3 – Salvada de las Piedras

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

3 – Salvada de las Piedras

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Incitados a volver

Soldados de Jesucristo

Enero 29/2021

Solid Joys en EspaƱol

Incitados a volver

John Piper

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ĀæEres un liberal o un legalista? ĀæExiste alguna otra opción?

Coalición por el Evangelio

¿Eres un liberal o un legalista? ¿Existe alguna otra opción?

Sugel michelen

Mucha gente tiende a pensar que la antítesis del legalismo es el liberalismo. Por tal razón, cuando hablas en contra de uno de estos extremos, muchos presuponen que debes estar en el otro.

Sin embargo, una de las lecciones que el Señor Jesucristo nos enseña en la parÔbola del hijo pródigo es que un hombre puede perderse viviendo como un liberal o como un legalista; los dos hermanos de la historia representaban esos dos extremos, y los dos estaban igualmente perdidos. De manera que esas no son las únicas dos opciones que hay.

Si queremos darle un golpe mortal al legalismo, el arma que debemos usar no es el liberalismo, sino el evangelio. Esa es una de las grandes lecciones del libro de GƔlatas y de Colosenses (por solo citar dos cartas que enfatizan este tema en el NT).

Muchos sienten temor cuando se habla demasiado acerca de la gracia en las iglesias, porque algunos pueden abusar de ella. Presuponen que la mejor manera de mantener a los cristianos transitando por la senda estrecha es no hablar tanto de la gracia y de la libertad que tenemos en Cristo. El próximo paso serÔ poner un conjunto de reglas que no estÔn en la Biblia.

Pero si queremos que los pecadores sean salvados, y que los creyentes avancen en su camino hacia la madurez espiritual y hacia la santidad, debemos seguir proclamando el evangelio de la gracia de Dios en Cristo.

MartĆ­n Lutero acuñó un tĆ©rmino teológico, que ha venido a ser de uso comĆŗn a partir de entonces: ā€œantinomianismoā€ (contra la ley). Pero ahora escuchen lo que dijo Lutero en cierta ocasión: ā€œSi un predicador no es acusado en algĆŗn punto de su ministerio de ser antinomiano no estĆ” predicando el evangelioā€.

No sé si debemos ser tan categóricos como Lutero en este asunto, pero es interesante notar que Pablo previó esa posibilidad en el cap. 6 de su carta a los Romanos. Lo cierto es que nunca enfatizaremos demasiado la gracia de Dios en nuestro ministerio. Y si la predicamos apropiadamente, no tenemos que tener temor.

Como dice el pastor Tullian Tchividjian: ā€œSi realmente eres capturado por la gracia, no vas a usar tu libertad para ser indulgente contigo mismo, sino para glorificar a Diosā€ (Gal. 5:13).

De manera que si quieres avanzar en tu vida cristiana, pídele a Dios que te ayude a tener un mejor entendimiento del evangelio de la gracia, porque sólo de ese modo entenderÔs los recursos que tienes en Cristo para ser santo, y tendrÔs la motivación que necesitas para seguir avanzando en el camino de la madurez y la santidad (2Cor. 5:14).

Leí en estos días una ilustración muy apropiada en ese sentido. Pensemos en la vida cristiana como un velero. La ley moral son los instrumentos de navegación que mantienen el barco en rumbo; pero la gracia es el viento que mueve las velas. Sin los mandamientos de Dios, el barco pierde el rumbo; pero sin la gracia no se mueve.

No se trata de una cosa o la otra, sino de ambas operando al mismo tiempo, siempre poniendo la gracia delante y la obediencia detrƔs. No lo olvides: el legalista te dice que debes obedecer para ser aceptado por Dios; el evangelio, por otra parte, al mover al pecador a aceptar por fe la gracia de ser aceptado en Cristo, te mueve a la obediencia.

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

¿Qué significa «Amén»?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Qué significa «Amén»?

Jared Oliphint

Nota del editor: Este es el décimo de 25 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Ā«Como era al principio, es hoy y habrĆ” de ser eternamente. AmĆ©n, amĆ©nĀ». Desde los inicios del cristianismo, los creyentes han cantado alguna versión de este himno, el Gloria Patri. Esa palabra repetida al final del himno — Ā«amĆ©n»— marca el final de himnos, oraciones e incluso credos como el Credo Apostólico, de una manera familiar, tal vez demasiado familiar. Es posible que te hayas sorprendido a ti mismo en algĆŗn momento repitiendo mecĆ”nicamente esta palabra. Sin embargo, esta pequeƱa palabra debe ser dicha con convicción e intencionalidad, porque conecta al pueblo de Dios hoy con Su pueblo pactual del pasado.

La palabra amĆ©n se remonta al Antiguo Testamento cuando Dios formó a un pueblo pactual para SĆ­ mismo. Puede que hayas escuchado la expresión: Ā«Y todo el pueblo de Dios dijoĀ» seguido por un resonante, «”AmĆ©n!Ā». Tanto la palabra misma como su función en el lenguaje estĆ”n estrechamente relacionadas con la idea de verdad. ActĆŗa como seƱal de que hay un acuerdo, y al igual que en el Gloria Patri, con frecuencia se repetĆ­a: Ā«AmĆ©n y amĆ©nĀ» (Neh 8:6; Sal 72:19; 89:52).

Abstenerse de decir «amén» puede ser apropiado a veces.

En el Nuevo Testamento, la palabra continĆŗa siendo usada. En Romanos 1:25 y en otros lugares, Pablo lo usa para enfatizar la adoración a nuestro Creador. En 1 Corintios 14:16 Ć©l dice: Ā«Si bendices solo en el espĆ­ritu, Āæcómo dirĆ” el AmĆ©n a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del que no tiene ese don, puesto que no sabe lo que dices?Ā». Decir Ā«amĆ©nĀ» da por sentado que entiendes y que estĆ”s consciente de lo que estĆ”s afirmando en adoración.

Al mismo tiempo, Dios no espera que demos ciegamente amenes a cada una de las oraciones que oĆ­mos. Si la palabra amĆ©n estĆ” atada a la verdad, parte de ser responsable con lo que afirmamos es discernir lo que podemos y lo que no podemos afirmar. Aunque Pablo esperaba que una congregación caĆ­da como la de Corinto continuara la tradición de alabar a Dios mediante el uso del amĆ©n, Ć©l sabĆ­a que no toda oración serĆ­a infalible. Si una oración incluye algo descaradamente falso que va en contra de la Escritura, estarĆ­amos en nuestro derecho de no decir Ā«amĆ©nĀ» al final. La teologĆ­a y la prĆ”ctica falsas nunca glorifican a Dios, y si estamos en una iglesia donde esto es un problema perpetuo, puede ser el momento de buscar otras opciones donde congregarnos. Por lo tanto, abstenerse de decir Ā«amĆ©nĀ» puede ser apropiado a veces.

Pero la abstención debe ser la excepción. Dios nos ha dado los medios para conectarnos con Su pueblo pactual del pasado, siendo tan pecaminosos como somos, y la prĆ”ctica y tradición de decir la antigua palabra amĆ©n contribuye a esa conexión. Cuando recordamos que participar en esta tradición no se trata de nosotros mismos sino de dar gloria al Dios de la verdad, nos damos cuenta de que nuestros amenes nos ayudan a dirigir nuestro enfoque lejos de nosotros mismos y mĆ”s apropiadamente hacia Dios.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jared Oliphint
Jared Oliphint

Jared S. Oliphint es estudiante de doctorado en filosofĆ­a en la A&M University de Texas y estudiante de maestrĆ­a en el Westminster Theological Seminary de Filadelfia.

Cultiva un corazón puro en tus hijos, dĆ­a 2 – Ene 21

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

Aviva Nuestros Corazones

Ene 21 – Cultiva un corazón puro en tus hijos, dĆ­a 2

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultiva-un-corazon-puro-en-tus-hijos-dia-2/

Annamarie Sauter: Al enseƱarles a tus hijos a caminar por un campo minado de tentaciones, Josh McDowell te recuerda que…

Josh McDowell: Si controlas y no tienes una relación, tendrĆ”s rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamĆ”s serĆ” tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conducirĆ”n a la rebelión. 

Annamarie:EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

En programas anteriores escuchaste acerca de la importancia de cultivar en tus hijos un corazón por Cristo, y ayer y hoy nos hemos enfocado en cómo puedes cultivar un corazón puro en ellos. Hoy Josh McDowell te hablarĆ” sobre una de las cosas mĆ”s importantes que puedes hacer mientras ayudas a tus hijos o niƱos o jóvenes a tu alrededor, a lidiar con la tentación, y es desarrollar una estrecha relación con ellos. 

Aquí estÔn Nancy y Josh para retomar la conversación donde la dejamos ayer. Si tienes niños pequeños cerca, querrÔs ocupar su atención en algo mientras escuchas este programa.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Tengo una hermana que tiene cinco hijos adolescentes, así que el tema que hemos estado tratando es uno que carga mi corazón. La crianza hoy en día es muy diferente a cuando estabas criando a tus hijos, pero los mismos principios pueden ser aplicados. Sé, Josh, que tienes un corazón para esta generación de adolescentes digitales.

Una de las cosas que he entendido, por lo que has dicho, es cuÔnta influencia tienen los amigos de nuestros hijos sobre ellos. Si estuvieras criando adolescentes y niños hoy, ¿cómo mantendrías los canales de comunicación abiertos para que ellos quieran hablar contigo y no solo se dejen influenciar por sus amigos?

Josh: Lo harĆ­a de la misma manera como lo hice con mis cuatro hijos durante los Ćŗltimos treinta y cuatro aƱos. Una de las primeras partes de uno de mis libros dice: Ā«Padres, ustedes son la claveĀ». Todas las investigaciones muestran que los hijos quieren aprender sobre el sexo, el amor, las relaciones, y sobre todo lo demĆ”s, de mamĆ” y papĆ” antes que de sus amigos o de cualquier otra persona.

Documento en el libro acerca de una gran organización, una universidad que querĆ­a ayudar a los padres. Vieron que los padres con hijos de siete, ocho o nueve aƱos, empezaban a pensar: ĀæVoy a perder a mi hijo? Las hormonas estĆ”n empezando a hacer su aparición, experimentan presión por parte de sus amigos o compaƱeros en la escuela, en la universidad… ĀæPerderĆ© a mi hijo?

AsĆ­ que hicieron un estudio importante que estĆ” todo documentado en mi libro, Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ». Ellos querĆ­an saber, «¿hay algo mĆ”s poderoso que sus hormonas, que la presión de los amigos y que todo lo demĆ”s?Ā» DespuĆ©s de millones de dólares y algunas buenas investigaciones, encontraron que solo una cosa es mĆ”s fuerte que las hormonas de un niƱo (piensa en esto), que la presión de los amigos, desde la escuela secundaria y hasta la universidad…¿quĆ© piensas que es?

Lo Ćŗnico que encontraron que es mĆ”s poderoso es una relación amorosa, estrecha e Ć­ntima con su papĆ” ā€“no con la madre– con su papĆ”. Eso supera la influencia de las hormonas. Adivina lo que concluyeron… Que hasta los veinticinco aƱos de edad, lo mĆ”s influyente es la relación con su papĆ”.

Es por eso que escribĆ­ el libro, How to Be a Hero to Your Children (Cómo ser un hĆ©roe para tus hijos), este solo estĆ” disponible en inglĆ©s. ĀæCómo construyes esa relación amorosa e Ć­ntima con tus hijos? En este libro hablo sobre siete principios sencillos y tambiĆ©n sobre cómo construir una relación con tus hijos en la que ellos van a aprender a responder sin rebelarse; una relación que pueda producir una respuesta que supere las hormonas y la presión de grupo. Construir una relación amorosa y cercana con mamĆ” y papĆ” supera las relaciones con los amigos. 

Nancy: Estoy pensando en esta Ć©poca en la que los chicos llegan y se encierran en sus habitaciones. Llegan a casa de la escuela y les preguntas: «¿Cómo fue tu dĆ­a?Ā»

«Bien»

Responden con una palabra, voltean los ojos y no se abren con sus padres. ĀæCuĆ”les son algunos de esos principios que pueden ayudar a papĆ” y a mamĆ” a establecer una relación abierta con sus hijos?

Josh: NĆŗmero uno, tienes que empezar desde que son muy pequeƱos. Mi hijo y yo hicimos una conferencia, una entrevista por radio. Le preguntaron a mi hijo: «¿Cómo lo hicieron tus padres?Ā»

Ɖl contestó: Ā«Siempre que nos sentĆ”bamos a la mesa o lo que fuera, siempre hablĆ”bamos. Siempre nos preguntaban sobre nuestro dĆ­a y todo lo demĆ”s y aprendimos a responder. De hecho, una vez mi papĆ” se levantó de la mesa —habĆ­a algo que necesitaba hacer— y le dijimos: PapĆ”, Āæa dónde vas? Ā”TodavĆ­a no hemos terminado de hablar!Ā»

Esos eran mis hijos. Si empiezas cuando son jóvenes, se convierte en algo natural. Y cuando los estĆ”s escuchando, estĆ”s compartiendo con ellos.

Pero aquĆ­ estĆ” la clave. Como padres, no debemos ser crĆ­ticos; no debemos avergonzarlos nunca. Normalmente, cuando algo surgĆ­a que no era realmente saludable, yo no abordaba el problema allĆ­ mismo. Esperaba, los escuchaba, meditaba sobre el asunto y luego decĆ­a: «¿Recuerdas, Kelly, cuando mencionaste aquello? ĀæEstĆ” bien si comparto contigo mi punto de vista?Ā» Y mis hijos siempre decĆ­an que sĆ­.

Nancy: Quiere decir que no andas hiperventilando en la mesa.

Josh: Nunca. Nunca. Siempre tienes que ser equilibrado como padre.

Nancy: Tengo que decir que no sĆ© cómo es eso para los papĆ”s, pero es muy difĆ­cil para las mamĆ”s.

Josh: Bueno, hay siete principios sencillos que me gustarĆ­a mencionar.

Primero, aceptación incondicional.Cuando un niƱo se siente incondicionalmente aceptado, tiene seguridad. Y cuanto mĆ”s seguro se sienta, mĆ”s abierto serĆ”. Mis hijos me contaban cosas que sĆ© que muchos padres quisieran escuchar… Āæpor quĆ©? No tenĆ­an miedo de que los aplastara con mi juicio o que los avergonzara.

Nancy: Espera…algunos padres quizĆ”s escuchen esto que dices y se pregunten, «¿entonces se supone que debo aceptar las decisiones equivocadas que mis hijos estĆ”n tomando?Ā»

Josh: No. La aceptación incondicional significa que tu hijo necesita saber que la base de su relación contigo no es su comportamiento o cualquier otra cosa. Mis hijos escucharon esto una y otra y otra vez. Yo les decĆ­a: Ā«Hijo, has sido creado a la imagen de Dios, con infinito valor y dignidad. Mi aceptación de ti es porque soy tu padre, y tĆŗ eres creado con infinito valor y dignidadĀ». Eso es lo que mis hijos escuchaban.

Entonces, cuando se trataba de cosas que estaban haciendo mal, yo decía: «Cariño, esto no es saludable para ti porque te restarÔ de lo que eres, creado a imagen de Dios».

Nancy: Pero no afecta mi aceptación de ti.

Josh: Exactamente. Tu comportamiento no tiene nada que ver con mi aceptación. Entonces, hablemos de los otros principios. MĆ”s adelante llegaremos al tema del comportamiento y otros temas similares.

Otro principio es el de la afirmación. AprendĆ­ que debo afirmar las emociones de mis hijos. Por ejemplo, en Romanos la Escritura dice: Ā«Regocijaos con los que se regocijan y llorad con los que lloranĀ». La Nueva Traducción Viviente dice: Ā«Si los demĆ”s son felices, sean felices con ellos. Si estĆ”n tristes, compartan su dolorĀ».

Mis hijos regresaban a casa, y si había ocurrido algo malo o algo emocionante, yo tenía que intervenir y afirmar esa emoción. Eso les daba un sentido de autenticidad, de que es natural sentir como sienten.

El tercer principio es la apreciación. AprendĆ­ que debĆ­a observar cuando mis hijos hacĆ­an las cosas bien y expresarles mi aprecio. Eso no significa que no los encontraba haciendo cosas malas en ocasiones, pero en general, cuando los encontraba haciendo las cosas bien, les expresaba mi gratitud.

«Gracias, Kelly, por poner tu ropa en el cesto. Tu mamÔ lo apreciarÔ».

«Sean, gracias por barrer el parqueadero; te lo agradezco. Ahora, ¿harías la otra mitad?»

«Katie, gracias, te lo agradezco».

«Heather, escuché lo que hiciste en la escuela hoy, la maestra me llamó. Solo quiero decirte que aprecio la actitud que muestras».

Esa es una de las cosas mĆ”s poderosas en la vida de un niƱo… En lugar de buscar atraparlos haciendo mal las cosas para disciplinarlos, primero encuĆ©ntralos haciendo las cosas que hacen bien y expresa tu agradecimiento por eso. Cada vez que uno de mis hijos hacĆ­a algo malo y yo lo disciplinaba, ya habĆ­a varias cosas que habĆ­an hecho bien y les habĆ­a mostrado mi aprecio por ello. 

Otra cosa que debemos hacer es expresarles afecto. Mis hijos necesitaban oĆ­rme todos los dĆ­as, diez veces al dĆ­a decirle a cada uno: Ā«Te amoĀ». Algunas veces llegaba a casa y pensaba, Ā”oh, no lo hice hoy!, e iba y le susurraba en el oĆ­do a mi hija, Ā«te amo, cariƱoĀ». Yo querĆ­a que lo escucharan.

Nancy: Simplemente se lo decĆ­as una y otra vez.

Josh: AsĆ­ es.

Otra cosa es que debemos acercarnos al mundo de nuestros hijos. Siempre se debe buscar un momento; pregĆŗntate, «¿cuĆ”ndo puedo entrar en el mundo de mi hijo?Ā» Cuando lo haces, eso les comunica, Ā«lo que a mĆ­ me interesa tambiĆ©n les interesa a mi papĆ” y a mi mamĆ”. Lo que me importa, a mi mamĆ” le importaĀ». AsĆ­ que siempre averiguo, Ā«dónde estĆ”nĀ» mis hijos, y trato de entrar en su mundo, en sus intereses. 

Por ejemplo, a los once aƱos a mi hijo le gustaban las historietas. Cuando iba de viaje tomaba una lista de los libros que tenĆ­a y me dirigĆ­a a una tienda y preguntaba: «¿Tienes libros como estos?Ā». Ɖl siempre tenĆ­a cuatro o cinco diferentes de Superman, El hombre araƱa y El increĆ­ble Hulk.

AsĆ­ que compraba cuatro o cinco y volvĆ­a a casa diciendo: Ā«Hijo, tengo una sorpresa para tiĀ». Le daba uno de los libros de historietas, y me quedaba con tres para los próximos tres viajes. Nos sentĆ”bamos juntos. Ɖl siempre se colocaba a mi derecha en el suelo, mi brazo alrededor de Ć©l, y leĆ­amos las historietas juntos.

¿Sabes lo que eso le decía a mi hijo? «Mi papÔ viaja por todo el mundo hablando de Cristo, escribiendo libros, sirviendo a Dios; pero él se interesa por mí y me compra historietas. A mi papÔ le importa lo que es importante para mí».

Nancy: AsĆ­ es. Y eso tambiĆ©n ilustra otro punto al que haces referencia sobre las relaciones, y es ladisponibilidad.

Josh: Cuando estamos disponibles para nuestros hijos, eso les comunica algo: Ā«Soy importante para mi papÔ». No hay otra forma de comunicar esto que no sea estar disponible para ellos. Por ejemplo, yo les enseƱƩ a mis hijos: Ā«Pueden interrumpirme en cualquier momentoĀ». En cierto momento yo podĆ­a decir algo como, Ā«disculpe, pastor, mi hijo de cinco aƱos necesita la atención de su papĆ”… SĆ­, ĀæquĆ© pasa, hijo? Claro, bien, asegĆŗrate de decĆ­rselo a tu mamĆ”. Ahora, pastor, Āædónde estĆ”bamos?Ā»

¿Sabes lo que eso les comunicaba a mis hijos? «Soy mÔs importante que cualquier otra persona en la vida de mi papÔ». Lo hice incluso con el presidente. Le dije: «Discúlpeme, señor, un miembro de mi familia necesita la atención de su papÔ». Me di la vuelta y luego volví y le dije: «Ahora, ¿dónde estÔbamos, señor?»

Luego salió de la iglesia, y no se despidió… Y pensĆ©, Ā«wow, quĆ© grosero, pero debe haber sucedido porque tenemos una buena relación…»MĆ”s tarde, recibĆ­ una pequeƱa nota de la Casa Blanca que decĆ­a:

«Por favor perdóneme por irme tan abruptamente, sin decir adiós, pero me hizo sentir tan culpable. Fui a mi auto, le pedí a mi seguridad que saliera, cerré todas las puertas y llamé a mis dos hijas. Les dije que las amaba y hablé con ellas durante una hora».

¿Ves? Hasta el presidente necesita saber esto. Pero, ¿qué les comunica a mis hijos? «”Soy mÔs importante para mi papÔ que el presidente de los Estados Unidos!»

ĀæCómo le demostrĆ© eso? Estando disponible para Ć©l. Ā«Puedes interrumpirme, solo hazlo respetuosamenteĀ». No le dices a tu hijo algo como: «”Vete para allĆ” y siĆ©ntate!Ā» No. ĀæSabes lo que descubrĆ­? El adulto necesita escuchar esto mĆ”s que los niƱos. Ese pastor tiene que verlo. Sabes, quizĆ”s yo necesito tratar a mi hijo de esa manera. Necesito estar disponible para mi hijo.

Otro principio es enseƱarles a rendir cuentas. Si realmente amamos a nuestros hijos, entonces les pondremos lĆ­mites razonables, guĆ­as, restricciones, y les enseƱaremos a ser responsables. No creo que ningĆŗn hijo adolescente pueda creer, en el fondo de su corazón, que su mamĆ” y su papĆ” lo aman si no le han dado reglas, normas y restricciones para hacerlos responsables. PodrĆ­a escribir un libro entero solo sobre esto.

Esto le dice a un niƱo: Ā«Soy responsable…necesito dominio propio…» Y, Ā«soy amadoĀ». Responsabilidad dentro del contexto de una relación. Las reglas sin buenas relaciones conducen a la rebelión. Las reglas dentro del contexto de una relación producen amor y una respuesta correcta. 

Nancy: Ahora bien, habrĆ” momentos en que tĆŗ pienses que las restricciones son razonables, pero tus hijos no lo creen asĆ­, digo, no necesariamente serĆ” asĆ­. Pero quizĆ”s tengan diferentes definiciones de lo que es Ā«razonableĀ».

Josh: Es por eso que siempre negociaba con mis hijos. La mayorĆ­a de los padres piensan que esto es horrible. Pero no es asĆ­. Si no negocio con mis hijos, no van a aprender a tomar decisiones en su propia vida. No aprenderĆ”n a establecer lĆ­mites en sus vidas.

Entonces, se daba esta discusión con ellos: «¿CuÔl crees que sería la hora adecuada para regresar a casa?»

«Bueno, papÔ, creo que la medianoche».

«¿Por qué dices eso?»

«Bueno, papÔ, esto y esto ha estado pasando, y he sido confiable con todo lo demÔs».

Ā«Bueno, hijo, estaba pensando mĆ”s bien en las 10:30, por esto y aquello… Te digo algo… DejĆ©moslo a las 11:15Ā».

¿Ves? En ese contexto mis hijos escuchaban por qué yo prefería esos límites, y yo trataba de entender a mis hijos. A menudo ellos podrían convencerme de que yo estaba equivocado. Si estoy equivocado, quiero cambiar. ¿Cómo haces eso? Negociando con tus hijos.

Ahora, yo soy el padre, y ellos lo saben. Una vez que decĆ­a: Ā«No, hijo, te quiero en casa a las 10:30Ā», ellos sabĆ­an que no habĆ­a nada mĆ”s que hablar. Pero eso casi nunca sucedĆ­a sin negociación. ĀæPor quĆ©? Era parte de mi tutorĆ­a a mis propios hijos el mostrarles cómo establecer lĆ­mites en sus propias vidas.

Eso es lo que amo como papĆ”, negociar con mis hijos. La mayorĆ­a de la gente piensa, Negociar. Bueno, eso es muy negativo. EstĆ”s cediendo. Pero no es asĆ­. Estoy discipulando; estoy moldeando; estoy creando un verdadero seguidor de Jesucristo.

Nancy: Y cuando traspasan los lĆ­mites, ĀæquĆ© pasa entonces?

Josh: Debes ejercer disciplina, debes hacerlo. Mis hijos sabĆ­an siempre…cuando yo establecĆ­a un lĆ­mite…bueno, primero, nunca ejerzas disciplina cuando estĆ”s enojada, irritada o emocional por algo. Es como que no debes ir de compras al supermercado cuando tienes hambre, porque gastas mĆ”s. Igualmente, nunca disciplines cuando estĆ©s enojado porque puedes ser muy severo.

Entonces, su madre venía y me decía: «Cariño, vamos a otra habitación y hablemos». Ella nunca, nunca, decía nada delante de los niños, «cariño, ¿no crees que esto es un poco severo? ¿Sesenta días castigados por llegar quince minutos tarde?»

Yo dirĆ­a que el 90 por ciento de las veces yo retrocedĆ­a. VolvĆ­a a salir, mis hijos siempre estaban esperando justo al otro lado de la puerta, y sabĆ­an que su padre probablemente dirĆ­a algo como esto, Ā«sabes, fui demasiado severo y lo siento. Lo que haremos serĆ” tal cosa…Ā»

Siempre honraba a su madre en presencia de ellos. Yo decĆ­a: Ā«Katie o Kelly o Heather o Sean, serĆ” mejor que le des las gracias a tu madre, porque realmente estarĆ­as en problemas si no hubiera sido por ellaĀ». QuerĆ­a honrar a mi esposa en presencia de mis hijos. En mi caso, yo era a menudo demasiado severo en la disciplina.

Nancy: Y sin embargo ella siempre te apoyaba.

Josh: Ella siempre decĆ­a: Ā«CariƱo, no importa lo que hagas, te apoyaré».

Nancy: Y ella te hablaba respetuosamente.

Josh: He tomado mĆ”s de 17,000 vuelos aĆ©reos. He dado 26,000 charlas, me he quedado en 2,800 hoteles en 138 paĆ­ses. No sĆ© cómo mi esposa lo hace. Seguro se sentĆ­a tan sola. La semana pasada estuve solo en casa, y me sentĆ­a tan solo. Todo me recordaba a Dottie.

Mis hijos nunca, nunca, han escuchado a su madre, ni en lenguaje corporal ni por expresión facial o tono de voz o palabras, decir algo en contra del ministerio al que Dios nos ha llamado…o sobre mi tiempo fuera de casa…o sobre cualquier cosa…nunca. A veces ella ha tenido que morderse la lengua.

Siempre decía cosas como, «¿no es maravilloso que tengamos un padre que nos ame tanto, que nos enseñe acerca de Jesús, con quien nos divirtamos tanto en familia y que también podamos compartirlo con otros jóvenes?» Eso es lo que mis hijos han escuchado toda su vida.

Nancy: Y podrĆ­an haber crecido con resentimiento hacia el ministerio.

Josh: Por el contrario, ellos crecieron amando el ministerio.

Nancy: Y amando al SeƱor.

Josh: AsĆ­ es… Gracias a su madre.

Nancy: Hablemos de las redes sociales, algo de lo que realmente no tuviste que preocuparte cuando tus hijos eran adolescentes, pero algo por lo que todos los padres deben preocuparse ahora. EstĆ”n en todas partes, siempre presentes, 24/7. ĀæCómo les enseƱas a los padres a pensar acerca del manejo de las redes sociales respecto a sus hijos?

Josh: Tienen que entender que una cosa que supera el impacto negativo de las redes sociales son las relaciones. Todo tiene que ver con esto, Nancy. Las redes sociales sin una buena relación con los padres conducen a la rebelión y a relaciones no saludables.

Nancy: Y, sin embargo, las redes sociales (y me refiero a todo tipo de formas: Facebook, Instagram, mensajes de texto, y otras cosas de las que probablemente ni siquiera he oĆ­do hablar) pueden limitar algunas relaciones o robarnos otras… por ejemplo, no puedes tener una conversación en la mesa.

Josh: Eso normalmente sucede donde no hay una buena relación. Cuando un niƱo crece contigo y siempre estĆ”n interactuando y realmente sabe, Ā«mamĆ” y papĆ” estĆ”n pensando en mĆ­ y en mi bienestarĀ», es un escenario diferente, Nancy.

Por otro lado, una de las mayores barreras protectoras para no involucrarse sexualmente son los valores. Los mismos chicos lo dicen. Ellos se levantan sobre los valores que sus padres inculcan en sus vidas. Siempre quise —desde el momento en que nacieron mis hijos— inculcarles valores, principios para vivir, guĆ­as saludables para la vida.

En primer lugar, tenían que verlo en mi vida y en mi relación con su madre. Porque si les enseñaba una cosa, respeto, por ejemplo, y les mostraba falta de respeto hacia su madre, simplemente habría estado negando todo lo que les había enseñado.

Nancy: Ellos tienen que verlo modelado.

Josh: AsĆ­ es. Escuchan mĆ”s lo que hago que lo que digo. Ponen mĆ”s atención a eso. TambiĆ©n, siempre necesito mostrar cómo ese principio estĆ” basado en las Escrituras y cómo puede ser de bendición para sus vidas. Ā«Dios nos ha dado este principio, Āæpor quĆ©? DĆ©jame mostrarte, hijo, dĆ©jame mostrarte, cariƱo, porque si no escuchas, podrĆ­a suceder esto o aquelloĀ».

Cuando se trata de las redes sociales, quieres manejarlo de una manera positiva, no negativa. Si siempre tratas esto con desdĆ©n, Ā«no puedes hacer esto ni lo otro… no puedes participar en aquelloĀ». Los chicos no te van a escuchar. Establece tus propios valores como familia y luego vive esos valores.

Y luego toma las redes sociales, Facebook y todas las demÔs, y les dices: «Bueno, veamos esto». Negocia con tus hijos. Pregúntales, «¿es esto saludable?»

Ā«Bueno, sĆ­, papĆ”, porque…»

Ā«Bueno, dĆ©jame compartir contigo lo que veo aquí…» Y asĆ­ sucesivamente.

Nancy: Creo que es algo que todos hemos visto, niƱos de cuatro, cinco y seis aƱos de edad que ni siquiera pueden apartar sus ojos de una tableta o de un celular. No pueden soltarlos de sus manos o quitarse los auriculares de sus oĆ­dos. No hay comunicación. Es todo un mundo en el que ellos viven… ĀæCómo deben pensar los padres acerca de esto?

Josh: En primer lugar, han perdido el control, y probablemente no han establecido una relación amorosa, Ć­ntima y cariƱosa con sus hijos. Tienes que empezar cuando los hijos son pequeƱos, limitando su acceso a esas cosas.

Nancy: Entonces, Āæeso estĆ” bien?

Josh: Ā”Absolutamente! Por ejemplo, si estuviera criando a mis hijos ahora mismo, con todas estas cosas, cuando los amigos vengan a la casa, yo tendrĆ­a una caja justo en la puerta principal. Todos los telĆ©fonos celulares y tabletas, todo irĆ­a allĆ­, desde el momento en que entran por la puerta.

Creo que podrĆ­a escribir un libro sobre las cosas negativas que pudieran suceder si no haces esto.

Alguno de los chicos podrĆ­a decir, Ā«bueno pero es que tengo que llamar a mi mamÔ…»Y le dirĆ­a, Ā«bueno, ve a la puerta, llama a tu madre y vuelve a poner el telĆ©fono allĆ­Ā». Y esto es para cualquiera de los amigos que visite. 

Y por otro lado, despuĆ©s de las ocho o las nueve de la noche—en punto—tabletas, computadoras, lo que sea, se colocan en el dormitorio principal hasta la maƱana siguiente. Yo no quisiera dejar una computadora o tableta en la habitación de un niƱo con la puerta cerrada.

Nancy: ĀæLes dirĆ­as a tus hijos, Ā«tengo que tener acceso a tu cuenta de Twitter, de Facebook…?Ā»

Josh: Lo harĆ­a, sĆ­, absolutamente. Y no hay nada de malo en eso.

Nancy: Y, Āæles harĆ­as saber, Ā«voy a estar chequeĆ”ndolasĀ»? 

Josh: Ā”SĆ­! Y de nuevo, deberĆ”s negociar con tus hijos, Nancy. No establecerĆ­as un lĆ­mite desde el principio. Pudieras decir: «¿Cómo crees que, como madre, debo entender esto?Ā» Mis hijos son bastante inteligentes, los tres primeros se graduaron con honores. Mi hija, a los cinco aƱos, podĆ­a acorralar a su madre en una discusión. PodrĆ­a ser una gran abogada hoy.

Asƭ que negociaba con los niƱos y siempre podƭa llevarlos a donde yo estaba. Pero a menudo aprendƭa cosas que me permitƭan ceder un poco aquƭ, un poco allƭ. A lo mejor podrƭa darles hasta las nueve en lugar de las ocho de la noche al alcanzar cierta edad, etc.

Pero si no comienzas temprano a hacer esto, cuando lleguen a los trece, catorce, quince años, no podrÔs hacer grandes cambios porque se necesitan años para construir esa relación con el niño. Sí, siempre negociar, y yo diría que el teléfono podría ser prohibido si observas que no le da buen uso.

A menudo, debe estar apagado, y hoy tienes herramientas de rastreo, seguimiento y todo lo demĆ”s. Cuando estĆ”s en la escuela debe estar apagado, o que no lo lleve a la escuela. TambiĆ©n debes establecer pautas sanas. Tenemos que estar en control.

Pero si estĆ”s en control y no tienes la relación, tendrĆ”s rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamĆ”s serĆ” tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conduce a la rebelión. Las computadoras sin una buena relación con tus hijos, conducen a la rebelión. Los telĆ©fonos celulares sin relacionarte con tus hijos, conducen a la rebelión. Ā”Los mensajes de texto sin relación los conducen a la rebelión! Tienes que comenzar cultivando una buena relación y luego negociar con tus hijos. Eso es positivo.

Nancy: SĆ© que con tus hijos, lo que mĆ”s querĆ­as era que ellos amaran a JesĆŗs. Si los niƱos tienen esa relación con el SeƱor, entonces todas estas otras cosas van cayendo en su lugar.

Josh: AsĆ­ es, Nancy, pero esa relación comienza con una relación con uno como padre. Lo que mis hijos piensen de mĆ­, de su papĆ”, inicialmente eso pensarĆ”n acerca de Dios. Y esa es una gran responsabilidad. Porque mientras construĆ­a esta relación con mis hijos…a veces lo estropeaba. No me malinterpretes. CometĆ­a tantos errores. PerdĆ­ la calma muchas veces. Pero siempre lo confesaba. Y esto, incluso, es un mayor testimonio para ellos: el perder la calma y luego confesar, que nunca perderla y verme como perfecto.

Como resultado, entonces, podĆ­a enseƱarles acerca de Cristo. Como resultado, me escuchaban. ĀæTe das cuenta?, se trata de una relación. Es por eso que tengo un capĆ­tulo completo en el libro, Ā«Habla claro con tus hijos sobre el sexoĀ», sobre estos siete principios para construir una relación. Porque incluso para lograr que tus hijos se enamoren de Dios tienes primero que hacer que Ā«se enamorenĀ» de ti.

Nancy: Y cuando se trata de eso, para ti como padre y ahora como abuelo, eres totalmente dependiente del SeƱor para conectar los puntos, para que todo esto tenga sentido para tus hijos. Hablemos un momento sobre el papel de la oración y de la fe en todo esto.

Josh: AsĆ­ es, soy dependiente del SeƱor y de mi esposa. Con respecto al perdón y los hijos, Āæcómo puedes enseƱarle perdón a un niƱo si no te ve a ti perdonando y pidiendo perdón?, Āæsi no te ve perdonando a otros? Mi esposa, Dottie, era la chica mĆ”s popular de la escuela. ĀæSabes por quĆ©?

Si algo sucedía en la mañana, algo como que quizÔ fue muy ruda con ellos o si de alguna manera se había equivocado y no había pedido perdón en el momento, ella entonces llevaba tres chocolaticos al día siguiente. Iba a la escuela y sacaba a ese chico de la clase y le decía: «Me equivoqué. Te debo una disculpa, ¿me perdonas?» Luego le daba los chocolates. Así lo hacía siempre y era conocida por eso.

Una vez, la pequeña amiga de Katie (Katie debía tener unos once o doce años) le dijo: «¿Qué estÔ haciendo tu mamÔ aquí otra vez? Ella estÔ aquí todo el tiempo».

Katie dijo, Ā«bueno, mi mamĆ” hizo algo, y ella vino y me pidió perdónĀ». Y la niƱa le contestó (y esto se quedó en la mente de Katie), Ā«mi mamĆ” nunca ha hecho esoĀ». ĀæVes? Nosotros enseƱamos acerca del perdón modelando el perdón. Si no lo modelas, es muy difĆ­cil enseƱarlo y lograr que el niƱo lo comprenda.

TambiĆ©n, con respecto al amor por otras personas… Cada Navidad hacĆ­amos algo especial. HabĆ­a una mujer a la que todos amĆ”bamos. Era una camarera bastante enfermiza, probablemente de unos cincuenta y cinco o sesenta aƱos de edad. VivĆ­a en un pequeƱo remolque en muy malas condiciones. Le llevamos un pequeƱo pero hermoso Ć”rbol de navidad decorado con luces. Llevamos regalos de Navidad. Los chicos tomaban de su propio dinero para comprarlos.

La visitabamos y le decĆ­amos cuĆ”nto la amamos y cuĆ”nto Dios la amaba, y que querĆ­amos celebrar la Navidad con ella. ColocĆ”bamos el Ć”rbol para ella y dejĆ”bamos los regalos debajo. Eso dejó en la mente de mis hijos que cuando amas a alguien, lo demuestras.

EnseƱas modelando. Tienes que hacerlo para tus hijos. Especialmente para que ellos comprendan estas cosas desde los cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez aƱos.

Con respecto a la oración. Necesitan vernos orar con ellos. Necesitan vernos orar. Necesitan ver nuestra dependencia de Cristo. Ellos oraban tan especĆ­ficamente. AprendĆ­ a orar de manera especĆ­fica escuchando a mis hijos orar que Dios se mostrara poderoso de esta o aquella manera o en esta o aquella cosa.

Me quedaba boquiabierto, porque normalmente yo oraba de manera general, así siempre vería mi oración contestada. Mis hijos oraban tan específicamente, y luego, cuando la respuesta llegaba, nos sentÔbamos y lo platicÔbamos y le dÔbamos gracias a Dios por responder nuestras oraciones.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando sobre por quĆ© tu relación con tus hijos es tan importante. Cuando entras en su mundo a una edad temprana, podrĆ”s tener una influencia mayor sobre sus vidas que la de los medios o que la de sus compaƱeros. El tiempo que pasas junto a ellos te ayudarĆ” a forjar el tipo de vĆ­nculo fuerte del que Josh te ha estado hablando. 

Josh ha escrito sobre estos temas mƔs a fondo en libros tales como:

En la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarĆ”s el acceso para adquirirlos. Estos te pueden ayudar a generar conversaciones con tus hijos que les ayudarĆ”n a prepararse para enfrentar las olas de tentación propias de esta era digital.

Hace unos dĆ­as, en el Reto Mujer Verdadera 365, terminamos de leer GĆ©nesis. Y allĆ­ encontramos un relato muy conocido, y es el de NoĆ© y el arca. En nuestra próxima serie Nancy te ayudarĆ” a ver la cruz de Cristo en esta porción de la Escritura. AcompƔƱanos para esta próxima serie y recuerda que la lectura bĆ­blica para hoy es Ɖxodo capĆ­tulos 22 al 24.

InvitĆ”ndote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las AmƩricas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæJesĆŗs era hombre y Dios ? (2)

Viernes 29 Enero

Porque en Ć©l (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Colosenses 2 : 9

En el mundo estaba, y el mundo por Ć©l fue hecho. Juan 1 : 10

Dios fue manifestado en carne… recibido arriba en gloria.b 1 Timoteo 3 : 16

ĀæJesĆŗs era hombre y Dios ? (2)

Como lo vimos ayer, JesĆŗs afirmaba que era Dios. Pero la santa persona de JesĆŗs revelada en los evangelios tambiĆ©n es la de un hombre humilde y totalmente verdadero. La enseƱanza de JesĆŗs producĆ­a admiración y estaba en perfecta coherencia con sus actos. Sus milagros, al igual que toda su conducta, mostraban que decĆ­a la verdad (Juan 5 : 36).

JesĆŗs era lo que decĆ­a : Dios hecho hombre, quien por amor vino a salvar a su criatura. Esta certeza ilumina todos los pasajes de los evangelios. El hombre Cristo JesĆŗs (1 Timoteo 2 : 5) era la revelación de Dios a los hombres. Juan, quien vivió con los discĆ­pulos una relación muy próxima con JesĆŗs, anunció y dio testimonio de que las cosas que eran desde el principio, lo que habĆ­an oĆ­do, lo que habĆ­an visto sus ojos, lo que habĆ­an contemplado y palpado con sus manos eran verdaderamente ā€œla vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestĆ³ā€ (leer 1 Juan 1 : 1-3).

Ā”Dios hecho hombre ! Este es un gran misterio, un hecho de un alcance incalculable : JesĆŗs, Dios Todopoderoso, creador del universo, nació de una mujer y fue acostado en un humilde pesebre. Dios vivió en la tierra en medio de los hombres, y murió en la cruz como un malhechor para salvar a su criatura rebelde. Ā”Esta es una realidad extraordinaria que se debe creer para tener la vida eterna ! JesĆŗs es la verdad y la vida. Pero tuvo que decir : ā€œY a mĆ­, porque digo la verdad, no me creĆ©isā€ (Juan 8 : 45).

ĀæQuiĆ©n es JesĆŗs ? Respondamos como un discĆ­pulo : ā€œĀ”SeƱor mĆ­o, y Dios mĆ­o !ā€ (Juan 20 : 28).

1 Samuel 23Ā –Ā Mateo 18 : 15-35Ā –Ā Salmo 18 : 7-15Ā –Ā Proverbios 6 : 1-5

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