales un seminario o instituto no prepara y que tan solo la experiencia de otros puede ayudar.

Por ese motivo, y fruto de la experiencia vivida, aquĆ­ proveemos algunos consejos a aquellos inician en el servicio pastoral:

Guarda tu corazón

QuizĆ” no parezca algo tan importante como para darle la primera posición de nuestra lista de consejos, pero esto es algo en lo que muchos fallan. De hecho, faltar a esto en el comienzo puede ocasionar el fin de un ministerio. Los aplausos y elogios, el reconocimiento como guĆ­a, consejero o referente puede ocasionar que la humildad se vuelva soberbia. Esto te puede hace sentir que eres necesario, o peor, imprescindible en la obra que se estĆ” desarrollando. Ā«Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de Ć©l brotan los manantiales de la vida.Ā» (Proverbios 4:23) Nunca olvides que todo lo que sucede es fruto de la obra de Dios y no de tus manos: todos somos sustituibles y prescindibles en la obra de Dios.

No cambies la misión por tu propia visión

En diferentes congregaciones he notado lo común que es escuchar frases como: «Mi visión», «lo que Dios me dio», «a lo que yo he sido llamado», etc. Resultando en congregaciones que pierden el foco principal. Es cierto que cada congregación tiene una identidad o personalidad distinta, una manera de proceder o imagen diferente, pero nuestra misión es conjunta. Como Iglesia de Cristo tenemos una misión: vivir para la gloria de Dios en medio de un mundo oscuro, llevar a Cristo a las naciones y manifestar Su luz a los perdidos.

No olvides la gran comisión

La mayorĆ­a de los pastores en la actualidad son hombres apasionados por la obra de Dios, el rescate de las almas perdidas y la predicación genuina del Evangelio. Sin embargo, es fĆ”cil perder la pasión que te llevó a el ministerio y empezar a centrarte en los creyentes: enseƱanza, consejerĆ­a, visitas, juntas de trabajo, etc., olvidando que la Gran Comisión sigue siendo parte de la vida de todo cristiano, incluyendo al pastor. Ā«Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.Ā» (Marcos 16:15) Dale el tiempo necesario a la congregación. Recuerda lo que dijo Charles H. Spurgeon: Ā«todo cristiano es un misionero o un impostorĀ». Ve, enseƱa, ora y aconseja a la Iglesia, pero cuando salgas de nuevo a la calle sigue predicando.

Eres un siervo, no un jefe

Muchas veces, antes del pastoreado, solĆ­amos ser personas altamente serviciales, que colaboraban desde la oración hasta la limpieza, pero que cuando tomamos el cargo pastoral olvidamos el servicio y empezamos a delegar todas esas tareas. Recordemos siempre que Cristo no vino para ser servido sino para servir. Pablo el apóstol sirvió y todos somos llamados a hacerlo. Ā«Pero el mayor de vosotros serĆ” vuestro servidor.Ā» (Mateo 23:11). La mejor manera de enseƱar a otros a servir no es mandando, sino con el ejemplo. Nunca pierdas el corazón de siervo. Recuerda que somos esclavos de un SeƱor, Cristo es nuestro SeƱor, y a Ć©l debemos servir.

Todo es de Cristo

La expresión Ā«la iglesia del pastor…Ā» puede confundir a muchas personas dando a entender que la iglesia es propiedad del ministro cuando en realidad es pertenencia de Cristo (Romanos 11:36). JesĆŗs debe ser el centro de todo: sea sermón, actividad o proyecto. La Iglesia, cada congregación y cada oveja son de Cristo. Considerar que algo de esto es tuyo tiene dos inconvenientes. El primero es creer que los frutos vienen, exclusivamente, de tu trabajo y desempeƱo. El segundo es frustrarte cuando las cosas no salen como lo pensabas como si fuese culpa tuya. Descansa, cumple tu cometido, haz tu labor con desempeƱo y amor, porque la obra es de Cristo y darĆ” frutos debidos a su tiempo.

Esperamos que estos consejos te ayuden en ese gran paso que vas a dar o que llevas poco tiempo recorriendo. Sigue sirviendo con desempeƱo, amor y cuidado en esta hermosa labora que Dios te ha encomendado.

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ā«El ƉbolaĀ»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

91 – Ā«El ƉbolaĀ»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

MetĆ”foras del Reino para la vida cristiana

Ministerios Ligonier

Serie: MetƔforas bƭblicas para la vida cristiana.

MetƔforas del Reino para la vida cristiana

John P. Sartelle Sr.

Nota del editor: Este es el sƩptimo capƭtulo en la serie de artƭculos de Tabletalk Magazine: MetƔforas bƭblicas para la vida cristiana.

JesĆŗs acababa de ser bautizado, y habĆ­a sido un bautismo glorioso. Ā«El cielo se abrió, y el EspĆ­ritu Santo descendió sobre Ɖl en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decĆ­a: ā€œTĆŗ eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacidoā€Ā» (Lc 3:21-22). Inmediatamente, este segundo AdĆ”n fue llevado al desierto para ayunar y contender con el mismo SatanĆ”s. El primer AdĆ”n habĆ­a fracasado en el huerto, y este nuevo AdĆ”n, el MesĆ­as y Rey de la gloria, retomarĆ­a la batalla en el desierto.

Allí en el desierto estaba SatanÔs, en todo su esplendor y poder, listo para probar al Hijo encarnado que descendió del cielo.

LlevÔndole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo le dijo: «Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si te postras delante de mí, todo serÔ Tuyo» (Lc 4:5-7).

En un instante panorÔmico, SatanÔs le mostró a Jesús todos los reinos del mundo. «Jesús, Tú quieres gobernar estos imperios. Yo te los daré. Hazlo a mi manera, Jesús; es mÔs fÔcil. No hay necesidad de conflicto. Solo inclínate ante mí».

SatanĆ”s no es omnisciente. Ɖl no conocĆ­a los detalles del plan de Dios. El Hijo de Dios y el Hijo del Hombre del linaje de David establecerĆ­a un Reino sobre el cual Ɖl reinarĆ­a para siempre. No nos equivoquemos: este MesĆ­as a quien SatanĆ”s ofreció los reinos de este mundo ciertamente estaba enfocado en un reino: Su Reino. DespuĆ©s de rechazar la oferta de SatanĆ”s, Āæcómo comenzó Su predicación? Ā«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentĆ­os y creed en el evangelioĀ» (Mr 1:15).

Ahora, adelantémonos unos treinta años y ubiquémonos en Roma, que en ese tiempo era el epicentro del mundo. Sin duda, este fue uno de los imperios que SatanÔs le ofreció a Jesús. El apóstol Pedro estÔ escribiendo desde esta nueva Babilonia a las iglesias que él amaba. Les recuerda que son una «nación santa» (1 Pe 2:9). Pedro estÔ pensando en iglesias individuales en provincias, ciudades y pueblos específicos. Pero también ve a estos seguidores de Jesús como una sola nación, como un solo Reino. ¿De dónde sacó esa idea? Jesús se la enseñó. Pedro había escuchado a Jesús decirlo una y otra vez. Lo vemos en cada pÔgina de los evangelios. Entre los reinos del mundo, había un nuevo Reino. Era un Reino que no había comenzado en este mundo. El Rey de este Reino es el Hijo de Dios encarnado. Este Reino se estableció en la gloria de la eternidad.

ĀæDe dónde provenĆ­an los ciudadanos de esta Ā«nación santaĀ»? Ā«Pero vosotros sois… nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciĆ©is las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirableĀ» (1 Pe 2:9). Todos los ciudadanos de esta nación santa provenĆ­an de los mismos reinos de tinieblas que SatanĆ”s le habĆ­a mostrado a JesĆŗs. 

Cada nación en el mundo tiene ciudadanos de otra nación, una nación santa, que vive en medio de ellos.

ĀæCómo podĆ­a llamarlos nación santa si venĆ­an de reinos que estaban bajo el dominio oscuro de SatanĆ”s, donde los ciudadanos eran todo menos santos? Pedro les recuerda que habĆ­an sido redimidos Ā«con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de CristoĀ» (1 Pe 1:19). Ya eran justos y santos, pues habĆ­an sido lavados de la culpa de su pecado mediante el sacrificio del cordero de Dios. No solo eran santos (rectos) en cuanto a su posición ante la justicia de Dios, sino que tambiĆ©n eran santos en su conducta. Al haber nacido de nuevo, tenĆ­an una relación Ć­ntima con Dios: «… asĆ­ como Aquel que os llamó es santo, asĆ­ tambiĆ©n sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito estĆ”: ā€œSed santos, porque Yo soy santoā€Ā» (1 Pe 1:15-16).

Para gran consternación de SatanÔs, Jesús estaba sacando a personas de sus reinos tenebrosos para edificar Su Reino de luz y de justicia. Jesús estaba destruyendo las tinieblas que habían invadido Su creación, usando a las mismas personas que una vez habían sido parte de esa oscuridad. Ahora eran ciudadanos del Reino de Dios que vivían como extranjeros en medio de los reinos de este mundo y llevaban Su luz a estos lugares oscuros.

Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengÔis de las pasiones carnales que combaten contra el alma. Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación (1 Pe 2:11-12).

Piénsalo. Cada nación en el mundo tiene ciudadanos de otra nación, una nación santa, que vive en medio de ellos.

El apóstol y compañero de Pedro, Pablo, llamó a estos ciudadanos santos «embajadores de Cristo». Son emisarios de su Rey en las naciones terrenales que SatanÔs le había ofrecido a Jesús. «Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros» (2 Co 5:20). Aquellos que habían nacido en rebelión contra Dios para gran alegría de SatanÔs ahora estaban hablando felizmente en nombre de la misericordia y la gracia de Dios, rogando a los perdidos y quebrantados: «Reconciliaos con Dios».

En 1972, mi difunta esposa, Janet, y yo pasamos dos semanas conduciendo por México con dos amigos. Era mi primera visita a un país extranjero. Todos los días sentía cierta incomodidad porque estaba constantemente consciente de que era un extranjero. Así es como nos sentimos a veces los cristianos, incluso en nuestro propio país, por mÔs que lo amemos. Nos encanta nuestra historia y nuestra constitución, pero no nos sentimos como en casa en nuestra cultura secular. Las costumbres sociales de nuestra sociedad, ancladas en el materialismo, la inmoralidad sexual, el elitismo intelectual, el orgullo egocéntrico, el cinismo posmoderno, la idolatría y el ateísmo, nos recuerdan que en realidad somos extranjeros cuya ciudadanía estÔ en el Reino de Jesucristo. Nos humilla recordar que alguna vez fuimos partícipes voluntarios de esa cultura impía, pero hemos sido rescatados solo por la gracia de Dios. Esa gracia nos impulsa a ser embajadores que llevan la luz del evangelio a las tinieblas. Sin embargo, vivimos como extraterrestres con gozo, sabiendo que somos peregrinos de camino a nuestro hogar.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
John P. Sartelle Sr.
John P. Sartelle Sr.

El Rev. John P. Sartelle Sr. es el ministro principal de Christ Presbyterian Church (PCA) en Oakland, Tennessee. Es el autor de What Christian Parents Should Know about Infant Baptism [Lo que los padres cristianos deben saber sobre el bautismo infantil].

Seguir el ejemplo del Maestro

Lunes 26 Abril

(Jesús dijo:) De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos mÔs pequeños, a mí lo hicisteis.Mateo 25:40

Seguir el ejemplo del Maestro

Un presidente a menudo observaba a los alumnos de una escuela que jugaban detrƔs de la casa presidencial. Un dƭa vio a varios niƱos burlarse de otro porque iba pobremente vestido.

El presidente, entristecido por el sufrimiento del niƱo, supo que el padre del jovencito de 9 aƱos habĆ­a perdido la vida como soldado en el ejĆ©rcito, y que su madre mantenĆ­a a sus hijos lavando ropa.

La semana siguiente el niƱo llegó a la escuela con ropa nueva. Orgulloso contó a la clase que el presidente habĆ­a ido a su casa y habĆ­a llevado a toda la familia a comprar ropa nueva, que les habĆ­a comprado abundantes provisiones y una buena cantidad de carbón. Para terminar sacó de su bolsillo una carta dirigida a la clase, firmada por el propio presidente, que decĆ­a: ā€œPor favor, escriban este versĆ­culo en la pizarra: ā€En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos mĆ”s pequeƱos, a mĆ­ lo hicisteisā€œ (Mateo 25:40).

Un poco mÔs tarde el presidente se presentó en la escuela. Fue a hablar a los alumnos sobre lo que había observado en el patio y explicó el sentido del versículo que todavía estaba escrito en el tablero. Los niños, conmovidos por aquel mensaje de la Biblia, cambiaron de actitud.

El presidente hubiese podido explicar simplemente la lección, pero quiso poner en prÔctica la Palabra de Dios, para luego explicarla, porque conocía Su poder para convencer los corazones.

ā€Como querĆ©is que hagan los hombres con vosotros, asĆ­ tambiĆ©n haced vosotros con ellosā€œ (Lucas 6:31).

Ezequiel 48 ā€“ Marcos 2 ā€“ Salmo 49:1-9 ā€“ Proverbios 14:15-16

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch