Ā«No amĆ©is al mundoĀ» (1 Jn. 2:15-17) – 6/29

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

6/29 – Ā«No amĆ©is al mundoĀ» (1 Jn. 2:15-17)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Cómo arrepentirse

Soldados de Jesucristo

Enero 28/2021

Solid Joys en EspaƱol

Cómo arrepentirse

John Piper

John Piper

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ĀæEs pecado el ciber-sexo o el sexo por telĆ©fono?

Got Questions

¿Es pecado el ciber-sexo o el sexo por teléfono?

Photo by cottonbro on Pexels.com

En ninguna parte la biblia menciona el ciber-sexo (cibersexo) o sexo por teléfono, obviamente, porque nada que tenga que ver con «ciber» o «teléfono» era posible en tiempos bíblicos. La respuesta a esta pregunta depende en cierta medida de si las personas implicadas estÔn casadas entre sí. Dentro del matrimonio, el ciber-sexo o el sexo por teléfono estarían dentro del principio del «mutuo consentimiento» de 1 Corintios 7:5. Para obtener mÔs información, consulte nuestro artículo sobre lo que sexualmente se permite en un matrimonio.

Fuera del matrimonio, la palabra de Dios nos da algunos principios que definitivamente se aplican al ciber-sexo o al sexo por teléfono. Filipenses 4:8 nos dice, «Por lo demÔs, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad». AdemÔs, hay muchas escrituras que indican que las relaciones sexuales fuera del matrimonio son pecado (Hechos 15:20; 1 Corintios 5:1; 6:13,18; 7:2; 10:8; 2 Corintios 12:21; GÔlatas 5:19; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; 1 Tesalonicenses 4:3; Judas 7). Jesús mismo nos enseñó que desear algo que es pecaminoso también es pecado: «Oísteis que fue dicho: No cometerÔs adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5:27-28). Proverbios 23:7 dice, «Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él».

El ciber-sexo y el sexo por teléfono son, en esencia, desear algo que es pecaminoso (fornicación o adulterio). El ciber-sexo y el sexo telefónico son fantasear con lo que es inmoral e impuro. En ningún sentido el ciber-sexo o el sexo telefónico se podrían considerar como algo noble, justo, puro, amable, admirable, excelente o digno de elogio. El ciber-sexo y el sexo telefónico son prÔcticamente adulterio. Es fantasear con una persona con lujuria y motivar a la otra persona al deseo inmoral. Estas pueden llevar a una persona a la trampa de la «creciente maldad» (Romanos 6:19). Una persona que es inmoral en su mente y en sus deseos, eventualmente se convierte en inmoral en sus acciones. Sí, fuera del matrimonio, el ciber-sexo y el sexo telefónico es pecado.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Cuando no siento gratitud

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

Cuando no siento gratitud

Eric Kamoga

Nota del editor: Este es el sƩptimo capƭtulo en la serie de artƭculos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Dios ha provisto la manera para que los cristianos enfrenten el pecado: el Evangelio de la gracia, que presupone el odio de Dios hacia el pecado. Dios perdona porque otro ha tomado el castigo por nuestro pecado. El remedio para la ingratitud es la gloriosa gracia de Dios en Cristo, sucintamente capturada en Romanos 8:32: ā€œEl que no eximió ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, Āæcómo no nos concederĆ” tambiĆ©n con Ɖl todas las cosas?ā€. Contemplar la gracia no solo conduce al arrepentimiento, pues resalta lo abominable de la ingratitud, sino que tambiĆ©n produce agradecimiento, porque muestra la generosidad de Dios.

El descontento con la provisión de Dios produce codicia e ingratitud. AdÔn y Eva no consideraron que la generosa provisión de Dios en Su creación y Su presencia fueran suficientes. En incredulidad y codicia, se aferraron a lo que veían como una necesidad que Dios, obrando sin amor, había fallado en satisfacer. Dios no sólo juzgó su pecado sino que también misericordiosamente prometió y proveyó redención en Cristo (Gn 3). La persona ingrata arremete contra el amor y la generosidad del Padre, rehusando honrar a Dios como el Dador verdadero de todas las cosas buenas, buscando en las dÔdivas lo que se encuentra solo en el Dador (Ro 1:21-23Stg 1:17). La ingratitud surge cuando no valoramos correctamente el tesoro que ya tenemos.

El contentamiento es la base de la gratitud.

Para curar la ingratitud, uno debe apreciar los dones otorgados dentro del contexto de las bendiciones perdurables dadas en Cristo (Ef 1:3). Sentir gratitud por las bendiciones temporales de Dios, aunque bueno y necesario, es insuficiente. La gratitud por los alimentos diarios no se limita a la comida fĆ­sica sino que se extiende y apunta al alimento espiritual diario y a la fiesta del Cordero que se aproxima (Ap 19:7-10). Israel se quejó por la ausencia de los manjares egipcios, no solo porque habĆ­a olvidado lo que Dios habĆ­a hecho, sino porque una dieta variada parecĆ­a ser un tesoro mĆ”s deseable que Dios mismo, quien estaba en medio de ellos, y lo que Ɖl estaba haciendo, a saber, mostrĆ”ndoles la necesidad que tenĆ­an del Pan celestial y Su poder de provisión (Nm 11:4-6Dt 8:2-5Jn 6:25-35). Ellos no recibieron la ausencia de una dieta variada como un regalo. Cuando Israel prosperó, seguĆ­an siendo ingratos porque se enfocaban en las dĆ”divas en lugar del Dador. 

En contraste, Pablo tenĆ­a contentamiento en cada situación, tanto en la abundancia como en la escasez, porque Ć©l estaba satisfecho en el Dador de todas las circunstancias (Fil 4:12). Ɖl tenĆ­a contentamiento y, por lo tanto, sentĆ­a gratitud porque sabĆ­a que tenĆ­a el mejor regalo posible, Cristo en nosotros, y porque recibió todas las circunstancias, incluyendo las pruebas, como regalos de un Padre amoroso (Ro 5:1-5Heb 12:3-1113:5-6). Contentos por nuestro perdurable tesoro, podemos recibir gratamente todas las circunstancias como de la mano amorosa de nuestro Padre (Mt 13:44-46Ro 8:2833-39). El contentamiento es la base de la gratitud.

Si y cuando uno cae en la ingratitud, apreciar la generosidad de Dios en Cristo es una parte necesaria del arrepentimiento. El arrepentimiento nunca es solamente acerca del pecado y del odio hacia este (2 Co 7:10). Judas Iscariote lamentó su pecado pero se ahorcó (Mt 27:3-5). El verdadero arrepentimiento tambiĆ©n pondera y recibe la gracia de Dios otorgada en Cristo. Una vez que consideramos la generosa provisión de Dios, podemos ver la ingratitud correctamente en el contexto de la gracia y clamar: ā€œEstoy agradecido; ayuda mi ingratitudā€. Debido a que la respuesta de Dios a la ingratitud es una provisión adicional de Su gracia inagotable y una entrega continua de todas las cosas en Cristo, podemos descansar en esta gracia a pesar de la tensión con la que vivimos mientras esperamos nuestra perfección como hijos de Dios, quienes, como Cristo, seremos perfectamente agradecidos.

El enfocarnos en la provisión de Dios en Cristo, nos ayuda a recibir la gracia para nuestro inexcusable pecado de la ingratitud, dar gracias y recordar el regalo mÔs grande que ya tenemos y tendremos para siempre: Cristo, Dios con nosotros. Este es el antídoto para la tentación de creer que somos indignos del amor de Dios por nuestra ingratitud o que Dios nos estÔ privando de algo bueno. Nuestros primeros padres sucumbieron ante esta última tentación aun cuando Dios ya había provisto lo que ellos buscaban al crearlos en Su propia imagen y semejanza. Su fe, demostrada por medio a la obediencia, habría resultado en la consumación del estatus de ser como Dios. Dios ha garantizado nuestra perfección en Su semejanza al sellarnos con Su Espíritu (Ef 1:134:24Col 3:4101 Jn 3:2). Tener contentamiento en esta provisión eterna, entendida por medio de la fe, produce que el arrepentimiento y la acción de gracias surjan espontÔneamente de corazones perdonados.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Eric Kamoga
Eric Kamoga

Eric Kamoga es profesor en el Africa Reformation Theological Seminary en Kampala, Uganda, y estudiante de doctorado en el Westminster Theological Seminary en Filadelfia.

Cultiva un corazón puro en tus hijos, dĆ­a 1 – Ene 20

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

Aviva Nuestros Corazones

Ene 20 Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 1

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultiva-un-corazon-puro-en-tus-hijos-dia-1/

Annamarie Sauter: ĀæCómo educas a los jóvenes en un mundo donde el acceso a la tentación es tan fĆ”cil? Con nosotras Josh McDowell.

Josh McDowell:Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Pero las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. Así que tienes que cultivar esa relación.

Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

La batalla por la pureza ha ido cambiando a lo largo de los aƱos. ĀæCómo puedes, en un mundo de redes sociales y fĆ”cil acceso al internet, cultivar un corazón puro en tus hijos o en los jóvenes que te rodean? Hoy Josh McDowell nos hablarĆ” acerca de esto. Ɖl es autor de mĆ”s de 100 libros, de los cuales varios fueron escritos para enseƱarles a los adolescentes el valor de la pureza.

Antes de comenzar, te recomendamos que si tienes niƱos pequeƱos a tu alrededor te asegures de ocupar su atención en otra cosa o te pongas audĆ­fonos. AquĆ­ estĆ”n Nancy DeMoss Wolgemuth y Josh McDowell en la serie titulada, Cultiva un corazón puro en tus hijos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hola Josh, bienvenido a Aviva Nuestros Corazones. Dentro de todos los libros que has escrito, sĆ© que escribiste uno junto a Erin Davis, quien es muy conocida para nuestra audiencia. Ella es la directora de contenido para Revive Our Hearts y una de las anfitrionas de nuestro programa semanal llamado, Grounded. CuĆ©ntanos acerca de este libro que tĆŗ y Erin escribieron. 

Josh:Cómo me alegra que Erin haya dicho que sĆ­ a ese proyecto, porque ha hecho que el libro sea mejor y mĆ”s efectivo. Creo que ahora mĆ”s que nunca el tema de la sexualidad se ha convertido en algo muy dominante debido al internet. Hay mucha ignorancia y tambiĆ©n temor de hablar sobre el tema. 

Decidí escribir un libro acerca de la sexualidad que fuera verdaderamente franco y directo, tratando el tema con reverencia y basÔndome en principios bíblicos, pero también usando conceptos médicos modernos y demÔs, con el entendimiento que ahora tenemos acerca de nuestros cuerpos y cómo esto se aplica a la sexualidad.

El tĆ­tulo del libro es Ā«La verdad desnuda: 39 preguntas que tus padres esperan que nunca hagas acerca del sexoĀ»Lo escribĆ­ para los padres, porque si ellos no estĆ”n informados con un conocimiento saludable acerca del tema, entonces tendrĆ”n temor de hablar con sus hijos. El libro les ayuda a tener un mejor entendimiento y tambiĆ©n valor para hablar con sus hijos acerca de la sexualidad. Y ayuda a los jóvenes a entender la sexualidad a la luz del internet, de las pelĆ­culas y de los videos a los que se exponen.

Nancy: Muy Ćŗtil.TambiĆ©n escribiste un libro con tu esposa titulado Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ»Todos estos libros estĆ”n disponibles en espaƱol. Veo que es un tema que preocupa mucho.

Josh: AsĆ­ es. Ese es mi libro nĆŗmero 137, y creo que es uno de los mĆ”s significativos. La razón por la cual escribimos Habla claro con tus hijos sobre el sexo, es por la rapidez con la que se mueve el internet. Es algo asombroso. Por ejemplo: YouTube es solo uno de millones de sitios en la web, y en el 2011, ese sitio subió un promedio de 25 horas de videos cada minuto, y cada uno de estos busca influenciar a nuestros jóvenes. Al menos la mitad de estos videos promocionan principios que van en contra de todo lo que nosotros creemos acerca de Jesucristo y de la vida cristiana. 

Hacia el final del 2011, estaban subiendo un promedio de 47 horas de video por minuto… Es decir, cada 60 segundos se subĆ­a a YouTube esa cantidad de horas de video. A principios del 2012, llegó hasta sesenta horas por minuto. Esto es mĆ”s de 3,500 horas de video para sesenta minutos.

Nancy: ĀæQuĆ© implicaciones tiene esto para las familias?

Josh: Esto implica que para la mayorĆ­a de los niƱos, sus padres ya no son la principal fuente de información. No la obtienen en el colegio ni en la televisión, la obtienen de los blogs y las publicaciones y los videos que ven en el internet.

Nancy: Entonces cuando tĆŗ educaste a tus hijos, el tema era la televisión; habĆ­a que tener cuidado de la influencia que esta tenĆ­a en la vida de los niƱos.

Josh: Y la televisión no es nada comparada con el internet. Por ejemplo, un niƱo, en promedio –y estoy hablando del promedio, Nancy– recibe treinta y cuatro gigabytes de información cada veinticuatro horas. Ahora bien, ĀæquĆ© representa esto?

Nancy: SĆ­. Dime quĆ© significan esos nĆŗmeros…

Josh: Esto es el equivalente a la data que tienes en unas 8,178 canciones; esto es lo que entra a la mente de un niƱo promedio cada veinticuatro horas.

Nancy: Ā”Guau!

Josh: La mayorĆ­a de las cosas que encuentran allĆ­ van en contra de casi todo lo que les enseƱamos a nuestros hijos. Pero, claro, ellos van a usar el internet. Pero el internet ha hecho de esto algo intrusivo y penetrante, y no solo estoy hablando de sexo sino de contenido pornografico. Nancy, la pornografĆ­a en el internet es el peligro nĆŗmero uno para la causa de Cristo… cinco veces mĆ”s peligrosa que cualquier otra cosa en los Ćŗltimos 2.000 aƱos de historia. Esta pornografĆ­a invasiva del internet es el mayor peligro para los jóvenes, el mayor peligro para los matrimonios, el mayor peligro para la familia, el mayor peligro para los pastores, el mayor peligro para los lĆ­deres de jóvenes. Y la mayorĆ­a no se ha percatado de que es cinco veces mĆ”s peligrosa que cualquier otra cosa que la iglesia haya enfrentado en la historia, y ahora mismo estĆ” destruyendo a los niƱos.

Por ejemplo, las finanzas han sido la causa nĆŗmero uno de muchos divorcios. Ahora, en este momento el 60% de los divorcios entre los cristianos evangĆ©licos se debe a la pornografĆ­a. Existen mĆ”s de cinco millones de sitios web pornogrĆ”ficos. Con mi telĆ©fono celular y en menos de tres segundos, puedo tener acceso a 1.2 billones de pĆ”ginas pornogrĆ”ficas con tan solo un click.

Nancy: AsĆ­ que ahora estĆ” mĆ”s accesible que nunca.

Josh: Es increĆ­ble. ĀæSabes cuĆ”ntos correos electrónicos pornogrĆ”ficos van a circular hoy entre el 60% de los jóvenes? 2.5 billones. ĀæSabes cuĆ”ntas pelĆ­culas pornogrĆ”ficas se descargan sin ser detectadas (aunque los padres tengan filtros), porque son enviados de persona a persona…? La mayorĆ­a de la gente no entiende cómo funciona esto, Ā”pero los niƱos sĆ­ saben!

Nancy: Okay, espera un momento. TĆŗ estĆ”s diciendo que los padres que estĆ”n escuchando este programa y que dicen: Ā«Pero nosotros tenemos un filtro en nuestro internetĀ»… Āælos hijos de ellos pueden tener acceso a eso o pesar de los filtros?

Josh: Se puede hacer sin que pase por la mayorĆ­a de filtros porque es de persona a persona. No proviene de un sitio web. Ellos pueden descargar una pelicula pornografica completa en la computadora de sus padres sin que ellos lo detecten. ĀæSabes cuĆ”ntas pelĆ­culas se descargan a diario? 1.5 billones de pelĆ­culas pornogrĆ”ficas. No son detectadas porque es de persona a persona—no a travĆ©s de un sitio web. Es increĆ­ble.

Nancy: Pienso en niƱos y jóvenes en hogares cristianos, en grupos de jóvenes cristianos, en colegios cristianos, en familias que los educan en casa… ĀæSucede tambiĆ©n allĆ­?

Josh: Oh, por supuesto. Es una de las cosas en la historia donde vemos poca diferencia en las estadĆ­sticas entre no creyentes y creyentes; entre hogares no cristianos y hogares cristianos; entre colegios seculares y colegios cristianos.

Nancy: ĀæY quĆ© es lo que estĆ” llevando a estos niƱos de hogares cristianos a ese tipo de cosas?

Josh: Bueno, primero que nada, del porcentaje que lucha con la pornografia, el 68% son jóvenes cristianos evangĆ©licos fundamentales, nacidos de nuevo. Y de estos, el 91% nunca salió a buscarla. Ellos no estaban buscando esto. Los niƱos en realidad no estĆ”n buscando pornografĆ­a inicialmente. La pornografĆ­a los estĆ” buscando a ellos.

Nancy: Entonces, Āæellos solo tropiezan con esto?

Josh: AsĆ­ es. Haciendo un trabajo, o una tarea—lo que sea. Y te voy a decir algo. Tu hijo va a ver pornografĆ­a. Es una realidad.

Nancy: Cuando dices, Ā«tu hijoĀ», Āæquieres decir que estĆ” sucediendo con los niƱos pequeƱos tambiĆ©n? 

Josh: Yo dirĆ­a que desde los cuatro aƱos en adelante un niƱo podrĆ­a estar viendo pornografĆ­a. No puedes proteger a tu hijo de la pornografĆ­a. Ya sea que lo estĆ©s educando en casa y permanezca allĆ­ o donde sea. TĆŗ no puedes evitar que tu hijo vea pornografĆ­a… punto.

Nancy: Bueno, algunos padres ahora pueden estar diciendo: Ā«Okay, nosotros vamos a deshacernos del computador. Ā”AyĆŗdennos!Ā»

Josh: Eso es absurdo. Ellos dirĆ­an: Ā«Entonces no vamos a tener computador en la casaĀ», Āæy quĆ© pasa con el computador del amigo de tu hijo? AdemĆ”s, ahora el 50% del acceso a la pornografĆ­a por internet es por medio de un aparato móvil—un telĆ©fono inteligente. Ā«Bueno, entonces mi hijo no va a tener un telĆ©fonoĀ». ĀæY quĆ© pasa con el telĆ©fono del amigo? Ves, no se puede. Ellos serĆ”n expuestos a esto de una forma u otra. 

Esto es lo que tienes que entender. Aquellos que tienen trece años o menos son lo que yo llamo «la generación digital». No sé cómo los llaman otras personas, pero esta es la primera generación que ha crecido aprendiendo todo desde una pantalla. Esto es lo que tienes que entender. No importa lo mucho que sepas de filtros y todo lo demÔs. Ellos son nativos. Nosotros somos extranjeros en estas cuestiones.

Nancy: SĆ­, es asĆ­.

Josh: Muchos, muchos niƱos pueden burlar los filtros a los seis, siete u ocho aƱos de edad. Ellos saben cómo evadir los filtros. Pero aun si tienen un filtro, ĀæquĆ© pasa con el aparato del amigo? ĀæQuĆ© pasa con el celular del amigo? Antes sucedĆ­a en el patio durante el recreo –fuera un colegio cristiano o no. Alguien sacaba una pĆ”gina de una revista Playboy que el papĆ” tenĆ­a en la casa o en alguna otra parte, y decĆ­an: Ā«Oye, mira lo que tenemos. Mira estoĀ». Ahora, es solamente hacer un click, y ya. Ahora todo estĆ” en video. De esta manera, el impacto es diez veces mayor.

Pero, esto es lo triste… de todos los jóvenes que ven pornografĆ­a en los Estados Unidos—y todos los jóvenes van a ver pornografĆ­a—el 80% han visto pornografĆ­a XXX, que es la peor. ĀæOĆ­ste eso, Nancy? El 80%. La gran mayorĆ­a de ellos no la estaba buscando. Hay que entender que es la pornografĆ­a la que los estĆ” buscando a ellos, y va a encontrar a nuestros hijos. Y la clave, Nancy, no es decir: Ā«Bueno, yo voy a proteger a mi hijo. Yo voy a evitar esoĀ». Eso no soluciona el problema.

Nancy: Creo que estĆ”s asustando a los padres que nos estĆ”n escuchando ahora mismo.

Josh: Bueno, eso espero, por el bien de sus hijos. Mi hija, Katie, tiene dos niƱos, y hace nueve dĆ­as, tuvo el tercero. Ella me envió un email que decĆ­a: Ā«Papi, ahora entiendo lo que decĆ­asĀ». Ella les ha estado hablando a sus amigas y a todos aquellos que tienen hijos pequeƱos que han sido expuestos a la pornografĆ­a…en colegios cristianos, en guarderĆ­as y demĆ”s. 

Ella me dijo: «Papi, ahora me doy cuenta de que yo no puedo proteger a mis hijos por completo de la pornografía». Esa es la clave. «Yo necesito prepararlos para la primera vez que sean expuestos». ¿Ves? Esta es la mamÔ que va a vencer. Esta es la mamÔ que no va a perder a su hijo, porque ha descubierto la clave, y esta es una de las razones por las cuales escribí este libro. Y yo soy dogmÔtico en esto.

Según las estadísticas, los niños se exponen a la pornografia por primera vez alrededor de los 9 años. Pero si alguien me preguntara, «de los últimos seis meses para acÔ, ¿cuÔl dirías que es la edad promedio entre las familias cristianas evangélicas, familias pastorales, etc?» Yo les diría: «Entre los cuatro y los seis años de edad».

Nancy: AsĆ­ que cada vez inician mĆ”s temprano. 

Josh: Oh, sĆ­, sĆ­. 

Nancy: ĀæEntonces cómo los preparas para eso?

Josh: Desde la primera vez que ellos dan el primer click, tu necesitas haber establecido una relación tan increĆ­ble con tu hijo, que ellos no tengan ningĆŗn temor de acercarse a ti respecto a cualquier cosa. Es un ambiente seguro. NingĆŗn tema debe ser tabĆŗ; nada debe quedar excluido—empezando aĆŗn desde los cuatro, cinco, seis, siete, ocho aƱos de edad. AquĆ­ hay un principio: Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. AsĆ­ que tĆŗ tienes que cultivar esa relación.

En segundo lugar: Desde el primer momento en que ellos vean pornografĆ­a, ellos necesitan tener cierto entendimiento sobre la sexualidad, sobre sus propios cuerpos, etc. Por eso es que digo: Ā«Empieza desde que nacenĀ». Una mamĆ” se acercó a mĆ­ (una de muchas mamĆ”s cristianas), y ella me habĆ­a escuchado hablar sobre uno de mis libros Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ»y sobre el internet y la pornografĆ­a. Ella me dijo: Ā«Tengo que decirle a mi esposo que tenga una charla de padre a hijoĀ».

Yo le preguntĆ©: «¿CuĆ”ntos aƱos tiene tu hijo?Ā» 

Ella dijo: «Doce».

Yo estaba ahĆ­ sentado pensando: Ā«Oh, seƱora, eso no funciona. Los hijos no siempre recuerdan esas charlas. 

Nancy: Te refieres a que es mĆ”s importante un estilo de vida y que haya esa relación, ese sentido de comunidad.

Josh: AsĆ­ es. Ves, no se trata de la conversación. Para entonces, para cuando des la charla, serĆ” demasiado tarde. Si tus hijos pueden recordar la primera vez que les hablaste de sexo, ya es demasiado tarde. Ellos no deberĆ­an recordar la primera vez, porque ellos deberĆ­an estar tan pequeƱos, que no pueden recordar cuando fue.

Nancy: Entonces, descrĆ­benos cómo debe ser. 

Josh: Bueno, es de esta manera. No se trata de una conversación, son pequeƱas conversaciones—conversaciones cortas desde que estĆ”n muy pequeƱos acerca de la belleza de su cuerpo, y cosas asi. Les hablas sobre el tema quizĆ”s en uno o dos minutos, hasta que tengan unos nueve, diez u once aƱos de edad. Porque hasta esa edad el sexo no es un problema.

Algunas mamĆ”s dicen: Ā«Por eso es que yo no les hablo a mi hijos de eso, ellos se van a poner a pensar en eso y lo van a hacerĀ». No, no, no, si tĆŗ no les hablas sobre eso, lo van a escuchar por el internet. TĆŗ debes hablarles sobre eso. No puedes actuar sorprendida. No puedes reĆ­rte. No puedes. Debes lidiar con la situación sin importar lo que diga tu hijo. DespuĆ©s te puedes reĆ­r cuando estĆ©s sola. Yo creo que como padres, debemos ser muy sensibles para intervenir y responder aunque sea brevemente a esa curiosidad.

Y la razón es esta: la forma como tú respondas a la curiosidad del niño, desde que nace hasta los doce o trece años de edad, va a determinar cómo es que ellos van a vivir su sexualidad entre los trece y los veinte años. ¿CuÔntos padres pierden la oportunidad de satisfacer esa curiosidad en sus hijos? Esto me parte el corazón. Esta es una gran oportunidad de tocar el tema y explicarlo desde la perspectiva de Dios. Pero solo tienes un minuto, un minuto y medio mÔximo, y luego, de ahí en adelante sigues hablÔndole cada vez que haya una oportunidad. Así es como nosotros nos acercamos a nuestros hijos. Debes empezar cuando estÔn pequeños.

Nancy: AsĆ­ que no queremos que ellos piensen que el sexo es algo vergonzoso o sucio.

Josh: Exacto, porque no lo es. No hay un solo versĆ­culo en la Biblia, desde GĆ©nesis hasta Apocalipsis, que diga que el sexo es sucio. Ni uno. No hay ni un solo verso en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Y aĆŗn asi, cuando les hablo a las personas acerca de esto, muchos dicen que la Biblia enseƱa que el sexo es pecaminoso, que Dios enseƱa eso. Yo les digo a los pastores: Ā«MuĆ©strenme un versĆ­culo en la Biblia donde diga que el sexo es pecaminosoĀ». No pueden. No hay ninguno.

En una ocasión estaba dando una charla a 500 padres de familia sobre el libro «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»En la primera sesión hice la aclaracion de que no hay un solo versículo en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Un poco antes del receso, una mujer que estaba en la parte de atrÔs saltó de su silla y pasó al frente de manera abrupta. Llegó hasta la tercera fila, y me gritó frente a las 500 personas que estaban allí: «Usted me repugna». Ella se acercó y me tiró una hoja de papel sobre la mesa que uso para colocar mis cosas, y me dijo: «Esto es lo que Dios dice acerca del sexo». Y salió enfurecida de la iglesia.

Todos quedaron aterrados. Yo pensé, «debo resolver esto antes del receso». Así que les dije: «Antes de que tomen el receso, permítanme leerles este papel».

El grupo dijo: «¿”Qué!?»

Yo sabĆ­a exactamente, letra por letra, lo que decĆ­a en esa hoja de papel. Sabes, he recibido probablemente 100 hojas de papel como esa—por lo menos 50 son de pastores—que han salido de la iglesia enfadados. 

AsĆ­ que volteĆ© el papel para leerlo. En la parte de arriba decĆ­a: Ā«Usted deberĆ­a estar avergonzado de usted mismoĀ». En letras grandes y negras decĆ­a: Ā«Esto es lo que la Biblia dice acerca de sexoĀ». Ella habĆ­a escrito unos diez versĆ­culos bĆ­blicos y ninguno de ellos tenĆ­a nada que ver con el sexo. En cincuenta y un aƱos; ni un solo pastor, ni una madre cristiana, ni un padre cristiano—de los cientos de versĆ­culos que me han mostrado— ni un solo versĆ­culo ha tenido algo que ver con lo que la Biblia dice acerca de sexo.

Tú dirÔs, «eso es imposible».

No… sucede todo el tiempo. ĀæSabes quĆ© sucedió?

Todos los textos que ella habĆ­a escrito (al igual que los que me han mencionado otras personas) no tienen nada que ver con el tema. No tienen nada que ver con la razón por la cual Dios creó el sexo. Todos los pasajes tenĆ­an que ver con el mal uso del sexo. Lo que hemos hecho durante aƱos—las madres, los padres, los predicadores y otras personas— es que hemos tomado lo que la Biblia dice acerca del mal uso del sexo y lo aplicamos al sexo. Nunca nadie ha escrito un verso del Cantar de Los Cantares. Ni en una sola ocasión. Nadie ha escrito un verso de Proverbios 5. JamĆ”s un pastor o madre cristiana ha escrito algĆŗn verso de la Biblia que sĆ­ hable de sexo.

Nancy: Yo creo que muchos padres ven lo que estĆ” sucediendo con el mal uso y la perversión del sexo, y ellos no quieren que sus hijos experimenten eso. Ellos no quieren que sus hijos prueben del Ć”rbol del conocimiento del bien y del mal.

Josh: Pero Nancy, la mejor manera de tratar con esto no es tratando con lo negativo, sino con lo positivo. ĀæQuĆ© dice Dios acerca del sexo? ĀæQuĆ© dice Dios acerca de tu cuerpo? ĀæQuiĆ©n creó tu cuerpo? Si ellos no ven esto dentro de ese contexto, vas a fracasar en el intento.

Te voy a decir por qué. Cuando yo escribí este libro, mandé un camarógrafo a los hogares de mis cuatro hijos para que los entrevistara acerca de cómo fue su experiencia cuando les hablé sobre sexo. Por ejemplo, a cada uno le preguntaron: «¿CuÔndo fue la primera vez que tu papÔ te habló de sexo?» Cada uno de ellos respondió: «No sé, nosotros siempre hablamos de eso. Era parte de nuestra conversación familiar».

En segundo lugar, ellos le preguntaron a cada uno de mis hijos: «¿CuĆ”l fue tu mayor motivación para esperar hasta el matrimonio?Ā» Cada uno de ellos dijo: Ā«Porque yo siempre quise lo que mi padre tenĆ­a con mi madre, y valió la pena esperarĀ». ĀæVes? Ellos vieron que se trataba de algo bello. Ellos vieron que Dios habĆ­a creado esto. 

Luego Nancy, cuando has establecido eso, entonces dices: Ā«Pero mira, esto puede ser distorsionado. Esto es lo Dios quiere decir cuando dice: ā€œHuid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, estĆ” fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo pecaā€Ā». Esto no es sobre sexo, es sobre el mal uso del sexo. Ese es el fundamento que creen mis hijos, y les explico esto Ćŗltimo a la luz de la verdad de las Escrituras.

AsĆ­ que debemos empezar con lo positivo, y entonces tendrĆ”s el fundamento para demostrar cómo es que se distorsiona o corrompe por medio de la promiscuidad sexual, la pornografĆ­a y demĆ”s. Si no haces esto, no vas a construir una base con la cual tu hijo pueda decir, Ā«noĀ». Y por eso es que escribĆ­ este libro.

Nancy: ĀæCrees que muchos padres estĆ”n educando con temor?

Josh: Creo que sĆ­. EstĆ”n educando con temor porque sus padres los educaron a ellos con temor—por la televisión o lo que fuera. En Habla claro con tus hijos acerca del sexo, hablo acerca de veintisiete principios. Con respecto a la mayorĆ­a de estos principios; algunos padres seguro pensarĆ”n: «”Whoa! Eso no puede ser ciertoĀ». Pero despuĆ©s de leer una pĆ”gina y media o dos dirĆ”n: Ā«Ah, yo nunca pensĆ© que esto fuera tan importante. Quiero cambiar mi actitud para educar a mis hijosĀ». Y debemos hacerlo. No podemos educar a nuestros hijos como nuestros padres nos educaron a nosotros—no a la luz del internet. No podemos hacerlo asĆ­.

Tenemos que empezar desde que son muy pequeƱos, lo cual es triste, pero asĆ­ es. Yo empecĆ© con mis hijos desde que nacieron. Les decĆ­a cosas como: Ā«Dios creó ese pequeƱo y maravilloso cuerpo que tienesĀ». Y asĆ­, construyendo conceptos hermosos y positivos, sobre sus cuerpos. Porque si ellos te oyen hablar acerca de que Dios los creó, empezarĆ”n a creer que Dios los creó, y que son algo maravilloso y que vale la pena valorar sus cuerpos. Pero si ellos no saben cuĆ”n hermosos son y quiĆ©n los creó, saben poco acerca de la sexualidad, entonces Āædónde estĆ” la motivación para esperar, y decir Ā«noĀ» y vivir una vida pura? No la hay. No la hay.

Nancy: Creo que hay algo muy importante y que mencionas en tu libro, y es la importancia de las relaciones—el contexto de las relaciones. ĀæDe quĆ© forma estĆ”n los padres cristianos errando en cuanto a este concepto de relacionarse con sus hijos? ĀæCómo podrĆ­as ayudarlos a establecer una relación saludable?

Josh: Gracias a Dios no todos son asĆ­, pero muy a menudo sus relaciones estĆ”n basadas en el legalismo.

Nancy: ĀæQuĆ© quieres decir con eso?

Josh: Yo trato de educar a partir del carĆ”cter de Dios.

«¿Papi, por qué no puedo hacer eso?»

«Bueno, porque la Biblia aquí nos explica que Dios es verdad. Y porque Dios es verdad, mis hijos, todo lo que es contrario a Su naturaleza estÔ mal. ¿Por qué? Porque es contrario a la persona, al carÔcter y a la naturaleza de Dios».

Ves…Yo quiero educar a mis hijos con una relación con su Creador, no con un libro. Mira, el libro no es nuestra guĆ­a, nuestro guĆ­a es Dios. ĀæCómo sĆ© esto? Bueno, Ɖl nos guĆ­a a travĆ©s de Su Palabra. ĀæCómo sĆ© que Dios es amor? Por la Escritura. Ahora, yo no quiero que mis hijos adoren la Escritura, yo quiero que adoren a Dios. PodrĆ­as decir: Ā«Ah, pero debes poner la Escritura en muy alta estimaĀ». Muchos cristianos adoran la Escritura, pero no debe ser asĆ­. Debemos adorar a Dios.

JesĆŗs les dijo a los herejes religiosos que estaban diciendo que ellos eran mejores que los gentiles y todo lo demĆ”s… JesĆŗs les dijo: Ā«Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eternaĀ». Como muchos cristianos que hoy dicen: Ā«La Biblia es vidaĀ». Los lĆ­deres religiosos dijeron: Ā«SeguroĀ». JesĆŗs dijo: Ā«Ustedes tienen vida en MĆ­Ā». 

Entonces, la fuente de vida es Dios mismo. Y, Āæcómo sabemos eso? Estudiando la Escritura. ĀæCómo aprendemos a adorar a Dios? Estudiando la Escritura. Pero no adoramos la Escritura; adoramos al Dios de la Escritura. Yo eduquĆ© a mis hijos de esta manera. Oh Nancy, quĆ© gran motivación. Ellos no estĆ”n respondiendo por legalismo, estĆ”n respondiendo porque tienen una relación. Entonces asĆ­ es mucho mĆ”s fĆ”cil enseƱarles a los hijos a amar la Palabra de Dios, a caminar con Cristo y todo lo demĆ”s.

Si les preguntas a mis hijos cuĆ”l es su mayor motivación, te dirĆ”n que no es la Escritura. Es la persona, el carĆ”cter, y la naturaleza de Dios. Y Āæcómo conocemos estas cosas? Estudiando la Escritura. Esta es como un mapa. TĆŗ no adoras el mapa, el mapa no es la meta. TĆŗ quieres llegar al destino que te indica el mapa. Bueno, igual ocurre con la Biblia. La Biblia es nuestra guĆ­a para conocer a Dios.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando con Nancy DeMoss Wolgemuth acerca de los desafĆ­os y las oportunidades que hoy enfrentan los padres, maestros y pastores. Josh ha escrito sobre esto en algunos de sus libros. Entre estos estĆ”n disponibles en espaƱol:

Las consecuencias del pecado pueden ser desastrosas, pero tomar decisiones correctas te traerÔ verdadero gozo. También es importante que recuerdes que Dios puede redimir tus mayores tropiezos de modo que seas un canal de bendición para tus hijos y para los que te rodean.

MaƱana, Josh McDowell continuarĆ” mostrĆ”ndote cómo desarrollar relaciones significativas con tus hijos o jóvenes a tu alrededor—la clase de relación que es necesaria para poder hablar sobre la tentación y la pureza con ellos. Te esperamos para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

InvitĆ”ndote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Ɖxodo capƭtulos 19 al 21.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæJesĆŗs es Dios ? (1)

Jueves 28 Enero

(JesĆŗs dijo :) Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí ; de otra manera, creedme por las mismas obras. Juan 14 : 11

ĀæJesĆŗs es Dios ? (1)

En los evangelios JesĆŗs afirma varias veces que Ć©l es Dios (Juan 5 : 18 ; 8 : 58 ; 9 : 35-38 ; 10 : 30…). Sus contemporĆ”neos lo comprendieron muy bien y trataron de matarlo debido a esta afirmación. No querĆ­an aceptarlo, y lo acusaban de blasfemo (Mateo 26 : 65). Pero todos los milagros que hizo demostraron que era Dios :

– Curó a un hombre ciego de nacimiento (Juan 9).

– El viento y el mar le obedecieron. Con dos palabras calmó una gran tempestad (Marcos 4 : 35-41).

– Alimentó mĆ”s de 5000 personas con cinco panes y dos peces (Marcos 6 : 34-44).

– Caminó sobre el mar (Juan 6 : 19).

– Cambió el agua en vino (Juan 2 : 9).

– Ordenó a un pez traer una moneda para Ć©l y su discĆ­pulo (Mateo 17 : 24-27).

– Curó a personas paralĆ­ticas, ciegas y leprosas. Con una palabra echó fuera los demonios… (Mateo 9 : 6 ; 8 : 2-3 ; 12 : 22 ; Marcos 5 : 1-13).

– Resucitó muertos : devolvió la vida a una niƱa de doce aƱos que estaba muerta en su cama. Resucitó a un niƱo que iban a enterrar, y lo entregó a su madre. Devolvió la vida a un amigo que yacĆ­a en una tumba desde hacĆ­a cuatro dĆ­as… (Marcos 5 : 36-43 ; Lucas 7 : 11-17 ; Juan 11 : 39-44).

A un hombre cualquiera que dijera ser Dios, no se lo matarĆ­a por eso, sino que se le tomarĆ­a por loco. Pero en el caso de JesĆŗs, como vieron realmente a Dios en Ć©l (al que no querĆ­an), los hombres lo crucificaron. ā€œHan visto y han aborrecido a mĆ­ y a mi Padreā€ (Juan 15 : 24).(maƱana continuarĆ”)

1 Samuel 22Ā –Ā Mateo 18 : 1-14Ā –Ā Salmo 18 : 1-6Ā –Ā Proverbios 5 : 21-23

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