¿Qué es la teología reformada?

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¿Qué es la teología reformada?

R.C.Sproul

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Hace algunos años, un profesor del Seminario Teológico Gordon Conwell, al norte de Boston, el Dr. David Wells, publicó un libro que cayó como una bomba entre el círculo de los teólogos de la nación. El título en español sería; «No hay lugar para la Verdad». Y el subtítulo, lo encuentro significativo, ya que él usó la frase: «¿Qué pasó con la Teología Evangélica?». Este libro causó gran revuelo en el mundo evangélico. El Dr. Wells expone aquí su preocupación por la desaparición de la teología confesional en la vida de la iglesia de hoy.

Me gustaría iniciar esta serie leyendo un breve comentario de este libro del Dr. Wells. Él hace esta declaración: «La desaparición de la teología en la vida de la iglesia  y la orquestación de esa desaparición por parte de algunos de sus líderes es difícil no notarlo hoy en día, pero, por extraño que parezca, no es fácil de probar. Es difícil pasar por alto en el mundo evangélico la adoración vacía que es muy frecuente, por ejemplo, en el cambio del foco central de la fe: de Dios a uno mismo y la predicación psicologizada que sigue a este cambio. En la erosión de su convicción, en su pragmatismo estridente, en su incapacidad para pensar agudamente sobre la cultura, y en el deleite de lo irracional».

Hace poco asistí a una reunión, en Filadelfia, era con la junta directiva de una organización conocida por la sigla ACE, que es la Alianza de la Confesión Evangélica, la cual se reunió en primer lugar debido al estímulo que produjo el libro del Dr. Wells, ya que este grupo estaba preocupado por ayudar a llamar a la iglesia de vuelta a su raíz confesional, entendiendo que El cristianismo tiene una teología.

Ahora bien, el propósito de esta serie que iniciamos hoy es dar una visión general, una especie de vistazo de la esencia de esa teología que se llama la Teología Reformada, a diferencia de otras ramas del cristianismo histórico. No tendremos tiempo o la oportunidad de ver todos los detalles de la Teología Reformada, pero quisiera darles una especie de compendio, una introducción a las ideas principales que encontramos en la Teología Reformada.

La primera cosa que quiero mencionar hoy es que la Teología Reformada es una teología. Ahora eso suena algo redundante, lo sé, pero quiero dejar en claro una distinción y es que hay una diferencia entre religión y teología. Una de mis ilustraciones favoritas para esto surge de una experiencia personal que viví años atrás. Fui invitado por la facultad y la administración de una universidad en el oeste medio del país era una universidad cristiana, y estaban sin presidente en ese momento, y como resultado, la escuela estaba pasando por un período de auto-evaluación, ellos me pidieron que hablara a la facultad acerca del tema «¿Qué es una universidad cristiana?».

Cuando aparecí en el campus, el decano me saludó y me dio una gira rápida por las instalaciones, y cuando pasábamos por el edificio de las oficinas de la facultad, noté que una de las puertas de las oficinas tenía grabado en la parte superior el nombre, «Departamento de Religión». Yo no dije nada, solo lo guardé en mi mente por un momento, y luego más tarde, en la noche, cuando me dirigí a los profesores con el tema, «¿Qué es una universidad cristiana?», antes de empezar mi mensaje, les pregunté. Les dije: «Me di cuenta esta tarde que tienen aquí en la universidad un Departamento de Religión. Y mi pregunta es, ¿este departamento siempre se ha llamado el Departamento de Religión?». Y hubo un profesor ya mayor al fondo de la sala que levantó la mano y dijo: «No, antes solía ser llamado. El Departamento de Teología. Lo cambiamos hace unos 30 años. por el Departamento de Religión». Le dije :» Bueno, ¿por qué lo cambiaron?». Él no sabía. Y pregunté al resto de la facultad, pero empezaron a especular acerca del cambio.

Dijeron: tal vez para facilitar a nuestros estudiantes el transferir sus créditos académicos de nuestra institución a otras universidades, etc. Bueno, en ese instante cambié a la siguiente pregunta: «¿Qué es una universidad cristiana?», o ¿qué es la educación cristiana?

Les recordé a mis colegas esa noche que hay una profunda diferencia entre el estudio de la religión y el estudio de la teología. Ahora, para aquellos que están viendo esta presentación, he puesto en mi pizarra un breve esquema donde hago una distinción entre dos enfoques que hay al tratar el tema de la fe. Uno, al que llamó centrado en Dios; y otro, centrado en el hombre.

Y la ilustración que utilizo aquí tiene un círculo con la palabra teología en ella y una línea que viene por debajo de ella a un sub-círculo, que dice: antropología. Y el propósito de mi diagrama es mostrar que en un enfoque de la fe centrado en Dios, la disciplina o el estudio de la humanidad, la ciencia de la antropología está incluida en la ciencia de la teología.

Esto refleja de alguna manera la forma en que los cursos universitarios se estructuraban en la Edad Media cuando se decía que la teología era la reina de las ciencias, con la idea de que todas las otras disciplinas en la educación estaban incluidas en la búsqueda de la verdad última que se encuentra en el estudio de la naturaleza y el carácter de Dios.

Y supone que el estudio de la humanidad se buscó siempre a la luz de nuestra comprensión de Dios, ya que el hombre es creado por Dios y que somos portadores de la imagen de Dios, para tener una adecuada comprensión de lo que significa ser humano primero tenemos que estudiar el prototipo en lugar de mirar a su reflejo.

Y a continuación, por debajo de la línea central, tengo contenido en un círculo el enfoque del hombre centrado en las cosas que ve la antropología, y luego bajo este un círculo más pequeño que dice religión. Si vamos a las universidades seculares de hoy y estudiamos religión generalmente esos estudios se llevarán a cabo en el marco del Departamento de Sociología o de Antropología.

Y la diferencia es esta: el estudio de la teología es el estudio de Dios en Sí mismo, primero y ante todo. El estudio de la religión es el estudio de un tipo particular del comportamiento humano. Nos damos cuenta que hay todo tipo de religiones en el mundo, y cuando las personas están involucradas en la religión, están involucrados en cierta cosas características como la oración y la adoración y el sacrificio y el canto y la devoción y ese tipo de cosas, todas pertenecientes a la parafernalia de las religiones humanas.

Y cuando estudiamos la religión desde una perspectiva humana, estamos examinando cómo personas que tienen ciertas creencias sobre lo sobrenatural se comportan en su vida personal y en su vida de culto. Pero cuando digo desde un principio que la Teología que la Teología Reformada es una teología, no una religión, quiero decir con esto que no es simplemente una manera de comportarse, que se puede determinar mediante el estudio de los asuntos humanos, se trata más bien de un sistema de creencias que es de hecho una visión de la vida y del mundo entero con Dios en el centro.

Ahora, vivimos en una cultura que tiene ciertos axiomas y adagios que son populares en la nomenclatura del día. Ustedes deben haber escuchado decir: que no importa lo que creas mientras seas sincero. Y esa idea comunica que lo que a Dios le preocupa realmente de nosotros es que seamos religiosos. No importa cuál sea la religión, siempre y cuando seamos sinceramente religiosos.

Bueno, esa idea está en un punto de colisión con el cristianismo bíblico, porque en primera instancia la Biblia reconoce que el hombre es incurablemente religioso, es homoreligiosus, y donde quiera que miremos en el mundo, nos encontramos con todo tipo de manifestaciones religiosas. Cuando el pueblo judío fue llamado por Dios y consagrado y apartado para ser una nación santa, no eran las únicas personas religiosas en el mundo.

Todas las naciones alrededor de ellos tenían sus religiones particulares. Pero cuando Dios hizo pacto con su pueblo y los llamó a ser santos, a ser diferentes en el comienzo mismo de su ley. Él dejó algunas cosas absolutamente claras. Lo primero fue, «No tendrás dioses ajenos delante de mí». Y lo segundo, «No harás para ti mismo ninguna imagen».

Al comienzo del pacto del Antiguo Testamento en el Sinaí hubo un énfasis en una fe que había de ser diferente a las otras religiones, una fe que se centró y se centra en el carácter mismo de Dios. Ahora, sabemos lo que ocurrió muy temprano en la historia de Israel en el Antiguo Testamento. Recientemente tuvimos una conferencia en Orlando sobre lo esencial de la fe Cristiana, y pedí la atención para ver un incidente que quedó registrado en el capítulo 32 del libro del Éxodo, voy a leerles una parte de este episodio, empezando con el verso 17. Leemos lo siguiente: «Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo».

Ahora imagínense este escenario. Moisés acaba de regresar del Monte Sinaí. Él ha estado a solas con Dios, conversando con Dios, por así decirlo, cara a cara. Y cuando él desciende de la montaña, se encuentra con Josué, y Josué viene a Moisés y le dice que escucha este ruido fuerte proveniente del campamento.

Y el primer instinto de Josué fue imaginar que había algún tipo de guerra porque no se escucha este tipo de gritos, chillidos y alaridos de un tumulto de gente excepto en el campo de batalla. Pero a medida que se acercaba, dijo «espera un minuto». No es el sonido de la victoria, no es el sonido de la derrota.

Es el sonido de cantos lo que escucho. Y se dio cuenta de que se estaba acercando a la gran asamblea de los hijos de Israel, ya que habían sido convocados para la observancia religiosa cantando vigorosamente en la celebración de su religión, pero fue una celebración que se centró en un becerro: Un becerro de oro que el pueblo le había impuesto y suplicado al sumo sacerdote Aarón que les hiciera, para que pudieran tener un dios como todas las otras naciones, un dios que fuera tangible, un dios que pudieran ver, un dios que fuera contemporáneo, un dios que fuera relevante, un dios con el que pudieran emocionarse.

Y el primer sumo sacerdote consagrado por Dios mismo sucumbió a las demandas de la gente, y les construyó un becerro de oro. Ahora, mientras tanto, en lo que esto ocurría, inicialmente Moisés, usted recuerda, había estado en el Sinaí en una relación con Dios. Y Dios sabía lo que estaba pasando al pie de la montaña, pero Moisés no.

Escucha lo que Dios le dijo a Moisés en el versículo 7: «Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende,.. porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; »

Las personas se dedicaban a la religión, pero la religión que estaban celebrando era una religión que tenía una teología de este mundo, una teología que distorsionaba y corrompía el propio carácter de Dios, una teología que se alejó de la adoración verdadera y digna de Dios a la adoración de cosas hechas por el hombre.

Y Dios dijo a Moisés: Mira esto, ellos están adorando este becerro. Y están diciendo que este es el dios.. que los sacó de la tierra de Egipto, como si ese becerro, hecho por sus propias manos, pudiera haberles liberado de cualquier cosa. Ellos oraron al becerro; le ofrecieron adoración y sacrificios. Y el becerro era sordo, el becerro era mudo. No podía ver nada, no podía hacer nada. No era omnipotente, sino impotente. Pero fue un sustituto del Dios vivo.

Ahora bien, en el primer capítulo de Romanos, el apóstol Pablo dice que Dios se ha revelado, él mismo a través de las cosas que fueron hechas manifiestas claramente, de manera que todos en este mundo conocen el eterno poder y divinidad de Dios. Y sin embargo, el principal pecado de la humanidad es tomar ese conocimiento de Dios y menospreciarlo, para hacer lo que el Apóstol dice en Romanos: que detienen con injusticia la verdad, y luego intercambian esa verdad por la mentira y sirven a las criaturas antes que al Creador.

El intercambio es entre lo incorruptible, trascendente, santo que Dios es, por la corrupción de las cosas hechas por hombres. En otras palabras, amigos, el pecado más básico que nosotros, y no solo los aborígenes paganos o las tribus primitivas cometen, sino el que nosotros cometemos, lo que nos acosa la tendencia a la idolatría. Y la idolatría involucra religión, pero incluso la religión cristiana puede ser idólatra. Cuando despojamos a Dios de sus verdaderos atributos y ponemos en el centro de nuestra adoración algo que no sea Dios mismo.

Ahora bien, si vamos a mirar la esencia de la Teología Reformada, tengo que decirles que el foco más estricto de la Teología Reformada está en la teología, en el conocimiento del Dios verdadero. Vivimos tiempos donde la gente dice que la teología no importa. Esto es lo que denuncia David Wells en su libro, «No hay lugar para la Verdad».

Lo que cuenta es sentirse bien, ser servidos en nuestras necesidades psicológicas, tener un lugar donde podamos sentir al calor del compañerismo y tener un sentido de pertenencia y de relevancia. Y la teología es algo que divide, algo que suscita controversia y debates. No necesitamos doctrina, se nos dice, necesitamos vida.

En el corazón de la Teología Reformada está la afirmación de que la teología es vida, porque la teología es el conocimiento de Dios. Y no hay conocimiento más importante que exista para informar a nuestras vidas que el conocimiento de Dios.

De esto trataba la Reforma Protestante. Hubo escándalos en el sacerdocio, se nos dice que había problemas de inmoralidad, tanto entre el pueblo católico romano como entre los protestantes. Y Lutero en ese momento dijo que Erasmo atacó al Papa en su vientre. Él dijo yo lo ataqué en su doctrina. Lutero aún admitió haber dicho: hay comportamientos escandalosos entre nuestra propia gente, pero lo que tratamos de hacer primero es venir a una comprensión profunda de Dios, porque nuestras vidas nunca serán reformadas, nunca serán puestas en conformidad a Cristo hasta que antes tengamos una comprensión clara del original, del modelo, del ideal, de la verdadera humanidad que se encuentra en Cristo. Y eso es una cuestión de teología.

Así que empecemos con el claro reconocimiento de que la fe Reformada es una teología, una teología que impregna toda la estructura.

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Su gracia es suficiente – 3/3

Aviva Nuestros Corazones

 El Shaddai – El Todo Suficiente

Su gracia es suficiente – 2/3

Nancy Leigh DeMoss

 

Leslie Basham: El apóstol Pablo dijo que a él le alegraban sus debilidades.  Nancy Leigh DeMoss dice, “Nosotros no podemos entender esto desde nuestra perspectiva humana”.

Nancy Leigh DeMoss: “¡Suena como un loco! ¿Encontrar placer en las pruebas y en los problemas?… ¿Por qué? Porque él sabe que en medio de todo esto la gloria de El Shaddai será manifestada, y esta no puede ser vista de ninguna otra forma.

“Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Co 12:10)

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss  en la voz de Patricia de Saladín.

Si las plantas pudieran hablar, probablemente te dirían que les proveas mucha agua y sol, pero que seas cuidadosa con la poda.  Pero si te importa la planta cortarás las ramas secas para que las nuevas puedan crecer.

Estamos por escuchar como Dios hace las mismas cosas en nuestra vida.  Nancy está  en la serie El Shaddai: El Todo Suficiente.

Nancy: El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo  (Prov. 18 10).  Aquellos quienes conocen Tu nombre ¡oh  Señor! pondrán su confianza en Ti porque Tú no has olvidado a los que Te buscan.

El conocer el nombre de Dios es conocer a Dios.  Y conocer a Dios es confiar en Él.  Hemos visto que el nombre del Señor es un lugar al cual podemos correr y estar protegidos.

En las últimas sesiones hemos estado viendo un nombre de Dios en particular el cual ha sido una torre fuerte de refugio en mi propia vida.  Es el nombre de El Shaddai.

El —todopoderoso, fuerte, omnipotente Dios quien todo lo puede.  Nada es muy difícil para Él.

Hemos visto que El Shaddai, este Dios, fuerte, todopoderoso, fue capaz de darle a Abraham y a Sarah un hijo cuando era humanamente y físicamente imposible para ellos tener un hijo.

Hemos visto que Dios esperó, o los hizo esperar a ellos veinticinco años desde la primera vez que les dio la promesa de un hijo, hasta que esa promesa fue cumplida.

Esperar por el Señor es algo muy difícil de hacer, ¿no crees?  Para nosotros veinticinco años parecen ser una eternidad, pero en realidad no lo son.  A la luz de la eternidad es solo un momento.

Entonces necesitamos la perspectiva de Dios, y aprender a esperar en el Señor aun  cuando parece ser que Él no cumplirá sus promesas.

Ahora, hay tantas implicaciones prácticas de este nombre para nuestras vidas.  Hemos visto que El-Shaddai… Shaddai—Dios como una madre que amamanta—el pecho de Dios. Esta palabra viene de la palabra hebrea para seno.  Él es como una madre que amamanta; quien se derrama a Sí mismo en nuestras vidas.

Entonces no solo Él es poderoso y capaz, sino que también es tierno y proveedor.  Él es Todo Suficiente.  Hemos visto que el nombre de El-Shaddai, Dios Todopoderoso, El Todo Suficiente, a menudo en las Escrituras está unido con el Dios que nos bendice. Él nos colma de bendiciones.  Pero quiero que en esta sesión veamos otra implicación de este nombre El Shaddai, y es que Él es el dador de frutos.

Desde la primera página de las Escrituras hasta el libro de Apocalipsis, verás un tema, y es que Dios quiere que Su pueblo sea fructífero, productivo.

En las primeras páginas del Génesis, Dios les dijo a Adán y a Eva: “Sed fecundos y multiplicaos” (Gen 1:28).  Ahora, obviamente Dios estaba hablando de que se unieran físicamente para procrear hijos y de esta forma poblar el mundo. Pero hay muchas formas en las que Dios quiere que seamos productivos o fructíferos mientras vivimos en unión y comunión con Él.

Es El Shaddai quien nos hace fructificar y multiplica nuestras vidas. Abram empezó con ser Abram (padre exaltado) a ser Abraham (el padre de multitudes).

Dios se agrada cuando somos fructíferos en extremo. Él quiere que seamos fructíferas.

En Génesis capítulo 28, el hijo de Abraham, Isaac, dice a su hijo “Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique…” (v.3) El Shaddai es quien nos hace fecundos.

En Génesis capítulo 35, Dios le dice a Jacob, “Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate…” (v.11).   El Shaddai es quien nos hace multiplicar.

Ahora también aprendemos en Juan capítulo 15, cuando Jesús le dijo a Sus discípulos que nuestro Padre que está en los cielos es glorificado cuando nosotros como sus discípulos traemos mucho fruto.  (Ver v. 8)

Él quiere que seamos fructíferas en extremo. Nuestro propósito en esta vida es traerle gloria  a Dios, y  ¿cómo traemos gloria a Dios?  Siendo fructíferas, trayendo mucho fruto.

¿Qué clase de fruto espera Dios que produzcamos?  Necesitamos saber cuál es el fruto esperado para que acudamos a El Shaddai, nuestro Todo Suficiente, para que Él produzca el fruto a  través de nosotras.

Bueno, Dios quiere producir en nosotras el fruto de justicia, de una vida santa.  Dios quiere producir en nosotras el fruto de Su Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, bondad… Yo no tengo nada de esto en mí.

Por mi misma, nunca podría tener el fruto de la bondad. Es por eso que tengo que contar con Su suficiencia.  Él es el dador de frutos.  Él es quien produce el fruto del Espíritu en nuestras vidas.

El fruto que Él quiere producir en nosotras es el fruto de Cristo viviendo y expresándose a través de nosotras, el fruto del carácter de Cristo formado en nosotras, el fruto de ser una bendición para otros que vienen de tener la vida de Cristo en nosotros, el fruto de hijos—de hijos naturales.

Tú que eres madre, Dios está complacido cuando tú tienes hijos, pero no sólo dar a luz hijos, sino que quiere que estos hijos tengan un corazón para Dios.  Querrás que esos hijos sean espiritualmente fructíferos.

¿Quién es el dador de los frutos?  Es Dios, El Shaddai, quien te capacita para guiar y entrenar a tus hijos para andar en los caminos de justicia.  Es El Shaddai en ti quien será tu suficiencia mientras discípulas esos niños pequeños.

Ahora, algunas de ustedes tal vez sean solteras como yo, y no tengan hijos naturales. Pero les digo algo—tengo, hijos espirituales en diferentes lugares y alrededor de todo este país.  Un par de ellas están hoy sentadas aquí en esta grabación—son mujeres que no sólo han influenciado mi vida, sino que Dios también me ha permitido ser productiva en sus vidas, animándolas en su caminar con el Señor.

¿Qué nos capacita para producir fruto en la vida de otras personas?  ¡Es El Shaddai! Él es mi suficiencia.  Él es quien produce el fruto en nosotras.

Y es que Dios no tenía en mente que tú y yo, como Sus hijas, simplemente existamos en este planeta, o que sólo sobreviviéramos… que simplemente vayamos por la vida, lidiando con la cotidianidad. Dios quiere que produzcamos fruto en abundancia.

Yo creo que Dios quiere hacer todo esto en mi vida.  Quiero tener el mismo tipo de fe de Abram, quien era de noventa y nueve años de edad y aún no había señal alguna de que la promesa de Dios se cumpliría, de que él sería el padre de multitudes, pero las Escrituras dicen que él le creyó a Dios  (Ro. 4:30).

Él le creyó a El Shaddai, al Todo Suficiente. Amo a Dios y quiero glorificarlo con mi vida. Quiero ser muy productiva para Su gloria pero yo no tengo la capacidad de producir fruto por mí misma. Y tú tampoco.

Aparte de Dios lo único que tenemos son estos cuerpos estériles. Es por esto que Jesús dijo, “es crucial que permanezcan en Mí y Yo en ustedes, que se mantengan conectadas a la vid.” (Ver Juan 15:1-18)

Ese pequeño bebé no será alimentado por su madre a menos que el infante se acerque a su madre y se una a ella.  Ahí se produce una unión, una unidad que capacita a la madre para derramarse en ese bebé. A medida que permanecemos en Cristo y en la medida que Su Palabra habita en nosotros, Dios derrama Su suficiencia en nosotros para que no simplemente existamos, sino para que seamos fructíferas.

Verás, es El Shaddai quien también castiga y disciplina Su pueblo para que podamos ser más productivas.

Es interesante ver que a través de las Escrituras, El Shaddai, Dios Todopoderoso, está relacionado no sólo con las bendiciones de Su pueblo, sino también en hacernos dar fruto; como también está conectado con el Dios que disciplina a Su pueblo para que pueda ser más productivo.

Porque para experimentar la suficiencia de Dios, el Todo Suficiente, El Shaddai, primero debemos experimentar nuestra propia insuficiencia. Para experimentar Su plenitud, debemos primero vaciarnos totalmente.

Dios no va a venir a llenarnos si estamos llenas de nosotras mismas, con nuestros propios recursos, nuestro propio orgullo. En ocasiones Dios nos disciplinará para vaciarnos y para erradicar de nosotras el orgullo y el egoísmo, para que podamos ser llenas con Él mismo.

Mientras más orgullo y autosuficiencia haya en nuestras vidas, menos fruto daremos para la gloria de Dios. Él quiere que seamos más fecundas, que demos mucho fruto, de manera que Él trae disciplina a nuestras vidas para que podamos ser más productivas.

Entonces ¿Cómo debemos responder a El Shaddai?  Hemos visto las implicaciones que Su nombre tiene en nuestras vidas, y sólo quiero terminar esta sesión meditando brevemente sobre cómo debemos responder al Dios Todo Suficiente.

Yo creo que lo primero, y obviamente es la respuesta adecuada, es responder en adoración. Mientras Dios se revela a Si mismo con todos Sus diferentes nombres y revela Su carácter, nuestra primera respuesta debe ser adorar a Dios.

Me encanta ese pasaje en Génesis capítulo 17 donde Dios se aparece a Abraham a la edad de noventa y nueve  años para decirle, “Yo soy  [El Shaddai]” [la primera vez que ese nombre fue usado] anda delante de mí y se perfecto” (v. 1).

El siguiente versículo nos dice que Abraham se postró sobre su rostro. Él reconoció  que estaba en la presencia de la grandeza, la suficiencia, la toda suficiencia de Dios. Abraham ya había visto su propia insuficiencia y la insuficiencia de cualquier otra persona o cosa para proveer el hijo del pacto, el hijo de la promesa que le sería dado.

De manera que, a la luz de este Dios todo suficiente y omnipotente—antes de ver la respuesta de la promesa de Dios—él adora. Ahora bien, algunas de nosotras pensamos,   “Una vez que vea la respuesta de Dios, una vez que Dios me saque de este desastre, una vez que Dios me saque de este tiempo de aflicción, entonces lo alabaré.”

¡Claro, por supuesto que lo harás!  Pero el reto es—y esta es una evidencia de tu fe: ¿Lo adorarás ahora cuando no puedes ver el resultado de Su provisión?  Cuando todo lo que tienes es la fe que te dice que Dios es todo suficiente, ¿lo alabarás?  ¿Te postrarás sobre tu rostro delante de Él en adoración?

Mientras alabamos a El Shaddai, necesitamos reconocer nuestra propia insuficiencia.  Somos incapaces de cumplir con lo que Dios quiere hacer dentro de nosotras y a través de nosotras.  No puedes criar esos hijos tú sola. No puedes amar a ese esposo en tus fuerzas. No puedes testificar de Dios de la forma que Él lo espera dentro de tu lugar de trabajo en tus propias fuerzas.

No puedes producir el fruto del Espíritu en tu vida por ti misma.  Reconoce tu propia insuficiencia. ¡Pero no te quedes ahí!  ¡No continúes con la mirada en ti misma!

Ahora, algunas de nosotras tan solo sustituimos nuestra insuficiencia con otros. Nos damos cuenta de que no somos suficientes, y entonces buscamos a alguien más—como lo hizo Abraham cuando buscó su siervo y cuando buscó a Agar para proveer una solución a su problema de falta de hijos.

Y Dios dice, “Hazlo a tu manera—Yo lo haré a la Mía”.

No te conformes con menos de lo que Dios quiere para tu vida, No te conformes con la suficiencia de otras personas para proveerte, cuando Dios quiere darte toda Su suficiencia.

Entonces necesitamos dejar de enfocarnos en nosotras mismas y en nuestra propia suficiencia—necesitamos quitar los ojos de los demás y de su suficiencia parcial. Dejar de mirar hacia adentro, dejar de buscar afuera y empezar a mirar hacia arriba.

Mantén tu mirada siempre en Dios, El Shaddai, quien es toda nuestra suficiencia.  Él solamente Él es nuestra suficiencia.

Cantamos muy fácilmente ese pequeño coro que dice “Cristo es todo lo que necesito”.  Pero ¿En verdad creemos eso?

Alguien dijo que nunca sabrás que Cristo es todo lo que necesitas hasta que Él sea todo lo que tengas. Cuando Él es todo lo que tienes entonces llegarás a entender que realmente Él es todo lo que necesitas.  

En lugar de buscar adentro y afuera, mira hacia arriba y confía en toda Su suficiencia.  Esto significa, como lo hemos visto en la vida de Abraham, estar dispuestas a esperar en Dios.

Ahora, estoy dispuesta a esperar mientras Él se de prisa.  Puedo esperar por cinco minutos o cinco días o tal vez cinco meses, si es necesario, pero es en la espera cuando ya no hay esperanzas cuando vemos lo mejor de Dios; es ahí cuando vemos la mayor expresión de Su Suficiencia.

No tomes los asuntos en tus propias manos.  Tomó veinticinco años desde la primera vez que Dios le prometió un hijo a Abraham hasta que Abraham sostuvo su hijo Isaac en sus brazos… ¡veinticinco años!

Pero Dios no tenía prisa, y ciertamente no estaba retrasado. Dios espera, muchas veces hasta que está claro que ya no hay salida alguna para esta situación a menos que Él intervenga.

Confía en Su suficiencia y mientras esperas acércate a Él.  Como ese niño que se acerca al seno de la madre para ser alimentado por su madre, acércate a Dios y permite que Él se derrame en tu vida y llene cada una de tus necesidades.

Esta fue la experiencia que tuvo el apóstol Pablo.  Él habla acerca de esto en 2da a los Corintios, en el capítulo 12.  Recuerda como le fue dado este aguijón en la carne. No sabemos de qué se trataba, pero sabemos que era un tipo de aflicción.  Y Él dijo “Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí” (v.8).

No hay nada de malo con pedirle a Dios que remueva la situación, pero cuando Dios no la remueve, ¿qué es lo que haces?  Escucha las palabras de Dios a Pablo, en el versículo 9 de 2da a los Corintios, en el capítulo 12: “Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”.

Entonces, ¿qué dijo Pablo?  Está bien, El Shaddai.  Tu fuerza es suficiente.  Entonces, ¿qué hago? “Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades…” (v. 9-10).

De eso me gloriaré en lugar de ser fuerte en mí misma. Me gloriaré en mis debilidades porque es allí cuando puedo ver la mayor expresión de la gracia de Dios, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en mis debilidades.

¡Suena como un loco!  ¿Encontrar placer en las pruebas y los problemas?  Pero  ¿por qué? Porque Él sabe que en medio de todo esto la gloria de El Shaddai será manifestada, y esta no puede ser vista de ninguna otra forma.

“Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (v. 10)

Nathan Stone escribió un libro clásico hace muchos años sobre los nombres de Dios. El resumió este nombre de El Shaddai, “Dios Todopoderoso”, como está traducido en nuestras biblias.  Él dijo,

“El nombre Dios Todopoderoso, El Shaddai, nos habla de la inagotable fuente de Su abundancia.”

Me encanta la palabra “inagotable”. Dios, como el Todo Suficiente nos provee de lo que Él tiene y lo que nos da es interminable. Continúa diciendo,

“Nos habla de Sus riquezas y de la plenitud de Su gracia, manifestada en Su amor sacrificial que se entrega a favor de los demás. Nos habla de que toda buena dádiva viene de Dios, y de que Él nunca se cansa de derramar Sus misericordias y Sus bendiciones sobre Su pueblo.”

“Pero no debemos olvidar”, nos continúa diciendo él, “que la fortaleza de Dios es perfecta en nuestras debilidades.  Su suficiencia es manifestada más aún en nuestra insuficiencia, Su plenitud en nuestra escasez.  Nos llena para que de nosotros fluyan ríos de agua viva para la humanidad que está sedienta y necesitada”.

¡Me gusta esto!  Necesito recursos y tú también.  En mi vida diaria y en el rol que desempeño en el cual Dios me ha llamado a ministrar la Palabra de Dios, y a ti también, mientras desempeñas tu rol de madre  o de esposa en casa. Yo necesito, tú necesitas, esas reservas frescas, esa provisión de cada día para  poder dar a otros.

Cuando se nos terminan las provisiones, como el viejo dicho dice “Las dádivas de nuestro Padre apenas comienzan”. (Él da más gracia”)

No hay límite para Su provisión. Él nos ofrece una fuente inagotable de Suficiencia. Entonces Dios se dio a conocer a Sí mismo a Abraham como El Shaddai, Porque yo soy El Todo Suficiente y luego Dios dijo,  “anda delante de mí y sé perfecto”.

Si Dios no se hubiera dado a conocer a Sí mismo a nosotros como El Shaddai no tendríamos esperanza para caminar delante de Él y estar sin falta alguna.

Hemos visto como El Shaddai es quien nos bendice. Él es quien nos hace productivas.  Él quiere que seamos fecundas en abundancia, y nos corrige para ayudarnos a producir más fruto para Su gloria.

En el libro de Job el nombre de El Shaddai es mencionado treinta y una vez, y mientras el siervo de Dios estaba sufriendo él reconoció que en última instancia la corrección venía de la mano de El Shaddai, no como castigo, no como juicio, pero como una forma de purificación, de poda, de limpieza, fruto de la obra de Dios para que la vida de Job pudiera traer mucho fruto para la gloria de Dios.

Señor, te damos gracias por la persona que en este momento está experimentando la corrección de Tu mano y por todas nosotras que hemos ya experimentado Tu corrección, y por las que en algún momento de su vida experimentarán Tu corrección.  Gracias porque Tú eres nuestro El Shaddai, en quien podemos confiar, que nos estás corrigiendo y podando para erradicar el egoísmo y el orgullo para vaciarnos de nosotras mismas para ser llenas de Ti para que nuestras vidas lleguen a ser productivas en extremo.

Ayúdanos a aceptarte y aceptar la corrección de Tu mano y produce oh Dios en nuestras vidas, te rogamos, el apacible fruto de justicia para que Tú y solo Tú seas glorificado, te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Hay algo difícil que te está preocupando o que te pone nerviosa?  Nancy Leigh DeMoss te ha estado ayudando a recordar que puedes superar esto con la fortaleza que  te da Dios.

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La semana que viene estaremos celebrando un acontecimiento muy especial. Se trata de la llegada de nuestro salvador Jesucristo al mundo.

No te pierdas en siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.  Nancy estará comenzando una serie titulada, “María de Nazaret”.  En esta serie nos presentará a María, una mujer joven ordinaria que le dijo «sí» a Dios, y nos la presenta como un ejemplo del tipo de mujer que Dios elige para cumplir Sus propósitos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Un diálogo sin palabras

DÍA 27

Salmo 19

Dosis: Contemplación

Un diálogo sin palabras

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia las obras de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.” (Salmo 19) (RVR)

Este salmo es un hermoso poema. Un himno a la creación. La naturaleza habla de la presencia de Dios. Los cielos y el firmamento revelan su grandeza divina. La creación es prueba de su poder.

La semana pasada me di tiempo para hacer una breve caminata por la universidad donde estudian mis hijas. El campus está rodeado de bellos y amplios jardines. Con cada paso que daba re descubría la belleza de la naturaleza, me deleité en las tonalidades de verdes en el grass, los arbustos y los árboles. Me detuve a admirar la belleza de las flores y sus variedades, ¿qué quería comunicarme Dios con esa explosión de belleza? La diversidad de aves me hicieron levantar la mirada para descubrir sus nidos: “los cielos cuentan la gloria de Dios”. Y hasta algunas de ellas se cruzaban sin temor en mi camino.

Seguí caminando y los tímidos venados que rondan por allí, me hicieron recordar el Salmo 18 donde David escribe que Dios “hace sus pies como de ciervas y en sus alturas lo hace andar” ¡Pensé cuántas veces andamos pensando sólo en cosas terrenales cuando fácilmente podemos viajar a esas alturas celestiales! Dialogué con Dios con un profundo sentido de gratitud. Él ha creado todo esto para nosotras, pero a veces no nos detenemos a observarlo. No le damos el valor que tiene, no desciframos ese lenguaje sin palabras que revela las virtudes de un Dios Creador.

El sol de día, la luna y las estrellas de noche, declaran su sabiduría, que llega a todos los rincones del mundo: “En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.” ¡Qué Dios tan poderoso que hasta el sol se pasea orgulloso por los cielos para declarar su gloria! ¡Nada se esconde del calor del sol porque así Dios lo ha determinado!

Si todo lo que existe refleja el amor, el poder y la virtud de un Dios Creador, ¡cómo no irrumpir en un cántico de alabanza! Mis palabras de gratitud no fueron tan poéticas pero sí sinceras, y concluí esa caminata dialogando con Dios y me dispuse a hacer todas las cosas pendientes de un día muy atareado con un espíritu de alabanza.

Oración: Señor enséñame a deleitarme cada día en ti y a alabarte por tu creación maravillosa. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 42). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

No seas incrédulo, sino creyente.

Martes 17 Septiembre

No seas incrédulo, sino creyente.

Juan 20:27

Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Juan 20:31

Yo era nihilista (2)

«Decidí atacar la fuente de su creencia, dicho de otra manera, abrir la Biblia, leerla atentamente y levantar el catálogo de sus contradicciones. Una tarde, mientras la estaba leyendo con el objetivo de destruirla, repentinamente sentí una presencia que venía a mí y me decía: «Alexis, eres un pecador, pero te perdono porque te adopto como mi hijo a partir de hoy». Ese día de julio del año 2005 marcó el comienzo de mi conversión: reconocí a Dios al experimentar su presencia amorosa y misericordiosa.

Desde esa revelación y hasta mi bautismo, cambié mi relación con los demás, mi manera de ver el mundo, de pensar. Según mi amigo Mike, incluso mi mirada, hasta aquí sombría y atormentada, se transformó. Sin embargo, esta conversión marcó más el comienzo de mi búsqueda que su fin. Deseoso de dar un fundamento racional a la experiencia que había vivido, decidí consagrar mis estudios a las relaciones entre la razón y el cristianismo. Después de graduarme, expuse en oración esta alternativa: proseguir en el camino académico, o mostrar a la gente los tesoros del pensamiento cristiano. El Señor me condujo en esta segunda dirección. Desde entonces me esfuerzo por recordar que si Dios se revela a través de la experiencia, también lo hace mediante la razón. ¿Cómo, en efecto, puede uno amar a una persona sin tratar de conocerla, de comprender quién es?».

Alexis

Si a veces Dios se deja descubrir por medio de la experiencia o la razón, solo la fe nos permite conocer plenamente la revelación de Dios en Jesucristo.

2 Crónicas 32:20-33 – 2 Corintios 6 – Salmo 106:6-12 – Proverbios 23:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL DIVINO PROPÓSITO DE DIOS

Septiembre 16

EL DIVINO PROPÓSITO DE DIOS

Nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

Efesios 1:4

Mientras Israel andaba todavía errante por el desierto del Sinaí, Moisés les dijo: “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto” (Dt. 7:7-8). Dios no escogió a los judíos por quienes ellos eran, sino por lo que Él es.

Lo mismo puede decirse de los creyentes que Dios escoge. Él los escoge basándose únicamente en su voluntad, propósito y amor divinos. No hay nada que usted hiciera para ganar la salvación; es toda de Dios. Agradezca que Él lo escogiera desde antes de la fundación del mundo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

1/4 – La familia eterna de Dios

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

1/4 – La familia eterna de Dios

Adrian Rogers

 

Jesucristo es el experto edificador de hogares, pero tenemos a un enemigo que destruye todo lo que Cristo hace, el diablo; no permita que el padre de este este mundo destruya lo Cristo ha edificado

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

24 – La Educación Sexual

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

24 – La Educación Sexual

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

Justicia y Gracia

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Justicia y Gracia

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/26460876

Continuando con nuestro estudio de la santidad de Dios, recordemos que hemos estado lidiando con la pregunta acerca de cómo la santidad de Dios se relaciona con su justicia. Uno de mis himnos cristianos favoritos es “Sublime Gracia”. Pero me pregunto si es que realmente creemos las palabras de ese himno. ¿Cuándo fue la última vez que quedaste asombrado por su gracia? Pareciera como si lo que nos sorprende de Dios es su ira o su justicia.

Yo enseño teología, y tengo estudiantes que vienen a mí todo el tiempo y que se hacen esa pregunta profunda y problemática: ¿Cómo puede Dios siendo bueno, siendo misericordioso, permitir los horrores y el sufrimiento que encontramos en este mundo? Eso es lo que los sorprende, que si Dios es tan amoroso, Dios es tan misericordioso y Dios tiene tanta gracia, ¿por qué permite tanto dolor y pena que existe en su mundo?

Ellos dicen, ¿Cómo puede Dios permitir que eso me pase a mí? Tengo un amigo querido que perdió su hijo, su bebé, por muerte súbita infantil, y estaba sumamente angustiado con eso. Y no estaba solo afligido, sino que también estaba enojado. Y él vino a mi agitando sus puños en mi rostro y diciendo, “RC, ¿cómo pudo Dios permitir que esto sucediera?” Y yo no hago esto usualmente en consejería o en cuidado pastoral, pero él estaba tan enojado que traté de detenerlo de un porrazo. Lo miré fijamente y le dije: ¿Por qué no debía pasar? ¿Por qué no haría esto a tus otros hijos? ¿Por qué Él no te causaría la muerte al instante que te levantaste de tu cama esta mañana, dado que en los últimos quince minutos todo lo que ha salido de tu boca es blasfemia? ¿Por qué no te mata?

Yo puedo entender a un Dios santo matando a todos los que no son santos. Lo que me molesta es cómo un Dios bueno puede permitir que exista el mal. Y si realmente queremos librar al mundo del mal, me parece que la forma más rápida de hacerlo sería eliminando a la gente del mundo, porque somos los que propagamos el mal en este mundo. Y lo más que debemos temer es la bondad de Dios, porque un Dios bueno no tolerará la maldad. Entonces lo que realmente debería asombrarnos, no es su justicia cuando Él la despliega, no su ira cuando Él la expresa, sino su misericordia y gracia, la cual derrama en abundancia.

Tuve alguna vez un estudiante que una vez vino para decirme que lo más difícil con lo que lucha en su teología, lo que no puede entender es por qué Dios permite que él sea redimido. Esa es la pregunta. Lo que no puedo sacarme de encima es ¿por qué Dios se molestaría en salvar a RC Sproul? ¿Por qué no me ejecutó la primera vez que pequé? ¿Has pensado en eso? Mira, de alguna manera, en lo profundo de nuestros corazones abrigamos la idea de que el cielo no podría ser lo mismo sin nosotros, que de algún modo merecemos cada cosa buena que tenemos, y que todo lo demás que tenemos que no es tan bueno es porque somos pobres víctimas inocentes.

Nunca ha habido una mentalidad de víctima tal como la hay hoy en día. Por favor no me malinterpretes. Las injusticias ocurren en este mundo todo el tiempo, pero esas injusticias son cometidas por personas en contra de personas. Yo he cometido injusticias contra otros toda mi vida. He sido la víctima de injusticia en las manos de otros toda mi vida. Y se nos dice en las Escrituras que supliquemos por justicia en el sentido que donde hemos sido tratados injustamente, Dios nos permite pedirle que nos vengue y que traiga justicia donde hemos sido injustamente acusados o tratados injustamente.

Pero esto, mis amigos, es solo en el plano horizontal. Si me acusas falsamente, si me calumnias y cometes una injusticia contra mí en el plano horizontal, tengo todo el derecho, de acuerdo con la Ley de Dios, de buscar compensación de ti por tal injusticia. Pero en el plano vertical, nunca podré decirle a Dios, “Oh Dios, es injusto que permitas esta injusticia de esa persona en contra mía. Ves, podría haber sufrido injustamente en tus manos, pero en el sufrimiento injusto en tus manos, no he sufrido injustamente en las manos de Dios. ¿Entienden esto? No puedo quejarme a Dios, “Oh Dios, no estás siendo justo al permitir que tenga que sufrir por esos oprobios o a través de este dolor o a través de esto que llamamos desgracia; porque yo sé que cada bocanada de aire que respiro en este mundo la tomo por tu gracia”. Pero luchamos con eso. Los discípulos de Jesús lucharon con eso.

Tenemos un registro en el Nuevo Testamento en donde ellos traen esa clase de preguntas a Jesús. En el evangelio de Lucas capítulo 13, leemos lo siguiente: “En ese mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?” Pueden ver que ellos hacen una pregunta acerca de la justicia. Es una pregunta que aparece con frecuencia cuando consideramos una pregunta más amplia, no simplemente la santidad de Dios, sino la providencia de Dios.

Y vamos a estar estudiando este texto más adelante desde otra perspectiva, desde otro punto de vista, mientras nos referimos a la doctrina de la providencia. Pero cuando observamos la doctrina de la providencia—cómo Dios regenta su mundo, cómo Dios gobierna su mundo—las preguntas que a menudo se levanta acerca de la providencia de Dios, son preguntas realmente acerca de la santidad de Dios y acerca de su justicia.

Y esa es la pregunta que Jesús está escuchando ahora de esas personas. Ellos fueron y ellos le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. La pregunta es clara. ¿Cómo pudo Dios permitir que esas personas inocentes que estaban en medio de la adoración, en su iglesia, por favor, vieran entrar a los soldados de Pilato y asesinarlos mientras ellos estaban en un acto de adoración, dejando que se mezcle la sangre humana con la sangre de los animales que estaban siendo sacrificados?

Y la pregunta es, ¿cómo pudo Dios permitir que esto sucediera? Escuchen la respuesta de Dios, “¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. ¿Pueden ver lo que Jesús está diciendo aquí? Se estaba haciendo la pregunta equivocada.

En vez de venir a mí y preguntarme, ¿cómo pudo Dios permitir que esos pobre inocentes galileos sean asesinados por las despiadadas espadas de Pilato, debieran estar preguntándome, ¿Por qué yo no fui atravesado con esa espada, por qué mi sangre no fue mezclada con la de los sacrificios? Debieron preguntarme acerca de la gracia, no de la justicia. Y Jesús continuó. Escuchen el resto de la historia, “O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”.

Otro incidente similar, dieciocho personas caminando por la calle, preocupados en sus propios asuntos, sin meterse con nadie o creerse los dueños de la calle que hostigaban a los obreros de construcción. De repente, “whooom”, sin previo aviso, la torre cae y en este desastre, en este accidente, dieciocho personas inocentes mueren. ¿Cómo esperarían que Jesús maneje todo esto? Podrías pensar que Jesús diría algo así, “Lamento muchísimo lo sucedido. Estas cosas suelen suceder, fue un accidente”. Jesús dijo que aprendan de esto, “antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”.

¿Qué es lo que está diciendo? Él está diciendo que, en esta esfera terrenal, aun cuando desde las manos y la perspectiva humana, el acto de Pilato era, por un lado, un acto injusto y sanguinario; por el otro, el colapso de la torre en Siloé fue un accidente impersonal donde no hubo premeditación ni malicia, y la gente era inocente en ese evento particular. Sin embargo, nadie es inocente delante de Dios y que esos sucesos terribles y espantosos nos podrían suceder por la violencia de otra persona o la violencia de un desastre natural, pero el primero sería el destino de todo ser humano que no se arrepienta. De hecho, cuando las Escrituras hablan del juicio final de un Dios justo y santo, ellos dicen que la respuesta de la gente será el clamar en los montes y a las montañas que caigan sobre ellos y los cubran. Que la persona impenitente daría lo que sea que tuviera y le perteneciera con tal de tener una torre de Siloé que les cayera en la cabeza en vez de recibir la ira de Dios.

Jesús dijo que a menos que “A” tomase lugar, “B” seguirá de forma inevitable. ¿Qué son las As y las Bs? “antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. Justo ayer me senté en una mesa con un hombre joven cuyos padres se fueron por el fin de semana. Él me dijo, “Oye, qué buen tiempo tuve este fin de semana” ¿Lo tuviste?, le dije. Dijo, “Sí… oye, tuvimos a las chicas que se quedaron a dormir. La pasamos de maravilla”.

Le dije, “pero muchacho, piensa que esto es caro”. Me dijo, “¿Qué quieres decir?” Le dije: “Tuviste una fiesta bastante cara”. Me dijo, “No tengo que preocuparme por eso. Mis padres me dejaron dinero, suficiente para cubrirla”. Me dijo, “No me costó nada. No costó nada en realidad”. Le dije, “No es lo que quise decir”. “¿Qué quisiste decir?” me dijo. Le respondí, “Tú conoces la ley de Dios. Si juegas, pagas. Tuviste un tiempo maravilloso, pero mientras tenías ese súper tiempo, estabas acumulando ira contra ti mismo. Dios ha dejado muy en claro que no estamos permitidos de hacer eso. Eso tendrá un cobro. Y Él ejecutará su justicia”. Pero no había ningún temor en este hombre joven, ningún sentido de que una factura tendría que ser pagada, ningún sentido de que Dios ejecutaría su completa justicia en Él.

Allí es donde estamos, amigos; debido a que Dios no envía fuego del cielo cada quince minutos, cada vez que pecamos, somos como la canción popular que dice, “Hemos crecido acostumbrados a su gracia”. ¿Cierto? Nos hemos jactado de tal gracia. Hemos asumido que Dios será tan amable con nosotros como siempre. Como lo es hoy, y esto es porque Él detiene la mano de Su justicia y la mantendrá así para siempre.

Mi ilustración favorita acerca de esto tuvo lugar cuando, en mis primeros años enseñando, cuando estaba tomando un nuevo lugar como profesor en donde no había enseñado antes, y tenía la responsabilidad de enseñar a 250 alumnos nuevos una materia obligatoria de Introducción al Antiguo Testamento. Durante el primer día de clase, les di el syllabus, les expliqué los requerimientos y todo lo demás. Yo ya había enseñado lo suficiente como para saber que esos muchachos son como abogados de la corte suprema que se conocen todos los vacíos legales que los favorecen y mucho más, por lo que les dije que iba a ser sumamente claro con las reglas. Tienen que escribir tres trabajos, documentos cortos de solo tres a cinco páginas, que tienen que entregarme en el transcurso del semestre.

El primero es para entregarlo el 30 de septiembre a las 12 del mediodía. Tiene que estar en mi escritorio puntual. Y si no está allí, tendrán un cero, una “F” por esa tarea, a menos que estés confinado a una cama de hospital o en la enfermería o con una muerte de un familiar inmediato—no tu perro y cosas así. Lo detallé todo, y les pregunté: “¿Todos entendieron?” “Sí”. Entonces llegó el 30 de septiembre y 225 estudiantes hicieron sus trabajos a tiempo; 25 de ellos no cumplieron en el plazo, y estaban aterrorizados. Ellos vinieron y empezaron a suplicarme. Decían, “Oh profesor, no hicimos bien la transición de la secundaria a la universidad como debimos hacerla; no manejamos bien el tiempo, y no pudimos terminar el trabajo a tiempo. Por favor, no nos repruebe en esta tarea. Por favor, danos una extensión. Por favor permítanos un poco más de tiempo”.

Y allí estaban llorando, con lágrimas de cocodrilo. Y les dije, “ok, ok, ok. Les daré un par de días más para terminarlo. Les doy dos días más de extensión, pero no lo vuelvan a hacer”. “Ok. No lo haremos. Muchas gracias. Usted es maravilloso”. Dos días después tenía todas sus tareas y todo iba bien. Llegó el 30 de octubre. Fecha de la segunda tarea. Esta vez, 200 estudiantes trajeron sus tareas; 50 de ellos no las trajeron. “¿Dónde están sus tareas?” “Oh profesor, esta tarea tenía como fecha la misma semana en que debíamos entregar todas las otras tareas, y teníamos exámenes, y además acabábamos de regresar de un largo feriado que nos distrajo demasiado”.

Me dieron toda clase de excusas, y hubo lloro y crujir de dientes. “Por favor, por favor, por favor, danos una nueva oportunidad”. Les dije, Ok, pero ésta será la última vez. Será mejor que no lo hagan de nuevo. Les estoy diciendo ahora, no lo hagan otra vez porque reprobarán. ¿Está claro?” “Oh sí”. Y de forma espontánea la clase empezó a cantar, “Te amamos profesor Sproul, oh sí, te amamos”. Y yo era el Profesor Perfecto. Y tuve esa tremenda reputación con los muchachos hasta el 30 de noviembre cuando tenían que entregar la tercera tarea. Y esta vez solo 150 muchachos trajeron su tarea; 100 de ellos la pasaban de maravillas, sin ninguna preocupación en el mundo. Les dije, “¡Esperen un minuto! Hey, ¿Dónde están las tareas?” Y uno de ellos dijo, “No se preocupe por eso. Tranquilo profesor, los tendrá en un par de días”.

Le dije, “¿Qué?” Y respondió, “No se preocupe, todo bien”. Le pregunté, “¿cuál es tu nombre?” Respondió, “Reyes”. Dije, “Reyes, F”. “Arrieta, ¿Dónde está tu trabajo?” “No lo tengo profesor” “F”. Rivera, F. Garzón, F. ¿cuál suponen que fue la reacción? Furia total. Como una de las voces que gritó desde el fondo. No podrían adivinar lo que gritó. “¡Eso no es justo!” Le dije, “Rivera, ¿qué acabas de decir?”. Dijo, “Dije que no es justo”. Le respondí, “Oh, ¿es justicia lo que buscas? Quisiera recordarte Rivera que la última vez tú también estabas con tardanza. ¿Es correcto eso?” El dijo, “Sí”. Le dije, “Ok, voy a darte justicia. Te voy a poner una F por este trabajo y te voy a poner una F por el pasado”. Y abrí el libro de notas de la clase y le puse las dos F que le dije que le pondría. Le dije a los demás, “¿Alguien más desea justicia?” Nadie dijo una sola palabra.

Recibimos misericordia una vez. Nos emocionamos. Alabamos a Dios. La recibimos dos veces y decimos cuán maravillosa es su bondad. Pero para este momento, empezamos a asumirla y presumirla. Y sin pestañear, empezamos a demandarla. Empezamos a pensar que el Señor nos la debe.
Yo les dije a mis estudiantes dos cosas. Les dije, “miren, nunca le pidan a Dios por justicia; porque la pueden recibir” Y la segunda fue esto, “que la diferencia básica entre justicia y gracia es que nunca, nunca, nunca, nunca, nos debe gracia.

Dios nunca está obligado a actuar con gracia. La gracia es por definición, voluntaria. Y en el minuto que pienses que Dios te debe misericordia, que suene una campana en tu cabeza y que te des cuenta que ya no estás pensando más en misericordia, estás pensando en justicia.

CORAM DEO

En nuestro pensamiento Coram Deo de hoy, quisiera añadir un pensamiento o dos a mis observaciones finales. Que hay realmente una tremenda confusión en nuestras cabezas acerca de la diferencia entre misericordia y justicia. La justicia es algo que es debido, algo que se relaciona con una obligación.

Pero recordemos que Dios dijo a Moisés, y Pablo tuvo que recordárselo a los Romanos, que Dios se reserva el derecho de gracia a sí mismo diciendo, “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca”. La gracia y misericordia nunca son obligadas. Y nosotros nunca debemos presumir de ellas. Esa es la razón por la que Jesús dijo a sus discípulos, que estaban preguntando por las tragedias de sus días, “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”.

Y quisiera que pienses al respecto. ¿Qué te pasaría si Dios te diera absoluta justicia? De seguro perecerías al igual que todos nosotros.

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Un Salvador o un Rey

Mujer Para la Gloria de Dios

Un Salvador o un Rey

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EL Dios de Nuestras Batallas

DÍA 26

Salmo 18

Dosis: Victoria

EL Dios de Nuestras Batallas

“Por eso, SEÑOR, te alabo entre las naciones y canto salmos a tu nombre. El SEÑOR da grandes victorias a su rey; a su ungido David y a sus descendientes les muestra por siempre su gran amor. Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre.” (Salmo 18:49) (NVI)

Gloria era ludópata y tuvo victoria sobre el juego sólo después que entregó su vida a Jesús. Elena tuvo victoria sobre la ira y el resentimiento después de veinte años. Mariana perdonó a su esposo reconociendo su victoria sobre la amargura. ¿Cuáles han sido tus victorias? David nos asegura que cuando Dios interviene sobrenaturalmente en una vida, las victorias que nos da, abarcan el pasado, el presente y el futuro. David confía en que Dios seguirá haciendo cosas maravillosas a favor de los suyos como lo hizo en el pasado.

Mirando el pasado David exclama: “Me has librado de las contiendas del pueblo; me has hecho cabeza de las naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió. Al oír de mí, me obedecieron; los hijos de extraños se sometieron a mí. Los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.”

Mirando su presente lo bendice: “¡Viva Jehová y bendita sea mi roca! Y enaltecido sea el Dios de mi salvación, el Dios que venga mis agravios y somete pueblos debajo de mí, el que me libra de mis enemigos e incluso me eleva sobre los que se levantan contra mí. Me libraste de hombre violento.”

Y considerando el futuro se compromete a seguir exaltándolo por lo que Él hará. David mira hacia adelante con la esperanza segura de que Dios seguirá haciendo el bien y que estas bendiciones se extenderán a sus descendientes: “Por tanto yo te confesaré entre las naciones, Jehová, y cantaré a tu nombre. Grandes triunfos da a su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre.

Las promesas de Dios se cumplen puntualmente. ¿Puedes hacer una lista de sus bendiciones que abarque tu pasado, tu presente y lo que esperas de Dios en el futuro? Hazla y repite con David: “Viva Jehová, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación”.

Oración: Señor enséñame a reconocer las victorias que me has dado y a alabarte por ellas cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 41). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.