Abuelos Para Su Gloria – 16

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

16 – Abuelos Para Su Gloria

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Gracia para el nuevo año

Soldados de Jesucristo

Enero 1/2021

Solid Joys en Español

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John Piper

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¿Puedo trabajar los domingos?

Coalición por el Evangelio

¿Puedo trabajar los domingos?

MICHEL GALEANO

Esta pregunta me anima mucho porque es una oportunidad para evaluar juntos dos verdades importantes, en donde una sobrepasa a la otra. La primera, es que el trabajo es bueno. Y he decidido resaltarlo al inicio, porque usualmente la respuesta a la pregunta de si debemos o no trabajar los domingos es contestada con una negación rápida y absoluta. Sin embargo, hay personas que encuentran difícil este razonamiento, ya que perciben el trabajo como algo bueno y necesario.

Así que la respuesta no es tan fácil como parece. Para algunos es un “sí” inmediato, porque entienden que Dios nos llama a trabajar. Pero para otros es un “no” inmediato, porque entienden que Dios nos ha llamado a guardar el día de descanso. Y es aquí donde estas dos verdades son confrontadas y revisadas, para que la segunda tenga más autoridad y peso sobre la primera.

Escoger lo mejor

Ciertamente el trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios junto con la iglesia es mucho mejor. Es decir, como cristianos debemos entender que aunque el trabajo es algo bueno que Dios espera de todos nosotros, Él también espera que nos reunamos como iglesia para conocerlo, adorarlo, y glorificarlo. ¡Y el domingo es el día que hemos apartado para ello!

El trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios con la iglesia es mucho mejor.

Pero ¿por qué el domingo es un un día más especial que cualquier otro de la semana? Históricamente la iglesia se ha reunido los domingos porque creemos que es el día en que nuestro Señor Jesucristo resucitó. Y por esto la iglesia primitiva separó este día como santo, tal como el pueblo de Israel había hecho con el sábado (Ex. 20:11). 

El sábado fue una ordenanza de Dios para descansar, así como Él también lo hizo cuando terminó su obra creadora (Gn. 2:2–3). Pero para la primera iglesia, el sábado se convirtió en el día donde celebraron la consumación de la obra de Cristo, y el domingo vino a ser el primer día de descanso y celebración por la victoria de Cristo sobre la muerte (Jn. 20:1Hch. 20:71 Co. 16:2).

Por eso debemos entender que, aun cuando el trabajo es algo bueno, tenemos la gran bendición de escoger lo mejor: adorar a Dios junto a nuestros hermanos, los domingos. Y al mismo tiempo, al vivir en una cultura que proclama el consumismo y el materialismo, debemos entender la importancia del descanso.

Descansar en Dios

En su soberanía, Dios nos ha dado un día para glorificarlo junto a su iglesia, y para reconocer que somos frágiles y necesitamos un descanso. De esta manera, el creyente no debe ver el domingo simplemente como el mejor día para reunirse con otros creyentes para glorificar a Dios alrededor de su Palabra y con cánticos espirituales, sino también como un día para dar gracias por la gran bendición de tomar un día para descansar y prepararse para llevar a cabo todo lo bueno y provechoso que hemos sido llamados a hacer: nuestro trabajo durante la semana.

Así que no veas la reunión de la iglesia los domingos como un impedimento para la productividad en tu trabajo. Más bien, mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar, y quien puede fructificar tu trabajo para la bendición de la comunidad a la cual sirves.

Mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar.

Decidir sabiamente

Pero ¿qué de aquellos que deben trabajar los domingos? Hasta ahora hemos hablado a aquellos que tienen la posibilidad de elegir entre trabajar o no los fines de semana, exhortándoles a escoger lo mejor. Pero sabemos que hay muchas personas que no disfrutan de esta misma libertad.

Es imposible determinar una respuesta generalizada para una pregunta tan importante. Cada caso deberá tratarse sabiamente, de acuerdo a las circunstancias particulares. Sin embargo, existen algunos principios y consejos que quisiera compartirte si estás enfrentando este dilema.

1. Establece tus prioridades a la luz de la Biblia. Recuerda que aunque podemos reunirnos como iglesia durante otros días entre semana, el domingo sigue representando un día especial para la iglesia. Así que te animo, junto al autor de Hebreos, a que no dejes de congregarte y dediques este día a Dios, junto a tu familia biológica y espiritual (Heb. 10:25).

2. Considera tus circunstancias, y da pasos de obediencia y fe. Hace poco escuché el testimonio de un hermano que debido a su profesión como doctor debía trabajar algunos domingos del mes. Pero después de meditar sobre este tema, decidió dejar su lugar de trabajo donde le pagaban muy bien, para manejar un hospital a mayor distancia de casa, pero con la libertad de descansar los domingos y reunirse con su familia y la iglesia para adorar a Dios.

¡Pero, cuidado! Recuerda que esta es una decisión importante que involucra sabiduría espiritual y consejo de otras personas maduras en la fe, que amen a Cristo, que conocen su Palabra, y que te conocen muy bien a ti.

3. Ora y descansa en el Señor. Así como el ejemplo anterior, también conozco personas que por razones económicas deben aceptar un trabajo que implica ausentarse uno o varios domingos al mes. Eso no quiere decir que ignoren la seriedad o la belleza de reunirnos los domingos, sino que más bien han entendido sus circunstancias actuales y han actuado conforme a la libertad que tenemos en Cristo (Col. 2:16-17).

En conclusión, la pregunta sobre si debes o no trabajar los domingos necesita ser contestada desde un amplio entendimiento bíblico de lo que es la iglesia de Dios, y de la importancia de congregarnos como creyentes que desean probar el descanso ya comprado por Cristo, pero con miras al disfrute total de ese reposo por la eternidad.

Michel Galeano es colombiano, casado con Gaby, y padre de Priscilla. Obtuvo su licenciatura de ministerio cristiano y pastoral del Seminario Teológico Bautista de New Orleans, y una maestría en divinidad en el Seminario Bethlehem en Minneapolis. Al momento, Michel está plantando una iglesia en el sur del estado de Florida. Puedes seguirlo en Twitter.

¿Por qué debo orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Por qué debo orar?

Douglas F. Kelly

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Nuestro Dios triuno es una comunión de amor santo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Juan 1:1, hablando de la relación entre el Hijo y el Padre, llama al Hijo «la Palabra» y dice que «la Palabra era Dios». Esto muestra la comunión personal que comparten las personas de la Trinidad y este tipo de intercambio implica  hablar. Las oraciones de los creyentes a su Padre celestial a través de Cristo y en el Espíritu reflejan el eterno hablar en la Deidad, en cuya imagen fueron primero creados y luego recreados en la regeneración. Oramos porque fuimos hechos para tener comunión con Dios. 

Desde el principio, el pueblo de Dios ha sido llamado a la oración. En el Edén, el Señor caminó y habló con los portadores de Su imagen. Pero después de seguir las mentiras de Satanás y rebelarse contra Dios, cuando apareció el Señor, ellos se escondieron. La oración fue, de la manera más radical, obstaculizada. 

Pero Dios hizo una promesa de gracia después de anunciar el juicio sobre el diablo, Adán y Eva. En Génesis 3:15, el Señor prometió que la simiente de Eva heriría la cabeza de la serpiente. Definitivamente, el Señor Jesucristo, «el Verbo hecho carne» (Jn 1:14), es esa simiente (Gál 3:16). Todo el Antiguo Testamento preparó Su venida victoriosa para restaurar a los hijos de Adán a la comunión cara a cara con su Señor, que era el propósito de Su creación y que solo podía cumplirse en su recreación en y por medio de Cristo. Después de la caída, el Señor no dejó de hablarnos. 

Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder.

Por lo tanto, Su pueblo debía seguir hablando con Él. Y así, en todo el Antiguo Testamento encontramos a Dios hablando a creyentes y creyentes hablándole a Él en todo tipo de situaciones. Enoc caminó con Dios, por lo que habría hablado con frecuencia con Él. Lo mismo fue con Noé y luego a través de Abraham, Isaac, Jacob, los doce patriarcas de Israel, David y los profetas. 

David, en particular, proveyó en el libro de los Salmos un registro muy honesto de las oraciones de los santos en sus fortalezas y en sus pecados, en sus alegrías y en sus penas. Las oraciones y alabanzas, las confesiones de pecado y las alegres declaraciones de fe de los Salmos han informado a todas las ramas de la Iglesia. 

El Salmo 27:8 resume ambos lados de la oración: “Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió: Tu rostro, Señor, buscaré”. Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder, incluso cuando no estamos seguros de qué decir. Nuestras oraciones son dirigidas por el Espíritu Santo de modo que, incluso cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu hace eco en nosotros de las intercesiones de Cristo en el cielo (Rom 8:26-27). Esas oraciones en el nombre de Jesús son las precursoras de toda bendición. Porque, hablando en general, con mucha oración hay mucha bendición; con poca oración hay poca bendición.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Douglas F. Kelly
Douglas F. Kelly

El Dr. Douglas F. Kelly es profesor emérito de teología en el Reformed Theological Seminary. Es autor de varios libros, entre ellos If God Already Knows, Why Pray? [Si Dios ya sabe ¿por qué orar?]

Centrándote en Cristo en esta Navidad – Dic 16

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 16 – Centrándote en Cristo en esta Navidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/centrandote-en-cristo-en-esta-navidad/

Carmen Espaillat: Estamos ya cerca del día de Navidad. ¿No sientes la precipitación de las navidades encima de nosotros? ¿Cómo te enfocas en lo que realmente tiene importancia en esta temporada? Bien, esto es lo que una oyente de Aviva Nuestros Corazones descubrió:

Mujer: Algunas de las cosas que he encontrado que han aquietado mi Navidad es ir comprando durante el año los regalos. Cuando veo algo que me recuerda a mi mamá, pienso, “Oh esto estaría muy bueno para mi mamá”, podríamos estar en febrero, pero yo lo voy a comprar. Lo pongo en un cajón en mi ático, de manera que cuando se acerca el Día de Acción de Gracias, ya casi he terminado mis compras. Quiero ya haber terminado para el Día de Acción de Gracias. Yo doy regalos, pero estos son comprados a través del todo el año.

La otra cosa que aquieta mi corazón es tener en mi calendario un día como el de mañana, que dice “Sin planes”. No hay planes, y ese es el plan. Solo tengo que hacer el esfuerzo de reservar esos días en que no hacemos “nada”. Pero realmente este tiempo es para que estés junto a tu familia. Es un tiempo para que tengas tranquilidad en el Señor en esta temporada. Así que a través de diciembre tengo esparcidos, intencionalmente, algunos días sin planes, y esos días son sagrados.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos a punto de escuchar buenos consejos para hacer que estos días festivos tengan más significado.

Primeramente, permíteme recordarte orar por Aviva Nuestros Corazones. Este mes de diciembre es muy importante para nuestro ministerio, pues sabremos con qué podremos comprometernos en el próximo año. Casi la mitad de las donaciones, de las cuales dependemos en el año, llegan en el mes de diciembre. Le estamos pidiendo al Señor que cubra nuestras necesidades y les dé a las oyentes de Aviva Nuestros Corazones el gozo de poder aportar a este ministerio.

Les pedimos que oren para que Dios provea todo lo que necesitamos para continuar llamando a las mujeres a la libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

Aquí está Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, hace poco pasó el Día de Acción de Gracias, y en medio de todas las preparaciones que estés haciendo para las reuniones familiares, cocinar, viajar, estar con parientes lejanos; espero que estés, en medio de todo eso, enfocándote en lo mucho que tienes que agradecer. Claro, debemos dar gracias todo el año. Probablemente no hay mayor gracia y evidencia de la presencia de Cristo en nosotras que la de tener corazones agradecidos. Pero este es un momento maravilloso en el año para hacer una pausa y celebrar que tenemos tanto por lo que estar agradecidas.

Nuestra invitada esta semana en Aviva Nuestros Corazones es mi buena amiga desde hace mucho tiempo, Bárbara Rainey. Ella ha estado antes en este programa como invitada. Bárbara, muchas gracias por venir y hablar con nosotras sobre los días de fiesta, cómo hacerlos más significativos, cómo usarlos como oportunidades de enseñanza para nuestros hijos. Tú has hecho muy buen trabajo en esta área, y es maravilloso estar aquí hablando contigo sobre esto.

Bárbara Rainey: Bueno gracias, estoy feliz de estar aquí hoy. Es muy divertido.

Nancy: Para los que no saben, Bárbara es la esposa de Dennis Rainey, y muchas de ustedes escuchan “Vida en Familia Hoy” en esta u otra estación de radio o en el internet. Es un ministerio que Dios ha usado en gran manera—está usando—para construir familias fuertes. Bárbara y Dennis fundaron juntos ese ministerio… ¿Hace ya cuántos años, Bárbara?

Bárbara: Hace muchos años.

Nancy: Sé que son más de veinticinco.

Bárbara: Sí, más de veinticinco.

Nancy: Tenías los niños pequeños en ese entonces y ahora ya son seis adultos—seis hijos adultos.

Bárbara: Ya están formados.

Nancy: ¿Y me dijiste que tienes diecinueve nietos?

Bárbara: Sí, y viene uno más en camino.

Nancy: ¿Y cuál es el rango de las edades de estos nietos?

Bárbara: El mayor cumplió este verano catorce años y los otros tienen entre diez años o menos. Así que serían diecisiete nietos que tienen entre diez años o menos.

Nancy: ¡Wow! Me imagino que es difícil reunirlos a todos.

Bárbara: Sí, es muy difícil juntarlos a todos.

Nancy: Pero cuando lo logran… he visto algunas de las fotos de la familia Rainey a través de los años, y ha sido divertido. No sé cómo caben todos en una sola foto.

Bárbara: ¡Mucho Photoshop!

Nancy: Para que todos puedan salir en la foto. Pero he visto a esta familia crecer. Te conocí cuando la mayoría de tus hijos eran solteros—casi todos lo eran—y verlos casarse y establecer sus propios hogares. Esto tiene que ser una gran alegría para ti y para Dennis. Aunque, como en todas las familias, hay tiempos buenos y tiempos malos, hay tiempos de altas y bajas y tiempos de sufrimiento. Todos somos personas pecadoras, y disfuncionales. ¿No es verdad?

Bárbara: Así es. Eso somos, y nosotros no somos menos rotos y disfuncionales que cualquier otra persona. Tenemos toda clase de retos, y tenemos problemas igual que todo el mundo.

Nancy: Y todos tenemos mucha necesidad de la gracia de Dios.

Bárbara: Claro que sí.

Nancy: Ese es el mensaje que tú, Dennis y todo el maravilloso equipo que tienen en “Vida en Familia Hoy” están proclamando cada día. Así que gracias por su ministerio. Y para aquellos que no lo saben, fueron algunos dentro del equipo de “Vida en Familia Hoy” quienes tuvieron la visión de empezar lo que luego se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. De manera que el ministerio que tú y tu esposo fundaron es como el padre de Aviva Nuestros Corazones, y hemos tenido una relación cercana y muy buena a través de todos estos años.

Bárbara: Sí señor, así ha sido.

Nancy: Estoy muy agradecida de estar ahora esparciendo también el mensaje.

Bárbara: Sí. Ha sido un privilegio trabajar juntas.

Nancy: Tú consideras que los días festivos son especiales, y eso me encanta, porque las festividades en las Escrituras fueron originalmente creadas para ser días santos.

Bárbara: Así es.

Nancy: Estas eran fechas anuales de celebración, ya fuera la Pascua o la Fiesta de la Cosecha o diferentes momentos y días en el calendario, y en el ritmo del pueblo de Dios, ellos hacían una pausa. Y en algunos días se ayunaba, otros días eran festivos. Pero ellos se detenían y dejaban a un lado su trabajo habitual y recordaban y se centraban en lo que Dios había hecho.

Bárbara: Así era.

Nancy: Muchos días festivos en nuestro calendario están basados en la fe Cristiana. Pero parece que estos se han vuelto tan seculares, que apenas son un tiempo para ir de compras o de estar un día libre sin ir a la escuela, y es como si ya no tuviesen algún significado especial.

Bárbara: Sí, se han vuelto muy seculares. Me encanta lo que Dios hizo por nosotros, lo que Él instituyó para Su pueblo, la nación de Israel, antes de la venida de Cristo, todas esas fiestas y celebraciones. Me recuerda que Dios conoce nuestra tendencia a deambular y que necesitamos de todos esos momentos en el calendario anual, año tras año, donde podemos apartarnos de nuestras actividades diarias. Logramos parar y descansar para enfocarnos en Él. Tenemos la oportunidad de recordar quién es Él y lo que Él ha hecho por nosotros.

Muchos de nosotros no celebramos las fiestas judías y ni el calendario judío, pero en nuestras vidas celebramos las Navidades, la Pascua o Semana Santa y el Día de Acción de Gracias y esas fiestas se repiten cada año. Año tras año siempre regresan. Y creo que son una excelente oportunidad para que las madres y los padres impartan verdades espirituales a los hijos porque, como has dicho, todos estos días festivos tienen sus raíces en las verdades bíblicas y en la historia bíblica.

La razón por la que celebramos la Navidad es por la encarnación de Cristo. No es por Santa Claus. No es por todas esas otras cosas. Me sorprende el hecho de que, en época de Navidad todavía podemos escuchar en las tiendas canciones navideñas que hablan de Jesús.

Nancy: Por lo menos por un tiempo más.

Bárbara: Yo sé. Cada año me sorprende que no hayan anulado las canciones. Y esto me dice que hay personas que están receptivas a escuchar sobre Jesús en Navidad. Sabemos de qué se trata la Navidad. Todos saben de qué se trata. Y aun así no sabemos cómo conectarnos con esa verdad. No sabemos cómo tomar ese conocimiento general y vago de que la Navidad se trata de Cristo y hacer realmente, que se trate de él en nuestros hogares.

De manera que en los años después de que nuestros hijos se fueron de casa, he comenzado a crear productos y recursos principalmente para las mujeres, porque las mujeres somos quienes compramos las decoraciones. Somos las mujeres las que adornamos el árbol de Navidad. Somos nosotras las que decimos, “Sí, vamos a hacer esto”. Esos productos y recursos no son exclusivamente para mujeres. Ellos son tan significativos que creo que a los hombres les van a gustar tanto como a las mujeres.

Así que, de lo que hoy estamos hablando, es de los nombres de Cristo. Son adornos que hemos creado y están diseñados para que los puedas colgar en tu árbol de Navidad. Mi sueño es que un día en los hogares cristianos de todo el país,–y oro para que también suceda en todo el mundo–, los árboles de Navidad de las personas proclamen quién es Cristo y porqué celebramos la Navidad. Mi sueño es que los árboles navideños no estén llenos de adornos de futbol, bailarinas, osos de peluche y muchísimas otras cosas triviales que no tienen nada que ver con la razón por la cual celebramos la Navidad.

El año pasado hicimos adornos navideños con los nombres de Cristo. De esta forma nuestros árboles de Navidad sirven para instruirnos como dice Deuteronomio: que nuestros hogares, nuestros portales, los dinteles de nuestras puertas, y en efecto, nuestros árboles navideños, proclamen la verdad de Cristo.

Nancy: Y, a propósito, aún si no pones un árbol de Navidad… sé que pensamos que todo el mundo pone uno, pero algunos años yo no lo pongo.

Bárbara: Así es. Yo ya no pongo mucho el árbol. De hecho, el año pasado puse una urna muy interesante. Está llena de ramas que pinté de blanco, y allí es donde cuelgo todos mis adornos. Así que no es realmente un árbol en el sentido de ser un árbol verde y natural. Pero en verdad me gusta porque muestra los adornos. Y, claro, el mío estaba lleno de los adornos de los nombres de Cristo. Me encantó.

Nancy: A mí me encanta tener en mi casa todo el año cosas decorativas en la pared que guíen y apunten a mi propio corazón y a los invitados que vienen a casa, a las Escrituras.

Bárbara: A mí también.

Nancy: Pienso que hay algo alentador, hay exhortación, hay un enfoque en Cristo.

Bárbara: Estoy totalmente de acuerdo.

Nancy: Se supone que debemos tomar en cuenta a Cristo. Se supone que debemos fijar nuestros ojos en Él. Y si podemos entrar en un hogar y ver en las paredes, en los estantes y en las mesas, recordatorios de las Escrituras y de quién es Cristo, es una forma de mantenernos centradas en Él y que la Palabra de Dios quede en el centro de nuestros corazones.

Así que estos nombres de Cristo no son exclusivamente para la Navidad.

Bárbara: Oh no, en lo absoluto.

Nancy: Así que nosotros nos hemos estado enfocando en los nombres de Jesús, y eso me lleva otra vez a los adornos, que tú has llamado Bárbara “Adornos de Adoración”. Para aquellos que no nos escucharon ayer, explícales el significado de ese nombre, “Adornos de Adoración”.

Bárbara: Cuando pensamos en la Navidad, una de las frases en uno de nuestros villancicos favoritos que todos cantamos cada año dice, “Oh venid y adoremos”.

El propósito de la Navidad y de celebrarla es que lo veneremos, que adoremos a Cristo, al Rey recién nacido. Y aun así, la manera en que celebramos la Navidad prácticamente nos ayuda muy poco a enfocarnos en adorarlo a Él.

Así que hemos creado esos adornos, y los hemos llamado “Adornos de Adoración” porque son ornamentos que deben llevarnos a adorar a Cristo. Con los ornamentos viene un folleto que habla sobre el significado de cada uno de estos siete nombres.

Está diseñado para ser leído en voz alta. Puedes colgar en tu árbol un adorno cada día o mostrar uno cada día en un marco. Yo tengo dos de ellos enmarcados en mi casa; los enmarqué en la Navidad del año pasado, y han estado ahí desde entonces. Me encanta tenerlos donde yo pueda ver los nombres de Cristo en mi casa.

Pero volviendo al folleto, este te brinda una oportunidad como madre—si todavía tienes niños en casa—de leerles a tus hijos las historias sobre cada uno de estos siete nombres, de manera que ellos entiendan por qué Jesús fue llamado “Admirable, Consejero”, por qué Él fue llamado “Dios Poderoso”, por qué Él es llamado “El Señor Jesucristo”. ¿Qué significa esto y qué debe significar para nosotros? ¿Qué significa esto para mí como creyente? ¿Y qué necesito hacer en respuesta a este nombre?

Así que estos adornos no solo están hechos para llevar tu corazón a la adoración, sino también para enseñarles a tus hijos, y a pasar la verdad a la próxima generación como se nos instruye a hacer en Deuteronomio, a enseñarles estas verdades a tus hijos.

Nancy: Pienso en el capítulo 2 de Lucas, al principio de la historia de la Navidad, cuando Jesús acababa de nacer y los pastores vinieron a verlo. Ellos habían venido a adorarle. Y luego dice,–y estás familiarizada con este versículo–, en Lucas 2:19 dice, “Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.”

Creo que una de las cosas que no hacemos mucho durante la Navidad es atesorar las cosas que hemos visto y oído, las cosas que sabemos de Cristo, y reflexionar sobre ellas en nuestros corazones, y hacer esto juntos en familia. Muchas familias están ocupadas todo el año, pero creo que si hay una temporada en el año más agitada que otras o quizás la más agitada del año, es la Navidad y las fiestas alrededor de ella. Oigo a familias y gente sin familia—como personas solteras, o padres que ya no tienen hijos en casa—volviéndose locos. Y se preguntan, “¿Cómo podemos evitar tanto caos y locura en esta temporada?

Bueno, estos adornos de adoración y el material que viene con ellos, pienso que son una forma de hacer una pausa y reflexionar en las maravillas de Su Nombre, parar y adorar a Cristo por quien Él es.

Bárbara: Así es.

Nancy: Puedes poner el árbol. Puedes decorarlo. Pero puedes terminar tan agotada y frenética que todo el mundo está como temiendo la Navidad y pensando, ¡Gracias al Señor que faltan once meses para la próxima Navidad!

Bárbara: Exactamente.

Nancy: Y realmente no queremos que la gente termine así.

Bárbara: No, no, no queremos eso.

Nancy: Así lo que necesitamos es empezar a prepararnos. Creo que a muchas de nuestras oyentes les gustaría tener estos adornos en sus casas, les gustaría prepararse, y piensan, cómo puedes obtener estos recursos o recursos como estos para estar lista cuando la Navidad llegue, entrenando a tus hijos, reflexionando en estas cosas, poniendo este tipo adornos en sus casas.

Y en el día de hoy y mañana vamos a hablar de cuáles son estos nombres. Pero también queremos decirles que ustedes pueden desarrollar con estas mismas ideas cosas en sus casas que las lleven a reflexionar sobre los nombres y sobre realmente la idea central de la Navidad, que es Cristo.

En el caso de Bárbara y de “Vida en Familia Hoy” ellos han producido paquetes de siete adornos, y son algunos de los nombres de Cristo que se relacionan particularmente con la Navidad y con Su nacimiento. Bárbara, vamos a comenzar hoy con el nombre…

Bárbara: El nombre “Jesús”. Es una historia tan interesante, y la conocemos muy bien. Pero cuando retrocedemos y miramos el milagro de cómo se le dio el nombre de Jesús… Fue el ángel Gabriel quien anunció cuál sería Su nombre.

Pienso que es maravilloso. Es asombroso dar marcha atrás y pensar en cómo pudo haber sido para María y José recibir esa visita del ángel, y luego el ángel les dice cuál será el nombre de este niño. Y por eso he escrito en el folleto acerca de qué significa el nombre de “Jesús” y por qué tiene ese significado.

Nancy: Y de la forma que ese nombre está relacionado al nombre de Josué en el Antiguo Testamento.

Bárbara: Así es.

Nancy: Quien fue un libertador y un líder militar en el Antiguo Testamento, y cómo Jesús vendría y libertaría a Su pueblo.

Bárbara: Exactamente.

Nancy: A salvarlos del enemigo, del pecado y de Satanás.

Bárbara: Así es.

Nancy: Realmente une de manera preciosa las Escrituras, el dar un paso atrás y mirar el significado de ese nombre.

Bárbara: Sí. Y pienso que lo importante es que comuniquemos esta verdad a nuestros hijos. Es uno de los primeros nombres que los niños aprenden—Jesús–ellos saben decirlo desde que tienen dos o tres años. Pero a medida que van creciendo, no saben el significado de este nombre.

Nancy: ¡Algunas veces los adultos tampoco saben lo que significa!

Bárbara: Oh, yo lo sé—los adultos tampoco saben lo que significa. A decir verdad, aprendí muchísimo trabajando en esta serie y haciendo la investigación del significado de cada uno de los nombres. Pero cuando cuelgas en el árbol el nombre de Jesús, y lees la historia de ese nombre, simplemente nos conduce a la adoración. Y esto no es porque lo que está escrito en el folleto sea tan bueno, sino porque nos recuerda la verdad de quién es Él y porqué Dios lo envió y porqué lo necesitamos.

De esto debe tratarse la Navidad. Debe tratarse de adorar a Jesús porque Él estuvo dispuesto a venir y nacer como un bebé. Lo que Él hizo por nosotros, el que Él haya venido, es algo tan maravilloso, abrumador, asombroso, e incomprensible.

Nancy: Amén, así es. Y he observado a algunas de mis amigas que tienen niños pequeños. Si los padres han estado orando y enseñando a sus hijos los caminos de Dios, los corazones de algunos de esos niños estarán tiernos, sensibles, y receptivos.

Tengo una amiguita de seis años y el otro día ella me detuvo en la entrada de mi casa y me dijo, “Señorita Nancy, ¿pudieras orar por mi sobre…?” Entonces ella empezó a decirme que tenía miedo de algo que estaba por suceder. Y nos detuvimos ahí mismo en la entrada y oramos. Ella volvió donde mi otra vez hace apenas unos días–la misma niña—y me dijo, “Oh señorita Nancy, yo oré la otra noche, y le pedí a Jesús que perdonara mis pecados y que me ayudara a querer a mi hermanita.”

Y yo miro a esta niña y me digo, “El Espíritu de Dios está obrando en su corazón.” ¡Que etapa tan tierna y tan sensible!– antes de que los niños pierdan el interés y quieran salirse de la iglesia–, hay que aprovechar la admiración que estos niños sienten.

Y a propósito, quizás tú seas abuela. Quizás tus hijos no están criando a sus hijos en la fe, pero tienes oportunidades durante la Navidad de estar con esos niños. Quizás eres madre soltera o seas como una hermana mayor y amiga para los hijos de otros. Hay muchas maneras de influenciar las vidas de estos pequeños. Y además estaremos recordándole a nuestros propios corazones quién es Jesús y por qué vino. La maravilla de todo esto radica en mirar estos nombres con ojos frescos. Pienso que hacerlo nos aviva y eso es algo grandioso.

Bárbara: Claro que sí. Una de mis historias favoritas del año pasado es que regalamos varios de estos adornos a una iglesia en un área de escasos recursos en el centro de la ciudad en Little Rock. Ellos usaron el folleto para enseñar a los niños que venían a la iglesia sobre los nombres de Jesús. Luego ellos le dieron a cada niño uno de esos nombres como regalo de Navidad. La señora que maneja el programa me dijo, “Debiste haber visto los ojos de esos niños. Se les agrandaron como platillos.”

Fue mucho mejor darles a esos niños un adorno que podían llevarse a sus casas, y ser de ellos para siempre, en vez de darles algún pequeño juguete o una bolsa de caramelos. El ministerio de esta iglesia les leyó las historias de los nombres de Jesús y luego le dio a cada niño un adorno. Me encanta eso, porque de eso es que se trata la Navidad.

Me da la impresión que esos niños van a atesorar esos adornos por muchos años. Sé que eso es lo que yo hubiera hecho porque cuando era una niña, recuerdo ser receptiva a todo sobre Jesús en mi pequeña clase en la iglesia los domingos. Si alguien me hubiera dado un adorno con el nombre de Cristo, probablemente aún lo tuviera conmigo, porque todavía tengo algunas cosas que nos dieron en la escuela dominical cuando era pequeña.

Así que hay muchas maneras de usar estos “adornos de adoración” aparte de usarlos con tu propia familia.

Nancy: Y también fuera de la temporada navideña.

Bárbara: Exactamente.

Nancy: Prácticamente durante todo el año. Queremos poner cosas a nuestro alrededor y en nuestros hogares, como recordatorios visuales de quién es Jesús, por qué vino. Su obra redentora, Su amor por nosotros. Así que de estos nombres diferentes, estos “Adornos de Adoración”, ya hablamos de Jesús, y vamos a hablar mañana de un par de nombres más,–además Él es llamado Salvador, El Señor Jesucristo, Emmanuel, Admirable, Consejero, Dios Fuerte, y Príncipe de Paz.

Claro, estos últimos nombres son los que encontramos en Isaías—700 años antes del nacimiento de Cristo. Dios le dio los nombres a Su Hijo, y nos dijo cuáles serían esos nombres. Cada uno de esos nombres nos dice algo maravilloso y especial sobre Jesús.

Y el último nombre, Príncipe de Paz, como hemos estado diciendo, es hermoso. El adorno viene con una pequeña historia de ese nombre. Y es bueno para los adultos leerlo y también para los niños. Vamos a hablarle un poco de los antecedentes. Leeremos parte de esa historia mañana, así que esperamos que regreses con nosotros de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Asegúrate de hacer que esta época del año sea significativa. Hoy hemos oído de algunas ideas que pudieran ayudarte a darle un giro a tus celebraciones navideñas.

Y recuerda tu compromiso de orar por Aviva Nuestros Corazones. No podríamos llegar a ti sin tus oraciones. Espero que esta semana de preparación de Navidad sea significativa para ti y para toda tu familia.

Bueno, hoy se nos acabó el tiempo, pero Bárbara estará otra vez aquí con nosotros mañana, en Aviva Nuestros Corazones. Vamos a hablar del significado del nombre Príncipe de Paz y por qué necesitamos a Jesús y cómo Él nos trae la paz que no podemos obtener de ninguna otra fuente. Gracias por estar con nosotros hoy, y espero que nos acompañes en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Música: Venid y Adoremos, Tercer Cielo, Es Navidad ℗ 2008 Kasa Producciones; Al Mundo Paz, Papel Maché, Ve Dilo en las Montañas – EP ℗ 2014 Papel Maché

¡Feliz año !

Viernes 1 Enero

(Jesucristo) vino y anunció las buenas nuevas de paz. Efesios 2 : 17

El Dios de paz sea con todos vosotros. Romanos 15 : 33

Dios… nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia. 2 Tesalonicenses 2 : 16

¡Feliz año !

Según la tradición, familiares, amigos, colegas y vecinos intercambian mensajes de buenos deseos para el nuevo año. Los mensajes vía Internet son numerosos. Incluso hay fórmulas de felicitaciones originales para desear a los suyos “cosas buenas” para su vida futura, sin que quizá crean realmente en ello.

Pero la Biblia anuncia cosas buenas y seguras :

– La buena nueva del nacimiento de un Salvador, Jesucristo (Lucas 2 : 10). Dios se hizo hombre entre los hombres. Este acontecimiento es fundamental para nuestra felicidad.

– La buena nueva de la paz (Romanos 5 : 1). La paz de Dios está asegurada a todo el que cree en la obra de Jesucristo, quien murió en la cruz por sus pecados. Además, la paz interior llena a aquel que confía su vida a su Salvador.

– La buena esperanza (2 Tesalonicenses 2 : 16) es, para todo creyente, la promesa de un más allá glorioso en el paraíso de Dios con Jesús (Lucas 23 : 43).

Aún hoy, el que deposita su confianza en Dios será, según la imagen bíblica, como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que no dejará de dar fruto, incluso en tiempos difíciles (Jeremías 17 : 7-8). El cristiano sabe que Dios conducirá su vida para bien (Salmo 57 : 2). Así puede enfrentarse con serenidad a lo desconocido que le trae un nuevo año, mientras espera a Jesús, quien volverá pronto.

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1 : 1-6© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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