Se Acabó el Vino – 24

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

24 – Se Acabó el Vino

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

¿Existen realmente «las iglesias virtuales»?

9Marcas

¿Existen realmente «las iglesias virtuales»?

¿De verdad existen «las iglesias virtuales»?

Ciertamente, los cristianos podemos conectarnos y ver a un pastor predicar en una transmisión de video en vivo. Podemos unirnos a un chat grupal. Y Dios usará estas cosas para bien. Pero eso no significa que debamos llamar a estas actividades «iglesias».

Solo piensa en esto: ¿Alguna vez has llamado «iglesia» a una conferencia cristiana, a una reunión denominacional o a un campamento juvenil? ¿No? ¿Por qué no? Hay predicación, oración y canto. No obstante, entendemos que no son iglesias. Podríamos empezar a llamarlas iglesias. Podríamos redefinir la palabra «iglesia» para incluir conferencias y campamentos. Pero sabemos que llamarlas «iglesias» no las convertirá en iglesias, al menos según los estándares de la Biblia.

Lo mismo ocurre con la «iglesia virtual» o la «iglesia de Internet». Según los estándares bíblicos, estas cosas no existen. No son iglesias. Cuando decimos esas palabras, sin darnos cuenta redefinimos la palabra iglesia. Estas frases o expresiones son un abuso de lenguaje.

LA GUÍA DE LA BIBLIA «CÓMO CONSTRUIR UNA IGLESIA»

¿Qué aprendemos cuando recurrimos a Jesús y la Biblia como nuestra guía de «Cómo construir una iglesia»?

Paso # 1 para construir una iglesia: descubrimos en las Escrituras, que el propósito de una iglesia es reunir a los cristianos en el nombre de Jesús. La misma etimología de la palabra griega para «iglesia» lo enseña. Ekklesia, traducido literalmente, significa asamblea. Entonces, una iglesia, ante todo, es una asamblea de personas que se identifican y declaran el nombre de Jesús y su evangelio.

Aun así, si la etimología no te convence, hagamos una exégesis. Jesús mismo dice que la reunión de creyentes tiene su autoridad y enarbola su bandera. Después de referirse a una acción de una «iglesia» (Mateo 18:17), Jesús afirma la licencia de la iglesia para actuar como actuó al decir que la reunión física lo representa: «Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18:20). Él está «allí» y «entre» los «reunidos»: tres palabras espaciales. Y es en ese espacio, ese espacio físico, donde una iglesia declara oficialmente el evangelio y se identifica con el evangelio.

Paso # 2. ¿Cómo se identifica la iglesia con Jesús y su evangelio?

Si Mateo 18 nos da el Paso # 1, Mateo 28 nos da el Paso # 2: bautizar a las personas en el nombre de Jesús y enseñarles toda la Biblia (Mt. 28: 19-20). Lo cual tiene sentido. Son los que se reúnen en su nombre los que deben bautizar y enseñar en su nombre. Son aquellos con los que él promete vivir ahora (Mt. 18:20), con los que promete habitar siempre, especialmente cuando se mueven en el tiempo y el espacio (Mt. 28:20). Nunca dice que morará en Internet.

Dispersas entre las naciones, cada una de estas reuniones funciona como un puesto de avanzada o una embajada del reino de Jesús. Él No quiere que sus seguidores reclamen una tierra, tracen fronteras en un mapa y levanten un ejército. Sin embargo, sabe que sus ciudadanos todavía necesitan un lugar geográfico sobre el cual posarse una vez a la semana, una forma de hacerse visibles para que ellos sepan quiénes son y que el mundo sepa quiénes son.

La asamblea es donde la iglesia encuentra su espacio geográfico una vez a la semana, un espacio santificado que mira hacia el jardín del Edén y el Templo donde Dios habitó con el hombre, y también hacia los nuevos cielos y tierra donde morará con ellos de nuevo. Hace que la iglesia (la iglesia universal) sea tridimensional, encarnada, visible, transformadora durante un par de horas el domingo. Puedes entrar, mirar a tu alrededor, codearte y sentir cómo aumenta la temperatura de la habitación a medida que los cuerpos llenan el espacio. La asamblea es donde los incrédulos pueden venir y presenciar el reino de Dios y decir: «Dios está realmente entre ustedes» (1 Co. 14: 24–25).

El paso # 3 para construir una iglesia es: meditar este evangelio y reafirmarnos unos a otros como miembros del mismo cuerpo a través de la Cena del Señor: «Hay un solo pan del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo» (1 Co. 10:17; véase también Mateo 26: 27-28). Por tanto, Pablo está profundamente preocupado por cómo la iglesia practica la Cena «cuando se reúnen como iglesia» (1 Co.11: 18–34). Percibe que, en esta frase, hay un sentido en el que la iglesia no es una iglesia hasta que se reúne. Por tanto, insiste en que, cuando participan de la Cena, ambos «disciernen el cuerpo» y «que se esperen el uno al otro» (vv. 29, 33).

No digo todo esto solo porque sea un congregacionalista o un tipo al estilo de Una Asamblea. La «Forma de Gobierno de la Iglesia Presbiterial» de la Asamblea de Westminster (1645), el primo menos conocido de la «Confesión de Westminster», dice que una iglesia «se reunirá en una sola asamblea» para el culto público.

POR QUÉ QUIERES REUNIRTE REALMENTE, NO SOLO VIRTUALMENTE

Sin duda, la tecnología de Zoom o Google Chat nos brinda algunos de los beneficios de la presencia real. Alabado sea el Señor. Sin embargo, también se puede entender por qué muchos cristianos de todo el mundo simpatizan más que nunca con la broma del general de la Infantería de Marina: «La presencia virtual es una ausencia real». Este punto es afirmado sinceramente por cualquiera que esté parado en una playa esperando un rescate de la Marina.

Asimismo, no querrás estar virtualmente con tu esposa en una luna de miel. De hecho, quieres estar con ella realmente. No querrás reunirte virtualmente con tus hijos la mañana de Navidad. De hecho, quieres reunirte con ellos físicamente. ¿Cuántos de nosotros en esta temporada de pandemia, estamos al mismo tiempo, descubriendo como nunca antes la diferencia entre la presencia virtual y la presencia real en nuestras iglesias?

¿Recuerdas cómo luchaste con el odio oculto hacia un hermano durante toda la semana, pero luego su presencia en la Mesa del Señor te llevó a la convicción y la confesión? ¿Recuerdas cómo luchaste con sospechas hacia una hermana, pero luego la viste cantando las mismas canciones de alabanza que tú, y tu corazón se avivó? ¿Recuerdas cómo luchaste con la ansiedad por las elecciones recientes, pero luego el predicador declaró la venida de la victoria y la vindicación de Cristo, escuchaste gritos de «¡Amén!» a tu alrededor y te acordaste de que perteneces a una ciudadanía celestial pactada en la esperanza? ¿Recuerdas todas las veces que has tenido la tentación de mantener tus luchas a escondidas, mas la tierna, pero apremiante pregunta de la pareja de ancianos durante el almuerzo: «¿Cómo estás realmente?», te llevó a la luz?

Hermano, tú y yo podemos «descargar» las verdades bíblicas virtualmente. Maravilloso. Sin embargo, no podemos sentir, experimentar y presenciar cómo esas verdades se encarnan en la familia de Dios, lo cual, fortalece nuestra fe y crea lazos de amor entre hermanos y hermanas.

Según los estándares bíblicos, la iglesia virtual no existe. ¿Y no te alegras? Las Escrituras nos ofrecen algo encarnado, mejor y vivificante: la asamblea de su novia comprada con sangre, que es hermosa.

Una última pregunta: ¿Eres un pastor que está pensando en iniciar un «campus virtual»? Hermano, no engañes a la gente obviando lo real. Respalda las Escrituras insistiendo en que la Biblia significa incomodar sus vidas y horarios por amor. El amor en persona siempre es mejor que el amor virtual. Pregúntales a tu esposa e hijos si no estás seguro.

Por Jonathan Leeman

Jonathan (@JonathanLeeman) edita la serie de libros 9Marks, así como el 9Marks Journal. También es autor de varios libros sobre la iglesia. Desde su llamado al ministerio, Jonathan ha obtenido un máster en divinidad por el Southern Seminary y un doctorado en eclesiología por la Universidad de Gales. Vive con su esposa y sus cuatro hijas en Cheverly, Maryland, donde es anciano de la Iglesia Bautista de Cheverly.

Viviendo santamente como hijo

The Master’s Seminary

Viviendo santamente como hijo

Rodrigo Ávila

Hoy en día existe una tendencia mundial en favor de los derechos de los niños. Este es un esfuerzo admirable. Cada sociedad debe procurar que, en lo posible, se garantice la protección y el bienestar de los niños en cada área de sus vidas. Lamentablemente, algunas de las medidas que buscan un avance en estos derechos han llegado a extremos perjudiciales. Un ejemplo de estas medidas es aquella que permite a menores de edad «cambiarse de sexo» sin la aprobación de sus padres.

Afortunadamente, Dios provee en su Palabra un método inmensamente superior al que la sociedad ofrece. La sociedad solo puede ofrecer seguridad y bienestar pasajeros. Y muchas veces lo que logra es lo opuesto: vulnerabilidad y malestar duraderos. Dios, por otro lado, promete una bendición integral, tanto en esta vida como en la venidera, a todos aquellos niños, y no tan niños, que obedecen y honran a sus padres. Como se examinará a continuación, esta promesa se extiende también a aquellos que ya no viven bajo el mismo techo de sus padres.

En Efesios 6, el apóstol Pablo continúa su enseñanza sobre los diversos roles y responsabilidades de los respectivos miembros de una familia. En el contexto previo del capítulo 5, Pablo habló sobre los roles de las esposas y los esposos. Ahora es el turno del papel de los hijos con respecto a sus padres.

Los hijos deben obedecer a sus padres 

Efesios 6:1 habla claramente acerca del rol de los hijos: «Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor». El verbo obedecer tiene que ver con hacer lo que es indicado o con cumplir las órdenes de alguien. El presente imperativo de este verbo señala que la obediencia de los hijos es una acción continua. Todo cristiano sabe que obedecer cualquier mandamiento divino requiere de mucho esfuerzo y dedicación. No sucede espontáneamente, sino que demanda un trabajo arduo en dependencia de Dios. De hecho, obedecer sin la ayuda y el poder del Espíritu de Dios es simplemente imposible. En esta misma línea de pensamiento, el Dr. Andreas Köstenberger comenta acertadamente lo siguiente:

En el pasaje más extenso de Efesios, Pablo indica que la sumisión de los hijos a sus padres es el resultado de la llenura del Espíritu (Efesios 6:1; cf. Efesios 5:18: «sed llenos del Espíritu»), lo que sugiere que solo los hijos que han sido regenerados pueden vivir consistentemente este patrón de relación en el poder del Espíritu Santo[1].

Es debido a la asistencia y a la llenura del Espíritu que los hijos creyentes son capaces de obedecer y honrar a sus padres de una manera que agrada a Dios.

Debe notarse también que esta obediencia se debe hacer «en el Señor» (Ef. 6:1a). Esta expresión indica que últimamente la obediencia de los hijos es a Cristo. En Colosenses 3:20, el pasaje paralelo de Efesios 6:1–3, se le ordena a los hijos a obedecer a sus padres en todo «porque esto es agradable al Señor». Además, Pablo continúa esta sección diciendo que se debe obedecer a los padres «porque esto es justo» (Ef. 6:1b). En otras palabras, «esta es la motivación para que los hijos obedezcan a sus padres»[2]. Eso no puede hacerse de otra manera que no sea dependiendo de Él.

Los hijos deben honrar a sus padres

En el versículo 2, Pablo exhorta a los hijos a honrar a ambos padres. ¿Qué implica poner en práctica este mandamiento? En palabras de Calvino: «el precepto, honra a tu padre y a tu madre, comprende todos los deberes mediante los cuales se puede expresar el afecto sincero y el respeto de los hijos hacia sus padres»[3].

Pablo continua diciendo que este «es el primer mandamiento con promesa» (Ef. 6:2b). Este mandato y las promesas adjuntas en el verso 3 hacen referencia al quinto de los Diez Mandamientos (Éx. 20:12). El aparente problema es que el segundo mandamiento del Decálogo incluye promesas, es decir, castigo para los que odian a Dios, pero misericordia o amor inquebrantable para los que aman a Dios (Éx. 20:4-6). ¿Cómo, entonces, puede ser el quinto mandamiento el primero con promesa? La solución consiste en notar que el quinto mandamiento es el primer mandamiento con una promesa específica, mientras que las promesas del segundo mandamiento son generales y, por lo tanto, deben aplicarse a todos los mandamientos.

El versículo 3, entonces, provee dos motivaciones extra, expresadas en dos promesas, para obedecer a los padres: «para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra». Köstenberger, una vez más, ofrece una excelente observación sobre este texto: 

La promesa de que le iría bien a los hijos que honran a sus padres se refería en el contexto original a una larga vida en la tierra (prometida) de Israel (Éxodo 20:12: «para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da»). Pablo universaliza la promesa y así indica su continua relevancia y aplicabilidad. La promesa ya no está limitada geográficamente; a los hijos obedientes se les promete una larga vida en la tierra dondequiera que vivan[4].

Esto no significa que no haya excepciones a esta regla general. La Escritura habla de impíos que prosperan (Job 21:7; Sal. 10:5; 73:3–9, 12; Jer. 12:1–3). El punto es, como dice Calvino, que «la promesa es una larga vida; de la cual somos guiados a comprender que la vida presente no debe pasarse por alto entre los dones de Dios»[5].

¿Qué hay de los hijos que ya no están en casa? 

Una importante pregunta que surje en este punto es: ¿están los hijos que ya no viven bajo el mismo techo de sus padres exentos de obedecerles y honrarles? Sobre esto, Hoehner observa correctamente lo siguiente:

Cuando los hijos se van de casa y/o se casan, serán responsables de sus propias decisiones y, si están casados, dejarán a su padre y a su madre y se unirán a su cónyuge (cf. Génesis 2:24; Efesios 5:32). Incluso entonces, aunque la obediencia ya no sea necesaria, el honor a los padres debe continuar (Éxodo 20:12; Deut. 5:16; Mateo 15:4; Marcos 7:10; Mateo 19:19; Marcos 10:19; Lucas 18:20)[6].

En una ocasión Cristo confrontó a ciertos escribas y fariseos (Mt. 15:1-20). La razón fue porque ellos quebrantaban el mandamiento sobre honrar a los padres con una excusa aparentemente piadosa. Ellos decían a sus progenitores que no podían proveer para sus necesidades debido a que el dinero que poseían lo ofrendaban a Dios. Cristo rechazó esas excusas tajantemente. Él los acusó de invalidar el mandamiento de Dios por su tradición y de enseñar como doctrinas, mandamientos de hombres. Las acciones de estos líderes religiosos estaban llenas de hipocresía y maldad al punto de que merecían ser castigados severamente. El maldecir a los padres era condenado en el Antiguo Testamento por medio de la pena capital (Éx. 21:15, 17; 20:9; Dt. 21:18-21, 27:16). Martyn Lloyd-Jones dice lo siguiente sobre esta actitud: 

Ese fue un peligro muy sutil, y es un peligro que todavía está presente con nosotros. Hay jóvenes que hoy están haciendo un gran daño a la causa cristiana al ser engañados por Satanás en este mismo punto. Están siendo groseros con sus padres, y lo que es más grave, son groseros con sus padres en cuanto a sus ideas cristianas y su servicio cristiano. Por lo tanto, son un obstáculo para sus propios padres no convertidos. Tales cristianos no pueden ver que no dejamos de lado estos grandes mandamientos cuando nos convertimos en cristianos, sino que, más bien, debemos vivirlos y ejemplificarlos más de lo que lo hemos hecho antes[7].

La necesidad de brillar en medio de la oscuridad

En la que se cree fue su última epístola, Pablo le dice a Timoteo que en los postreros días vendrían tiempos peligrosos (2 Ti. 3:1). En los versículos siguientes el apóstol pasa a dar una lista del carácter impío de los hombres de esa época. Lo que llama la atención en esta terrible lista es la inclusión de aquellos que son desobedientes a los padres. Esta es una clara indicación de que para Dios la obediencia a los padres no es un pecado menor sino un pecado grave y que por ende tiene consecuencias devastadoras.

No cabe duda de que actualmente estamos viviendo en tiempos en que la depravación de la sociedad ya casi no conoce límites. Es entonces crítico que la Iglesia brille en medio de las tinieblas. No será fácil. Nunca lo ha sido. Sin embargo, la Iglesia brillará si sus miembros continuamente están siendo llenados del Espíritu Santo. De esta manera, tendrán el poder para asumir sus roles dentro de la familia y de paso disfrutar las maravillosas bendiciones que Dios les ha prometido.

[1] Andreas Köstenberger, God, Marriage, and Family: Rebuilding the Biblical Foundation, 2nd. ed. (Wheaton, IL: Crossway, 2010), 105–106.

[2] Harold W. Hoehner, Ephesians: An Exegetical Commentary, (Grand Rapids: Baker Publishing Group, 2002), 787.

[3] John Calvin and William Pringle, Commentaries on the Epistles of Paul to the Galatians and Ephesians (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2010), 327.

[4] Köstenberger, God, Marriage, and Family, 106.

[5] Calvin and Pringle, Commentaries on the Epistles of Paul to the Galatians and Ephesians, 328.

[6] Hoehner, Ephesians, 789.

[7] D. Martyn Lloyd-Jones, Life in the Spirit: In Marriage, Home, and Work – An Exposition of Ephesians 5:1–6:9 (Grand Rapids: Baker Book House Company, 1975), 240–241.

Rodrigo Ávila

Rodrigo Avila es graduado de The Master’s Seminary (B.Th.). Durante su tiempo en esta institución trabajó como editor y coordinador de internet en Gracia a Vosotros. También fue miembro de Grace Community Church en Los Ángeles, California, donde sirvió como diácono y maestro de estudios bíblicos. Él escribe en su blog llamado «Teología en Llamas». Actualmente se encuentra terminando un interinato en Kerrville Bible Church en Kerrville, Texas. Él y su familia tienen planes de moverse pronto a Chile con el fin de plantar una iglesia en la ciudad de Valparaíso. Rodrigo está casado con Sheila y tienen tres hijos: Ian, Evan y Susana.

Hacia un Redescubrimiento de la Verdad

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El Blog de Ligonier

Hacia un Redescubrimiento de la Verdad | Nathan Díaz

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Bienvenidos a una serie de entrevistas con pastores y líderes de Latinoamérica para conversar sobre todo lo referente a La Biblia de Estudio de La Reforma.

En esta ocasión, Matthew McGhee y Emanuel Betances sostienen una interesante conversación con Nathan Díaz, pastor de la Iglesia Evangélica de Cuajimalpa en Ciudad de México. Nathan nos habla sobre su testimonio personal utilizando los recursos de Ministerios Ligonier a través de los años, especialmente la Reformation Study Bible, y cómo esta Biblia estando ahora disponible en español será de gran ayuda y edificación a ministros y laicos en el mundo hispano.

Algunas de los temas a tratar:

  • ¿Por qué consideras que La Biblia de Estudio de La Reforma es una herramienta util para cada cristiano?
  • ¿Cuál es la importancia de las confesiones y los credos históricos?
  • ¿Por qué las confesiones y los credos históricos son necesarios para la Iglesia de habla hispana?
  • ¿Cuál es el beneficio de contar con notas y comentarios bíblicos de tantos eruditos reconocidos a la hora de estudiar la Biblia?
  • ¿Qué te parece que se haya usado la versión de la Biblia de las Américas para La Biblia de Estudio de La Reforma?
  • ¿Por qué recomendarías La Biblia de Estudio de La Reforma?

La Biblia de Estudio de La Reforma cuenta con más de un millón de palabras de notas teológicas y artículos temáticos de 75 distinguidos pastores y teólogos de alrededor del mundo, liderados por el Dr. R.C. Sproul. Además, contiene una serie de traducciones originales de confesiones y credos históricos de 2 000 años de historia de la Iglesia. La Biblia de Estudio de La Reforma enfatiza la necesidad de que la gracia de Dios nos saque de las tinieblas y nos conduzca a la luz de las Escrituras.

Visita la página web BibliaDeEstudioDeLaReforma.com para que puedas obtener toda la información referente a las características únicas de esta nueva Biblia, descargar una muestra gratuita de las herramientas de estudio que incluye y conocer sobre la disponibilidad de la misma en tu país.

Ministerios Ligonier
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Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

Quince estrategias para tener gozo

Soldados de Jesucristo

Abril 30/2021

Solid Joys en Español

Quince estrategias para tener gozo

John Piper

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Jesucristo pagó el rescate

Viernes 30 Abril

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás).Salmo 49:7-8

Jesucristo pagó el rescate

Dios, “que es rico en misericordia”, abrió un camino para que escapes del juicio final que merecías por tu pecado, para librarte de las cadenas de Satanás y de su esclavitud. Él dio a su único y amado Hijo, para que muriera en tu lugar. El Señor Jesús dio su vida en la cruz, derramó su sangre con el fin de pagar tu rescate. Para liberar a los hombres del poder del pecado y de la muerte fue necesario pagar un precio mucho más alto que el valor de todo el oro y la plata del mundo: “La sangre preciosa de Cristo”, dice la Biblia. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19).

Debido al pecado, la muerte tenía tal control sobre la humanidad, que la única manera de romperlo era que el Hijo de Dios viniera y muriera en lugar del pecador. “Jesucristo… se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:5-6). La buena nueva es para todos los hombres, nos habla de una gran salvación ofrecida gratuitamente a todos, pero solo se benefician de ella los que con todo su corazón creen que Jesús es el Hijo de Dios y lo aceptan como su Salvador personal.

La Biblia, la Palabra de Dios, dice claramente: “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y aún más, nos promete que “todo aquel que en él [Jesús] cree”, recibirá la remisión de los pecados. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

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