¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

Coalición por el Evangelio

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

John Piper

Nota del editor: El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Un hombre, esposo y padre cristiano que vive en Suecia nos envía la pregunta de hoy. “¡Hola, pastor John! Amo este podcast y tus enseñanzas. Vivo en Suecia, un país coercitivo y, en muchas maneras, socialista. No hace mucho tiempo, se prohibieron las exenciones para educar a los hijos en el hogar por convicciones religiosas. Debemos enviar a nuestros hijos a la escuela o el gobierno amenaza con quitárnoslos. El Estado obliga a los niños a comenzar el preescolar cuando apenas tienen seis años. Las escuelas cristianas son prácticamente ilegales y una escuela puede tener un ‘perfil cristiano’, pero es un título sin significado alguno. A estas pocas escuelas cristianas todavía no se les permite ser ‘religiosas’ o enseñar una cosmovisión cristiana. Están obligados por ley a cumplir con el mismo plan de enseñanza que las escuelas seculares y ateas para brindarles a los niños una educación secular, e incluso deben enseñar a nuestros niños la ideología LGBTQ como una norma positiva. Pastor John, en un país como este: ¿cómo podemos educar a nuestros hijos?”.

Permítanme intentar elaborar un caso o una comprensión desde el principio más básico y general, hasta la aplicación inmediata para un padre en Suecia que se enfrenta a este tipo de desafío difícil.

Los padres y las asociaciones
Comenzaría desde lo más básico afirmando que Dios ha asignado a los padres, no al Estado, sino a los padres, la crianza y formación de las mentes y corazones de los niños en el conocimiento de Dios y en cómo vivir esto en el mundo. Me baso en textos como Efesios 6:4 (”Padres … críenlos [a sus hijos] en la disciplina e instrucción del Señor”), Deuteronomio 6:6-7 y el libro de Proverbios, que se centra en la enseñanza de padres y madres como fundamento para la vida.

Dios ha asignado a los padres la educación y formación de la mente y el corazón de sus hijos

Por supuesto, los padres siempre han sabido que necesitan la ayuda de otras personas de muchas maneras (por ejemplo, la iglesia y la comunidad), para desarrollar en sus hijos conocimientos que ellos mismos no tienen. Eso no es una implicación solo para la vida moderna en la era técnica. En el primer siglo, los padres de Pablo consideraron oportuno complementar lo que recibió en casa con la educación que recibió “bajo Gamaliel” (Hch 22:3). Ese no es un principio nuevo. Los padres edifican en sus hijos y se asocian con otros para que ellos edifiquen en sus hijos lo que necesitan para la vida. Ese es el primer principio que es un hecho, creo, para los cristianos.

Un interés común
El segundo principio que establecería es que Dios ha ordenado que haya gobiernos y Estados, y el gobierno empuña la espada, lo que significa que el gobierno puede hacer cumplir las leyes con coerción, multas, encarcelamiento, daños corporales y muerte (Ro 13:4). Ese gobierno debe preocuparse por el bien de su pueblo (1 P 2:14). Esto implica que tendrá un fuerte interés en que su pueblo esté educado, al menos lo suficiente para hacer que la sociedad funcione.

Imagínate lo que sucedería si en las sociedades modernas nadie supiera leer o nadie pudiera hacer aritmética básica, sin mencionar ser capaz de pensar críticamente con respecto a las vastas complejidades de lo que hace que la infraestructura de las ciudades funcione. El invierno pasado, tuvimos tan mal tiempo en Minneapolis, que estuvo diez o veinte grados bajo cero durante días y días. Pensé que si la infraestructura de esta ciudad se dañaba, nos moriríamos de frío. Realmente pereceríamos. Realmente le importa al gobierno, a quién le interesa el bienestar de su trabajo continuo, que haya una educación básica y más que básica.

Las vías para la educación
Sin embargo, el tercer principio, que es realmente importante en esta situación, sería que este fuerte interés del gobierno por tener una población educada se vuelva malo cuando se apropia del derecho más fundamental de la familia de educar a sus hijos.

En otras palabras, yo diría que los gobiernos deberían encontrar una manera de alentar el crecimiento de una población educada respetando los derechos de las familias y promoviendo múltiples vías para todo tipo de educación general y superior, mientras los padres buscan formas de asociarse con aquellos que tienen experiencia en equipar a sus hijos para que funcionen con sabiduría, moralidad y productividad en el mundo.

Tres opciones para las familias
Con estos tres principios básicos, ahora podemos analizar la situación en Suecia y la crianza de los hijos allí. Por supuesto, Suecia no es el único país del mundo que, de acuerdo con estos principios, se extralimita en su intromisión en los derechos de las familias. Conozco al menos a dos familias aquí en Minneapolis que vinieron de otro país de Europa precisamente porque prohibieron la educación en el hogar y exigieron la educación estatal con todo su adoctrinamiento de la cosmovisión actual.

Millones de cristianos en todo el mundo han vivido y viven en regímenes opresivos que tienen un poder tan altivo que sobrepasan el papel que Dios les ha dado y hacen cumplir esta extralimitación con el poder del encarcelamiento y la muerte. Esto no es inusual. Es decir, esto es común en todo el mundo y siempre ha sido común.

Entonces, veo tres posibilidades para las familias cristianas que hoy están en una situación como la que se encuentra esta familia en Suecia.

  1. Buscar la libertad en otro lugar
    Una posibilidad es la emigración fuera de su país a una sociedad más libre, una opción que probablemente simplemente no existe para la mayoría de las familias por muchas razones, incluidas leyes de inmigración cada vez más restrictivas y muchas otras cosas que no solo lo harían difícil, sino probablemente no sabio.
  2. Mantén a los niños en casa
    En segundo lugar, puedes mantener a tus hijos fuera de la escuela y correr el riesgo de perderlos. En los últimos años, vimos en las noticias a familias en Suecia donde eso sucedió. Le quitaron cinco niños a sus padres porque estos no los enviaban a la escuela pública. Ahora, ese es un riesgo enorme y probablemente la mayoría de los padres simplemente no dirán: “Eso valdría la pena”. Probablemente no valga la pena. Quédate con tus hijos y arriesga la educación.
  3. Envía a los niños a la escuela, pero edúcalos en el hogar y en la iglesia
    Eso me lleva a mi tercera opción, que es la que probablemente seguirán la mayoría de las familias y que más o menos, creo, tendrán que seguir, esto es: una educación radicalmente cristiana en casa, junto con la educación estatal (que va a ser diametralmente opuestos en muchos sentidos), será necesaria para edificar en la vida de los niños dos convicciones profundas e inquebrantables. Este es el objetivo ahora:

Jesús, el tipo de persona que es y el tipo de salvación asombrosa que ofrece, es mejor que cualquier cosa que encuentren en la escuela o en cualquier otro lugar entre sus compañeros. Esa es la primera convicción que quieren inculcar en estos niños con esta educación cristiana radical en casa, en la iglesia y entre amigos.
El camino de Jesús, el estilo de vida que Jesús enseña, modela y requiere, es mejor, mucho mejor, enormemente mejor, que cualquier estilo de vida ofrecido en la escuela o en los medios de comunicación.
Modela un gozo abundante en Cristo para tus hijos. Modela una gran confianza en su soberanía

Esto no es diferente. Este no es un tipo de crianza diferente de la que ocurriría en otra cultura. Pero yo pensaría que en una situación en la que los niños se ven obligados a ser adoctrinados con puntos de vista no bíblicos sobre lo que es verdadero y falso, lo correcto y lo incorrecto, lo bello y lo feo, la intencionalidad de la educación cristiana de los padres en el hogar debe ser mayor y más urgente para construir la mentalidad en nuestros niños desde la edad más temprana de que realmente no somos parte de ese sistema.

Creo que eso es cierto aquí en Estados Unidos, pero los padres no lo sienten. No lo creen. Ellos saben cada vez más que es verdad, pero hemos sentido por tanto tiempo que pertenecemos aquí. No sentimos que realmente no formamos parte del sistema. Es nuestro sistema hasta cierto punto, pero cada vez es menos el caso. Bueno, en Suecia, han declarado que no es el caso. Creo que existe esta mayor intencionalidad donde les enseñamos a nuestros hijos que vivimos en un sistema coercitivo, no bíblico e injusto. Les enseñamos eso. Eso se consideraría antipatriótico en algunos países. Los estadounidenses hoy en día lo consideran antipatriótico en gran medida y no deberían considerarlo de esa manera.

Entonces, en Suecia, creo que tienes que enseñarles a tus hijos desde el principio que vivimos en un sistema en el que nos obligan a hacer lo que no deberían obligarnos a hacer. Los niños deben tener esa mentalidad desde el principio.

Confianza en el Rey Jesús
Quisiera enfatizar para este padre cristiano que el gran desafío es definir esa alienación del Estado y de la cultura sin volverse amargado, resentido, melancólico ni temeroso. En cambio, modela a tus hijos un gozo abundante en Cristo. Muestra una gran confianza en su soberanía sobre los regímenes coercitivos y malvados. Muestra una tremenda esperanza de que, aun bajo estas limitaciones, Cristo es capaz de mostrarse a sí mismo y su camino como algo mucho más profundamente satisfactorio y gratificante que cualquier cosa que este mundo presente ofrece. Ese es el gran desafío.

Los mandamientos bíblicos de regocijarnos siempre y dar gracias en todo, de hecho “por todo” (Ef 5:20), fueron pronunciados en situaciones que eran, en gran manera, opresivas e intimidantes. Entonces, el gran desafío en la crianza de los hijos es ser un tipo de persona que confía tanto en el poder, la sabiduría y la bondad del Rey Jesús, el Presidente Jesús, el Jefe Jesús, el Primer Ministro Jesús, que nuestro gozo es indomable. A los niños se les debe mostrar que el camino de Jesús es de mucho gozo, aun si es un camino doloroso, de abnegación y un camino estrecho que conduce a la vida.

Trabajen juntos
Agregaría una cosa más y estoy seguro de que este padre lo sabe, probablemente mejor que yo. Las familias no deberían pelear esta batalla solos junto a sus hijos para mostrarles la verdad. Si es posible, deberían reunirse en iglesias saludables, rodeados de otras familias con esperanzas y anhelos similares. A los jóvenes les encanta tener amigos y el poder de la presión de grupo es enorme. La Biblia dice que las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Co 15:33), por lo que debemos orar fervientemente para que Dios levante otros amigos cristianos para nuestros hijos.

Debemos unirnos como padres cristianos para ayudarnos mutuamente a proporcionar el tipo de alternativas para nuestros niños y jóvenes que puedan disfrutar, de modo que cuando sus compañeros no cristianos les ofrezcan alternativas que no sean saludables, puedan hacerle frente.

No hay un lugar seguro en el mundo para criar niños: no lo es Estados Unidos, de seguro, ni Suecia, ni China ni Corea del Norte. No hay un lugar seguro para criar hijos cristianos, niños que atesoren a Cristo por encima de todo lo demás. Solo Dios puede obrar el milagro que anhelamos ver en los corazones de nuestros hijos.

Entonces, con toda nuestra enseñanza, modelaje, amistades en la iglesia y nuestro gozo, debemos orar sin cesar por el milagro de la regeneración en nuestros hijos.

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

Estén presentes con nosotros

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Estén presentes con nosotros
Por Jason Helopoulos

Nota del editor: Este es el septimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

En esta vida, hay pocas bendiciones mejores que contar con personas mayores piadosas. ¿Por qué? Porque todos necesitamos modelos de santidad. Las palabras importan, pero los ejemplos vivos suelen hablar más fuerte a los corazones jóvenes y distraídos. No es casualidad que el apóstol Pablo anime a su discípulo Timoteo diciendo: «Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes» (1 Tim 4:10). Pablo pone su propio ejemplo frente a Timoteo. Curiosamente, luego lo instruye para que sea «ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza» (v. 12). Los ejemplos vivos de semejanza a Cristo influencian las vidas de quienes los rodean. Todos los cristianos jóvenes necesitan (no solo se benefician de) el ejemplo de los cristianos mayores piadosos.

Hace unos meses, un grupo de hombres jubilados de la iglesia a la que sirvo decidió comenzar a reunirse todos los miércoles por la mañana para orar. Esta semana, entré a nuestro edificio cuando estaban concluyendo su reunión. Mientras se iban, les comenté: «Esto me alegra el corazón. Estoy agradecido de que ustedes, los hombres, se reúnan, oren y busquen animarse los unos a los otros para servir al cuerpo de Cristo». Uno de estos cristianos mayores me miró y me dijo: «Es bueno oír eso, porque nos sentimos muy innecesarios en la sociedad». Mi respuesta sencilla fue: «Puede que se sientan así en nuestra sociedad, pero nunca deben sentirse así en nuestra iglesia. Los necesitamos. Y la iglesia los necesita».

La iglesia necesita que los santos experimentados estén presentes con los santos menos maduros en edad, piedad, o ambas cosas. Es bien sabido que los jóvenes ocupamos nuestra mente en lo inmediato. Lo urgente reclama atención. A menudo, ocurre que la vida tranquila, moderada, estable y servicial del santo mayor es la que nos despierta de nuestras preocupaciones juveniles.

¿Por qué? Porque observamos sus vidas. Sin embargo, no podemos observar lo que no vemos. La vida de Pablo influenció la de Timoteo, y ahora la vida de Timoteo debía influenciar las vidas de las personas de su congregación. Eso es lo hermoso de cuando los santos mayores modelan una vida de fe. Sin embargo, todo esto depende de que los santos mayores estén presentes con los santos jóvenes.

Cuando pienso en mi propia vida, hay ciertas personas, hombres y mujeres, que me sirven como consejeros mentales. Cuando enfrento diferentes decisiones, suelo pensar: «¿Qué haría Jane en esta situación?» o «¿Cómo abordaría John este asunto?». Sin embargo, al reflexionar en mi vida cristiana, veo que rara vez perduró lo que me dijeron los cristianos mayores. Más que todo lo demás, tengo grabadas en la mente las vidas de las personas. Recuerdo su forma de ser, su capacidad de dirigir las conversaciones hacia Cristo, su gozo, su paz, su armonía familiar, su disposición a servir sin aplausos, su fidelidad, su fe, su coherencia, su oído atento. Vivieron siguiendo a Cristo en el Espíritu para la gloria de Dios, y no sabían que yo estaba observando.

No soy viejo, pero esta realidad me impactó hace muchos años. Mi primer pastorado fue familiar y juvenil. Dedicaba la mayoría de la semana a ministrar a estudiantes de secundaria y preparatoria. Después de pasar tres años con ellos, acepté un llamado a plantar una iglesia nueva al otro lado del país y, por lo tanto, me vi obligado a dejar a esos estudiantes. Lo que me sorprendió en los años siguientes fueron los correos y las cartas que recibí de algunos alumnos con los que apenas pasé tiempo de forma individual. Simplemente eran parte de los muchos estudiantes que asistían al grupo de jóvenes o a la escuela dominical y que quizá iban al viaje de esquí de los jóvenes. Sin embargo, recordaban diferentes formas en que afecté sus vidas, por la gracia de Dios. ¿Cómo? Simplemente estando con ellos.

Nuestras vidas están en exhibición constante, y los demás están tomando notas mentales sobre lo que significa vivir para Cristo. Sin duda, esa es una de las razones por las que Pablo le dice a Timoteo: «Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza» (1 Tim 4:16). Querido «santo más experimentado», tenerte con nosotros no es solo agradable: necesitamos que estés con nosotros en la iglesia. Necesitamos tu ejemplo, tu presencia, que vivas tu vida frente a nosotros. Señálanos a Cristo y muéstranos cómo vivir mejor para Su gloria con esa sabiduría que tanto te costó adquirir.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jason Helopoulos
El Rev. Jason Helopoulos es el pastor principal de la University Reformed Church (PCA), en East Lansing, Michigan. Es autor de The New Pastor’s Handbook [Manual del pastor nuevo] y A Neglected Grace: Family Worship in the Christian Home [Una gracia descuidada: la adoración familiar en el hogar cristiano].

La existencia de Dios

Lunes 6 Junio
De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres… y les ha prefijado el orden de los tiempos… para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Hechos 17:26-27
La existencia de Dios
En el curso de la vida profesional, las pasantías hacen que los colegas vuelvan a encontrar el interés de discutir sobre muchos temas, como en el pasado cuando eran estudiantes. Un antiguo compañero, sabiendo que soy cristiano, me hizo preguntas sobre la existencia de Dios. Durante años él había formado parte de un grupo defensor del ateísmo. Se hacían largas discusiones para probar la inexistencia de Dios. Pero los argumentos no lo habían convencido, parecían girar en un círculo vicioso. Así que salió del grupo.

Después de esta charla comprendí mejor que el objetivo de la Biblia no es dar pruebas de la existencia de Dios, sino mostrar de forma tangible lo que él es. En primer lugar, Dios se revela al hombre en la naturaleza: es un lenguaje que viene de Dios, un lenguaje que nos habla de él de manera contundente. “Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo” (Romanos 1:20). Dios también se dio a conocer por medio de los profetas. Y aún más, ¡revelación suprema!, Dios vino a la tierra en la persona de su Hijo Jesús. La Biblia es la recopilación de todos estos testimonios divinos.

Podríamos reflexionar infinitamente sobre la existencia de Dios, pero nuestra fe se despierta realmente cuando vemos lo que él nos comunicó, cuando escuchamos atentamente sus testimonios, recibiendo simplemente su Palabra. “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Levítico 16 – Romanos 12 – Salmo 68:15-20 – Proverbios 16:27-28

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