Una humildad genuina

19 Octubre 2017

Una humildad genuina
por Charles R. Swindoll

Salmos 131

El Salmo 131 tiene solamente tres versículos y es uno de los capítulos más cortos de la Biblia. Pero tal como lo dice el dicho, «lo bueno viene en envases pequeños», y este salmo es prueba de ello. Charles Haddon Spurgeon, el príncipe de los predicadores, dijo lo siguiente acerca de esta canción de David:

«Si comparamos los salmos con las gemas, podríamos decir que este salmo es una perla que adorna bellamente el cuello de la paciencia. Es uno de los salmos más cortos de la Biblia, pero uno de los más largos de aprender. Habla de un niño, pero contiene la experiencia de un hombre en Cristo. La humildad es sinónimo de un corazón santificado, una voluntad sumisa a la mente de Dios y una esperanza puesta en el Señor únicamente».

Es una descripción muy apta para este pequeño salmo. Es probable que el lector apurado lo pase desapercibido y que aquellos que se impresionan con el tamaño y los términos lo consideren casi insignificante, no obstante, este salmo tiene un mensaje muy apropiado para nuestra época. David compone una canción que habla de un hábito peligroso: la arrogancia. David dice que él no quiere ser arrogante ni está interesado que le vean o que le ponga atención. De hecho, él dice que su deseo es alejarse de cualquier lugar que represente una atención pública.

La humildad genuina no es algo que podamos anunciar fácilmente. Si hablamos de esta virtud, por ende, damos a entender que no la tenemos. La humildad es la flor más bella y más rara que puede florecer. Si la mostramos a vista de todos, instantáneamente se marchita y pierde su fragancia. La humildad, tal como W. Graham Scroggie la define, es una característica que solo puede explayarse a «cuarto cerrado»  y que no se puede anunciar a los cuatro vientos. Sencillamente le pertenece a la vida individual, al diario privado de aquellos que caminan con Dios. Todo lo contrario a aquellas frases en un testimonio que más bien parecen una oda a la vanagloria.

David, sin embargo no estaba vanagloriándose en el Salmo 131; él escribe esta canción como parte de su propia vida emocional. Es una conversación con el Señor que en cierta manera nosotros llegamos a escuchar, un poema breve en el cual él menciona sus convicciones con respecto a su intención de separarse del ojo público.

No tenemos idea de lo que hizo que David escribiera esta canción. Tal como lo hemos mencionado antes, la causa de muchas de las canciones bíblicas antiguas sigue siendo un misterio. No obstante, podemos utilizar nuestra imaginación de lo que pudo haber sido. Es común que nos sintamos humillados después de haber pecado o de haber cometido una serie de errores, como dice el dicho, después de haber «metido las patas». Es en esos momentos que nuestro deseo es encontrar un lugar oculto y escondernos. Me refiero a esos momentos, cuando observamos nuestra propia arrogancia y nuestros propios intentos engañosos de encubrirla. Solo queda  arrodillarnos ante Dios y pedirle que tenga misericordia. También están esas ocasiones que nos llevan a analizar nuestro corazón: momentos de enfermedad; heridas profundas; una espera dolorosa;  eventos decepcionantes; la pérdida de un ser querido; la separación de un amigo; la soledad; la presión. Cuando estamos en esas encrucijadas, no queremos estar en medio de la gente. Las luces resplandecientes parecen ser tan vanas y el ruido algo repulsivo. Es allí, durante esos momentos que buscamos el silencio y la comunión humilde con el Creador. Es probable que algunas de estas situaciones fueran las que hicieron que el cantante de Israel escribiera esta canción sobre la humildad.

Afirmando el alma
Escriba sus propias definiciones de los siguientes términos:
Arrogancia
Impaciencia
Humildad
Compostura
Al lado de cada palabra, coloque el nombre de una figura prominente que exhibe esta cualidad. ¿Qué hace esa persona para tener esa característica?

La humildad es la flor más bella y más rara que puede florecer.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Acaso Dios aprueba a los mentirosos?

19 OCTUBRE

 Carson, D. A.

Por amor a Dios 

1 Reyes 22 | 1 Tesalonicenses 5 | Daniel 4 | Salmos 108–109

A muchos cristianos les inquieta leer 1 Reyes 22, el último capítulo de este libro. Aquí se dice que Dios mismo envía a un “espíritu de mentira” (22:22) que engañará al rey Acab y lo llevará a su destrucción. ¿Acaso Dios aprueba a los mentirosos?

El contexto nos arroja algo de luz. El reino de Judá y el de Israel por fin se están uniendo en contra del rey de Aram en vez de pelear violentamente unos con otros. Josafat, rey de Judá, aparece como un hombre bueno con muchas ganas de ser fiel al pacto y a Dios, pero un poco débil. Se comporta como si la futura expedición militar fuera una aventura, pero quiere que Acab, rey de Israel, consulte la palabra del Señor (22:5). Cuando los profetas falsos acabaron, Josafat muestra suficiente inteligencia como para preguntar si hay algún otro profeta del Señor y aparece Micaías. No obstante, a pesar de las advertencias de Micaías, sale con Acab e incluso accede a usar sus vestidos reales mientras Acab disfraza su identidad.

Ahora bien, la clave del asunto recae sobre Micaías. Observemos:

(1) Implícitamente, Acab se ha rodeado de hombres religiosos que le dirán siempre lo que él quiere oír. La razón por la cual detesta a Micaías es porque todo lo que este le dice es malo. Como los líderes que únicamente quieren a su alrededor hombres que le digan amén a todo, Acab se expone a ser engañado.

(2) Cuando Micaías comienza con un pronóstico positivo de manera sarcástica (22:15), inmediatamente Acab reconoce que no le está diciendo la verdad (22:16). Esto nos demuestra una conciencia bastante atribulada. Después de todo, Dios ya le había dicho anteriormente que por su culpa en el asunto de Nabot, un día los perros lamerían su sangre (21:19). Él, por tanto, esperaba que las malas noticias llegaran algún día y, en lo profundo de su ser, no lograba confiar en las predicciones optimistas de sus “profetas” domesticados.

(3) Cuando Micaías le advierte sobre el desastre inminente, también le señala una razón dramática para la coherencia y unanimidad de los falsos profetas: Dios mismo le había permitido actuar a un espíritu engañoso. La hora de Acab ha llegado: será destruido. La soberanía de Dios se extiende incluso sobre los medios al enviarle un “fuerte engaño” a los profetas domesticados de Acab (compara con 2 Tesalonicenses 2:11–12). Ahora bien, el hecho de que a Acab se le dice todo esto demuestra que Dios, en su gracia, todavía le está facilitando acceder a la verdad. No obstante, Acab ya está tan desviado que no la soporta. Responde de manera ridícula: cree suficientemente la verdad como para esconder su identidad entre la masa de soldados comunes, pero no tanto como para mantenerse alejado de Ramot de Galaad. Así que muere: el juicio soberano de Dios se cumple, particularmente porque Acab, habiendo escuchado tanto la verdad como la mentira, prefirió esta última.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 292). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Me convertí del budismo (2)

Vino, pues, palabra del Señor a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí.

Jeremías 1:4-5

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

2 Corintios 5:17

Me convertí del budismo (2)

«Desde aquel día fui a las reuniones de lecturas bíblicas para descubrir a ese Dios que parecía conocerme tan bien, ese Dios que da el primer paso hacia el que sufre, mientras que en el budismo es la gente la que debe ir a Buda. Comprendí que Jesús había muerto por mí en la cruz, para salvarme de mis pecados.

El 3 de julio de 1996 le entregué mi corazón. Veía que comenzaba una nueva vida llena de gozo, en la luz… Ya no estaba en el fondo del pozo, sino libre por la fe en Jesucristo, mi Salvador.

Mi conversión condujo a otras personas de mi familia a ir a Jesús; por este hecho fui consciente de que la gracia de Dios siempre nos había acompañado.

Después de mi conversión atravesé períodos difíciles, incluso desánimos. Poco a poco aprendo a confiar sencillamente en Dios, tal como soy, para recibir sus consejos y su ayuda. “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4). Doy gracias al Señor por haberme conducido hasta aquí. El futuro está en sus manos. ¿De qué debo temer, si fue el Señor quien me condujo hacia él?

Como una amiga me dijo un día, fui escogida y adoptada dos veces. Primero mi madre adoptiva me amó y me cuidó desde mi primera semana de vida en esta tierra, luego Dios, mi Padre, quien me amaba, me buscó y me halló».

Saroj

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

Nehemías 5 – Juan 8:1-30 – Salmo 118:21-29 – Proverbios 25:20-22

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Porque Jehová da la sabiduría.

PIDA SABIDURÍA

10/18/2017

Porque Jehová da la sabiduría.

Proverbios 2:6

Creo que Dios dará la sabiduría para entender cualquier prueba si se lo pedimos. Si no la pe-dimos, el Señor pudiera permitir que la prueba continúa hasta que mostremos que hemos aprendido a depender de Él en medio de la prueba.

Si le falta sabiduría, se le ordena que se la pida a Dios. Nunca se le niega la sabiduría a un creyente que la necesita y que la pide mientras persevera en medio de una prueba. ¿No es esa una promesa admirable? A veces no pedimos; hacemos de todo menos pedirle a Dios. Debemos arrodillarnos y clamar desde lo profundo de nuestro corazón para que Dios nos dé su dirección.

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El gozo de Jesús en el matrimonio

OCTUBRE, 18

El gozo de Jesús en el matrimonio

Devocional por John Piper

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria. (Efesios 5:25?27)

La razón por la que hay tanta desgracia en el matrimonio no es que los esposos y esposas buscan su propio placer, sino que no lo buscan en el placer de su cónyuge. El mandamiento bíblico para los esposos y esposas es buscar su propio gozo en el gozo de su cónyuge.

Difícilmente haya un pasaje más hedonista en la Biblia que Efesios 5:25?30, el cual habla del matrimonio. Se les dice a los maridos que deben amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia.

¿Cómo amó Cristo a la iglesia?: «se dio a sí mismo por ella». ¿Para qué?: «para santificarla, habiéndola purificado». Pero ¿para qué quiso santificarla?: «a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria».

¡Esa es la respuesta! «Por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz» (Hebreos 12:2). ¿Qué gozo? El gozo de la unión con su esposa, la iglesia.

Jesús no quiere una iglesia corrompida e impía. Por eso es que estuvo dispuesto a morir para santificar y purificar a su prometida y así poder presentársela a sí mismo como una esposa «en toda su gloria». Obtuvo el deseo de su corazón al entregarse a sí mismo por el bien de su esposa.


Devocional tomado del libro  “Deseando a Dios”, páginas 205-206

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

 

«Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios»

18 de octubre

«Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios».

1 Samuel 15:22

ASaúl se le había ordenado que destruyera completamente a todos los amalecitas y sus rebaños. En lugar de hacerlo así, Saúl preservó la vida del rey y permitió que su gente tomara lo mejor de los bueyes y de las ovejas. Cuando se le llamó para rendir cuenta de esto, declaró que lo había hecho con la intención de ofrecer a Dios sacrificio; pero Samuel le refutó enseguida con el argumento de que el sacrificio no podía servir de excusa para un acto de manifiesta rebelión. El pasaje bíblico que estamos considerando es digno de imprimirse con letras de oro y colgarse a la vista de la actual generación idólatra, que se muestra muy afecta a los adornos del culto voluntario pero olvida por completo las leyes de Dios. Recuerda siempre esto: que el mantenerse rigurosamente dentro de la senda de los mandamientos del Salvador es mejor que cualquier acto religioso externo; y que el oír sus mandamientos con oído atento vale más que traer sebo de carneros o cualquier otra cosa preciosa y colocarla sobre su altar. Si no estás guardando los más insignificantes mandamientos que Cristo dio a sus discípulos, te ruego que dejes de desobedecer. Todas tus apariencias de adhesión a tu Señor y todos los actos de devoción que practicas no pueden compensar por la desobediencia. «El obedecer [en las cosas más pequeñas y triviales] es mejor que los sacrificios», aunque estos sean pomposos. No hables de cantos gregorianos, de ropas suntuosas, de incienso y de pendones. Lo primero que Dios requiere de sus hijos es la obediencia; y aunque entregues tu cuerpo para ser quemado y todos tus bienes para dar de comer a los pobres, si no atiendes a los preceptos del Señor, todas tus formalidades no te aprovecharán en absoluto. Es una bendición tener la facilidad de un niño para aprender, pero es una bendición mayor aún el que cuando aprendemos la lección la pongamos en práctica. ¡Cuántos adornan sus templos y engalanan a sus sacerdotes, pero rehúsan obedecer la Palabra de Dios! Alma mía, no entres en el consejo de los tales.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 302). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Una inversión para el futuro

18 Octubre 2017

Una inversión para el futuro
por Charles R. Swindoll

Salmos 127 y 128

Los salmos 127 y 128 concluyen con una mirada al futuro distante donde se ve una familia madura y saludable. Así como el granjero se imagina su cultivo mientras está plantando las semillas, Salomón nos ayuda a ver el fruto de nuestra labor en el hogar.

Los años futuros más allá del hogar

Así será bendecido el hombre que teme al Señor.
¡El Señor te bendiga desde Sion!
Que veas el bien de Jerusalén
todos los días de tu vida.
Que veas a los hijos de tus hijos.
¡La paz sea sobre Israel! (Salmo 128:4-6)

El escenario doméstico ahora se completa. Los hijos fueron educados, criados y ya han salido del nido. El salmista nos muestra una imagen placentera de serenidad que incluye tres áreas de bendición:

1. Deleite personal (v. 4). El salmista dice: «así será» bendecido. ¿Por qué será bendecido? Los padres han invertido mucho esfuerzo y con constancia invirtieron en sus hijos, por lo tanto la felicidad viene como recompensa de Dios. Créame, si usted decide poner a Cristo como la figura central de su hogar y su Palabra como la autoridad para guiar a sus hijos, usted estará invirtiendo correctamente.

No le niego que el mundo se burlará de usted. Sus vecinos y algunos maestros pensarán que usted está loco. Lo criticarán, lo malentenderán y a veces usted se sentirá tentado a transigir. Las mismas fuerzas del infierno desatarán toda su furia contra usted. Pero si usted se mantiene de rodillas y en La Palabra diariamente; si usted mantiene el parámetro con amor gentileza y constancia, Dios le promete que cuando lleguen los años dorados usted podrá ver el pasado y disfrutar de un deleite personal. Lo contrario es igualmente cierto. Si usted cede sus responsabilidades como padre, espere consecuencias serias y tristes.

2. Beneficios cívicos (v. 5). ¡Hasta Sion va ser bendecida! ¡Jerusalén será próspera y fuerte! La idea aquí es que su descendencia será utilizada para influir positivamente en la sociedad. Durante los días de su vida anciana, usted disfrutará el hecho de que su guía al principio y la contribución privada a la vida hogareña de sus hijos, redituará en dividendos públicos.

3. Bendiciones nacionales (v.6). En este versículo final, los nietos aparecen en escena. Usted es el abuelo, los ve y presencia la inversión de la segunda generación. Sus hijos continúan una capacitación similar de tal forma que toda la nación se beneficia y se bendice porque el Señor desde el principio era el centro de su hogar.

Afirmando el alma
Quizás el pensamiento más estimulante de nuestro estudio sobre estas dos canciones es que estamos criando el futuro de nuestra nación. Dedique un tiempo a hablar con sus hijos acerca de su futuro, lo que ellos quieren lograr y lo que quieren llegar a ser. Luego encuentre maneras tangibles de estimular sus sueños.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Cómo vivir?

18 OCTUBRE

1 Reyes 21 | 1 Tesalonicenses 4 | Daniel 3 | Salmo 107

En 1 Tesalonicenses 4, Pablo nuevamente da instrucciones explícitas a sus conversos sobre cómo vivir (ver meditación del 4 de octubre). Aunque el tiempo que estuvo con los tesalonicenses fue breve, Pablo puede recordar esas pocas semanas y comentar: “Por lo demás, hermanos, os pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigáis progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendisteis de nosotros. De hecho, ya lo estáis practicando” (4:1). Lo que sigue en este capítulo son cuatro áreas de este tipo de instrucción (y aún más en el próximo capítulo, pero no las discutiremos aquí). Los tres primeros párrafos sobre “cómo vivir” están adornados de motivaciones y terminología teológicas; el cuarto es principalmente teológico en su argumento pero la razón para escribir es completamente práctica.

(1) Pablo afirma que la voluntad de Dios para los tesalonicenses es que sean santificados (4:3). Si bien, para Pablo, la santificación suele ser posicional o por definición (por ejemplo, piensa en el hecho de que los creyentes han sido santificados en Cristo en el momento de su conversión; en otras palabras, separados para Dios y su obra; ver meditación del 27 de agosto), aquí se refiere a las implicaciones de la conversión en cuanto a la manera de vivir de los creyentes. En particular, le preocupa el ámbito sexual. El texto griego del versículo 4 podría significar que “aprenda a controlar su propio cuerpo” (en términos sexuales), o que “aprenda a vivir con su propia esposa” (en armonía sexual honrosa, no en explotación o manipulación sexual) o incluso que “aprenda a conseguir una esposa” (de manera honrosa, no mediante una relación basada únicamente en la lujuria). El hecho de que “Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad” (4:7) tiene una consecuencia inmediata sobre nuestra conducta sexual.

(2) El amor en la comunidad cristiana es señal de que la iglesia ha “aprendido de Dios”. Si bien es excelente la reputación de los tesalonicenses en este sentido, aun así Pablo les anima a crecer y mejorar (4:9–10).

(3) La ambición cristiana debe ir dirigida a una fidelidad tranquila, sin entrometerse en lo ajeno, y a trabajar arduamente para no ser una carga para los demás. A juzgar por la frecuencia con la que Pablo vuelve a esta idea, uno sospecha que la iglesia de Tesalónica estaba llena de vagos (5:14; 2 Tesalonicenses 3:11–13).

(4) El último párrafo (4:13–18) trata sobre “los que duermen” y el contexto nos muestra que se refiere a los cristianos que han muerto. ¿Qué les ocurre? Aparentemente, Pablo no pudo dedicarle mucho tiempo a estos asuntos cuando estuvo entre ellos. Y como no quiere que sean ignorantes (4:13), les relata lo que sucede. El punto importante a observar es que esta doctrina se desarrolla para mitigar el dolor que experimentan los creyentes al perder seres queridos: nos entristecemos, pero no “como esos otros que no tienen esperanza” (4:13). Las instrucciones sobre cómo vivir se extienden incluso a cómo guardar luto.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 291). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Me convertí del budismo (1)

Mira, oh Señor, estoy atribulada… Mi corazón se trastorna dentro de mí, porque me rebelé en gran manera.

Lamentaciones 1:20

Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.

Lamentaciones 3:57

Me convertí del budismo (1)

«Si practicaba esta religión era por obediencia y no por convicción. En agosto de 1994, mi madre y yo participamos en una ceremonia religiosa budista en París (Francia). La gente parecía estar contenta de orar junta, en cambio yo me aburría. Cuando llegó el momento de echar los pétalos de flores para Buda, pregunté a mi madre: «¿Por qué tengo que hacer esto si yo no creo?». Ella me hizo una señal para que me callara. Y a partir de ese momento me alejé totalmente del budismo.

Al acercarme a los dieciséis años, todo lo que veía… y todo lo que vivía era desobediencia, malos pensamientos, rebeldía, mentira, libertinaje… Cuanto más avanzaba en este camino, más sufría. Un día, al regresar de la escuela, me encerré en mi habitación y con la mirada hacia el cielo clamé: «Dios, si existes, ¡ayúdame a salir de este infierno! Por favor, ayúdame, ¡tú eres mi última solución!».

En junio de 1996 conocí a un cristiano que me invitó a un encuentro con un grupo de jóvenes que se reunían para leer la Biblia. Fui, y allí escuché un cántico que me marcó profundamente. Decía que Dios sabe lo que me parece pesado, lo que me duele y me turba cada día; conoce mis penas, mi temor al mañana, sí ¡Dios conoce todas mis necesidades!

Lloré. Era como si Dios me hablase en lo más profundo de mi corazón y me invitase a ir a él».

Saroj (mañana continuará)

Nehemías 4 – Juan 7:32-53 – Salmo 118:15-20 – Proverbios 25:18-19

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA SABIDURIA DE DIOS

LA SABIDURIA DE DIOS

10/17/2017

Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.

Santiago 1:5

Cuando se le esté probando, debe reconocer que necesita fortaleza, y tiene que buscar un mayor recurso para resistir en medio de la prueba: Dios mismo. La búsqueda de la sabiduría es la búsqueda suprema del hombre. A quienes conocen y aman al Señor, Él provee de esa sabiduría.

Esa sabiduría no es especulación filosófica, sino los absolutos de la voluntad de Dios; la sabiduría divina que es pura y pacífica (Santiago 3:17). La sabiduría divina da por resultado la debida conducta en todos los asuntos de la vida. Cuando algunos cristianos tienen problemas, su primera reacción es acudir de inmediato a algún otro recurso humano. Aunque Dios puede obrar por medio de otros creyentes, su reacción inicial ante las pruebas debe ser pedirle a Dios directamente la sabiduría que le permitirá a usted sentir gozo y ser obediente en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

El versículo de hoy es una orden de orar. Es tan obligatoria como la orden de Pablo de “orad sin cesar” (1 Tesa. 5:17). Las pruebas tienen el propósito de que seamos más dependientes de Dios al hacernos comprender que no tenemos suficientes recursos humanos.

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