ĀæDeberĆa cumplir tu iglesia con las nuevas órdenes por COVID-19? QuizĆ” este memorĆ”ndum ayude

QuizƔ este memorƔndum ayude
Nota del editor: El siguiente memorĆ”ndum fue escrito por el anciano de una iglesia del AtlĆ”ntico Medio a sus colegas ancianos. El autor, que fue asistente de un juez de la Corte Suprema de Justicia, actualmente trabaja como abogado y ha accedido amablemente a que lo reproduzcamos aquĆ.
Para: Los Ancianos.
Asunto: Marco para el cumplimiento de las nuevas órdenes por COVID-19.
RESUMEN
La semana pasada, el gobernador anunció en conferencia de prensa que estarĆa implementando nuevas restricciones sobre las reuniones en nuestro Estado para disminuir la propagación del COVID-19. En un principio, no especificó con claridad si estas restricciones se aplicarĆan a las iglesias o cómo; lo que llevó a muchas personas a preguntarse cómo responderĆa nuestra iglesia. Gracias a Dios, el texto de la orden (una vez publicada) aclaró que los servicios religiosos continuarĆan realizĆ”ndose sin limitaciones numĆ©ricas por el momento, siempre y cuando continuĆ”ramos implementando nuestros protocolos de seguridad existentes. No obstante, la incertidumbre inicial era un buen recordatorio de que aĆŗn no estamos fuera de peligro en lo que respecta al COVID-19 ni a las nuevas restricciones por COVID-19.
Dado que el Gobernador o el Ayuntamiento pueden intentar adoptar restricciones adicionales en el futuro, parece sabio considerar de antemano cómo decidiremos si las cumplimos. Este memorĆ”ndum consta de tres partes. La Parte I esboza un marco general de dos vertientes para decidir cuĆ”ndo los cristianos pueden o deben someterse a una ley u orden. La Parte II aplica la primera vertiente de ese marco para explicar cómo podrĆamos evaluar si cumplir con una orden por COVID-19 a la luz de los principios bĆblicos. La Parte III aplica la segunda vertiente de ese marco para explicar cómo podrĆamos evaluar si cumplir con una orden por COVID-19 a la luz de los principios legales.
DISCUSIĆN
Parte I: La sumisión bĆblica y sus lĆmites
Romanos 13:1-7, 1 Pedro 2:13-17, y otros pasajes hacen de la sumisión a los funcionarios gubernamentales la norma bĆblica, y del incumplimiento la excepción. Sin embargo, existen al menos dos ejemplos en los que el incumplimiento a una ley u orden estĆ” justificado bĆblicamente: (1) cuando cumplir con una ley u orden serĆa contrario a la voluntad de Dios revelada en la Escritura, y (2) cuando la ley u orden es en sĆ misma legalmente invĆ”lida. MĆ”s especĆficamente:
- Cuando el cumplimiento de una ley u orden viola los mandatos, principios o creencias bĆblicas, el cumplimiento no es una opción bĆblica. Los cristianos deben Ā«obedecer a Dios antes que a los hombresĀ» (Hch. 5:29). En consecuencia, el marco para decidir si cumplir con una ley u orden por motivos bĆblicos es relativamente sencillo:
- ĀæCuĆ”les mandatos, principios o creencias bĆblicas estĆ”n vinculados en la ley u orden?
- ĀæEs posible (dentro de lo razonable) para el cristiano cumplir con esta ley u orden de manera que se ajuste a todos los mandatos, principios y convicciones bĆblicas relevantes?
- De ser asĆ, el cristiano deberĆa cumplirla. (Si no estĆ” de acuerdo con la ley u orden, podrĆa considerar abogar por su modificación o derogación).
- De no ser asĆ, entonces el cristiano no deberĆa cumplirla, pero solo en la medida en que la Escritura lo exija. (Si el cumplimiento de otros aspectos de la ley o u orden estĆ” permitido por la Escritura, el cristiano deberĆa cumplir con esos aspectos).
- Cuando una ley u orden es legalmente invĆ”lida āpor ejemplo, porque es inconstitucional, contraria a un estatuto, prohibida o fuera del Ć”mbito de la autoridad otorgada por Dios al gobiernoā el cumplimiento no es obligatorio porque la ley u orden no es la Ā«autoridad gobernanteĀ» bajo nuestro sistema legal, a pesar de lo que pueda decir la persona que adoptó la ley u orden invĆ”lida. 13:1, vĆ©ase Marbury v. Madison, 5 U.S. 137, 163 (1803). (Ā«El gobierno de los Estados Unidos ha sido denominado enfĆ”ticamente un gobierno de leyes y no de hombresĀ»). Sin embargo, se permite el cumplimiento de la ley u orden invĆ”lida por un asunto de prudencia si el cristiano asĆ lo desea. Y los cristianos tambiĆ©n deberĆan considerar si buscan el reconocimiento oficial de su posición de que la ley u orden es ilegal. Por consiguiente, el proceso de decisión es mĆ”s complicado:
- ĀæEs prudente el cumplimiento de la ley u orden a la luz de todas las consideraciones relevantes?
- De ser asĆ, es probable que no importe si la ley u orden es legalmente vĆ”lida. El cristiano deberĆa someterse a ella por prudencia.
- De no ser asĆ, proceda.
- ¿Cree el cristiano que la ley u orden en cuestión es legalmente vÔlida?
- De ser asĆ, el cristiano deberĆa cumplirla. (Si no estĆ” de acuerdo con la ley u orden, podrĆa considerar abogar por su modificación o derogación).
- De no ser asĆ, proceda.
- ¿Ha reconocido ya un tribunal u otra autoridad competente la ley u orden como legalmente invÔlida?
- De ser asĆ, el cristiano no tiene que cumplirla.
- De no ser asĆ, proceda.
- ĀæSerĆa sabio para el cristiano cumplir con la ley u orden hasta que una autoridad competente haya decidido si dicha ley u orden es invĆ”lida (por ejemplo, en una demanda o una nueva orden), a la luz de consideraciones tales como las convicciones bĆblicas del cristiano, el testimonio del cristiano al mundo, la importancia de la ley u orden, las posibles sanciones por incumplimiento, la obviedad de los problemas legales, el impacto de la ley u orden en el cristiano y las consideraciones financieras y administrativas?
- De ser asĆ, el cristiano deberĆa cumplirla hasta que se suspenda o sea declarada invĆ”lida (o se modifique o derogue).
- De no ser asĆ, el cristiano no tiene que cumplirla.
Para su discusión:
- ĀæEstĆ”s de acuerdo con este marco general de dos vertientes? ĀæCambiarĆas algo?
Parte II: Evaluar las órdenes por COVID-19 bajo la Escritura
- ĀæCuĆ”les mandamientos, principios y creencias bĆblicas estĆ”n vinculados en la ley u orden?
Cualquier orden por COVID-19 diseƱada para retrasar la propagación del virus implicarĆa el principio bĆblico de que Dios designa a las autoridades gubernamentales como servidores para nuestro bien, y les da la responsabilidad de proteger y mantener la dignidad de la vida humana. Por ejemplo, Gn. 9:5-6; Ro. 13:1-5.
Dependiendo de sus tĆ©rminos, una orden por COVID-19 que restrinja el tamaƱo de las reuniones eclesiales tambiĆ©n podrĆa estar vinculada a nuestra creencia bĆblica de que a los miembros de las iglesias locales se les ordena congregarse regularmente y ser una muestra corporativa de la gloria de Dios al mundo, predicando el evangelio y haciendo discĆpulos (vĆ©ase He. 10:24-25; vĆ©ase tambiĆ©n Mt. 5:16; Mt. 28:18-20; Ef. 3:10; 1 Ti. 4:13; 2 Ti. 4:2).
Tal orden tambiĆ©n podrĆa implicar nuestra creencia bĆblica de que Dios el Padre reina soberanamente sobre la creación y es el autor de cada acontecimiento que ocurre tanto en el tiempo como en la eternidad, vĆ©ase Sal. 135:6; Hechos 1:7; Ro. 8:28-30; Ro. 11:36; 1 Co. 8:6; 1 Co. 15:24; Ef. 1:3-12, nuestro llamado bĆblico a Ā«animarnos y edificarnos unos a otrosĀ», 1 Ts. 5:11, nuestro llamado bĆblico a Ā«hablarnos entre nosotros con salmos, con himnos y cĆ”nticos espiritualesĀ», Ef. 5:19, nuestra creencia bĆblica de que el bautismo debe hacerse por inmersión, vĆ©ase Mt. 3:13-17; Mt. 28:18-20; Hch. 2:38-41; Hch. 8:36-38; Ro. 6:4; GĆ”. 3:27; 1 P. 3:21, nuestra creencia bĆblica de que la Cena del SeƱor debe ser tomada por los creyentes y administrada regularmente por cada iglesia local, vĆ©ase Mt. 26:26-29; Hch. 2:42; 1 Co. 11:17-34, nuestro llamado bĆblico como ancianos a Ā«apacentar la grey de DiosĀ», 1 P. 5:2, nuestra creencia bĆblica de que en Ćŗltima instancia Ā«nuestra ciudadanĆa estĆ” en los cielosĀ», Fil. 3:20, y potencialmente incluso el deber bĆblico de los padres de guiar pacientemente a sus hijos en los caminos de Cristo, vĆ©ase Ex. 20:12; Dt. 6:4-9; Salmo 78; Pr. 6:20-22; Pr. 22:6; Pr. 23:13-14; Pr. 29:15-17; Lc. 17:1-2; Ef. 6:1-4; Col. 3:20-21. Muchas de estas creencias se exponen en la Declaración de Fe de nuestra iglesia, y esta lista es meramente ilustrativa; de ninguna manera pretende ser exhaustiva.
- ĀæEs posible (dentro de lo razonable) para el cristiano cumplir con esta ley u orden de manera que se ajuste a todos los mandatos, principios y convicciones bĆblicas relevantes?
La respuesta a esta pregunta dependerƔ de los tƩrminos y el Ɣmbito de la orden por COVID-19 y la exigencia de las circunstancias que la justifican.
Discernir si una prohibición por COVID-19 de reunirse viola el mandato bĆblico, requiere de decisiones piadosas. Por un lado, los mandatos y creencias bĆblicas enumeradas anteriormente establecen claramente un patrón y una prĆ”ctica normal para el creyente que no debe dejarse de lado a la ligera. Por otro lado, ninguno de los mandatos y creencias enumerados anteriormente requiere categóricamente que se observe en persona, en espacios cerrados, cada semana, por cada miembro del cuerpo de la iglesia, sin demora o aplazamiento o flexibilidad.
Como ancianos de esta iglesia, debemos tomar en cuenta todas las circunstancias relevantes tal y como existen, en el momento en que se nos pide que cumplamos con la orden por el COVID-19, ignorar los hechos y las opiniones inexactas e irrelevantes; y luego, en oración, decidir si la orden va Ā«demasiado lejosĀ», de tal manera que la obediencia al Estado se convierte en desobediencia a Dios. En Ćŗltima instancia, creo que la cuestión de fondo es Ć©sta: ĀæJustifican las circunstancias relevantes, tal y como las conocemos, las desviaciones de las pautas y prĆ”cticas bĆblicas que exige la orden por COVID-19?
Al llevar a cabo este anĆ”lisis, recomiendo que nos enfoquemos especĆficamente en si nuestros protocolos de seguridad contra el COVID-19 han sido eficaces en la reducción de la transmisión del virus, si nuestra congregación ha estado cumpliendo con esos protocolos, y si nuestra Ć”rea estĆ” experimentando un pico tan significativo en el nĆŗmero de casos de COVID-19 en comparación con las semanas anteriores, de manera que reunirnos en persona parece imprudente. Debemos dar el peso adecuado a los datos cientĆficos y a la experiencia de las autoridades sanitarias, pero al mismo tiempo, debemos evitar renunciar a nuestra propia responsabilidad de sopesar esa información cientĆfica con los mandatos de las Escrituras, la soberanĆa de Dios y la realidad de la eternidad; en Ćŗltima instancia, la cuestión de si debemos apartarnos de la norma bĆblica es una cuestión espiritual y moral, no cientĆfica.
TambiĆ©n recomendarĆa no tomar decisiones basadas en el hecho de haber cumplido las órdenes emitidas al principio de la pandemia, cuando gran parte de la naturaleza del virus era incierta y carecĆamos de los protocolos de seguridad de COVID-19 que ahora hemos implementado. En este momento, tenemos mucha mĆ”s información sobre el virus y sobre cómo mitigar el riesgo de transmisión, por lo que personalmente me siento mucho mĆ”s cómodo y preparado para evaluar de forma independiente si una orden por COVID-19 va demasiado lejos.
Finalmente, dado que estamos hablando de principios bĆblicos, deberĆamos evitar tomar decisiones basadas en consideraciones polĆticas u opiniones pĆŗblicas como tales, independientemente de que esos factores pesen a favor o en contra del cumplimiento de una orden por COVID-19.
Para su discusión:
- ĀæEstĆ” de acuerdo con el planteamiento anterior? ĀæQuĆ© cambiarĆa?
- Supongamos que la reciente orden del Gobernador nos hubiera impedido reunirnos presencialmente con mĆ”s de 25 personas, lo cual se castiga como un delito con hasta 12 meses de prisión y hasta $2500 de multa. Supongamos ademĆ”s que las autoridades sanitarias del Estado creyeran que el recuento de casos per cĆ”pita y la tasa de productividad del Estado siguen siendo Ā«relativamente bajosĀ», que los casos en el Estado no estuvieran aumentando tan rĆ”pidamente como en otros lugares, que la capacidad de los hospitales fuera Ā«estableĀ» y que el Ćŗnico Ā«picoĀ» en el nĆŗmero de casos diagnosticados con COVID-19 en el Estado estuviera en lado opuesto del Estado. Finalmente, supongamos que nuestra zona tambiĆ©n tuviera un estimado de entre 15 y 17 casos por cada 100 000 personas, lo cual estĆ” en el extremo inferior de la escala, y que esta cifra no fuera significativamente diferente a los niveles que existĆan la Ćŗltima vez que nos reunimos en persona (con las medidas de seguridad establecidas). Bajo esas circunstancias, ĀædeberĆamos haber limitado nuestras reuniones a 25 personas bajo este marco? ĀæHay mĆ”s información que querrĆas saber?
Parte III: Evaluar la validez legal de las órdenes por COVID-19
- ĀæEs prudente el cumplimiento de la ley u orden a la luz de todas las consideraciones relevantes?
La respuesta a esta pregunta dependerÔ de los mismos tipos de hechos y circunstancias identificados anteriormente. Si nuestra Ôrea estÔ experimentando un aumento de casos por COVID-19, y creemos que un servicio de transmisión en directo es prudente y coherente con la Escritura, poco importa si una orden por COVID-19 es legalmente vÔlida. Hay argumentos a favor de no diferir con las autoridades gubernamentales cuando sea posible, y de evitar tensiones innecesarias cuando las restricciones son tolerables. ”No se trata de buscar pelea! (Véase Mateo 17:24-27).
Habiendo dicho eso, cuando estamos decidiendo si adoptar voluntariamente las nuevas restricciones como ancianos en nombre de la iglesia, ya sea en respuesta a una nueva orden por COVID-19 o por iniciativa propia, deberĆamos considerar que la suspensión de los servicios y eventos impide que las personas tomen sus propias decisiones sobre asistir en base a sus propias consciencias y circunstancias de salud.
Si, por ejemplo, decidimos continuar con los servicios dominicales matutinos presenciales, las personas con preocupaciones sobre el COVID-19 o el cumplimiento legal pueden decidir quedarse en casa y usar nuestra transmisión, que no es de ninguna manera un sustituto completo de nuestras reuniones, pero todavĆa proporciona cierta edificación espiritual. Por el contrario, si decidimos hacer servicios de transmisión en directo, los miembros que tendrĆan el deseo de congregarse en persona no podrĆan hacerlo. ĀæQuiĆ©n sabe cuĆ”ntas oportunidades de discipulado, confesión, estimulo, exhortación u oración se perderĆan? Por tanto, hablando solo por mĆ, se necesitarĆa de un aumento significativo de casos por COVID-19 en nuestra comunidad para que yo concluya que volver a las transmisiones en vivo es sabio cuando no es legalmente necesario.
- ¿Cree el cristiano que la ley u orden en cuestión es legalmente vÔlida?
Aunque la protección de la salud pĆŗblica entra en el Ć”mbito de la autoridad otorgada por Dios al gobierno, nuestra nación ha adoptado leyes que limitan la facultad del Estado de infringir el libre ejercicio de la religión, incluso cuando el gobierno estĆ” actuando dentro de su autoridad. AdemĆ”s de la ClĆ”usula de PrĆ”ctica Libre de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos āque como mĆnimo protege a los observadores religiosos contra la desigualdad de trato y contra las leyes que imponen discapacidades especiales basadas en el estado religioso āEspinoza v. Mont. Depāt of Revenue, 140 S. Ct. 2246, 2254 (2020)ā, algunas leyes estatales brindan protecciones adicionales para la prĆ”ctica religiosa.
Por ejemplo, el anÔlogo de Virginia a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa («RFRA» por sus siglas en inglés) del gobierno federal establece que ninguna entidad o funcionario gubernamental de Virginia «impondrÔ una carga sustancial al libre ejercicio de la religión de una persona, incluso si la carga resulta de una norma de aplicación general, a menos que demuestre que la aplicación de la carga a la persona es (i) esencial para promover un interés gubernamental imperativo y (ii) el medio menos restrictivo de promover ese interés gubernamental imperativo», Va. Code § 57-2.02(B). Las violaciones de esta ley pueden plantearse «como reclamación o defensa en cualquier procedimiento judicial o administrativo», Id. § 57-2.02(D).
Aunque no puedo brindar asesoramiento legal aquĆ y no tengo la intención de hacerlo (se debe consultar a un abogado para evaluar cualquier orden en particular), parece que prĆ”cticamente cualquier orden por COVID-19 que restrinja significativamente las reuniones de una iglesia serĆa una carga sustancial para la prĆ”ctica de la religión de los miembros de la iglesia. Y asumiendo una carga sustancial, la cuestión principal en virtud de estatutos como la RFRA serĆa si la orden por COVID-19 es tanto esencial para promover un interĆ©s gubernamental imperativo como el medio menos restrictivo de hacerlo. Si no es asĆ, la orden por COVID-19 serĆa legalmente invĆ”lida en virtud de este tipo de estatuto.
- ¿Ha reconocido ya un tribunal u otra autoridad competente la ley u orden como legalmente invÔlida?
Si se dictan nuevas restricciones por COVID-19, es probable que un tribunal tarde en decidir si concede medidas cautelares contra ellas, incluso si se presenta una demanda inmediatamente.
- ĀæSerĆa sabio para el cristiano cumplir con la ley u orden hasta que una autoridad competente haya decidido si la ley u orden es invĆ”lida (por ejemplo, en una demanda o una nueva orden), a la luz de consideraciones tales como las convicciones bĆblicas del cristiano, el testimonio del cristiano al mundo, la importancia de la ley u orden, las posibles sanciones por incumplimiento, la obviedad de los problemas legales, el impacto de la ley u orden en el cristiano y las consideraciones financieras y administrativas?
Si como ancianos concluimos de buena fe que una orden por COVID-19 es legalmente invÔlida, pero ninguna autoridad competente ha confirmado ya nuestra conclusión, debemos decidir si la cumplimos a la espera de dicha decisión formal. Recomiendo que consideremos una serie de factores, incluyendo los siguientes:
- ĀæSerĆa el cumplimiento de la restricción inconsistente con las Escrituras?
- ĀæEl incumplimiento de la restricción sin buscar una determinación legal por parte de una autoridad competente obligarĆa a otros a violar sus propias conciencias?
- ĀæSe notarĆa pĆŗblicamente el incumplimiento de la restricción, o la restricción se centra en asuntos puramente internos, como el bautismo, la Cena del SeƱor, los cĆ”nticos o las reuniones? Si el incumplimiento se notara pĆŗblicamente, ĀæenaltecerĆa el nombre de Cristo o lo empaƱarĆa potencialmente?
- ¿Es la restricción en cuestión un componente importante de un plan general de salud pública o se centra en asuntos periféricos?
- ¿Es probable que el incumplimiento dé lugar a fuertes multas o a un tiempo de cÔrcel significativo?
- ¿En qué medida la restricción es perjudicial en la prÔctica?
- ¿Son evidentes los problemas legales de la restricción? ¿Tienen los problemas un componente moral que justifique la desobediencia civil?
- ¿Tenemos los medios financieros y administrativos necesarios para presentar una demanda judicial u otros medios de reparación?
Para su discusión:
- ĀæEstĆ” de acuerdo con el planteamiento anterior? ĀæCambiarĆa algo?
- Supongamos la misma hipótesis anterior. Bajo esas circunstancias, ĀædeberĆamos haber limitado nuestras reuniones a 25 personas bajo este marco? ĀæHay mĆ”s información que querrĆas saber?
Traducido por Nazareth Bello













