Soportar y Perdonar en el Matrimonio – 17

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

17 – Soportar y Perdonar en el Matrimonio

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ganar lo que no se puede perder

Soldados de Jesucristo

Enero 8/2021

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Ganar lo que no se puede perder

John Piper

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Cuando siento temor

Coalición por el Evangelio

Cuando siento temor

LEEAN STILES

He luchado con el temor la mayor parte de mi vida. ‪La ansiedad de separación cuando era una niƱa pequeƱa, el temor agobiante de comenzar la escuela, el miedo de dormir en casa de una amiga… mis primeros aƱos fueron atormentantes. ‪A pesar de que superĆ© muchos de mis miedos, otros me atormentan hoy dĆ­a. ‪Algunos tienen que ver con hablar en pĆŗblico, mientras que otros son del tipo ā€œĀæquĆ© pasarĆ­a si…?ā€. ĀæQuĆ© pasarĆ­a si pierdo mi trabajo? ‪¿QuĆ© pasarĆ­a si este avión se estrella? ‪¿Y si hay alguien en mi armario? ‪Mi mente es capaz de evocar innumerables escenarios aterradores.

‪Cuando estaba creciendo, los adultos a menudo trataban de tranquilizarme diciĆ©ndome que mis temores nunca se materializarĆ­an. ‪Pero yo sabĆ­a que nadie podĆ­a garantizarme eso. ‪Realmente las cosas improbables ocurren. Una vez mi marido saltó fuera del armario y me asustó profundamente (Ā”y casi pasa la noche en el sofĆ”!). ‪Las personas sĆ­ pierden sus puestos de trabajo, y los aviones a veces chocan. ‪El sufrimiento ocurre. ‪JesĆŗs nos dice que tendremos tribulación en este mundo (Jn. 16:33).

Entonces, Āæno es lógico que me preocupe? ‪Tal vez, pero la ansiedad sin control me paraliza. ‪Controla cómo pienso y actĆŗo. ‪Silencia mi deseo de obedecer a Dios. ‪AsĆ­ que aunque sienta miedo, no quiero que el miedo o la ansiedad gobiernen mi vida. ‪Si estĆ”s leyendo este artĆ­culo, sospecho que tĆŗ tampoco. ‪Pero, Āæcómo superamos el temor? ‪AquĆ­ tres cosas que me han sido de gran ayuda:

1) ‪Reconoce que tu temor puede ser pecaminoso.

‪Hay varias razones por las que pudiera ofenderme en este punto: mis preocupaciones parecen perfectamente lógicas. ‪No puedo dejar de ser tĆ­mida, porque es la forma en la que estoy hecha. Si yo niego que haya algo malo con una respuesta de temor, no voy a tener de quĆ© arrepentirme. ‪Pero mis razonamientos no pueden sostenerse en comparación con el carĆ”cter de Dios y su Palabra.

‪¿Son mis temores realmente comprensibles considerando el amor y la soberanĆ­a perfecta de Dios? ‪¿Puedo utilizar como una excusa que soy propensa al temor? ‪”No lo creo! ‪¿No dijo Pablo a Timoteo: ā€œDios no nos ha dado un espĆ­ritu de cobardĆ­a, sino de poder, amor y dominio propioā€, 2 Timoteo 2:17? ‪Mientras estĆ© negando que algo anda mal Āæno es posible que me estĆ© engaƱando a mi misma? (1 Juan 1: 8). ‪Llamar al pecado pecado debilita su control sobre nosotros, porque Cristo ha roto el poder del pecado a travĆ©s del evangelio.

‪El miedo tambiĆ©n puede ser un producto del pecado. ‪Falta de arrepentimiento puede provocar ansiedad porque Dios habla a travĆ©s de nuestra conciencia. ‪En este caso tenemos que confesar y arrepentirnos. ‪En un nivel mĆ”s profundo, tal vez en realidad nunca hemos comprendido o creĆ­do el evangelio.

‪Su mensaje es sencillo pero profundo. ‪JesĆŗs vivió una vida perfecta que no podemos vivir. ‪Murió la muerte que merecemos para que podamos ser reconciliados con Dios. ‪Si nos arrepentimos y creemos en JesĆŗs como nuestro SeƱor y Salvador resucitado, seremos liberados de las garras del pecado y del infierno. ‪El evangelio nos libera de lo que debemos temer mĆ”s: estar de pie ante un Dios santo y justo sin ser perdonados de nuestro pecado.

Cuando los temores mundanos superan nuestro temor de Dios, somos ilusos e incluso rebeldes. ‪Dios es nuestro Creador, SeƱor, Salvador, Juez, y el que diseñó un plan para nuestras vidas que le traerĆ” gloria. ‪AsĆ­ que nos rendimos a Ɖl y no a lo que tenemos miedo de que pueda pasar. ‪El temor piadoso nos estimula y nos permite hacer la voluntad del SeƱor y no rendirnos ante la ansiedad.

‪2) ‪Recuerda las promesas de Dios.

‪Cuando busquĆ© en la Biblia pasajes sobre el temor y el tener miedo, notĆ© un patrón: la Biblia me dice que no lo haga. ‪Esto por sĆ­ mismo es suficiente. ‪Pero me llamó la atención que los mandamientos sobre no tener temor estĆ”n casi siempre seguidos de recordatorios de la gran fidelidad de Dios y a tranquilizadoras promesas de Su presencia.

‪Hace aƱos confesĆ© mi lucha con el temor a un hombre mayor y piadoso, esperando una respuesta favorable. ‪En lugar de eso me reprendió, diciendo que si yo pensaba que el SeƱor no podĆ­a cuidar de mĆ­. ‪Eso me hizo preguntarme si realmente creĆ­a en Dios y sus promesas. ‪¿Estoy convencida de que puedo echar mi ansiedad sobre Ɖl, porque Ɖl tiene cuidado de mĆ­? (1 Pedro 5:7). ‪¿De que Ɖl vela por mi vida? (Salmo 121). ‪¿De que es capaz de guardarme de tropiezos y presentarme sin mancha delante de su gloriosa presencia? (Judas 24).

‪JesĆŗs hace una pregunta conmovedora en Mateo 6: ā€œĀæQuiĆ©n de vosotros podrĆ” con afanarse aƱadir una sola hora al curso de su vida?ā€. No puedo. ‪No con preocuparme de que vaya a tener alguna enfermedad que amenace mi vida o con obsesionarme con un plan de escape a un incendio. ‪Dios enumeró mis dĆ­as y Ɖl es bueno. ‪Él no me promete seguridad en esta vida; mĆ”s bien Ɖl me promete algo mucho mejor: a Ɖl mismo. ‪Él promete que nunca me dejarĆ” ni me abandonarĆ” (Deuteronomio 31:6). ‪Él estarĆ” conmigo hasta los confines de la tierra (Salmo 139:7-12). ‪Y Ɖl me sostendrĆ” hasta el final (1 Corintios 1:8). ‪‪Sus promesas son verdaderas y confiables sin importar lo que pase.

‪3) ‪Elige actuar conforme a la verdad en vez de conforme a las emociones.

‪Cuando tengo miedo, sentimientos negativos llenan mi corazón. ‪Son fuertes, mandones y persuasivos. ‪Pero no son confiables. ‪Los sentimientos son tan volubles, cambian de un momento a otro. Estoy orgullosa como un pavo real cuando mi hijo me dice que le han ofrecido un buen trabajo, entonces me lleno de temor cuando Ć©l me dice que es en Bosnia.

‪Martin Lloyd-Jones dijo: ā€œLa mayor parte de tu infelicidad en la vida se debe al hecho de que te estĆ”s escuchando a ti mismo en lugar de hablarte a ti mismoā€. ‪Entonces, Āæcómo se alinea nuestra respuesta emocional con lo que es verdad? ‪¿Cómo recordar las promesas de Dios mencionadas en el segundo punto?

En lugar de creerle pasivamente a los sentimientos, podemos elegir creer en la verdad de Dios, nuestro fundamento seguro. ‪JesĆŗs dijo: ā€œTodo el que viene a mĆ­ y oye mis palabras y las pone en prĆ”ctica, les mostrarĆ© a quiĆ©n es semejante: es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente rompió contra aquella casa, pero no pudo moverla porque habĆ­a sido bien construidaā€, Lucas 6:47-48.

‪Eso es lo que deseo, ĀætĆŗ no? ‪Una vida construida sobre la base firme de JesĆŗs y su evangelio y no construida sobre los temores temblorosos. ‪Dudo seriamente que vayamos a terminar este artĆ­culo y tengamos libertad del temor y la ansiedad para siempre. ‪Por lo general, es un proceso; asĆ­ ha sido conmigo. ‪En ocasiones sigo teniendo temor, ‪pero no con la misma frecuencia o intensidad. En la bondad de Dios, he sido liberada para hacer ministerio en formas (incluso hablar en pĆŗblico) y lugares (como el Medio Oriente) inimaginables. ‪Pido a Dios que esto se haga realidad en tu vida tambiĆ©n.

Publicado originalmente el 7 de octubre del 2014 para The Gospel Coalition. Traducido por Patricia NamnĆŗn.

Leeann Stiles vive en los Emiratos Arabes con su esposo Mack. Ellos son miembros de la Iglesia  Redimida de Dubai, y ella dedica la mayor parte de su tiempo al discipulado y entrenamiento de mujeres. Ellos tienen 3 hijos adultos y una amorosa nuera.

ĀæEs mejor orar en voz alta o en silencio?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

ĀæEs mejor orar en voz alta o en silencio?

Bruce P. Baugus

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

La oración es el impulso natural de la fe y la devoción vigilante de la esperanza. Cuando oramos, derramamos los deseos de nuestros corazones ante Dios en adoración, confesión, petición, intercesión y agradecimiento, sometiéndonos a Su voluntad. La oración es una acción apasionada que involucra todo lo que somos y aspiramos ser ante Dios.

Jesús enseñó a los discípulos a orar por medio de Su instrucción y de Su ejemplo.

No es sorprendente, entonces, que todo el alcance y la fuerza de la pasión de nuestra vida forme parte de la oración. Aquellos que andan según el Espíritu demuestran paciencia y dominio propio en todas las cosas, pero los discípulos fieles también depositan su ira, frustración, angustia, confusión e incluso su incredulidad y desesperación ante Dios en oración. Mientras hacemos esto, podríamos encontrarnos clamando al Señor en voz alta o podríamos notar que nuestras palabras nos fallan.

Afortunadamente, no existe ninguna razón bĆ­blica para creer que orar en voz alta sea mĆ”s o menos eficaz que orar en silencio. Podemos hacer cualquiera de las dos. La Escritura estĆ” llena de ejemplos de oraciones pĆŗblicas expresadas en todo tipo de ocasiones, desde la oración larga de Salomón en la dedicación del templo (1 Re 8) hasta el clamor de agonĆ­a (y de esperanza inquebrantable) en las cuatro palabras que Cristo exclamó en la cruz (Mt 27:46). Con todo, JesĆŗs tambiĆ©n le enseñó a Sus discĆ­pulos que nuestro Padre escucha las oraciones expresadas en silencio o en secreto, y Pablo nos dice que el EspĆ­ritu, quien fortalece nuestra fe y esperanza por medio de la oración, tambiĆ©n intercede por nosotros con gemidos tan profundos que resultan indecibles (Mt 6:5-6; Rom 8:26).

No obstante, hay buenas razones por las cuales nos convendrĆ­a orar en silencio en algunas ocasiones y en voz alta en otras. JesĆŗs, por ejemplo, advierte a Sus discĆ­pulos sobre los hipócritas que aman orar en lugares pĆŗblicos para ser vistos por los demĆ”s. Ɖl afirma que esa apariencia de santidad serĆ” la Ćŗnica recompensa que ellos recibirĆ”n (Mt 6:5). Los hipócritas no oran en secreto; sin embargo, el que ama a Dios ora continuamente en secreto y estĆ” listo para orar en voz alta cuando se presenta una ocasión apropiada.

Y la ocasión se presentarÔ. La oración, como parte esencial de la devoción de la Iglesia (Hch 2:42), no solo es un acto privado de los creyentes individuales, sino una actividad compartida. Una manera de compartir en oración es orando en voz alta con otros por Ônimo y edificación mutua. La oración también debe ser enseñada. Jesús enseñó a los discípulos a orar por medio de Su instrucción y de Su ejemplo. De la misma manera, los ministros enseñan a aquellos a quienes sirven, los padres enseñan a sus hijos, y todos nosotros nos enseñamos los unos a los otros al orar juntos. En otras palabras, el amor por los demÔs nos impulsarÔ no solo a orar por ellos en secreto, sino a veces a orar con ellos en voz alta.

Cualquiera que sea la manera en la que oremos, estamos seguros de que nuestro Dios tiene cuidado de nosotros y siempre escucha las oraciones de Su pueblo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Bruce P. Baugus
Bruce P. Baugus

El Dr. Bruce P. Baugus es profesor asociado de filosofĆ­a y teologĆ­a en el Reformed Theological Seminary en Jackson, Mississippi, y es un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos. Es autor de Reformed Moral Theology.

Seis versĆ­culos poderosos – Ene 4

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El SeƱor es mi Pastor

Ene 4 – Seis versĆ­culos poderosos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/seis-versiculos-poderosos/

Annamarie Sauter:Muchas de nosotras podemos recitar el Salmo 23, pero… Āærealmente lo entendemos?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hay algo acerca del corazón y el carĆ”cter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tĆŗ o yo pudiĆ©ramos enfrentar. De hecho, creo que si de verdad entendiĆ©ramos y viviĆ©ramos solo estos seis versĆ­culos, tendrĆ­a un impacto monumental en la forma como vivimos –porque podrĆ­amos enfrentar cada momento, cada situación, cada circunstancia de la vida, con paz, gozo, fe, confianza y valor. 

Annamarie: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Muy a menudo me sucede que cuando leo o escucho un pasaje de la Biblia una y otra vez, me puedo acostumbrar a este y olvidar lo que significa. Puedo recitar el Salmo 23 que nos habla acerca de nuestro Buen Pastor y al mismo tiempo estar preocupada por toda clase de cosas. En la serie a la que damos inicio hoy, Nancy nos ayudarĆ” a ver de manera fresca este salmo.

Nancy:Aquellas de ustedes que me han escuchado enseƱar anteriormente o que han leĆ­do alguno de mis libros, saben que durante mi tiempo a solas con Dios me gusta leer a lo largo de toda la Escritura. He hecho un hĆ”bito a travĆ©s de los aƱos leer consecutivamente la Biblia –y lo hago un par de veces al aƱo. Pero, durante los Ćŗltimos tres meses, he estado haciendo algo un poco diferente. 

Tengo dos pasajes de la Escritura en los que he estado viviendo los Ćŗltimos tres meses. Eso no significa que no he leĆ­do ninguna otra cosa, pero me he estado empapando en estos dos pasajes de la Escritura, por el lugar donde me encuentro en mi caminar personal con el SeƱor y en mi peregrinaje con Ɖl.

Uno de esos pasajes es uno de los mĆ”s conocidos, mĆ”s amados y mĆ”s frecuentemente citados de toda la Palabra de Dios. Es el Salmo 23, el Salmo del Pastor. Debo decir que a pesar de haber leĆ­do tantas veces el Salmo 23 a travĆ©s de los aƱos, nunca he meditado en Ć©l realmente. Nunca lo habĆ­a considerado a profundidad. 

Y me puedes preguntar, «¿cómo puedes pasar tres meses meditando en algo tan familiar, tan conocido?Ā» 

Son tan solo seis versĆ­culos; es uno de los salmos mĆ”s cortos. Pero debo decir que este estudio ha sido mĆ”s que un estudio. He meditado. He tomado frase por frase y la he saboreado y reflexionando en ella durante el dĆ­a y durante la noche, al acostarme, al levantarme por la maƱana. Dios ha usado este pasaje de la Escritura para ministrar a mi corazón de una manera muy rica y profunda. 

Quiero animarlas a que lean el Salmo 23, al menos una vez al dĆ­a. Vamos solo a rozar la superficie del Salmo 23. Hay mucho mĆ”s de lo que vamos a alcanzar a ver durante estos siguientes dĆ­as, pero Dios te darĆ” una mirada fresca y nuevas riquezas de Su Palabra mientras meditas en este pasaje, y mientras lo estudiamos en los próximos programas. 

Este salmo es uno de los salmos favoritos de judĆ­os, ortodoxos, protestantes y muchas personas por igual. Es uno de los pasajes de la Escritura que todo el mundo reconoce, ama y respeta, pero no es un pasaje de la Escritura que frecuentemente se Ā«viveĀ». Estamos mĆ”s familiarizados con Ć©l en nuestras cabezas y en nuestras mentes que en nuestra prĆ”ctica.

Si has ido a algĆŗn funeral, recordarĆ”s que este es un pasaje que frecuentemente se cita en los funerales, y por eso la gente piensa que es un salmo acerca de la muerte. 

De hecho, mientras trabajaba con este material, el amigo de una amiga sufrió un accidente y no sabían si iba a sobrevivir. Gracias a Dios sí lo logró. El punto es que un pastor vino a visitarlo al hospital y la esposa estaba como en una salita, y oyó que este pastor comenzó a citar el Salmo 23 y le dijo, «no, no diga eso», porque ella asocia el Salmo 23 con la muerte. Ella pensó que si el pastor citaba el Salmo 23, su esposo no sobreviviría.

En realidad, este salmo no es acerca de la muerte, sino acerca de la vida. Tiene mucho que decir acerca de la forma como vivimos en cada Ć©poca de nuestras vidas. 

Este es un salmo escrito por David, el rey pastor. No sabemos cuĆ”ndo lo escribió, a excepción de que fue en sus aƱos postreros, como un hombre mayor. Algunos comentaristas piensan que pudo haber escrito durante el tiempo de la rebeldĆ­a de Absalón; cuando su hijo se rebeló en su contra y trató de tomar el control del reino, y David tuvo que huir de su casa. No sabemos esto como un hecho, pero independientemente de cuĆ”ndo lo escribió, David habĆ­a vivido muchas cosas a lo largo de su vida. 

Ɖl habĆ­a experimentado muchas bendiciones y muchas cosas duras, mucho dolor. En algĆŗn momento, como un hombre mayor, reflexionando en todo lo que habĆ­a pasado, todo lo que Dios habĆ­a hecho por Ć©l, y todo lo que Dios habĆ­a sido para Ć©l –esta imagen de la relación que Ć©l habĆ­a tenido con sus ovejas cuando era un joven pastor vino a su mente. Y Ć©l dice, Ā«esta es una buena imagen de lo que Dios ha sido para mĆ­, todos estos aƱosĀ». 

David sabĆ­a, habiendo sido pastor, cuĆ”nto las ovejas necesitan a su pastor. Ɖl sabĆ­a cuĆ”nto necesitaba un pastor. Ɖl sabĆ­a que no podemos pastorearnos a nosotros mismos. Las ovejas son muy tontas, indefensas, sin sentido de orientación para cuidarse solas. Ɖl sabĆ­a que somos como esas ovejas. 

Ahora, el Salmo 23 cae en medio de tres salmos que son los que llamamos Salmos mesiĆ”nicos. Salmos que apuntan a Cristo el MesĆ­as. AsĆ­ que, en este salmo, asĆ­ como en el Salmo 22 y 24, tenemos una imagen preciosa del SeƱor JesĆŗs y una descripción de Su obra en nuestras vidas y nuestra relación con Ć©l. 

  • En el Salmo 22, vemos a Cristo como el Buen Pastor
  • En el Salmo 23, lo vemos como el Gran Pastor
  • En el Salmo 24, lo vemos como el PrĆ­ncipe de los pastores

Estas son frases que estĆ”n en el Nuevo Testamento y que encajan con esos salmos. 

  • En el Salmo 22, vemos la imagen de la cruz
  • En el Salmo 23, vemos la imagen de la vida cristiana cuando ya hemos llegado a la cruz.
  • En el Salmo 24, vemos la imagen de Cristo como conquistador absoluto sobre toda la creación y sobre toda la historia. 

En el Salmo 22, vemos la imagen de nuestra justificaciónpasada, donde fuimos liberadas de la paga del pecado. Esa es la imagen del salmo que habla sobre la cruz de Cristo –«Dios mĆ­o, Dios mĆ­o, Āæpor quĆ© me has abandonado?Ā» Y a travĆ©s de la muerte de Cristo en la cruz, somos justificadas; hemos sido liberadas de la paga del pecado. 

En el Salmo 23, el que estudiaremos en estos dĆ­as, vemos la imagen de nuestra santificaciónpresente mientras somos liberadas –tiempo presente– del poder del pecado, y cómo vivimos una vez que hemos venido a la fe en Cristo, de aquĆ­ hasta el momento de llegar al cielo. Es un periodo de tiempo que parece largo pero que en realidad no lo es a la luz de la eternidad. 

DespuĆ©s, en el Salmo 24, vemos la imagen de la futura glorificación, cuando seremos liberadas –gloria al SeƱor– de la presencia del pecado. 

AsĆ­ que el Salmo 23 estĆ” justo en medio de estos dos salmos, es una imagen de la vida aquĆ­ y ahora, la vida real, los problemas reales y lo que Cristo es para nosotras como Pastor en este tiempo. 

Ahora, este es un salmo sumamente personal. Es el testimonio personal de David. Ā«El SeƱor es mi pastor; nada me faltarÔ» Describe quiĆ©n es Dios para Ć©l y lo que Dios ha hecho por Ć©l. Es un salmo que habla de una relación. Es un salmo Ć­ntimo, una imagen de una relación rica e Ć­ntima con el pastor, de comunión, de unión y de comunicación entre el pastor y una de sus ovejas. 

En los primeros tres versĆ­culos, David habla acerca del SeƱor y es muy personal. Ā«El SeƱor es mi pastorĀ». Pero luego, en el versĆ­culo 4, se vuelve aĆŗn mĆ”s personal. Empieza a hablar no solo acerca del SeƱor, sino al SeƱor: Ā«TĆŗ estĆ”s conmigoĀ». 

Conocer y confiar en el corazón del pastor, tener esa relación personal con un Dios que se preocupa, hace toda la diferencia del mundo. Sin importar la etapa de la vida en que te encuentres, cambia completamente tu perspectiva del mundo. 

DĆ©jame solo leer el salmo. Hoy solo quiero introducirlo, darte una breve visión general, y empezando maƱana, vamos a ir frase por frase a travĆ©s del salmo. 

Salmo 23: El SeƱor es mi pastor, nada me faltarĆ”.

En lugares de verdes pastos me hace descansar;

Junto a aguas de reposo me conduce.

Ɖl restaura mi alma; me guĆ­a por senderos de justicia por amor de Su nombre (vv. 1-3). 

Por cierto, dĆ©jame decir que estos tres primeros versĆ­culos son muy importantes, porque si no has estado caminando con el Pastor en esas temporadas de la vida que describen estos tres versĆ­culos –donde Ɖl te estĆ” llevando a aguas de reposo, a pastos verdes y a senderos de justicia– cuando llegues a las experiencias de la vida que describe el versĆ­culo 4, tendrĆ”s mucha mayor dificultad para experimentar y confiar en la realidad de Su presencia. 

ĀæQuĆ© dice el versĆ­culo 4? Ā«Aunque pase por el valle de sombra de muerte»— el valle de profunda oscuridad es la traducción literal ahĆ­ –«no temerĆ© mal algunoĀ». 

MĆ”s vale que conozcas a tu Pastor antes de llegar a ese punto. Y entonces, si lo has conocido en otras temporadas de tu vida, podrĆ”s decir como dice David aquĆ­: Ā«No temerĆ© mal alguno, porque TĆŗ estĆ”s conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden alientoĀ».

Y después en los versículos 5 y 6, hay diferencias entre los comentaristas con respecto a que, si esto es una continuación de la imagen del pastor y sus ovejas o si es una imagen diferente, una metÔfora de un amable anfitrión. Aunque en realidad creo que no importa porque ambas son preciosas para nosotras.

Dicen los versĆ­culos 5 y 6:

Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ­ en presencia de mis enemigos; 

has ungido mi cabeza con aceite; mi copa estĆ” rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirĆ”n todos los dĆ­as de mi vida, 

y en la casa del SEƑOR morarĆ© por largos dĆ­asĀ».

En este Ćŗltimo versĆ­culo tenemos una esperanza futura, una esperanza a largo plazo. No solo promesas de Dios para hoy, ricas como son, sino una enorme y grandiosa esperanza para maƱana y para el dĆ­a siguiente y para todos los dĆ­as futuros; una esperanza eterna, Ā«y en la casa del SEƑOR morarĆ© por largos dĆ­asĀ».

Al leer este salmo, en una primera lectura puedes ver que tenemos un pastor que estĆ” Ć­ntima y profundamente interesado en cada detalle de la vida de sus ovejas:

  • Ɖl se interesa
  • EstĆ” involucrado
  • EstĆ” ahĆ­
  • EstĆ” activo
  • EstĆ” trabajando en cada situación, en cada Ć©poca de la vida
  • EstĆ” siempre pendiente de Sus ovejas. Nunca estĆ”n lejos de su vigilancia y su cuidado. 

Esto nos habla a nosotras como hijas de Dios, como ovejas de Dios. Cada Ć©poca de nuestras vidas estĆ” cubierta por este salmo. Desde la conversión, durante las altas y bajas de la vida, a travĆ©s de tiempos de paz, tiempos de dificultades, en tiempos de prosperidad, en tiempos de adversidad, cuando estamos caminando cerca del SeƱor, asĆ­ como cuando estamos lejos y nos hemos alejado de Su lado –este salmo nos cubre hasta la muerte y mĆ”s allĆ”, hasta la eternidad. 

Durante toda nuestras vidas, nuestras vidas aquĆ­ en la tierra y en la eternidad, nuestro Pastor siempre estĆ” ahĆ­, siempre trabajando, siempre dirigiendo a Sus hijos, siempre atendiendo nuestras necesidades para nuestro bien y para Su gloria. 

Ahora, habiendo dicho esto, es un salmo con mucha realidad en Ć©l. No pasa por alto las cosas difĆ­ciles. En este salmo hay referencias a la oscuridad, la muerte, la maldad, los enemigos. Ɖl reconoce la presencia de ellos. 

Mientras preparaba esta serie, fue interesante notar cuĆ”ntos amigos que quiero han estado pasando a travĆ©s de situaciones muy difĆ­ciles. Algunas sobre las que no tienen ningĆŗn control; enfermedad –valle de sombra de muerte. Algunos con asuntos bien grandes de pecado o problemas relacionales o problemas familiares. Y al mirar mi propia vida, yo misma he pasado por ese tipo de circunstancias y seguro vendrĆ”n mĆ”s. 

Pero lo que me ha fortalecido y animado de este pasaje es que todo esto estĆ” bajo la bondad, la misericordia y el cuidado amoroso de nuestro Buen Pastor. 

Me he dado cuenta, durante los Ćŗltimos tres meses, de lo que he meditado en este pasaje y lo he grabado en mi corazón, que Dios ha estado renovando mi mente. Ha profundizado mi confianza en Su soberanĆ­a, en Su sabidurĆ­a, en Su cuidado, Sus promesas, Su provisión, Su protección y Su presencia. Ha arraigado mi corazón mĆ”s profundamente en quiĆ©n es Ɖl –en Su bondad y en Su amor. 

EstĆ” cambiando mi perspectiva sobre la vida. EstĆ” afectando la forma en que veo los problemas y las presiones. EstĆ” afectando la forma en que respondo a ellas. Eso no significa que nunca me frustro o me irrito, pero cada vez es menos porque tengo la perspectiva de quiĆ©n es Dios, lo que estĆ” haciendo y que Ɖl estĆ” involucrado. 

Hay algo del corazón y del carĆ”cter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tĆŗ y yo pudiĆ©ramos enfrentar. Veremos esto en este salmo. De hecho, creo que si de verdad entendiĆ©ramos estos seis versĆ­culos, verĆ­amos un impacto monumental en la forma como vivimos.

Alguien me envió un correo electrónico y me preguntaba, «¿cómo meditas en la Escritura? ¿Me podrías dar algunas claves de cómo lo haces?»

Bueno, no tengo grandes perlas de sabidurĆ­a para compartir acerca de esto, pero te puedo compartir lo que he estado haciendo, y es el tomar una frase como: Ā«El SEƑOR es mi pastorĀ» y meditarla– pensar en ella, una y otra y otra vez en mi mente, en mis pensamientos, viĆ©ndola desde todo Ć”ngulo posible, poniendo Ć©nfasis en una palabra a la vez. 

De hecho, vamos a hacerlo con esta frase: Ā«El SEŇOR es mi pastorĀ». 

Ā«El SEŇORĀ», empezamos con el gran nombre hebreo de Dios: Yahweh, JehovĆ”. Los judĆ­os vivĆ­an asombrados de este nombre –como deberĆ­amos estar nosotras tambiĆ©n. Y por cierto –tanto que en su caso ni siquiera lo decĆ­an en voz alta. Este es el Dios quien es el Creador, el origen, la causa de todas las cosas, el que habita la eternidad, el que reina sobre cielo y tierra. Ese Dios asombroso, infinito, todopoderoso, es JehovĆ” mi Pastor. Tiene un interĆ©s personal en mĆ­ como Su oveja, Āæno es esto increĆ­ble? 

Pienso en IsaĆ­as 40. Hemos estudiado ese pasaje antes aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones. Es un pasaje que describe el asombroso poder de Dios. Lo muestra como inmenso, infinito, soberano, majestuoso y poderoso. Pero dice, acerca del mismo Dios, en IsaĆ­as 40 versĆ­culo 11: Ā«Como pastor apacentarĆ” su rebaƱo, en su brazo recogerĆ” los corderos, y en su seno los llevarĆ”; guiarĆ” con cuidado a las reciĆ©n paridasĀ».

ĀæNo te complace que el todopoderoso Creador y Dios del universo, tenga un corazón tan tierno? Es un Dios relacional que puede ser conocido, que te conoce, en quien puedes confiar, que se relaciona con sus criaturas. Ɖl no solamente puso a girar este planeta y trajo el universo a existencia y los dejó solos para que siguieran funcionando sin Ɖl. Ɖl no solamente se involucra en el mundo como un todo, Ɖl se involucra con nosotros. El SeƱor tiene esa ternura, ese corazón de pastor. 

Ahora, por supuesto, cuando leemos el Nuevo Testamento, descubrimos que este pasaje es acerca de JehovĆ”, pero tambiĆ©n acerca de Cristo. 

JesĆŗs dijo en Juan 10: Ā«Yo soy el buen pastorĀ» (v. 14), que dicho sea de paso, los judĆ­os que le estaban escuchando sabĆ­an que Ɖl estaba reclamando ser Dios. Ā«Yo soy el buen pastorĀ». El Salmo 23 dice: Ā«El SEŇOR es mi pastorĀ» ā€“el SEŇOR JehovÔ– y ahora JesĆŗs dice: Ā«Yo soy el Buen PastorĀ». AsĆ­ que los judĆ­os estĆ”n entendiendo que Ɖl estĆ” reclamando ser Dios. Bueno, Ɖl es Dios. Ɖl es el Buen Pastor. 

Este es un salmo acerca de Cristo. Ɖl es el Buen Pastor que da Su vida por Sus ovejas; Ɖl es el Gran Pastor; Ɖl es el PrĆ­ncipe de los pastores sobre Su iglesia. Ɖl caminó por el valle de sombra de muerte. Ɖl ha enfrentado a cada enemigo. Ɖl enfrentó a SatanĆ”s en el desierto. Ɖl conquistó el mal haciĆ©ndose pecado en la cruz. Este es un salmo sobre Cristo, el Buen Pastor. 

Ahora, la naturaleza humana, nuestra tendencia –la tuya y la mĆ­a– es buscar otras personas u otras cosas para que nos pastoreen. Pero David dice, Ā«EL SEŇOR es mi pastorĀ». Pero nosotras buscamos a otros para que provean para nosotras, para que nos protejan, para que suplan nuestras necesidades. Podemos ver el trabajo como el que provee para nuestras necesidades, pero ĀæsabĆ­as que tu trabajo no es tu proveedor? El SeƱor es tu Pastor, el SeƱor es tu Proveedor. 

QuizĆ”s ves a tu esposo como tu pastor, si tienes uno, o si estĆ”s soltera, o quisieras tener un esposo para que sea tu pastor, tu protector, tu proveedor. La gente busca consejeros, terapeutas, pastores, lĆ­deres espirituales, amigos y hasta a nosotros mismos. Muy fĆ”cilmente buscamos a alguien, incluyĆ©ndonos a nosotras mismas, o algo, en lugar de buscar a Dios para que sea nuestro Pastor, antes que humillarnos y decir, Ā«SeƱor, TĆŗ eres mi PastorĀ».

No hay nada de malo con los amigos, los pastores, los lĆ­deres, el trabajo, los consejeros y las personas que nos ayudan y ministran en tiempos de necesidad, pero necesitamos reconocer que todos ellos son limitados. Porque tambiĆ©n son ovejas que necesitan un pastor. Y tenemos que reconocer tambiĆ©n que podrĆ­an guiarnos en una dirección equivocada. Pueden fallarnos, pueden ignorarnos. Si has puesto tus ojos en ellos para que sean tu pastor, ĀæquĆ© va a pasar? Vas a terminar muy desilusionada. Nada ni nadie puede tomar el lugar del SeƱor como tu Pastor. 

Y luego Ā«El SEŇOR es mi pastorĀ» -–tiempo presente. Ɖl es tu Pastor ahora. En cualquier etapa, en cualquier situación que estĆ©s viviendo en este momento, Ɖl es tu Pastor en tiempos de paz y de descanso; cuando camines a lo largo de esta vida, como vemos en este salmo, escogiendo diferentes caminos; cuando pasemos por el valle de sombra de muerte; cuando estemos rodeadas de enemigos. En cualquier etapa de la vida y asĆ­ serĆ” cada dĆ­a de tu vida y por la eternidad, Ɖl te ha prometido Su presencia, Su protección, Su provisión, Su dirección, ser tu guardador, tu compaƱƭa…hoy.

Eso serĆ” cierto maƱana y al siguiente dĆ­a, y serĆ” cierto todos los dĆ­as de tu vida hasta la eternidad. Ć‰l es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 

Ā«El SEŇOR es mi pastorĀ». Esto es mĆ”s que teologĆ­a. Quiero decir, es teologĆ­a, pero es mucho mĆ”s que un concepto abstracto. Ɖl es mi Pastor. Habla de una relación personal, de cuidado y de atención. 

Y fĆ­jate que no solo es nuestro Pastor, aunque es cierto: Ā«pueblo suyo somos y ovejas de su pradoĀ» (Salmo 100:3) Pero Ɖl es mi Pastor. Ahora, ĀæquiĆ©n puede decir eso? ĀæQuiĆ©n tiene el derecho de decir, el SeƱor es mi pastor? El SeƱor no es pastor de todos. ĀæCómo puedes saber si Ɖl es tu pastor? 

Juan capĆ­tulo 10, nos dice dos formas de cómo lo podemos saber a ciencia cierta si Ć©l es mi Pastor. JesĆŗs dice, Ā«mis ovejasĀ» – aquellas que pueden decir, Ā«El SEŇOR es mi PastorĀ». Ā«Mis ovejas oyen mi voz…y me siguenĀ» (v. 27). Ā«Ellas escuchan mi vozĀ». ĀæEscuchas hablar al SeƱor? ĀæReconoces Su voz? Ā«Y ellas me siguenĀ». ĀæSigues Su liderazgo? Si escuchas Su voz y lo sigues, entonces puedes decir, Ā«El SEŇOR es mi PastorĀ».

Y dĆ©jame decirte que si el SeƱor no es tu Pastor, entonces este salmo no aplica para ti. Si el SeƱor no es tu Pastor, si no tienes una relación con Dios a travĆ©s de Jesucristo, entonces:

  • No esperes guĆ­a a travĆ©s de la vida
  • No esperes que tu alma sea restaurada cuando estĆ” cansada y abatida
  • Vas a tener temor del mal
  • No tendrĆ”s consuelo cuando pases por el valle de sombra de muerte.
  • No tendrĆ”s esperanza –ni para esta vida ni para la futura– si el SeƱor no es tu Pastor. 

AsĆ­ que, este salmo es una invitación para recibir a Cristo como tu Pastor, si todavĆ­a no lo es. 

Ahora, si el SeƱor es tu Pastor, entonces:

  • Ɖl conoce tu situación
  • Ɖl conoce los retos que enfrentas
  • Ɖl conoce a tu familia
  • Ɖl conoce tu situación financiera
  • Ɖl conoce tu situación de salud
  • Ɖl conoce tus debilidades, los pecados que te asedian 

Ɖl es el Pastor que necesitas. Es un Pastor hecho a la medida. EstĆ” atento a tu necesidad. Ɖl te va a cuidar, va a proveer para lo que necesites, va a cuidarte de los enemigos, a disciplinarte cuando lo necesites, va a llevarte a los pastos que necesites en el tiempo apropiado. 

Ɖl lo harĆ” por ti. Ɖl quiere hacerlo. Ɖl puede hacerlo. Pero necesitas dejar que lo haga. Necesitas seguirlo y cuando lo sigas serĆ” evidencia que perteneces a Ɖl. 

No trates de pastorearte tĆŗ misma, Ɖl sabe lo que es mejor para ti. Y ademĆ”s, Ā«El SEƑOR es mi PastorĀ». Como dijimos antes, eso implica que nosotras somos Sus ovejas. Cualquier cosa que leas acerca de las ovejas no va a ser muy alentador porque las ovejas son indefensas, son despistadas y se desorientan fĆ”cilmente –”se parecen a mĆ­! No tienen defensa, son dependientes, tontas, no son inteligentes. Necesitan un pastor. 

Y la Escritura dice en IsaĆ­as que Ā«todos nosotros nos descarriamos como ovejasĀ» (IsaĆ­as 53:6) Es lo que las ovejas hacen, tienden a divagar, a descarriarse. Esas somos nosotras. 

AsĆ­ que, si el SeƱor es mi Pastor, eso es un recordatorio de que soy oveja. Ahora, no es un cumplido para nosotras. Aceptar este salmo es tomar una posición de humildad y decir, Ā«estĆ” bien, no soy nada inteligente, no soy nada genial ni tengo dotes especiales. Necesito un pastorĀ».

Y Ɖl es el Buen Pastor. No es un asalariado. Ɖl cuida de Sus ovejas. Nunca las va a abandonar. Y eso es bueno en dos sentidos. Es bueno en el sentido de Su corazón, Su motivación, Sus intenciones, porque Ɖl desea lo mejor. Ɖl es benevolente, bienhechor, es bueno en ese sentido. 

Pero tambiĆ©n es bueno en cuanto a Su habilidad, Su capacidad. Ɖl es un pastor capaz. Es capaz de pastorear a Sus ovejas. Ɖl tiene todas las destrezas para pastorear a Sus ovejas.

Los egipcios despreciaban a las ovejas y a los pastores. En el libro de GƩnesis capitulo 46, vemos que cuando JosƩ estaba trayendo a su familia a vivir a Egipto, los egipcios despreciaban a los pastores (v. 34).

En las escrituras, Egipto es una imagen del mundo. ĀæNo es cierto que el mundo desprecia lo que Dios tiene en alta estima? El mundo rechaza a Cristo. Siempre lo ha hecho, siempre lo harĆ”. Pero para nosotras que somos sus ovejas Ɖl es precioso, de muy alta estima. 

Ā«El SEƑOR es mi PastorĀ», significa que le pertenezco a Ɖl, que escucho Su voz y lo sigo. Significa que soy Su oveja, que soy Su responsabilidad. Ɖl me cuida. Es Su trabajo cuidarme. 

Si el SeƱor es tu Pastor, significa que le perteneces, que eres Su responsabilidad. Que en este dĆ­a –en cualquier situación desesperada en la que pudieras estar– el SeƱor sea tu Pastor. Su trabajo es cuidarte, asĆ­ que, permĆ­tele ser tu Pastor. 

Annamarie: ĀæEs el SeƱor tu Pastor? Espero que lo que has escuchado de Nancy DeMoss Wolgemuth te anime a pasar tiempo descansando en Su presencia. Hoy escuchamos acerca de la primera frase del Salmo 23, y maƱana continuaremos con la siguiente. 

Ā«Nada me faltarÔ». Esto suena muy bien, pero Āæes cierto—cuando tenemos deudas, pagos pendientes, responsabilidades que cubrir y problemas económicos? MaƱana Nancy nos ayudarĆ” a profundizar en esto aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones. 

EscudriƱando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bƭblica para hoy es GƩnesis capƭtulos 12 al 15.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæCantaremos en el cielo ? (1)

Viernes 8 Enero

De maƱana sĆ”cianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros dĆ­as.Salmo 90 : 14

Cantaban un nuevo cĆ”ntico, diciendo : Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos ; porque tĆŗ fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios.Apocalipsis 5 : 9

ĀæCantaremos en el cielo ? (1)

-Buenos dĆ­as, Antonio. ĀæCómo estÔ ?

– Sabe… el mĆ©dico no me dio esperanzas.

DespuĆ©s de haber hablado un poco sobre su enfermedad, preguntĆ© a este vecino, que estaba hospitalizado desde hacĆ­a algunos dĆ­as :

– Y usted, Āæcómo ve el mĆ”s allÔ ?

– Pues creo que tengo una gran probabilidad de estar del lado de Dios.

– Ese retorno hacia Dios es una realidad para usted. ĀæY el otro lugar, el infierno, tambiĆ©n ?

– Ā”Claro que sí !

– Cree, pues, que tiene buenas posibilidades de ser aceptado en la presencia de Dios, y que su alma vivirĆ” feliz en el paraĆ­so eternamente. Pero, ĀæquĆ© le da esas convicciones ?

– ĀæNo me conoce ? Hice todo lo posible para ser bueno con mi mujer y mis hijos. AdemĆ”s, creo que no le hice daƱo a mi vecino como tampoco a mi prójimo…

– Quisiera poder decir lo mismo de mĆ­, pero, Āæsabe quĆ© dice la Biblia sobre el hecho de ir al cielo ? ĀæY sabe quĆ© se harĆ” allÔ ?

– Pienso que allĆ” no hay mal, ni sufrimiento, creo que su Biblia lo dice. Ā”Tiene que ser un lugar de felicidad, y supongo que se canta mucho ! Ā”Me gusta tanto cantar !

– La Biblia nos dice que solo los que creen en JesĆŗs pueden ir al cielo. Es cierto que allĆ­ se cantarĆ”. En la Biblia tenemos un himno que cantaremos en el paraĆ­so : ā€œAl que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre… a Ć©l sea gloria e imperio por los siglos de los siglosā€Ā (Apocalipsis 1 : 5-6). (maƱana continuarĆ”)

1 Samuel 4Ā –Ā Mateo 6 : 19-7 : 6Ā –Ā Salmo 5 : 8-12Ā –Ā Proverbios 2 : 10-15

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