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Serie: MetĆ”foras bĆblicas para la vida cristiana.
MetƔforas religiosas para la vida cristiana
Victor Cruz
Nota del editor: Este es el noveno y Ćŗltimo capĆtulo en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: MetĆ”foras bĆblicas para la vida cristiana.
Dios se revela a SĆ mismo y a Su plan para el mundo y la humanidad en formas que abordan nuestras mentes y nuestros corazones con poderosas imĆ”genes de belleza, quebrantamiento, necesidad, redención, amor y perdón, entre muchas otras. Algunas de estas imĆ”genes de nuestra relación con Dios estĆ”n contenidas en metĆ”foras religiosas que Dios usa para hablarnos. En este artĆculo, reflexionaremos sobre las metĆ”foras religiosas del sacerdocio, las ofrendas y los sacrificios.
En el libro de Ćxodo encontramos por primera vez una idea que aparece a lo largo de la Biblia: Dios ha escogido a un pueblo para que sea Suyo con el propósito de manifestar al mundo Su plan redentor. Eugene Merrill dice que el Ć©xodo de Israel es el evento histórico y teológico mĆ”s significativo del Antiguo Testamento, ya que destaca el acto mĆ”s poderoso de Dios a favor de Su pueblo, un acto que los llevó de la esclavitud a la libertad, de la fragmentación a la solidaridad, de ser el pueblo de la promesa (hebreos) a ser la nación del cumplimiento (Israel).
Es a travƩs de esta metƔfora religiosa del sacerdocio que Dios le da una nueva identidad a Su pueblo.
A través de Israel, Dios establecerÔ Su Reino al hacer de cada hombre y cada mujer sacerdotes que servirÔn al Rey de reyes. Ya no servirÔn a Faraón sino que serÔn consagrados al servicio del Señor.
Ā«Ahora pues, si en verdad escuchĆ”is Mi voz y guardĆ”is Mi pacto, serĆ©is Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque MĆa es toda la tierra; y vosotros serĆ©is para MĆ un Reino de sacerdotes y una nación santaĀ». Estas son las palabras que dirĆ”s a los hijos de Israel (Ex 19:5-6).
Es a través de esta metÔfora religiosa del sacerdocio que Dios le da una nueva identidad a Su pueblo. Ahora son un pueblo escogido para llevar a cabo los planes de Dios. Esta nueva nación representarÔ la inevitable realidad de un mundo restaurado conforme a los propósitos del Creador. AdemÔs, en esta misma metÔfora vemos que, al igual que los hebreos cuando salieron de Egipto, aquellos que hoy estÔn en Cristo también encuentran una nueva identidad, un nuevo propósito y la libertad de la esclavitud del pecado y la culpa.
Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciĆ©is las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habĆais recibido misericordia, pero ahora habĆ©is recibido misericordia (1 Pe 2:9-10).
El pueblo redimido por el cordero de la Pascua en Egipto y el pueblo redimido por Cristo en la cruz vivirÔn juntos para proclamar las maravillas y excelencias de Aquel que los salvó de la oscuridad de la separación y los trajo a la luz de la gracia y la comunión. La metÔfora religiosa del sacerdocio representa su nueva posición como posesión atesorada de Dios, pero también le da a Su pueblo una misión que cumplir, un nuevo propósito de dar a conocer el nombre del Señor en toda la tierra.
Aquellos que son llamados a ser sacerdotes de Dios disfrutarĆ”n de una relación Ćntima con su Salvador, y Ćl se deleitarĆ” en ellos. Dios describe a Su pueblo escogido como fragante aroma de Cristo para Dios (2 Co 2:15). Esto significa que Dios se deleita en ellos y se regocija en la comunión con ellos que fue hecha posible a travĆ©s de la obra de Cristo. La salvación ha sido alcanzada, y las vidas del pueblo de Dios āen todo cuanto hagamosā ahora son como incienso ofrecido a Dios. Ser fragante aroma de Cristo para Dios es servir a Dios en cualquier llamado que tengamos en el mundo. Para el pueblo de Dios, todo es una oportunidad para honrar Su nombre: la maternidad, los negocios, la docencia, el arte, los deportes, la ciencia o cualquier otra Ć”rea de la vida. La esencia del oficio sacerdotal y de la vida cristiana es la adoración, un llamado a buscar maneras de exaltar Su nombre y de estar consagrados a Ćl en todo cuanto hagamos. Oswald Chambers, el reconocido ministro escocĆ©s, dijo lo siguiente respecto a la devoción misionera: Ā«Los hombres y mujeres que Nuestro SeƱor envĆa en Sus empresas son de lo mĆ”s ordinario, pero con una devoción dominante a Ćl mismo, forjada por el EspĆritu SantoĀ». Esta devoción dominante hacia Dios es lo que se espera del pueblo de Dios.
En el Nuevo Testamento, por medio del apóstol Pablo, Dios tambiĆ©n nos da las metĆ”foras religiosas de las ofrendas y los sacrificios para describir las maneras en las que los creyentes encuentran su identidad en su relación con Dios. Pablo dice que ha sido llamado al servicio sacerdotal para que, por medio de Cristo, los gentiles puedan ser una ofrenda aceptable a Dios. Esto significa que, a travĆ©s del evangelio, ahora los gentiles tambiĆ©n son parte de este Reino de sacerdotes que fue inaugurado en el monte SinaĆ.
⦠para ser ministro de Cristo JesĆŗs a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el EspĆritu Santo. Por tanto, en Cristo JesĆŗs he hallado razón para gloriarme en las cosas que se refieren a Dios (Rom 15:16-17).
Pablo tambiĆ©n utiliza la metĆ”fora del sacrificio al describir su vida y su servicio como Ā«libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra feĀ» (Flp 2:17). Su uso del lenguaje del Antiguo Testamento (Lv 1) demuestra que Pablo sabe que su vida se estĆ” consumiendo asĆ como las ofrendas que eran dedicadas en el altar se consumĆan en adoración agradable y sacrificial a Dios.
De la misma manera, JesĆŗs habla sobre el tipo de vida que Sus seguidores deberĆan vivir al morir a este mundo y ofrecerse a sĆ mismos como sacrificios a Ćl: Ā«Y decĆa a todos: āSi alguno quiere venir en pos de MĆ, niĆ©guese a sĆ mismo, tome su cruz cada dĆa y sĆgameāĀ» (Lc 9:23).
CuƔn emocionante es entender a travƩs de estas metƔforas religiosas lo que significa ser redimidos, amados y perdonados al hoy vivir para la gloria de Dios.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El Dr. VĆctor Cruz es el pastor-plantador de la Iglesia El Redentor en la Ciudad de MĆ©xico.