EL GOZO QUE NOS AGUARDA

EL GOZO QUE NOS AGUARDA

10/7/2017

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

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Nosotros esperamos, él hace la obra

OCTUBRE, 07

Nosotros esperamos, él hace la obra

Devocional por John Piper

Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos, ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él. (Isaías 64:4)

Pocas son las cosas que me han fascinado con mayor gozo que la verdad de que Dios ama mostrar su divinidad obrando a mi favor, y de que esta obra siempre ocurre antes de lo que yo pueda hacer por él, y está detrás de cada una de mis obras para él y en cada una de ellas.

En una primera instancia, decir que Dios trabaja para nosotros puede sonar arrogante de nuestra parte y denigrante hacia Dios. Sin embargo, esto se debe tan solo a la posible connotación de que yo soy un empleador y Dios busca trabajo. Esa no es la connotación de los pasajes bíblicos que dicen que Dios trabaja para nosotros. Un ejemplo es el de Isaías 64:4: «un Dios… que [obra] a favor del que [espera] en Él».

La connotación correcta al decir que Dios trabaja para mí es que yo estoy en bancarrota y necesito un rescate. Soy débil y necesito de alguien fuerte. Estoy en peligro y necesito de alguien que me proteja. Soy necio y necesito de alguien sabio. Estoy perdido y necesito un Salvador.

Que Dios obra a mi favor significa que yo mismo no puedo hacer la obra.

Y esto lo glorifica a él, no a mí. El Dador se lleva la gloria. El Poderoso recibe la alabanza.

Leamos las Escrituras y seamos libres del peso de nuestra carga. Dejemos que él haga la obra.

  1. «Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos, ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él» (Isaías 64:4).
  2. «[Dios no] es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas» (Hechos 17:25).
  3. «Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45).
  4. «Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).
  5. «Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti… invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás» (Salmos 50:1215).
  6. «Hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré» (Isaías 46:4).
  7. «He trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí» (1 Corintios 15:10).
  8. «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican» (Salmos 127:1).
  9. «El que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado» (1 Pedro 4:11).
  10. «Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer» (Filipenses 2:12-13).
  11. «Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento» (1 Corintios 3:6-7).

Devocional tomado del articulo “11 Maneras que Dios Obra por Nosotros”

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«Ahora bien, ¿en quién confías?».

7 de octubre

«Ahora bien, ¿en quién confías?».

Isaías 36:5

Lector, esta es una pregunta importante. Escucha la respuesta del cristiano y mira si es también la tuya. «¿En quién confías?». «Yo confío —dice el cristiano— en un Dios trino. Confío en el Padre, creyendo que él me ha elegido desde antes de la fundación del mundo. Y confío en él para que, en su providencia, me proporcione lo necesario, me enseñe, me guíe, me corrija si fuera necesario, y para que me lleve a su casa donde hay muchas moradas. Confío en el Hijo, Jesucristo, hombre que es Dios verdadero de Dios verdadero: confío en él para que quite todos mis pecados por su sacrificio, y para que me adorne de su perfecta justicia. Confío en él para que sea mi intercesor y presente delante del trono de su Padre mis oraciones y deseos. Confío en él para que sea mi Abogado en el último gran día, para que defienda mi causa y me justifique. Confío en él por lo que ha hecho y por lo que ha prometido hacer. Y confío en el Espíritu Santo, que ha empezado a librarme de mi pecado innato. Confío en él para que quite todas mis transgresiones, domine mi temperamento, someta mi voluntad, ilumine mi entendimiento, reprima mis pasiones, me conforte en los desalientos, me ayude en mis debilidades, y para que alumbre mis tinieblas. Confío en él para que habite en mi interior, como mi vida misma; para que reine en mí como mi Rey; para que me santifique completamente: espíritu, alma y cuerpo; y para que, después, me lleve a morar por siempre con los santos en luz.

¡Oh bendita confianza! Confiar en Aquel cuyo poder jamás quedará exhausto, cuyo amor jamás menguará, cuya bondad no cambiará nunca, cuya fidelidad nunca fallará, cuya sabiduría jamás será confundida y cuyo favor nunca disminuirá. ¡Feliz tú, querido lector, si es esta tu confianza! Confiando así, gozarás de una dulce paz ahora y después de la gloria, y el fundamento de tu confianza jamás será removido.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 291). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Se necesita más

7 Octubre 2017

Se necesita más
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Entusiasmo, una palabra interesante. Se deriva de dos términos griegos, «en» que significa dentro o en y «theos» que significa Dios. La unión de ambos términos conlleva la idea de estar inspirado. En el sentido original de la palabra, una persona estaba tan sobrecogida con la presencia de Dios, que apenas podía contener su emoción. Eso tiene sentido. La verdad de Dios cuando se aplica a nuestras circunstancias causa una explosión de entusiasmo como ninguna otra cosa.

Una nueva casa, un bote, un auto o ropa fina son cosas que nos dan una «emoción» temporal y digo temporal porque se acaba cuando nos llegan los recibos de pago. Un nuevo empleo siempre es emocionante pero con el tiempo pierde su chispa. Un nuevo cónyuge nos hace sentir «en las nubes» hasta que el trajín diario comienza a erosionar los recuerdos divertidos de la luna de miel. Con el tiempo, todas esas cosas nos hacen sentir culpables, decepcionados o desilusionados y en algunos casos hasta aburridos. Necesitamos algo más que lo que el mundo puede proveernos, algo que tenga sustancia. Necesitamos a «Dios dentro».

El Salmo 119 es la canción más larga del antiguo himnario. Es una canción que está llena de afirmaciones de entusiasmo «Dios dentro». Una y otra vez, el salmo afirma el valor de tener la Palabra de Dios en nuestras vidas. Ese tema resuena con fuerza al ritmo de la música. Estrofa tras estrofa anuncia el gozo, la nueva motivación, los beneficios únicos del libro de Dios en nuestra vida. Hablemos de toda la canción antes de concentrar nuestra atención en unas pocas estrofas.

El pasaje y su patrón

Esta es la canción más larga. No solo eso, también es el capítulo más largo de toda la Biblia compuesto por ciento setenta y seis versículos.

No hay otro capítulo en la Biblia que se le asemeje en tamaño.

La canción tiene una característica poco común que solo puede apreciarse en el idioma hebreo. La mayoría de las biblias siguen la estructura original de la canción dividiéndola en veintidós secciones de ocho versículos cada una. Cada sección tiene un título tal como «Alef», «Bet», «Gimel», etc. Estas palabras en realidad no son palabras sino más bien las letras que conforman alfabeto hebreo. El alfabeto hebreo contiene veintidós letras y eso explica por que la composición de la canción se divide en veintidós secciones. Dentro de cada sección de este himno antiguo, cada verso comienza con la misma letra hebrea. En otras palabras, todos los ocho versículos de la sección de «Alef» comienzan con la letra «Alef». Esa estructura poética llamada acróstico hace que la canción sea más fácil memorizar.

El tema de todo el salmo es la Palabra de Dios. Son pocos los versículos en este salmo que no hablan de las Escrituras. El compositor emplea varios sinónimos para referirse a la Escritura a través de toda la canción. Algunos de ellos son:

Palabra
Ley
Caminos
Senderos
Preceptos
Testimonios
Juicios
Estatutos
Mandatos
Ordenanzas

El propósito del salmo es alabar a Dios por su palabra y luego demostrar cómo debemos comportarnos en relación a la Escritura. Una versión antigua alemana de la Biblia coloca la siguiente descripción en el encabezado del Salmo 119: «Este es el abecedario dorado de la alabanza, el amor, el poder y el uso de la Palabra de Dios».

Afirmando el alma
Intentar lograr un objetivo sin tener entusiasmo es como intentar correr una carrera con pesas atadas a la cintura. ¿Qué asuntos o dificultades está usted arrastrando? Para ayudarle a identificar lo que está acabando con su entusiasmo, piense en una actividad o responsabilidad y después llene los espacios en blanco. Eso le puede mostrar esas situaciones que le están drenando el entusiasmo.

Yo disfrutaría si ______________no______________ pesara tanto en mi mente.

Por ejemplo: «Yo disfrutaría criar a mis hijos si el temor al fracaso no pesara tanto en mi mente». Identifique tantos asuntos como pueda.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

No te apresures a suponer

7 OCTUBRE

1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

La visita de la reina de Sabá (1 Reyes 10) se ha adornado a menudo en libros y películas hasta convertirse en una historia de amor en la realeza. En el texto bíblico no se aprecia ni una pizca de romance ni de escándalo sexual. La función de la reina de Sabá es demostrar, mediante un ejemplo concreto, que la reputación de Salomón se había extendido a lo largo y lo ancho, y que esa reputación estaba fundamentada en la realidad. Veamos algunas observaciones sobre este encuentro:

Primero, a un nivel un tanto superficial, este relato ofrece la oportunidad de decir algo acerca de la naturaleza de la verdad en el Antiguo Testamento. Algunos han argumentado que ‘emet, la palabra hebrea que se traduce como “verdad”, en realidad significa “fidelidad” o “fiabilidad”, y que se refiere a relaciones y no a aseveraciones. De hecho, algunos afirman que los escritores del Antiguo Testamento sencillamente no tenían una categoría para afirmaciones certeras. Como la mayoría de los errores, este tiene un atisbo de verdad (si se puede usar esta palabra). Ciertamente, ‘emet tiene un abanico más amplio de significados que la palabra verdad y se puede referir a la fidelidad. Pero las palabras también pueden reflejar fidelidad. La reina de Sabá le dice a Salomón que el informe que ella escuchó en su propio país sobre sus logros y sabiduría era ‘emet: verdadero (10:6); más literalmente, dado que el informe fue fiel, es decir, sus aseveraciones eran conformes a la realidad, el informe era la verdad. Basta ya de análisis reduccionista de lo que los hebreos antiguos podían o no saber.

Segundo, gran parte del capítulo presenta descripciones sucintas de la riqueza de Salomón, de su fuerza militar, sus lucrativas expediciones comerciales marítimas, sus instrumentos musicales y mucho más. No obstante, se separa un espacio para varios temas explícitamente teológicos. Alguien de la realeza visitó a Salomón para escuchar su sabiduría, la cual Dios mismo había puesto en su corazón (10:24). En efecto, Salomón gozaba de una extraordinaria reputación por mantener el derecho y la justicia en su reino, de tal manera que la reina de Sabá entendió que sus logros en este sentido demostraban “el eterno amor del Señor por Israel” (10:9).

Tercero, no obstante, todo esto sirve como preámbulo del próximo capítulo. A pesar de la bendición, sabiduría, poder, riqueza, prestigio y honor que Salomón disfrutó y recibió de la mano de Dios, la triste realidad es que su propia conducta preparó el camino para el juicio y la destrucción de la dinastía davídica. Estos desarrollos enrevesados nos esperan en la meditación de mañana. Aquí, nos basta con reflexionar sobre el hecho de que las bendiciones extraordinarias no son necesariamente evidencia de fidelidad. Dado que Dios es tan lento para la ira (¡algo ciertamente bueno!), el juicio que nuestra corrupción merece se suele retrasar bastante. No te apresures a suponer que las bendiciones presentes son señales de fidelidad: el terrible fruto de la infidelidad puede tardar mucho en llegar.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 280). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El acceso a la verdad

Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo 2:3-4

La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Juan 1:17

(Jesús dijo a su Padre:) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Juan 17:17

El acceso a la verdad

En junio de 2011, el tema del examen de filosofía de las pruebas de acceso a una universidad era: «El arte, ¿es un medio para acceder a la verdad?». Para responder esta pregunta, habría que empezar examinando la que en otro tiempo hizo Pilato, el gobernador romano encargado del proceso contra Jesús: “¿Qué es la verdad?” (Juan 18:38). Con dos mil años de intervalo entre la una y la otra, esas dos preguntas siguen sin respuesta para muchos. La conclusión dada por un alumno en su examen no da una respuesta más concreta: «Al final, lo que nos revela el arte, ¿no es que no hay una única verdad y lo que decimos ser verdad quizá no lo sea?».

Sin embargo Dios, a quien la Biblia designa como “el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20), puso la verdad a nuestro alcance. Jesucristo vino a la tierra para decirnos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). Era la revelación exacta de Dios Padre. También nos dijo la verdad con respecto a nuestro estado moral. “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13).

Pero Jesús también dijo: “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6). ¡Pecamos todos los días! ¡Todos necesitamos ser salvos del juicio y de la muerte! Acceder a la verdad es primeramente estar de acuerdo con Dios para así recibir su perdón y su gracia. Entonces nos permite descubrir la realidad eterna de sus planes de amor para los hombres, consignados en la Biblia.

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27Editorial

La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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