Daniel ve la Gloria de Cristo – 6/7

Iglesia Evangélica de la Gracia

El Evangelio según Daniel

Daniel ve la Gloria de Cristo – 6/7

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

Septiembre 3

LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

Puede también salvar perpetuamente a los que
por él se acercan a Dios.
HEBREOS 7:25

El alcance de su seguridad como creyente es tan ilimitado como su certeza es absoluta. En rea-lidad, la expresión “perpetuamente” en el versículo de hoy literalmente significa “por completo” o “para siempre”. La seguridad de la salvación es absolutamente amplia, sin salvedades ni límites.
El infalible decreto del Padre de seguridad para los cristianos se cumplió misericordiosa y completamente mediante la obra de su Hijo en el Calvario (vea 1 Jn. 2:1). Y esa seguridad es lo bastante firme como para que dure toda su vida en la tierra, hasta que usted llegue a la presencia del Señor. El apóstol Judas presenta esta alentadora bendición, en la que siempre usted puede confiar: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Jud. 24).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

5/6 – ¿CÓMO CRIAR HIJOS EJEMPLARES?

El Amor que Vale

Cómo Fortalecer a su Familia

5/6 – ¿CÓMO CRIAR HIJOS EJEMPLARES?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCZzYpoVHFyZ3GKddF9YGZ1A

20 – Valores Invertidos – Preguntas y Respuestas

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

20 – Valores Invertidos – Preguntas y Respuestas

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Encontrando la Gloria

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Encontrando la Gloria

R.C.Sproul

Al continuar con nuestro estudio de la santidad de Dios, recordemos que hemos estado mirando de cerca las circunstancias que rodearon el llamado del profeta Isaías al ministerio. Y hemos visto el marco histórico con la vida trágica del rey Uzías. Hemos visto la respuesta de las criaturas celestiales, los serafines ante la cegadora gloria de la santidad de Dios. Hemos considerado la afirmación de que toda la tierra está llena de su gloria, e incluso observamos las diversas respuestas que las personas tienen hacia esta gloria, cómo la mayoría de nosotros hemos ido por la vida y la dejamos pasar aun cuando nos está mirando directamente a los ojos. Pero lo que es más importante de considerar ahora es la respuesta de Isaías mismo a la experiencia de mirar en la cámara interior del cielo y mirar el despliegue glorioso de la santidad de Dios.

Vayamos de vuelta al texto y veamos la respuesta de Isaías. Leemos en el verso 4 de Isaías 6 que, “los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenaba de humo”. Luego leemos estas palabras de Isaías, “Entonces dije: ¡Ay de mí! Que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al rey, Jehová de los ejércitos”. Como ya se los he mencionado antes, cuando vemos la triple repetición de la canción de los serafines celebrando la santidad de Dios en la que decían, “Santo, santo, santo”.

Y ya les he explicado que hay técnica literaria inusual involucrada que le era común al pueblo judío. En esta frase que es pronunciada por Isaías, “¡Ay de mí!, que soy muerto” encontramos algo que es intensamente judío que podríamos leer muchas, muchas veces y perder su significado.

Un profeta del Antiguo Testamento era alguien separado por Dios, ungido por el Espíritu de Dios y comisionado para anunciar la palabra de Dios a su pueblo. Él era un hilo conductor de revelación sobrenatural. Él fue dotado y autorizado para hablar los pronunciamientos de Dios. Y esos pronunciamientos que fueron pasados y canalizados a través de los profetas fueron básicamente de dos clases o dos tipos. Ellos eran tanto pronunciamientos positivos o pronunciamientos negativos. Eran buenas noticias o malas noticias.

Vemos, por ejemplo, en el Nuevo Testamento, que en el Sermón del Monte cuando Jesús dio su famosa lista de bienaventuranzas, él usó una fórmula que era común a los profetas de Israel. Y la forma de la fórmula era el uso de lo que fue llamado un oráculo.

Ahora hemos oído del famoso oráculo de Delfi, donde los reyes de la antigüedad y los sacerdotes iban a consultar a ese oráculo buscando conocer el futuro, con la esperanza de que el oráculo les daría una predicción profética del resultado de una guerra, de una inversión de negocios o de lo que fuera. Y el oráculo anunciaría su mensaje, y ellos usarían una fórmula particular que sería conocida como la fórmula oracular. Y como dije, la fórmula de un oráculo puede ser positiva o negativa.

En las bienaventuranzas, cuando Jesús dice bienaventurados los pobres, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados y así. Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados. Bienaventurados los pacificadores porque serán llamados hijos de Dios. Allí está usando la fórmula judía porque un oráculo de prosperidad, un oráculo que comunicaba buenas nuevas era precedido por la palabra “bienaventurado”. Para un judío, el ser bendito era ser llevado más cerca de la presencia de Dios.

Me disgusta cuando los traductores modernos traducen “bienaventurado” o “bendito” con la palabra “feliz” porque nuestra palabra “felicidad” se ha desvalorizado por el uso superficial del término. Hoy decimos que la felicidad es abrazar una mascota. Bueno, lo que obtenemos de un perro cálido está bastante lejos de lo que la Biblia habla de ser bendito o ser bienaventurado.

La idea de bienaventuranza podría ser vista en la bendición del Antiguo Testamento, donde la bendición hebrea es algo como esto, “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. ¿Han notado el paralelismo simétrico en este pasaje? La bendición es comunicada en la imagen concreta del rostro de Dios. Ser bienaventurado es vivir Coram Deo, vivir delante del rostro de Dios, vivir en la inmediata presencia de Dios, donde el Señor hace que su rostro brille sobre ti, donde el Señor alza sobre ti la luz de su semblante.

Si alguna vez viste la película Ben Hur, hay un momento magistral en el film. Cuando Ben Hur está en cadenas y ha sido reducido al nivel de esclavo, y al estar con un grupo de esclavos está siendo tratado con despreciable humillación. Él es arrastrado hasta la orilla de un pozo y ni siquiera puede levantarse de sus rodillas. Está sediento, está débil, está herido, maltratado y derrotado. Él está tirado en el polvo y con cadenas. Y está tan sediento. De repente todo lo que puedes ver en la pantalla es el paso de una sombra humana, y oyes una voz. Y Ben Hur voltea su rostro y mira hacia arriba a quien sea que esté parado allí. Y quienquiera que está parado allí se inclina y le da a Ben Hur un vaso con agua fría.

Lo que vemos es una dramática e inmediata transformación en el semblante de Ben Hur mientras mira en el rostro de quienquiera que le está dando esa agua fría. Y nunca vemos a esa persona, pero no hay duda que quién Ben Hur acaba de encontrar es Cristo. Y al mirar el rostro de Jesús, el brillo del semblante del esclavo cambió. Y en un segundo Ben Hur experimentó la bendición. “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. Ese es el oráculo de buenas noticias. Ese es el oráculo de bendición. Pero el concepto opuesto en el Antiguo Testamento a la bienaventuranza es la idea de maldición, otra palabra que ha sido trivializada en nuestra cultura.

Hoy pensamos en maldiciones como algo que médicos brujos colocan sobre un muñeco y cosas como esas. Pero en Israel, era la expresión suprema de la ira y el juicio de Dios. Recordemos que en el libro de Deuteronomio, cuando Dios establece su Ley delante de su pueblo y dice que si guardamos los términos del pacto, entonces benditos seremos en la ciudad. Benditos seremos en el país. Benditos seremos cuando nos levantemos. Benditos seremos cuando vayamos. Benditos seremos en la casa. Benditos seremos en la habitación. Benditos seremos en todas partes.

Luego hay un fuerte contraste, sin embargo, cuando Dios dice que si quebramos su ley, si rehusamos obedecer su voluntad, entonces seremos malditos en el país y lo seremos en la ciudad. Malditos serán nuestros cultivos y maldita será nuestra familia. Malditos seremos cuando nos sentemos y cuando los levantemos.

Así vemos esta ominosa idea de maldición. Bueno, la maldición para los judíos es exactamente lo opuesto, la antítesis de bienaventuranza. Y ésta alcanza su momento más terrible y doloroso con la imagen de Dios dando la espalda. En vez de hacer resplandecer la luz de su semblante al maldito, Él los lanza a la más terrible oscuridad. En vez de hacer que su rostro brille en el maldito, Él remueve por completo su rostro de entre ellos.

Yo he tenido serias discusiones con muchos acerca del concepto bíblico del infierno donde hay personas que me dicen, “RC, ¿tú crees que el infierno es la ausencia de Dios? Y les digo que sí, y como que respiran aliviados como si dijeran, ¿eso es todo entonces? Y les pregunto, ¿pueden imaginar algo más terrible que la absoluta ausencia de Dios en términos de su benevolencia? Les digo a ellos que dicen que la guerra es un infierno o que el dolor es un infierno o que un mal negocio es un infierno.

Ellos usan una hipérbole porque si pudieras hoy encontrar una persona en este planeta que está en el estado más terrible de dolor, sufrimiento y tormento que cualquiera pudiera experimentar en este mundo, sin embargo, esa persona no está total y absolutamente despojado de la compasiva presencia de Dios. No hay una esquina de este planeta sin que al menos brille algo de la luz del rostro de Dios.

Pero dentro del simbolismo judío se piensa que la peor de todas las cosas, la más grande pesadilla de la humanidad es estar en una situación donde la bendición es totalmente ausente, y solo la maldición permanece, solo el abandono está allí. Esas son malas noticias. Ese es el pronunciamiento de la fatalidad.

Les he mencionado que solo una vez en la Escritura un atributo de Dios es elevado al tercer nivel donde la santidad de Dios es declarada, “santo, santo, santo”. Pero hay un pasaje en el Nuevo Testamento, en el Apocalipsis, donde el juicio de Dios es descrito con un simbolismo gráfico, donde los ángeles vuelan a través del cielo más oscuro y ellos dan su oráculo de fatalidad contra este planeta en el cual estas criaturas aladas claman con la misma intensidad de los serafines, “ay, ay, ay”.

Y la copa de la ira de Dios fue derramada en el mundo. Ahora, la palabra que anuncia tal juicio viene en la forma de un oráculo. Es el oráculo del ay. Cuando la palabra de Dios pronuncia fatalidad y juicio, los profetas usan el término “ay”, tal como lo hizo Jeremías a la nación y a la ciudad, “¡Ay de ti, Moab! pereció el pueblo de Quemos; porque tus hijos fueron presos en cautividad, y tus hijas para cautiverio”.

Así como Jesús usa la fórmula oracular en su denuncia radical en contra de los fariseos y los escribas que estaban supuestos a ser los líderes de la devoción, los ministros de gracia, pero fueron los más duros opositores al Hijo de Dios. Él les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros”. Una y otra vez Jesús entrega el oráculo profético de fatalidad a aquellos hombres. “Ay de vosotros, escribas y fariseos”.

Pero si hacemos la pregunta, ¿cuál es la primera profecía de Isaías, cuál es el primer oráculo pronunciado por este magnífico profeta del Antiguo Testamento. El primer pronunciamiento del profeta Isaías no es contra Damasco, no contra Israel, no contra Judá, no contra los escribas, no contra los fariseos.

Su primer oráculo profético es entregado contra él mismo, porque cuando ve la develada gloria y santidad de Dios, él clama, “¡Ay de mí!” Estoy maldito. Soy digno de ser tirado en la más absoluta oscuridad. “¡Ay de mí!” él clama, “… que soy muerto”. Intencionalmente estoy usando la Reina Valera del 60 porque he leído traducciones que dicen, “Ay de mí porque estoy arruinado”. Nadie habla más de estar muerto o deshecho. ¿Qué es lo que esto significa?

Me agrada la selección de sus palabras. Porque podrán ver, amados, que lo que Isaías está experimentado en este momento del encuentro con la santidad de Dios es el proceso que podríamos llamar desintegración psicológica. Nosotros decimos que una persona, que es virtuosa, es una persona íntegra, completa. En lenguaje coloquial diríamos que no tiene quiebres. Esto quiere decir que los varios componentes de su vida están integrados, y que es, por lo tanto, una persona de integridad.

Bueno, si hubiéramos hecho una encuesta en Israel y hubiéramos ido por la ciudad y por los campos y hubiéramos preguntado, ¿quién es el hombre con mayor integridad entre ustedes? De seguro que el mayor candidato en el siglo VIII antes de Cristo hubiera sido Isaías, el pilar de la comunidad, el modelo de virtud. El hombre que ya era distinguido por su aparente rectitud se acaba de encontrar con el Dios viviente y ha salido deshecho. ¿Es de extrañar que las personas eviten estar muy cerca de un Dios santo?

Como lo he dicho antes, lo que pasó en el mismo instante fue que, por primera vez en su vida, Isaías realmente entendió quién era Dios. Y la reacción inmediata y la consecuencia fue que, por la primera vez en su vida, Isaías conoció quién era Isaías. Evitamos el contacto con lo santo porque sabemos que no somos santos. Pero tratamos de reprimir tal evaluación. No queremos oír que no somos santos. Queremos que la gente nos diga cuán grandes somos, cuán rectos somos y cuán virtuosos somos.

Una de las cosas más peligrosas para mí, o para cualquier ministro, es hablar acerca de la santidad de Dios porque, tan pronto lo hacemos, tenemos gente que se apresura en venir para decir, “oh reverendo, tú debes ser tan santo, porque solo una persona santa amaría esas cosas”. Y digo, “esperen un minuto. Si estoy obsesionado y preocupado con la santidad de Dios, no es porque sea santo. Es porque no lo soy y lo sé. Y sé que mi única esperanza descansa en un Dios santo que está preparado para perdonarme. No hay otra forma posible de seguir en pie, no puedo engañarme a mí mismo”. Y todas las bromas terminaron para Isaías. Un vistazo de la develada santidad de Dios, y él se desintegró. “¡Ay de mí! que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios”. Tengo una boca sucia. Mis labios revelan mi carácter. Las cosas que digo no son puras. Miento. Blasfemo. Maldigo. Y me doy cuenta en esta instancia que no solo mi boca es sucia, sino que es algo común. Es contagioso. “… y habito en medio de pueblo que tiene labios inmundos”.

Nuestros labios no son limpios porque nuestros corazones no son limpios. “…han visto mis ojos al rey…” Pueden notar que una vez que vio eso, una vez que vio la verdad acerca del carácter de Dios, no se pudo mentir a sí mismo nunca más.

Él se dio cuenta, por comparación, de lo sucio que estaba. El propósito de esto para Isaías y para ti no era destruir su autoestima, sino dejarte entender que la única esperanza posible para la autoestima viene del único que la tiene perfecta y pura, y quien nos acepta a través de la cruz.

Hablaremos la próxima vez acerca de la respuesta de Dios al quebranto de Isaías.

 

CORAM DEO

Nuestro pensamiento Coram Deo para este día tiene que ver con la respuesta de Isaías, su propia reacción personal al ver la santidad de Dios.

Permíteme pedirte que uses hoy tu imaginación. ¿Cómo responderías si tuvieras esa visión? Si pudieras cruzar el velo y mirar sin impedimento a la absoluta y cegadora pureza de Dios, ¿Qué es lo que te haría?

Algunas veces escucho a cristianos hablar de Dios como si Él fuera un amigo, en el sentido de ser como un par. He oído a personas decir eso… y les he dicho, ¿Qué harías si Cristo entrara en esta habitación ahora mismo? Y ellos me han respondido, “Iría donde él, le tomaría de la mano y le diría, vamos Señor, estemos juntos”.
Y les digo, ustedes no saben quién es Él. Si entrara en esta habitación y si tuvieras algún buen sentido, estarías en el suelo sobre tu rostro a sus pies clamando en sobrecogimiento ante su gloria. Y estarías aterrorizado hasta los huesos a la vista del Señor.

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Una audiencia celestial – 2/2

Aviva Nuestros Corazones

El ministerio de los ángeles en la vida de los creyentes

Una audiencia celestial – 2/2

Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Cuando haces algo tan sencillo como esto…

Mujer al teléfono: ¡Hola! Me gustaría hacer una donación para Aviva Nuestros Corazones.

Nancy: Esto hace una enorme diferencia. Nos permite hacer conexiones como esta…

Joyce: Mi esposo acaba de dejarnos. Recuerdo haber tenido compasión de mí misma. Solo pensaba: “Él acaba de abandonarme aquí”.

Me encontraba escuchando Aviva Nuestros Corazones, y Nancy estaba hablando específicamente ese día de los esposos. Estaba invitando a las mujeres para que oraran por ellos durante 30 días. Dentro de mí pensé: “no tienes idea de lo horrible que es mi esposo”. Y tan pronto dije eso, entonces Nancy dijo, “Y no me digan que no entiendo qué tan horrible es su situación”. Yo pensé, “¡¿Qué es esto?!” “¡¿Nancy está metida en mi cabeza?!”. Pero era el Señor usando a Nancy, usando Aviva Nuestros Corazones para anclarme una vez más a la Palabra de Dios, porque eso era siempre lo que Dios me estaba diciendo, “Joyce, deja de mirar a tu esposo y vamos a echar una mirada dentro de ti”.

De manera que Aviva Nuestros Corazones se convirtió en algo clave en mis pensamientos; se convirtió en mi ancla, ayudándome a alinearme con la Palabra de Dios.

Nancy: ¿Harías algo sencillo para ayudarnos a hacer una diferencia y potenciar nuestra habilidad de hablar la verdad de Dios en la vida de mujeres durante los próximos 12 meses? Haces una gran diferencia al llamar al 1-800-569-5959 para hacer una donación. Una vez más, el número es 1-800-569-5959 o puedes donar a través de AvivaNuestrosCorazones.com  Gracias por estar con nosotros y estar dispuestas a hacer la diferencia en este momento.

Leslie Basham: Las decisiones que tomes hoy para escoger hacer lo que es correcto están siendo reconocidas. Aquí está Nancy Leigh DeMoss

Nancy: A medida que obedecemos a Dios, a medida que vamos ejercitando nuestra fe, a medida que sufrimos algunas veces por hacer lo que es correcto, estamos montando una actuación que, en cierto sentido, los ángeles están observando.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia  de Saladín.

Durante las pasadas dos semanas, a algunos niños se les ha dicho sobre cierta persona que vive en el Polo Norte que les ha estado observando para saber si se han comportado bien o mal. Bueno, eso es ficción, por supuesto, pero ¿sabías que todos nosotros estamos siendo observados?

Las cosas que hacemos pueden traer gozo o tristeza a los seres angelicales que nos cuidan. Acompáñanos a medida que continuamos un estudio sobre los ángeles en la vida de los creyentes.

Nancy: Hablamos de los ángeles de Dios, los mensajeros santos de Dios. Los siervos invisibles de Dios, y cómo estos ángeles nos ministran como hijos de Dios, como creyentes en Cristo. En la última sesión aprendimos cómo los ángeles se regocijan cada vez que un pecador se arrepiente.

Hemos visto que los ángeles acampan a nuestro alrededor. Ellos forman un límite, una protección, alrededor de los que temen al Señor. Hemos visto como esos ángeles nos protegen del daño y cómo son enviados en muchos casos para liberarnos o rescatarnos de situaciones imposibles.

Ahora  me gustaría que veamos otra forma en que los ángeles ministran en la vida de los creyentes. Las Escrituras enseñan que los ángeles nos asisten en la batalla espiritual contra las fuerzas de Satanás,contra las fuerzas del mal.

Sabemos por el libro de Efesios, capítulo 6, que nos encontramos en una batalla, y que la batalla no es contra personas. El enemigo no es tu esposo o tus hijos o tus padres o tu prójimo. Nos encontramos en una batalla que es espiritual, y estamos batallando contra fuerzas espirituales de maldad, contra el poder de Satanás y el mal de este mundo.

Pero las Escrituras nos dicen que no tenemos nada de que temer. Tan fuerte como esas fuerzas del mal pueden ser, ellas no podrán contra Dios y Sus ejercitos celestiales. Estamos protegidas y ayudadas por un ejército poderoso de ángeles, quienes nos ayudan en esta batalla contra las fuerzas de Satanás y del mal.

Hay varias ilustraciones sobre este tema en las Escrituras. Una que viene a mi mente se encuentra en el libro del Génesis, capítulo 19. ¿Recuerdas cómo una muchedumbre de hombres violentos rodearon la casa de Lot en Sodoma? Ellos querían hacerle daño a Lot y a su familia, pero Dios envió dos ángeles para ayudarle.

En medio de ese ataque, los ángeles golpearon a los atacantes con la ceguera de modo que ellos no pudieran encontrar la puerta. Si no hubiese sido por la presencia de esos ángeles en ese momento, Lot hubiese estado en aprietos. Los ángeles fueron enviados para asistirle en la batalla espiritual contra las fuerzas de Satán y del mal que estaba motivando a esa muchedumbre.

Luego venimos al libro de Daniel, capítulo 10. Daniel ha estado orando a Dios por varios días. Dios ha enviado a un ángel para entregar un mensaje a Daniel, que es la respuesta a las oraciones de Daniel. De hecho, las Escrituras dicen que en el momento, el día, que Daniel empezó a orar, Dios envió el ángel con un mensaje.

Pero de alguna forma, de una manera que no podemos comprender porque no podemos ver estas realidades invisibles, durante 21 días, se nos dice que el ángel mensajero de Dios fue resistido y detenido por ángeles caídos. Los agentes de Satanás retuvieron al ángel de Dios durante 21 días para que él no pudiese entregar el mensaje a Daniel.

Ahora bien, Daniel continuó orando durante todo ese tiempo. A veces me pregunto qué hubiese sucedido si Daniel hubiese parado de orar en el día 20, o el día 19 o el 18.

¿A veces te has encontrado en una situación donde estás orando por algo durante un largo periodo de tiempo, quizás por un hijo que está lejos de Dios o en rebelión contra Dios, quizás por un compañero que no conoce a Dios; y has orado y orado? Quizás para ti no sean solo 21 días. Quizás sean 21 semanas o 21 años, y no hay evidencia de que Dios te haya escuchado o de que esté contestando tu oración.

Este pasaje debe darte esperanza de que Dios oye, y Él está trabajando en los cielos para enviarte una respuesta y cumplir Sus propósitos. No sabemos exactamente cuál es la respuesta, de qué manera Dios te responderá, o cuándo Su respuesta llegará. Pero es tan importante que perseveremos en la oración. Que no nos rindamos antes de que Dios envíe Su respuesta.

Mientras la historia se va desarrollando aquí en Daniel capítulo 10, el ángel finalmente llega a la presencia de Daniel y le explica que durante 21 días había estado tratando de entregar el mensaje, y que Dios finalmente había enviado al ángel Miguel —Miguel era llamado el arcángel, el ángel principal— para ayudar a este ángel anónimo que trataba de entregar un mensaje a Daniel.

Entonces Dios tenía, en este caso, dos ángeles que estaban involucrados en asistirle en este asunto de la batalla espiritual que se estaba llevando a cabo en los cielos, una batalla de la cual Daniel no tenía ni siquiera conocimiento.

Ahora bien, a veces nosotros estamos conscientes que se está librando una batalla cuerpo a cuerpo contra las fuerzas del mal y contra los poderes de la oscuridad. Pero considero que muchas veces nosotras no estamos conscientes de que estamos lidiando con esto.

El punto importante es que Dios sabe sobre esto. Él sabe y Él ve lo que está sucediendo en los cielos, y Él está en control de todo eso. Aun los ángeles caídos no pueden hacer más de lo que Dios les permite que ellos hagan. Ellos están bajo Su control y bajo Su poder. Y Dios envía a menudo ángeles para asistir en la batalla espiritual contra las fuerzas de Satanás y del mal.

Existe también otra manera en que los ángeles ministran nuestras vidas. Las Escrituras nos enseñan que los ángeles nos ministran o nos sirven, y que ellos proveen fuerza y sustento para nosotros cuando estamos débiles. Otra vez, vamos a las Escrituras y encontramos varias ilustraciones de este tipo de ministerio de parte de los ángeles.

¿Recuerdan en el libro de 1ra. de Reyes cuando el profeta Elías había ganado su gran batalla en el nombre de Dios? Fue Dios Quien obtuvo la victoria, pero Elías era un siervo de Dios. Él se dirigió al Monte Carmelo y se mantuvo en pie defendiendo la causa de Dios contra 850 falsos profetas —este  es el profeta solitario y sin esperanza  que había superado en número, por mucho.

Pero Elías creyó en el poder de Dios, quien era el Dios del fuego. Él sabía que los falsos dioses, estos falsos profetas, no tenían poder en absoluto. Entonces el  aceptó el desafío. Él enfrentó los poderes del mal y de la oscuridad, y Dios ganó una gran victoria,  vindicando Su nombre y Su poder.

Ahora vemos el siguiente capítulo, 1 Reyes 19, y encontramos que el profeta victorioso Elías estaba ahora exhausto. Él está agotado. Él está desalentado después de este enfrentamiento, y corre por su vida huyendo de la malvada reina Jezabel, quien había amenazado con matarlo antes del final del día. Ella estaba enojada por lo que había sucedido.

De manera que él está desalentado, y se sienta bajo un árbol y le pide a Dios que tome su vida, para que le deje morir. Luego, se recuesta bajo el árbol y se duerme. Él estaba exhausto.

Quizás te relaciones con este momento cuando te sientes desgastada. Para ti puede que no sea ese gran encuentro en el Monte Carmelo. Puede ser un encuentro con tres niños pequeños que has cuidado todo el día, y estás agotada. Bien, en esas ocasiones podemos estar desalentadas, y todo lo que queremos hacer es dormir y tal vez hasta morir.

Las Escrituras dicen,»De repente un ángel tocó a Elías y le dijo, ‘Levántate y come’» (versículo 5). ¿Ahora, no es eso práctico? “Él miró alrededor, y allí en su cabeza había una torta de pan horneada sobre carbones calientes y una jarra de agua”.

¿Cómo llegó aquello ahí? No creo que hubiera una cocina cerca en este desierto. Dios, en su obrar sobrenatural, intervino y proveyó exactamente lo que se necesitaba en ese momento.

Las Escrituras dicen, “Elías comió y bebió y luego se acostó otra vez” Él todavía estaba cansado. Y otra vez el ángel del Señor vino por segunda vez, le tocó y le dijo “Levántate y come, ya que el viaje es demasiado para ti” (versículo 7). Dios envió Su ángel, un mensajero, para fortalecer a su siervo en su tiempo de necesidad.

Cuando nos adentramos al evangelio de Marcos, encontramos a Jesús en el medio del desierto. Las Escrituras dicen que en ese tiempo de tentación Jesús estaba con los animales salvajes, y que los ángeles lo asistían (Marcos 1:13). Ahora, lo que me encanta de ese versículo no es solo que los ángeles servían a Jesús, sino que también a medida que profundizamos más en el Nuevo Testamento, nos damos cuenta que esos mismos ángeles cuidan de nosotras.

El libro de Hebreos nos dice en Hebreos 1:14 que “Todos los ángeles son espíritus ministradores para atender…” Encontramos la misma palabra: atender, servir, esperar —no solo a Jesús, sino “aquellos que heredarán la salvación…” Los hijos de Dios.

De la misma forma en que los ángeles ministran a Jesús en medio de ese desierto rodeado de animales salvajes, así mismo Dios, en los momentos claves de nuestras vidas, tal vez aun sin el conocimiento de nosotros, envía Sus ángeles para fortalecernos, animarnos, ministrarnos y conocer nuestras necesidades.

Existe también otro momento crucial en la vida de Jesús donde es ministrado por un ángel. Es justo al final de Su vida aquí en la tierra. En Lucas capítulo 22 encontramos a Jesús en el Huerto de Getsemaní, orando a Su Padre de los cielos justo antes de ir a la cruz, donde Él llevaría todo el peso de nuestros pecados sobre Él.

Jesús ora, en Su humanidad, “Padre, si es posible, aparta de mí esta copa. Sin embargo, Yo me rindo. Que no se haga mi voluntad, sino la tuya (verso 42, paráfrasis).

Las Escrituras nos dicen que en ese preciso momento un ángel del cielo se le apareció a Jesús y le fortaleció (véase versículo 42). La palabra aquí en el lenguaje original significa “hacer fuerte interiormente”. Lo hizo fuerte por dentro. El ángel lo fortaleció en medio de esta gran batalla espiritual.

Lo que me intriga es que en este momento de la vida de Jesús donde Él estaba completamente solo, humanamente hablando, Sus discípulos estaban durmiendo, y Él necesitaba fortaleza interna para hacer la voluntad de Dios. Y en ese momento tan crucial de Su vida el ángel Lo fortaleció. Pero los versículos siguientes nos dicen que ese no era el final de la batalla.

Continúa diciendo, “estando en angustia Él oró más intensamente y Su sudor era como gotas de sangre que caían a la tierra” (versículo 44). Y tú dirás, “Si el ángel le fortaleció… ¿no lo libraría entonces de la batalla? ¿Sabes lo que hizo? Por el contrario, le dio la fortaleza para seguir adelante en la batalla.

Si tienes esos tres niños de los que acabamos de hablar, no solo necesitas liberación de la batalla. Tú necesitas liberación para mantenerte en la batalla. Necesitas fortaleza interior para poder afrontar el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente…

Fue el ministerio de los ángeles que le dio a Jesús la fortaleza interna y el ánimo necesarios para seguir adelante y orar más intensamente. Él fue fortalecido por los ángeles para hacer la voluntad de Dios.

En la medida que miramos a Dios, vemos que Dios es el Único que nos fortalece. Pero creo que muchas veces Él envía a Sus ángeles como instrumentos de Su misericordia y de Su gracia. Puede que muchas veces no estemos conscientes que son los ángeles que nos alcanzan en determinado punto. Ellos vienen de Dios, así que no creo que debamos orar a los ángeles para que vengan y nos fortalezcan.

Debemos orar a Dios y decirle, “Dios, soy demasiado débil. Estoy muy necesitada. ¿Pudieras venir a fortalecerme en este momento de debilidad para no defraudarte? ¿Me pudieras dar valor y coraje para continuar? Y cuando Dios responde, considero que en algunos casos Él contesta a través de Sus ángeles.

Las Escrituras nos enseñan que los ángeles nos están observando. Pablo dice a Timoteo en 1ra de Timoteo 5, “Te encarezco delante de Dios, del Señor Jesucristo y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas” (versículo 21). Jesús está observando. Dios está observando. Y, Pablo dice, los ángeles escogidos están observando, así que asegúrate de obedecer estas instrucciones.

Luego continua Pablo y dice, en 1 Corintios 4, que nuestra forma de vivir es un espectáculo para los ángeles. A medida que obedecemos a Dios, a medida que ejercitamos nuestra fe, a medida que sufrimos por hacer lo correcto, somos un espectáculo. Estamos haciendo, en cierto modo, una representación que los ángeles observan.

Pienso en el libro de Job y como este siervo de Dios, este hombre justo, fue probado sin saber lo que nosotros sabemos acerca de la historia completa, acerca de lo que estaba sucediendo en los cielos entre Dios y Satanás. Todo lo que él sabía era que estaba sufriendo increíblemente.

En un solo día Job enfrentó la pérdida de todas sus posesiones y de todos sus hijos y luego se encontró luchando con sus bien intencionados —aunque no muy provechosos— amigos, (y su esposa, debo añadir), quienes no  fueron capaces de animarle y confortarle.

Pero las Escrituras dicen, “En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios despropósito alguno” Él no acusó a Dios falsamente. En su lugar dijo, “Jehová dio y Jehová quitó; bendito sea el nombre de Jehová” (1:21-22).

Ahora, desconozco, porque las Escrituras no lo dicen, y no podemos estar seguros de nada que las Escrituras no nos digan. Pero solo puedo imaginarme que en ese momento quizás los ángeles en el cielo estaban observando qué sucedería, tal vez echando un vistazo desde un balcón, por así decir. Ellos sabían lo que estaba sucediendo en el cielo y observaban para ver cómo el siervo de Dios respondería, el siervo de Dios que no sabía cuál sería el resultado. Él no sabía que Dios estaba en control, a diferencia de los ángeles que sí lo sabían.

Cuando Job dice, “bendito sea el Nombre del Señor”, me pregunto si esos ángeles no habrán empezado a aplaudir. Dios había sido vindicado. Su siervo había confiado en Él y dijo luego, “Aunque Él me mate, aunque pierda no solo mis bienes, no sólo mis hijos, pero aun mi misma vida, “aún yo confiare en Él” (Job 13:15). Los ángeles están observando.

Las Escrituras dicen en Hebreos capítulo 12 que hay “una gran nube de testigos” (versículo 1) juntos, en una especie de tribuna en el cielo. Ellos nos observan en la carrera que tenemos por delante aquí abajo. Considero que los ángeles forman parte de ese equipo anfitrión que está en el cielo observando si seremos fieles en correr la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Ahora bien, el hecho de que los ángeles nos estén observando, de que nos estén observando desde el cielo, debe ser para nosotros una increíble fuente de ánimo y de motivación y, me permito añadir, una responsabilidad también, a medida que caminamos aquí en esta tierra.

En su libro “Aunque camine por el valle”, el Dr. Vance Havner nos habla de un viejo predicador que trabajaba durante la noche en un sermón para su pequeña congregación. Su esposa le preguntó sobre el porqué estaba empleando tanto tiempo en un mensaje que sería escuchado por tan pocas personas, a lo cual el ministro le respondió, “Te olvidas, mi querida, lo extensa que será mi audiencia”.

Cuando recuerdas que tu audiencia es el cielo, eso te dará mucho más valor para continuar adelante cuando piensas que nadie está viendo lo que estás haciendo aquí en la tierra. Dr. Havner añadió, 
“Nada es trivial aquí si el cielo está mirando. Debemos jugar un mejor partido si recordamos quién está en las gradas”.

Así que madres, cuando piensen que nadie les ve y que nadie aprecia todos esos pequeños detalles que tienes cada día para con tu familia, recuerda que los ángeles las están observando.

Cuando te sientas tentada a tirar la toalla —cuando te canses, cuando te sientes débil en tu corazón, cuando te canses de hacer las cosas correctamente—sé fiel, porque los ángeles están observando.

Cuando te sientes sola y tentada a caer en ese pecado que tan fácilmente te acosa. Dios está observando, y los ángeles están observando.

Finalmente, los ángeles nos ministran de otra forma. Las Escrituras nos enseñan que en el momento de nuestra muerte, los ángeles nos toman y nos escoltan hacia el cielo. Hay un versículo en Lucas capítulo 16 que nos indica esta afirmación.

¿Recuerdas la historia que Jesús dijo sobre el mendigo Lázaro que había estado pidiendo en la puerta del hombre rico hasta su muerte? Cuando ellos murieron, la Escritura dice que el mendigo fue llevado (la palabra aquí es escoltado) por los ángeles en la presencia de Dios.

Creo que nos da una idea sobre lo que pasa en ese momento de nuestra muerte. Normalmente no podemos ver este acontecimiento cuando alguien muere. Quizás no podamos verlo cuando muramos nosotros. Pero Dios envía a Sus ángeles santos para escoltar a Sus siervos, a Sus hijos, de esta vida a la siguiente.

Hace muchos años, fui responsable de dirigir un campamento para niños; niños en edades tempranas —primero, segundo y tercer grados—venían cada día. Teníamos consejeros en el campamento y los niños se iban a la casa en la noche.

Bien, ese verano en particular, el 4 de julio resultó ser miércoles, así que tomamos el día libre en el campamento. Nuestros consejeros, quienes eran estudiantes en una universidad cristiana local, se fueron a escalar a las montañas Blue Ridge. Ese día me encontraba en la casa estudiando y preparando la lección que ensenaría a los niños al día siguiente.

Como el Señor iba disponiendo, me preparaba para enseñar un mensaje sobre el momento en que Jesús levantó a Lázaro de la muerte. Así que estaba pensando en todo este tema de la resurrección y cómo les enseñaríamos a los niños sobre la resurrección.

Recibí una llamada en la casa de uno de los consejeros, quien me dio la noticia que mientras estaban en la excursión una de las jóvenes había resbalado en el camino, se había caído y había fallecido de forma instantánea.

Al día siguiente tuvimos campamento. Tuvimos que regresar y decirles a los niños lo que había sucedido con Miss Vicki, su consejera de campamento. Compartí con esos niños, pensando en este pasaje de los ángeles escoltándonos al cielo y sobre otros pasajes como el que nos dice que Dios envía Sus ángeles para sostenernos, para guardarnos no sea que tropecemos contra una piedra.

Le dije a los chicos que nosotros no podíamos ver lo que había sucedido aquella mañana, pero que Dios le había dicho a uno de Sus ángeles, “Quiero que vayas y tomes a Miss Vicki, y quiero que la traigas a Mí hoy”. Entonces cuando nos toca ver lo sucedido a Miss Vicki que se resbaló y en esa caída , lo que realmente pasó es que los ángeles la tomaron y la llevaron a Dios en los cielos.

Cuando enfrentas la muerte, como todos lo haremos temprano o tarde, y cuando enfrentas la muerte de aquellas personas que amas, si son hijos de Dios, creyentes en Jesucristo, sabes que ellos no se fueron solos a su siguiente vida; ellos fueron escoltados. ¡Solo imagínate esa escolta de ángeles en la presencia de Dios para vivir con Él para siempre!

Leslie: ¿Sabías que los ángeles te escoltarán un día a la presencia de Dios? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando lo que las Escrituras nos dicen acerca del ministerio de los ángeles. Ella estará de vuelta para orar y concluir esta serie, El ministerio de los ángeles en la vida de los creyentes.

Si te has perdido alguna de estas series, todavía es fácil escucharlas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.  Puedes leer el texto o descargar el audio.

Por favor, quédate con nosotros, para Aviva Nuestros Corazones en nuestro próximo programa..

Mañana tendremos con nosotros a Barbara Rainey, quien nos animará a cultivar un estilo de vida de gratitud, una buena exhortación para comenzar un nuevo año.

Ahora vamos a orar con Nancy.

Nancy: Gracias Dios, por Tus santos ángeles y por como ellos nos ministran como Tus mensajeros, como ellos traen gracia a nuestras vidas en tiempos de necesidad. Señor, mientras vivamos aquí en la tierra, recuérdanos que estamos siendo observados, que en nuestros momentos privados, en nuestros momentos de lucha, en nuestros momentos de debilidad y de cansancio, los ángeles nos están observando. Queremos vivir el tipo de vida que haga que ellos te aplaudan.

Señor, a medida que enfrentamos la muerte —ya sea nosotros o de alguien que amamos— lo que es el momento de la muerte, permite que no temamos si somos Tus hijos y hemos colocado nuestra fe en Jesucristo, sabiendo que Tú caminas con nosotros por el valle de sombra de muerte y que cuando llegue el momento Tu mandarás a Tus ángeles para escoltarnos a Tu presencia. ¿Qué más gozo que este?

Gracias a Ti, Señor, por el regalo de esos ángeles. Oramos en el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Luz en medio del Dolor

DÍA 15

Salmo 13

Dosis: Pruebas y Fe

Luz en medio del Dolor

¿Hasta cuándo, SEÑOR, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando? SEÑOR y Dios mío, mírame y respóndeme; ilumina mis ojos. (Salmo 13:1–3) (NVI)

¿Qué sentimientos producen en ti estas palabras? ¿Imaginas al salmista pronunciando y escribiendo estos versos? ¿Qué crisis atravesaba? ¿Qué rompía su corazón? ¿Qué lo atormentaba? Enfermedad, persecución, ausencia, pérdida, muerte. Lo cierto es que sufre profundamente y clama: “¿Hasta cuándo?”

Hubo una época en la vida en que le hice a Dios la misma pregunta. Él permitió la crisis y el dolor por un largo periodo. Llegó el momento en que pensé que ya era suficiente, que no resistiría más, y gemí: “¿hasta cuándo?” La desesperación y la aflicción pueden llevarnos a un clamor intenso. Pero lo positivo es que ese clamor nos acerca a Él y nos hace entender, que Dios permite el dolor y a veces no interviene en el momento que lo esperamos para calmarlo, pero siempre su presencia está con nosotros y finalmente nos liberará: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

El salmista insiste y le dice: mira, respóndeme, alumbra: “SEÑOR y Dios mío, mírame y respóndeme; ilumina mis ojos. Así no caeré en el sueño de la muerte; así no dirá mi enemigo: «Lo he vencido»; así mi adversario no se alegrará de mi caída.”

Dios responde, nos mira, nos escucha, alumbra nuestros ojos para que veamos las cosas desde su perspectiva. Nos da una nueva luz. Cuando salí de la crisis entendí que Dios había trabajado con mi carácter, había cimentado mi fe, me había enseñado la dependencia y el valor de la oración. Y en su soberanía, Él utilizó mi aprendizaje espiritual de aquella etapa de la vida para consolar a muchas personas.

Me encuentro escribiendo en un tercer piso, abajo hay un bello parque, yo estoy a la altura de las copas de los árboles. Tengo una perspectiva diferente de la vida desde aquí, de quienes transitan abajo. El salmista culmina el salmo con una nueva perspectiva, ha reemplazado la preocupación por la alabanza y la gratitud: “Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación. Canto salmos al SEÑOR. ¡El SEÑOR ha sido bueno conmigo!”.

Oración: Señor enséñame a confiar, a esperar tu liberación con fe, a mirar con tus ojos las dificultades de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 30). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Lo que ocupa el primer lugar en sus pensamientos

Mujer Para la Gloria de Dios

Lo que ocupa el primer lugar en sus pensamientos

09/08/2014

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Programa de radio transmitido por la emisora cristiana “Radio Eternidad”, que busca ayudar a las mujeres cristianas a vivir de una manera sobria, justa y piadosa, entendiendo y desempeñando el rol que Dios les ha otorgado en una sociedad bajo la constante influencia del engaño del maligno.

Cuestionado

Martes 3 Septiembre

(Jesús dijo:) De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Mateo 18:3

Cuestionado

Desde el principio el hombre recibió del Creador todo lo necesario para ser feliz en la tierra. Ahora bien, muy a menudo no lo es, ¡es lo menos que podemos decir! Culpa fácilmente a su entorno, a los problemas cotidianos, a la sociedad o a Dios mismo. Pero, ¿acaso no tiene su propia responsabilidad en sus desdichas? Su propia visión, ¿no es distorsionada? ¡Podría preguntárselo!

Reflexionemos: el hombre se cree libre, pero es esclavo de sus pasiones. Prepararse para la eternidad, cosa absolutamente prioritaria, le parece inútil. Busca su bien en el placer, en lugar de buscar su placer en el bien. Considera a Dios como su enemigo, en vez de aceptar la maravillosa gracia que él le ofrece. Y todo esto es la consecuencia de un mal interior del cual el ser humano no puede salir por sí mismo, mal que lo ciega, distorsiona su juicio, destruye su voluntad y lo arrastra a su perdición: ese mal es el pecado.

Para que una persona sea feliz es necesario que pase por un cambio interior. Ese cambio se llama la conversión. Es el acto por medio del cual uno acepta, sin condiciones ni falsas excusas, su fracaso moral, entregándose a Dios para ser salvo; acto por medio del cual uno se declara incapaz de cambiar su naturaleza y confía en Jesús para recibir una vida nueva; es el acto por el cual la criatura extraviada, sin esperanza en sí misma, se vuelve a su Creador, el culpable a su Salvador, el hijo perdido a la casa paterna.

La conversión rompe el orgullo del hombre, y le abre un camino de felicidad con Dios.

2 Crónicas 19 – 1 Corintios 11:1-22 – Salmo 103:6-12 – Proverbios 22:17-19

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