¿Cuál fue la importancia de la reforma?

No es tan simple como parece

¿Cuál fue la importancia de la reforma?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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LOS REFORMADORES

HeartCry Missionaty Society

LOS REFORMADORES

Por HartCry

Se conoce como Reforma protestante, o simplemente la Reforma, al movimiento religioso cristiano, iniciado en Alemania en el siglo XVI por Martín Lutero, que llevó a un cisma de la Iglesia católica para dar origen a varias iglesias y organizaciones agrupadas bajo la denominación de protestantismo.

La Reforma tuvo su origen en las críticas y propuestas con las que diversos religiosos, pensadores y políticos europeos buscaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia católica, además de negar la jurisdicción papal sobre toda la cristiandad. El movimiento recibirá posteriormente el nombre de Reforma Protestante, por su intención inicial de reformar el catolicismo con el fin de retornar a un cristianismo primitivo, y la importancia que tuvo la Protesta de Espira, presentada por algunos príncipes y ciudades alemanas en 1529 contra un edicto del Emperador Carlos V tendiente a derogar la tolerancia religiosa que había sido anteriormente concedida a los principados alemanes.

Este movimiento hundía sus raíces en elementos de la tradición católica medieval, como el movimiento de la Devoción moderna en Alemania y los Países Bajos, que era una piedad laica antieclesiástica y centrada en Cristo. Además, la segunda generación del humanismo la siguió en gran medida. Comenzó con la predicación del sacerdote agustino Martín Lutero, que revisó la doctrina de la Iglesia católica según el criterio de su conformidad a las Sagradas Escrituras. En particular, rechazó la teología sacramental católica, que, según Lutero, permitía y justificaba prácticas como la «venta de indulgencias», un secuestro del Evangelio, el cual debía ser predicado libremente, y no vendido.

La Reforma protestante dependió del apoyo político de algunos príncipes y monarcas para poder formar Iglesias cristianas de ámbito estatal (posteriormente Iglesias nacionales). Los principales exponentes de la Reforma Protestante fueron Martín Lutero y Juan Calvino.

El protestantismo ha llegado a constituir la tercera gran rama del cristianismo, con un grupo de fieles que actualmente supera los trescientos millones.

INICIOS DE LA REFORMA PROTESTANTE
En el siglo XV se produjo una gran crisis en la Iglesia católica, en Europa Occidental debido a numerosas acusaciones de corrupción eclesiástica y falta de piedad religiosa. Fue la venta de indulgencias para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, lo que dio inicio a la Reforma protestante, la cual provocaría finalmente que la Cristiandad occidental se dividiese en dos, una liderada por la Iglesia católica, que tras el Concilio de Trento se reivindicó a sí misma como la verdadera heredera de la cristiandad occidental, expulsando cualquier disidencia y sujetándose a la jurisdicción del Papa, y otra mitad que fundó varias comunidades eclesiales propias, generalmente de carácter nacional para, en su mayoría, rechazar la herencia cristiana medieval y buscar la restauración de un cristianismo primitivo idealizado. Esto dio lugar a que Europa quedara dividida entre una serie de países que reconocían al Papa, como máximo pontífice de la Iglesia católica, y los países que rechazaban la teología católica y la autoridad de Roma y que recibieron el nombre común de protestantes. Dicha división provocó una serie de guerras religiosas en Europa.

La Reforma Protestante se inició en Alemania y se explica en gran parte por las condiciones económicas y sociales que tenía el Sacro Imperio Romano Germánico. Numerosas ciudades eran muy ricas gracias al comercio, además los burgueses eran partidarios del humanismo y de reformar la corrupción de la Iglesia católica. Pero el grupo más importante en Alemania era la alta nobleza; los grandes nobles eran casi independientes y señores de numerosas tierras y vasallos campesinos, siempre estaban conspirando contra la autoridad del emperador germánico, que apenas tenía poder sobre ellos. Pero junto a la alta nobleza existía una pequeña nobleza formada por los nobles más pobres y los segundones de las grandes casas nobiliarias. A principios del siglo XV, esta pequeña nobleza estaba completamente arruinada y para recuperar sus ingresos, los pequeños nobles buscaban una oportunidad para apoderarse de los bienes y las improductivas tierras de la Iglesia católica. La pequeña nobleza aprovechó las ideas de los humanistas, que criticaban las excesivas riquezas, pompas y boatos de la Iglesia católica, para proclamar que ella no tenía necesidad de propiedades e intentar apropiarse de sus cuantiosas riquezas. Por esta razón, la pequeña nobleza será la primera en apoyar y aprovechar las convulsiones reformadoras.

Además, existía la figura del Emperador del Sacro Imperio, uno de los poderes universales forjados en mutua competencia durante la Edad Media (el otro era el Papa), cuyo poder efectivo dependía de su capacidad de hacerse obedecer en cada uno de los territorios, prácticamente independientes, y antes de eso de ser elegido por los príncipes electores, unos laicos y otros eclesiásticos. También disponía de unas funciones de dimensión religiosa indudable, que le permitía incluso convocar Dietas con contenido organizativo e incluso doctrinal, como Carlos I de España hizo de hecho durante todo el proceso de la Reforma Protestante. Para algunos autores, la postura recelosa de los pueblos germánicos desde la alta Edad Media (Concilio de Frankfurt, 794, frente al Concilio de Nicea II, 787) se había expresado también en esas luchas entre pontificado e imperio,1 de una forma incluso protonacionalista, en la que Roma era vista como

« … el último de los imperios paganos de la profecía y la representación del reino terrenal, en tanto que la monarquía franca –por ejemplo- poseía la superior dignidad de rector y guía del pueblo de Dios».2

Martín Lutero, pintado por Lucas Cranach el Viejo.
El fundador de la Reforma Protestante fue el monje católico agustino alemán Martín Lutero, quien ingresa en 1507 en la orden religiosa de los agustinos.

En el convento católico, Lutero prosiguió sus estudios y se convirtió en un experto en la Biblia y en los autores cristianos medievales; llegó a ser un doctor universitario y se le contrató para dar clases en la nueva universidad de Wittenberg, que entonces era la capital del ducado de Sajonia. A partir de la revitalización que vivió el Sacro Imperio Romano Germánico desde que Otón I el Grande se convirtiera en emperador germánico en el 962, los papas y emperadores se vieron involucrados en una continua contienda por la supremacía en los asuntos espirituales y temporales.

Este conflicto concluyó, a grandes rasgos, con la victoria del Papado, pero creó profundos antagonismos entre Roma y el Imperio Germánico, que aumentaron durante los siglos XIV y XV. La animosidad provocada por los impuestos papales y por la sumisión a los delegados pontificios se extendió a otras zonas de Europa. En Inglaterra, el principio del movimiento para lograr una independencia absoluta de la jurisdicción papal empezó con la promulgación de los estatutos de Mortmain (1279), Provisors (1351) y Praemunire (1393), que redujeron, en gran medida, el poder de la Iglesia católica en el control del gobierno civil sobre las tierras, en el nombramiento de cargos eclesiásticos y en el ejercicio de la autoridad.

LAS INDULGENCIAS
En este tiempo estalló un gran escándalo en Alemania a causa de la cuestión de las indulgencias, concepto de la teología católica, consistente en que ciertas consecuencias del pecado, como la pena temporal del mismo, pueden ser objeto de una remisión o indulgencia concedida por determinados representantes de la Iglesia y bajo ciertas condiciones. Esta institución se remonta al cristianismo antiguo y tanto su práctica como su formulación han evolucionado a lo largo del tiempo.

Muchos consideraron esta práctica como un abuso escandaloso y la culminación de una serie de prácticas anticristianas fomentadas por el clero católico, pero será Lutero el primero que expondrá públicamente su opinión contraria a la doctrina de las indulgencias.

Para Lutero, las indulgencias eran una estafa y un engaño a los creyentes con respecto a la salvación de sus almas. En 1517, Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, en las que atacaba las indulgencias y esbozaba lo que sería su doctrina sobre la salvación solo por la fe. Este documento es conocido como Las 95 tesis de Wittenberg y se consideró el comienzo de la Reforma Protestante.

Las 95 tesis se difundieron rápidamente por toda Alemania gracias a la imprenta, y Lutero se convirtió en un héroe para todos los que deseaban una reforma de la Iglesia católica. En algunos lugares hasta se iniciaron asaltos a edificios y propiedades de la misma Iglesia católica. Por sus 95 tesis, Lutero se había convertido en el símbolo de la rebelión de Alemania contra lo que ellos consideraban prepotencia de la Iglesia católica. Lutero arriesgaba además su vida, ya que podía ser declarado hereje por la jerarquía eclesiástica y ser condenado a la hoguera.

PAUL WASHER

Paul David Washer ministró como misionero en Perú 10 años, tiempo durante el cual fundó la Sociedad Misionera HeartCry para apoyar plantadores de iglesias peruanos. Paul ahora sirve como director de misiones de HeartCry (heartcrymissionary.com), la cual Dios ha bendecido para poder apoyar a misioneros en más de cuarenta naciones al rededor del globo. Él y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

Marcos

El Proyecto Biblia

Serie: Nuevo Testamento

Lee la Biblia: Marcos

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Marcos, que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. Marcos demuestra que Jesús es el Mesías de Israel, quien inaugura el reino de Dios a través de su sufrimiento, muerte y resurrección.

ELIZABETH FRY: La mujer que dedicó su vida a AMAR a los PRESOS

BITE

Serie: Biografía

ELIZABETH FRY

La mujer que dedicó su vida a AMAR a los PRESOS

A principios de 1800, las prisiones inglesas eran fosas de indecencia y brutalidad. La idea era castigar a los prisioneros, no reformarlos. La mayoría de la gente pensaba que así era como debían ser las cosas o creía que no se podía hacer nada para cambiar el sistema arraigado.

Elizabeth Fry tuvo una posición diferente y presionó por una serie de reformas penitenciarias que practicamos hasta hoy.

Hija de un banquero inglés, Elizabeth, de 20 años, se casó con Joseph Fry, un rico comerciante de té. Al poco tiempo ya había 11 hijos en la casa de Elizabeth y Joseph.

Ella había entregado su vida a Cristo a los 18 años y desde ese entonces tenía un fuerte deseo de ayudar a los más necesitados. Así que empezó a dar medicina y ropa a los desamparados y ayudó a establecer una escuela de enfermería llamada las Hermanas de Devonshire Square.

En 1813, a la edad de 33 años, empezó a sentir interés por las presas de la cárcel de Newgate en Londres y comenzó a visitar la prisión casi a diario. Pero lo que se encontró allí la horrorizó. En la cárcel, las mujeres que estaban en espera de juicio por robar manzanas o cualquier otra cosa insignificante estaban amontonadas en la misma celda con las mujeres que habían sido condenadas por asesinato o falsificación (ambos crímenes castigados con la pena de muerte).

Las mujeres comían, defecaban y dormían en la misma celda de confinamiento. Si una de ellas tenía hijos, la acompañaban a la cárcel y vivían 1en las mismas condiciones inhumanas que sus madres. Para aquellos presos, sin la ayuda de la familia, amigos o de la caridad, las opciones eran mendigar, robar comida, o morir de hambre.

Muchas mujeres también se convertían en alcohólicas y perdían el pudor. Ver a los niños llorando y gritando aferrados a sus madres cuando estas eran arrastradas a la horca era una escena muy común.

Las autoridades penitenciarias le advirtieron a Elizabeth de los riesgos que corría al visitar las cárceles ya que podía ser atacada físicamente o podría contraer alguna enfermedad, pero ella no tenía la delicadeza de prestar atención a ese tipo de advertencias.

Además de reconfortar a las mujeres, les enseñó higiene básica, les enseñó tareas cómo coser con el propósito de que pudieran ganarse la vida cuando quedaran en libertad. Permanentemente les regalaba y les leía la Biblia a los reclusos.

A pesar de que intervino muchas veces para que las mujeres con delitos menores no fueran condenadas a muerte, sus ruegos no tuvieron éxito, así que tuvo que acompañar a muchas mujeres a la horca y las consoló en sus últimos momentos.

En 1816 fundó la Asociación para el Mejoramiento de las Prisioneras de Newgate con el objetivo proveer vestuario, instrucción y empleo para las mujeres, y de paso introducirlas al conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Las reformas específicas por las que hizo campaña incluyeron: separación de hombres y mujeres dentro de la cárcel, trabajo remunerado para las reclusas, guardias femeninas para mujeres presas y separación de reclusos basados ​​en sus crímenes.

Para los observadores del siglo XIX, los esfuerzos de Elizabeth produjeron un milagro: muchos de los presos supuestamente salvajes e incorregibles se convirtieron bajo su cuidado, en personas ordenadas, disciplinadas y devotas.

Directores de otras cárceles de las regiones cercanas visitaron Newgate e iniciaron reformas en sus propias prisiones.

En 1818 Fry dio testimonio ante la Cámara de los Comunes sobre el estado de las cárceles inglesas, lo que contribuyó a la Ley de Reforma Penitenciaria de 1823.

Fuera de la cárcel, Elizabeth ayudó a establecer un refugio nocturno en Londres (1820) y formó sociedades para ministrar a familias que vivían en las calles.

También promovió sus ideas de reforma penitenciaria en Francia, Bélgica, Holanda y Alemania.

Hasta su muerte en 1845 a los 65 años, visitó casi todos los buques de condenados que llevaban a mujeres presas a las colonias británicas.

Las ideas de Elizabeth Fry inspiraron a las generaciones posteriores a combinar el trabajo social con la proclamación del evangelio y cambiaron la forma en la que prisioneros han sido tratados desde entonces.


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Un tesoro en común

Sábado 17 Abril

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:16

¡Gracias a Dios por su don inefable!2 Corintios 9:15

Un tesoro en común

Poco después de la segunda guerra mundial yo trabajaba para un comerciante de leña y carbón. Debido a la escasez general solo se nos permitía vender pequeñas cantidades a los particulares. Yo era responsable de vigilar la distribución. A menudo un anciano venía con una pequeña carretilla a comprar leña. Yo lo atendía personalmente. Un día le pregunté:

– ¿No es demasiado duro empujar esa carretilla cargada?

– Sí, pero es un regalo para mis hijos. Me alegra mucho poder darles esta leña.

Conmovido por su abnegación, le pregunté:

– Dígame, ¿sabe cuál es el mayor regalo que hemos recibido? El anciano, que estaba amarrando el saco a su carretilla, se enderezó y, con ojos radiantes, me dijo:

– ¡Dios nos dio a su Hijo muy amado!

Yo estaba maravillado. Cinco minutos antes solo teníamos relaciones comerciales, pero de repente podíamos hablar como dos hermanos en Cristo. La generosidad de este anciano hizo que nuestra mirada se dirigiese hacia Aquel que ofreció el mayor tesoro que pudiésemos imaginar: ¡dio su vida para salvar a los hombres! Luego tuvimos una hermosa conversación sobre el Señor y su gran salvación.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno… porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

Ezequiel 40:1-23 – 1 Pedro 2:11-25 – Salmo 45:1-5 – Proverbios 13:22-23

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