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El Blog de Ligonier
Serie: Preguntas claves sobre la oración.
¿Cómo puedo orar por mis hijos?
Burk ParsonsĀ
Nota del editor: Este es el capĆtulo 21 de 25 en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.
Orar por nuestros hijos surge naturalmente cuando entendemos que Dios nos ha hecho criaturas dependientes, creadas para depender del SeƱor. Dios diseñó nuestros corazones con un deseo insaciable de estar en comunión con Ćl. Y aunque la oración no surge fĆ”cilmente, nosotros los que tenemos un corazón que ha sido regenerado por el EspĆritu Santo, no podemos evitar ir una y otra vez a nuestro Padre celestial para darle gracias, alabarlo y pedir Su ayuda.
Queremos que nuestros hijos conozcan al SeƱor y el gozo y el gozo de la comunión y el compaƱerismo con Ćl. Queremos que sean regenerados āque nazcan de nuevoā pero no tenemos la capacidad de hacerlo en nuestras propias fuerzas, ya que solo el EspĆritu Santo tiene la gracia soberana y el poder de salvar a nuestros hijos. Para tal fin, podemos orar por nuestros hijos mientras aĆŗn crecen en el vientre de su madre. Podemos orar primero y ante todo para que Dios soberanamente regenere sus corazones a fin de que tengan una vida nueva en Jesucristo. Podemos orar para que nuestros hijos confĆen en Dios, amen a Dios, amen y obedezcan la Palabra de Dios, confiesen sus pecados a Dios, adoren a Dios y tengan comunión con Dios todos los dĆas de su vida. Podemos orar para que el SeƱor les conceda humildad, sabidurĆa, discernimiento, honor, integridad, amor y gracia en todo en la vida. Podemos orar para que confĆen y sigan al SeƱor toda su vida, para que nunca conozcan un tiempo en el que no confiaron en el SeƱor, y podemos orar para que tengan testimonios excepcionalmente ordinarios de vidas vividas confiando y siguiendo al SeƱor.
Podemos orar para que nuestros hijos confĆen en Dios, amen a Dios, amen y obedezcan la Palabra de Dios, confiesen sus pecados a Dios, adoren a Dios y tengan comunión con Dios todos los dĆas de su vida.
MĆ”s allĆ” de orar por nuestros hijos, quizĆ”s lo mĆ”s fundamental que podemos hacer es modelar una vida de oración ante ellos. Estamos llamados a hacer discĆpulos y la Gran Comisión comienza en casa. Nosotros mismos necesitamos conocer mĆ”s acerca de la oración si vamos a instruir a nuestros hijos de una manera que los prepare para orar genuinamente por sĆ mismos, en nuestra ausencia. A medida que ellos maduran, podemos seguir explicĆ”ndoles quĆ© es la oración y cómo pueden orar. Podemos orar con ellos, por ellos y en torno a ellos. TambiĆ©n podemos orar por sus circunstancias particulares y por la obra de Dios en sus vidas.
Mientras continuamos dependiendo de Dios y disfrutando de la comunión con Ćl, reflejaremos a Cristo en nuestras propias vidas, dirigiendo a nuestros hijos no a nosotros mismos, sino a su Padre celestial; para que asĆ nuestro Dios pueda usarnos, siendo vasijas pecaminosas y rotas, como modelo de una vida de oración arrepentida y fiel en comunión con Ćl. Que nuestros hijos nos vean siempre regocijĆ”ndonos, orando sin cesar y dando gracias en toda circunstancia mientras anhelamos que venga el Reino de nuestro SeƱor y que sea hecha Su voluntad, asĆ en la tierra como en el cielo (1 Tes 5:16ā18; Mt 6:10).
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrewās Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries. Ćl es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en AmĆ©rica y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ĀæCómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.