Glorioso Intercambio

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

Glorioso Intercambio | 2 Corintios 5:21

Ps. Salvador Gómez Dickson

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diÔcono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña estÔ casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

www.ibsj.org

Cómo servir a un jefe malo

Soldados de Jesucristo

Enero 19/2021

Solid Joys en EspaƱol

Cómo servir a un jefe malo

John Piper

John Piper

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La Autoestima, ĀæNecesidad psicológica? – 76

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

76 – La Autoestima, ĀæNecesidad psicológica?

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

Gratitud verdadera

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

Gratitud verdadera

David P. Murray

Nota del editor: Este es el segundo capĆ­tulo en la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Ha sido un aƱo difĆ­cil. Una amiga fue vĆ­ctima de un abuso sexual serio. El padre de mi esposa, quien tiene noventa aƱos y vive del otro lado del AtlĆ”ntico, estĆ” en un hospicio mientras muere lentamente de cĆ”ncer. Hace unos meses, pensĆ© que habĆ­a matado a mi padre de ochenta aƱos cuando accidentalmente pasĆ© por encima de su pierna con mi carro en la entrada de mi casa. Tres hombres que conocĆ­a cometieron suicidio. Y he tenido que lidiar con una cantidad inusual de estrĆ©s y de decepciones menores. 

DespuĆ©s de todo esto, Tabletalk me pidió que escribiera sobre ā€œ[dar] gracias en todoā€ (1 Tes 5:18). El SeƱor sabĆ­a que necesitaba esta amonestación, y ahora debo tratar de entender quĆ© significa eso en realidad y cómo se hace. 

Gratitud falsa

SĆ© que este pasaje no significa que Dios quiere que demos gracias por todas las circunstancias. Recuerdo que un predicador una vez dijo que ese era el significado de 1 Tesalonicenses 5:18, poco despuĆ©s de que un miembro de la congregación perdiera a un hijo debido a un cĆ”ncer. Internamente, y por poco de manera audible, gritĆ©: ā€œĀ”No!ā€. Dios no nos obliga a agradecerle por tales males. Eso es poner una carga demasiado pesada sobre las conciencias de las personas. Suena muy espiritual, pero no es bĆ­blico ni realista. 

Jesucristo sufrió la peor de todas las circunstancias para que yo pudiera disfrutar de las mejores circunstancias por siempre. 

TambiĆ©n sĆ© que Dios no nos estĆ” mandando a agradecerle por todas las cosas buenas y a simplemente ignorar todas las malas. Escuchamos a los ā€œpredicadores de la prosperidadā€ diciendo cosas como: ā€œSolo enfócate en lo positivo; no pienses en lo negativoā€. Pero los Salmos nos dan mĆŗltiples ejemplos de creyentes lamentĆ”ndose en su adoración a Dios. Incluso JesĆŗs se lamentó por Sus sufrimientos y lloró por las miserias de otros (Lc 19:41-4422:41-42Jn 11:35). Negar o ignorar el dolor no es bĆ­blico ni realista. 

Tampoco significa que debemos dar gracias a pesar de nuestras circunstancias. Apretar los dientes y decir unas palabras de agradecimiento a la fuerza sin importar lo que estemos pensando o sintiendo no es nada mĆ”s que un estoicismo clĆ”sico disfrazado de cristianismo. Es una espiritualidad robótica que no tiene sentido ni valor, pues carece de una base racional.

Gratitud verdadera

AsĆ­ que si no se trata de dar gracias por todas las circunstancias, ni de dar gracias ignorando las circunstancias, ni de dar gracias a pesar de las circunstancias, entonces ĀæquĆ© significa 1 Tesalonicenses 5:18? La clave se encuentra en la palabra ā€œenā€. Cualquiera que sea la circunstancia en la que nos encontremos, debemos de encontrar algo por lo cual podemos dar gracias. Esto nos permite lamentarnos por el pecado y el sufrimiento, pero al mismo tiempo nos llama a buscar razones para agradecer a Dios. PermĆ­teme darte algunos ejemplos de cómo he intentado practicar el agradecimiento basado en la verdad aun en medio de tiempos difĆ­ciles. 

Mientras me lamento por el abuso traumĆ”tico que experimentó mi amiga, le doy gracias a Dios por la fuerza que Ɖl le ha dado para procurar la justicia y a la vez usar su experiencia para ayudar a otras personas que tambiĆ©n estĆ”n sufriendo. Le doy gracias a Dios por las personas y las organizaciones que Ɖl ha bendecido con la capacidad para ayudar a estas vĆ­ctimas a recuperarse. 

Mientras me aflijo por la pierna rota de mi padre, le doy gracias a Dios porque la gravedad de ese accidente no fue mayor a pesar de lo horrible que fue la escena durante esos primeros segundos, y porque ya estĆ” caminando de nuevo sin dolor. Ahora mĆ”s que nunca le doy gracias a Dios por mi papĆ”, en especial por lo compasivo y perdonador que fue conmigo aun mientras yacĆ­a herido en el suelo. 

Lamento el cĆ”ncer terminal de mi suegro, pero le doy gracias a Dios por los cuidados de hospicio, por los analgĆ©sicos y por el fiel testimonio cristiano que ha mantenido por mĆ”s de 60 aƱos. 

Al llorar por los tres suicidios, le doy gracias a Dios por cada dĆ­a de salud mental y por la esperanza del Evangelio, la cual nos sustenta en medio de las pruebas. Le doy gracias a Dios por cada vida que ha sido salvada y porque, aunque los cristianos tambiĆ©n padecen enfermedades mentales, podemos aferrarnos a la esperanza eterna de gozo y paz en el cielo. 

Como cristiano, puedo darle gracias a Dios porque cada circunstancia puede y deberĆ­a ser peor, porque cada circunstancia es para mi bien, y porque cada circunstancia mejorarĆ” cuando finalmente estemos en gloria. Por lo tanto, le doy gracias a Dios por Jesucristo, quien sufrió la peor de todas las circunstancias para que yo pudiera disfrutar de las mejores circunstancias por siempre. 

Una batalla por la gratitud

No estoy diciendo que ya soy experto en la gratitud. Sigo luchando para ser mƔs agradecido. Pero la lucha vale la pena. La ciencia ha demostrado que la gratitud ayuda a reducir el estrƩs, la ira, la envidia, la avaricia y la ansiedad, a la vez que mejora nuestras relaciones, nuestra energƭa, nuestro sueƱo y nuestra salud en general. Dios nos llama a ser agradecidos no solo porque eso le da gloria, sino tambiƩn porque es bueno para nosotros.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
David P. Murray
David P. Murray

El Dr. David P. Murray es profesor de Antiguo Testamento y teologƭa prƔctica en el Puritan Reformed Theological Seminary en Grand Rapids, Michigan, y pastor de Grand Rapids Reformed Church.

Unges mi cabeza con aceite – Ene 11

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El SeƱor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 11 – Unges mi cabeza con aceite

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/unges-mi-cabeza-con-aceite/

Annamarie Sauter:ĀæTe sientes abrumada por las circunstancias que te rodean?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Independientemente de cuĆ”les sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener mĆ”s bendiciones que problemas. 

Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

En los Ćŗltimos programas hemos estado profundizando en el Salmo 23, si te has perdido alguno de estos encuĆ©ntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. AllĆ­ tambiĆ©n encontrarĆ”s el devocional relacionado a la lectura bĆ­blica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365, que es GĆ©nesis capĆ­tulos 39 al 41.

En un mundo de disturbios y situaciones e informaciones que nos llevan al temor, tenemos la oportunidad de encontrar paz y protección en Dios. Hoy Nancy nos hablarÔ mÔs sobre esto como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor»

Nancy: Bueno, espero que nunca vuelvas a ver el Salmo 23 de la misma manera. Y espero tambiĆ©n que haya cobrado mĆ”s vida y un significado aĆŗn mĆ”s profundo a medida que sigues esta serie y lo lees cada dĆ­a. Meditando en cada frase, como lo hemos hecho. Te darĆ”s cuenta de que tu Pastor tiene riquezas que quiere compartir contigo. 

Hemos visto que no nos hace falta nada porque el SeƱor es nuestro Pastor. Hemos visto que nos hace reposar en verdes pastos y nos lleva junto a aguas de reposo, aguas tranquilas, proveyendo descanso y frescura a nuestras almas. Hemos visto Su capacidad de restaurar nuestras almas cuando estamos dĆ©biles o nos hemos extraviado. 

Hemos visto que nos guĆ­a por sendas de justicia, correctas y que aun cuando caminemos por esos valles –los valles inevitables de profunda oscuridad– no tenemos razón para temer. Aun cuando el mal nos rodea, no debemos tener miedo. ĀæPor quĆ©? Porque Ɖl estĆ” con nosotros –«porque TĆŗ estĆ”s conmigoĀ» (v. 4). Y tambiĆ©n vimos cómo Dios usa Su vara, Su cayado para darnos consuelo, para instruirnos, para guiarnos y protegernos y salvarnos de problemas. 

Ahora, al llegar al versĆ­culo 5, vemos un cambio en el salmo. Algunos comentaristas creen que esta es una nueva imagen, distinta a la del Buen Pastor, que ahora pasa a ser un anfitrión amable. El versĆ­culo 5 dice: Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ­ en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa estĆ” rebosandoĀ».

Tal vez leas algunos libros o estudios del Salmo 23, que dicen que continĆŗa hablando de la imagen del Pastor. Es posible. Creo que podrĆ­a ser de ambas formas. Creo que realmente no importa porque de cualquier manera aquĆ­ hay unas imĆ”genes maravillosas de lo que Dios hace en las vidas de Sus hijos. 

AsĆ­ que me voy a quedar, por ahora, con la imagen del anfitrión amable recibiĆ©ndonos en Su mesa, en Su casa. Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ­ en presencia de mis enemigosĀ».

Me encanta algo que Charles Haddon Spurgeon ha dicho acerca de la frase: Ā«TĆŗ preparas mesaĀ». Ć‰l dice:

«Justo como lo hace una sierva que despliega el mantel de damasco y muestra los adornos para la fiesta en una ocasión ordinaria y armoniosa. Nada es a la carrera, no hay confusión, no hay interrupciones, el enemigo estÔ en la puerta y a pesar de esto Dios prepara una mesa y el cristiano se sienta y come como si todo estuviera en perfecta paz. ”Oh, la paz que JehovÔ da a Sus hijos, a Su pueblo, aun en medio de las circunstancias mÔs difíciles!»

¿No es una imagen maravillosa? Tienes a los enemigos al acecho, los peligros que se avecinan. Sin embargo, justo en medio de esa escena, nuestro anfitrión o nuestro Pastor, si lo prefieres, prepara la mesa, un banquete, una gran mesa, un lugar de descanso para nosotros donde podemos nutrirnos y alimentarnos aun en presencia de nuestros enemigos.

Esa es la mesa que Ɖl prepara para nosotros. Hay varios lugares en la Escritura donde se usa este concepto. Por supuesto, uno de ellos es la imagen de la Cena del SeƱor. ĀæNo es esa una mesa que Ɖl ha preparado para nosotros? La sangre y el cuerpo del SeƱor JesĆŗs. Participamos de ella en la misma presencia de nuestros enemigos, en la presencia de SatanĆ”s. En presencia de cĆ­nicos, crĆ­ticos y escĆ©pticos, nos sentamos, como pueblo de Dios, en un banquete. La Cena del SeƱor preparada para nosotros. 

Pienso en ese versĆ­culo de Apocalipsis 3:20, donde JesĆŗs dice: Ā«Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entrarĆ© a Ć©l, y cenarĆ© con Ć©l y Ć©l conmigoĀ». Esta es una imagen de nosotros sentĆ”ndonos a la mesa juntos, teniendo una profunda relación de intimidad, de comunión con nuestro Pastor, con nuestro anfitrión, con aquel que mora, que reside en nuestras vidas. Comunión con el SeƱor JesĆŗs, en la presencia de cualquier enemigo que nos pudiera estar rodeando. 

Y no solamente para esta vida, sino la promesa de la amabilidad, la bondad de Dios hacia nosotros por la eternidad. Es una imagen maravillosa. En Juan 14 leemos: Ā«voy a preparar un lugar para vosotros y cuando estĆ© listo volverĆ© y los llevarĆ© allÔ» (v.2, parafraseado). ĀæQuĆ© vamos a hacer allĆ”? Bueno, leemos en Apocalipsis acerca de la futura cena de las bodas del Cordero. 

Recuerdan cómo el Ć”ngel le dijo a Juan: Ā«Bienaventurados los que estĆ”n invitados a la cena de las bodas del CorderoĀ» (Apoc. 19:9). Todos los enemigos de Dios alrededor, pero ĀæquĆ© le pueden hacer a un hijo de Dios? Cuando Dios prepara la mesa, cuando Ɖl prepara un banquete, tĆŗ estĆ”s a salvo. Puedes estar satisfecha y dejar que Dios se encargue de los enemigos.

Ahora, toma en cuenta que este versĆ­culo estĆ” justo despuĆ©s del versĆ­culo que habla del valle de profunda oscuridad —de atravesar un valle de sombra de muerte. AsĆ­ que, esta es una persona que ha pasado por esto pero ya estĆ” del otro lado, y sale a un banquete, a una mesa, a abundancia, a provisión. 

Me hace recordar el pasaje del Salmo 66:

Ā«Porque tĆŗ nos has probado, oh, Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tĆŗ nos sacaste a un lugar de abundanciaĀ» (vv. 10-12).

ĀæNo es Dios asĆ­? MantĆ©n esto en mente cuando estĆ©s en el valle de profunda oscuridad, cuando estĆ©s pasando por el fuego y por el agua y tengas cargas pesadas y estĆ©s siendo probada y examinada y haya hombres cabalgando sobre tu cabeza –lo que sea que eso signifique– que mĆ”s allĆ” de esto, mĆ”s allĆ” de la cruz estĆ” la resurrección. Hay un banquete preparado para ti. SeƱor, Ā«TĆŗ nos sacaste a un lugar de abundanciaĀ».

AsĆ­ que esos enemigos que nos rodean pueden ser cualquier nĆŗmero de cosas.

  • Puede ser el mismo SatanĆ”s
  • Puede ser nuestra propia carne –ese enemigo con el que lucho mientras estĆ© en este cuerpo.
  • Puede ser algo de mi pasado que me persigue o me quiere mantener en esclavitud.
  • Pueden ser otras personas.
  • Puede ser vivir con una pareja que no conoce del SeƱor.
  • Pueden ser enemigos como enfermedad, edad avanzada y muerte.
  • Pueden ser cosas a las que les tengas temor, cosas que quieres combatir, cosas que te aterrorizan. 

No te enfoques en los enemigos. Enfócate en el Pastor. Enfócate en lo que Ɖl estĆ” haciendo. Enfócate en Su provisión ante tus enemigos.

Fui al funeral de una hermosa mujer. Una mujer piadosa de 92 aƱos de edad, que fue mi amiga durante mucho tiempo. Y quĆ© increĆ­ble fue verla partir a la presencia del SeƱor. Estoy segura de que ella entró llena de gozo a esa abundancia que hay en la presencia del SeƱor. 

Poder ver que la muerte no es finalmente un enemigo porque Cristo ha conquistado ese enemigo. Hay un banquete preparado. Había un banquete preparado para ella aun en presencia de sus enemigos. Esa edad avanzada dejó de ser un enemigo para ella. Ella la enfrentó con coraje, con valentía, con esperanza.

Ella sabía que el Señor estaba allí, sabía que su esposo también iba a estar allí y estaba lista. Así que en presencia de sus enemigos Dios preparó un banquete para ella. Es una escena intensa porque piensas en esos enemigos que estÔn ahí. Pero el punto es que ellos no pueden detener la fiesta, el banquete, la cena. Así que no te preocupes por ellos porque alguien mÔs se estÔ ocupando de ellos.

Es tan maravilloso pensar que esos enemigos pueden ver, literalmente, la realidad de lo que tu Pastor estƔ haciendo contigo. Ellos lo ven proveyendo para ti, ven Su presencia haciendo toda la diferencia en tu vida. Asƭ que habrƔ enemigos todo el trayecto desde aquƭ y ahora, hasta el cielo. Puedes contar con eso. El mundo, la carne, el diablo o SatanƔs, siempre van a estar al acecho, pero no tienes que ser vencida por ellos.

TĆŗ no vas a ser conquistada, intimidada o sobrecogida por ellos, porque Ɖl te darĆ” abundancia y suplirĆ” todas tus necesidades ante la oposición y el peligro. Puedes disfrutar de Su presencia y experimentar llenura, seguridad, provisión y bendición aun en presencia de tus enemigos.

Ahora, es importante dejar que sea el Pastor el que prepare la mesa para nosotros. No trates de organizar tu propio banquete. Nunca serĆ” tan bueno como el que Ɖl quiere preparar para ti. 

QuizÔ algunas de ustedes han leído un libro que cuenta la historia de una mujer llamada Darlene Deebler Rose, quien pasó cuatro años en una prisión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante ese tiempo ella sufrió amenazas, tortura, enfermedad y toda clase de tormentos a manos de sus captores. En el libro ella comparte que hubo un punto cuando estaba sumamente debilitada. HabĆ­a estado muy enferma. Lo habĆ­a apenas superado y casi no se podĆ­a levantar, cuando los guardias vinieron a la puerta, y eran obligadas a pararse y hacer reverencia ante los guardias cuando venĆ­an a las celdas. 

Ella estaba tan dƩbil, y en su debilidad tenƭa un fuerte deseo por una banana. Ella querƭa una banana. Esto es lo que ella dijo,

Ā«Todo en mi ser deseaba una. PodĆ­a verlas. PodĆ­a olerlas. PodĆ­a saborearlas. Me arrodillĆ© y dije: ā€œSeƱor, no te pido una docena. Solo quiero una bananaā€. MirĆ© hacia arriba y supliquĆ©, ā€œSeƱor, solo una bananaā€.

DespuĆ©s empecĆ© a racionalizar –¿cómo serĆ­a posible que Dios consiguiera darme una banana a travĆ©s de estas paredes de la prisión? Nunca se lo pedirĆ­a al guardia. Y aun si me ayudara y lo descubrieran habrĆ­a represalias. HabĆ­a mĆ”s probabilidad de que se cayera la luna del cielo a que alguien me trajera una bananaĀ». 

Después ella describe el siguiente día después de haber orado esa oración, y una serie de acontecimientos que hicieron que el guardia viniera a su puerta. Ella dijo:

Ā«EscuchĆ© al guardia regresando y sabĆ­a que venĆ­a por mĆ­Ā». 

Ella narra como estaba a la expectativa de que viniera por ella para golpearla.

Ā«Con mucho trabajo me parĆ©, lista para ir. Ɖl abrió la puerta, entró y haciendo un gesto como barriendo, dejó a mis pies unas bananas. ā€œSon tuyasā€, dijo el guardia, ā€œy son de parte del Sr. Yamajiā€Ā».

Ahora, en la historia, el Sr. Yamaji, era el oficial a cargo de otro campamento donde ella habĆ­a estado cautiva. Este hombre tenĆ­a un temperamento terrible. Era brutal y cruel, un hombre enojado, iracundo e increĆ­blemente grosero, cuyo corazón se habĆ­a suavizado por el testimonio de Darlene en ese campamento. 

Y ahora aparece en este campamento y manda a un mensajero con bananas para Darlene. Ella dice:

Ā«Me sentĆ© en total aturdimiento y en silencio las contĆ©. Eran 92 bananas. EmpujĆ© las bananas hacia una esquina y me puse a llorar. ā€œSeƱor, perdóname. Estoy tan avergonzada. No confiĆ© en Ti por una sola banana. Y mira, son casi cienā€. Supe en ese momento que nada es imposible para mi Dios. Ā«TĆŗ preparas mesa delante de mĆ­ en presencia de mis enemigosĀ».

ĀæEstĆ”s viendo a tus enemigos, o estĆ”s viendo a tu anfitrión? Ɖl ha conquistado cada enemigo y al final todos esos enemigos se postrarĆ”n delante de Ɖl. Mira, el Salmo 23 muestra francamente la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y de los enemigos. No hace como que no existen. Dios no nos estĆ” ofreciendo un escape de nuestros enemigos sino triunfo sobre ellos.

SĆ­, el valle de muerte y de profunda oscuridad existe, pero puedo caminar a travĆ©s de Ć©l, y JesĆŗs estarĆ” conmigo. SĆ­, hay maldad, pero no debo temer. No tenemos que vivir con miedo. Podemos tener Su consuelo. SĆ­, hay enemigos, pero Ɖl es nuestro anfitrión en presencia de ellos. Y justo en ese contexto leemos estas dos frases: Ā«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa estĆ” rebosandoĀ». En presencia de esos enemigos. 

ĀæVes lo que Dios hace por nosotras? Muchas veces tratamos arduamente de escapar de las presiones y de los problemas, tratamos de manipular y buscamos cómo salir de ahĆ­, y pienso que nos perdemos de las bendiciones mĆ”s grandes que Dios tiene preparadas para nosotras. Algunas de nosotras nunca experimentamos lo que nuestro Pastor, nuestro bondadoso anfitrión podrĆ­a y harĆ­a por nosotras si le diĆ©ramos la oportunidad. 

Estamos muy ocupadas huyendo de nuestros enemigos –y no estoy diciendo, ve y busca enemigos. Ese no es el punto. Que te quedes ahĆ­ y aguantes el abuso, pero lo que digo es que hay circunstancias en nuestra vida que no podemos controlar. En vez de resistir y resentirnos o huir de ellas, pon tus ojos en Cristo.

Pon tus ojos en Ɖl. Dile, Ā«SeƱor, ĀæquĆ© quieres hacer en medio de esta situación?Ā» ĀæQuieres lidiar con mis enemigos? ĀæQuieres proveer para mĆ­ frente a ellos? ĀæNo vas a remover esta situación? Como dijo JesĆŗs en el huerto de GetsemanĆ­, Ā«si es posible quisiera que esta copa fuera removida, pero si no es asĆ­, SeƱor, haz tu voluntadĀ», haz tu voluntad en mi vida. 

Algunas veces la voluntad de Dios —lo que Dios hace es preparar un banquete para ti en presencia de los problemas y despuĆ©s ungir tu cabeza con aceite para que tu copa rebose. Cuando pensamos en ser ungidas con aceite o en que nuestra copa estĆ© rebosando, pensamos que es como cuando el sol estĆ” brillando y hay dinero extra en el banco y tenemos un esposo romĆ”ntico e hijos con modales perfectos y que se portan bien y se levantan y te llaman bienaventurada—aunque tengan 17 aƱos. AhĆ­ no es cuando probablemente lo van a hacer. 

Y decimos, si todo en mi vida fuera perfecto, si tan solo tuviera el trabajo adecuado, o si viviera en la casa ideal, si tuviera la salud perfecta y no tuviera problemas financieros, entonces mi cabeza estarĆ­a ungida con aceite y mi copa estarĆ­a rebosando. Pero Āænotas el contexto de esas promesas? Es en la presencia de mis problemas. AhĆ­ es donde Dios puede ungir mi cabeza con aceite y hacer que mi copa estĆ© rebosando. 

Pienso en ese versĆ­culo del Salmo 92 que dice: Ā«He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechabanĀ» (vv. 10–11). Dios te estĆ” cuidando aĆŗn mientras estĆ” tratando con tus enemigos. 

Ahora, si en esta parte el salmista estĆ” todavĆ­a hablando de la imagen del Pastor y las ovejas, entonces esto puede ser una referencia al Pastor poniendo aceite en la cabeza de la oveja, frotando algo de aceite para protegerla de cosas como, el calor. Se usa como repelente contra moscas o serpientes para que las ovejas puedan seguir pastando en presencia de sus enemigos. EstĆ” diciendo, Dios cubre mis necesidades. Ɖl me protege en presencia de mis enemigos. 

Cuando piensas en aceite y en ungir con aceite en el contexto de la Escritura, hay varias imĆ”genes que vienen a la mente. Una es el concepto de gozo, llenura, abundancia, satisfacción, suficiencia, prosperidad. Proverbios habla del aceite en la cabeza como el gozo del corazón. El salmista estĆ” hablando de un sentido de satisfacción aquĆ­, de llenura, de gozo, de plenitud. 

TambiĆ©n en la Escritura, el aceite y el ungir con aceite, se usan como imĆ”genes de hospitalidad, como cuando entras a casa de alguien y el anfitrión, lleno de gracia y dĆ”ndote la bienvenida, te dice, Ā«eres bienvenida aquĆ­. Eres apreciada. Eres aceptada. Eres mi invitada de honorĀ». PodrĆ­a ser usado en ese sentido la frase Ā«unges mi cabezaĀ». Ɖl me recibe y me da la bienvenida a Su presencia. 

Ciertamente, la imagen de aceite en la Escritura es la imagen del ministerio del EspĆ­ritu Santo y lo que Ɖl hace en nuestras vidas para purificarnos, refinarnos, llenarnos y capacitarnos. Ungir, en la Escritura, se usaba frecuentemente para la consagración de sacerdotes o de reyes cuando iban a servir al pueblo y al SeƱor. ĀæNo crees que necesitamos esa consagración y ser ungidas de esa forma por el EspĆ­ritu Santo para servirle? Somos sacerdotes para el SeƱor. Para poder servirle, necesitamos nuestras cabezas ungidas con el aceite del EspĆ­ritu. 

Las personas con las que trabajo pueden decirte que cuando la gente pregunta cómo puede orar por mĆ­, una de las cosas que frecuentemente digo es, Ā«ora por aceite frescoĀ», por una unción fresca de Su EspĆ­ritu. Porque el salmo dice: Ā«Me has ungido con aceite frescoĀ». Yo quiero una llenura fresca del EspĆ­ritu en mi vida y que trabaje en y a travĆ©s de mĆ­ repetidamente. 

Y mira, Ā«unges mi cabeza con aceiteĀ». Esto no es algo de una sola vez, sino que se aplica repetidamente. De la misma manera necesitamos una llenura fresca y ser ungidas con el EspĆ­ritu de Dios dĆ­a tras dĆ­a para enfrentar retos nuevos, tareas nuevas, oportunidades nuevas.

Cada nuevo dĆ­a que te levantas para lidiar con esos niƱos o para ir al trabajo o para servir a tu esposo o a alguien mĆ”s de quien eres responsable de cuidar, necesitas el aceite del EspĆ­ritu. Cuando Dios te unge con Su EspĆ­ritu encuentras que es un aceite de alegrĆ­a. Es un aceite de gozo. 

Ā«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa estĆ” rebosandoĀ». Me encanta este versĆ­culo. Me encanta esa frase. Habla de la abundante y plena gracia de Dios derramĆ”ndose de la vida. Varias escrituras de los salmos vienen a mi mente. Ā«Bendito el SeƱor; cada dĆ­a nos colma de beneficiosĀ» (Salmo 68:19 RV60). Ā«Bendice, alma mĆ­a, al SEƑOR, y no olvides ninguno de Sus beneficiosĀ» (Salmo 103:2) Ā«ĀæQuĆ© darĆ© al SEƑOR por todos Sus beneficios para conmigo?Ā» (Salmo 116:12).

AquĆ­ no vemos la imagen de una hija de Dios escarbando, apenas sobreviviendo, en pobreza. Ahora, materialmente tal vez. Pero en el EspĆ­ritu hay abundancia, hay llenura, hay plenitud, hay riqueza. Hay un entendimiento de que mi copa estĆ” rebosando con la abundante bendición de Dios. 

AsĆ­ es como el apóstol Pablo puede decir desde una celda en prisión lo que dice en Filipenses 4: Ā«Tengo abundancia. Estoy bien abastecido. Mi copa estĆ” rebosandoĀ» (parafraseado). Y JesĆŗs dijo: Ā«El que cree en MĆ­, como ha dicho la Escritura: De lo mĆ”s profundo de su ser brotarĆ”n rĆ­os de agua vivaĀ» (Juan 7:38). Ā«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundanciaĀ» (Juan 10:10).

Y como dice Pablo: Ā«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro SeƱor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en CristoĀ» (Efesios 1:3).

Vemos esta imagen a travĆ©s de toda la Escritura. Mi copa estĆ” rebosando. 

Algunas de nosotras somos pesimistas por naturaleza y tendemos a ver los vasos medio vacĆ­os. La Escritura estĆ” diciendo, mira cuĆ”n llena estĆ” tu copa. Cuenta tus bendiciones. Te da una perspectiva totalmente diferente dependiendo de si te enfocas en los problemas o en tus bendiciones. Sin importar cuĆ”ntos problemas tienes e independientemente de cuĆ”les sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener mĆ”s bendiciones que problemas. 

Tenemos un Dios que es abundante en misericordia, rico en misericordia, que perdona abundantemente. Romanos 5:20 dice: Ā«Donde el pecado abundó, sobreabundó la graciaĀ». Ā«Mi copa estĆ” rebosandoĀ». TĆŗ dices, Ā«sĆ­, mi copa estĆ” muy llena de pecado. Si supieras las cosas que he hecho, los lugares donde he estado, el desastre que he hecho de mi vidaĀ», dĆ©jame decirte que Su misericordia sobreabunda mĆ”s que tu pecado. Su gracia sobreabunda mĆ”s allĆ” de tu pecado.

AsĆ­ que donde hay pecado que sobreabunda, allĆ­ estĆ” la abundante gracia de Dios que se desborda. 

El Apóstol Pablo nos enseƱa en su segunda carta a los Corintios que hemos sido bendecidos abundantemente para que podamos sobreabundar en la vida de otros. Mi copa estĆ” rebosando. Dios me llena de sus beneficios y bendiciones para que yo sea generosa, para que bendiga a otras personas. Vemos este ciclo aquĆ­ en 2 Corintios 8 y 9, de gracia sobreabundando, despuĆ©s la generosidad desbordĆ”ndose, y despuĆ©s todas tenemos gratitud hacia Dios por lo que ha hecho. 

Pablo dice en el capĆ­tulo 12, que hay momentos en que nuestros problemas sobreabundan. Ɖl dice que algunas veces oraba y le pedĆ­a a Dios, y Dios no se llevaba los problemas. Pero Ć©l comparte que en medio de esos problemas, Dios da mayor gracia, sobreabundante. Sin importar cuĆ”n abundantes sean tus problemas, quĆ© tan abundante sea tu pecado, hay gracia y hay bendición que es mĆ”s abundante que cualquier otra cosa.

AsĆ­ que Pablo podĆ­a decir en esta carta, en el capĆ­tulo 7 versĆ­culo 4: Ā«Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicciónĀ». ĀæQuĆ© estaba diciendo? Mientras nuestros problemas sobreabundan, de la misma manera sobreabunda el consuelo que es nuestro en Cristo. 

Haddon Robinson, en su libro devocional sobre el Salmo 23, escrito hace muchos aƱos dice:

Ā«Con el SeƱor, el cordero es siempre el cordero mĆ”s gordo, la tĆŗnica es siempre la mejor; el gozo es inexplicable, y la paz sobrepasa todo entendimiento. No hay mezquindad en la bondad de Dios. Ɖl no mide su bondad a cuenta gotas como el quĆ­mico llenando un frasco con medicamento. Ɖl viene a nosotros desbordanteĀ».

Ā«Mi copa estĆ” rebosandoĀ». AsĆ­ que, ĀæquĆ© significa esto? Bueno, por lo menos dos cosas. No hay lugar para las quejas. No hay lugar para murmurar. En segundo lugar, hay muchas razones para sobreabundar en generosidad y gratitud. Dios te ha bendecido para que seas de bendición a otras personas. 

Oh SeƱor, unges mi cabeza con aceite, el aceite de Tu EspĆ­ritu, el aceite de Tu alegrĆ­a, el aceite de gozo. Mi copa estĆ” rebosando. 

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth ayudarte a entender mĆ”s profundamente el Salmo 23. 

Este es un salmo muy conocido para muchas de nosotras y es importante que nos sumerjamos en la riqueza que contiene. Espero que al reflexionar en lo que has escuchado puedas ser un canal de la gracia y la bendición de Dios a las personas que te rodean.

Tan a menudo vivimos como aplastadas bajo las circunstancias, agotadas, derrotadas, en temor… Y esto realmente nos sucede pero, ĀæserĆ” que hemos perdido de vista el hecho de que podemos vivir en un lugar de abundancia aĆŗn en medio de los problemas que enfrentamos? MaƱana hablaremos mĆ”s acerca de esto, aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Las crisis espirituales (1)

Martes 19 Enero

Os escribo a vosotros, padres, porque conocĆ©is al que es desde el principio… a vosotros, jóvenes, porque habĆ©is vencido al maligno… a vosotros, hijitos, porque habĆ©is conocido al Padre. 1 Juan 2 : 13

Las crisis espirituales (1)

Desde la antigüedad se han distinguido tres grandes edades en la vida : la juventud, la adultez y la vejez. En la Biblia tambiĆ©n encontramos las edades ā€œespiritualesā€ de los creyentes : existen los hijos, los jóvenes y los padres (1 Juan 2 : 13). La edad espiritual no coincide siempre con la edad fĆ­sica. Por ejemplo, el que acaba de creer en Cristo a los 60 aƱos es aĆŗn un niƱo en la fe.

Todos los que han creído en el Señor Jesús forman parte de la familia de Dios. Todos tienen la misma vida nueva, la vida de Cristo. El niño en la fe conoce a Dios como su Padre. Es llamado a crecer espiritualmente, a profundizar su relación con Dios.

El apóstol Juan se dirige, pues, a los padres, a los jóvenes y a los niƱos. Les da instrucciones con respecto a las etapas normales de su crecimiento segĆŗn la enseƱanza de la Palabra de Dios y los cuidados del Padre. Ese crecimiento se nota cuando se dejan formar y disciplinar : ā€œEl SeƱor al que ama, disciplinaā€ (Hebreos 12 : 6-811).

A lo largo de varias semanas evocaremos algunos momentos crĆ­ticos que podemos atravesar (los llamaremos ā€œcrisisā€). Nos apoyaremos en los ejemplos de la Biblia y sacaremos una lección.

Trataremos los siguientes temas : el encuentro con el SeƱor, el llamado al servicio, los fracasos y la duda, la enfermedad, el conflicto, la incomprensión, las liberaciones, la serenidad, la prueba y sus resultados.(maƱana continuarĆ”)

1 Samuel 15 – Mateo 13 : 1-23 – Salmo 12 – Proverbios 3 : 32-35

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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