“Dios es amor” – 15/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

15/29 – “Dios es amor” (1 Jn. 4:4-10)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Recibiendo lo que pedimos

Gracia Verdad y Vida

Ruben Sarrion

Recibiendo lo que pedimos

Gracia, Verdad y Vida es un ministerio radial con una
 visión radicalmente bíblica, reformada, no-ecuménica, calvinista, enamorada de la Gracia Soberana de Dios.

¿Qué es la doctrina?

Got Questions

¿Qué es la doctrina?

La palabra que se traduce como “doctrina” significa “instrucción, especialmente en lo que se refiere a la aplicación del estilo de vida”. En otras palabras, la doctrina es la enseñanza que se imparte por una fuente autorizada. En la Biblia, la palabra siempre se refiere a las áreas de estudio relacionadas con lo espiritual. La Biblia dice de sí misma que es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Debemos ser cuidadosos con lo que creemos y presentarlo como verdad. Primera de Timoteo 4:16 dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

La doctrina bíblica nos ayuda a entender la voluntad de Dios para nuestras vidas. La doctrina bíblica nos enseña la naturaleza y el carácter de Dios (Salmo 90:2; 97:2; Juan 4:24), el camino de la salvación por medio de la fe (Efesios 2:8-9; Romanos 10:9-10), la instrucción para la iglesia (1 Corintios 14:26; Tito 2:1-10) y la norma de santidad de Dios para nuestras vidas (1 Pedro 1:14-17; 1 Corintios 6:18-20). Cuando aceptamos la Biblia como la Palabra de Dios para nosotros (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21), tenemos una base sólida para nuestra doctrina. Puede haber desacuerdo dentro del cuerpo de Cristo sobre puntos secundarios de la doctrina, tales como la escatología, la organización de la iglesia o los dones del Espíritu Santo. Sin embargo, la verdadera doctrina bíblica es la que incorpora “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27) y saca conclusiones basadas en lo que parece más acorde con el carácter de nuestro inmutable Dios (Números 23:19; Hebreos 13:8).

No obstante, la Biblia no siempre es el fundamento sobre el que la gente o las iglesias construyen sus declaraciones doctrinales. Nuestra naturaleza pecaminosa no se somete fácilmente a los decretos de Dios, por eso a menudo escogemos las partes de la Biblia con las que nos sentimos cómodos y descartamos el resto. O sustituimos lo que Dios dice por una doctrina o tradición hecha por el hombre. Esto no es nada nuevo. Jesús reprendió a los escribas y fariseos por “enseñar como doctrinas los mandamientos de los hombres” (Marcos 7:7; cf. Isaías 29:13). La falsa doctrina era común en los tiempos del Nuevo Testamento, y las Escrituras nos dicen que continuará (Mateo 7:15; 2 Pedro 2:1; 1 Juan 4:1). Segunda Timoteo 4:3 dice, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”.

La Biblia da una severa advertencia a aquellos que enseñarían una doctrina falsa o incompleta simplemente porque es más compatible con las ideas del hombre. Primera de Timoteo 6:3-4 dice: “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe”. El apóstol Pablo escribió palabras duras sobre la perversión del evangelio con la falsa doctrina: “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:7-9).

La doctrina es la cosmovisión por la cual gobernamos nuestras vidas. Si nuestra doctrina se basa sólidamente en las Escrituras, podemos saber que estamos caminando en el camino que Dios diseñó para nosotros. Sin embargo, si no estudiamos la Palabra de Dios por nosotros mismos (2 Timoteo 2:15), somos llevados más fácilmente al error. Aunque hay una variedad de asuntos menores en los que los cristianos no están de acuerdo, la verdadera doctrina es más clara de lo que muchos insinúan. Segunda de Pedro 1:20 dice: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”. Hay una interpretación correcta de todo lo que Dios dice, y es nuestro trabajo discernir ese significado, no crear una interpretación que se adapte a nuestros gustos. Dios quiere que conozcamos Su corazón y nos ha dado Su Palabra sobre la que podemos construir vidas piadosas (ver Mateo 7:24). Cuanto más estudiamos la verdadera doctrina, más entendemos a Dios y a nosotros mismos.

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El Pastor del Señor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

El Pastor del Señor

Max Rogland

Nota del editor: Este es el último de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

¿Oras por tu pastor? Deberías. Los pastores son blancos especiales de los ataques del maligno. Tiempo atrás, el padre de la Iglesia, Juan Crisóstomo, comentó: “El diablo se enfurece con mayor violencia contra los maestros ya que por su destrucción el rebaño también se dispersa”. Los enemigos del Reino de Dios saben que provocar la caída de un pastor, ya sea por medios violentos, tentándolos hasta que caen en inmoralidad o de alguna otra manera, es infligir un gran daño a la causa de Cristo.

Esta relación estratégica entre el pastor y las ovejas se declara explícitamente en Zacarías 13:7: “Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas”. Los escritores de los evangelios se refieren a este mismo pasaje en la narración de la traición y el arresto de Cristo en el monte de los Olivos: «Entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de Mí, pues escrito está: ‘Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán’”» (Mt 26:31; ver también Mr 14:27). La profecía de Zacarías encuentra su cumplimiento final en Jesucristo cuando Él va a la cruz. Cuando el Buen Pastor es herido, Sus discípulos se dispersan (Mt 26:56Mr 14:50-52).

La oración por los pastores y líderes es esencial para la salud y el bienestar de la Iglesia.

El cumplimiento de Zacarías 13:7 en el Nuevo Testamento quizás parece tan obvio que podríamos pasar por alto algunas características sorprendentes de esta profecía mesiánica. Cabe destacar que tanto en su contexto original del Antiguo Testamento como en su cita ligeramente parafraseada del Nuevo Testamento, en realidad es Dios quien está “[hiriendo] al pastor”. El Señor es quien levanta una “espada” en Zacarías 13:7 y le ordena que hiera a Su pastor: “‘Despierta, espada, contra Mi pastor, y contra el hombre compañero Mío’, declara el SEÑOR de los ejércitos”. En otras palabras, aunque el arresto, el juicio, la tortura y la crucifixión de Jesús constituyeron una obra atroz de hombres malvados opuestos al Reino de Dios, al mismo tiempo se estaba llevando a cabo la obra misteriosa del santo propósito y decreto del Señor para la salvación de Su rebaño. Fue tanto la peor obra como la más grandiosa obra que jamás haya sucedido. Encontramos esta asombrosa paradoja a lo largo de las Escrituras, desde las palabras de José a sus hermanos en Génesis 50:20 (“Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”) hasta las de Pedro en el sermón de Pentecostés en Hechos 2:23 (“… a este [Jesús], entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis”). No debemos excusar el comportamiento pecaminoso, pero podemos estar seguros de que incluso los peores actos de los hombres pertenecen a “todas las cosas” que Dios hace que cooperen para nuestro bien (Rom 8:28).

Otro aspecto sorprendente de la profecía de Zacarías que merece una consideración más atenta es el efecto de haber herido al pastor. Puede parecer demasiado obvio para requerir un comentario, pero las ovejas, al igual que las personas, necesitan líderes, y la Biblia es consciente de que las “ovejas que no tienen pastor” (Mt 9:36) son vulnerables y se desvían del camino seguro. La eliminación violenta del pastor del Señor en Zacarías 13:7 da como resultado la dispersión de las ovejas, y esta realidad no solo se exhibe por completo en las narraciones de los evangelios sobre el arresto de Cristo, sino que también vemos el mismo patrón una y otra vez a lo largo de la historia de la Iglesia. Las iglesias que no tienen pastor o cuyo liderazgo pastoral es deficiente tienden a ser más vulnerables espiritualmente y más propensas a experimentar estrés congregacional. Esta es la razón por la que la oración por los pastores y líderes es tan esencial para la salud y el bienestar de la Iglesia.

Sin embargo, aquí vemos nuevamente otra misteriosa paradoja en la profecía de Zacarías. Es cierto que la herida del pastor es la causa de la dispersión de las ovejas. Sin embargo, de una manera asombrosa y totalmente inesperada, la herida del Buen Pastor no solo “dispersa” a las ovejas sino que también las “atrae”. Jesús dice: “Y Yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo” (Jn 12:32; ver también Jn 3:14). Esto podría incluir Su exaltación, pero ciertamente se refiere a “qué clase de muerte iba a morir” (Jn 12:33), es decir, la crucifixión que sufrió en manos de aquellos que le rechazaron (Jn 8:28). Las ovejas de Cristo se dispersaron cuando Él fue herido por primera vez, pero ahora Él está persiguiéndolas, incluso reuniendo a las que están lejos en “un rebaño” con “un solo pastor” (Jn 10:16; ver también Jn 11:51-52).

El mayor golpe contra el Buen Pastor no se produjo cuando fue arrestado en el jardín de Getsemaní, sino en el Gólgota, donde se derramó la sangre del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1:29). Es la “sangre de Su cruz” la que reconcilia todas las cosas con Dios y a Sus seguidores entre sí (Col 1:20). El sacrificio de Cristo estableció el fundamento para la Iglesia de todas las naciones, tanto para judíos como para gentiles, atrayendo a las naciones que antes eran distantes y eliminando la “pared intermedia de separación” para que la Iglesia pueda ser un “nuevo hombre” (Ef 2:13-16). Hiere al Pastor, y las ovejas serán reunidas.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Max Rogland
Max Rogland

El Dr. Max Rogland es ministro principal de Rose Hill Presbyterian Church y profesor asociado de Antiguo Testamento en el Erskine Theological Seminary de Columbia, S.C.

Dos verdades infinitamente fuertes y tiernas

Soldados de Jesucristo

Marzo 11/2021

Solid Joys en Español

Dos verdades infinitamente fuertes y tiernas

John Piper

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Estar juntos nos basta

Jueves 11 Marzo

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2 : 4-5

Estar juntos nos basta

La vida social es un requisito indispensable para todo individuo, también es su situación normal. Vivir con otras personas es una necesidad natural ; por ello en el principio Dios creó a un hombre y a una mujer y los unió. Así constituyó la primera estructura social : la familia.

Pero las necesidades legítimas de colaboración, de compartir capacidades y talentos, nos conducen a tener vidas sociales más amplias que la familia : sociedad, ciudad, naciones…

En el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios organizó la vida colectiva mediante una ley llena de sabiduría, en la cual el respeto hacia el otro tenía toda su importancia.

En el Nuevo Testamento, otra forma de vida colectiva apareció para los creyentes, la Iglesia. Desde entonces, los que somos salvos por la obra de Jesús nos reunimos en torno a ese mismo Jesús, quien está presente, aunque no lo veamos, para alabarlo y servirle.

Dios desea tener una verdadera relación con el hombre, no una religión, sino una comunicación. Quiere ser un Dios cercano, no un concepto incierto. Vivamos estos vínculos estrechos con Jesús, con Dios.

Sea cual sea nuestra generación, estemos dispuestos a vivir en armonía con nuestros vecinos, con nuestras familias, amigos, con nuestros hermanos y hermanas de la familia de Dios, no según una lógica egoísta, sino dando y dándonos a los demás, a semejanza de lo que Cristo hizo.

“La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma” (Hechos 4 : 32).

Ezequiel 6 – Hechos 17 : 1-15 – Salmo 32 : 1-4 – Proverbios 11 : 11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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