Santificación, un proceso evidente – 7

Iglesia Bautista Internacional

Serie: La santidad de Dios en personas comunes

7 – Santificación, un proceso evidente

Miguel Núñez

El pastor Miguel Núñez nos lleva a ver la belleza de la Ley de nuestro Dios, haciendo uso de los postulados de Kevin DeYoung en su libro ā€œEl agujero en nuestra santidadā€. Esta clase destaca la conclusión a la que han llegado la mayorĆ­a de los eruditos de que la Ley del SeƱor tiene bĆ”sicamente tres usos: 1. Mostrar el carĆ”cter moral perfecto de Dios y nuestra incapacidad de satisfacer su justicia, empujĆ”ndonos a Cristo. 2. Frenar o restringir a los pecadores y 3. Instruir a los creyentes para que hagan progresos diarios de obediencia. El pastor Miguel nos anima a valorar los mandamientos del SeƱor, pues ellos son buenos y perfectos para nuestra alma, y son ellos los que nos ayudan a avanzar en el proceso de santificación.

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

El simple secreto de una vida que no se hunde – 11

Iglesia EvangƩlica Unida

Serie: Una Fe sencilla

11 – El simple secreto de una vida que no se hunde

Juan Marcos VƔzquez

JUAN MARCOS VƁZQUEZ

Ha sido profesor de teología en los Centros de Educación Teológica de Catalunya y Galicia, presidente de la Unión Evangélica Bautista de España, presidente de la Unión Bautista do Noroeste y presidente del Consello Evanxélico de Galicia. En el año 2014 realizó un viaje misionero a Guinea Ecuatorial, donde estuvo durante 5 meses colaborando en la dirección del Colegio Buen Pastor y la iglesia Bautista de Malabo. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la U.E.B.E.

Ā«El Evangelio SegĆŗn JobĀ» – 12

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

12 – Ā«El Evangelio SegĆŗn JobĀ»

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PƁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org​

Texto: Job 9-10.
Luego de experimentar mucho sufrimiento por un largo tiempo, Job se convence de que Dios estÔ siendo injusto. Es mÔs, él expresa su deseo de demandar a Dios y traerlo ante tribunales. En este programa descubriremos cómo las quejas de Job apuntan hacia la necesidad del evangelio y la importancia de la venida del Señor Jesucristo a la tierra.

SabidurĆ­a para el Corazón es el ministerio internacional de enseƱanza bĆ­blica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al espaƱol por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra pĆ”gina https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/​

ĀæCómo puedo orar por el mundo?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Cómo puedo orar por el mundo?

Daniel Timmer

Nota del editor: Este es el Ćŗltimo de 25  capĆ­tulos en la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

La Iglesia global y el mundo pueden parecer un par extraƱo por el cual orar, pero la relación teológica entre ellos indica que difĆ­cilmente podemos orar por uno sin orar por el otro. La Iglesia sale del mundo y no es del mundo (Jn 17:6), pero a pesar de la diferencia radical que hay entre ellos y de la oposición del mundo al mensaje bĆ­blico (v. 14), la Iglesia solo puede cumplir su misión en el mundo (vv. 15, 18). El mundo no puede ser salvo independientemente de la Iglesia, ya que Dios ha escogido a la Iglesia como Su instrumento para proclamar el evangelio (Rom 10:13). Nuestras oraciones por la Iglesia, como las que estĆ”n registradas en la Escritura, deben enfocarse en lo que la Iglesia necesita para desempeƱar fielmente su misión: esto es, conocer al Dios triuno en toda Su grandeza, y conocer la salvación a travĆ©s de Jesucristo en toda su gloria y plenitud (Ef 1:15-23; Col 1:12); por fidelidad en medio de las pruebas (Ap 2:10); por una proclamación fiel, clara y organizada del evangelio (2 Tim 4:2); y por un estilo de vida (Mt 5:16) y una unidad (Jn 17:20-21) que no perjudiquen el mensaje del evangelio. Los que no vivimos bajo persecución debemos orar especialmente por aquellos que sufren a causa de su fe (Heb 13:3). Finalmente, todas estas peticiones estĆ”n enfocadas en la meta principal de la Iglesia: la gloria del Dios triuno (Ef 3:20-21).

La misión de la Iglesia y el mundo estÔn entrelazados en la misión que el Cristo resucitado encomendó a la Iglesia.

Cuando oramos por el mundo, rogamos que Dios sea glorificado a travĆ©s de aquellos que actualmente se rehĆŗsan a glorificarle (Mt 6:9-10; Rom 1:28), asĆ­ como lo hicimos nosotros en otro tiempo (1 Co 6:11). Puesto que el mundo fue creado para la gloria de Dios, podemos orar confiadamente para que Dios reciba la alabanza debida a Su nombre a travĆ©s de todo el mundo (Sal 67:3, 5; Ap 4:11). Independientemente de la forma y la intensidad de la oposición del mundo (Sal 2:1-3; Jn 15:18-19; Ap 12:1-6), Dios es Rey (Sal 2; 24; 96-99; Ap 5:13-14), y nada puede frustrar Su plan ni resistirse a Su poder.

Por Ćŗltimo, oramos por el progreso del evangelio y por la eliminación de todo lo que obstaculiza que este sea proclamado con compasión por los perdidos (Mt 23:37), y oramos por sabidurĆ­a, amor y confianza en el poder del evangelio mientras testificamos de Cristo al mundo (Mt 5:13-16; Flp 2:12-16; 1 Pe 3:15).

Cuando oramos segĆŗn estas pautas bĆ­blicas, estamos orando para que Dios cumpla Su promesa a Abraham de que por medio de su simiente Ɖl bendecirĆ­a a toda la tierra (Gn 12:1-3). La misión de la Iglesia y el mundo estĆ”n entrelazados en la misión que el Cristo resucitado, quien tiene todo el poder tanto en el cielo como en la tierra (Mt 28:18-20), encomendó a la Iglesia. Oremos para que el evangelio Ā«se extienda rĆ”pidamenteĀ» (2 Tes 3:1) por medio de Su poder y para Su gloria.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Daniel Timmer
Daniel Timmer

El Dr. Daniel Timmer es profesor de Estudios Bƭblicos en el programa de doctorado del Puritan Reformed Theological Seminary en Grand Rapids, Mich. Es lƭder en la Reformed Church de Quebec y sirve en la Facultad de Teologƭa EvangƩlica en Montreal.

La ignorancia garantiza la impiedad

Soldados de Jesucristo

Marzo 23/2021

Solid Joys en EspaƱol

La ignorancia garantiza la impiedad

John Piper

John Piper

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Los atletas (2)

Martes 23 Marzo

El que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legĆ­timamente. He acabado la carrera, he guardado la fe. 2 Timoteo 2 : 5 ; 4 : 7

Los atletas (2)

Como lo vimos ayer, Pablo a menudo se referĆ­a a circunstancias de la vida diaria, tales como competiciones deportivas o eventos militares de su tiempo. Ahora nos presenta otro aspecto de esa competición :

ā€œEl que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legĆ­timamenteā€ (2 Timoteo 2 : 5). En este texto bĆ­blico no se trata solamente de ganar a los demĆ”s. Lo que cuenta tambiĆ©n es la manera de correr.

Es necesario hacerlo ā€œlegĆ­timamenteā€, es decir, obedecer las reglas de este deporte. Al cristiano se le pide conocer las reglas de la vida cristiana y luego ponerlas en prĆ”ctica, en otras palabras, debe seguir las enseƱanzas de la Palabra de Dios.

Al final de su vida, el apóstol Pablo declaró : ā€œHe acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demĆ”s, me estĆ” guardada la corona de justicia, la cual me darĆ” el SeƱor, juez justo, en aquel dĆ­a ; y no solo a mĆ­, sino tambiĆ©n a todos los que aman su venidaā€ (2 Timoteo 4 : 7-8).

ā€œHermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado (el premio) ; pero una cosa hago : olvidando ciertamente lo que queda atrĆ”s, y extendiĆ©ndome a lo que estĆ” delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo JesĆŗsā€ (Filipenses 3 : 13-14).

AsĆ­, Pablo describe su vida como una carrera orientada hacia un solo objetivo, llevada a cabo con toda la energĆ­a posible para lograrlo.

La meta de nuestra carrera es Cristo.

Al llegar a la meta, cuando hayamos acabado la carrera, estaremos ante el Juez justo (2 Corintios 5 : 10). Ā”QuĆ© recompensa serĆ” escuchar al SeƱor decir : ā€œEntra en el gozo de tu SeƱorā€ā€‰!

Ezequiel 18Ā –Ā Hechos 24Ā –Ā Salmo 35 : 22-28Ā –Ā Proverbios 12 : 3-4

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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