Guardaos de los Ć­dolos (1 Jn.Ā 5:21) – 25/29

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

25 – Guardaos de los Ć­dolos (1 Jn.Ā 5:21)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

¿Alguna vez cambiaré?

Alimentemos El Alma

¿Alguna vez cambiaré?

PorĀ Stephen WitmerĀ 

Traducción por Harrington Lackey

Nueva esperanza para los espiritualmente atrapados

Hace años me quedo varado con unos amigos y extraños en el ascensor de un edificio alto. EsperÔbamos a que llegara la ayuda, charlando torpemente y riendo nerviosamente. No soy claustrofóbico y no recuerdo haber sentido terror. Pero definitivamente me sentí impotente. Estaba claro que nunca íbamos a escapar de esa caja de metal suspendida sin la intervención del exterior. Y por supuesto, en 45 minutos mÔs o menos oímos ruidos. Las puertas del ascensor se abrieron. Las caras amables aparecieron por encima de nosotros. Vivíamos para contar la historia.

Atrapado. Por indefensos que sintamos ese día, hay una sensación mucho peor que experimentamos: sentirnos irremediablemente atrapados en nosotros mismos, creyendo que nunca podremos cambiar.

Jack Boughton, el personaje ficticio de Marilynne Robinson, estĆ” un poco atascado. Se sabotea a sĆ­ mismo, lastima a los demĆ”s y daƱa las relaciones, a veces a travĆ©s de sus propias decisiones deliberadas y a veces sin intención consciente. En bicicleta hacia la cĆ”rcel y la falta de vivienda, se pierde el funeral de su madre y rompe el corazón de su padre. Ɖl estĆ” -oprimido por ese viejo sentimiento de que fue envuelto en una red de daƱo potencial que se hizo real de una manera u otra si respiraba tanto como respirabaĀ» (Jack, 274).-

A lo largo de la novela, Robinson presiona la pregunta: ¿Puede un hombre cambiar? Resueno con esa pregunta porque la he hecho muchas veces, a lo largo de muchos años, sobre mí mismo.

ĀæPuedo cambiar?

ĀæPuedo cambiarme? Ahora, en la mediana edad, con las enormes posibilidades de constreƱir a los jóvenes, estoy llegando a un acuerdo con ciertas limitaciones. Nunca voy a hacer un mate de baloncesto o actuar en una banda de bluegrass. Bueno y bien. Pero mucho mĆ”s dolorosa y preocupantemente, hay lugares persistentes de ruptura y pecado donde me siento atrapado.

Anhelo ser menos temeroso y mÔs audaz en la fe, mÔs de corazón siervo y menos egoísta, menos preocupado por mi propio éxito y mÔs alegre por el éxito de los demÔs. ”Pero es tan difícil crecer! El progreso es lento. Giro mis ruedas. Pierdo terreno. Me quejo. Estoy de luto. Al igual que Jack, tengo esa vieja sensación de estar enredado, atrapado, limitado, atascado.

ĀæMe pregunto si alguna vez sientes lo mismo?

Encontrar esperanza en nuevo

Dios nos da una visión del futuro en Apocalipsis 21, una visión llena de esperanza fuerte y vibrante para las personas atrapadas. Juan ve un nuevo cielo, una nueva tierra y una nueva JerusalĆ©n (Apocalipsis 21:1–2). Entonces oye la voz de Dios proclamando, – He aquĆ­, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5).-

La repetición cuĆ”druple de la palabra nuevo demuestra su importancia. TambiĆ©n lo hace la palabra he aquĆ­ al principio de la promesa: –He aquĆ­, yo hago nuevas todas las cosas.- Y no sólo es importante la promesa de novedad de Dios; tambiĆ©n es cierto— porque Dios le dice inmediatamente a Juan que lo escriba (Apocalipsis 21:5).

Esa pequeña palabra nueva es una balsa salvavidas en los barcos que se hunden en la desesperación. Es un pozo de luz en una habitación oscura. Es la llave que abrirÔ una puerta cerrada, y la elección que liberarÔ las esposas. Es el sonido de bienvenida de los reparadores de ascensores que llegan para salvarnos a mí y a mis amigos. Contiene un mundo de nuevas posibilidades y esperanza eterna.

Nuevo demuestra que el futuro del universo no estĆ” limitado por su realidad actual, por sus recursos actuales (o la falta de ellos).

Novedad ahora y mƔs tarde

Hay novedad en el camino en el Ćŗltimo dĆ­a. Y esa novedad viene de fuera del sistema, del Dios Creador que hizo todo de la nada. Ɖl dice, Ā«Estoy haciendo todas las cosas nuevas.Ā» La palabra nuevo muestra que todavĆ­a estĆ” en el negocio no sólo de mover cosas viejas, sino de hacer cosas nuevas. Muestra que la ley de la entropĆ­a, los procesos de decadencia, todas las leyes de la naturaleza, no tendrĆ”n la Ćŗltima palabra, porque por fin habrĆ” una infusión de poder divino fresco, creativo y renovador en todo lo que sabemos.

Hay dos realidades alentadoras acerca de esta novedad que Dios trae. En primer lugar, no se refiere sólo a la creación de materiales no humanos. La gente tambiĆ©n estĆ” incluida. Aunque en la nueva creación seguirĆ© siendo Stephen Witmer (no alguien mĆ”s), serĆ© una versión aĆŗn mejor de Stephen Witmer que el mejor Stephen Witmer que he aspirado a ser. El cambio al nuevo Stephen Witmer serĆ” enorme.

En segundo lugar, la novedad no es sólo algo que Dios traerĆ” al final de los tiempos. Ahora se especializa en llamar a ser cosas que no existen (Romanos 4:17). Su obra de nueva creación ya se experimenta en el presente a medida que las personas entran y experimentan mĆ”s profundamente su unión con Jesucristo (2 Corintios 5:17).

Esto significa que la palabra nuevo nos abre posibilidades actuales genuinas. No nos limitamos a lo que somos actualmente, o incluso a lo que somos capaces de hacer de nosotros mismos. Ese anhelo que muchos de nosotros sentimos cambiar, de mejorar, de crecer (es por eso que hacemos resoluciones cada aƱo) estĆ” destinado a estar satisfecho, y para todos los que creen, algĆŗn dĆ­a estarĆ” plenamente satisfecho. Pero incluso ahora hay ayuda divina disponible desde fuera de nosotros mismos. Incluso mientras esperamos la liberación final, su poder divino puede hacernos desenfundar donde estamos ahora.

Liberado de la desesperación fija

En una de las escenas centrales de ā€œA Tale of Two Citiesā€ de Charles Dickens, Sydney Carton le revela su amor por Lucy Manette, junto con su -desesperación fija- de que alguna vez cambiarĆ” sus maneras sinvergüenzas. -Nunca serĆ© mejor de lo que soy. Voy a hundirse mĆ”s bajo, y ser peor.-

Incluso la esperanza parpadeante de sacudirse el perezoso y la sensualidad que Lucy inspira en SĆ­dney es -un sueƱo, todo un sueƱo, que termina en nada, y deja al durmiente donde se acuesta…- Cuando Lucy le ruega que crea que es -capaz de cosas mejores,- Ć©l responde: -Lo sĆ© mejor.- EstĆ” atascado.

Muchos lectores, a lo largo de muchos años, se han sentido atraídos por el carÔcter de Sydney Carton, tal vez porque resuenan con su desesperación, habiendo sentido a veces de esa manera nosotros mismos. Pero, por supuesto, hay otra razón: nos emocionamos por la redención que encuentra al final. Al establecer su vida para el marido de Lucy, Carton encuentra su vida. Su desesperación fija no es la última palabra. Resulta que cambia, y la ayuda que necesita viene de fuera de sí mismo (en el amor Lucy ha despertado en él). La súplica anterior de Lucy para que crea que es -capaz de cosas mejores- se hace eco en su famosa línea final: -Es una cosa mucho, mucho mejor que nunca.- Ella tenía razón después de todo.

No creas la mentira de que estÔs atrapado para siempre. No lo estÔs. Hay ayuda disponible que supera con creces cualquier recurso que pueda reunir usted mismo. Escuche a Dios decir: -He aquí, estoy haciendo todas las cosas nuevas,- incluso tú.

Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

ĀæCuĆ”l es la diferencia entre un talento y un don espiritual?

Got Questions

¿CuÔl es la diferencia entre un talento y un don espiritual?

Existen similitudes y diferencias entre talentos y dones espirituales. Ambos son regalos de Dios. Ambos incrementan su efectividad con el uso. Ambos son para ser usados en beneficio de otros, no para propósitos egoĆ­stas. 1 Corintios 12:7 dice que los dones espirituales son otorgados para edificar a otros y no para nosotros. AsĆ­ como los dos grandes mandamientos tratan de amar a Dios y a los demĆ”s, consecuentemente, uno debe usar sus talentos para ese propósito. Pero a quiĆ©n se le dan y cuĆ”ndo se dan, es diferente. A una persona (sin importar su creencia en Dios o en Cristo), le es dado un talento natural como resultado de una combinación genĆ©tica (algunos tienen una habilidad natural para la mĆŗsica, arte, o matemĆ”ticas) y su medio ambiente (crecer en una familia musical ayudarĆ” a la persona a desarrollar un talento por la mĆŗsica), o porque Dios deseó dotar a ciertos individuos con ciertos talentos (por ejemplo, a Bazeleel en Ɖxodo 31:1-6). Los dones espirituales son dados a todos los creyentes por el EspĆ­ritu Santo (Romanos 12:3, 6) al momento de poner su fe en Cristo para el perdón de sus pecados. En ese momento, el EspĆ­ritu Santo le otorga al nuevo creyente el o los dones espirituales que Ɖl desea que tenga (1 Corintios 12:11).

Romanos 12:3-8 enumera los dones espirituales de la siguiente manera: profecía, servicio (en un sentido general), enseñanza, exhortación, generosidad, liderazgo, y mostrar misericordia. 1 Corintios 12:8-11 enumera los dones como: palabra de sabiduría (la habilidad de comunicar sabiduría espiritual), palabra de ciencia (la habilidad de comunicar la verdad prÔctica), fe (una dependencia inusual de Dios), dones de sanidades, de milagros, de profecía, de discernimiento de espíritus, de lenguas, (la habilidad para hablar un idioma que uno no ha estudiado), y la interpretación de lenguas. La tercera lista se encuentra en Efesios 4:10-12, la cual habla de Dios concediendo a Su iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. También hay una pregunta acerca de cuÔntos dones espirituales hay, ya que no hay dos listas iguales. También es posible que las listas bíblicas no los abarquen todos, y que haya dones espirituales adicionales ademÔs de los que se mencionan en la Biblia.

Mientras que con frecuencia uno puede desarrollar sus talentos y mĆ”s tarde dirigir su profesión o pasatiempos en ese sentido, los dones espirituales fueron dados por el EspĆ­ritu Santo para edificar a la iglesia de Cristo. En ello, todos los cristianos deben formar una parte activa en la expansión del Evangelio de Cristo. Todos son llamados y equipados para involucrarse en la ā€œobra del ministerioā€ (Efesios 4:12). Todos son dotados para que puedan contribuir a la causa de Cristo, en gratitud por todo lo que Ɖl ha hecho por ellos. Al hacerlo, ellos tambiĆ©n encuentran su realización en la vida, a travĆ©s de su labor por Cristo. Es el trabajo de los lĆ­deres de la iglesia, el ayudar a edificar a los santos, para que puedan mĆ”s tarde estar equipados para el ministerio al que Dios les ha llamado. El resultado esperado de los dones espirituales, es que la iglesia como un todo pueda crecer, siendo fortalecida por la provisión combinada de todos y cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo.

Resumiendo, las diferencias entre los dones espirituales y los talentos: (1) Un talento es el resultado de genética y/o de entrenamiento, mientras que un don espiritual es el resultado del poder del Espíritu Santo. (2) Un talento lo puede tener cualquiera, cristiano o no cristiano, mientras que los dones espirituales solo los tienen los cristianos. (3) Si bien, tanto los talentos como los dones espirituales deben ser usados para la gloria de Dios y para ministrar a otros, los dones espirituales estÔn enfocados en estas tareas, mientras que los talentos pueden ser usados completamente para propósitos no espirituales.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

MetĆ”foras corporales para la vida cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: MetƔforas bƭblicas para la vida cristiana.

MetƔforas corporales para la vida cristiana

Greg LanierĀ 

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: MetÔforas bíblicas para la vida cristiana.

Aislamiento. División. Es evidente que nuestro momento cultural estÔ dominado por estas dos características. Los estudios demuestran que las personas se sienten cada vez mÔs hambrientas de relaciones reales y estÔn divididas en casi todos los temas. En un mundo hostil, muchos se quedan luchando con sentimientos de inutilidad.

ĀæDónde hay esperanza? La Escritura nos invita a ver la Iglesia como el bĆ”lsamo para aquellos quebrantados por el aislamiento y la división, particularmente a travĆ©s de las fascinantes metĆ”foras corporales que encontramos al recorrer todas las cartas de Pablo. En mĆ”s de una docena de pasajes, Pablo pinta un retrato de la Iglesia como siendo el Ā«cuerpo de CristoĀ»: todos los cristianos son partes unidas en un solo cuerpo integrado que encarna a Cristo en la tierra, con Cristo mismo como la cabeza del cuerpo. Analicemos cuatro implicaciones de esta rica metĆ”fora. En el camino, serĆ” Ćŗtil comparar las metĆ”foras corporales con las metĆ”foras arquitectónicas (que vimos en otro artĆ­culo de esta serie), ya que Pablo a veces las combina (Ef 4:12, 16). 

Unidos a Cristo

Las metĆ”foras corporales expresan cómo cada cristiano individual estĆ” espiritualmente unido a Cristo en la salvación como un Ā«miembroĀ» (una extremidad o un órgano) de Su cuerpo (1 Co 6:15; Ef 5:30). Mientras que las metĆ”foras de edificios presentan a la Iglesia como llena por el EspĆ­ritu (1 Co 3:16), las metĆ”foras corporales enfatizan cómo estamos espiritualmente conectados con Cristo mismo (10:16). La vida de cada cristiano es presionada dentro un molde de Cristo de una manera mĆ”s profunda de lo que podemos imaginar. 

Estamos unidos no solo a Cristo, sino también los unos a los otros de una manera que ninguna otra organización terrenal, club o equipo puede ofrecer.

Cristo como Cabeza

Pablo extiende las metĆ”foras corporales para describir a JesĆŗs como Ā«cabezaĀ» de la Iglesia / Ā«cuerpoĀ» (Ef 1:22-23; Col 1:18). Para un cuerpo literal, el razonamiento y la voluntad de la cabeza deben ser obedecidos por las partes del cuerpo, y sus funciones neurológicas coordinan los sistemas del cuerpo para producir crecimiento. Pablo aplica esto a Cristo: como Cabeza, Ɖl es la mĆ”xima autoridad sobre la Iglesia (Ef 5:23-24), y una iglesia crece mĆ”s saludable no por medio de trucos, sino al someterse a Cristo, quien es el que da el crecimiento (Col 2:19). Pero Pablo complementa esta imagen de autoridad con el amor de Cristo: asĆ­ como las personas aman y cuidan de sus propios cuerpos, asĆ­ tambiĆ©n, pero en mucho mayor grado, Cristo ama a Su Iglesia / Ā«cuerpoĀ» y cuida de cada miembro de este (Ef 5:29-30). En resumen, mientras que la metĆ”fora de un edificio presenta a JesĆŗs como la piedra angular de la Iglesia una vez y para siempre (2:20), la metĆ”fora de un cuerpo proporciona el consuelo de que tenemos una autoridad benevolente que diariamente nos cuida con amor. Aunque la noche del alma puede ser larga en ocasiones, un cristiano nunca puede ser separado de la Cabeza, Jesucristo. 

Diversidad en el cuerpo

De forma similar a la metĆ”fora del edificio (1 Pe 2:4-5), las metĆ”foras corporales capturan en gran medida cómo los cristianos individuales constituyen una entidad (Col 3:15). Sin embargo, hay una diferencia importante. En un edificio, todos somos piedras idĆ©nticas, pero un cuerpo por definición estĆ” compuesto de diversas partes. Pablo enfatiza dos dimensiones de esta diversidad esencial dentro del cuerpo. La primera se refiere a los dones espirituales dados a cada miembro del cuerpo (1 Co 12:4-11). Las diferencias en los dones no pretenden causar una competencia divisiva, sino todo lo contrario. AsĆ­ como un cuerpo humano debe tener diferentes partes para funcionar, asĆ­ tambiĆ©n la Iglesia debe tener diferentes partes para funcionar (Rom 12:4). Un cuerpo con solo hĆ­gados morirĆ­a rĆ”pidamente. Del mismo modo, la mano no puede pelear con el ojo o el oĆ­do, o de lo contrario el cuerpo no podrĆ­a ver ni oĆ­r (1 Co 12:12-19). El uso de las metĆ”foras corporales por parte de Pablo es increĆ­blemente valioso para ayudarnos a vislumbrar la belleza de cómo nuestros dones diversos —nuestras Ā«muchas partes»— son necesarias (y no un obstĆ”culo) para hacernos Ā«un cuerpoĀ» que funcione de manera saludable (v. 20). 

La segunda dimensión de la diversidad dentro del cuerpo trata acerca de la diversidad de grupos de personas. Pablo esboza cómo la obra salvadora de Cristo ha acabado con toda hostilidad a lo largo de las lĆ­neas socioĆ©tnicas y ha unido a los grupos antiguamente separados en un solo cuerpo de una vez para siempre (Ef 2:14-16; 3:6). Ya sea que estemos hablando de la división judĆ­o-gentil de los dĆ­as de Pablo o de las divisiones raciales/Ć©tnicas de hoy (en los Estados Unidos, Malasia, China, Europa Oriental o en cualquier otro lugar), la gloria del evangelio es esta: dado que la salvación es solo por la fe (no por ADN ni nada externo), la Iglesia trae unidad entre grupos de personas al mismo tiempo que celebra las ricas bendiciones que cada uno, de manera particular, aporta al cuerpo. El cuerpo unificado prospera, no a pesar de su diversidad, sino por causa de esta. 

Unidos el uno al otro

Hay una Ćŗltima diferencia iluminadora entre las metĆ”foras arquitectónicas y corporales: la primera nos coloca uno al lado del otro como ladrillos en una pared, mientras que la segunda transmite la forma viva en que somos Ā«miembros los unos de los otrosĀ» (Rom 12:4; Ef 4:25). Estamos unidos no solo a Cristo, sino tambiĆ©n los unos a los otros de una manera que ninguna otra organización terrenal, club o equipo puede ofrecer. Al igual que las partes del cuerpo que comparten la misma sangre, las vĆ­as neuronales, etc., los cristianos nos pertenecemos unos a otros, de hecho, nos necesitamos unos a otros de una manera que apenas comprendemos. Por esta razón, Pablo nos exhorta a cuidar con ternura a los miembros mĆ”s dĆ©biles entre nosotros, no ignorarlos ni despreciarlos, extrayendo una analogĆ­a de los cuerpos fĆ­sicos en los que se ofrece mĆ”s cuidado a las partes vulnerables del cuerpo, no menos (1 Co 12:21-25). Si somos miembros los unos de los otros en el cuerpo de Cristo, la salud de uno nos afecta a todos (v. 26). 

Si todo esto es cierto, la metÔfora del «cuerpo de Cristo» arroja una visión impresionante de lo que la iglesia puede ser. Ninguna iglesia es perfecta, pero en sus mejores días, una iglesia debe ser un lugar donde no haya aislamiento, porque somos llamados a vivir en relación con otros miembros del cuerpo y con Cristo nuestra Cabeza. Ningún verdadero creyente es amputado del cuerpo de Cristo. La iglesia también debe ser un lugar donde las diferencias en los dones o grupos de personas no conduzcan a un tribalismo divisivo, sino a una unidad forjada a partir de la diversidad, la cual el mundo nunca podrÔ lograr. Y en medio de todo esto, la iglesia debe ser un lugar donde las personas lastimadas, agobiadas por el sufrimiento y el pecado, puedan ser cuidadas hasta recuperar la salud y tratadas con la mÔxima dignidad y valía, no abandonadas. Que las metÔforas corporales de la vida de la iglesia nos llamen continuamente a tal visión.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier

El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary de Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo How We Got the Bible [Cómo nos llegó la Biblia] y Old Testament Conceptual Metaphors and the Christology of Luke’s Gospel [MetĆ”foras conceptuales del Antiguo Testamento y la cristologĆ­a del Evangelio de Lucas].

Cinco motivos para no temer

Soldados de Jesucristo

Abril 22/2021

Solid Joys en EspaƱol

Cinco motivos para no temer

John Piper

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No se puede escapar de la mirada de Dios

Jueves 22 Abril

El hombre (AdƔn) y su mujer (Eva) se escondieron de la presencia de Dios entre los Ɣrboles del huerto.GƩnesis 3:8

El SeƱor tiene en el cielo su trono; sus ojos ven… a los hijos de los hombres.Salmo 11:4

Le dijo Natanael: ĀæDe dónde me conoces? Respondió JesĆŗs y le dijo… Cuando estabas debajo de la higuera, te vi.Juan 1:48

No se puede escapar de la mirada de Dios

En un pueblo del sur de Francia, donde ocurrió un despertar espiritual alrededor del año 1800, un aldeano contó lo siguiente:

ā€œCuando joven, me sentĆ­ muy intrigado por lo que sucedĆ­a en el pueblo. Temprano por la maƱana y tarde en la noche, hombres y mujeres iban cada dĆ­a en pequeƱos grupos a un claro del bosque. DecidĆ­ ir a ver si lo que me decĆ­an era cierto. Fui un poco tarde para no cruzarme con nadie en el camino. Cuando lleguĆ© al lugar del encuentro, me ubiquĆ© detrĆ”s de un Ć”rbol, no muy lejos, para no perderme nada de lo que harĆ­an o dirĆ­an durante la reunión.

El predicador habló detalladamente sobre AdĆ”n, ese hombre que huyó de Dios y se escondió detrĆ”s de los Ć”rboles del huerto de EdĆ©n. SĆŗbitamente exclamó:ā€AquĆ­ hay alguien escondido detrĆ”s de un Ć”rbol. Ā”Alguien que se imagina que Dios no lo ve y que se niega a hacer la paz con Ć©l! ā€œ.

Ā”Emocionado, pensĆ© que el predicador me habĆ­a visto y se dirigĆ­a a mĆ­! No podĆ­a huir, y convencido de ser un pecador perdido, me derrumbĆ© detrĆ”s de mi Ć”rbol suplicando a Dios que tuviera compasión de mĆ­, pecadorā€.

Ā”Es imposible escapar de la mirada de Dios! Ɖl sabe todo sobre nosotros, y un dĆ­a tendremos que rendirle cuentas (lea el Salmo 139). Pero Dios nos ama tal como somos y desea establecer con todos los que se arrepienten una relación de confianza, basada en el perdón. Entonces la paz echarĆ” fuera el temor y la culpabilidad.

Ezequiel 44 – 2 Pedro 2 – Salmo 46:8-11 – Proverbios 14:7-8

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch