El ancla del gozo

Soldados de Jesucristo

Enero 21/2021

Solid Joys en Español

El ancla del gozo

John Piper

John Piper

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¿Cómo puedo aconsejar a aquellos con ansiedad, soledad o depresión?

Soldados de Jesucristo

¿Cómo puedo aconsejar a aquellos con ansiedad, soledad o depresión?

Gunner Gundersen

Durante esta pandemia, muchas personas están luchando con la ansiedad, soledad o depresión – a veces una mezcla de las tres ¿Cómo podemos ayudar?

Pide a Dios ayuda. En la economía de Dios, los ayudadores siempre necesitan ayuda, porque cada pastor es también una oveja. Una cubeta sin cuerda, es como un pastor sin oración, no podrá ofrecer agua por mucho tiempo. Así que debemos pedir purificación, misericordia y palabras de sabiduría (Mt. 6:12; Ef. 4:29; Heb. 4:16. Stgo. 1:5). Dios mantendrá abiertas las llaves de Su canal de gracia y tendremos lo que necesitamos para ayudar a otros (Stgo. 4:6).

Apunta al corazón. “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,y el hombre de entendimiento lo sacará.” (Pro. 20:5). Para lograrlo considera dos tipos de preguntas. Las primeras se comparar con esquiar en el agua, porque te mantienen en la superficie pero cubren mucha área: ¿Cómo estás? ¿Hace cuánto te sientes así? ¿Cómo estás durmiendo y comiendo? ¿Estás haciendo ejercicio? Las otras son como bucear, porque vas dentro y exploras un área a profundidad: ¿Cuándo te sientes más ansioso? ¿Qué tan intenso es? ¿Qué detona la ansiedad? Juntos, esquiar y bucear, te permitirán conocer las dimensiones y profundidades de la lucha de tu amigo. Mientras tanto, para tu amigo en dolor, el hecho de compartir tiempo con otro creyente que tiene interés de cuidar,  transferirá parte de su carga a otra parte del cuerpo de Cristo, como cambiar la pierna de apoyo cuando has estado parado por mucho tiempo.

Normaliza la lucha. Ansiedad, soledad y depresión rápidamente se vuelven sobre-abrumadoras, como si no hubiera una salida. Un amigo sabio normalizará la lucha sin minimizar el dolor. “ No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres” Pablo dice, normalizando nuestras luchas. Pero él no minimiza el desafío. Tenemos la necesidad de “una vía de escape” para que podamos “soportar” mediante el poder de Dios (1 Cor. 10:13).

Comparte esperanza. “La esperanza que se demora enferma el corazón,pero el deseo cumplido es árbol de vida.” (Pro. 13:12). Nadie soporta o crece sin esperanza. Aquí hay aliento. Cuando estamos ansiosos, Dios está en control; en debilidad, Dios es fuerte; en soledad, Dios está presente; cuando la vida es dura, Dios permanece bueno. Al mismo tiempo, las palabras de esperanza sin ayuda práctica puede ser como nubes sin lluvia sobre campos secos. Incluso las mejores promesas del evangelio se convierten en clichés cuando son compartidas pobremente. Así que ofrece ayuda balanceada. Sal a caminar, desarrolla una rutina. Júntate con un compañero de oración. Encuentra un salmo para repetirlo en oración. Escribe en un diario tus reflexiones en la Escritura. Escucha música que sea rica en el evangelio. Por último, ayuda a las personas a vivir un día a la vez, buscando a Dios por maná cada mañana y misericordias como el rocío.

Al final del día, el ministerio no es como cortar el pasto. No puedes pararte en el porche de tu casa después de una hora de estar trabajando y mirar al trabajo ya terminado con satisfacción plena. Por el contrario, nosotros descansamos en lo que Cristo ya ha hecho por nosotros y nuestras iglesias y lo que Su Espíritu nos promete para terminar. La gran respuesta a la soledad, ansiedad o depresión no es una píldora o programa o incluso un pastor. Es Dios en tres personas: el Padre, quien le importamos tanto como para llevar el peso completo de nuestras ansiedades (1 Pd. 5:7); Su Hijo, listo con misericordias oportunas cada momento de nuestra necesidad (Heb. 4:14-16); y Su Espíritu, quien camina con nosotros paso a paso, convirtiendo el baldío de una mente preocupada en un huerto de fruto espiritual (Gál. 5:22-23).

Gunner Gundersen

David “Gunner” Gundersen es pastor de la Iglesia Bíblica BridgePoint en Houston.

 

La ingratitud como raíz del pecado

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

La ingratitud como raíz del pecado

William B. Barcley

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Cuando mi sobrina tenía dos años y medio, mi hermana y mi cuñado la llevaron a visitar a unos amigos. Cuando llegaron, la hija de esos amigos, que tenía seis años, llevó a mi sobrina a otro cuarto para jugar con ella mientras los adultos conversaban. Luego de unos veinte minutos, la niña de seis años regresó a donde estaban los adultos exasperada. Había estado jugando un juego en el que tenía que pasarle decenas de fichas a mi sobrina. La pequeña se quejaba, diciendo: “Cada vez que le paso una ficha, me dice ‘gracias’ y espera que yo le diga ‘de nada’”. Ese había sido el “diálogo” constante durante veinte minutos, y la niña más grande ya estaba frustrada.

La ingratitud y el orgullo van de la mano. Donde vaya uno, allá lo acompaña el otro.

Enseñar a nuestros hijos a dar las gracias y a tener un espíritu agradecido es parte importante de la paternidad cristiana. La razón es que nuestro Padre celestial exige que Sus hijos estén llenos de acciones de gracias. La gratitud es esencial para el seguidor de Jesucristo. Por otro lado, la ingratitud es pecado y es la raíz de otros pecados.   

Dios creó al hombre —y luego recreó a Su pueblo— para que lo adorara a Él. En la obra clásica llamada El contentamiento cristiano… una joya rara, Jeremiah Burroughs escribe: “Adorar no es simplemente hacer lo que a Dios le agrada, sino también agradarse de lo que Dios hace”. La adoración incluye deleitarse en todo lo que Dios trae a nuestras vidas y dar gracias por ello, en todas las circunstancias. Un corazón agradecido es un corazón que adora. El corazón ingrato es incapaz de adorar a Dios. 

En Romanos 1:18 – 3:20, Pablo detalla exhaustivamente el pecado humano y la condenación divina. Ninguna persona queda excluida (“todos pecaron”). Ningún matiz del pecado queda en el tintero: abarca desde la codicia hasta la malicia, desde la envidia hasta el asesinato, desde el chisme hasta la difamación, desde el odio contra Dios hasta la desobediencia a los padres, desde la rebeldía hasta la justicia propia, desde el hacer lo malo hasta el inventar lo malo, y desde la comisión de pecados hasta la aprobación de los que cometen pecado. Sin embargo, la raíz de todos estos males es que la humanidad no honra a Dios como a Dios ni le da gracias (1:21).

En esencia, la ingratitud es un rechazo de Dios. Es un rechazo de Él como Creador y Gobernador de todas las cosas. Es un rechazo de Dios como el dador de la vida, el dador de toda bendición, ya sea esperada o inesperada, placentera o dolorosa. Aun cuando estuvo encarcelado, Pablo se regocijó y exhortó a los filipenses a que se regocijaran con él. Exhortó a otros a que siempre dieran gracias. Los creyentes tenemos espíritus agradecidos porque reconocemos que todo lo que tenemos, todos los lugares donde nos encontramos e incluso todo lo que somos viene de la mano de Dios, para Su gloria y para nuestro bien.

Los cristianos, al igual que mi sobrina, reconocemos que todo lo que tenemos es un regalo. Dios nos ha dado todo: la vida, la salvación y todo lo que forma parte de la vida en este mundo y en el venidero. Cada día, cada momento, debería estar lleno de acciones de gracias. Dios es bueno, y todo lo que Él hace y otorga es para nuestro bien. Todo es un regalo.

Imagina que un hijo de padres ricos que ha recibido regalos costosos, asistido a las mejores escuelas y vivido en comodidad y seguridad le dice a sus padres: “Ustedes nunca me dieron lo suficiente”. Diríamos que ese hijo es un malcriado, un malagradecido. Sin embargo, cada uno de los regalos que Dios da a Sus propios hijos es infinitamente mejor: más lujoso, moldeado a la perfección para cada circunstancia, siempre para nuestro bien y siempre inmerecido. ¡Qué hijos tan malcriados somos si no le damos gracias constantemente!

Tiene sentido, entonces, que la ingratitud sea una característica de la apostasía en “los últimos días”. Pablo escribe: “Pero debes saber esto: que en los últimos días… los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes…” (2 Tim 3:1-2). Tiene sentido que los “amadores de sí mismos”, los “jactanciosos”, los “soberbios” y los “ingratos” estén en el mismo grupo. La persona ingrata se cree el centro del mundo. Cree que se ha ganado todo lo que tiene. Para ella, nada es un regalo.

Pablo muestra la ingratitud como la raíz de un sinfín de problemas en la iglesia de Corinto. Escribe: “¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?” (1 Co 4:7). Los miembros de la congregación no reconocían que todo lo que tenían era un regalo de Dios. En cambio, eran soberbios y presumidos. 

Aquí, entonces, vemos al pecado “original” supremo asomando su horrible cabeza: el pecado del orgullo. La ingratitud y el orgullo van de la mano. Donde vaya uno, allá lo acompaña el otro. Un corazón orgulloso es un corazón ingrato que está en enemistad contra Dios. Cristiano, todo lo que tienes es un regalo. Agradécele a Dios constantemente por ello.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
William B. Barcley
William B. Barcley

El Dr. William B. Barcley es el ministro principal de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana en Charlotte, Carolina del Norte, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Reformado y autor del libro “El secreto del contentamiento”.

El propósito de la intimidad en el matrimonio – Ene 13

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 13 El propósito de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hay un tema muy importante del que no hablamos a menudo en círculos cristianos, y es el de la intimidad en el matrimonio. En esta área de nuestras vidas también podemos glorificar a Dios, y es de lo que estaremos hablando hoy. Pero primero, si tienes niños pequeños cerca, es posible que desees distraer su atención con otra cosa mientras escuchas este programa. 

Sabemos que cada pareja es diferente, mujeres de diversos trasfondos y que enfrentan diferentes tipos de luchas, escuchan este programa. Así que en esta serie no podemos cubrir cada situación particular, pero te animamos a escucharla, a tomar lo que se aplica a ti y a buscar consejo adecuado para tu situación.

Nancy presenta a nuestras invitadas para dar inicio a la conversación.

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres a conocer los caminos de Dios, entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por el evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas, querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y a la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Ese es el tema que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas.

Linda, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow:Es un placer para mí estar aquí con ustedes.

Nancy:Con nosotros también está esta semana como invitada, mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Elliff. Holly ha estado casada por 29 años. Ella es esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor y me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos, como mujer casada, a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así. Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo».

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!» Caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es.Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: «¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?»

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios les dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios les dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

  • La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.
  • En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.
  • En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí, fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios, que sobre todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

  • Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.
  • También lo dio para obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes que se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, y yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32, leemos: «Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32 él dice: «Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia» (parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que en el griego, el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce –que es más cercana que cualquier otra intimidad física– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna –y es reflejar la relación, la intimidad que existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque la una refleja a la otra.

Linda: Así es, por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, «¿puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?» Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh, leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó».

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: “Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso de ser una mujer sensual”».

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: «¿Qué le dijiste?»

Ella dijo: «Me quedé petrificada».

La miré y le dije: «¿Crees que como mujeres cristianas tenemos que darnos ese permiso?»

Ella dijo: «Sí».

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas, es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared. Así que se convirtieron en mujeres divididas que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4, hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. «¿Y esto?», pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí». Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5, verso 1 b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa deleitarse. Así que Él le está diciendo a esta joven pareja, «deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía dónde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: «De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque». Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido. Y también es muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo, lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en las Escrituras de una mujer piadosa y sensual».

Animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi coautora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: «Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual».

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio. Nos pidieron clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado en esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que había muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda, dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino que tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea, necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente». Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios, enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el hombre que Tú me has dado».

Annamarie: Nuestra invitada, Linda Dillow, regresará para cerrar en oración. Ella ha escrito el libro titulado, «Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo». La conversación que has estado escuchando entre ella, Nancy DeMoss Wolgemuth y Holly Elliff se basa en este libro.

En una de nuestras conferencias Mujer Verdadera tuvimos la oportunidad de escuchar de una oyente. Ella compartió con nosotros acerca de un tiempo difícil en su matrimonio y de la obra que Dios ha estado haciendo en su corazón. Creo que te será de ánimo escuchar lo que ella nos dijo. 

Mujer: El Señor por medio de este ministerio ha hecho grandes cosas en nuestras vidas. Hace como un año tuve algunos problemas en mi matrimonio que si hubiera andado en el mundo, habría abandonado el matrimonio. Habría olvidado el pacto que hice con el Señor.

Por medio de este ministerio, escuchando el testimonio de una hermana que dijo que el pacto lo hizo con el Señor, el Señor me dijo, «¿con quién hiciste el pacto, con tu esposo o conmigo?» Toleré un año que mi esposo no me dirigió la palabra, no me tocaba, no recibía una sola llamada mía, un mensaje…yo no era nada para él.

Pero ahí fue donde el Señor me hizo ver que mi dios era mi esposo. Por medio de ese año tan difícil en el que me sentí que no valía nada, el Señor me dijo, «vales mucho, vales mucho porque eres mi hija, la niña de mis ojos». Ahí fue donde me di cuenta que lo tenía todo, que soy nueva en Cristo, que soy valiosa en el Señor, que mi lucha no es contra mi esposo.

Como comentaba, si hubiera estado en el mundo, yo pienso que lo habría abandonado. Pero no, el pacto lo hice con mi Señor y no puedo abandonar mi matrimonio. Tengo hijos y tengo nueras y una hija. Yo le tenía que dar un ejemplo a mis hijos después de haberles dado mucho tiempo mal ejemplo.

Sigo con mi matrimonio, mi esposo no se ha cansado de mandarme mensajes. Después de un año, ahora me manda mensajes. Es un proceso que quiero que cuando llegue a casa él vea que vine para que el Señor siga transformando mi vida. Voy a seguir adelante. Estoy feliz y agradeciendo a Dios por este ministerio tan hermoso.

Annamarie: Gracias hermana por compartir esto con nosotras.

Muchas mujeres, por pecados sexuales pasados, llegan con culpa a sus matrimonios, ¿se puede ser libre de esa culpa? En la continuación de esta serie, Linda y Holly te darán esperanza.

Linda: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

Annamarie: Asegúrate de acompañarnos mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora cerremos este programa en oración. Aquí está Linda.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento, como mujeres casadas venimos delante de Ti y te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada, de manera personal, lo que significa ser una esposa santa y sensual.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 45 al 47.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Poner a prueba la Biblia

Jueves 21 Enero

(Jesús dijo :) El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7 : 17

Poner a prueba la Biblia

Testimonio

“Durante toda mi vida nunca he encontrado una sola persona que conozca”realmente“la Biblia y que la rechace. En realidad, muchos se niegan a ponerla honestamente a prueba dejándose interpelar por ella.

La Biblia es totalmente diferente a cualquier otro libro humano, porque”es inspirada por Dios“(2 Timoteo 3 : 16). Ella es la Palabra de Dios. Como cristiano encuentro en ella, día tras día, mi alimento espiritual. Al igual que muchos creyentes, descubro la transformación que produce en mi propia vida : aprendo a conocer la justicia de Dios, mis malas inclinaciones son corregidas y mis afectos purificados. Los que no leen la Palabra de Dios no pueden experimentar nada de su acción real en la mente humana.

Una de las mayores razones que tengo para creer en la Biblia es que me presenta, como ningún otro libro puede hacerlo, un diagnóstico preciso sobre mi condición espiritual. Ella me muestra claramente lo que yo era : un hombre perdido en el pecado y extraño a la vida de Dios. Desde Génesis hasta Apocalipsis encuentro una revelación armoniosa de los caracteres de Dios, muy alejada de todo lo que el hombre puede imaginar. La Palabra de Dios también nos revela la ternura y la proximidad de Dios en Cristo, las cuales llenan el corazón del creyente. La Biblia me muestra que el Dios infinito, el Creador del mundo, envió a su Hijo Jesucristo, quien tomó nuestra condición humana. En su amor infinito, se hizo semejante a nosotros en todas las cosas a excepción del pecado. Así pudo rescatarnos muriendo en la cruz”.Howard

1 Samuel 17 : 1-30 – Mateo 13 : 44-14 : 12 – Salmo 14 – Proverbios 4 : 7-9

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