Aviva Nuestros Corazones
Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell
Aviva Nuestros Corazones
Ene 21 – Cultiva un corazón puro en tus hijos, dĆa 2
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultiva-un-corazon-puro-en-tus-hijos-dia-2/
Annamarie Sauter: Al enseƱarles a tus hijos a caminar por un campo minado de tentaciones, Josh McDowell te recuerda que…
Josh McDowell: Si controlas y no tienes una relación, tendrÔs rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamÔs serÔ tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conducirÔn a la rebelión.
Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆn.
En programas anteriores escuchaste acerca de la importancia de cultivar en tus hijos un corazón por Cristo, y ayer y hoy nos hemos enfocado en cómo puedes cultivar un corazón puro en ellos. Hoy Josh McDowell te hablarÔ sobre una de las cosas mÔs importantes que puedes hacer mientras ayudas a tus hijos o niños o jóvenes a tu alrededor, a lidiar con la tentación, y es desarrollar una estrecha relación con ellos.
Aquà estÔn Nancy y Josh para retomar la conversación donde la dejamos ayer. Si tienes niños pequeños cerca, querrÔs ocupar su atención en algo mientras escuchas este programa.
Nancy DeMoss Wolgemuth:Tengo una hermana que tiene cinco hijos adolescentes, asĆ que el tema que hemos estado tratando es uno que carga mi corazón. La crianza hoy en dĆa es muy diferente a cuando estabas criando a tus hijos, pero los mismos principios pueden ser aplicados. SĆ©, Josh, que tienes un corazón para esta generación de adolescentes digitales.
Una de las cosas que he entendido, por lo que has dicho, es cuĆ”nta influencia tienen los amigos de nuestros hijos sobre ellos. Si estuvieras criando adolescentes y niƱos hoy, Āæcómo mantendrĆas los canales de comunicación abiertos para que ellos quieran hablar contigo y no solo se dejen influenciar por sus amigos?
Josh: Lo harĆa de la misma manera como lo hice con mis cuatro hijos durante los Ćŗltimos treinta y cuatro aƱos. Una de las primeras partes de uno de mis libros dice: Ā«Padres, ustedes son la claveĀ». Todas las investigaciones muestran que los hijos quieren aprender sobre el sexo, el amor, las relaciones, y sobre todo lo demĆ”s, de mamĆ” y papĆ” antes que de sus amigos o de cualquier otra persona.
Documento en el libro acerca de una gran organización, una universidad que querĆa ayudar a los padres. Vieron que los padres con hijos de siete, ocho o nueve aƱos, empezaban a pensar: ĀæVoy a perder a mi hijo? Las hormonas estĆ”n empezando a hacer su aparición, experimentan presión por parte de sus amigos o compaƱeros en la escuela, en la universidad⦠¿PerderĆ© a mi hijo?
AsĆ que hicieron un estudio importante que estĆ” todo documentado en mi libro, Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ». Ellos querĆan saber, «¿hay algo mĆ”s poderoso que sus hormonas, que la presión de los amigos y que todo lo demĆ”s?Ā» DespuĆ©s de millones de dólares y algunas buenas investigaciones, encontraron que solo una cosa es mĆ”s fuerte que las hormonas de un niƱo (piensa en esto), que la presión de los amigos, desde la escuela secundaria y hasta la universidadā¦ĀæquĆ© piensas que es?
Lo Ćŗnico que encontraron que es mĆ”s poderoso es una relación amorosa, estrecha e Ćntima con su papĆ” āno con la madreā con su papĆ”. Eso supera la influencia de las hormonas. Adivina lo que concluyeron⦠Que hasta los veinticinco aƱos de edad, lo mĆ”s influyente es la relación con su papĆ”.
Es por eso que escribĆ el libro, How to Be a Hero to Your Children (Cómo ser un hĆ©roe para tus hijos), este solo estĆ” disponible en inglĆ©s. ĀæCómo construyes esa relación amorosa e Ćntima con tus hijos? En este libro hablo sobre siete principios sencillos y tambiĆ©n sobre cómo construir una relación con tus hijos en la que ellos van a aprender a responder sin rebelarse; una relación que pueda producir una respuesta que supere las hormonas y la presión de grupo. Construir una relación amorosa y cercana con mamĆ” y papĆ” supera las relaciones con los amigos.
Nancy: Estoy pensando en esta Ć©poca en la que los chicos llegan y se encierran en sus habitaciones. Llegan a casa de la escuela y les preguntas: «¿Cómo fue tu dĆa?Ā»
«Bien»
Responden con una palabra, voltean los ojos y no se abren con sus padres. ¿CuÔles son algunos de esos principios que pueden ayudar a papÔ y a mamÔ a establecer una relación abierta con sus hijos?
Josh: Número uno, tienes que empezar desde que son muy pequeños. Mi hijo y yo hicimos una conferencia, una entrevista por radio. Le preguntaron a mi hijo: «¿Cómo lo hicieron tus padres?»
Ćl contestó: Ā«Siempre que nos sentĆ”bamos a la mesa o lo que fuera, siempre hablĆ”bamos. Siempre nos preguntaban sobre nuestro dĆa y todo lo demĆ”s y aprendimos a responder. De hecho, una vez mi papĆ” se levantó de la mesa āhabĆa algo que necesitaba hacerā y le dijimos: PapĆ”, Āæa dónde vas? Ā”TodavĆa no hemos terminado de hablar!Ā»
Esos eran mis hijos. Si empiezas cuando son jóvenes, se convierte en algo natural. Y cuando los estÔs escuchando, estÔs compartiendo con ellos.
Pero aquĆ estĆ” la clave. Como padres, no debemos ser crĆticos; no debemos avergonzarlos nunca. Normalmente, cuando algo surgĆa que no era realmente saludable, yo no abordaba el problema allĆ mismo. Esperaba, los escuchaba, meditaba sobre el asunto y luego decĆa: «¿Recuerdas, Kelly, cuando mencionaste aquello? ĀæEstĆ” bien si comparto contigo mi punto de vista?Ā» Y mis hijos siempre decĆan que sĆ.
Nancy: Quiere decir que no andas hiperventilando en la mesa.
Josh: Nunca. Nunca. Siempre tienes que ser equilibrado como padre.
Nancy: Tengo que decir que no sĆ© cómo es eso para los papĆ”s, pero es muy difĆcil para las mamĆ”s.
Josh: Bueno, hay siete principios sencillos que me gustarĆa mencionar.
Primero, aceptación incondicional.Cuando un niƱo se siente incondicionalmente aceptado, tiene seguridad. Y cuanto mĆ”s seguro se sienta, mĆ”s abierto serĆ”. Mis hijos me contaban cosas que sĆ© que muchos padres quisieran escuchar⦠¿por quĆ©? No tenĆan miedo de que los aplastara con mi juicio o que los avergonzara.
Nancy: Esperaā¦algunos padres quizĆ”s escuchen esto que dices y se pregunten, «¿entonces se supone que debo aceptar las decisiones equivocadas que mis hijos estĆ”n tomando?Ā»
Josh: No. La aceptación incondicional significa que tu hijo necesita saber que la base de su relación contigo no es su comportamiento o cualquier otra cosa. Mis hijos escucharon esto una y otra y otra vez. Yo les decĆa: Ā«Hijo, has sido creado a la imagen de Dios, con infinito valor y dignidad. Mi aceptación de ti es porque soy tu padre, y tĆŗ eres creado con infinito valor y dignidadĀ». Eso es lo que mis hijos escuchaban.
Entonces, cuando se trataba de cosas que estaban haciendo mal, yo decĆa: Ā«CariƱo, esto no es saludable para ti porque te restarĆ” de lo que eres, creado a imagen de DiosĀ».
Nancy: Pero no afecta mi aceptación de ti.
Josh: Exactamente. Tu comportamiento no tiene nada que ver con mi aceptación. Entonces, hablemos de los otros principios. MÔs adelante llegaremos al tema del comportamiento y otros temas similares.
Otro principio es el de la afirmación. Aprendà que debo afirmar las emociones de mis hijos. Por ejemplo, en Romanos la Escritura dice: «Regocijaos con los que se regocijan y llorad con los que lloran». La Nueva Traducción Viviente dice: «Si los demÔs son felices, sean felices con ellos. Si estÔn tristes, compartan su dolor».
Mis hijos regresaban a casa, y si habĆa ocurrido algo malo o algo emocionante, yo tenĆa que intervenir y afirmar esa emoción. Eso les daba un sentido de autenticidad, de que es natural sentir como sienten.
El tercer principio es la apreciación. AprendĆ que debĆa observar cuando mis hijos hacĆan las cosas bien y expresarles mi aprecio. Eso no significa que no los encontraba haciendo cosas malas en ocasiones, pero en general, cuando los encontraba haciendo las cosas bien, les expresaba mi gratitud.
«Gracias, Kelly, por poner tu ropa en el cesto. Tu mamÔ lo apreciarÔ».
Ā«Sean, gracias por barrer el parqueadero; te lo agradezco. Ahora, ĀæharĆas la otra mitad?Ā»
«Katie, gracias, te lo agradezco».
«Heather, escuché lo que hiciste en la escuela hoy, la maestra me llamó. Solo quiero decirte que aprecio la actitud que muestras».
Esa es una de las cosas mĆ”s poderosas en la vida de un niƱo⦠En lugar de buscar atraparlos haciendo mal las cosas para disciplinarlos, primero encuĆ©ntralos haciendo las cosas que hacen bien y expresa tu agradecimiento por eso. Cada vez que uno de mis hijos hacĆa algo malo y yo lo disciplinaba, ya habĆa varias cosas que habĆan hecho bien y les habĆa mostrado mi aprecio por ello.
Otra cosa que debemos hacer es expresarles afecto. Mis hijos necesitaban oĆrme todos los dĆas, diez veces al dĆa decirle a cada uno: Ā«Te amoĀ». Algunas veces llegaba a casa y pensaba, Ā”oh, no lo hice hoy!, e iba y le susurraba en el oĆdo a mi hija, Ā«te amo, cariƱoĀ». Yo querĆa que lo escucharan.
Nancy: Simplemente se lo decĆas una y otra vez.
Josh: AsĆ es.
Otra cosa es que debemos acercarnos al mundo de nuestros hijos. Siempre se debe buscar un momento; pregúntate, «¿cuÔndo puedo entrar en el mundo de mi hijo?» Cuando lo haces, eso les comunica, «lo que a mà me interesa también les interesa a mi papÔ y a mi mamÔ. Lo que me importa, a mi mamÔ le importa». Asà que siempre averiguo, «dónde estÔn» mis hijos, y trato de entrar en su mundo, en sus intereses.
Por ejemplo, a los once aƱos a mi hijo le gustaban las historietas. Cuando iba de viaje tomaba una lista de los libros que tenĆa y me dirigĆa a una tienda y preguntaba: «¿Tienes libros como estos?Ā». Ćl siempre tenĆa cuatro o cinco diferentes de Superman, El hombre araƱa y El increĆble Hulk.
AsĆ que compraba cuatro o cinco y volvĆa a casa diciendo: Ā«Hijo, tengo una sorpresa para tiĀ». Le daba uno de los libros de historietas, y me quedaba con tres para los próximos tres viajes. Nos sentĆ”bamos juntos. Ćl siempre se colocaba a mi derecha en el suelo, mi brazo alrededor de Ć©l, y leĆamos las historietas juntos.
ĀæSabes lo que eso le decĆa a mi hijo? Ā«Mi papĆ” viaja por todo el mundo hablando de Cristo, escribiendo libros, sirviendo a Dios; pero Ć©l se interesa por mĆ y me compra historietas. A mi papĆ” le importa lo que es importante para mĆĀ».
Nancy: Asà es. Y eso también ilustra otro punto al que haces referencia sobre las relaciones, y es ladisponibilidad.
Josh: Cuando estamos disponibles para nuestros hijos, eso les comunica algo: Ā«Soy importante para mi papÔ». No hay otra forma de comunicar esto que no sea estar disponible para ellos. Por ejemplo, yo les enseƱƩ a mis hijos: Ā«Pueden interrumpirme en cualquier momentoĀ». En cierto momento yo podĆa decir algo como, Ā«disculpe, pastor, mi hijo de cinco aƱos necesita la atención de su papĆ”… SĆ, ĀæquĆ© pasa, hijo? Claro, bien, asegĆŗrate de decĆrselo a tu mamĆ”. Ahora, pastor, Āædónde estĆ”bamos?Ā»
¿Sabes lo que eso les comunicaba a mis hijos? «Soy mÔs importante que cualquier otra persona en la vida de mi papÔ». Lo hice incluso con el presidente. Le dije: «Discúlpeme, señor, un miembro de mi familia necesita la atención de su papÔ». Me di la vuelta y luego volvà y le dije: «Ahora, ¿dónde estÔbamos, señor?»
Luego salió de la iglesia, y no se despidió⦠Y pensĆ©, Ā«wow, quĆ© grosero, pero debe haber sucedido porque tenemos una buena relaciónā¦Ā»MĆ”s tarde, recibĆ una pequeƱa nota de la Casa Blanca que decĆa:
«Por favor perdóneme por irme tan abruptamente, sin decir adiós, pero me hizo sentir tan culpable. Fui a mi auto, le pedà a mi seguridad que saliera, cerré todas las puertas y llamé a mis dos hijas. Les dije que las amaba y hablé con ellas durante una hora».
¿Ves? Hasta el presidente necesita saber esto. Pero, ¿qué les comunica a mis hijos? «”Soy mÔs importante para mi papÔ que el presidente de los Estados Unidos!»
¿Cómo le demostré eso? Estando disponible para él. «Puedes interrumpirme, solo hazlo respetuosamente». No le dices a tu hijo algo como: «”Vete para allÔ y siéntate!» No. ¿Sabes lo que descubr� El adulto necesita escuchar esto mÔs que los niños. Ese pastor tiene que verlo. Sabes, quizÔs yo necesito tratar a mi hijo de esa manera. Necesito estar disponible para mi hijo.
Otro principio es enseƱarles a rendir cuentas. Si realmente amamos a nuestros hijos, entonces les pondremos lĆmites razonables, guĆas, restricciones, y les enseƱaremos a ser responsables. No creo que ningĆŗn hijo adolescente pueda creer, en el fondo de su corazón, que su mamĆ” y su papĆ” lo aman si no le han dado reglas, normas y restricciones para hacerlos responsables. PodrĆa escribir un libro entero solo sobre esto.
Esto le dice a un niƱo: Ā«Soy responsableā¦necesito dominio propioā¦Ā» Y, Ā«soy amadoĀ». Responsabilidad dentro del contexto de una relación. Las reglas sin buenas relaciones conducen a la rebelión. Las reglas dentro del contexto de una relación producen amor y una respuesta correcta.
Nancy: Ahora bien, habrĆ” momentos en que tĆŗ pienses que las restricciones son razonables, pero tus hijos no lo creen asĆ, digo, no necesariamente serĆ” asĆ. Pero quizĆ”s tengan diferentes definiciones de lo que es Ā«razonableĀ».
Josh: Es por eso que siempre negociaba con mis hijos. La mayorĆa de los padres piensan que esto es horrible. Pero no es asĆ. Si no negocio con mis hijos, no van a aprender a tomar decisiones en su propia vida. No aprenderĆ”n a establecer lĆmites en sus vidas.
Entonces, se daba esta discusión con ellos: «¿CuĆ”l crees que serĆa la hora adecuada para regresar a casa?Ā»
«Bueno, papÔ, creo que la medianoche».
«¿Por qué dices eso?»
«Bueno, papÔ, esto y esto ha estado pasando, y he sido confiable con todo lo demÔs».
«Bueno, hijo, estaba pensando mÔs bien en las 10:30, por esto y aquello⦠Te digo algo⦠Dejémoslo a las 11:15».
ĀæVes? En ese contexto mis hijos escuchaban por quĆ© yo preferĆa esos lĆmites, y yo trataba de entender a mis hijos. A menudo ellos podrĆan convencerme de que yo estaba equivocado. Si estoy equivocado, quiero cambiar. ĀæCómo haces eso? Negociando con tus hijos.
Ahora, yo soy el padre, y ellos lo saben. Una vez que decĆa: Ā«No, hijo, te quiero en casa a las 10:30Ā», ellos sabĆan que no habĆa nada mĆ”s que hablar. Pero eso casi nunca sucedĆa sin negociación. ĀæPor quĆ©? Era parte de mi tutorĆa a mis propios hijos el mostrarles cómo establecer lĆmites en sus propias vidas.
Eso es lo que amo como papĆ”, negociar con mis hijos. La mayorĆa de la gente piensa, Negociar. Bueno, eso es muy negativo. EstĆ”s cediendo. Pero no es asĆ. Estoy discipulando; estoy moldeando; estoy creando un verdadero seguidor de Jesucristo.
Nancy: Y cuando traspasan los lĆmites, ĀæquĆ© pasa entonces?
Josh: Debes ejercer disciplina, debes hacerlo. Mis hijos sabĆan siempreā¦cuando yo establecĆa un lĆmiteā¦bueno, primero, nunca ejerzas disciplina cuando estĆ”s enojada, irritada o emocional por algo. Es como que no debes ir de compras al supermercado cuando tienes hambre, porque gastas mĆ”s. Igualmente, nunca disciplines cuando estĆ©s enojado porque puedes ser muy severo.
Entonces, su madre venĆa y me decĆa: Ā«CariƱo, vamos a otra habitación y hablemosĀ». Ella nunca, nunca, decĆa nada delante de los niƱos, Ā«cariƱo, Āæno crees que esto es un poco severo? ĀæSesenta dĆas castigados por llegar quince minutos tarde?Ā»
Yo dirĆa que el 90 por ciento de las veces yo retrocedĆa. VolvĆa a salir, mis hijos siempre estaban esperando justo al otro lado de la puerta, y sabĆan que su padre probablemente dirĆa algo como esto, Ā«sabes, fui demasiado severo y lo siento. Lo que haremos serĆ” tal cosa…Ā»
Siempre honraba a su madre en presencia de ellos. Yo decĆa: Ā«Katie o Kelly o Heather o Sean, serĆ” mejor que le des las gracias a tu madre, porque realmente estarĆas en problemas si no hubiera sido por ellaĀ». QuerĆa honrar a mi esposa en presencia de mis hijos. En mi caso, yo era a menudo demasiado severo en la disciplina.
Nancy: Y sin embargo ella siempre te apoyaba.
Josh: Ella siempre decĆa: Ā«CariƱo, no importa lo que hagas, te apoyaré».
Nancy: Y ella te hablaba respetuosamente.
Josh: He tomado mĆ”s de 17,000 vuelos aĆ©reos. He dado 26,000 charlas, me he quedado en 2,800 hoteles en 138 paĆses. No sĆ© cómo mi esposa lo hace. Seguro se sentĆa tan sola. La semana pasada estuve solo en casa, y me sentĆa tan solo. Todo me recordaba a Dottie.
Mis hijos nunca, nunca, han escuchado a su madre, ni en lenguaje corporal ni por expresión facial o tono de voz o palabras, decir algo en contra del ministerio al que Dios nos ha llamadoā¦o sobre mi tiempo fuera de casaā¦o sobre cualquier cosaā¦nunca. A veces ella ha tenido que morderse la lengua.
Siempre decĆa cosas como, «¿no es maravilloso que tengamos un padre que nos ame tanto, que nos enseƱe acerca de JesĆŗs, con quien nos divirtamos tanto en familia y que tambiĆ©n podamos compartirlo con otros jóvenes?Ā» Eso es lo que mis hijos han escuchado toda su vida.
Nancy: Y podrĆan haber crecido con resentimiento hacia el ministerio.
Josh: Por el contrario, ellos crecieron amando el ministerio.
Nancy: Y amando al SeƱor.
Josh: Asà es⦠Gracias a su madre.
Nancy: Hablemos de las redes sociales, algo de lo que realmente no tuviste que preocuparte cuando tus hijos eran adolescentes, pero algo por lo que todos los padres deben preocuparse ahora. EstÔn en todas partes, siempre presentes, 24/7. ¿Cómo les enseñas a los padres a pensar acerca del manejo de las redes sociales respecto a sus hijos?
Josh: Tienen que entender que una cosa que supera el impacto negativo de las redes sociales son las relaciones. Todo tiene que ver con esto, Nancy. Las redes sociales sin una buena relación con los padres conducen a la rebelión y a relaciones no saludables.
Nancy: Y, sin embargo, las redes sociales (y me refiero a todo tipo de formas: Facebook, Instagram, mensajes de texto, y otras cosas de las que probablemente ni siquiera he oĆdo hablar) pueden limitar algunas relaciones o robarnos otras⦠por ejemplo, no puedes tener una conversación en la mesa.
Josh: Eso normalmente sucede donde no hay una buena relación. Cuando un niño crece contigo y siempre estÔn interactuando y realmente sabe, «mamÔ y papÔ estÔn pensando en mà y en mi bienestar», es un escenario diferente, Nancy.
Por otro lado, una de las mayores barreras protectoras para no involucrarse sexualmente son los valores. Los mismos chicos lo dicen. Ellos se levantan sobre los valores que sus padres inculcan en sus vidas. Siempre quise ādesde el momento en que nacieron mis hijosā inculcarles valores, principios para vivir, guĆas saludables para la vida.
En primer lugar, tenĆan que verlo en mi vida y en mi relación con su madre. Porque si les enseƱaba una cosa, respeto, por ejemplo, y les mostraba falta de respeto hacia su madre, simplemente habrĆa estado negando todo lo que les habĆa enseƱado.
Nancy: Ellos tienen que verlo modelado.
Josh: AsĆ es. Escuchan mĆ”s lo que hago que lo que digo. Ponen mĆ”s atención a eso. TambiĆ©n, siempre necesito mostrar cómo ese principio estĆ” basado en las Escrituras y cómo puede ser de bendición para sus vidas. Ā«Dios nos ha dado este principio, Āæpor quĆ©? DĆ©jame mostrarte, hijo, dĆ©jame mostrarte, cariƱo, porque si no escuchas, podrĆa suceder esto o aquelloĀ».
Cuando se trata de las redes sociales, quieres manejarlo de una manera positiva, no negativa. Si siempre tratas esto con desdén, «no puedes hacer esto ni lo otro⦠no puedes participar en aquello». Los chicos no te van a escuchar. Establece tus propios valores como familia y luego vive esos valores.
Y luego toma las redes sociales, Facebook y todas las demÔs, y les dices: «Bueno, veamos esto». Negocia con tus hijos. Pregúntales, «¿es esto saludable?»
Ā«Bueno, sĆ, papĆ”, porqueā¦Ā»
Ā«Bueno, dĆ©jame compartir contigo lo que veo aquĆā¦Ā» Y asĆ sucesivamente.
Nancy: Creo que es algo que todos hemos visto, niƱos de cuatro, cinco y seis aƱos de edad que ni siquiera pueden apartar sus ojos de una tableta o de un celular. No pueden soltarlos de sus manos o quitarse los auriculares de sus oĆdos. No hay comunicación. Es todo un mundo en el que ellos viven⦠¿Cómo deben pensar los padres acerca de esto?
Josh: En primer lugar, han perdido el control, y probablemente no han establecido una relación amorosa, Ćntima y cariƱosa con sus hijos. Tienes que empezar cuando los hijos son pequeƱos, limitando su acceso a esas cosas.
Nancy: Entonces, Āæeso estĆ” bien?
Josh: Ā”Absolutamente! Por ejemplo, si estuviera criando a mis hijos ahora mismo, con todas estas cosas, cuando los amigos vengan a la casa, yo tendrĆa una caja justo en la puerta principal. Todos los telĆ©fonos celulares y tabletas, todo irĆa allĆ, desde el momento en que entran por la puerta.
Creo que podrĆa escribir un libro sobre las cosas negativas que pudieran suceder si no haces esto.
Alguno de los chicos podrĆa decir, Ā«bueno pero es que tengo que llamar a mi mamĆ”ā¦Ā»Y le dirĆa, Ā«bueno, ve a la puerta, llama a tu madre y vuelve a poner el telĆ©fono allĆĀ». Y esto es para cualquiera de los amigos que visite.
Y por otro lado, despuĆ©s de las ocho o las nueve de la nocheāen puntoātabletas, computadoras, lo que sea, se colocan en el dormitorio principal hasta la maƱana siguiente. Yo no quisiera dejar una computadora o tableta en la habitación de un niƱo con la puerta cerrada.
Nancy: ĀæLes dirĆas a tus hijos, Ā«tengo que tener acceso a tu cuenta de Twitter, de Facebook…?Ā»
Josh: Lo harĆa, sĆ, absolutamente. Y no hay nada de malo en eso.
Nancy: Y, Āæles harĆas saber, Ā«voy a estar chequeĆ”ndolasĀ»?
Josh: Ā”SĆ! Y de nuevo, deberĆ”s negociar con tus hijos, Nancy. No establecerĆas un lĆmite desde el principio. Pudieras decir: «¿Cómo crees que, como madre, debo entender esto?Ā» Mis hijos son bastante inteligentes, los tres primeros se graduaron con honores. Mi hija, a los cinco aƱos, podĆa acorralar a su madre en una discusión. PodrĆa ser una gran abogada hoy.
AsĆ que negociaba con los niƱos y siempre podĆa llevarlos a donde yo estaba. Pero a menudo aprendĆa cosas que me permitĆan ceder un poco aquĆ, un poco allĆ. A lo mejor podrĆa darles hasta las nueve en lugar de las ocho de la noche al alcanzar cierta edad, etc.
Pero si no comienzas temprano a hacer esto, cuando lleguen a los trece, catorce, quince aƱos, no podrĆ”s hacer grandes cambios porque se necesitan aƱos para construir esa relación con el niƱo. SĆ, siempre negociar, y yo dirĆa que el telĆ©fono podrĆa ser prohibido si observas que no le da buen uso.
A menudo, debe estar apagado, y hoy tienes herramientas de rastreo, seguimiento y todo lo demƔs. Cuando estƔs en la escuela debe estar apagado, o que no lo lleve a la escuela. TambiƩn debes establecer pautas sanas. Tenemos que estar en control.
Pero si estÔs en control y no tienes la relación, tendrÔs rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamÔs serÔ tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conduce a la rebelión. Las computadoras sin una buena relación con tus hijos, conducen a la rebelión. Los teléfonos celulares sin relacionarte con tus hijos, conducen a la rebelión. ”Los mensajes de texto sin relación los conducen a la rebelión! Tienes que comenzar cultivando una buena relación y luego negociar con tus hijos. Eso es positivo.
Nancy: SĆ© que con tus hijos, lo que mĆ”s querĆas era que ellos amaran a JesĆŗs. Si los niƱos tienen esa relación con el SeƱor, entonces todas estas otras cosas van cayendo en su lugar.
Josh: AsĆ es, Nancy, pero esa relación comienza con una relación con uno como padre. Lo que mis hijos piensen de mĆ, de su papĆ”, inicialmente eso pensarĆ”n acerca de Dios. Y esa es una gran responsabilidad. Porque mientras construĆa esta relación con mis hijosā¦a veces lo estropeaba. No me malinterpretes. CometĆa tantos errores. PerdĆ la calma muchas veces. Pero siempre lo confesaba. Y esto, incluso, es un mayor testimonio para ellos: el perder la calma y luego confesar, que nunca perderla y verme como perfecto.
Como resultado, entonces, podĆa enseƱarles acerca de Cristo. Como resultado, me escuchaban. ĀæTe das cuenta?, se trata de una relación. Es por eso que tengo un capĆtulo completo en el libro, Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ», sobre estos siete principios para construir una relación. Porque incluso para lograr que tus hijos se enamoren de Dios tienes primero que hacer que Ā«se enamorenĀ» de ti.
Nancy: Y cuando se trata de eso, para ti como padre y ahora como abuelo, eres totalmente dependiente del Señor para conectar los puntos, para que todo esto tenga sentido para tus hijos. Hablemos un momento sobre el papel de la oración y de la fe en todo esto.
Josh: Asà es, soy dependiente del Señor y de mi esposa. Con respecto al perdón y los hijos, ¿cómo puedes enseñarle perdón a un niño si no te ve a ti perdonando y pidiendo perdón?, ¿si no te ve perdonando a otros? Mi esposa, Dottie, era la chica mÔs popular de la escuela. ¿Sabes por qué?
Si algo sucedĆa en la maƱana, algo como que quizĆ” fue muy ruda con ellos o si de alguna manera se habĆa equivocado y no habĆa pedido perdón en el momento, ella entonces llevaba tres chocolaticos al dĆa siguiente. Iba a la escuela y sacaba a ese chico de la clase y le decĆa: Ā«Me equivoquĆ©. Te debo una disculpa, Āæme perdonas?Ā» Luego le daba los chocolates. AsĆ lo hacĆa siempre y era conocida por eso.
Una vez, la pequeƱa amiga de Katie (Katie debĆa tener unos once o doce aƱos) le dijo: «¿QuĆ© estĆ” haciendo tu mamĆ” aquĆ otra vez? Ella estĆ” aquĆ todo el tiempoĀ».
Katie dijo, Ā«bueno, mi mamĆ” hizo algo, y ella vino y me pidió perdónĀ». Y la niƱa le contestó (y esto se quedó en la mente de Katie), Ā«mi mamĆ” nunca ha hecho esoĀ». ĀæVes? Nosotros enseƱamos acerca del perdón modelando el perdón. Si no lo modelas, es muy difĆcil enseƱarlo y lograr que el niƱo lo comprenda.
TambiĆ©n, con respecto al amor por otras personas⦠Cada Navidad hacĆamos algo especial. HabĆa una mujer a la que todos amĆ”bamos. Era una camarera bastante enfermiza, probablemente de unos cincuenta y cinco o sesenta aƱos de edad. VivĆa en un pequeƱo remolque en muy malas condiciones. Le llevamos un pequeƱo pero hermoso Ć”rbol de navidad decorado con luces. Llevamos regalos de Navidad. Los chicos tomaban de su propio dinero para comprarlos.
La visitabamos y le decĆamos cuĆ”nto la amamos y cuĆ”nto Dios la amaba, y que querĆamos celebrar la Navidad con ella. ColocĆ”bamos el Ć”rbol para ella y dejĆ”bamos los regalos debajo. Eso dejó en la mente de mis hijos que cuando amas a alguien, lo demuestras.
EnseƱas modelando. Tienes que hacerlo para tus hijos. Especialmente para que ellos comprendan estas cosas desde los cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez aƱos.
Con respecto a la oración. Necesitan vernos orar con ellos. Necesitan vernos orar. Necesitan ver nuestra dependencia de Cristo. Ellos oraban tan especĆficamente. AprendĆ a orar de manera especĆfica escuchando a mis hijos orar que Dios se mostrara poderoso de esta o aquella manera o en esta o aquella cosa.
Me quedaba boquiabierto, porque normalmente yo oraba de manera general, asĆ siempre verĆa mi oración contestada. Mis hijos oraban tan especĆficamente, y luego, cuando la respuesta llegaba, nos sentĆ”bamos y lo platicĆ”bamos y le dĆ”bamos gracias a Dios por responder nuestras oraciones.
Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando sobre por quĆ© tu relación con tus hijos es tan importante. Cuando entras en su mundo a una edad temprana, podrĆ”s tener una influencia mayor sobre sus vidas que la de los medios o que la de sus compaƱeros. El tiempo que pasas junto a ellos te ayudarĆ” a forjar el tipo de vĆnculo fuerte del que Josh te ha estado hablando.
Josh ha escrito sobre estos temas mƔs a fondo en libros tales como:
En la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarÔs el acceso para adquirirlos. Estos te pueden ayudar a generar conversaciones con tus hijos que les ayudarÔn a prepararse para enfrentar las olas de tentación propias de esta era digital.
Hace unos dĆas, en el Reto Mujer Verdadera 365, terminamos de leer GĆ©nesis. Y allĆ encontramos un relato muy conocido, y es el de NoĆ© y el arca. En nuestra próxima serie Nancy te ayudarĆ” a ver la cruz de Cristo en esta porción de la Escritura. AcompƔƱanos para esta próxima serie y recuerda que la lectura bĆblica para hoy es Ćxodo capĆtulos 22 al 24.
InvitƔndote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.
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