4 Principios de la vida cristiana

Iglesia Alianza Ciudad Celeste

4 Principios de la vida cristiana

Ps.Nelson Quintero

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Iglesia Alianza Ciudad Celeste (IACC)

Guayaquil-Ecuador

Ps.Nelson Quintero

Graduado FATELA (Facultad Teológica Latinoamericana)

Master en estudios pastorales con mención en Misiones Urbanas.
Experiencia en emprendimientos, liderazgo de empresas, proyectos y comunidades cristianas.

La gratuidad de la gracia

Soldados de Jesucristo

Enero 15/2021

Solid Joys en Español

La gratuidad de la gracia

John Piper

John Piper

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Esperanza para el sufrimiento y la aflicción

Coalición por el Evangelio

Esperanza para el sufrimiento y la aflicción

BETSY GÓMEZ • ODETTE ARMAZA DE CARRANZA

Betsy Gómez: Nosotros vivimos en un mundo quebrantado por el pecado, de manera que cuando se trata del sufrimiento es solo cuestión de tiempo, ya que eventualmente vamos a sufrir.

Tal vez en estos momentos tienes una aflicción que pesa tanto en el alma, que es como una nube que no te permite ver más allá, e incluso te hace pensar que ya no existe ninguna esperanza. Por eso hoy queremos animarte a no mirar desde el lente de tu aflicción, sino desde el lente de la Palabra de Dios, la cual nos promete esperanza en medio de nuestras aflicciones.

Odette Carranza: Primordialmente debes entender que las preguntas, las dudas, e inquietudes que puedas tener, solo pueden ser respondidas por el Señor. Si tu vida está basada en las verdades de la Biblia, créelas. Porque el único que conoce lo que tú estás sintiendo y viviendo, es Dios. Y todo lo que su Palabra dice puedes, tenerlo como una realidad día a día, pues en su Palabra, Dios ha prometido estar a nuestro lado y nos ha asegurado que nada de lo que nos vaya a acontecer excederá su voluntad.

Conocer estas cosas traerá paz en medio del dolor y de esa incertidumbre de no saber cómo será nuestro día de mañana, ya que tenemos la certeza de que Dios ha preparado un nuevo amanecer, y que sus misericordias y bondades son nuevas cada mañana.

Tal vez en estos momentos veas una tormenta, pero las tormentas pasan, las noches terminan, y tienes un nuevo amanecer que el Señor ha provisto para ti. No te desanimes porque en el tiempo perfecto verás que las cosas vuelven a florecer, y que la prueba, dificultad, y dolor por el que pasaste tenían un propósito. Que lo que tú no fuiste capaz de hacer, Dios lo pudo hacer.

También recuerda que no estás sola, porque eres parte de un cuerpo, de una familia, y lo que estás viviendo ahora no solo es un instrumento de santificación para tu vida, sino también un instrumento de testimonio para los que te rodean. Así que en tu debilidad, confía; en tu tristeza, alientate; y en tu no saber a dónde ir, busca al Señor.

BG: Por último, recuerda el pasaje en el Evangelio de Juan 16:33, “En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo”. En la primera parte tenemos una advertencia de que la aflicción vendrá, pero en la segunda parte, tenemos un ancla que nos sostiene en medio de la tormenta.

Esa es la esperanza que nos sostiene en medio de la prueba. Es allí donde debemos poner nuestros ojos, no en nuestro dolor o nuestra herida, sino en Cristo, el varón de dolores experimentado en quebranto hasta la muerte, el cual resucitó, y por medio de su victoria sabemos que nuestro sufrimiento no va a ser nuestro destino eterno.

Nuestro cuerpo puede desfallecer, pero hemos nacido de nuevo a una esperanza viva, a una herencia que no se marchitará, que es incorruptible, y está reservada para nosotros.

OC: Conocer esto y entender que nuestros días tienen un propósito te va a traer paz, y como dice Betsy, nuestra esperanza no está en lo que tenemos en esta tierra. Aunque existan momentos de oscuridad, nuestra esperanza está en lo que Dios ha prometido para nosotros, una vida eterna.

Así que, aunque cueste creer, deléitate en tu situación. No porque esta sea gratificante, sino porque tu deleite debe ser quien está a tu lado. El deleite en Dios durante el sufrimiento, te hará verlo de una forma diferente, como dijo Job: “de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven”. Durante el sufrimiento hay verdades espirituales que van a abrir tu mente y tu corazón, y vas a poder descubrir que el Dios a quien tú decías amar, en el que decías confiar, es verdadero y es real. Esta experiencia traerá una perspectiva diferente de tu vida, así que no dejes que los momentos difíciles se te escapen sin haber encontrado su propósito.

Betsy Gómez es ​hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés desde el 2005, madre de Josué y Samuel. Posee una gran pasión por ayudar a otras a saborear el Evangelio. Dirige el blog Joven Verdadera y el equipo de Media del ministerio Aviva Nuestros Corazones. Actualmente está cursando una maestría en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Puedes encontrarla en Twitter.

Odette Armaza viuda de Carranza tiene 35 años en la fe por la gracia de Dios. Estuvo casada por 23 años hasta la partida de su esposo con el Señor. Es madre de Nahir, Michelle, y David, sirve como diaconisa y en el ministerio Ezer de la Iglesia Bautista Internacional.

¿Necesito seguir un patrón al orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Necesito seguir un patrón al orar?

Robert Rothwell

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Orar es difícil para mí. No es que no quiera orar, sino que considero que la oración es una práctica difícil. Mi mente tiende a divagar mientras oro. A veces mis oraciones se convierten en una lista variada de cosas que quisiera que Dios me dé a mí o a mis amigos y a mi familia. Por esto, he hecho casi todo lo posible por convertir la oración en una práctica más sencilla. He practicado la oración, he leído libros sobre la oración y he asistido a clases sobre la oración.

Orar a través de los Salmos, sustituyendo mis intereses por las peticiones específicas del salmista según su contexto, me ha ayudado a orar no solo por mis propias necesidades, sino también por los asuntos más amplios del Reino de Dios.

Pero ¿sabes qué es lo que más me ha ayudado? El seguir un patrón de oración.

Mi objetivo es responder la pregunta: “¿Necesito seguir un patrón al orar?”. Después de buscar qué Dios enseña en las Escrituras sobre la oración, debo responder: “No, pero…”.

Considera esto: en la Biblia encontramos muchas oraciones, pero no encontramos ningún texto que diga: “Tienes que orar según este patrón”. Lo más cercano que tenemos a esto es el Padre nuestro. Enseñando a Sus discípulos a orar, nuestro Señor introdujo la oración, diciendo: “Cuando oréis, decid…” (Lc 11:1-4), y: “… orad de esta manera…” (Mt 6:9-13). Durante siglos los cristianos han considerado que esto significa que Jesús dio el Padre nuestro como un patrón, como un ejemplo del tipo de cosas por las que debemos orar. Pero los apóstoles no siempre siguieron este modelo con exactitud. Varias oraciones apostólicas no siguen este patrón, sino que incluyen solo algunos elementos de este (por ejemplo, Ef 3:14-21Jud 24-25). Y cuando vamos al Antiguo Testamento, encontramos diversos tipos de oraciones. Por ejemplo, el libro de los Salmos presenta muchas oraciones distintas, aunque estas pueden agruparse en varias categorías.

Si tuviéramos que seguir un patrón establecido al orar, de seguro en la Palabra de Dios no se hubieran registrado tantos tipos de oraciones. Sin embargo, el hecho de que la Escritura sí contiene muchas oraciones y patrones de oraciones indica que, aunque ninguna de ellas es obligatoria para nosotros, seguir la estructura y los temas de las oraciones bíblicas es una buena práctica.

Personalmente, he comprobado que esto es cierto. Orar a través de los Salmos, sustituyendo mis intereses por las peticiones específicas del salmista según su contexto, me ha ayudado a orar no solo por mis propias necesidades, sino también por los asuntos más amplios del Reino de Dios. Asimismo, me he beneficiado de patrones de oración que son extrabíblicos pero que están basados en la Escritura. El Dr. R.C. Sproul frecuentemente recomendaba el patrón CASA (ACTS en inglés) para que incluyéramos confesión de pecados (C), adoración (A), súplicas (S) y agradecimiento (A) en nuestras oraciones. A Simple Way to Pray [Una manera sencilla de orar] por Martín Lutero nos ayuda a producir oraciones integrales y, al mismo tiempo, nos enseña el Padre nuestro, el Credo Apostólico y los Diez Mandamientos. Podría nombrar muchos ejemplos más.

La cantidad de patrones de oración que podemos seguir es casi innumerable. No estamos obligados a seguir ninguno de ellos, pero sabio es el creyente que utiliza los recursos que Dios ha provisto a Su Iglesia para ayudarnos a orar.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell

Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.

El valle de profunda oscuridad – Ene 7

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 7 – El valle de profunda oscuridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-valle-de-profunda-oscuridad/

Annamarie Sauter: ¿Estás en un valle emocional oscuro? Nancy te recuerda que…

Nancy DeMoss Wolgemuth:…tu Pastor te llevó ahí, y recuerda que estás pasando por ese valle de profunda oscuridad para que puedas salir al otro lado. Tal vez no parezca así —pareciera que tu valle dura para siempre. Pero déjame decirte que no será así.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos demos cuenta o no, diariamente tomamos un sinnúmero de decisiones. En algunos momentos esto puede ser agotador, pero si somos ovejas de Cristo, nuestro Buen Pastor no nos ha dejado sin dirección. Hoy Nancy nos habla más acerca de esto como continuación de la enseñanza titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Constantemente en Aviva Nuestros Corazones recibimos correos de nuestras oyentes, pero es interesante que muchos de esos correos son de personas que necesitan dirección del Señor. 

No saben en qué dirección ir. ¿Debo tomar este trabajo? ¿Debo renunciar a este trabajo? ¿Me debo casar con esta persona? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mis padres? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mi hijo? Tenemos este problema financiero, ¿qué hacemos? 

Por supuesto, nos hacen preguntas para las que realmente no tenemos respuestas. Podemos orar con ellas al respecto, pero todo lo que podemos hacer –en última instancia– es dirigirlas hacia el Pastor, porque el Salmo 23 nos dice que nuestro Buen Pastor nos guía por senderos de justicia por senderos correctos, por amor a su nombre.

Si quieres saber qué dirección tomar en tu vida sobre asuntos grandes, pequeños, monumentales, problemas del día a día o situaciones devastadoras, necesitas ir a tu Pastor [con «P» mayúscula]. Necesitas seguir al Pastor. Él es el que sabe hacia dónde llevarte. Él es el único que puede ver adelante. Él es el que te conoce, te hizo, te ama y tiene un plan para tu vida. Él dirige a Sus ovejas por senderos de justicia por amor a Su nombre. 

Ahora, la traducción literal de este versículo es que, Él me guía por senderos correctos, por amor de Su nombre. Él me guía por senderos, y donde quiera que me guíe es siempre el sendero correcto. Puedes confiar en que, si estás siguiendo al Pastor, Él nunca te va a guiar por el sendero equivocado. 

Ahora, si nos dejara andar por nosotras mismas, nos iríamos por muchos senderos equivocados. Quedaríamos paralizadas ante todo tipo de situaciones y lugares en los que no deberíamos estar y a los que nunca habríamos llegado si hubiéramos seguido la voz de nuestro Pastor. Si seguimos nuestro propio discernimiento, nuestro propio camino, nuestro propio juicio, nos perderemos. Nos perderemos y nos confundiremos sin remedio. Necesitamos Su dirección. 

Si decides estar a cargo de tu vida, aún de los pequeños detalles, si te resistes a Su dirección, vas a terminar en senderos equivocados. Por ejemplo, si te casas fuera de la voluntad de Dios, si haces una compra, cambias de trabajo o te mudas, sin buscar la dirección del Señor y sin obedecer lo que Él te muestra en Su Palabra, y después terminas con un desastre, no le eches la culpa al Señor. 

De hecho, hay un versículo en el libro de Proverbios que dice que esta es nuestra tendencia. En Proverbios 19, versículo 3, dice: «La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor». Y la NTV dice: «La gente arruina su vida por su propia necedad,y después se enoja con el Señor». ¿Y no es esto cierto? Nos metemos en situaciones. Leo muchos correos electrónicos de personas que están en muy, pero muy malas situaciones, en algunos casos se ve claramente –por lo que han dicho– que violaron la ley de Dios. Quizás nunca se debieron haber casado con esa persona.

Ahora, aquí en Aviva Nuestros Corazones tratamos de extenderles la compasión de Cristo, de ser compasivas, porque sabemos que todas somos susceptibles a caer. Están en esta mala situación en este momento y queremos ayudarlas. Es por eso que es maravilloso que tenemos un Pastor que restaura nuestras almas. Pero primero debemos reconocer que no debimos haber ido por ese camino. Debe haber arrepentimiento antes de que haya una restauración. 

Es por eso por lo que proverbios dice: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (3:5-6). Él me guía por sendas de justicia cuando lo sigo. 

Me siento tan feliz de tener a un Dios que nos guía, que nos dirige en la dirección correcta, que nos lleva en la dirección adecuada. La vida está llena de tantas decisiones y piensas que cualquier decisión –si hubiera ido a una universidad diferente, o si hubiera estudiado algo diferente o si mi primer trabajo hubiera sido diferente– solo piensa qué distinto sería el curso de tu vida entera. Una pequeña decisión puede afectar toda tu vida. 

¿No te alegra saber que tenemos un Pastor que nos dirige a través del laberinto de esta vida, que siempre nos dirige a la luz de lo que Él sabe que es mejor? Creo que al buscar la dirección de Dios es importante recordar, que la voluntad de Dios no es un lugar, no es un trabajo, es un estilo de vida, es un corazón. 

Él me guía por senderos de justicia, por caminos correctos, por amor de su nombre. Creo que a Dios no le importa tanto en qué ciudad vives, en qué casa vives, a pesar de que necesitamos buscar Su dirección para estas cosas, pero en última instancia, la voluntad de Dios es un estilo de vida. Es la actitud del corazón. Él nos dirige por medio de Su Palabra. 

Segunda de Pedro capítulo 1, dice que la Palabra de Dios es una lámpara que brilla en un lugar oscuro. Vivimos en un mundo oscuro, y si quieres saber para dónde ir, más vale que tengas una lámpara. Más vale que tengas luz; y la Palabra de Dios es esa luz. Es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Dios nos guía por Su Santo Espíritu que vive dentro de nosotras, el Santo Espíritu que nos guía a toda verdad, que nos recuerda las cosas de Cristo, que nos ayuda a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida. 

Tenemos los recursos para caminar en sendas correctas. Tenemos un Pastor que nos guía. Dios ha prometido que nos guiará por sendas correctas, pero déjame decirte que algunas veces, esas sendas que Dios escoge para nosotras, esas sendas a las que nos dirige, no parecen ser las sendas correctas. Vamos en esas sendas y decimos, «Señor, pensé que te estaba siguiendo, pero esto es un desastre. Este es un terreno accidentado, es muy difícil».

He estado leyendo El Progreso del Peregrino, y hay algunos lugares muy muy difíciles por los que Peregrino, Cristiano, tiene que transitar mientras sigue al Señor. Va por el sendero correcto, pero va subiendo una montaña de dificultad. Va por lugares muy peligrosos. Veremos más de estos más adelante en esta serie sobre el Salmo 23. Él va por los senderos correctos, pero son difíciles. 

A veces, en medio de esos lugares difíciles, puedes detenerte y decir, «¿será que no entendí? ¿Perdí el enfoque del Pastor? Dios, ¿fuiste tú quien me trajo hasta aquí?» Los caminos de Dios, la dirección de Dios algunas veces puede ser difícil. 

Tal vez te dirija al horno de fuego como hizo con aquellos tres jóvenes hebreos. Ellos estaban justo en el centro de la voluntad de Dios en ese horno de fuego. Por cierto, nunca estuvieron más cerca del Señor Jesús que cuando estaban ahí en ese horno de fuego, cuando se les apareció en persona a su lado. Estaban en la voluntad de Dios. Era el sendero correcto para ellos. 

El sendero de Dios tal vez te lleve a un desierto como lo hizo con los judíos cuando salieron de Egipto. Iban camino a la tierra prometida. Estaban tan emocionados. «¡Hemos sido liberados. Hemos sido rescatados de 400 años de cautividad y esclavitud!» Un retrato de nuestra salvación, siendo rescatados de nuestro pecado y de este mundo. «¡Y ahora vamos de camino a la tierra prometida!», pero Dios dice: «Primero quiero llevarte por un desierto».

Ahora, los 40 años que anduvieron errantes por el desierto, no era el plan original de Dios para ellos, pero la Escritura dice en Éxodo 13, que Dios no los llevó por el camino de los Filisteos, a pesar de que era la ruta más cercana y más directa. Dios dirigió al pueblo fuera de Egipto por el camino del desierto hacia el mar Rojo, hacia una situación que parecía «sin esperanza». Dios los llevó allí, al desierto, hacia el mar Rojo donde iban a estar total y absolutamente dependientes de Él. Ese era el sendero correcto. Esa era la voluntad de Dios. 

Dios llevó a Su propio Hijo, Jesús, al desierto. Mateo capítulo 4, dice: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (v. 1). Ese era el sendero correcto. Él estaba siguiendo a Su Señor, y algunas veces Dios tal vez te lleve al valle de sombra de muerte, el sendero correcto o como dice en el lenguaje original, «al valle de profunda oscuridad», profunda oscuridad. Y te preguntas, ¿será este el sendero correcto?

Él me lleva por sendas correctas. ¿Puede un sendero estrecho y sinuoso ser el correcto? Ahí es donde Dios llevó a Su Hijo, y si vas a ser como Cristo, habrá momentos cuando Dios te lleve ahí también. 

Puede ser difícil. Puede ser difícil de entender ese desierto, ese horno ardiente, ese valle de profunda oscuridad, pero es el sendero correcto si has estado siguiendo a tu Pastor. Mientras vas por esos senderos, por esos senderos difíciles, que son los correctos, Dios está cumpliendo Sus propósitos eternos en tu vida. 

¿Por qué lo hace? Él me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Se trata de Él. No se trata de mí. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi conveniencia. No te trata de mis preferencias. Es lo que agrada a Dios, es por amor de Su nombre. 

Escucha, necesitas llegar al punto en tu vida en el que te intereses más por lo que Dios quiere que por lo que tú quieres. La razón de nuestra existencia es traer gloria a Su nombre. El Dios de este universo no existe para salvar tu matrimonio roto, o para sacarte de tus deudas o para ayudarte a sentirte mejor o para ayudarte a manejar mejor el estrés. Existimos para glorificarle a Él, no para que Él haga lo que nosotras queremos que haga. 

Todas las cosas son de Él y por Él y para Él. Todo en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y encima de ella –todo gira entorno a Él. La forma como vivimos, todo lo que hacemos, todo lo refleja a Él. Su reputación está en juego, así que Él nos guía por causa de Su nombre. Y en el contexto de otros pasajes de la Escritura podemos decir que Él también nos dirige para hacernos bien. ¿Sabes por qué? Necesitamos la aflicción. ¿No es eso lo que dice el salmista en el Salmo 119? «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos» (v. 71).

Hay cosas que Dios hará para conformarte a la imagen de Cristo cuando estás en esa senda difícil, que no aprenderías de ninguna otra forma, y ¿sabes por qué? No es solo por tu bien. Es también por el bien de otros. El Apóstol Pablo dijo: «Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación» (2 Corintios 1:6).

Tú no sabes qué otra persona –tu esposo, tus hijos, tus padres, tu jefe, alguien en tu iglesia, alguien que ni siquiera conoces, alguien de edad mucho más avanzada– podría ser influenciada y acercada al Pastor por tu disposición de caminar por ese sendero difícil. 

Así que deja que tu Pastor escoja los senderos correctos para ti. Tú dirás, «Señor, ¡no estás llevando a nadie más por este sendero! ¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que caminar por este sendero difícil y los de mi alrededor van por el camino fácil? 

Pero Dios te dice: «Déjame eso a mí. Yo voy a escoger los caminos correctos para ti». No compares el sendero que él escoge para ti con el sendero que escoge para alguien más. 

A veces me he preguntado, cuando estoy en el sendero, «Señor, ¿se te olvidó leer el mapa? ¿Estás seguro? ¿Esto es lo que quieres decir?» ¿Pero saben qué? He aprendido a no cuestionar al Señor, porque yo sé, que yo sé, que yo sé que Él siempre tiene la razón, y mirando hacia atrás, puedo decir al 100% que Sus caminos siempre han sido los correctos. 

No siempre voy a poder ver todo lo que voy a ver y voy a saber en la eternidad. Hay mucho que no veo ahora. Algunas veces simplemente tienes que estar dispuesta a vivir en el misterio, con algo que no puedes entender; pero una y otra y otra vez Dios me ha mostrado que ese era el sendero correcto. Veo atrás, y le agradezco. Y digo, «Señor, tú sabías. Tú sabías. Tú sabías que ese era el sendero correcto para mi vida. Gracias Señor».

Él me guía por senderos de justicia; senderos justos, correctos, por amor de Su nombre. El salmista ha hablado de descansar en verdes pastos, de caminar junto a aguas de reposo, de que su alma es restaurada, que es guiado por senderos de justicia; pero ahora viene la parte del salmo que, tal vez, es por lo que frecuentemente es citado en funerales. Él dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». 

Ahora, en el lenguaje original, el valle de sombra de muerte se podría traducir mejor como «el valle de profunda oscuridad». Este no es un versículo solo acerca de la muerte. La muerte puede ser uno de esos valles profundos. Puede ser parte de una oscuridad muy profunda, pero él está hablando de algo más amplio, de cualquier valle de profunda oscuridad. 

El valle aquí no es algo así como un exuberante prado entre dos colinas. Este es un barranco, un precipicio profundo, peligroso y oscuro en las colinas de Palestina. En Palestina, temprano en el año, los rebaños se alimentan de pastos en tierras bajas. Después, en los meses de verano, el sol derrite la nieve de las montañas, y el pastor lleva a sus rebaños a un terreno más alto para que se alimenten donde pueden encontrar más pastizal. Pero, para llevar al rebaño de las tierras bajas a los pastizales en terreno más alto tienen que pasar por algunos barrancos. 

Estos eran lugares donde había precipicios, donde los árboles frondosos bloqueaban la entrada de la luz del sol, así que eran lugares oscuros aún durante el día. Por la noche, había una penetrante y profunda oscuridad. Un mal paso en estos valles, en estos barrancos, podía provocar una caída de rocas dentadas al precipicio y que perdieras la vida. 

Había serpientes. Había lobos. Había hienas acechando, listas para atacar estas ovejas indefensas, despistadas y desamparadas. Y el pastor llevaba a las ovejas por estos barrancos. Tenían que pasar a través de ellos para llegar al terreno alto. Y qué imagen tan clara de que nuestro Pastor necesita llevarnos por valles oscuros, por lugares peligrosos y con dificultades para llevarnos de las tierras bajas de nuestra vida cristiana a terrenos más altos.

Y dices, «Señor quiero un terreno más alto en mi vida. Quiero conocerte mejor. Quiero estar más cerca de ti», y Dios dice, «oh, ¿de verdad?; entonces tenemos que ir por algunos senderos que son difíciles».

Esta frase, «profunda oscuridad», el valle de profunda oscuridad –esa frase es usada nueve veces en el libro de Job. Job entendía en su sufrimiento y en su insoportable dolor, lo que significaba estar en profunda oscuridad; y dice en Job 28 que es como la oscuridad más profunda y lóbrega del pozo de una mina.

No puedes ver. Es opresivo. Isaías dice que esta profunda oscuridad es el lugar donde las personas tropiezan como si estuvieran ciegas. Es un lugar de profunda desesperación, sin esperanza. Es una oscuridad tenebrosa. Puede incluir cualquier tipo de peligro o cosa que cause terror. 

Les dije antes que he estado leyendo El Progreso del Peregrino. Hay un momento en esa historia cuando Cristiano viene al Valle de Sombra de Muerte, y lo describe como un lugar solitario, un lugar apartado. Dice que el camino que atraviesa este valle era estrecho. Era peligroso. Era un lugar de profunda oscuridad, de terror y opresión demoníaca. 

De hecho, en ese lugar, él llegó a la misma boca del infierno, no adentro, pero justo a la entrada y podía ver las llamas ardiendo, saliendo del infierno. Y él dice:

«Sobre ese valle colgaban nubes de desánimo y confusión mientras la muerte extendía sus alas y volaba sobre él. Era una vista espantosa, hacia donde miraras había solo desorden. El camino aquí era tan oscuro que frecuentemente, cuando Cristiano trataba de dar un paso al frente, él no sabía qué se encontraría al pisar»1. 

¿Te hace esto recordar alguna etapa en tu vida cuando todo lo que veías eran nubes oscuras, llenas de desaliento y confusión; no podías ver para dar el siguiente paso, no tenías ni idea a dónde ibas o qué estaba pasando? En ese momento, en el valle de sombra de muerte, él oía voces demoníacas que le gritaban. Era aterrador. 

De hecho, en otros escritos de John Bunyan, incluyendo su autobiografía, aprendemos que tuvo algo de su propia experiencia, de la vida real, en el valle de profunda oscuridad, particularmente durante un periodo de 12 años cuando estuvo en prisión por su fe, por predicar. Él estuvo en prisión cuando tenía alrededor de 30 años. Su esposa y cuatro hijos tuvieron que valerse por sí mismos durante ese periodo de 12 años y Bunyan dice: «En una ocasión estuve en una condición muy triste y de muy poco ánimo por muchas semanas».

De hecho, él describe cómo era atormentado por pensamientos de muerte. Él dice: «Estaba en ese momento tan poseído del pensamiento de la muerte que me sentía como si estuviera subiendo el banco de la horca con la soga al cuello». Dijo en otro momento: «De repente cayó sobre mí una nube de gran oscuridad que escondió de mí las cosas de Dios y de Cristo como si nunca las hubiera visto ni conocido en mi vida»; sin sentido de la presencia de Dios. 

El valle de profunda oscuridad –si no has estado ahí en algún punto de tu vida cristiana, probablemente lo harás antes de llegar al cielo, y hay diferentes grados de esto. No todo es tan tormentoso como lo que acabamos de leer, pero lo puede llegar a ser para aquellos cristianos que están siguiendo al Buen Pastor. 

¿Recuerdas el versículo que está justo antes de este? El versículo 3, dice: «me guía por senderos de justicia por amor de su nombre». Este valle de profunda oscuridad es uno de esos senderos correctos a los que algunas veces el pastor guía a sus ovejas.

Cuando entras a ese valle, asumiendo que no fue por hacer tu propia voluntad, pensando que no fue tu culpa, asumiendo que no abandonaste al Pastor y seguiste tu propio camino, no culpes al Pastor. Pero si has estado siguiendo al Pastor, has estado confiando en Él, amándolo, obedeciéndole, sirviéndole fielmente y Él te lleva a ese lugar obscuro, a ese valle de profunda oscuridad, entonces, cuando llegues allá, recuerda cómo llegaste ahí.

Recuerda que tu Pastor te llevó allí, y recuerda que estás pasando a través del valle de profunda oscuridad y que vas a salir al otro lado. Quizás piensas que no saldrás. Tal vez sientas que en el matrimonio que tienes, este valle de profunda oscuridad parece que va a durar para siempre. Escucha lo que te digo, no será así. Tal vez dure toda esta vida, pero no durará por la eternidad. Y la eternidad es mucho más larga que esta vida. 

Recuerda cómo llegaste ahí. Recuerda que este es el Pastor que te ama. Este es el Pastor que se preocupa por Sus ovejas y las cuida. Queremos que el Señor nos lleve a esos lugares altos, pero no queremos tener que pasar por el valle de profunda oscuridad para llegar allá. 

¿Me permites decirte que no hay atajos? Tienes que hacerlo. Tienes que pasar a través de él. Es fácil recordar que Dios está con nosotros cuando todo está bien, cuando estás reposando en esos pastos verdes o junto a esas aguas tranquilas, pero recuerda que Él también está con nosotros cuando no todo va bien, cuando nos encontramos en esa profunda oscuridad, en tiempos de depresión inexplicable, en enfermedad, en situaciones de salud, de rechazo, cuando hemos perdido a un ser amado, cuando hay presiones financieras, cuando hay problemas en el matrimonio, relacionales, cuando tenemos pensamientos tormentosos, algunas veces tentaciones implacables y feroces, y cuando nos sentimos en intensa soledad. 

Sientes como que nadie más entiende. Nadie puede entrar en lo que estás experimentando, tiempos de pesadillas espirituales, emocionales, mentales o físicas, tiempos de confusión, de preguntas sin respuesta, de misterios muy profundos. No parece consistente con los caminos de Dios que esto esté pasando en tu vida. 

Aun cuando tengas que enfrentar tu propia muerte, recuerda, «aunque pase por el valle de profunda oscuridad, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo» (parafraseado). Las pruebas y los ataques parecerán implacables, sin tregua, sin descanso, parecerá que duran para siempre. Pero cuando estés en medio de ese valle, confía en tu Pastor.

Confía en Su corazón. Confía en Su bondad. Confía en Su sabiduría. Confía que Él sabe lo que está haciendo y recuerda esto: Su meta es llevarte a un lugar más alto, a pastos verdes, aún más cerca de Su corazón. 

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha traído palabras de esperanza. Aún si estás atravesando un valle de profunda oscuridad en este momento de tu vida, tienes esperanza. Ese mensaje es parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». Si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando estás en un valle de profunda oscuridad, ¿cómo sabes que Dios realmente está ahí contigo? Descúbrelo mañana en la continuación de nuestro estudio del Salmo 23.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 23 al 27.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1John Bunyan, Pilgrim’s Progress.

El Señor es mi Pastor, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Sufrimientos y gloria (2)

Viernes 15 Enero

Dios también le exaltó hasta lo sumo… para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra ; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2 : 9-11

Sufrimientos y gloria (2)

Rechazado por los hombres, Jesús murió en una cruz. Pero, mediante su sacrificio, llevó a cabo la obra que Dios le había confiado para la salvación de los pecadores.

Después de la corona de espinas Dios lo resucitó y puso en su cabeza una “corona de oro fino” (Salmo 21 : 3) y lo coronó “de gloria y de honra” (Hebreos 2 : 9). Después de haber sido despojado por los hombres, Jesús fue revestido de “honra y majestad” (Salmo 21 : 5).

Después de su crucifixión entre dos malhechores, Dios lo invitó a sentarse “a la diestra de la Majestad” (Hebreos 1 : 3).

Las burlas se acabaron, y las criaturas celestiales lo adoraron con el más profundo respeto.

El contraste es absoluto : Aquel a quien el cielo colma así de honores es el mismo hombre de quien la tierra se deshizo. En efecto, Jesús todavía lleva en sus manos y en sus pies las marcas de las heridas que los hombres le infligieron.

Dios permitió que la humanidad manifestara su odio contra su Hijo porque quería salvar a esos hombres pecadores que lo detestaban, pero que él amaba. Hoy hace proclamar su salvación gratuita en todo el mundo. Los que reciben esa salvación son felices de reconocer la gloria de Jesús.

Pero un día todos tendrán que reconocer la gloria de este hombre despreciado. Aquel día toda rodilla se doblará ante él, y los hombres tendrán que reconocer su grandeza. No obstante, será demasiado tarde para ser salvo.

¡No espere a que llegue ese día, acepte a Jesús como su Salvador y su Señor ahora mismo !

1 Samuel 12 – Mateo 10 : 26-42 – Salmo 9 : 15-20 – Proverbios 3 : 16-18

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