Aviva Nuestros Corazones
Serie: El SeƱor es mi Pastor
Aviva Nuestros Corazones
Ene 11 – Unges mi cabeza con aceite
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Annamarie Sauter:ĀæTe sientes abrumada por las circunstancias que te rodean?
Nancy DeMoss Wolgemuth: Independientemente de cuƔles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener mƔs bendiciones que problemas.
Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆn.
En los Ćŗltimos programas hemos estado profundizando en el Salmo 23, si te has perdido alguno de estos encuĆ©ntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. AllĆ tambiĆ©n encontrarĆ”s el devocional relacionado a la lectura bĆblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365, que es GĆ©nesis capĆtulos 39 al 41.
En un mundo de disturbios y situaciones e informaciones que nos llevan al temor, tenemos la oportunidad de encontrar paz y protección en Dios. Hoy Nancy nos hablarÔ mÔs sobre esto como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».
Nancy: Bueno, espero que nunca vuelvas a ver el Salmo 23 de la misma manera. Y espero tambiĆ©n que haya cobrado mĆ”s vida y un significado aĆŗn mĆ”s profundo a medida que sigues esta serie y lo lees cada dĆa. Meditando en cada frase, como lo hemos hecho. Te darĆ”s cuenta de que tu Pastor tiene riquezas que quiere compartir contigo.
Hemos visto que no nos hace falta nada porque el SeƱor es nuestro Pastor. Hemos visto que nos hace reposar en verdes pastos y nos lleva junto a aguas de reposo, aguas tranquilas, proveyendo descanso y frescura a nuestras almas. Hemos visto Su capacidad de restaurar nuestras almas cuando estamos dƩbiles o nos hemos extraviado.
Hemos visto que nos guĆa por sendas de justicia, correctas y que aun cuando caminemos por esos valles ālos valles inevitables de profunda oscuridadā no tenemos razón para temer. Aun cuando el mal nos rodea, no debemos tener miedo. ĀæPor quĆ©? Porque Ćl estĆ” con nosotros āĀ«porque TĆŗ estĆ”s conmigoĀ» (v. 4). Y tambiĆ©n vimos cómo Dios usa Su vara, Su cayado para darnos consuelo, para instruirnos, para guiarnos y protegernos y salvarnos de problemas.
Ahora, al llegar al versĆculo 5, vemos un cambio en el salmo. Algunos comentaristas creen que esta es una nueva imagen, distinta a la del Buen Pastor, que ahora pasa a ser un anfitrión amable. El versĆculo 5 dice: Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa estĆ” rebosandoĀ».
Tal vez leas algunos libros o estudios del Salmo 23, que dicen que continĆŗa hablando de la imagen del Pastor. Es posible. Creo que podrĆa ser de ambas formas. Creo que realmente no importa porque de cualquier manera aquĆ hay unas imĆ”genes maravillosas de lo que Dios hace en las vidas de Sus hijos.
Asà que me voy a quedar, por ahora, con la imagen del anfitrión amable recibiéndonos en Su mesa, en Su casa. «Tú preparas mesa delante de mà en presencia de mis enemigos».
Me encanta algo que Charles Haddon Spurgeon ha dicho acerca de la frase: Ā«TĆŗ preparas mesaĀ». Ćl dice:
Ā«Justo como lo hace una sierva que despliega el mantel de damasco y muestra los adornos para la fiesta en una ocasión ordinaria y armoniosa. Nada es a la carrera, no hay confusión, no hay interrupciones, el enemigo estĆ” en la puerta y a pesar de esto Dios prepara una mesa y el cristiano se sienta y come como si todo estuviera en perfecta paz. Ā”Oh, la paz que JehovĆ” da a Sus hijos, a Su pueblo, aun en medio de las circunstancias mĆ”s difĆciles!Ā»
¿No es una imagen maravillosa? Tienes a los enemigos al acecho, los peligros que se avecinan. Sin embargo, justo en medio de esa escena, nuestro anfitrión o nuestro Pastor, si lo prefieres, prepara la mesa, un banquete, una gran mesa, un lugar de descanso para nosotros donde podemos nutrirnos y alimentarnos aun en presencia de nuestros enemigos.
Esa es la mesa que Ćl prepara para nosotros. Hay varios lugares en la Escritura donde se usa este concepto. Por supuesto, uno de ellos es la imagen de la Cena del SeƱor. ĀæNo es esa una mesa que Ćl ha preparado para nosotros? La sangre y el cuerpo del SeƱor JesĆŗs. Participamos de ella en la misma presencia de nuestros enemigos, en la presencia de SatanĆ”s. En presencia de cĆnicos, crĆticos y escĆ©pticos, nos sentamos, como pueblo de Dios, en un banquete. La Cena del SeƱor preparada para nosotros.
Pienso en ese versĆculo de Apocalipsis 3:20, donde JesĆŗs dice: Ā«Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entrarĆ© a Ć©l, y cenarĆ© con Ć©l y Ć©l conmigoĀ». Esta es una imagen de nosotros sentĆ”ndonos a la mesa juntos, teniendo una profunda relación de intimidad, de comunión con nuestro Pastor, con nuestro anfitrión, con aquel que mora, que reside en nuestras vidas. Comunión con el SeƱor JesĆŗs, en la presencia de cualquier enemigo que nos pudiera estar rodeando.
Y no solamente para esta vida, sino la promesa de la amabilidad, la bondad de Dios hacia nosotros por la eternidad. Es una imagen maravillosa. En Juan 14 leemos: «voy a preparar un lugar para vosotros y cuando esté listo volveré y los llevaré allÔ» (v.2, parafraseado). ¿Qué vamos a hacer allÔ? Bueno, leemos en Apocalipsis acerca de la futura cena de las bodas del Cordero.
Recuerdan cómo el Ć”ngel le dijo a Juan: Ā«Bienaventurados los que estĆ”n invitados a la cena de las bodas del CorderoĀ» (Apoc. 19:9). Todos los enemigos de Dios alrededor, pero ĀæquĆ© le pueden hacer a un hijo de Dios? Cuando Dios prepara la mesa, cuando Ćl prepara un banquete, tĆŗ estĆ”s a salvo. Puedes estar satisfecha y dejar que Dios se encargue de los enemigos.
Ahora, toma en cuenta que este versĆculo estĆ” justo despuĆ©s del versĆculo que habla del valle de profunda oscuridad āde atravesar un valle de sombra de muerte. AsĆ que, esta es una persona que ha pasado por esto pero ya estĆ” del otro lado, y sale a un banquete, a una mesa, a abundancia, a provisión.
Me hace recordar el pasaje del Salmo 66:
«Porque tú nos has probado, oh, Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia» (vv. 10-12).
ĀæNo es Dios asĆ? MantĆ©n esto en mente cuando estĆ©s en el valle de profunda oscuridad, cuando estĆ©s pasando por el fuego y por el agua y tengas cargas pesadas y estĆ©s siendo probada y examinada y haya hombres cabalgando sobre tu cabeza ālo que sea que eso signifiqueā que mĆ”s allĆ” de esto, mĆ”s allĆ” de la cruz estĆ” la resurrección. Hay un banquete preparado para ti. SeƱor, Ā«TĆŗ nos sacaste a un lugar de abundanciaĀ».
AsĆ que esos enemigos que nos rodean pueden ser cualquier nĆŗmero de cosas.
- Puede ser el mismo SatanƔs
- Puede ser nuestra propia carne āese enemigo con el que lucho mientras estĆ© en este cuerpo.
- Puede ser algo de mi pasado que me persigue o me quiere mantener en esclavitud.
- Pueden ser otras personas.
- Puede ser vivir con una pareja que no conoce del SeƱor.
- Pueden ser enemigos como enfermedad, edad avanzada y muerte.
- Pueden ser cosas a las que les tengas temor, cosas que quieres combatir, cosas que te aterrorizan.
No te enfoques en los enemigos. Enfócate en el Pastor. Enfócate en lo que Ćl estĆ” haciendo. Enfócate en Su provisión ante tus enemigos.
Fui al funeral de una hermosa mujer. Una mujer piadosa de 92 aƱos de edad, que fue mi amiga durante mucho tiempo. Y quĆ© increĆble fue verla partir a la presencia del SeƱor. Estoy segura de que ella entró llena de gozo a esa abundancia que hay en la presencia del SeƱor.
Poder ver que la muerte no es finalmente un enemigo porque Cristo ha conquistado ese enemigo. Hay un banquete preparado. HabĆa un banquete preparado para ella aun en presencia de sus enemigos. Esa edad avanzada dejó de ser un enemigo para ella. Ella la enfrentó con coraje, con valentĆa, con esperanza.
Ella sabĆa que el SeƱor estaba allĆ, sabĆa que su esposo tambiĆ©n iba a estar allĆ y estaba lista. AsĆ que en presencia de sus enemigos Dios preparó un banquete para ella. Es una escena intensa porque piensas en esos enemigos que estĆ”n ahĆ. Pero el punto es que ellos no pueden detener la fiesta, el banquete, la cena. AsĆ que no te preocupes por ellos porque alguien mĆ”s se estĆ” ocupando de ellos.
Es tan maravilloso pensar que esos enemigos pueden ver, literalmente, la realidad de lo que tu Pastor estÔ haciendo contigo. Ellos lo ven proveyendo para ti, ven Su presencia haciendo toda la diferencia en tu vida. Asà que habrÔ enemigos todo el trayecto desde aquà y ahora, hasta el cielo. Puedes contar con eso. El mundo, la carne, el diablo o SatanÔs, siempre van a estar al acecho, pero no tienes que ser vencida por ellos.
TĆŗ no vas a ser conquistada, intimidada o sobrecogida por ellos, porque Ćl te darĆ” abundancia y suplirĆ” todas tus necesidades ante la oposición y el peligro. Puedes disfrutar de Su presencia y experimentar llenura, seguridad, provisión y bendición aun en presencia de tus enemigos.
Ahora, es importante dejar que sea el Pastor el que prepare la mesa para nosotros. No trates de organizar tu propio banquete. Nunca serĆ” tan bueno como el que Ćl quiere preparar para ti.
QuizĆ” algunas de ustedes han leĆdo un libro que cuenta la historia de una mujer llamada Darlene Deebler Rose, quien pasó cuatro aƱos en una prisión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante ese tiempo ella sufrió amenazas, tortura, enfermedad y toda clase de tormentos a manos de sus captores. En el libro ella comparte que hubo un punto cuando estaba sumamente debilitada. HabĆa estado muy enferma. Lo habĆa apenas superado y casi no se podĆa levantar, cuando los guardias vinieron a la puerta, y eran obligadas a pararse y hacer reverencia ante los guardias cuando venĆan a las celdas.
Ella estaba tan dĆ©bil, y en su debilidad tenĆa un fuerte deseo por una banana. Ella querĆa una banana. Esto es lo que ella dijo,
Ā«Todo en mi ser deseaba una. PodĆa verlas. PodĆa olerlas. PodĆa saborearlas. Me arrodillĆ© y dije: āSeƱor, no te pido una docena. Solo quiero una bananaā. MirĆ© hacia arriba y supliquĆ©, āSeƱor, solo una bananaā.
DespuĆ©s empecĆ© a racionalizar āĀæcómo serĆa posible que Dios consiguiera darme una banana a travĆ©s de estas paredes de la prisión? Nunca se lo pedirĆa al guardia. Y aun si me ayudara y lo descubrieran habrĆa represalias. HabĆa mĆ”s probabilidad de que se cayera la luna del cielo a que alguien me trajera una bananaĀ».
DespuĆ©s ella describe el siguiente dĆa despuĆ©s de haber orado esa oración, y una serie de acontecimientos que hicieron que el guardia viniera a su puerta. Ella dijo:
Ā«EscuchĆ© al guardia regresando y sabĆa que venĆa por mĆĀ».
Ella narra como estaba a la expectativa de que viniera por ella para golpearla.
Ā«Con mucho trabajo me parĆ©, lista para ir. Ćl abrió la puerta, entró y haciendo un gesto como barriendo, dejó a mis pies unas bananas. āSon tuyasā, dijo el guardia, āy son de parte del Sr. YamajiāĀ».
Ahora, en la historia, el Sr. Yamaji, era el oficial a cargo de otro campamento donde ella habĆa estado cautiva. Este hombre tenĆa un temperamento terrible. Era brutal y cruel, un hombre enojado, iracundo e increĆblemente grosero, cuyo corazón se habĆa suavizado por el testimonio de Darlene en ese campamento.
Y ahora aparece en este campamento y manda a un mensajero con bananas para Darlene. Ella dice:
Ā«Me sentĆ© en total aturdimiento y en silencio las contĆ©. Eran 92 bananas. EmpujĆ© las bananas hacia una esquina y me puse a llorar. āSeƱor, perdóname. Estoy tan avergonzada. No confiĆ© en Ti por una sola banana. Y mira, son casi cienā. Supe en ese momento que nada es imposible para mi Dios. Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ en presencia de mis enemigosĀ».
ĀæEstĆ”s viendo a tus enemigos, o estĆ”s viendo a tu anfitrión? Ćl ha conquistado cada enemigo y al final todos esos enemigos se postrarĆ”n delante de Ćl. Mira, el Salmo 23 muestra francamente la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y de los enemigos. No hace como que no existen. Dios no nos estĆ” ofreciendo un escape de nuestros enemigos sino triunfo sobre ellos.
SĆ, el valle de muerte y de profunda oscuridad existe, pero puedo caminar a travĆ©s de Ć©l, y JesĆŗs estarĆ” conmigo. SĆ, hay maldad, pero no debo temer. No tenemos que vivir con miedo. Podemos tener Su consuelo. SĆ, hay enemigos, pero Ćl es nuestro anfitrión en presencia de ellos. Y justo en ese contexto leemos estas dos frases: Ā«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa estĆ” rebosandoĀ». En presencia de esos enemigos.
ĀæVes lo que Dios hace por nosotras? Muchas veces tratamos arduamente de escapar de las presiones y de los problemas, tratamos de manipular y buscamos cómo salir de ahĆ, y pienso que nos perdemos de las bendiciones mĆ”s grandes que Dios tiene preparadas para nosotras. Algunas de nosotras nunca experimentamos lo que nuestro Pastor, nuestro bondadoso anfitrión podrĆa y harĆa por nosotras si le diĆ©ramos la oportunidad.
Estamos muy ocupadas huyendo de nuestros enemigos āy no estoy diciendo, ve y busca enemigos. Ese no es el punto. Que te quedes ahĆ y aguantes el abuso, pero lo que digo es que hay circunstancias en nuestra vida que no podemos controlar. En vez de resistir y resentirnos o huir de ellas, pon tus ojos en Cristo.
Pon tus ojos en Ćl. Dile, Ā«SeƱor, ĀæquĆ© quieres hacer en medio de esta situación?Ā» ĀæQuieres lidiar con mis enemigos? ĀæQuieres proveer para mĆ frente a ellos? ĀæNo vas a remover esta situación? Como dijo JesĆŗs en el huerto de GetsemanĆ, Ā«si es posible quisiera que esta copa fuera removida, pero si no es asĆ, SeƱor, haz tu voluntadĀ», haz tu voluntad en mi vida.
Algunas veces la voluntad de Dios ālo que Dios hace es preparar un banquete para ti en presencia de los problemas y despuĆ©s ungir tu cabeza con aceite para que tu copa rebose. Cuando pensamos en ser ungidas con aceite o en que nuestra copa estĆ© rebosando, pensamos que es como cuando el sol estĆ” brillando y hay dinero extra en el banco y tenemos un esposo romĆ”ntico e hijos con modales perfectos y que se portan bien y se levantan y te llaman bienaventuradaāaunque tengan 17 aƱos. AhĆ no es cuando probablemente lo van a hacer.
Y decimos, si todo en mi vida fuera perfecto, si tan solo tuviera el trabajo adecuado, o si viviera en la casa ideal, si tuviera la salud perfecta y no tuviera problemas financieros, entonces mi cabeza estarĆa ungida con aceite y mi copa estarĆa rebosando. Pero Āænotas el contexto de esas promesas? Es en la presencia de mis problemas. AhĆ es donde Dios puede ungir mi cabeza con aceite y hacer que mi copa estĆ© rebosando.
Pienso en ese versĆculo del Salmo 92 que dice: Ā«He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechabanĀ» (vv. 10ā11). Dios te estĆ” cuidando aĆŗn mientras estĆ” tratando con tus enemigos.
Ahora, si en esta parte el salmista estĆ” todavĆa hablando de la imagen del Pastor y las ovejas, entonces esto puede ser una referencia al Pastor poniendo aceite en la cabeza de la oveja, frotando algo de aceite para protegerla de cosas como, el calor. Se usa como repelente contra moscas o serpientes para que las ovejas puedan seguir pastando en presencia de sus enemigos. EstĆ” diciendo, Dios cubre mis necesidades. Ćl me protege en presencia de mis enemigos.
Cuando piensas en aceite y en ungir con aceite en el contexto de la Escritura, hay varias imĆ”genes que vienen a la mente. Una es el concepto de gozo, llenura, abundancia, satisfacción, suficiencia, prosperidad. Proverbios habla del aceite en la cabeza como el gozo del corazón. El salmista estĆ” hablando de un sentido de satisfacción aquĆ, de llenura, de gozo, de plenitud.
TambiĆ©n en la Escritura, el aceite y el ungir con aceite, se usan como imĆ”genes de hospitalidad, como cuando entras a casa de alguien y el anfitrión, lleno de gracia y dĆ”ndote la bienvenida, te dice, Ā«eres bienvenida aquĆ. Eres apreciada. Eres aceptada. Eres mi invitada de honorĀ». PodrĆa ser usado en ese sentido la frase Ā«unges mi cabezaĀ». Ćl me recibe y me da la bienvenida a Su presencia.
Ciertamente, la imagen de aceite en la Escritura es la imagen del ministerio del EspĆritu Santo y lo que Ćl hace en nuestras vidas para purificarnos, refinarnos, llenarnos y capacitarnos. Ungir, en la Escritura, se usaba frecuentemente para la consagración de sacerdotes o de reyes cuando iban a servir al pueblo y al SeƱor. ĀæNo crees que necesitamos esa consagración y ser ungidas de esa forma por el EspĆritu Santo para servirle? Somos sacerdotes para el SeƱor. Para poder servirle, necesitamos nuestras cabezas ungidas con el aceite del EspĆritu.
Las personas con las que trabajo pueden decirte que cuando la gente pregunta cómo puede orar por mĆ, una de las cosas que frecuentemente digo es, Ā«ora por aceite frescoĀ», por una unción fresca de Su EspĆritu. Porque el salmo dice: Ā«Me has ungido con aceite frescoĀ». Yo quiero una llenura fresca del EspĆritu en mi vida y que trabaje en y a travĆ©s de mĆ repetidamente.
Y mira, Ā«unges mi cabeza con aceiteĀ». Esto no es algo de una sola vez, sino que se aplica repetidamente. De la misma manera necesitamos una llenura fresca y ser ungidas con el EspĆritu de Dios dĆa tras dĆa para enfrentar retos nuevos, tareas nuevas, oportunidades nuevas.
Cada nuevo dĆa que te levantas para lidiar con esos niƱos o para ir al trabajo o para servir a tu esposo o a alguien mĆ”s de quien eres responsable de cuidar, necesitas el aceite del EspĆritu. Cuando Dios te unge con Su EspĆritu encuentras que es un aceite de alegrĆa. Es un aceite de gozo.
Ā«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa estĆ” rebosandoĀ». Me encanta este versĆculo. Me encanta esa frase. Habla de la abundante y plena gracia de Dios derramĆ”ndose de la vida. Varias escrituras de los salmos vienen a mi mente. Ā«Bendito el SeƱor; cada dĆa nos colma de beneficiosĀ» (Salmo 68:19 RV60). Ā«Bendice, alma mĆa, al SEĆOR, y no olvides ninguno de Sus beneficiosĀ» (Salmo 103:2) «¿QuĆ© darĆ© al SEĆOR por todos Sus beneficios para conmigo?Ā» (Salmo 116:12).
AquĆ no vemos la imagen de una hija de Dios escarbando, apenas sobreviviendo, en pobreza. Ahora, materialmente tal vez. Pero en el EspĆritu hay abundancia, hay llenura, hay plenitud, hay riqueza. Hay un entendimiento de que mi copa estĆ” rebosando con la abundante bendición de Dios.
AsĆ es como el apóstol Pablo puede decir desde una celda en prisión lo que dice en Filipenses 4: Ā«Tengo abundancia. Estoy bien abastecido. Mi copa estĆ” rebosandoĀ» (parafraseado). Y JesĆŗs dijo: Ā«El que cree en MĆ, como ha dicho la Escritura: De lo mĆ”s profundo de su ser brotarĆ”n rĆos de agua vivaĀ» (Juan 7:38). Ā«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundanciaĀ» (Juan 10:10).
Y como dice Pablo: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).
Vemos esta imagen a travƩs de toda la Escritura. Mi copa estƔ rebosando.
Algunas de nosotras somos pesimistas por naturaleza y tendemos a ver los vasos medio vacĆos. La Escritura estĆ” diciendo, mira cuĆ”n llena estĆ” tu copa. Cuenta tus bendiciones. Te da una perspectiva totalmente diferente dependiendo de si te enfocas en los problemas o en tus bendiciones. Sin importar cuĆ”ntos problemas tienes e independientemente de cuĆ”les sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener mĆ”s bendiciones que problemas.
Tenemos un Dios que es abundante en misericordia, rico en misericordia, que perdona abundantemente. Romanos 5:20 dice: Ā«Donde el pecado abundó, sobreabundó la graciaĀ». Ā«Mi copa estĆ” rebosandoĀ». TĆŗ dices, Ā«sĆ, mi copa estĆ” muy llena de pecado. Si supieras las cosas que he hecho, los lugares donde he estado, el desastre que he hecho de mi vidaĀ», dĆ©jame decirte que Su misericordia sobreabunda mĆ”s que tu pecado. Su gracia sobreabunda mĆ”s allĆ” de tu pecado.
AsĆ que donde hay pecado que sobreabunda, allĆ estĆ” la abundante gracia de Dios que se desborda.
El Apóstol Pablo nos enseña en su segunda carta a los Corintios que hemos sido bendecidos abundantemente para que podamos sobreabundar en la vida de otros. Mi copa estÔ rebosando. Dios me llena de sus beneficios y bendiciones para que yo sea generosa, para que bendiga a otras personas. Vemos este ciclo aquà en 2 Corintios 8 y 9, de gracia sobreabundando, después la generosidad desbordÔndose, y después todas tenemos gratitud hacia Dios por lo que ha hecho.
Pablo dice en el capĆtulo 12, que hay momentos en que nuestros problemas sobreabundan. Ćl dice que algunas veces oraba y le pedĆa a Dios, y Dios no se llevaba los problemas. Pero Ć©l comparte que en medio de esos problemas, Dios da mayor gracia, sobreabundante. Sin importar cuĆ”n abundantes sean tus problemas, quĆ© tan abundante sea tu pecado, hay gracia y hay bendición que es mĆ”s abundante que cualquier otra cosa.
AsĆ que Pablo podĆa decir en esta carta, en el capĆtulo 7 versĆculo 4: Ā«Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicciónĀ». ĀæQuĆ© estaba diciendo? Mientras nuestros problemas sobreabundan, de la misma manera sobreabunda el consuelo que es nuestro en Cristo.
Haddon Robinson, en su libro devocional sobre el Salmo 23, escrito hace muchos aƱos dice:
Ā«Con el SeƱor, el cordero es siempre el cordero mĆ”s gordo, la tĆŗnica es siempre la mejor; el gozo es inexplicable, y la paz sobrepasa todo entendimiento. No hay mezquindad en la bondad de Dios. Ćl no mide su bondad a cuenta gotas como el quĆmico llenando un frasco con medicamento. Ćl viene a nosotros desbordanteĀ».
«Mi copa estÔ rebosando». Asà que, ¿qué significa esto? Bueno, por lo menos dos cosas. No hay lugar para las quejas. No hay lugar para murmurar. En segundo lugar, hay muchas razones para sobreabundar en generosidad y gratitud. Dios te ha bendecido para que seas de bendición a otras personas.
Oh SeƱor, unges mi cabeza con aceite, el aceite de Tu EspĆritu, el aceite de Tu alegrĆa, el aceite de gozo. Mi copa estĆ” rebosando.
Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth ayudarte a entender mƔs profundamente el Salmo 23.
Este es un salmo muy conocido para muchas de nosotras y es importante que nos sumerjamos en la riqueza que contiene. Espero que al reflexionar en lo que has escuchado puedas ser un canal de la gracia y la bendición de Dios a las personas que te rodean.
Tan a menudo vivimos como aplastadas bajo las circunstancias, agotadas, derrotadas, en temor⦠Y esto realmente nos sucede pero, ¿serÔ que hemos perdido de vista el hecho de que podemos vivir en un lugar de abundancia aún en medio de los problemas que enfrentamos? Mañana hablaremos mÔs acerca de esto, aquà en Aviva Nuestros Corazones.
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