Hoy encontramos un estudio de dos abuelas.

29 OCTUBRE

2 Reyes 10–11 | 2 Timoteo 1 | Oseas 2 | Salmo 119:97–120

En los dos pasajes designados para hoy, encontramos un estudio de dos abuelas.

La primera es Atalía (2 Reyes 11), la vil madre de Ocozías, el rey de Judá que fue asesinado por Jehú (como vimos ayer) en la locura precipitada por la insurrección en el reino del norte, Israel. Uno podría imaginar una variedad de reacciones que una reina madre podría tener al enterarse del asesinato de su hijo. La de Atalía fue matar a su propia familia. Así lo ordenó a los guardias del palacio, de manera que eliminaron a todos los hijos de su hijo asesinado y a sus nietos y, de esa manera, Atalía aseguró para sí el poder. Solamente se salvó Joás, un pequeño nietecito de Atalía que fue rescatado por su tía (a quien seguramente también mataron), quien lo escondió con su nodriza.

Varios años después, cuando Joás tenía apenas siete años de edad, el sacerdote Joiada hizo arreglos para sacar al niño y declararlo rey, protegido por unidades militares que eran fieles a Joiada y a su determinación de preservar el linaje davídico. Cuando Atalía descubrió el complot, sus gritos de “¡Traición! ¡Traición!” resultaron un poco huecos. Por amor al poder, esta mujer malvada estuvo dispuesta no sólo a asesinar (lo que no era muy raro), sino a matar a sus hijos y nietos, algo mucho menos común e infinitamente más cruel, y ahora acusa de traición a aquellos que le piden cuentas.

Contrastemos la madre y la abuela que se mencionan brevemente en 1 Timoteo 1:5. La abuela de Timoteo, Loida, y su madre Eunice eran mujeres de “fe sincera”, según Pablo, y transmitieron esta herencia a su hijo y a su nieto Timoteo. No se nos dice cómo hicieron esto, pero a juzgar por los patrones que vemos en otras partes de las Escrituras, lo menos que deben haber hecho fue modelar un ejemplo personal y suministrar instrucción concreta. Le pasaron tanto la enseñanza de las Escrituras como el modelo de su propia “fe sincera”: no el patrón de su propio caminar con Dios, sino la integridad que caracterizó sus vidas como consecuencia de ello. De hecho, en este pasaje se esconde una esperanza para hombres y mujeres en matrimonios mixtos. Según Hechos 16:1, la madre de Timoteo, Eunice, era judía y también cristiana; su padre era griego, aparentemente pagano. La influencia cristiana prevaleció.

No todas las mujeres son tan malvadas como Atalía; no todas son tan fieles como Loida y Eunice. No obstante, en el hogar, el trabajo y la iglesia hay hombres y mujeres a quienes les interesa más el poder que ninguna otra cosa. Puede que no lleguen a asesinar, pero están dispuestos a mentir, hacer trampa y a calumniar para ganar más autoridad. Ellos se enfrentarán al juicio de Dios. Pero dichosos aquellos cuya fe sincera deja huella en la siguiente generación.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 302). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Pasando por el duelo

domingo 29 octubre

He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados.

Isaías 57:18

Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

Isaías 66:13

Pasando por el duelo

En la Biblia Dios da numerosas palabras de consuelo al creyente que ha perdido un ser querido. Es como si nos dijese: pienso en ti; fijé la duración de tu prueba; sé que estás muy triste a raíz de esta muerte inesperada. Quiero que tu fe cuente conmigo en las horas sombrías; acepta que no puedes comprender los misterios de mi voluntad.

El versículo de hoy nos dice que Dios ve, sana, conduce (pastorea) y consuela.

–Dios ve. Conoce todos los detalles de nuestra vida, y solo él puede juzgar la necesidad de la prueba. Conoce y seca las lágrimas de los creyentes que pasan por el duelo (Salmo 56:8).

–Dios sana. Da el consuelo y permite que la prueba vaya hasta cierto punto, pero no más allá. Da la paz después de tantas preguntas. Renueva nuestra confianza.

–Dios conduce. Incluso si todo parece sombrío, muestra la dirección y cubre las necesidades de los suyos que están afligidos (Isaías 58:11).

–Dios consuela. Actúa como una madre que muestra su amor a su hijo cuando está enfermo o herido, y lo cuida con paciencia, amor y celo. ¡El consuelo que Dios nos promete es precisamente así! (Isaías 66:13).

Que aquel que llora, incluso en medio de la soledad y la inquietud, diga con certeza: “El Señor pensará en mí”, él es “mi ayuda y mi libertador” (Salmo 40:17).

Ester 2 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

10/28/2017

Amados hermanos míos, no erréis.
SANTIAGO
1:16

¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.


Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

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Una recompensa radical

OCTUBRE, 28

Una recompensa radical

Devocional por John Piper

En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. (Marcos 10:29-30)

Lo que Jesús quiere decir en este pasaje es que él mismo es la compensación por todos los sacrificios.

  • Si usted renuncia al cariño, cercanía y cuidado de una madre, recibirá cien veces el cariño y cuidado de Cristo siempre presente.
  • Si usted renuncia a la afectuosa camaradería de un hermano, recibirá cien veces el afecto y la camaradería de Cristo.
  • Si usted renuncia a la sensación de estar en su hogar que tenía en su casa, recibirá cien veces el consuelo y la seguridad de saber que al Señor le pertenecen todas las moradas.

A los futuros misioneros, Jesús les dice: «Prometo trabajar para ti y estar contigo hasta el punto que no podrás decir que nada de lo que has hecho fue un sacrificio».

¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia el espíritu «sacrificial» de Pedro? Pedro dijo: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Marcos 10:28). ¿Es ese el espíritu de abnegación ordenado por Jesus? No, sino que lo reprende.

Jesús dijo: «Nadie jamás hace ningún sacrificio por mí que yo no le retribuya cien veces; sí, en un sentido incluso en esta vida, sin mencionar la vida eterna de los siglos venideros».

Deseando a Dios


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 240-241

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Su cabeza como oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo

28 de octubre

«Su cabeza como oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo».

Cantares 5:11

Todas las comparaciones para describir al Señor Jesús fracasan, pero la Esposa utiliza para ello la mejor analogía que tiene a su alcance. Por la cabeza de Jesús entendemos su deidad: porque «la cabeza de Cristo es Dios»; entonces, el lingote de oro purísimo es la mejor metáfora que se pueda concebir. Sin embargo, todo resulta demasiado pobre para hablar de un ser tan precioso, tan puro, tan querido y tan glorioso. Jesús no es solo una pepita de oro, sino un mundo inmenso del rico metal: una incalculable masa de tesoro que ni la tierra ni el Cielo pueden superar. Las criaturas son mero hierro y barro; todas ellas perecerán como madera, heno y hojarasca; pero la eterna Cabeza de la creación de Dios resplandecerá por siempre jamás. En él no hay mezcla, ni la más pequeña señal de aleación. Él es por siempre infinitamente santo y enteramente divino. Los cabellos crespos representan su vigor varonil. En nuestro Amado no hay ningún afeminamiento: él es el más viril de los hombres. Valiente como un león, laborioso como un buey, veloz como un águila. Aunque una vez se viera despreciado y desechado entre los hombres, en Jesús se halla toda belleza concebible e inconcebible.

Cabeza ensangrentada, / herida por mi bien,

de espinas coronada, / por fe mis ojos ven.

La gloria de su cabeza no está rapada; al contrario, nuestro Amado se ha visto coronado para siempre con incomparable majestad. El cabello negro indica hermosura juvenil: pues Jesús tiene sobre sí el rocío de la juventud. Otros decaen con los años, pero él es Sacerdote para siempre como lo fue Melquisedec. Otros aparecen y desaparecen; mas él permanece por los siglos de los siglos como Dios sobre su Trono. Esta noche lo contemplaremos y lo adoraremos. Los ángeles lo contemplan; por tanto, sus redimidos no deben apartar de él la mirada. ¿En qué lugar hay un Amado como el nuestro? ¡Ah, si pudiésemos tener con él un momento de comunión! ¡Afuera, preocupaciones intrusas! Jesús me atrae hacia sí, y yo corro en pos de él.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 312). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

4 – [8] Sola fide // Por fe solamente

Enseñanzas que transformaron el mundo

4 – [8] – Sola fide // Por fe solamente

Ministerios Integridad & Sabiduría

 

 

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

Unción de David

28 OCTUBRE

2 Reyes 9 | 1 Timoteo 6 | Oseas 1 | Salmo 119:73–96

Vale la pena comparar la unción de David (1 Samuel 16) con la de Jehú (2 Reyes 9) o, mejor, comparar lo que sigue a ambas.

La historia de David es la más conocida (1 Samuel). Cuando Samuel le ungió para ser rey, David todavía era joven, un pastorcito. La unción no cambió en nada su situación inmediata. A su debido tiempo, ganó dimensiones heroicas al derrotar a Goliat y luego maduró hasta llegar a ser un oficial eficiente y leal del rey Saúl. Cuando este se llenó de amargura y paranoia, obligando a David a esconderse en los montes de Judea, parecía que David estaba muy lejos del trono. La providencia le ofreció dos asombrosas oportunidades de matar a Saúl, pero David se contuvo; de hecho, incluso se lo prohibió a algunos de sus propios hombres que estaban muy dispuestos a realizar el acto que David rehusaba cometer. Su razonamiento era sencillo. Aunque sabía que sería rey, también sabía que en ese momento, el rey era Saúl. Matarlo, por tanto, sería matar al ungido del Señor. Él no estaba dispuesto a arrebatar la herencia que el Señor le había prometido, si el precio a pagar era un acto inmoral. Dios le había prometido el trono; Dios mismo, entonces, tenía que destituir al rey actual, porque David no se rebajaría a la intriga y el asesinato. Este fue uno de los mejores momentos de David.

¡Qué diferente es Jehú! Cuando lo ungen, se le asigna la tarea de castigar y destruir el malvado hogar de Acab. Pero no espera recibir ninguna señal providencial: en cuanto a él se refiere, haber sido ungido es suficiente incentivo para embarcarse inmediatamente en una insurrección sangrienta. Más aún, a pesar de sus palabras piadosas sobre eliminar la idolatría de la casa malvada de Acab (9:22, por ejemplo), su propio corazón delata dos realidades malvadas. Primero, no sólo asesina a quien actualmente está en el trono de Israel, sino que, al tener la oportunidad, mata también a Ocozías, rey de Judá (9:27–29), pero sin la autorización del profeta. ¿Acaso Jehú soñaba con un reino unido y restaurado mediante el asesinato y el poder militar? Segundo, aunque Jehú redujo el poder de la adoración a Baal, promovió otros tipos de idolatría igualmente repugnantes para Dios (10:28–31). Al revés que David, no era “un hombre conforme al corazón de Dios” (cf. 1 Samuel 13:14). Para nada: “no se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar a Israel” (10:31).

La lección es importante. Ni siquiera la profecía divina libra a la persona de la obligación de moralidad, integridad y una fe leal y obediente hacia Dios. El fin no justifica los medios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 301). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡No fui yo!

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Salmo 32:5

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Proverbios 28:13

No fui yo

Esta mañana Marta tomó sin mi permiso un hermoso bolígrafo que estaba en mi escritorio. Lo dejó caer y se rompió. Mientras comíamos interrogué a mis hijos uno por uno…

–¿Y tú, Marta?

–No fui yo, respondió ella, como los demás.

Pero su inquietud era evidente. Yo estaba triste, le pedí que se acercara a mí, pero ella se silenció. Los días pasaron y Marta persistió en su silencio. ¡Normalmente ella era muy cariñosa, pero ahora me evitaba! El tiempo me parecía interminable; solo quería perdonarla, ¡y lo único que ella tenía que hacer era reconocer sus hechos en vez de mentir!

Por fin, al cabo de una larga semana, escuché que alguien llamaba tímidamente a mi puerta. Marta entró en la habitación, empezó a llorar, se echó en mis brazos y reconoció su falta. ¡Por fin! ¡Qué felicidad sentí de poder reanudar una buena relación con mi pequeña!

Hijos de Dios, nuestro Padre celestial también espera que le confesemos nuestras faltas. Mientras guardemos en nuestra conciencia un pecado no confesado, nuestra relación con él está interrumpida. Seguimos siendo sus amados hijos, pero la comunión con él fue interrumpida por nuestra falta. Lo único que Dios desea es perdonarnos, pero quiere que esto se haga en la verdad, en la luz. Vayamos, pues, a él, y veremos que su amor no ha cambiado.

“Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones” (Salmo 51:2-3).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

 

EL NACIMIENTO DEL PECADO

EL NACIMIENTO DEL PECADO

10/27/2017

Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

(Santiago 1:15)

La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

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Con Dios es posible

Octubre, 27

Con Dios es posible

Devocional por John Piper

Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz. (Juan 10:16)

Dios tiene hijos en todas las naciones. Los llamará con el poder Creador, ¡y ellos creerán! Cuánto poder hay en estas palabras para superar el desánimo en las difíciles zonas fronterizas.

La historia de Peter Cameron Scott es un buen ejemplo. Nació en Glasgow en 1867 y fue el fundador de Africa Inland Mission (que se traduce literalmente como «Misión del interior de África»). Pero sus comienzos en África fueron de lo menos prometedores.

Su primer viaje a África concluyó con un ataque agudo de malaria que lo obligó a regresar a su hogar. Decidió volver después de su recuperación. El regreso le resultó especialmente gratificante porque esta vez su hermano John lo acompañaba. Pero poco tiempo después, John contrajo la fiebre que acabó con su vida.

Totalmente solo, Peter enterró a su hermano y, en medio de la agonía de esos días, reafirmó su compromiso por la predicación del evangelio en África. No obstante, su salud volvió a flaquear y debió regresar a Inglaterra.

¿Cómo podría superar la desolación y la depresión de ese tiempo? Tenía un compromiso con Dios, pero ¿dónde hallaría las fuerzas para volver a África? Para el hombre era imposible.

Halló las fuerzas en Westminster Abbey. El sepulcro de David Livingstone aún yace allí. Scott entró en silencio, encontró el sepulcro y se arrodilló delante de él a orar. Allí se puede leer una inscripción:

TENGO OTRAS OVEJAS QUE NO SON DE ESTE REDIL; A ESAS TAMBIÉN ME ES NECESARIO TRAERLAS.

Se puso de pie con una esperanza renovada. Volvió a África y, hoy en día, la misión que fundó es una fuerza vibrante y creciente para la expansión del evangelio en África.

Si su mayor gozo es experimentar cómo la superabundante gracia de Dios en usted se desborda para el bien de otras personas, entonces la mejor noticia de todo el mundo es que Dios hará lo imposible a través de usted para salvar a los pueblos que aún están perdidos.

Deseando a Dios


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 238-239

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