Muchas veces nos topamos con la idea errónea de que Dios hizo todo lo que hizo por nosotros, sin embargo las Escrituras nos enseƱan algo completamente diferente. AquĆ en palabras de Jonathan Edwards: āGloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace.ā ā Lucas 2:14
āQue la gloria de Dios sea el mĆ”s alto y Ćŗltimo fin de la obra de redención, es confirmado por el canto de los Ć”ngeles en el nacimiento de Cristo⦠debe de suponerse que ellos sabĆan cuĆ”l era el fin de Dios al mandar a Cristo al mundo; y que su regocijo en esa ocasión, sus mentes se regocijaran mĆ”s en aquello que era mĆ”s valioso y glorioso de esto, lo cual debe consistir en su relación con su principal y ultimo fin. Y ademĆ”s debemos suponer, que la cosa que principalmente ocupó sus mentes fue la mĆ”s gloriosa y gozosa en este asunto; y serĆa lo primero en la canción que era expresar los sentimientos de sus mentes, y la exaltación de sus corazones.ā
Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Lucas, que desglosa el diseƱo literario del libro y su lĆnea de pensamiento. En Lucas, JesĆŗs conduce a su culminación la historia del pacto de Dios con Israel y anuncia las buenas nuevas del reino de Dios a los pobres y ricos.
Los escritos de este hombre son un importante testimonio de muchos eventos y personajes del primer siglo que guardan relación con las narraciones del Nuevo Testamento.
Su trabajo literario se considera hoy una fuente primaria para comprender mejor el mundo en el que JesĆŗs y la primera iglesia vivieron.
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan⦠y vuestro Padre celestial las alimenta.Mateo 6:26
Una exhortación para los padres cristianos
En nuestro mundo actual es muy importante llamar la atención de nuestros hijos sobre las señales de la existencia, del poder y del amor de Dios. Asà les ayudamos a abrir su inteligencia y su sensibilidad a la relación que existe entre la naturaleza y el Creador.
Un niƱo que no ha tenido la oportunidad de maravillarse ante la grandeza del Todopoderoso, ante la belleza y la realidad de su creación, tendrĆ” una concepción falsa de Dios, y una visión reducida y limitada de las cosas. Por ello debemos aprovechar cada oportunidad para hablar a nuestros hijos de la gloria de Dios. Ante un arco iris o frente a las poderosas olas del mar, e incluso ante un cielo lleno de estrellas, les ayudamos a tomar consciencia de que alguien infinitamente mĆ”s grande que ellos creó el universo, y que ese Creador āsustenta todas las cosas con la palabra de su poderā (Hebreos 1:3).
Nuestros hijos necesitan maravillarse ante la creación, y este puede ser el primer encuentro objetivo con Dios. Aprovechemos este momento para enseñarles a ver mÔs allÔ de lo visible, a ver a Dios, infinito y eterno.