Cómo estudiar un capítulo de la Biblia – 3

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Cómo estudiar la Biblia

3 – Cómo estudiar un capítulo de la Biblia

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, además de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de Hermenéutica, Exégesis Bíblica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. Está casado con Johanny Pérez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

Llaves del crecimiento espiritual

Esclavos de Cristo

[Reseña] Llaves del crecimiento espiritual — John MacArthur

En los púlpitos de la Iglesia actual, encontramos una gama variada de temáticas que son abordadas con profunda pasión. Lamentablemente, mucho de lo que dice llamarse iglesia, ha propagado con gran fuerza una serie de doctrinas erradas, que no tienen asidero en la Palabra de Dios. Estas doctrinas han sido propagadas y adoptadas por muchas personas con comezón de oír (2 Timoteo 4:3) que simplemente no soportan la sana doctrina.

Los temas más famosos son la autosuperación, la búsqueda del éxito personal y la libertad de la culpa mediante la auto justicia. Sin embargo, si sobre algo hay silencio en la iglesia actual, es sobre el crecimiento espiritual. Dentro de la sociedad que nos encontramos, tal como menciona R.C Sproul al citar a Barth[1], la pereza es uno de los pecados más latentes en el día de hoy. Los creyentes desean la madurez espiritual (o lo que sea que entiendan por ello) anhelando saltar el paso del crecimiento. [pullquote]Desean ser santos, pero sin santificación.[/pullquote] Desean ser cristianos maduros, pero sin andar como Cristo anduvo. En una sociedad marcada por la inmediatez, y por la exigencia de las cosas al instante, ni el parecernos a Cristo queda exento de esa actitud.

Es en este punto donde un libro como el del pastor-maestro de la Grace Community Church, John MacArthur, es de suma relevancia. Mediante su acostumbrada y clara exposición, fuertemente exegética, presenta las “llaves” que nos permiten como creyentes ser bendecidos por los tesoros de Dios. Esta no es una actitud pasiva, es un privilegio activo en la vida de cada creyente,

“Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito”. (Filipenses 2:12-13, LBLA, énfasis añadido)

¿Cómo debemos entender el crecimiento espiritual, ante una iglesia perezosa?


El pastor MacArthur señala:

“Llámelo como quiera: seguir la justicia (1 Ti. 6:11), ser transformado (Ro. 12:2), perfeccionar la santidad (2 Co. 7:1), proseguir a la meta (Fil. 3:14) o edificarse en la fe (Col. 2:7)”. Si bien, reconocer lo que es crecer espiritualmente es de gran relevancia, el punto principal es su propósito. “El objetivo común de todos los cristianos consiste en ser ‘transformados…en la misma imagen’ del Señor (2 Co. 3:18)”.[2]

Tras esa definición, el pastor MacArthur hace un recorrido por las Escrituras, exponiendo las verdades bíblicas que confrontan profundamente al lector a conocer los deleites de Dios, que derivan en bendición para sus vidas. Cada “llave”, es por un lado una exhortación a desearla y a adoptarla, pero a la vez una confrontación de las falencias de la iglesia contemporánea. Los temas tratados irán desde Las Escrituras como “llave maestra”, y de cómo debe ser usada (creyéndola, estudiándola, honrándola, amándola y obedeciéndola), hasta asuntos como la “confesión de pecados” con una explicación maravillosa del Salmo 51. El estudio serio de la Escritura también es otra llave mencionada, esta es una acción fundamental en la vida del creyente, ya que la Palabra de Dios contiene “verdades tan sencillas que incluso el cristiano más nuevo puede comprender y, al mismo tiempo, tan profundas que el creyente más maduro es incapaz de sondear”.[3] Si hay una verdad transversal a todo el libro, es que no hay atajos hacia la madurez espiritual.

Una sociedad doctrinalmente “polvo de estrellas”.
El capítulo 2 es de enorme bendición. En una cultura que puede ser vista y definida como sin rumbo ni propósito, el pastor MacArthur responde, apoyado del Catecismo menor de Westminster, ¿cuál es el propósito principal del ser humano?. Conocida por muchos es la respuesta: la gloria de Dios. Sin embargo para aquellos que mantienen tensiones entre un Dios inherentemente glorioso, y un mandato (privilegio) al hombre de darle gloria, este capítulo puede entregar muchas luces sobre el crecimiento espiritual, y sobre la naturaleza misma de Dios y su dignidad de ser dueño supremo de nuestra adoración.

“En realidad, cuando hablamos de glorificar a Dios, estamos hablando de engrandecer su gloria ante el mundo. Por supuesto, no podemos añadir nada a esa gloria que constituye su misma esencia, pero sí nos es posible reflejar y exaltar la gloria divina delante de los demás”.[4]

El creyente que verdaderamente anhela crecer o iniciar un crecimiento espiritual, tiene a su disposición este gran recurso. Bíblicamente sólido, pastoralmente preciso. El corazón pastoral del pastor MacArthur no deja simplemente al creyente sumido en la desesperación y en el atasco, sino que enseña las herramientas que siempre hemos tenido. Sobre este punto, la labor del Espíritu Santo es exaltada. Mucha gente, afirma MacArthur, trata “de infundir energía a sus vidas espirituales por otros medios. Procuran generar su propio poder, buscan la asistencia de algún tipo de grupo de apoyo o indagan acerca de otras fuentes”.[5] Frente a esa realidad, concluye una afirmación que es completamente pertinente a la actualidad de la iglesia latinoamericana: “Todo menos recurrir a la única fuente de poder que Dios quiso que utilizaran [los creyentes]: Su Espíritu que mora en ellos”.[6]

Un recurso de buenas noticias
Es visible que este libro se sostiene en la misma seguridad del apóstol Pablo, en Filipenses 1:6, cuando dice: estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. (LBLA, énfasis añadido) Sin dejar de lado el hecho, que estamos llamados a ocuparnos en nuestra salvación, en todo ello, es la obra de Dios la que siempre prevalece, es Su gloria la que brilla, y es Su amor por nosotros el que por gracia nos permite crecer por amor a Él (1 Juan 4:19).

Considero que este es sin duda uno de los libros más ricos en las realidades prácticas de la vida cristiana, escritos por el pastor MacArthur. Sin duda, su experiencia le capacita para escribir un libro que en su propia opinión, es tanto una verdad bíblica, como un reflejo de su vida de crecimiento, proceso que no ha sido fácil. Es un libro completamente recomendado; no debe ser solamente leído. Es necesario que sea releído, apuntado en notas y asimilado su mensaje relevante para el crecimiento del Pueblo de Dios.

Como reseñista, recomiendo este libro, pero quisiera tomarme la licencia de invitar a quienes adquieran el texto, a estudiar de manera profunda el capítulo 4 (La obediencia). La exposición bíblica de la historia de Noé, su vida de obediencia, su persistencia en la predicación, su fe absoluta en lo que Dios aseguró (aún sin haber visto siquiera lluvia); es un trabajo maravilloso de la pluma del pastor John MacArthur. Quisiera que los lectores fueran confrontados por dicho capítulo, es un examen profundo de las falsas profesiones de fe en la iglesia, y sin duda una gran oportunidad de examinación de nuestro camino con Dios. ¿Realmente creemos Su Palabra? ¿Incluso si pasaran 100 años? No quiero adelantar más, solo léanlo.

Llaves del crecimiento espiritual: Descubra los tesoros de Dios, es un libro que debe ser leído por los creyentes que desean crecer espiritualmente para la gloria de Dios, y con ello me refiero a todos los creyentes. Dios en toda su revelación en las Escrituras señala que desea una relación con nosotros. Teniendo ya nuestra salvación en Cristo, esta obra le señalará aquellas puertas que dan acceso a un continuo crecimiento en la gracia y en la fe.

“Es maravilloso estar rodeados de bebés, pero estos no ayudan mucho en la casa. Por desgracia, lo mismo podría decirse de bastantes cristianos: su falta de madurez espiritual reduce sobremanera su utilidad para la causa de Cristo”.[7]

John F. MacArthur. Llaves del crecimiento espiritual: Descubra los tesoros de Dios. 2014. Editorial Portavoz. 188pp.
[1] Sproul, R. C. (1996). Cómo estudiar e interpretar la Biblia. Editorial Unilit Miami FL, 33172.
[2] p. 12
[3] p. 149
[4] p. 23
[5] p. 75
[6] p. 75
[7] p. 149

86 – “Una Mirada al Islam”

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

86 – “Una Mirada al Islam”

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

La fidelidad en las cosas pequeñas – Ejemplos bíblicos – 2da parte

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Fidelidad en las cosas pequeñas

La fidelidad en las cosas pequeñas – Ejemplos bíblicos – 2da parte

Robert Rothwell

Nota del editor: Esta es la segunda parte del tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Fidelidad en las cosas pequeñas.

En la primera parte de este artículo, nos enfocamos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era primitiva. En esta oportunidad veremos algunos ejemplos bíblicos durante la era patriarcal.

La era patriarcal

No es sorprendente que también veamos fidelidad en las cosas pequeñas durante la era patriarcal. En diferentes momentos cruciales, Dios usó la fidelidad de un patriarca en deberes pequeños para que Su plan de salvación avanzara.

A Jacob le tomó toda una vida aprender que no puedes servir al Señor usando el engaño. Sin embargo, aun cuando este timador usaba su ingenio para salir de apuros, ponía atención a las cosas pequeñas. Considera el tiempo en que vivió con Labán. Pensando que iba a casarse con Raquel, la hija de Labán, Jacob pasó siete años sirviendo fielmente a su futuro suegro. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, hizo todas las tareas, grandes y pequeñas, que Labán le daba. Entonces, luego de que Labán lo engañara y lo hiciera casarse con Lea, Jacob pasó otros siete años sirviendo fielmente a su suegro para poder casarse con Raquel. Durante siete años más, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, Jacob hizo todo lo que Labán le pidió (Gn 29:1-30). ¿Cuál fue el resultado de todo esto? Jacob recibió dos esposas de las cuales nacieron las doce tribus de Israel, la nación mediante la cual Dios iba a darle Su Mesías al mundo. Además, la fidelidad de Jacob en las cosas pequeñas mientras servía a Labán aumentó tanto la riqueza de Jacob como la de Labán, lo que le permitió al patriarca mantener a su familia y verla crecer en los años posteriores a su servicio (Gn 29:31 – 30:24).

José, el hijo de Jacob, sufrió mucho durante su vida. Sin embargo, a lo largo de toda ella, él fue fiel en las cosas pequeñas. Aunque comenzó como un humilde esclavo en la casa de Potifar, José se convirtió en el mayordomo de la casa debido a su atención persistente a los asuntos de Potifar. Dicho simplemente, no era posible ascender a una posición tan alta en la casa de una autoridad egipcia importante a no ser que uno se asegurara de recordar todos los detallitos involucrados en la buena administración de un hogar. Por tanto, «todo lo que [Potifar] poseía lo dejó en mano de José, y con él allí no se preocupaba de nada, excepto del pan que comía» (Gn 39:1-6). Josué fue tan fiel a su amo que se resistió a las insinuaciones sexuales de la esposa de Potifar. Podríamos haber esperado que José —al terminar en la cárcel debido a que Potifar le creyó más a su mujer que a su mayordomo fiel— pensara dentro de sí: «Esta fidelidad en las cosas pequeñas es absurda. Mira dónde me trajo. De ahora en adelante solo voy a hacer lo que yo quiera y a preocuparme por mí mismo» (ver 39:7-20). Sin embargo, si José alguna vez tuvo tal pensamiento, nunca actuó en conformidad a él. Sí, Dios permitió que José hallara gracia ante los ojos del carcelero, pero no podemos pensar que eso no tuvo que ver con la fidelidad de José en las cosas pequeñas. El carcelero vio en José la misma atención a los detalles que había visto Potifar, y puso a José a cargo de los prisioneros (vv. 21-23). Sabemos lo que pasó después. José llegó a ser conocido como intérprete de sueños, lo que lo llevó a servir a Faraón, a darle alimento a las naciones durante una gran hambruna y a llevar a su familia a Egipto, donde ellos pudieron crecer y convertirse en la nación de Israel. José recorrió este camino siendo fiel en las cosas pequeñas, lo que a su tiempo bendijo al mundo con alimento y con la nación de donde vendría el Salvador.


Nota del editor: En la tercera parte de este artículo,, nos enfocaremos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era del éxodo.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell

Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.

Tan cierto como su Hijo

Soldados de Jesucristo

Marzo 29/2021

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El bien y el mal

Martes 30 Marzo

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! Isaías 5:20

Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Romanos 12:9

El bien y el mal

En los países cristianizados, hasta hace poco tiempo, la conciencia colectiva todavía reconocía una distinción entre el bien y el mal, fundada en la enseñanza de la Biblia, aunque muchos no lo supieran ni reconocieran su autoridad. Hoy, sobre numerosos puntos que la Biblia condena, se prohíbe decir: “Está mal”. El alejamiento de Dios y un ateísmo más o menos marcado borran toda referencia moral. Aún más, so pretexto de secularidad, de libertad, la rebelión contra Dios gana terreno.

Pero la Biblia, la Palabra de Dios, sigue siendo la referencia inmutable del cristiano que quiere ser fiel. Ella siempre le enseña lo que está bien y lo que está mal a los ojos Dios. Le muestra la actitud que debe tener frente a lo que está mal. Lo conduce a hacer el bien en sus relaciones con sus semejantes.

Dios no pide al creyente que trate de mejorar una situación que la Palabra condena, ni que se comporte en el mundo como si este estuviese en orden, ni que se acostumbre a las cosas que ensucian la mente. Incluso en medio de un mundo inmoral, Dios enseña al creyente un camino de pureza aprobado por él. El cristiano aprende a discernirlo mediante la fe, para su bien (Hebreos 5:14). Es el camino que Jesús el Salvador, el hombre perfecto, trazó (Hechos 10:38).

Cristianos, recordemos la oración que Jesús hizo por los que salvó: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).

Ezequiel 23:28-49 – Hechos 28:17-31 – Salmo 37:30-34 – Proverbios 12:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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