Su propósito: La imagen de Su Hijo en nosotros

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Su propósito: La imagen de Su Hijo en nosotros 

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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El remedio para el orgullo

Soldados de Jesucristo

Enero 18/2021

Solid Joys en EspaƱol

El remedio para el orgullo

John Piper

John Piper

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«¿QuĆ© Hay de Natural en los Desastres?Ā» – 4

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

4 – «¿QuĆ© Hay de Natural en los Desastres?Ā»

Stephen Davey

ĀæEstĆ” Dios verdaderamente involucrado en los desastres naturales?

AcompÔñenos en este programa mientras encontramos las respuesta a esta pregunta a través de las Escrituras. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra pÔgina https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Gratitud y merecimiento

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie:Gratitud

Gratitud y merecimiento

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capĆ­tulo en la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Como pastor de una iglesia local, tengo el privilegio de servir a personas de todas las edades. Llevo casi dos décadas sirviendo a estos hermanos, y muchos de ellos han sido mis amigos casi desde el principio. Aunque soy amigo cercano de hombres en sus treinta y cuarenta años, también soy amigo cercano de hombres en sus sesenta y setenta. A menudo me he preguntado por qué he disfrutado tanto mis amistades con hombres mayores, entre ellos el ya fallecido Dr. R. C. Sproul (quien habría cumplido ochenta este año). Me he dado cuenta de que gran parte de la razón por la que siempre he disfrutado la amistad de hombres mucho mayores que yo es que mi padre era mayor que la mayoría de los padres de los niños de mi edad. Mi padre nació en 1924, y fue mi mejor amigo hasta que falleció en 1992. Mi padre vivió la Gran Depresión, repartió periódicos a la edad de siete años, luchó en la Segunda Guerra Mundial y perdió a su primer hijo en un trÔgico accidente en 1969. Mi padre aprendió a vivir con poco, y siempre me dijo que aprendiera a vivir con un poco menos. A través de muchas dificultades, mi padre aprendió a ser agradecido. Y mi querida madre, que en muchos sentidos ha experimentado dificultades aún mayores que mi padre, aprendió a ser agradecida. Por sus ejemplos, aprendí el agradecimiento como una forma de vida.

La única forma de tener un agradecimiento permanente, en los tiempos buenos y en los difíciles, es pedirle humildemente a nuestro Padre que nos ayude a ser agradecidos y pedirle diariamente que nos haga aún mÔs agradecidos.

Si bien es cierto que las amistades que tengo con hombres mayores se deben en parte a la amistad que tuve con mi padre, me he dado cuenta de que, independientemente de la edad de mis amigos, una de las caracterĆ­sticas que todos ellos tienen en comĆŗn es que estĆ”n profundamente agradecidos por las dificultades que han experimentado. En la providencia de Dios, las dificultades de la vida nos entrenan para ser agradecidos. Y aunque doy gracias por la oportunidad de conocer a muchos jóvenes que estĆ”n agradecidos por el ejemplo de gratitud en sus hogares y la obra de Dios en sus corazones, en tĆ©rminos generales, cuando veo a las generaciones mĆ”s jóvenes, me preocupa lo que parece ser una falta generalizada de gratitud y un sentido de merecimiento. El merecimiento es enemigo de la gratitud, pero los amigos mĆ”s cercanos de la gratitud son la humildad y el contentamiento. La Ćŗnica forma de tener un agradecimiento permanente, en los tiempos buenos y en los difĆ­ciles, es pedirle humildemente a nuestro Padre que nos ayude a ser agradecidos y pedirle diariamente que nos haga aĆŗn mĆ”s agradecidos. Mientras hacemos esto, nos conviene recordar que el camino hacia la gratitud constante suele estar lleno de dificultades que libran a nuestros corazones de cualquier sentido de merecimiento. Por la gracia soberana de Dios, las dificultades conducen a la humildad, al contentamiento y a la gratitud, no por lo que tenemos, sino por Aquel a quien tenemos, Aquel que da y quita para que al final podamos proclamar por siempre: ā€œBendito sea el nombre del SEƑORā€ (Job 1:21).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries. Ɖl es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en AmĆ©rica y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ĀæCómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

No temerĆ© – Ene 8

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El SeƱor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 8 – No temerĆ©

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-temere/

Annamarie Sauter: Tan a menudo vivimos en temor… ĀæSabes cuĆ”l es el antĆ­doto?

Nancy DeMoss Wolgemuth: El hecho de que la presencia de Dios es real, es el antĆ­doto para cada temor. No es el hecho de que sientas que Dios estĆ” contigo, no es el hecho de que pienses que Dios estĆ” contigo, ni tampoco que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Ɖl estĆ” ahĆ­. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antĆ­doto a todo temor. Mientras caminas por el valle, Ɖl camina contigo acompaƱƔndote para compartir la experiencia contigo.

Annamarie: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Necesidad e incertidumbre. Es algo que experimentamos en este mundo y ante lo cual debemos pausar y reflexionar, «¿responderĆ© en temor o responderĆ© con fe?Ā». Hoy Nancy nos hablarĆ” acerca de cómo podemos responder con fe, como parte de la serie titulada, Ā«El SeƱor es mi PastorĀ».

Nancy: Si entras al internet y buscas una lista de fobias, encontrarĆ”s una colección de mĆ”s de 500 temores y fobias recopilados por un hombre llamado Fredd Culbertson. No estoy segura de por quĆ© escogió este pasatiempo.

DĆ©jame leerte unas cuantas. Es toda una lista en orden alfabĆ©tico. Veamos si tienes alguno de estos temores: 

Nictofobia: Miedo a la oscuridad

Acrofobia: Miedo a las alturas

Agateofobia: Miedo a la locura

Agliofobia o algofobia: Miedo al dolor

Aicmofobia: Miedo a objetos cortantes o punzantes

Anuptafobia: Miedo a permanecer soltera

QuizĆ”s en los aƱos que estuve soltera tuve esa fobia 

Apifobia: Miedo a las abejas

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de manĆ­ se te pegue al paladar.

Atomosofobia: Miedo a una explosión atómica. 

Eso sĆ­ deberĆ­a darnos miedo. 

Atiquifobia: Miedo al fracaso 

Y aquí hay una que tomé de la sección de la letra «P»:

Penterafobia –de seguro la has experimentado: Miedo a la suegra. 

Bueno, estamos en el Salmo 23, y el tema del temor aparece aquĆ­. Tenemos un Buen Pastor, uno que nos ama, uno que provee para nosotras, uno que ministra a nuestras necesidades, pero a veces podemos estar en medio de circunstancias que nos asustan, lugares que nos causan temor. 

El salmista dice en el versĆ­culo 4: Ā«Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temerĆ© mal alguno, porque tĆŗ estĆ”s conmigoĀ». No temerĆ© mal alguno. 

El salmista reconoce aquĆ­ que existe el mal. Esto no quiere decir que nunca vas a enfrentar el mal. No quiere decir que Dios te va a colocar en este pequeƱo capullo, en esta burbuja de protección donde nunca vas a experimentar dolor o problemas. Vas a pasar por el valle.

Recuerda que en el programa anterior dijimos que el pastor dirige a sus ovejas de los lugares bajos a los terrenos mĆ”s altos, pero que tienen que pasar por unos barrancos oscuros y profundos que son peligrosos. Dios nos estĆ” llevando a lugares mĆ”s altos. Nos estĆ” llevando a parecernos mĆ”s a JesĆŗs. Nos estĆ” santificando y un dĆ­a seremos glorificadas. Pero mientras, nos estĆ” transformando para que seamos como su Hijo JesĆŗs. 

Pero en este proceso tenemos que enfrentar el mal, asĆ­ como JesĆŗs lo hizo en este mundo. Ɖl fue tentado por el maligno. Fue probado. Estuvo cansado. Hay una cruz en nuestro evangelio. De hecho, si no hay cruz, no hay evangelio. No habrĆ­a salvación si JesĆŗs no hubiera caminado por el valle de profunda oscuridad. 

AsĆ­ que, mientras seguimos Sus pasos, Dios nos guia a tomar nuestra cruz y a seguirle. En este mundo hay oscuridad. Hay muerte. Hay maldad. Pero la clave aquĆ­ es que no tenemos que temer porque el que es justicia, el que es luz, el que es vida, estĆ” con nosotros. Ā«No temerĆ© mal alguno porque tĆŗ estarĆ”s conmigoĀ».

Hebreos capĆ­tulo 2 nos dice que como nosotros somos carne y hueso, JesĆŗs mismo tuvo que hacerse de carne y hueso. Y dice en los versĆ­culos 14 y 15: Ā«para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenĆ­a el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que, por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vidaĀ».

Esa es la victoria del calvario. Es ahĆ­ donde JesĆŗs aplastó a la serpiente. Es ahĆ­ donde la despojó de su poder. SatanĆ”s ha mantenido a las personas en esclavitud, en cautiverio, durante todas sus vidas usando el temor a la muerte, usando el temor al valle de profunda oscuridad, el valle de sombra de muerte. El evangelio es que Jesucristo vino a darte libertad de la esclavitud, libertad del cautiverio, libertad del temor a la muerte, libertad del temor al valle de profunda oscuridad. 

AsĆ­ que sĆ­, algunas circunstancias nos causan temor. Es real. No es fingido. Los barrancos son reales. Las rocas filosas son reales. La oscuridad es real. Las hienas en esos barrancos, en esos lugares oscuros, son reales. 

JesĆŗs estuvo en el desierto donde habĆ­a animales salvajes. El Evangelio de Marcos nos da ese pequeƱo detalle. Es importante porque caminamos en lugares donde hay animales salvajes, donde hay maldad. Pero el temor no nos agobia. No nos paraliza. No nos destruye. No nos pone en cautiverio. La maldad a nuestro alrededor puede ser muy grande, muy real, muy poderosa. 

Algunas de ustedes quizĆ”s estĆ”n en ambientes de trabajo o en un lugar donde la presencia del mal estĆ” presente dĆ­a tras dĆ­a y vives con ello. Tal vez estĆ”s justo en el centro de la voluntad de Dios ahĆ­. Pero de acuerdo a la Palabra de Dios, Ɖl te guĆ­a y Ɖl va contigo en el valle de profunda oscuridad; asĆ­ que no debes temer al mal porque Ɖl estĆ” contigo.

No importa cuĆ”n grande sea el mal a tu alrededor… el que estĆ” contigo es mayor.

Es interesante que, hasta este punto en el salmo, David ha estado hablando acerca de su pastor. Ha usado tĆ©rminos dulces, Ć­ntimos, preciosos. Pero ahora, en este valle de profunda oscuridad, Ć©l empieza a hablarle al pastor. En el lugar donde el peligro, el temor y la amenaza es mayor, Ć©l hace esta declaración de fe. 

«No temeré mal alguno, porque Tú estÔs conmigo» (v. 4).

En la profunda oscuridad, a veces no puedes ver al pastor, a veces no percibes que Ɖl estĆ” ahĆ­. Pero David estĆ” diciendo, Ā«voy a expresar fe en lo que sĆ© que es verdad aun cuando todo a mi alrededor parece gritar, Ā”Dios no estĆ” aquĆ­! Dios me ha abandonado. Estoy soloĀ».

Lo que Ć©l estĆ” diciendo es,Ā«tal vez me siento asĆ­. Tal vez no puedo ver a Dios en este momento. Tal vez no percibo la presencia de Dios en mi vida. Pero el hecho es que Ɖl estĆ” conmigo. SĆ© que es verdad. Es verdad sin importar si lo siento o noĀ».

ĀæNo es cierto que Dios estĆ” mĆ”s cerca de nosotras, es mĆ”s amado, mĆ”s personal cuando estamos pasando a travĆ©s de dificultades y dolor, si le permitimos ser nuestro pastor? Cuando las cosas prosperan, cuando tenemos esos pastos verdes, esas aguas de descanso, hablamos de Dios. Pero cuando venimos al valle de profunda oscuridad, le hablamos a Ɖl.

Esto no es solo un conocimiento teórico y teológico de la presencia de Dios, es un hecho. Ɖl verdaderamente estĆ” aquĆ­ conmigo, en estas circunstancias, en este hogar, en esta relación, en esta situación sobre la que no tengo control. Ɖl estĆ” aquĆ­. 

Tal vez camines por el valle de profunda oscuridad, y a veces asĆ­ serĆ”. Pero si Ɖl es tu Pastor, si tĆŗ eres Su hija, nunca vas a pasar por el valle sola.

Dejame decirte, si no eres su oveja, si no tienes una relación personal con Jesucristo, entonces ese valle de profunda oscuridad, el valle de muerte, es algo temible porque tendrÔs que pasar por él sola y no podrÔs hacerlo sola.

He visto personas vivir tragedias y pruebas, aun hasta el punto de morir sin Cristo; y es inimaginable para mĆ­ que puedan hacerlo, porque no hay esperanza. Y si no tienes la presencia de Dios contigo, estĆ”s en verdaderos problemas y no puedes hacerlo. Pero para un hijo de Dios hay esta certeza, «Él estĆ” conmigo. El Pastor estĆ” conmigoĀ». 

ĀæNo es eso lo que cantamos en ese hermoso himno, Grande es tu fidelidad? Tierno me guĆ­as por sendas de paz; eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, y por los siglos mi Padre serĆ”s.

Cuando necesitas Ć”nimo, cuando necesitas guĆ­a, cuando estĆ”s en el valle de profunda oscuridad, ahĆ­ es donde encontramos Su presencia. 

Isaias capitulo 43:1-2, dice:

Ā«Mas ahora, asĆ­ dice el SEƑOR tu Creador…el que te formó… No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mĆ­o eres tĆŗ. Cuando pases por las aguas, yo estarĆ© contigo, y si por los rĆ­os, no te anegarĆ”n; cuando pases por el fuego, no te quemarĆ”s, ni la llama te abrasarÔ» (LBLA)

ĀæPor quĆ©? ĀæPor quĆ© no debes temer? Porque Ɖl dice, Ā«Yo estarĆ© contigoĀ».

No conozco una promesa mĆ”s alentadora en toda la Palabra de Dios. No conozco nada mejor a que aferrarme en cada circunstancia y Ć©poca de la vida, que a la realidad, a la promesa de que Dios estĆ” conmigo. 

La realidad, el hecho de la presencia de Dios, es el antĆ­doto para cada temor. No el hecho de que sientas que Dios estĆ” contigo, no el hecho de que pienses que Dios estĆ” contigo, no el hecho de que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Ɖl estĆ” ahĆ­. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antĆ­doto para todo temor. 

Y mientras caminas a travĆ©s de ese valle, Ɖl camina contigo. Ɖl comparte esa experiencia contigo.

HablĆ© con una esposa recientemente y tanto ella como su esposo estĆ”n caminando por un valle de profunda oscuridad. Pero ella me dijo, Ā«no estamos haciendo esto solosĀ». ĀæY no te llena de consuelo, de esperanza, que no estĆ”s atravesando sola ninguna situación en tu matrimonio, ni en tu vida, ni en tus relaciones? Ɖl es tu compaƱero. Ɖl es el guĆ­a y te lleva a travĆ©s del valle para mostrarte la salida. Es muy oscuro ese valle. No podemos ver. 

Pero mi SeƱor conoce el camino a travĆ©s del desierto. Todo lo que tienes que hacer es seguirlo. Ɖl es un buen protector. Ɖl es el consolador. Ɖl estĆ” ahĆ­ en todos esos tiempos. Solo piensa, el Dios del universo que es alto y estĆ” en el cielo, que llena el universo, Ɖl estĆ” contigo. Ɖl estĆ” conmigo. 

Tal vez estĆ”s enfrentando algĆŗn desastre o catĆ”strofe o problema o presión en tu vida, pero sea lo que sea, no lo estĆ”s enfrentando sola. El SeƱor estĆ” contigo. 

Esta promesa de la presencia de Dios contrasta grandemente con lo que leemos en el salmo anterior donde escuchamos estas palabras de desesperación, de angustia, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Ahí es cuando se nos recuerda que solo una Persona, solo Jesús, solo Cristo, pudo decir estas palabras a Dios: «¿Por qué me has abandonado?» Y ese es el Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, quien llevó sobre Sí nuestros pecados en la cruz. Dios le dió la espalda a su Hijo. Jesús fue abandonado en la cruz por el Padre.

Pero como Ɖl pasó por el calvario por nosotros y estuvo dispuesto a ser abandonado por Dios, ningĆŗn hijo de Dios tiene que decir jamĆ”s: Ā«Dios mĆ­o, Dios mĆ­o, Āæpor quĆ© me has abandonado?Ā»

Podemos sentirnos solas, abandonadas. El sentirlo no es un pecado. Lo que es pecado es asumir que lo que sientes es un hecho. El hecho es que no has sido abandonada, no estĆ”s sola. Ɖl estĆ” contigo.

Recuerdo un tiempo en mi vida cuando todo estaba oscuro como resultado de diferentes circunstancias y pĆ©rdidas que habĆ­a experimentado. Era uno de esos puntos, realmente el Ćŗnico que he vivido como ese, donde todos, todos los cimientos de mi vida parecĆ­an sacudirse. Cosas de las que antes siempre estaba segura ahora las cuestionaba. Estaba llena de dudas. 

Durante meses tuve muy poco sentido de la presencia de Dios en mi vida. Como dijo Job, Ā«veo a la derecha, veo a la izquierda, veo frente a mĆ­, veo detrĆ”s de mĆ­, y no puedo encontrar a DiosĀ». 

Pero despuĆ©s, en su angustia, Job recuerda, tal vez yo no pueda ver a Dios pero Ɖl me ve a mĆ­. Ɖl estĆ” ahĆ­. Job 23, dice: Ā«Pero Ɖl sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldrĆ© como el oroĀ» (vv.9-10).

Miro hacia atrĆ”s a esa experiencia y veo claramente que Dios estuvo ahĆ­ todo el tiempo. Ɖl nunca se fue. Nunca me dejó. Aunque quisiera decir que pasĆ© por esa experiencia sin temor, no fue asĆ­, no confiĆ© en mi Pastor. 

Meses despuĆ©s de pasar por esa experiencia recuerdo que me despertĆ© a media noche con una canción en mi corazón. No habĆ­a tenido canciones en la noche durante meses y meses. 

Recuerdo haber pensado, «¿por quĆ© dudĆ© de mi Pastor?Ā» Y era tan claro para mĆ­. Ɖl estaba ahĆ­. Ɖl estĆ” ahĆ­. ĀæPor quĆ© dudĆ© de Ɖl?

¿Por qué dudo ahora? No hay razón. El Señor es mi Pastor.

Como dice este antiguo himno: 

«El alma que anhele la paz que hay en mí,

 jamĆ”s en sus luchas la habrĆ© de dejar.

Si todo el infierno la quiere perder, 

yo nunca, no nunca la puedo dejar, 

nunca, no nunca la habré de dejar».

AsĆ­ que, hemos visto: 

Ā«El SeƱor es mi pastor, nada me faltarĆ”; en lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Ɖl restaura mi alma; me guĆ­a por senderos de justicia por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temerĆ© mal alguno, porque TĆŗ estĆ”s conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden alientoĀ».

Recuerda que este es el mismo versĆ­culo donde David estĆ” hablando de caminar por el valle de profunda oscuridad. Es un lugar donde necesita y anhela ser consolado, donde necesita aliento. La palabra confortar tiene unos sinónimos en el Antiguo Testamento. Puede significar Ā«animar, consolar, avivar, alentar, alegrar, vigorizar, alegrar el corazón, estimular, refrescarĀ».

La palabra confortar en inglĆ©s, es una palabra compuesta por, Ā«conĀ» y Ā«fortĀ», que al ponerlas juntas significa, Ā«con fuerza, devolver la fuerza cuando tu corazón ha perdido el consuelo; cuando ha perdido el vigorĀ». Confortar significa que Dios estĆ” devolviendo fuerza a nuestros corazones. 

Me gusta lo que un escritor dijo, un comentarista de los salmos. Ɖl escribió: Ā«El confortar o consolar o animar, es ayudar a otro que estĆ” ahogado en dolor y temor a respirar libremente y darle aire a su corazónĀ». 1

ĀæNo te trae esto a la memoria tiempos cuando has estado ahogada en dolor y miedo? Cuando has estado llorando tanto que apenas puedes respirar. Puede ser exteriormente, literalmente, o en lo mĆ”s profundo de tu corazón. Este escritor dice: Ā«Confortar a alguien es ayudar a esa persona a respirar libremente, darle aire a su corazónĀ». Eso es confortar. 

Al meditar en este versículo me he preguntado, «¿cuÔles son algunas de las formas en las que las personas buscan consuelo cuando tienen miedo, cuando se sienten amenazadas, cuando estÔn confundidas o desalentadas?»

Recuerda que este es el mismo versĆ­culo que habla del valle de profunda oscuridad. Es un tiempo en que necesitas consuelo.

Hay muchas maneras en las que tratamos de encontrar consuelo. Algunas veces buscamos amigos, alguien que nos pueda abrazar y alentar, a la familia. A veces lo buscamos en el trabajo, tratamos de encontrar alivio del dolor. 

A lo mejor tratamos de apaciguar el dolor con comida. Algunos lo hacen con el alcohol, con las drogas. Algunas personas van de compras. Eso las harĆ” sentir muy bien, al menos hasta que le llegue la cuenta a final de mes, por supuesto. 

Algunas personas buscan acabar con el dolor o encuentran consuelo a travĆ©s de la pornografĆ­a o de relaciones ilĆ­citas en brazos de hombres que las entienden. Estas son algunas de las formas en las que las personas tratan de encontrar consuelo. 

Y algunas de estas cosas que hemos mencionado no tienen nada de malo. No hay nada de malo con la comida o con ir al trabajo o con tener amigos o familia; a menos que estƩs buscando en esa persona o en esa cosa, el consuelo que Dios y solo Dios quiere traer a tu vida.

Es interesante como el salmista, al hablar de lo que le trae consuelo, menciona algunas cosas que yo no pensarĆ­a como medios de consuelo. 

Ā«Tu vara y tu cayadoĀ», le dice a su pastor, Ā«me infunden alientoĀ», me consuelan. 

No sé tú, pero eso no suena muy consolador para mí. No pienso en estos como instrumentos que traigan consuelo. Sí, el brazo de alguien alrededor de mí o palabras de aliento o notas de Ônimo. Pero ¿una vara y un cayado?

¿Cómo es que una vara y un cayado de un pastor pueden proveer consuelo a una oveja? ¿Cómo es que la vara de Dios y su cayado proporcionan consuelo a Sus ovejas, a nosotras?

La vara del pastor es un sĆ­mbolo de su poder. Es un palo largo y se usa para defender a las ovejas en contra de bestias salvajes, provee protección de los lobos y de los ladrones. Tal vez fue lo que usó David cuando mató al oso que estaba tratando de atacar a sus ovejas.

Esa vara provee seguridad a las ovejas. Esa vara o caƱa, les da la certeza de que estĆ”n protegidas de sus enemigos. Ellas no se pueden protegerse a sĆ­ mismas. Esas ovejas estĆ”n desvalidas, indefensas. 

Pero ellas saben que su pastor tiene una vara, tiene un instrumento que serĆ” usado, si es necesario, para ahuyentar a los enemigos. AsĆ­ es que esa vara las conforta. Saber que la vara estĆ” en manos del pastor. 

Y despuĆ©s tenemos el cayado que es un palo con una curva al final. Tiene mĆŗltiples usos, pero uno de ellos es refrenar a las ovejas de vagar. 

Si vagan por ahĆ­ y caen en un hoyo, el cayado se usa para halar y sacar a la oveja de ese hoyo. O si se queda atorada en un matorral, el cayado se puede usar para empujar o guiar a las ovejas. Es un medio de consuelo. 

Phillip Keller escribió un estudio clĆ”sico del Salmo 23, La vida en el redil. Ć‰l mismo fue pastor de ovejas y dice:

«Siendo criaturas muy tercas, las ovejas frecuentemente se encuentran en dilemas totalmente ridículos y absurdos. He visto mis propias ovejas, codiciando un bocado mÔs de pasto verde, bajar por empinados acantilados donde se han resbalado y caído al mar. Solo con mi largo cayado fue que pude sacarlas del agua, regresarlas a tierra firme. Un día de invierno estuve varias horas rescatando a una oveja que había hecho esto con anterioridad varias veces. Su terquedad era su perdición». 2

ĀæSuena eso como alguien que conoces? Tu dirĆ”s, Ā«sĆ­, tengo algunos niƱos asĆ­Ā». 

Bueno, el hecho es que con frecuencia somos asĆ­, y Dios usa Su vara y Su cayado para rescatarnos, para protegernos, para dirigirnos. 

Phillip Keller tambiĆ©n habla en ese libro de cómo usa el cayado para examinar a las ovejas, especialmente cuando la lana se pone muy gruesa; para examinarlas de parĆ”sitos, insectos, quemaduras o enfermedades. Ɖl usa ese cayado para inspeccionarlas, para separar la lana y ver por debajo de la superficie y examinarlas a fondo. 

ĀæNo es eso lo que Dios hace con Su Palabra? Ɖl toma Su Palabra y la hace brillar dentro de nuestros corazones por el poder de Su EspĆ­ritu Santo. Ɖl dice: Ā«Yo soy el Dios que escudriƱa todas las cosas. Yo soy el Dios que conoce todas las cosas. Quiero conocerte, no solo en la superficie, lo que otros ven de ti, lo que otros piensan que tĆŗ eres. Quiero que veas ese viejo yo dentro de ti, debajo de la superficie. Todas las personas creen que eres tan amable, amorosa y buena, pero por debajo de la superficie hay una actitud muy distintaĀ».

El Pastor estĆ” exponiendo eso. Algo asĆ­ serĆ­a aterrador. Es algo que no quisiĆ©ramos que pasara a menos que supiĆ©ramos que lo hace un pastor amoroso que puede restaurar y sanar cualquier cosa que exponga. 

AsĆ­ que, al traer esa vara y ese cayado a nuestras vidas, Ɖl nos conforta, nos consuela en nuestra aflicción, nos anima en tiempos de terror, en tiempos de peligro. Ɖl usa Su Palabra. Su Palabra es ese cayado con el que nos guĆ­a, nos rescata cuando nos hemos extraviado. Su Palabra, mientras la leemos o la escuchamos cuando alguien la enseƱa o la prĆ©dica. 

Me encantan esos versĆ­culos del Salmo 119:50 y 52 que dicen: Ā«Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado… Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, (tu palabra), oh SeƱor, y me consueloĀ». 

Y entonces Dios usa a Su pueblo. Ellos pueden ser esa vara y ese cayado en Su mano para protegernos, para dirigirnos, para consolarnos, para proveer exhortación, para que rindamos cuentas. Yo necesito personas piadosas en mi vida que sean instrumentos en las manos de Dios para ayudarme a ser rescatada, para decirme, «hay peligro adelante y no creo que te estés dando cuenta. Cuidado. Debes tener cuidado en esa situación. Veo algo que es un punto ciego en tu vida».

Da gracias al SeƱor por esas personas. Se convierten en instrumentos en las manos de Dios para confortarte. 

Dios usa las circunstancias. Ɖl usa las experiencias de la vida. Exactamente las que hubiĆ©ramos querido evitar, frecuentemente se convierten en instrumentos de consuelo y de bendición en nuestras vidas al usar esas circunstancias para entrenarnos y protegernos.

Recientemente tuve una conversación con alguien que es parte de nuestro ministerio y me dijo, «¿has escuchado este mensaje de John Piper?» Yo no lo había escuchado. Así que me lo recomendó y me dijo: «pienso que esto sería de gran ayuda y de gran bendición para ti mientras estÔs pensando y meditando en todos estos temas. Era un mensaje sobre la vida de Adoniram Judson. Y oh, Señor, mientrasme senté ahí, lloraba y sollozaba porque era justo lo que necesitaba.

La vara y el cayado especial para mi vida en ese momento. Y me retó en algunas Ôreas donde yo no estaba pensando correctamente, y donde yo necesitaba ese mensajero de Dios, ese instrumento de Dios para que me protegiera.

En Ćŗltima instancia, todo el consuelo viene del SeƱor mismo. 

La segunda carta a los Tesalonicenses en 2: 16-17, dice:

«Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena».

Gracias, SeƱor, por Tu vara y Tu cayado. Gracias porque TĆŗ sabes dónde y cuĆ”ndo usarlos. Eres un buen Pastor. No nos golpeas. Tal vez nos castigas, pero es siempre con la meta de restaurarnos. Nos proteges, nos guĆ­as, nos consuelas. Alegras nuestras almas y nos animas y avivas nuestros corazones con Tu Palabra, a travĆ©s de Tus medios de gracia para traernos consuelo. Te damos gracias en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n. 

Annamarie:AmĆ©n. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado recordando que Dios es tu verdadera fuente de consuelo. Si Ɖl es tu Pastor, no tienes razón para vivir en temor. Te animo a reflexionar hoy acerca de lo que has escuchado y a evaluar si estĆ”s viviendo en temor o en fe. Recuerda que en Cristo encontrarĆ”s la gracia que necesitas para enfrentar tus circunstancias.

ĀæCuĆ”l es el mayor problema que estĆ”s enfrentando en este momento? Es difĆ­cil de creer pero ese problema podrĆ­a convertirse en una fuente de gozo. AcompƔƱanos el lunes para escuchar mĆ”s sobre esto, aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones.

EscudriƱando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bƭblica para hoy es GƩnesis capƭtulos 28 al 30.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

1 George Adam Smith, Four Psalms, p. 13.

2 Phillip Keller, A Shepherd Looks at Psalm 23, p. 90.

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Orar con el corazón

Lunes 18 Enero

(JesĆŗs dijo :) Y orando, no usĆ©is vanas repeticiones. Mateo 6 : 7

Mas ciertamente me escuchó Dios ; atendió a la voz de mi sĆŗplica. Salmo 66 : 19

Orar con el corazón

Una familia cristiana estaba reunida para comer. La niƱa pequeƱa preguntó si podĆ­a hacer la oración. Su padre le dijo que sĆ­. Ella inclinó la cabeza y dijo rĆ”pidamente :

ā€œDios es fiel, Dios es bueno. Le agradecemos por estos alimentos. Ā”AmĆ©n !ā€.

– ĀæDónde aprendiste esta oración ?, le preguntó su padre.

– La seƱora de la guarderĆ­a manda que la repitamos siempre en el momento de la merienda.

– Es claro que en la guarderĆ­a no todos son cristianos. Pero tĆŗ, ĀæquiĆ©n eres para Dios ?

– Ā”Su hija !

– Nosotros tambiĆ©n somos sus hijos, confirmó el padre, y podemos hablar a Dios, nuestro Padre, directamente… TambiĆ©n podemos decirle que lo amamos. Ā”A Dios le gusta escuchar la voz de sus hijos !

Al dĆ­a siguiente, a la hora de la comida, los dos hijos de la familia preguntaron si podĆ­an orar. El niƱo de tres aƱos empezó tratando de imitar el estilo y el tono de voz de su padre. Pero lo mĆ”s hermoso fue escucharlo hablar directamente a Dios. Le dio las gracias no solo por la comida, sino tambiĆ©n por el gozo de estar juntos, y le pidió que los guardase. Luego oró su hermana, quien empezó recitando su pequeƱa frase : ā€œDios es grande, Dios es buenoā€¦ā€, pero luego aƱadió : ā€œAhora voy a orarā€¦ā€.

Este incidente nos hace pensar en lo que uno de los discĆ­pulos pidió a JesĆŗs : ā€œSeƱor, ensƩƱanos a orarā€ (Lucas 11 : 1). EnseƱemos a nuestros hijos, incluso a los mĆ”s jóvenes, cómo acercarse a Dios para hablarle con confianza, simplicidad y verdad.

1 Samuel 14 : 23-52Ā –Ā Mateo 12 : 38-50Ā –Ā Salmo 11Ā –Ā Proverbios 3 : 27-31

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