La batalla por tu mente 3/10 | Miguel Núñez

Miguel Núñez

Serie: Guerra Espiritual

Es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puedes encontrarlo en Twitter.

Audio original del Ministerio integridad & SabidurĆ­a: https://integridadysabiduria.org/

ĀæDe quĆ© se trata en verdad el crecimiento espiritual?

by Josué Barrios

¿De qué se trata en verdad el crecimiento espiritual?

La Biblia tiene mucho para hablarnos al respecto, pero te invito a que respondamos esta pregunta con la ayuda del apóstol Pablo. En 2 Corintios escribió una de las explicaciones mÔs claras sobre cómo sucede el crecimiento espiritual de los creyentes.

Al hablar de cuĆ”n superior es el nuevo pacto de Dios con Su pueblo redimido (el pacto que tĆŗ y yo experimentamos al creer en Cristo), Pablo expone esto: mientras en el viejo pacto mediado por MoisĆ©s un solo hombre miró y reflejó la gloria del SeƱor (el mismo MoisĆ©s, segĆŗn Ć‰xodo 37:29-35), en el nuevo pacto todos los creyentes miran la gloria de JesĆŗs y la reflejan en su carĆ”cter.

A diferencia de los judíos inconversos que leen o escuchan la Palabra con sus corazones velados, explica Pablo: «Todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu» (2 Co 3:18).

Podemos decir, entonces, que los cristianos somos como rollos fotogrÔficos que resultan transformados por la impresión de la luz cuando estÔn ante ella. Así como en estos rollos se imprime una imagen cuando son expuestos a la luz, la imagen de Cristo es impresa en nosotros cuando contemplamos su gloria. Así nos convertimos en fotografías de Jesús, por así decirlo. La gloria de Dios nos transforma.

Necesitamos ver a Cristo

Por lo tanto, la vida cristiana consiste en vivir con nuestra mirada puesta en el SeƱor (He 12:1-2). Cuanto mĆ”s veamos a Cristo, mĆ”s de Ɖl se verĆ” en nosotros. AsĆ­ daremos fruto que le honre (Jn 15:4-5). No seremos idĆ©nticos a Cristo en este lado de la eternidad, ya que aĆŗn estamos en guerra contra nuestro pecado. Pero seremos semejantes a Cristo cuando le veamos perfectamente (1 Jn 3:2). Y si esa es nuestra esperanza, buscaremos verlo mĆ”s y mĆ”s ahora (1 Jn 3:3).

MĆ­rate a ti mismo con honestidad y verĆ”s que estĆ”s lleno de contradicciones, debilidades, y fallas. TambiĆ©n soy asĆ­, frĆ”gil y necesitado de misericordia constante. Pero miremos a Cristo, y hallaremos que en Ɖl estĆ” todo lo que necesitamos y mucho mĆ”s. Bien lo dijo Robert Murray M’Cheyne: Ā«Por cada vez que te mires a ti mismo, mira diez veces a CristoĀ». Ɖl es el sol que hace florecer el fruto en nuestras vidas. Ɖl es la luz que nos convierte en fotografĆ­as vivas de Su gloria.

El evangelio de la gloria

Tal vez pienses lo mismo que yo cuando empecé a aprender esta realidad: «Eso de ver la gloria de Jesús es extraño». ¿Cómo entenderlo?

Primero, debemos comprender que la gloria de Cristo es una gloria que hoy no se percibe con nuestra vista humana. Es una gloria que se percibe espiritualmente. De hecho, si creemos el evangelio, ya hemos empezado a Ā«verĀ» esa gloria transformadora. Fue lo que ocurrió en nuestra conversión, como afirma Pablo:

Y si todavía nuestro evangelio estÔ velado, para los que se pierden estÔ velado, en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jesús. Pues Dios, que dijo: «De las tinieblas resplandecerÔ la luz», es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo (2 Co 4:3-6).

Las personas en perdición no pueden ver el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo. Ellas estĆ”n ciegas y muertas espiritualmente. Pero por la gracia de Dios los creyentes tenemos vida espiritual. Podemos ver a Cristo tan hermoso y poderoso como realmente lo es, mientras el resto del mundo piensa que el evangelio es una locura (1 Co 1:22-25; 2:14). Podemos responder a la revelación de la gloria de Dios en Cristo.

En el evangelio, Dios muestra Sus atributos, como Su amor, Su justicia, Su gracia, Su sabidurĆ­a, Su poder. Muestra una belleza indescriptible, una que nos atrapa, nos lleva a vivir para Ɖl, y nos hace mĆ”s como JesĆŗs. Nada en el universo es mĆ”s espectacular que esto. Por eso toda la Escritura se trata sobre JesĆŗs (Lc 24:27; Jn 5:39). En la Biblia, Cristo es revelado para que veamos Su gloria al conocerlo.

Ten la mirada en Cristo

Entonces, ĀæquĆ© concluimos hasta ahora? Si el evangelio es el centro de la Palabra, y es el evangelio de la gloria de Cristo, y si Dios en Su misericordia nos ha dado ojos espirituales para ver esa gloria que nos transforma, entonces contemplamos la gloria de Cristo y crecemos en el SeƱor al buscar profundizar en la Palabra de Dios para mirar mĆ”s a JesĆŗs.

Esto significa que nuestra mayor necesidad antes de la conversión es ver la gloria de Cristo en Su Palabra, y nuestra mayor necesidad luego de la conversión es seguir viendo esa misma gloria, creciendo en el conocimiento de Ɖl. Por eso predicadores como Martyn Lloyd-Jones, Charles Spurgeon, y muchos otros han hablado sobre la importancia de predicarnos a diario el evangelio a nosotros mismos.

Y es por eso que las disciplinas espirituales son tan importantes: necesitamos disciplinarnos para crecer en el conocimiento de Dios, con la mirada puesta en JesĆŗs.

En resumen, la única forma de avanzar hacia la meta que Dios tiene para nosotros es levantando la mirada por encima de nosotros mismos, nuestras circunstancias, las distracciones, y los mensajes que constantemente nos da nuestra cultura de espalda a Dios. Crecemos cuando vemos hacia arriba, al Cristo que vivió, murió, y resucitó por nosotros, y que ahora reina en majestad.

Sobre JosuƩ

Soy un cristiano que ama aprender y enseñar sobre cómo seguir a Jesús en una era distraída, digital y secular (con todo lo que eso implica). Aparte de enseñar en conferencias y charlas al respecto, he podido contribuir en varios libros y soy el autor de Espiritual y conectado: Cómo usar y entender las redes sociales con sabiduría bíblica.

Permaneced en mĆ­ | Charles Spurgeon

9 de marzo
«Permaneced en mí».
Juan 15:4

La comunión con Cristo es un remedio seguro para los males. Ya se trate del ajenjo del dolor o del empalago de los placeres terrenales, la íntima comunión con el Señor Jesús quitarÔ la amargura del uno y el hartazgo del otro. Vive cerca de Jesús, cristiano, y el que habites en la montaña del honor o en el valle de la humillación serÔ un asunto de importancia secundaria. Si vives cerca de Jesús, estarÔs cubierto por las alas de Dios y debajo de ti tendrÔs los brazos eternos. Que nada te aleje de aquel sagrado roce que es el privilegio de un alma desposada con el bien Amado.

No te contentes con una entrevista de vez en cuando, sino procura siempre contar con su compañía, porque solo en su presencia tendrÔs solaz o seguridad. Jesús no debiera ser para nosotros un amigo que nos visita alguna que otra vez, sino uno con quien andamos siempre. Tú, que te diriges al Cielo, tienes delante de ti un camino difícil. Mira, pues, que no vayas sin tu Guía. Has de pasar por un horno ardiendo; no entres en él a menos que, como Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuentes con la compañía del Hijo de Dios. Tienes que tomar la Jericó de tus maldades; no ordenes batalla hasta que, como Josué, veas al Príncipe del ejército del Señor con la espada desenvainada en su mano. Debes encontrarte con el Esaú de tus muchas tentaciones; no vayas a su encuentro hasta que en el vado de Jaboc te hayas asido del Ôngel y hayas prevalecido.

En cualquier caso y condición, necesitarÔs de Jesús; pero de una manera especial precisarÔs de él cuando las puertas de hierro de la muerte se abran para ti. Mantente cerca del Esposo de tu alma, reclina la cabeza sobre su pecho, pídele que te refresque con el sabroso vino de su granada, y así serÔs hallado por él, finalmente, sin mancha, ni arruga ni cosa semejante. Ya que has vivido con él y en él aquí en la tierra, estarÔs con él para siempre en el mÔs allÔ.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar (S. D. Daglio, Trad.; 4a edición, p. 77). Editorial Peregrino.

Caminar con Dios

Jueves 9 Marzo
Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
GƩnesis 5:24
Andad como hijos de luz… comprobando lo que es agradable al SeƱor… SeĆ”is… entendidos de cuĆ”l sea la voluntad del SeƱor.
Efesios 5:8, 10, 17
La comunión (2)
Caminar con Dios

Cada dĆ­a, mientras caminamos hacia el lugar de trabajo, mi amigo Carlos y yo hablamos sobre muchos temas. Cuando llegamos cerca de su oficina, aplazamos nuestra conversación, pero sabemos que la podremos continuar al dĆ­a siguiente. Andamos juntos, compartimos nuestros pensamientos, tenemos ā€œcomuniónā€ el uno con el otro.

Al principio de la Biblia se habla de un hombre llamado Enoc, cuya vida estĆ” descrita en pocas frases; pero dos veces dice: ā€œcaminó Enoc con Diosā€ (GĆ©nesis 5:22, 24). Esto quiere decir que Enoc estaba en comunión con Dios, era como si paseasen juntos. Un dĆ­a sucedió algo misterioso: Enoc desapareció, porque Dios se lo llevó. Enoc vivĆ­a cerca de Dios, y al final Dios lo tomó para siempre con Ć©l.

Otros creyentes tambiĆ©n caminaron con Dios, por ejemplo, Abraham, a quien Dios mismo llamó ā€œmi amigoā€ (IsaĆ­as 41:8).

Caminar con alguien permite hablar con él. «Caminar con el Señor» es incluirlo en todas las circunstancias de nuestra vida. Es buscar su voluntad, hacerle preguntas y esperar sus respuestas.

ĀæDios puede caminar con nosotros? ĀæEstamos de acuerdo con Ć©l? ĀæNuestro paso por la tierra podrĆ” resumirse con estas palabras: «Él o ella caminó con DiosĀ»?

ā€œPor la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Diosā€ (Hebreos 11:5).

(continuarÔ el próximo jueves)
Ezequiel 4 – Hechos 15:36-16:10 – Salmo 31:14-20 – Proverbios 11:7-8

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