ĀæDeberĆ­a cumplir tu iglesia con las nuevas órdenes por COVID-19? QuizĆ” este memorĆ”ndum ayude

9Marcas

QuizƔ este memorƔndum ayude

Nota del editor: El siguiente memorƔndum fue escrito por el anciano de una iglesia del AtlƔntico Medio a sus colegas ancianos. El autor, que fue asistente de un juez de la Corte Suprema de Justicia, actualmente trabaja como abogado y ha accedido amablemente a que lo reproduzcamos aquƭ.

Para: Los Ancianos.

Asunto: Marco para el cumplimiento de las nuevas órdenes por COVID-19.

RESUMEN

La semana pasada, el gobernador anunció en conferencia de prensa que estaría implementando nuevas restricciones sobre las reuniones en nuestro Estado para disminuir la propagación del COVID-19. En un principio, no especificó con claridad si estas restricciones se aplicarían a las iglesias o cómo; lo que llevó a muchas personas a preguntarse cómo respondería nuestra iglesia. Gracias a Dios, el texto de la orden (una vez publicada) aclaró que los servicios religiosos continuarían realizÔndose sin limitaciones numéricas por el momento, siempre y cuando continuÔramos implementando nuestros protocolos de seguridad existentes. No obstante, la incertidumbre inicial era un buen recordatorio de que aún no estamos fuera de peligro en lo que respecta al COVID-19 ni a las nuevas restricciones por COVID-19.

Dado que el Gobernador o el Ayuntamiento pueden intentar adoptar restricciones adicionales en el futuro, parece sabio considerar de antemano cómo decidiremos si las cumplimos. Este memorĆ”ndum consta de tres partes. La Parte I esboza un marco general de dos vertientes para decidir cuĆ”ndo los cristianos pueden o deben someterse a una ley u orden. La Parte II aplica la primera vertiente de ese marco para explicar cómo podrĆ­amos evaluar si cumplir con una orden por COVID-19 a la luz de los principios bĆ­blicos. La Parte III aplica la segunda vertiente de ese marco para explicar cómo podrĆ­amos evaluar si cumplir con una orden por COVID-19 a la luz de los principios legales.

DISCUSIƓN

Parte I: La sumisión bíblica y sus límites

Romanos 13:1-7, 1 Pedro 2:13-17, y otros pasajes hacen de la sumisión a los funcionarios gubernamentales la norma bĆ­blica, y del incumplimiento la excepción. Sin embargo, existen al menos dos ejemplos en los que el incumplimiento a una ley u orden estĆ” justificado bĆ­blicamente: (1) cuando cumplir con una ley u orden serĆ­a contrario a la voluntad de Dios revelada en la Escritura, y (2) cuando la ley u orden es en sĆ­ misma legalmente invĆ”lida. MĆ”s especĆ­ficamente:

  • Cuando el cumplimiento de una ley u orden viola los mandatos, principios o creencias bĆ­blicas, el cumplimiento no es una opción bĆ­blica. Los cristianos deben Ā«obedecer a Dios antes que a los hombresĀ» (Hch. 5:29). En consecuencia, el marco para decidir si cumplir con una ley u orden por motivos bĆ­blicos es relativamente sencillo:
  • ĀæCuĆ”les mandatos, principios o creencias bĆ­blicas estĆ”n vinculados en la ley u orden?
  • ĀæEs posible (dentro de lo razonable) para el cristiano cumplir con esta ley u orden de manera que se ajuste a todos los mandatos, principios y convicciones bĆ­blicas relevantes?
  • De ser asĆ­, el cristiano deberĆ­a cumplirla. (Si no estĆ” de acuerdo con la ley u orden, podrĆ­a considerar abogar por su modificación o derogación).
  • De no ser asĆ­, entonces el cristiano no deberĆ­a cumplirla, pero solo en la medida en que la Escritura lo exija. (Si el cumplimiento de otros aspectos de la ley o u orden estĆ” permitido por la Escritura, el cristiano deberĆ­a cumplir con esos aspectos).
  • Cuando una ley u orden es legalmente invĆ”lida ā€”por ejemplo, porque es inconstitucional, contraria a un estatuto, prohibida o fuera del Ć”mbito de la autoridad otorgada por Dios al gobierno— el cumplimiento no es obligatorio porque la ley u orden no es la Ā«autoridad gobernanteĀ» bajo nuestro sistema legal, a pesar de lo que pueda decir la persona que adoptó la ley u orden invĆ”lida. 13:1, vĆ©ase Marbury v. Madison, 5 U.S. 137, 163 (1803). (Ā«El gobierno de los Estados Unidos ha sido denominado enfĆ”ticamente un gobierno de leyes y no de hombresĀ»). Sin embargo, se permite el cumplimiento de la ley u orden invĆ”lida por un asunto de prudencia si el cristiano asĆ­ lo desea. Y los cristianos tambiĆ©n deberĆ­an considerar si buscan el reconocimiento oficial de su posición de que la ley u orden es ilegal. Por consiguiente, el proceso de decisión es mĆ”s complicado:
  • ĀæEs prudente el cumplimiento de la ley u orden a la luz de todas las consideraciones relevantes?
    • De ser asĆ­, es probable que no importe si la ley u orden es legalmente vĆ”lida. El cristiano deberĆ­a someterse a ella por prudencia.
    • De no ser asĆ­, proceda.
  • ĀæCree el cristiano que la ley u orden en cuestión es legalmente vĆ”lida?
  • De ser asĆ­, el cristiano deberĆ­a cumplirla. (Si no estĆ” de acuerdo con la ley u orden, podrĆ­a considerar abogar por su modificación o derogación).
  • De no ser asĆ­, proceda.
  • ĀæHa reconocido ya un tribunal u otra autoridad competente la ley u orden como legalmente invĆ”lida?
  • De ser asĆ­, el cristiano no tiene que cumplirla.
  • De no ser asĆ­, proceda.
  • ĀæSerĆ­a sabio para el cristiano cumplir con la ley u orden hasta que una autoridad competente haya decidido si dicha ley u orden es invĆ”lida (por ejemplo, en una demanda o una nueva orden), a la luz de consideraciones tales como las convicciones bĆ­blicas del cristiano, el testimonio del cristiano al mundo, la importancia de la ley u orden, las posibles sanciones por incumplimiento, la obviedad de los problemas legales, el impacto de la ley u orden en el cristiano y las consideraciones financieras y administrativas?
  • De ser asĆ­, el cristiano deberĆ­a cumplirla hasta que se suspenda o sea declarada invĆ”lida (o se modifique o derogue).
  • De no ser asĆ­, el cristiano no tiene que cumplirla.

Para su discusión:

  • ĀæEstĆ”s de acuerdo con este marco general de dos vertientes? ĀæCambiarĆ­as algo?

Parte II: Evaluar las órdenes por COVID-19 bajo la Escritura

  1. ¿CuÔles mandamientos, principios y creencias bíblicas estÔn vinculados en la ley u orden?

Cualquier orden por COVID-19 diseƱada para retrasar la propagación del virus implicarĆ­a el principio bĆ­blico de que Dios designa a las autoridades gubernamentales como servidores para nuestro bien, y les da la responsabilidad de proteger y mantener la dignidad de la vida humana. Por ejemplo, Gn. 9:5-6; Ro. 13:1-5.

Dependiendo de sus tĆ©rminos, una orden por COVID-19 que restrinja el tamaƱo de las reuniones eclesiales tambiĆ©n podrĆ­a estar vinculada a nuestra creencia bĆ­blica de que a los miembros de las iglesias locales se les ordena congregarse regularmente y ser una muestra corporativa de la gloria de Dios al mundo, predicando el evangelio y haciendo discĆ­pulos (vĆ©ase He. 10:24-25; vĆ©ase tambiĆ©n Mt. 5:16; Mt. 28:18-20; Ef. 3:10; 1 Ti. 4:13; 2 Ti. 4:2).

Tal orden tambiĆ©n podrĆ­a implicar nuestra creencia bĆ­blica de que Dios el Padre reina soberanamente sobre la creación y es el autor de cada acontecimiento que ocurre tanto en el tiempo como en la eternidad, vĆ©ase Sal. 135:6; Hechos 1:7; Ro. 8:28-30; Ro. 11:36; 1 Co. 8:6; 1 Co. 15:24; Ef. 1:3-12, nuestro llamado bĆ­blico a Ā«animarnos y edificarnos unos a otrosĀ», 1 Ts. 5:11, nuestro llamado bĆ­blico a Ā«hablarnos entre nosotros con salmos, con himnos y cĆ”nticos espiritualesĀ», Ef. 5:19, nuestra creencia bĆ­blica de que el bautismo debe hacerse por inmersión, vĆ©ase Mt. 3:13-17; Mt. 28:18-20; Hch. 2:38-41; Hch. 8:36-38; Ro. 6:4; GĆ”. 3:27; 1 P. 3:21, nuestra creencia bĆ­blica de que la Cena del SeƱor debe ser tomada por los creyentes y administrada regularmente por cada iglesia local, vĆ©ase Mt. 26:26-29; Hch. 2:42; 1 Co. 11:17-34, nuestro llamado bĆ­blico como ancianos a Ā«apacentar la grey de DiosĀ», 1 P. 5:2, nuestra creencia bĆ­blica de que en Ćŗltima instancia Ā«nuestra ciudadanĆ­a estĆ” en los cielosĀ», Fil. 3:20, y potencialmente incluso el deber bĆ­blico de los padres de guiar pacientemente a sus hijos en los caminos de Cristo, vĆ©ase Ex. 20:12; Dt. 6:4-9; Salmo 78; Pr. 6:20-22; Pr. 22:6; Pr. 23:13-14; Pr. 29:15-17; Lc. 17:1-2; Ef. 6:1-4; Col. 3:20-21. Muchas de estas creencias se exponen en la Declaración de Fe de nuestra iglesia, y esta lista es meramente ilustrativa; de ninguna manera pretende ser exhaustiva.

  1. ĀæEs posible (dentro de lo razonable) para el cristiano cumplir con esta ley u orden de manera que se ajuste a todos los mandatos, principios y convicciones bĆ­blicas relevantes?

La respuesta a esta pregunta dependerƔ de los tƩrminos y el Ɣmbito de la orden por COVID-19 y la exigencia de las circunstancias que la justifican.

Discernir si una prohibición por COVID-19 de reunirse viola el mandato bíblico, requiere de decisiones piadosas. Por un lado, los mandatos y creencias bíblicas enumeradas anteriormente establecen claramente un patrón y una prÔctica normal para el creyente que no debe dejarse de lado a la ligera. Por otro lado, ninguno de los mandatos y creencias enumerados anteriormente requiere categóricamente que se observe en persona, en espacios cerrados, cada semana, por cada miembro del cuerpo de la iglesia, sin demora o aplazamiento o flexibilidad.

Como ancianos de esta iglesia, debemos tomar en cuenta todas las circunstancias relevantes tal y como existen, en el momento en que se nos pide que cumplamos con la orden por el COVID-19, ignorar los hechos y las opiniones inexactas e irrelevantes; y luego, en oración, decidir si la orden va «demasiado lejos», de tal manera que la obediencia al Estado se convierte en desobediencia a Dios. En última instancia, creo que la cuestión de fondo es ésta: ¿Justifican las circunstancias relevantes, tal y como las conocemos, las desviaciones de las pautas y prÔcticas bíblicas que exige la orden por COVID-19?

Al llevar a cabo este anÔlisis, recomiendo que nos enfoquemos específicamente en si nuestros protocolos de seguridad contra el COVID-19 han sido eficaces en la reducción de la transmisión del virus, si nuestra congregación ha estado cumpliendo con esos protocolos, y si nuestra Ôrea estÔ experimentando un pico tan significativo en el número de casos de COVID-19 en comparación con las semanas anteriores, de manera que reunirnos en persona parece imprudente. Debemos dar el peso adecuado a los datos científicos y a la experiencia de las autoridades sanitarias, pero al mismo tiempo, debemos evitar renunciar a nuestra propia responsabilidad de sopesar esa información científica con los mandatos de las Escrituras, la soberanía de Dios y la realidad de la eternidad; en última instancia, la cuestión de si debemos apartarnos de la norma bíblica es una cuestión espiritual y moral, no científica.

También recomendaría no tomar decisiones basadas en el hecho de haber cumplido las órdenes emitidas al principio de la pandemia, cuando gran parte de la naturaleza del virus era incierta y carecíamos de los protocolos de seguridad de COVID-19 que ahora hemos implementado. En este momento, tenemos mucha mÔs información sobre el virus y sobre cómo mitigar el riesgo de transmisión, por lo que personalmente me siento mucho mÔs cómodo y preparado para evaluar de forma independiente si una orden por COVID-19 va demasiado lejos.

Finalmente, dado que estamos hablando de principios bĆ­blicos, deberĆ­amos evitar tomar decisiones basadas en consideraciones polĆ­ticas u opiniones pĆŗblicas como tales, independientemente de que esos factores pesen a favor o en contra del cumplimiento de una orden por COVID-19.

Para su discusión:

  • ĀæEstĆ” de acuerdo con el planteamiento anterior? ĀæQuĆ© cambiarĆ­a?
  • Supongamos que la reciente orden del Gobernador nos hubiera impedido reunirnos presencialmente con mĆ”s de 25 personas, lo cual se castiga como un delito con hasta 12 meses de prisión y hasta $2500 de multa. Supongamos ademĆ”s que las autoridades sanitarias del Estado creyeran que el recuento de casos per cĆ”pita y la tasa de productividad del Estado siguen siendo Ā«relativamente bajosĀ», que los casos en el Estado no estuvieran aumentando tan rĆ”pidamente como en otros lugares, que la capacidad de los hospitales fuera Ā«estableĀ» y que el Ćŗnico Ā«picoĀ» en el nĆŗmero de casos diagnosticados con COVID-19 en el Estado estuviera en lado opuesto del Estado. Finalmente, supongamos que nuestra zona tambiĆ©n tuviera un estimado de entre 15 y 17 casos por cada 100 000 personas, lo cual estĆ” en el extremo inferior de la escala, y que esta cifra no fuera significativamente diferente a los niveles que existĆ­an la Ćŗltima vez que nos reunimos en persona (con las medidas de seguridad establecidas). Bajo esas circunstancias, ĀædeberĆ­amos haber limitado nuestras reuniones a 25 personas bajo este marco? ĀæHay mĆ”s información que querrĆ­as saber?

Parte III: Evaluar la validez legal de las órdenes por COVID-19

  1. ĀæEs prudente el cumplimiento de la ley u orden a la luz de todas las consideraciones relevantes?

La respuesta a esta pregunta dependerĆ” de los mismos tipos de hechos y circunstancias identificados anteriormente. Si nuestra Ć”rea estĆ” experimentando un aumento de casos por COVID-19, y creemos que un servicio de transmisión en directo es prudente y coherente con la Escritura, poco importa si una orden por COVID-19 es legalmente vĆ”lida. Hay argumentos a favor de no diferir con las autoridades gubernamentales cuando sea posible, y de evitar tensiones innecesarias cuando las restricciones son tolerables. Ā”No se trata de buscar pelea! (VĆ©ase Mateo 17:24-27).

Habiendo dicho eso, cuando estamos decidiendo si adoptar voluntariamente las nuevas restricciones como ancianos en nombre de la iglesia, ya sea en respuesta a una nueva orden por COVID-19 o por iniciativa propia, deberĆ­amos considerar que la suspensión de los servicios y eventos impide que las personas tomen sus propias decisiones sobre asistir en base a sus propias consciencias y circunstancias de salud.

Si, por ejemplo, decidimos continuar con los servicios dominicales matutinos presenciales, las personas con preocupaciones sobre el COVID-19 o el cumplimiento legal pueden decidir quedarse en casa y usar nuestra transmisión, que no es de ninguna manera un sustituto completo de nuestras reuniones, pero todavĆ­a proporciona cierta edificación espiritual. Por el contrario, si decidimos hacer servicios de transmisión en directo, los miembros que tendrĆ­an el deseo de congregarse en persona no podrĆ­an hacerlo. ĀæQuiĆ©n sabe cuĆ”ntas oportunidades de discipulado, confesión, estimulo, exhortación u oración se perderĆ­an? Por tanto, hablando solo por mĆ­, se necesitarĆ­a de un aumento significativo de casos por COVID-19 en nuestra comunidad para que yo concluya que volver a las transmisiones en vivo es sabio cuando no es legalmente necesario.

  1. ¿Cree el cristiano que la ley u orden en cuestión es legalmente vÔlida?

Aunque la protección de la salud pĆŗblica entra en el Ć”mbito de la autoridad otorgada por Dios al gobierno, nuestra nación ha adoptado leyes que limitan la facultad del Estado de infringir el libre ejercicio de la religión, incluso cuando el gobierno estĆ” actuando dentro de su autoridad. AdemĆ”s de la ClĆ”usula de PrĆ”ctica Libre de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos —que como mĆ­nimo protege a los observadores religiosos contra la desigualdad de trato y contra las leyes que imponen discapacidades especiales basadas en el estado religioso —Espinoza v. Mont. Dep’t of Revenue, 140 S. Ct. 2246, 2254 (2020)—, algunas leyes estatales brindan protecciones adicionales para la prĆ”ctica religiosa.

Por ejemplo, el anÔlogo de Virginia a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa («RFRA» por sus siglas en inglés) del gobierno federal establece que ninguna entidad o funcionario gubernamental de Virginia «impondrÔ una carga sustancial al libre ejercicio de la religión de una persona, incluso si la carga resulta de una norma de aplicación general, a menos que demuestre que la aplicación de la carga a la persona es (i) esencial para promover un interés gubernamental imperativo y (ii) el medio menos restrictivo de promover ese interés gubernamental imperativo», Va. Code § 57-2.02(B). Las violaciones de esta ley pueden plantearse «como reclamación o defensa en cualquier procedimiento judicial o administrativo», Id. § 57-2.02(D).

Aunque no puedo brindar asesoramiento legal aquĆ­ y no tengo la intención de hacerlo (se debe consultar a un abogado para evaluar cualquier orden en particular), parece que prĆ”cticamente cualquier orden por COVID-19 que restrinja significativamente las reuniones de una iglesia serĆ­a una carga sustancial para la prĆ”ctica de la religión de los miembros de la iglesia. Y asumiendo una carga sustancial, la cuestión principal en virtud de estatutos como la RFRA serĆ­a si la orden por COVID-19 es tanto esencial para promover un interĆ©s gubernamental imperativo como el medio menos restrictivo de hacerlo. Si no es asĆ­, la orden por COVID-19 serĆ­a legalmente invĆ”lida en virtud de este tipo de estatuto.

  1. ¿Ha reconocido ya un tribunal u otra autoridad competente la ley u orden como legalmente invÔlida?

Si se dictan nuevas restricciones por COVID-19, es probable que un tribunal tarde en decidir si concede medidas cautelares contra ellas, incluso si se presenta una demanda inmediatamente.

  1. ¿Sería sabio para el cristiano cumplir con la ley u orden hasta que una autoridad competente haya decidido si la ley u orden es invÔlida (por ejemplo, en una demanda o una nueva orden), a la luz de consideraciones tales como las convicciones bíblicas del cristiano, el testimonio del cristiano al mundo, la importancia de la ley u orden, las posibles sanciones por incumplimiento, la obviedad de los problemas legales, el impacto de la ley u orden en el cristiano y las consideraciones financieras y administrativas?

Si como ancianos concluimos de buena fe que una orden por COVID-19 es legalmente invÔlida, pero ninguna autoridad competente ha confirmado ya nuestra conclusión, debemos decidir si la cumplimos a la espera de dicha decisión formal. Recomiendo que consideremos una serie de factores, incluyendo los siguientes:

  1. ¿Sería el cumplimiento de la restricción inconsistente con las Escrituras?
  2. ¿El incumplimiento de la restricción sin buscar una determinación legal por parte de una autoridad competente obligaría a otros a violar sus propias conciencias?
  3. ¿Se notaría públicamente el incumplimiento de la restricción, o la restricción se centra en asuntos puramente internos, como el bautismo, la Cena del Señor, los cÔnticos o las reuniones? Si el incumplimiento se notara públicamente, ¿enaltecería el nombre de Cristo o lo empañaría potencialmente?
  4. ¿Es la restricción en cuestión un componente importante de un plan general de salud pública o se centra en asuntos periféricos?
  5. ¿Es probable que el incumplimiento dé lugar a fuertes multas o a un tiempo de cÔrcel significativo?
  6. ¿En qué medida la restricción es perjudicial en la prÔctica?
  7. ¿Son evidentes los problemas legales de la restricción? ¿Tienen los problemas un componente moral que justifique la desobediencia civil?
  8. ¿Tenemos los medios financieros y administrativos necesarios para presentar una demanda judicial u otros medios de reparación?

Para su discusión:

  • ĀæEstĆ” de acuerdo con el planteamiento anterior? ĀæCambiarĆ­a algo?
  • Supongamos la misma hipótesis anterior. Bajo esas circunstancias, ĀædeberĆ­amos haber limitado nuestras reuniones a 25 personas bajo este marco? ĀæHay mĆ”s información que querrĆ­as saber?

Traducido por Nazareth Bello

La fe muerta

Iglesia EvangƩlica Unida

Serie: Santiago

6 – La fe muerta

Juan Marcos VƔzquez

JUAN MARCOS VƁZQUEZ

Ha sido profesor de teología en los Centros de Educación Teológica de Catalunya y Galicia, presidente de la Unión Evangélica Bautista de España, presidente de la Unión Bautista do Noroeste y presidente del Consello Evanxélico de Galicia. En el año 2014 realizó un viaje misionero a Guinea Ecuatorial, donde estuvo durante 5 meses colaborando en la dirección del Colegio Buen Pastor y la iglesia Bautista de Malabo. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la U.E.B.E.

La salvación de Pablo fue para nosotros

Soldados de Jesucristo

Abril 25/2021

Solid Joys en EspaƱol

La salvación de Pablo fue para nosotros

John Piper

John Piper

Encuentra mƔs devocionales de John Piper en EspaƱol
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra mĆ”s recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
SĆ­guenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
SĆ­guenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
SĆ­guenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

Todo Menos Mi Dinero – 23

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

23 – Todo Menos Mi Dinero

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Examina tu cristianismo (1 Jn 1-5) – 26/29

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

26 – Examina tu cristianismo (1 Jn 1-5)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Ā«Necesidad de salvación Ā» – 3

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: La necesidad del hombre

3 – Ā«Necesidad de salvación Ā«

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en CanadÔ contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación estÔ constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compaƱƭa. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

Una esposa que exhibe el evangelio y un esposo que lidera como Cristo

Iglesia Bautista Internacional

Una esposa que exhibe el evangelio y un esposo que lidera como Cristo

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

La amenaza del legalismo en la iglesia | Marcos 7:1-23

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

La amenaza del legalismo en la iglesia | Marcos 7:1-23

Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Orar

Domingo 25 Abril

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres… Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.1 Timoteo 2:1,Ā 3

Orad sin cesar.1 Tesalonicenses 5:17

Orar

MartĆ­n Lutero (1483-1546) solĆ­a decir que cuanto mĆ”s trabajo tenĆ­a, tanto mĆ”s tiempo pasaba en oración. De hecho, orar es un privilegio incalculable para el cristiano, sea antes de empezar el dĆ­a, incluso teniendo prisa, o al final del dĆ­a, como tambiĆ©n antes de tomar cualquier decisión.

Orar es dirigirse a Dios o a Jesús interiormente o en voz alta, solo o colectivamente. Lo hacemos con respeto, pero también con la confianza de un hijo hacia su padre.

La oración puede tener el carÔcter de peticiones -apelando a su poder y su sabiduría-, de súplicas o de intercesiones. Brota de nuestros corazones cuando estamos ante una situación urgente, y eso nos tranquiliza. También agradecemos a Dios mediante la oración.

Oremos por todos los hombres, por todos los que Dios pone en nuestro camino. Ā”No solo por las personas a las que amamos! Dios nos pide que amemos incluso a aquellos que consideramos antipĆ”ticos, que oremos por los que nos persiguen… (Lucas 6:28). El SeƱor nos darĆ” la fuerza para hacerlo, pues asĆ­ lo pide. Por medio de su EspĆ­ritu nos llena de su amor y nos hace capaces de orar incluso por nuestros enemigos…

El SeƱor JesĆŗs nos dio el mayor ejemplo: ā€œEn pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo orabaā€ (Salmo 109:4). En la cruz oró por sus verdugos: ā€œPadre, perdónalos, porque no saben lo que hacenā€ (Lucas 23:34). Cuando era apedreado, Esteban siguió el ejemplo de su Maestro: ā€œSeƱor, no les tomes en cuenta este pecadoā€ (Hechos 7:60).

Ezequiel 47 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch