El ancla del gozo

Soldados de Jesucristo

Enero 21/2021

Solid Joys en EspaƱol

El ancla del gozo

John Piper

John Piper

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ĀæCómo puedo aconsejar a aquellos con ansiedad, soledad o depresión?

Soldados de Jesucristo

¿Cómo puedo aconsejar a aquellos con ansiedad, soledad o depresión?

Gunner Gundersen

Durante esta pandemia, muchas personas estĆ”n luchando con la ansiedad, soledad o depresión – a veces una mezcla de las tres ĀæCómo podemos ayudar?

Pide a Dios ayuda. En la economĆ­a de Dios, los ayudadores siempre necesitan ayuda, porque cada pastor es tambiĆ©n una oveja. Una cubeta sin cuerda, es como un pastor sin oración, no podrĆ” ofrecer agua por mucho tiempo. AsĆ­ que debemos pedir purificación, misericordia y palabras de sabidurĆ­a (Mt. 6:12; Ef. 4:29; Heb. 4:16. Stgo. 1:5). Dios mantendrĆ” abiertas las llaves de Su canal de gracia y tendremos lo que necesitamos para ayudar a otros (Stgo. 4:6).

Apunta al corazón. ā€œComo aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,y el hombre de entendimiento lo sacarĆ”.ā€ (Pro. 20:5). Para lograrlo considera dos tipos de preguntas. Las primeras se comparar con esquiar en el agua, porque te mantienen en la superficie pero cubren mucha Ć”rea: ĀæCómo estĆ”s? ĀæHace cuĆ”nto te sientes asĆ­? ĀæCómo estĆ”s durmiendo y comiendo? ĀæEstĆ”s haciendo ejercicio? Las otras son como bucear, porque vas dentro y exploras un Ć”rea a profundidad: ĀæCuĆ”ndo te sientes mĆ”s ansioso? ĀæQuĆ© tan intenso es? ĀæQuĆ© detona la ansiedad? Juntos, esquiar y bucear, te permitirĆ”n conocer las dimensiones y profundidades de la lucha de tu amigo. Mientras tanto, para tu amigo en dolor, el hecho de compartir tiempo con otro creyente que tiene interĆ©s de cuidar,  transferirĆ” parte de su carga a otra parte del cuerpo de Cristo, como cambiar la pierna de apoyo cuando has estado parado por mucho tiempo.

Normaliza la lucha. Ansiedad, soledad y depresión rĆ”pidamente se vuelven sobre-abrumadoras, como si no hubiera una salida. Un amigo sabio normalizarĆ” la lucha sin minimizar el dolor. ā€œ No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea comĆŗn a los hombresā€ Pablo dice, normalizando nuestras luchas. Pero Ć©l no minimiza el desafĆ­o. Tenemos la necesidad de ā€œuna vĆ­a de escapeā€ para que podamos ā€œsoportarā€ mediante el poder de Dios (1 Cor. 10:13).

Comparte esperanza. ā€œLa esperanza que se demora enferma el corazón,pero el deseo cumplido es Ć”rbol de vida.ā€ (Pro. 13:12). Nadie soporta o crece sin esperanza. AquĆ­ hay aliento. Cuando estamos ansiosos, Dios estĆ” en control; en debilidad, Dios es fuerte; en soledad, Dios estĆ” presente; cuando la vida es dura, Dios permanece bueno. Al mismo tiempo, las palabras de esperanza sin ayuda prĆ”ctica puede ser como nubes sin lluvia sobre campos secos. Incluso las mejores promesas del evangelio se convierten en clichĆ©s cuando son compartidas pobremente. AsĆ­ que ofrece ayuda balanceada. Sal a caminar, desarrolla una rutina. JĆŗntate con un compaƱero de oración. Encuentra un salmo para repetirlo en oración. Escribe en un diario tus reflexiones en la Escritura. Escucha mĆŗsica que sea rica en el evangelio. Por Ćŗltimo, ayuda a las personas a vivir un dĆ­a a la vez, buscando a Dios por manĆ” cada maƱana y misericordias como el rocĆ­o.

Al final del día, el ministerio no es como cortar el pasto. No puedes pararte en el porche de tu casa después de una hora de estar trabajando y mirar al trabajo ya terminado con satisfacción plena. Por el contrario, nosotros descansamos en lo que Cristo ya ha hecho por nosotros y nuestras iglesias y lo que Su Espíritu nos promete para terminar. La gran respuesta a la soledad, ansiedad o depresión no es una píldora o programa o incluso un pastor. Es Dios en tres personas: el Padre, quien le importamos tanto como para llevar el peso completo de nuestras ansiedades (1 Pd. 5:7); Su Hijo, listo con misericordias oportunas cada momento de nuestra necesidad (Heb. 4:14-16); y Su Espíritu, quien camina con nosotros paso a paso, convirtiendo el baldío de una mente preocupada en un huerto de fruto espiritual (GÔl. 5:22-23).

Gunner Gundersen

David «Gunner» Gundersen es pastor de la Iglesia Bíblica BridgePoint en Houston.

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La ingratitud como raĆ­z del pecado

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

La ingratitud como raĆ­z del pecado

William B. Barcley

Nota del editor: Este es el tercer capĆ­tulo en la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Cuando mi sobrina tenĆ­a dos aƱos y medio, mi hermana y mi cuƱado la llevaron a visitar a unos amigos. Cuando llegaron, la hija de esos amigos, que tenĆ­a seis aƱos, llevó a mi sobrina a otro cuarto para jugar con ella mientras los adultos conversaban. Luego de unos veinte minutos, la niƱa de seis aƱos regresó a donde estaban los adultos exasperada. HabĆ­a estado jugando un juego en el que tenĆ­a que pasarle decenas de fichas a mi sobrina. La pequeƱa se quejaba, diciendo: ā€œCada vez que le paso una ficha, me dice ā€˜gracias’ y espera que yo le diga ā€˜de nadaā€™ā€. Ese habĆ­a sido el ā€œdiĆ”logoā€ constante durante veinte minutos, y la niƱa mĆ”s grande ya estaba frustrada.

La ingratitud y el orgullo van de la mano. Donde vaya uno, allƔ lo acompaƱa el otro.

EnseƱar a nuestros hijos a dar las gracias y a tener un espĆ­ritu agradecido es parte importante de la paternidad cristiana. La razón es que nuestro Padre celestial exige que Sus hijos estĆ©n llenos de acciones de gracias. La gratitud es esencial para el seguidor de Jesucristo. Por otro lado, la ingratitud es pecado y es la raĆ­z de otros pecados.   

Dios creó al hombre —y luego recreó a Su pueblo— para que lo adorara a Ɖl. En la obra clĆ”sica llamada El contentamiento cristiano… una joya rara, Jeremiah Burroughs escribe: ā€œAdorar no es simplemente hacer lo que a Dios le agrada, sino tambiĆ©n agradarse de lo que Dios haceā€. La adoración incluye deleitarse en todo lo que Dios trae a nuestras vidas y dar gracias por ello, en todas las circunstancias. Un corazón agradecido es un corazón que adora. El corazón ingrato es incapaz de adorar a Dios. 

En Romanos 1:18 – 3:20, Pablo detalla exhaustivamente el pecado humano y la condenación divina. Ninguna persona queda excluida (ā€œtodos pecaronā€). NingĆŗn matiz del pecado queda en el tintero: abarca desde la codicia hasta la malicia, desde la envidia hasta el asesinato, desde el chisme hasta la difamación, desde el odio contra Dios hasta la desobediencia a los padres, desde la rebeldĆ­a hasta la justicia propia, desde el hacer lo malo hasta el inventar lo malo, y desde la comisión de pecados hasta la aprobación de los que cometen pecado. Sin embargo, la raĆ­z de todos estos males es que la humanidad no honra a Dios como a Dios ni le da gracias (1:21).

En esencia, la ingratitud es un rechazo de Dios. Es un rechazo de Ɖl como Creador y Gobernador de todas las cosas. Es un rechazo de Dios como el dador de la vida, el dador de toda bendición, ya sea esperada o inesperada, placentera o dolorosa. Aun cuando estuvo encarcelado, Pablo se regocijó y exhortó a los filipenses a que se regocijaran con Ć©l. Exhortó a otros a que siempre dieran gracias. Los creyentes tenemos espĆ­ritus agradecidos porque reconocemos que todo lo que tenemos, todos los lugares donde nos encontramos e incluso todo lo que somos viene de la mano de Dios, para Su gloria y para nuestro bien.

Los cristianos, al igual que mi sobrina, reconocemos que todo lo que tenemos es un regalo. Dios nos ha dado todo: la vida, la salvación y todo lo que forma parte de la vida en este mundo y en el venidero. Cada dĆ­a, cada momento, deberĆ­a estar lleno de acciones de gracias. Dios es bueno, y todo lo que Ɖl hace y otorga es para nuestro bien. Todo es un regalo.

Imagina que un hijo de padres ricos que ha recibido regalos costosos, asistido a las mejores escuelas y vivido en comodidad y seguridad le dice a sus padres: ā€œUstedes nunca me dieron lo suficienteā€. DirĆ­amos que ese hijo es un malcriado, un malagradecido. Sin embargo, cada uno de los regalos que Dios da a Sus propios hijos es infinitamente mejor: mĆ”s lujoso, moldeado a la perfección para cada circunstancia, siempre para nuestro bien y siempre inmerecido. Ā”QuĆ© hijos tan malcriados somos si no le damos gracias constantemente!

Tiene sentido, entonces, que la ingratitud sea una caracterĆ­stica de la apostasĆ­a en ā€œlos Ćŗltimos dĆ­asā€. Pablo escribe: ā€œPero debes saber esto: que en los Ćŗltimos dĆ­as… los hombres serĆ”n amadores de sĆ­ mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentesā€¦ā€ (2 Tim 3:1-2). Tiene sentido que los ā€œamadores de sĆ­ mismosā€, los ā€œjactanciososā€, los ā€œsoberbiosā€ y los ā€œingratosā€ estĆ©n en el mismo grupo. La persona ingrata se cree el centro del mundo. Cree que se ha ganado todo lo que tiene. Para ella, nada es un regalo.

Pablo muestra la ingratitud como la raĆ­z de un sinfĆ­n de problemas en la iglesia de Corinto. Escribe: ā€œĀæQuĆ© tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, Āæpor quĆ© te jactas como si no lo hubieras recibido?ā€ (1 Co 4:7). Los miembros de la congregación no reconocĆ­an que todo lo que tenĆ­an era un regalo de Dios. En cambio, eran soberbios y presumidos. 

AquĆ­, entonces, vemos al pecado ā€œoriginalā€ supremo asomando su horrible cabeza: el pecado del orgullo. La ingratitud y el orgullo van de la mano. Donde vaya uno, allĆ” lo acompaƱa el otro. Un corazón orgulloso es un corazón ingrato que estĆ” en enemistad contra Dios. Cristiano, todo lo que tienes es un regalo. AgradĆ©cele a Dios constantemente por ello.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
William B. Barcley
William B. Barcley

El Dr. William B. Barcley es el ministro principal de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana en Charlotte, Carolina del Norte, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Reformado y autor del libro ā€œEl secreto del contentamientoā€.

El propósito de la intimidad en el matrimonio – Ene 13

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas ƍntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 13 El propósito de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación Ć­ntima con Ɖl. 

Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Hay un tema muy importante del que no hablamos a menudo en cĆ­rculos cristianos, y es el de la intimidad en el matrimonio. En esta Ć”rea de nuestras vidas tambiĆ©n podemos glorificar a Dios, y es de lo que estaremos hablando hoy. Pero primero, si tienes niƱos pequeƱos cerca, es posible que desees distraer su atención con otra cosa mientras escuchas este programa. 

Sabemos que cada pareja es diferente, mujeres de diversos trasfondos y que enfrentan diferentes tipos de luchas, escuchan este programa. Así que en esta serie no podemos cubrir cada situación particular, pero te animamos a escucharla, a tomar lo que se aplica a ti y a buscar consejo adecuado para tu situación.

Nancy presenta a nuestras invitadas para dar inicio a la conversación.

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres a conocer los caminos de Dios, entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Ɖl en cada Ć”rea de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las Ɣreas de nuestras vidas sean adornadas por el evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traƭdos en obediencia al seƱorƭo de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Asƭ que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que estƔn casadas, querrƔn aprender sobre temas relativos al matrimonio y a la paternidad.

Si eres una mujer casada, un Ôrea muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana estÔ aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuÔn profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudarÔ a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 aƱos. Ella y su esposo, Jody, han servido al SeƱor en los Estados Unidos, asƭ como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 aƱos. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Ese es el tema que Linda estarĆ” ayudĆ”ndonos a entender en los próximos programas.

Linda, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow:Es un placer para mĆ­ estar aquĆ­ con ustedes.

Nancy:Con nosotros tambiƩn estƔ esta semana como invitada, mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Elliff. Holly ha estado casada por 29 aƱos. Ella es esposa y madre. Ama a su familia. Ama al SeƱor y me ama a mƭ. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos, como mujer casada, a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquĆ­, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, estĆ” el ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. AsĆ­ que con eso como tu motivación, ĀæquĆ© fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, crĆ©eme, no fui delante del SeƱor y le dije: Ā«Oh SeƱor, por favor, Āæpuedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?Ā» No ocurrió asĆ­. Caminaba en un bosque detrĆ”s de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«”Linda, no! ”No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo».

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «”Santo Dios, hÔblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!» Caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que habĆ­a alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad fĆ­sica con sus maridos. ĀæQuĆ© estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas estĆ”n confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, estÔn confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: AsĆ­ es.Holly, Āæal ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un Ć”rea donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: SĆ­, yo creo que es un Ć”rea donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: «¿QuĆ© tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad fĆ­sica en el matrimonio?Ā»

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, hÔblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy especĆ­fico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y Ɖl quiere que entendamos Sus caminos en todas las Ć”reas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Nancy: Espera un minuto. EstĆ”s llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrĆ­an pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios les dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Ɖl quiere que ellos se regocijen porque es suyo. Todos los regalos que Ɖl da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, Āæpor quĆ© Dios les dio ese regalo especĆ­ficamente a las parejas casadas?

Linda:

  • La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es que podamos tener el gozo de colaborar con Ɖl en la creación de la vida.
  • En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.
  • En tercer lugar, por el conocimiento Ćŗnico que no experimentamos con nadie mĆ”s. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí, fue el hallar que hay muchas mÔs cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios, que sobre todas las demÔs razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

  • Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.
  • TambiĆ©n lo dio para obtener consuelo.

Holly: Linda, Āæpor quĆ© crees que las mujeres no entienden esa verdad? ĀæPor quĆ© la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiĆ”stica, y las actitudes que se han infiltrado hasta nosotras a travĆ©s de los aƱos.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que estÔ implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, y yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32, leemos: Ā«Por esto el hombre dejarĆ” a su padre y a su madre, y se unirĆ” a su mujer, y los dos serĆ”n una sola carneĀ». Esta es una cita del GĆ©nesis. Pablo estĆ” citando aquĆ­ el libro de GĆ©nesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32 él dice: «Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia» (parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que en el griego, el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» estÔ haciendo referencia específicamente a la unión física. Se estÔ hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendĆ­ que lo que se estĆ” diciendo aquĆ­ es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión fĆ­sica, esta intimidad que se produce –que es mĆ”s cercana que cualquier otra intimidad fĆ­sica– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el SeƱor JesĆŗs desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: AsĆ­ que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna –y es reflejar la relación, la intimidad que existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque la una refleja a la otra.

Linda: AsĆ­ es, por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos Ć©nfasis en la relación de intimidad fĆ­sica con su marido, diciendo: Ā«Simplemente no voy a estar interesada en esoĀ», en realidad ella estĆ” daƱando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Ɖl quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación Ć­ntima con Ɖl. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino tambiĆ©n en la intimidad fĆ­sica.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fÔcil para una mujer cuestionarse, «¿puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?» Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerĆ” en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh, leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó».

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: Ā«Porque la siguiente semana fue su cumpleaƱos. Le preguntĆ© lo que querĆ­a de regalo, y yo pensĆ© que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero Ć©l me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: ā€œTodo lo que quiero para mi cumpleaƱos es que te des permiso de ser una mujer sensualā€Ā».

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: «¿Qué le dijiste?»

Ella dijo: «Me quedé petrificada».

La miré y le dije: «¿Crees que como mujeres cristianas tenemos que darnos ese permiso?»

Ella dijo: «Sí».

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, Ā«no puedo estar tan interesada en lo terrenalĀ».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de ladrillos entre las dos.

En su pasado hacĆ­an cosas que sabĆ­an que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivĆ­an su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bĆ­blicos y hacĆ­an lo que pensaban que Dios querĆ­a.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas, es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared. Así que se convirtieron en mujeres divididas que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ĀæQuĆ© les dices, Linda, a esas mujeres? ĀæCómo llegan a aprender el balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4, hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cÔmara nupcial. «¿Y esto?», pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí». Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5, verso 1 b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban y embriÔguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir quĆ© significado tenĆ­a la palabra en hebreo usada ahĆ­, y significa deleitarse. AsĆ­ que Ɖl le estĆ” diciendo a esta joven pareja, Ā«delĆ©itense en el amor sexualĀ». Creo que Ɖl une aquĆ­ la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustarĆ­a animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bĆ­blico para las parejas casadas.

ĀæCuĆ”les son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ĀæCómo se entrega a sĆ­ misma? ĀæCómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sĆ­ misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decĆ­a dónde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia Ć©l.

Ella dice: «De todos los Ôrboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un Ôrbol de manzanas rojas justo en medio del bosque». Ella es muy expresiva.

Ella tambiĆ©n es muy agresiva hacia su marido. Y tambiĆ©n es muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y tambiĆ©n fĆ­sicamente con su cuerpo, lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta Ć”rea, que para nosotras como mujeres cristianas, es difĆ­cil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ĀæCómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que tiene que entrar en la Palabra de Dios por sĆ­ misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: Ā«Dios, hĆ”blame, y muĆ©strame Tu perspectiva en las Escrituras de una mujer piadosa y sensualĀ».

Animo a todas las mujeres casadas que estƔn escuchƔndonos a leer el Cantar de los Cantares con lƔpiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi coautora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lĆ”piz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que estĆ”n escuchando hoy a ir a sus biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. PĆ­dele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: Ā«Dios, muĆ©strame TĆŗ, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensualĀ».

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio. Nos pidieron clasificar todas las Ć”reas de nuestro matrimonio y cómo pensĆ”bamos que estĆ”bamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al Ôrea sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado en esa Ôrea como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que habĆ­a muchas cosas que yo no comprendĆ­a sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuĆ”l era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ĀæQuĆ© le dirĆ­as a la mujer que estĆ” escuchando hoy y que realmente no ve por quĆ© esto es tan importante?

Linda: Les dirĆ­a que Dios dice que para Ɖl esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Ć‰l dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda, dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las mĆ”s grandes amantes de la tierra, ya que como creyentes, no solo poseemos la pasión fĆ­sica, sino que tenemos ademĆ”s la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un Ć”rea a la que tienen que dedicar tiempo, energĆ­a y reflexión. ĀæDe quĆ© manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea, necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, Ā«oh no, tengo que empezar a hacer algo diferenteĀ». Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios, enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el hombre que Tú me has dado».

Annamarie: Nuestra invitada, Linda Dillow, regresarĆ” para cerrar en oración. Ella ha escrito el libro titulado, Ā«Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexoĀ». La conversación que has estado escuchando entre ella, Nancy DeMoss Wolgemuth y Holly Elliff se basa en este libro.

En una de nuestras conferencias Mujer Verdadera tuvimos la oportunidad de escuchar de una oyente. Ella compartió con nosotros acerca de un tiempo difĆ­cil en su matrimonio y de la obra que Dios ha estado haciendo en su corazón. Creo que te serĆ” de Ć”nimo escuchar lo que ella nos dijo. 

Mujer: El SeƱor por medio de este ministerio ha hecho grandes cosas en nuestras vidas. Hace como un aƱo tuve algunos problemas en mi matrimonio que si hubiera andado en el mundo, habrĆ­a abandonado el matrimonio. HabrĆ­a olvidado el pacto que hice con el SeƱor.

Por medio de este ministerio, escuchando el testimonio de una hermana que dijo que el pacto lo hizo con el SeƱor, el SeƱor me dijo, «¿con quiĆ©n hiciste el pacto, con tu esposo o conmigo?Ā» TolerĆ© un aƱo que mi esposo no me dirigió la palabra, no me tocaba, no recibĆ­a una sola llamada mĆ­a, un mensaje…yo no era nada para Ć©l.

Pero ahí fue donde el Señor me hizo ver que mi dios era mi esposo. Por medio de ese año tan difícil en el que me sentí que no valía nada, el Señor me dijo, «vales mucho, vales mucho porque eres mi hija, la niña de mis ojos». Ahí fue donde me di cuenta que lo tenía todo, que soy nueva en Cristo, que soy valiosa en el Señor, que mi lucha no es contra mi esposo.

Como comentaba, si hubiera estado en el mundo, yo pienso que lo habrƭa abandonado. Pero no, el pacto lo hice con mi SeƱor y no puedo abandonar mi matrimonio. Tengo hijos y tengo nueras y una hija. Yo le tenƭa que dar un ejemplo a mis hijos despuƩs de haberles dado mucho tiempo mal ejemplo.

Sigo con mi matrimonio, mi esposo no se ha cansado de mandarme mensajes. DespuƩs de un aƱo, ahora me manda mensajes. Es un proceso que quiero que cuando llegue a casa Ʃl vea que vine para que el SeƱor siga transformando mi vida. Voy a seguir adelante. Estoy feliz y agradeciendo a Dios por este ministerio tan hermoso.

Annamarie: Gracias hermana por compartir esto con nosotras.

Muchas mujeres, por pecados sexuales pasados, llegan con culpa a sus matrimonios, ¿se puede ser libre de esa culpa? En la continuación de esta serie, Linda y Holly te darÔn esperanza.

Linda: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imĆ”genes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos estĆ”n siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo JesĆŗs cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: Ā«He sido perdonadaĀ», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «”QuĆ­tate de delante de mĆ­, SatanĆ”s. Yo no voy a ir allĆ­ con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criaturaĀ».

Annamarie: AsegĆŗrate de acompaƱarnos maƱana, aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora cerremos este programa en oración. Aquí estÔ Linda.

Linda: Dios, TĆŗ sabes que muchos de nuestros corazones estĆ”n confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento, como mujeres casadas venimos delante de Ti y te pedimos: Ā«Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. SeƱor, danos un corazón no dividido. EnseƱa a cada mujer casada, de manera personal, lo que significa ser una esposa santa y sensual.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseƱanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amƩn.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bƭblica para hoy es GƩnesis capƭtulos 45 al 47.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Poner a prueba la Biblia

Jueves 21 Enero

(JesĆŗs dijo :) El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerĆ” si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7 : 17

Poner a prueba la Biblia

Testimonio

ā€œDurante toda mi vida nunca he encontrado una sola persona que conozcaā€realmenteā€œla Biblia y que la rechace. En realidad, muchos se niegan a ponerla honestamente a prueba dejĆ”ndose interpelar por ella.

La Biblia es totalmente diferente a cualquier otro libro humano, porqueā€es inspirada por Diosā€œ(2 Timoteo 3 : 16). Ella es la Palabra de Dios. Como cristiano encuentro en ella, dĆ­a tras dĆ­a, mi alimento espiritual. Al igual que muchos creyentes, descubro la transformación que produce en mi propia vida : aprendo a conocer la justicia de Dios, mis malas inclinaciones son corregidas y mis afectos purificados. Los que no leen la Palabra de Dios no pueden experimentar nada de su acción real en la mente humana.

Una de las mayores razones que tengo para creer en la Biblia es que me presenta, como ningĆŗn otro libro puede hacerlo, un diagnóstico preciso sobre mi condición espiritual. Ella me muestra claramente lo que yo era : un hombre perdido en el pecado y extraƱo a la vida de Dios. Desde GĆ©nesis hasta Apocalipsis encuentro una revelación armoniosa de los caracteres de Dios, muy alejada de todo lo que el hombre puede imaginar. La Palabra de Dios tambiĆ©n nos revela la ternura y la proximidad de Dios en Cristo, las cuales llenan el corazón del creyente. La Biblia me muestra que el Dios infinito, el Creador del mundo, envió a su Hijo Jesucristo, quien tomó nuestra condición humana. En su amor infinito, se hizo semejante a nosotros en todas las cosas a excepción del pecado. AsĆ­ pudo rescatarnos muriendo en la cruzā€.Howard

1 Samuel 17 : 1-30Ā –Ā Mateo 13 : 44-14 : 12Ā –Ā Salmo 14Ā –Ā Proverbios 4 : 7-9

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