Ā«Bienaventurados los pacificadores y perseguidosĀ» Mateo 5:9-12

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: Las Bienaventuranzas

«Bienaventurados los pacificadores y perseguidos» Mateo 5:9-12

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, ademĆ”s de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de HermenĆ©utica, ExĆ©gesis BĆ­blica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. EstĆ” casado con Johanny PĆ©rez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

Todos somos esclavos, la pregunta es Āæde quiĆ©n?

Esclavos de Cristo

Todos somos esclavos, la pregunta es ¿de quién?

Oscar Morales

Cuando pensamos en la palabra esclavo, no tiene una connotación positiva para nuestra cultura. Muchos son los casos de nuestra historia en que al involucrar el concepto de ā€œesclavosā€; pueden denotar maldad en un nivel muy alto. Incluso muchas veces al leer el Nuevo Testamento y leer la palabra denotando cómo los esclavos deberĆ­an de someterse a sus amos nos deja pensando mucho. El definir contextualmente la palabra seguro ayudarĆ” mucho a nuestro entendimiento de la cultura actual y de la cultura bĆ­blica.  Sin embargo,[pullquote]muchas veces obviamos que la mejor forma de describir a un cristiano es a travĆ©s de esa palabra; Esclavo.[/pullquote]

Tristemente, en nuestra cultura evangĆ©lica post-moderna, esta es una palabra que no usarĆ­amos nunca para definir a un cristiano.  Libertad, prosperidad, salud, llenura personal, cumplimiento de sueƱos y propósitos, todo esto es lo que escuchamos en esta cultura post-moderna.  Libros, pelĆ­culas y ā€œsermonesā€ estĆ”n llenos de este lenguaje que apunta a la satisfacción personal en JesĆŗs a travĆ©s de una ā€œrelación personalā€.  Preston Sprinkle escribió una vez que, absolutamente todos los seres humanos tenemos una relación con JesĆŗs, incluso satanĆ”s. Y dependiendo de esa relación, la relación tendrĆ” dos finales distintos.

1.   EL GRIEGO ES IMPORTANTE

Uno de los libros que mĆ”s me ha bendecido en este tema es  ā€œESCLAVOā€ de John MacArthur. El autor afirma que si leemos con cuidado el texto del Nuevo Testamento, sea por nuestro conocimiento del griego o por las herramientas que hoy tenemos a la mano, nos sorprenderĆ­a saber que la palabra aparece mĆ”s de 120 veces y sólo una vez estĆ” en versiones en inglĆ©s como la KJ.  MacArthur hace una crĆ­tica a la traducción de la palabra ā€œsiervoā€, la cual lleva mucho peso y verdad, pero que realmente quiere decir ā€œesclavo (doĆŗlos)ā€ literalmente. Incluso muchas veces se omite, como en Mateo 6:24 en donde JesĆŗs dijo literalmente ā€œNingĆŗn hombre puede ser esclavo de dos amosā€. En nuestras traducciones al espaƱol, sólo la TLA presenta la palabra. Esto fue una cuestión de preferencias para acomodar el estigma que llevaba la palabra y concepto de ā€œesclavoā€, afirma MacArthur.

2.   ĀæCuĆ”l es mi relación con JesĆŗs entonces?

Al entender esto y ver que nuestra relación con Cristo en el Nuevo Testamento estĆ” definida realmente como esclavos suyos, nuestra perspectiva deberĆ­a cambiar de gran manera al entender quiĆ©n es Dios y quiĆ©nes somos nosotros.  Si entendemos que ser esclavo significaba que alguien tenĆ­a un amo, leer pasajes como 1 Corintios 6:20 y Efesios 1:7-8 poseen muchĆ­simo sentido. Tenemos un dueƱo y un amo, no en el contexto cultural de lo que eso significa, sino en el contexto bĆ­blico de lo que ser un amo conlleva. El esclavo no recibĆ­a ni hacĆ­a nada que el amo no le autorizara tener o hacer, pero el amo le daba una vida digna, lejos de la calamidad que podĆ­a vivir fuera de su cuidado. La vida de un esclavo dependĆ­a totalmente del amo y no hay una mejor descripción de lo que significa ser cristiano que ser un esclavo. La palabra griega ā€œdoulosā€ debe de interpretarse como esclavo, mĆ”s que como siervo.

A travĆ©s del entendimiento de esta palabra en el texto, podemos entender entonces la razón por la cual afirmo que todos somos esclavos, la pregunta es, de quiĆ©n. Por ejemplo, leemos en Romanos 6:17 nuestra esclavitud antes de conocer a Cristo usando la palabra doulos:

ā€œPero gracias a Dios, que aunque ustedes eran doulos del pecado, se hicieron[a] obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fueron entregadosā€

También la vemos en 1 Corintios 7:22 cómo a través de la misma palabra Pablo explica la libertad que tenemos aún siendo esclavos voluntarios de Cristo.

ā€œPorque el que fue llamado por[a] el SeƱor siendo doulos, hombre libre es del SeƱor. De la misma manera, el que fue llamado siendo libre, doulos es de Cristoā€

Y al leer Mateo 25:23 vemos que es una palabra que define directamente nuestra relación en Ɖl, al final de nuestro tiempo en la tierra:

ā€œBien, buen doulos (esclavo) y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondrĆ©ā€¦ā€

Dios ha manifestado la riqueza (Ef. 1:3) que tenemos en Cristo, hablando de nuestra salvación (Ef. 1:4-14) y ha usado el simbolismo de la esclavitud. Sin embargo, muchos se estarÔn cuestionando el hecho de que la palabra de Dios también nos llama, amigos, ciudadanos y también hijos. Y es que nuestra salvación es un proceso (Ordo Salutis) que describe cómo Dios nos amó, escogió, regeneró, aceptó, justificó, adoptó, santifica y un día nos glorificarÔ. Juan Crisóstomo lo describe así en sus homilías a los romanos:

ā€œPrimero, existe la liberación del pecado, y luego los hace esclavos de la justicia, lo cual es mejor que cualquier otra libertad.  Dios hizo lo mismo que aquella persona que toma a un huĆ©rfano que ha sido raptado por salvajes para llevarlo a otro paĆ­s. No sólo lo liberó de la cautividad, sino que puso un tipo de paternidad sobre Ć©l que le dio dignidad a su lado. Esto es lo que nos pasó a nosotros, pues Dios no sólo nos liberó de nuestra vieja manera de vivir en el mal; Ɖl tambiĆ©n nos llevó a la vida con los Ć”ngeles. El abrió el camino para que pudiĆ©ramos disfrutar la vida, llevĆ”ndonos a un lugar seguro en su justicia y matando nuestro mal, el viejo hombre y dĆ”ndonos vida, vida eternaā€.

AlegrĆ©monos pues, en entender que somos esclavos, esclavos dignos, ya que en el contexto bĆ­blico, la dignidad de esclavo y la libertad a la que podĆ­a optar dentro de su rol como esclavo, era directamente proporcional al poder y posición de su amo. En esos tiempos, un rey era quien tenĆ­a la posición jerĆ”rquica mĆ”s alta. A nosotros no nos ha comprado un rey terrenal, nosotros somos esclavos del Rey de Reyes.

3.   ĀæQuĆ© IMPLICA ESTO?

Creo que principalmente implica tres cosas:

  1. Un esclavo es aquel que su vida depende totalmente de su amo.
  2. La vida de un esclavo es una voluntaria sumisión ante su amo, por amor.
  3. No existen otros amos mas que su amo.

Estas tres implicaciones apuntan a una doctrina muy importante para los cristianos, el señorío y la soberanía de Dios. Cuando confesamos a Jesús como nuestro señor, estamos también confesando que somos sus esclavos. ”Esa es nuestra relación con Jesús! Absoluta obediencia, lealtad, dependencia, sumisión y control. Si no abrazamos esta idea de ser esclavos de Cristo, podemos perder la esencia de lo que significa ser cristiano.

ā€œ18 Ustedes saben que no fueron redimidos (comprados) de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristoā€.  ā€”1 Pedro 1:18-19

ĀæQuĆ© persona en la tierra no va a querer ser esclavo de un amo lleno de amor, misericordia, poder, benevolencia, generosidad, piedad, amabilidad, creador de todo lo que existe y soberano por encima de todo lo que existe?  Ā”Alguien demasiado cegado por su orgullo! Ā”No existe mejor vida! En el contexto humano de la iglesia primitiva los esclavos y los amos no se diferenciaban, somos todos UNO EN CRISTO, esclavos de nuestro Dios, quien a travĆ©s de Cristo, usa siempre el lenguaje de amo/esclavo para describir su relación con nosotros al decirnos que ā€œQuien quiera seguir en pos de mĆ­, tome su cruz y NIEGUESE A SI MISMOā€, ā€œMi yugo es fĆ”cil y LIJERA MI CARGAā€.  Dios nos ha comprado con Su Sangre para ser uno con Cristo, aĆŗn a los esclavos y amos del contexto bĆ­blico.

No hay JudĆ­o ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni[a] mujer, porque todos son uno en Cristo JesĆŗs. – GĆ”latas 3:28

Revolución moral en el Vaticano

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

90 – Ā«Revolución moral en el VaticanoĀ»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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MetĆ”foras animales para la vida cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: MetƔforas bƭblicas para la vida cristiana.

MetƔforas animales para la vida cristiana

 Robert VanDoodewaard

Nota del editor: Este es el tercer capĆ­tulo en la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine: MetĆ”foras bĆ­blicas para la vida cristiana.

De principio a fin, la Biblia estÔ llena de historias y ejemplos de corderos, ovejas y pastores. Ya en Génesis 4, con la ocupación y la adoración de Abel, las Escrituras centran nuestra atención en el sacrificio justo de un cordero y el asesinato de un pastor. Es una triste introducción a las realidades del pecado, pero también alude indirectamente a las dificultades que enfrentarían las ovejas y los pastores. La identidad de los patriarcas como pastores los convirtió en una abominación para los egipcios (Gn 46:24). Los mÔs grandes líderes nacionales del Antiguo Testamento, Moisés y David, atravesaron dificultades como pastores de ovejas antes de servir como profeta y rey de Israel, respectivamente. Para ellos, su pueblo, e incluso ellos mismos, eran como ovejas necesitadas de un pastor (Nm 27:17; Sal 23). Desde el momento del éxodo en adelante, la fiesta de la Pascua dirigió la atención de los creyentes aún mÔs claramente a la necesidad de que el cordero tomara el lugar de ellos frente al juicio. A lo largo de su historia, los israelitas sobrevivieron cuidando, comiendo y sacrificando ovejas, y a través de esto aprendieron a verse a sí mismos como ovejas.

Lo cierto es que las metÔforas que se basan en esta experiencia son muy útiles para producir humildad en el creyente. Si tuviéramos mÔs experiencia con ovejas, como muchos israelitas, creo que tendríamos una comprensión mucho mÔs rica y realista de las comparaciones. Mi propia experiencia se limitó a unas pocas horas tratando de ayudar a un agricultor en el día de la esquila. Aprendí que las ovejas realmente se pierden, se meten en todo tipo de problemas, se ensucian mucho e incluso pueden ser agresivas. Hermosos corderitos fueron pisoteados a muerte por otras ovejas. Escuché sobre amenazas de lobos, coyotes e incluso cuervos. La realidad es que el uso bíblico de las ovejas como metÔfora no es tan sentimental como podríamos pensar. Muchas de las metÔforas y comparaciones asumen las debilidades de las ovejas, su tendencia a la autodestrucción y la dificultad de pastorearlas.

La marca principal de las ovejas verdaderas es que oyen la voz de Cristo y responden a Su voz acudiendo a Ɖl y siguiĆ©ndole (Jn 10:27).
Cuando buscamos las metÔforas sobre las ovejas en los salmos, los profetas y los evangelios, encontramos muchos textos que nos humillan como creyentes al compararnos con las ovejas. Aprendemos que los creyentes son relativamente indefensos y que necesitan protección. Las ovejas necesitan que se les muestren los pastos que son mejores para ellas. Necesitamos desesperadamente la guía de la Palabra de Dios (Sal 119:176). Cuando nos desviamos por nuestra pecaminosidad, necesitamos que nos rescaten (Is 53:6; Mt 18:12-14). La terquedad del pueblo de Dios los llevó a ser abandonados como un cordero en el desierto (Os 4:16). En tiempos de prueba, las ovejas tropiezan y se dispersan (Mt 26:31). Existe el peligro de que pastores malvados abusen de las ovejas, las espanten y no las cuiden debidamente (Ez 34). Los falsos profetas se disfrazan de ovejas, pero resultan ser lobos voraces (Mt 7:15). El Señor miró con ira a estos líderes malvados y prometió visitar personalmente a Su rebaño (Zac 10:3).

Varias de las metĆ”foras en el Nuevo Testamento nos llevan a pensar seriamente en la necesidad de discernimiento y sabidurĆ­a. El SeƱor JesĆŗs advirtió a Sus discĆ­pulos en Mateo 10:16: Ā«Mirad, Yo os envĆ­o como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomasĀ». Los cristianos que viven en medio de los incrĆ©dulos deben darse cuenta de que estĆ”n rodeados de personas que son espiritualmente, y a veces incluso fĆ­sicamente, peligrosas para ellos. Lamentablemente, el peligro no es solo por los lobos que estĆ”n fuera de la Iglesia; incluso otros miembros de la Iglesia pueden Ā«morderse y devorarseĀ» unos a otros (Gal 5:15). Al responder a las personas difĆ­ciles o peligrosas, como cristianos no somos llamados a volvernos como lobos, sino a ser sabios e inofensivos. Para esto debemos conocer bien las Escrituras, estar listos para dar una razón de la esperanza que tenemos, e incluso saber cuĆ”ndo guardar silencio. TambiĆ©n se nos recuerda, con la imagen de las ovejas y las cabras en Mateo 25:32, que en Ćŗltima instancia el SeƱor JesĆŗs es el Pastor que discernirĆ” entre Su verdadero rebaƱo y los impostores en el dĆ­a final. Ɖl es el Pastor que conoce perfectamente cada motivación y cada pecado secreto, y sabe cuĆ”ndo falta amor. Aunque Su rebaƱo parezca estar mezclado en el presente, un dĆ­a serĆ” puesto en orden. Es mucho mejor que uno discierna su corazón hoy mismo y se arrepienta de ser una Ā«cabraĀ» o un Ā«loboĀ» antes de que sea demasiado tarde. La marca principal de las ovejas verdaderas es que oyen la voz de Cristo y responden a Su voz acudiendo a Ɖl y siguiĆ©ndole (Jn 10:27).

Al final, la belleza y el poder de la metĆ”fora de las ovejas en las Escrituras no se encuentra principalmente en una comparación sentimental con un cordero, sino en reconocer nuestra tendencia hacia el pecado y la necedad. Lo mĆ”s importante es que el SeƱor ha prometido cuidar a pecadores pobres y necesitados. Ā«Como pastor apacentarĆ” Su rebaƱo, en Su brazo recogerĆ” los corderos, y en Su seno los llevarÔ» (Is 40:11). Ɖl fue y es el Buen Pastor que da Su vida por las ovejas y que reĆŗne a Su rebaƱo (Jn 10:11-16). Pero aĆŗn mĆ”s profundamente, Ɖl es el Salvador que se rebajó hasta el punto de convertirse en Ā«el Cordero de Dios que quita el pecado del mundoĀ» (1:29). Aunque Ɖl es el Verbo mismo de Dios, Ā«Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, no abre Ɖl Su bocaĀ» (Hch 8:32). La belleza de la metĆ”fora es que nos enseƱa cuĆ”nto dio el SeƱor por los pecadores y cuĆ”n profundo es Su amor al convertirse en el Cordero de la Pascua. Sin embargo, la metĆ”fora no termina ahĆ­. Al final de la Escritura, la obra de Cristo hace que el sĆ­mbolo pequeƱo, humilde y dĆ©bil del Cordero se convierta en el sĆ­mbolo mĆ”s grande y glorioso de poder sobre el mal. Cristo el Cordero es SeƱor de seƱores y Rey de reyes (Ap 17:14). El Cordero es el esposo de la Iglesia, y Ɖl es el objeto central de nuestra adoración eterna (caps.19-22).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert VanDoodewaard
Robert VanDoodewaard

El reverendo Roberto VanDoodewaard es pastor de la Iglesia Reformada Esperanza en Powassan, Ontario, CanadĆ”.

Ā Hay futuro despuĆ©s de los fracasos

Soldados de Jesucristo

Abril 19/2021

Solid Joys en EspaƱol

 Hay futuro después de los fracasos

John Piper

John Piper

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Una relación con JesĆŗs

Lunes 19 Abril

He aquƭ, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrarƩ a Ʃl, y cenarƩ con Ʃl, y Ʃl conmigo.Apocalipsis 3:20

(JesĆŗs dijo:) He aquĆ­ yo estoy con vosotros todos los dĆ­as, hasta el fin del mundo.Mateo 28:20

Una relación con Jesús

Testimonio

ā€œMe llamo Farouk y soy iraquĆ­. Graduado en geologĆ­a en el aƱo1970, trabajaba y tenĆ­a todo lo necesario, pero carecĆ­a de paz interior, aunque iba a la iglesia y tenĆ­a una Biblia.ā€Eso no bastaā€œ, me dijo una vez mi padre, quien se veĆ­a feliz y sereno. Ɖl decĆ­a que tenĆ­a una relación con JesĆŗs. Cierto dĆ­a una persona vino a mi casa. Le hablĆ© de mi falta de paz.ā€Necesitas a JesĆŗsā€œ, me respondió. Luego me ayudó a orar:ā€Perdóname, JesĆŗs, te abro mi corazón, ven a mi corazón, perdona mis pecados. Te acepto como mi Salvador, mi SeƱorā€œ. A partir de ese momento el miedo desapareció y nunca volvió. Desde entonces, JesĆŗs me habla por medio de la Biblia, y yo lo escucho (Juan 10:27).

En los aƱos 80 sucedió la guerra entre Irak e IrĆ”n. Entonces el SeƱor JesĆŗs me mostró que debĆ­a dejar mi empleo y dedicarme a su servicio. Sin embargo dudaba, y le decĆ­a:ā€SeƱor, no tengo formación cristiana, Āæy cómo voy a vivir? ā€œ. Entonces el SeƱor me recordó la historia de MoisĆ©s y del pueblo que Dios habĆ­a conducido por el desierto, pues su bondad permanece para siempre (Salmo 136:16). ComprendĆ­ que no debĆ­a tener miedo, que Dios se ocuparĆ­a de mĆ­. Con su ayuda enseƱo las verdades sobre la fe, el amor incondicional de Dios expresado en la cruz por JesĆŗs, quien murió por pecadores como yo y como cada uno de nosotros. Proclamo que cada uno debe tener una relación personal con Jesucristo, el Salvadorā€.

Ezequiel 41 – 1 Pedro 4 – Salmo 45:10-17 – Proverbios 14:1-2

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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