6 – ĀæPor quĆ© voy a la iglesia?

Iglesia Evangélica León

6 – ĀæPor quĆ© voy a la iglesia?

David Robles

David Robles se desempeƱa como pastor docente de la Iglesia Evangelica León y es presidente fundador y profesor del Seminario BEREA (EspaƱa). Tiene un amplio ministerio de enseƱanza y predicación en toda EspaƱa y otros paĆ­ses de habla hispana. David se graduó del Seminario BĆ­blico de Multnomah (Certificado BĆ­blico, 2001) y del Seminario de MaestrĆ­a (M.Div. 2004).

ĀæQuĆ© es la INERRANCIA de la PALABRA?

TeologĆ­a Express

¿Qué es la INERRANCIA de la PALABRA?

 José de Segovia

José de Segovia es pastor en la Iglesia Reformada de Madrid, en el barrio de San Pascual. Para mÔs información pueden consultar nuestra web:
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¿Qué es la inerrancia de la Palabra?

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MĆŗsica: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

MetĆ”foras atlĆ©ticas para la vida cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: MetƔforas bƭblicas para la vida cristiana.

MetƔforas atlƩticas para la vida cristiana

Steven Lawson

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: MetÔforas bíblicas para la vida cristiana.

El deporte es un lenguaje que la gente habla en todo el mundo. Ciertamente era un tema con el que estaban familiarizados los ciudadanos romanos del primer siglo. Los atletas eran los íconos del mundo antiguo, los héroes de los muchachos y la moda de la cultura. BasÔndose en esta popularidad, los escritores del Nuevo Testamento decidieron comunicar muchos aspectos importantes de la vida cristiana por medio a metÔforas atléticas. Se valieron de eventos deportivos para ilustrar verdades importantes relacionadas a nuestra santificación. He aquí algunos aspectos específicos que nos enseñan sobre nuestra búsqueda de la santidad.

Primero, entrenamiento estricto. Se requiere que un atleta se someta a un entrenamiento riguroso a fin de competir al mĆ”s alto nivel. Ɖl se ejercita vigorosamente para desarrollar sus mĆŗsculos, agrandar sus pulmones y aumentar su resistencia. Un atleta flojo y fuera de forma nunca lograrĆ” el premio. Solo aquellos que estĆ©n fĆ­sicamente en forma ganarĆ”n. Del mismo modo, Pablo escribe que los creyentes deben hacer lo mismo: Ā«MĆ”s bien disciplĆ­nate [Lit., ejercĆ­tate; o entrĆ©nate, NTV] a ti mismo para la piedadĀ» (1 Tim 4:7). Ā«DisciplĆ­nateĀ» (griego gymnazō) literalmente significa Ā«hacer ejercicios desnudoĀ» y se introduce al idioma espaƱol como gimnasio. El gimnasio antiguo era un lugar donde los atletas se quitaban la ropa para que nada restringiera sus movimientos fĆ­sicos durante el entrenamiento. Del mismo modo, cada cristiano debe remover todo obstĆ”culo que impida su crecimiento espiritual. Luego debe ejercitarse diligentemente en las Escrituras. Debe disciplinarse en la oración. Debe fortalecer su corazón para Dios en adoración personal y colectiva.

Segundo, obediencia comprometida. Un atleta tiene que competir de acuerdo a las reglas. Ningún participante puede inventar su propio conjunto de regulaciones. Las reglas ya estÔn establecidas y son aplicadas por el Ôrbitro, y romperlas resultarÔ en una penalidad o descalificación. De manera similar, todo creyente debe vivir en obediencia a las Escrituras. Pablo escribe: «Y también el que compite como atleta, no gana el premio si no compite de acuerdo con las reglas» (2 Tim 2:5). Se requiere obediencia a los mandamientos de la Biblia para todo aquel que corre la carrera de la fe. La obediencia agrada a Dios y se apoya en Su voluntad. La obediencia es una evidencia de verdadera fe salvífica, trae seguridad de salvación y es necesaria para ser como Cristo.

Se requiere obediencia a los mandamientos de la Biblia para todo aquel que corre la carrera de la fe.

Tercero, dominio propio. Se requiere que un atleta ejercite dominio sobre su cuerpo durante su entrenamiento. Si quiere ganar, le corresponde a él limitar sus libertades. Es necesario que se abstenga de comidas poco saludables para controlar su peso. Necesita monitorear cuÔnto duerme para preservar su fuerza. Del mismo modo, se requiere este mismo dominio propio en la vida cristiana. Pablo escribe: «Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo» (1 Co 9:25). «Se abstiene» significa «autorrestricción, autogobierno». Como creyentes, debemos velar por lo que permitimos que entre a nuestras mentes y corazones. Debemos rehusar consumir la comida chatarra tóxica de este mundo que estÔ envenenada con sus ideologías seculares. En cambio, debemos decidir ser «nutrido[s] con las palabras de la fe y de la buena doctrina» (1 Tim 4:6). Esto requiere de un banquete diario de cada palabra que procede de la boca de Dios (Mt 4:4).

Cuarto, arduo esfuerzo. Un atleta tiene que ejercer un esfuerzo mĆ”ximo a fin de ganar su evento. Esfuerzos a medias nunca lograrĆ”n la corona. Los corredores relajados que apenas mueven los pies perderĆ”n la carrera. La corona le pertenece al que gasta cada onza de energĆ­a en su competencia. De la misma manera, Pablo dice que debemos Ā«trabaja[r]Ā» (1 Tim 4:10) si hemos de ganar el premio. Ā«Nos esforzamosĀ» (griego kopiaō) significa Ā«esforzarse hasta el punto de agotamientoĀ». En la bĆŗsqueda de santidad, debemos entregarnos hasta que no podamos dar mĆ”s. Otra vez usando la metĆ”fora atlĆ©tica, Pablo escribe: Ā«Sigo adelanteĀ» (Flp 3:12), empleando una palabra (griego diokō) que significa Ā«moverse rĆ”pido y decisivamente tras un objetoĀ». Pablo declara que Ć©l estaba corriendo tras el conocimiento de Cristo tan rĆ”pido como sus piernas espirituales lo impulsaban. La Biblia dice: Ā«Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delanteĀ» (Heb 12:1). Esta Ā«carreraĀ» (griego agōn) era el terrible evento a larga distancia que involucraba agonĆ­a y era agonizante. Debemos gastarnos en correr la carrera de toda la vida que tenemos por delante.

Quinto, punterĆ­a estratĆ©gica. En el mundo antiguo, un boxeador entraba al cuadrilĆ”tero para pelear contra su oponente. Su objetivo era asestarle golpes directos y demoledores a su contrincante hasta que estuviera ensangrentado y acabado. Un boxeador de aquellos tiempos no podĆ­a darse el lujo de desgastarse tirando puƱos salvajes al aire. No tenĆ­a mucha fuerza para gastar. Cada golpe tenĆ­a que dar en el blanco. De la misma manera, el apóstol Pablo se veĆ­a como un boxeador: Ā«Peleo, no como dando golpes al aireĀ» (1 Co 9:26). En su vida espiritual, Ć©l no estaba haciendo boxeo de sombra y lanzando jabs al aire. El apóstol aclara: Ā«Golpeo [O, hiero] mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificadoĀ» (v. 27). Ā«GolpeoĀ» (griego hupopiazō) literalmente significa Ā«herir, hacer moretonesĀ». El apóstol dice que debe golpear a su formidable enemigo hasta que sangre. Irónicamente, este oponente es su propia carne pecaminosa.

Sexto, enfoque singular. Todo atleta tiene que permanecer concentrado en la meta. Debe mantener una concentración intensa en el premio. Es este enfoque miope lo que lo impulsa con estallidos de energĆ­a renovada. Mirar hacia otros corredores o hacia el estadio harĆ” que corra mĆ”s lento y lo llevarĆ” a su derrota. De manera similar, los cristianos deben tener Ā«puestos los ojos en JesĆŗs, el autor y consumador de la feĀ» (Heb 12:2). Nuestro enfoque singular debe mantenerse en Cristo, quien genera la fuerza que necesitamos para correr con resistencia. Mantener nuestra mirada fija en Cristo produce la energĆ­a que se requiere para ganar la corona incorruptible. Mientras corrĆ­a su carrera de vida, Pablo escribió que Ć©l estaba Ā«olvidando lo que queda atrĆ”sĀ» (Flp 3:13). Ɖl no podĆ­a ganar la corona si estaba mirando atrĆ”s a sus victorias o fracasos pasados. Ɖl tenĆ­a que mantenerse mirando a Jesucristo.

Si has correr «de tal modo que gan[es]» el premio (1 Co 9:24), debes competir como un atleta totalmente comprometido en la vida cristiana. Se requiere sudor santificado. Pero valdrÔ la pena recibir la corona incorruptible del mismo Señor Jesucristo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson

El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito mĆ”s de dos docenas de libros.

La clave del amor radical

Soldados de Jesucristo

Abril 21/2021

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Malos pensamientos

MiƩrcoles 21 Abril

Consideraos muertos al pecado.Romanos 6:11

Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre… en esto pensad.Filipenses 4:8

Malos pensamientos

ĀæEl diablo es el que hace nacer los malos pensamientos en el creyente?

No, no es el diablo, sino la naturaleza pecaminosa que todavĆ­a estĆ” en el creyente.

El SeƱor JesĆŗs dijo: ā€œDel corazón salen los malos pensamientosā€ (Mateo 15:19). La fuente de nuestros malos pensamientos todavĆ­a estĆ” en nosotros. Pero el diablo tiene una gran experiencia para actuar en los hombres, pues sabe cómo despertar nuestros deseos, suscitar nuestra codicia y llevarnos a pecar. Sus ataques se centran en los flancos en los cuales somos especialmente frĆ”giles.

El solo hecho de tener malos pensamientos deberĆ­a ser la seƱal de alerta. Para ser librados, tengamos el reflejo de ir sencillamente a JesĆŗs, quien venció a SatanĆ”s. Con solo clamar a JesĆŗs, el diablo huirĆ”. ā€œSed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la feā€ (1 Pedro 5:8-9). ā€œSometeos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirĆ” de vosotrosā€ (Santiago 4:7).

Leamos la Palabra de Dios; ella purificarĆ” nuestra conciencia, la mantendrĆ” despierta y la harĆ” capaz de detectar todo pensamiento impuro. La Biblia nos iluminarĆ”, alimentarĆ” nuestro espĆ­ritu con cosas buenas y nos mostrarĆ” el buen camino. Si estĆ” presente en nuestro corazón, serĆ” un arma eficaz para ahuyentar al enemigo. ā€œEn mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti… LĆ”mpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi caminoā€ (Salmo 119:11, 105).

Ezequiel 43 – 2 Pedro 1 – Salmo 46:4-7 – Proverbios 14:5-6

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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