“Dios permanece en nosotros” (1 Jn. 4:11-16) – 16/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

16/29 – “Dios permanece en nosotros” (1 Jn. 4:11-16)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Dios te escucha

Gracia Verdad y Vida

Dios te escucha

Ruben Sarrion

Gracia, Verdad y Vida es un ministerio radial con una
 visión radicalmente bíblica, reformada, no-ecuménica, calvinista, enamorada de la Gracia Soberana de Dios.

“¿Qué es blasfemia? ¿Qué significa blasfemar?”

Got Questions

“¿Qué es blasfemia? ¿Qué significa blasfemar?”

Blasfemar es hablar de Dios con desprecio o ser insolentemente irrespetuoso. La blasfemia es un reproche verbal o escrito del nombre de Dios, de su carácter, su obra o sus atributos.

La blasfemia fue un delito grave en la ley que Dios le dio a Moisés. Los israelitas debían adorar y obedecer a Dios. En Levítico 24:10-16, un hombre blasfemó el nombre de Dios. Para los hebreos, un nombre no era simplemente una etiqueta práctica. Era una representación simbólica del carácter de una persona. El hombre en Levítico que blasfemó el nombre de Dios fue apedreado hasta la muerte.

Isaías 36 cuenta la historia de Senaquerib, rey de Asiria, y su intento de desmoralizar a Jerusalén antes de atacar. Tras señalar las muchas victorias de Asiria, dice, “¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?” (Isaías 36:20). Senaquerib cometió blasfemia asumiendo que el Dios de Israel era igual a los dioses falsos de las naciones vecinas. El rey de Judá, Ezequías, recuerda esta blasfemia en su oración a Dios, en la que pide que Dios los libere con el propósito de defender su propio honor (Isaías 37:4, 17). Y eso es exactamente lo que Dios hizo. Isaías 37:36-37 explica, “Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive”. Más tarde, Senaquerib fue asesinado en el templo de su dios Nisroc (Isaías 37:38).

Los seguidores de Dios también son responsables de asegurarse de que su comportamiento no incite a otros a que blasfemen de Dios. En Romanos 2:17-24, Pablo reprende a quienes afirman ser salvados a través de la ley y todavía viven en pecado. Usando Isaías 52:5, Pablo les dice, “el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros” (versículo 24). En 1 Timoteo 1:20 Pablo explica que él había entregado a dos falsos maestros a Satanás para que “aprendan a no blasfemar”; por lo tanto, el promulgar falsa doctrina y hacer que el pueblo de Dios se extravíe, también es una forma de blasfemia.

Jesús habló de un tipo especial de blasfemia, aquella en contra del Espíritu Santo y que fue cometida por los líderes religiosos de su tiempo. La situación era que los fariseos eran testigos oculares de los milagros de Jesús, pero atribuyeron la obra del Espíritu Santo a la presencia de un demonio (Marcos 3:22-30). Su interpretación del santo como algo demoníaco, fue un rechazo a Dios deliberado e inofensivo, y además imperdonable.

La acusación más significativa de blasfemia fue una que resultó ser completamente falsa. Fue por el delito de blasfemia que los sacerdotes y los fariseos condenaron a Jesús (Mateo 26:65). Ellos entendieron que Jesús estaba afirmando ser Dios. Eso en realidad era un reproche sobre el carácter de Dios, si no fuera cierto. Si Jesús fue sólo un hombre que decía ser Dios, él habría sido un blasfemo. Sin embargo, como la segunda persona de la trinidad, Jesús verdaderamente pudo reclamar la verdad (Filipenses 2:6).

El hecho es que, cada vez que hacemos o decimos algo que da a los demás una falsa representación de la gloria, la santidad, la autoridad y el carácter de Dios, estamos blasfemando. Cada vez que distorsionamos nuestra posición como hijos de Dios, estamos dañando su reputación. Afortunadamente, Jesús perdona incluso el pecado de la blasfemia. Pedro atacó el propósito de Jesús (Mateo 16:22), Pablo intentó hacer que otros blasfemaran (Hechos 26:9-18), y los propios hermanos de Jesús pensaron que él estaba loco (Marcos 3:21). Todos se arrepintieron y fueron perdonados.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Cómo debo orar por mi iglesia?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Cómo debo orar por mi iglesia?

Aaron L. Garriott

Nota del editor: Este es el capítulo 22 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Para saber cómo debemos orar por nuestras iglesias, primero necesitamos considerar cómo el Señor Jesucristo ora por Su Iglesia desde los cielos. J. C. Ryle estaba en lo correcto cuando dijo: «Lo que Dios pide por Su pueblo es lo mismo que Su pueblo debe pedir para sí mismo». Esto hace que la oración de Jesús en Juan 17 sea un patrón útil para orar por nuestras iglesias. 

Es importante resaltar la naturaleza espiritual de la oración de Jesús. Esto puede parecer obvio, ya que toda oración es “espiritual”, pero me refiero al propósito (telos) de nuestras oraciones. Muchas cadenas de oración por correo electrónico están llenas de peticiones de salud y financieras. Ciertamente no debemos ignorar la importancia de las necesidades temporales (Fil 4:6), pero debemos orar por ellas en la medida en que sean para fines espirituales. Tal vez el resaltar unas cuantas categorías en Juan 17 respalde esta afirmación.

No todos podemos predicar; no todos podemos dirigir; no todos podemos dar oro y plata, pero todos podemos contribuir con nuestras oraciones.

Perseverancia: Ora para que nadie en la iglesia visible se desvíe, para que los que forman parte de la familia de tu iglesia sean contados entre aquellos de los cuales Cristo dijo que no perdería ni siquiera uno (vv. 11, 23; ver 10:28).

Gozo: Ora por un gozo pleno, constante, comunicable y centrado en Dios (Jn 17:13; ver Sal 16:1121:6).

Protección: Ora por protección contra el mundo, la carne y el diablo, aquel que busca descarriar a las ovejas (Jn 17:15).

Santificación: Ora para que tu iglesia viva en santidad y sea conformada a la imagen de Cristo por la obra del Espíritu Santo (v. 17).

Testimonio: Ora para que tu iglesia testifique de la gloria de Dios revelada en el evangelio de Jesucristo (v.18).

La unidad: Ora por una fraternidad inquebrantable basada en la verdad y por una unidad tangible entre los miembros de tu iglesia (vv. 11, 21-23).

Podemos usar estas categorías para orar tanto por individuos como por grupos de personas. También podemos usarlas para orar por la Iglesia universal o por la iglesia local.

La unidad es la categoría más prominente en la oración de Jesús. Desafortunadamente, es probable que sea por la que menos oramos. Jesús ora para que la unidad de Su Iglesia refleje la unidad de la Divinidad (v. 11). De la misma manera en que nuestra vida debe reflejar nuestra unión mística con Cristo, así también debe reflejar la unión que existe entre nosotros. Como ovejas de Cristo, muchas veces actuamos como si perteneciéramos a pastores y a rebaños diferentes. Pero la unidad del cuerpo bajo la guianza de su Cabeza es la que testifica al mundo la veracidad del evangelio (v. 21).

Charles Spurgeon exhortó a su iglesia: «No todos podemos predicar; no todos podemos dirigir; no todos podemos dar oro y plata, pero todos podemos contribuir con nuestras oraciones». Orar por nuestras iglesias alinea nuestros afectos con los afectos de Dios, quien «ama las puertas de Sión» (Sal 87:2). Richard Sibbes señaló que «las oraciones por la Iglesia [de Cristo] son aceptadas porque son para el beneficio de Su amada». Más aún, orar por la perseverancia, el gozo, la protección, la santificación, el testimonio y la unidad de nuestras iglesias asegura que nuestras oraciones están alineadas con la oración de Jesús, y ellas son un medio crucial por el cual Dios cumple Su promesa de «[hacer] bien con [Su] benevolencia a Sión» (Sal 51:18).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Aaron L. Garriott
Aaron L. Garriott

Aaron L. Garriott es editor principal de Tabletalk Magazine, profesor adjunto residente en la Reformation Bible College de Sanford, Fla., y graduado del Reformed Theological Seminary en Orlando, Fla.

Por qué debemos asirnos de nuestra esperanza

Soldados de Jesucristo

Marzo 18/2021

Solid Joys en Español

Por qué debemos asirnos de nuestra esperanza

John Piper

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

¿Escuchar a Dios o al diablo ?

Jueves 18 Marzo

(Jesús dijo :) El diablo… ha sido homicida desde el principio… es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. Juan 8 : 44-45

¿Escuchar a Dios o al diablo ?

¿Quién es el diablo para nosotros hoy ? ¿Tratamos de domarlo haciéndonos amigos de ese ser corrupto, mentiroso y violento, llegando incluso a invocarlo en ciertas canciones ? ¿Aceptamos su esclavitud ? ¿Le servimos mediante diversas adicciones o practicando brujería para obtener el poder y la riqueza ? ¿Ignoramos que una de sus victorias es conseguir que los hombres nieguen su existencia y hagan a Dios responsable del mal ?

La Palabra de Dios es clara sobre la existencia de Satanás y el papel que desempeña. En varias ocasiones Jesús habla de él. Satanás es poderoso, su astucia y sus mentiras se multiplican terriblemente en nuestros días. Desvía a los hombres mediante razonamientos insidiosos para alejarlos de los pensamientos de Dios.

A una persona que esté atormentada en su conciencia, humillada y convencida de su mal estado ante Dios, Satanás le soplará al oído : no sirves para nada, eres demasiado culpable para que Dios te perdone ; es demasiado tarde.

A otra persona que no ha cometido una falta grave y todavía piensa bien de sí misma, sin duda Satanás le dice : no eres perfecta ; nadie lo es. Pero tienes todo el tiempo para convertirte ; aprovecha primero un poco de la vida.

Sabe emplear un lenguaje religioso con los que dudan y al mismo tiempo persuade a los incrédulos de que no hay Dios, ni juicio, ni infierno, y que es importante disfrutar todos los placeres de la vida porque cuando uno muere todo acaba.

¿A quién queremos servir ? ¿Al enemigo de nuestras almas, o al Dios que nos amó y dio a su Hijo para salvarnos ?

Ezequiel 13 – Hechos 21 : 1-16 – Salmo 34 : 7-14 – Proverbios 11 : 25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch