Yo Soy La Vid

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Aposento Alto

Sermones IBSJ

“Yo Soy La Vid” – Juan 15:1-8

Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

4 Maneras En Que Los Cristianos Pueden Navegar Por La Confusión Cultural En Torno Al Género En La Próxima Década

Evangelio.Blog

4 Maneras En Que Los Cristianos Pueden Navegar Por La Confusión Cultural En Torno Al Género En La Próxima Década

Por: Carl R. Trueman

Tres Fundamentos Básicos Del Transgénero

La cuestión de la identidad transgénero parece que va a ser importante para los cristianos, tanto en asuntos de la vida pública como de la atención pastoral, en un futuro próximo. El furor que rodea todo, desde las políticas de los baños escolares hasta los deportes femeninos, pasando por los derechos respectivos de padres e hijos, garantiza su presencia en la política. Y el hecho de que cada vez más adolescentes afirmen experimentar disforia de género significa que es algo sobre lo que todas las iglesias y pastores harían bien en reflexionar.

El transgenerismo se apoya en tres fundamentos básicos para su plausibilidad. En primer lugar, conecta con la teoría de género desarrollada por Judith Butler, que considera el género como algo performativo. En resumen, ser hombre o ser mujer es desempeñar un papel o actuar de una manera determinada que la sociedad espera de quienes denomina hombres o mujeres. La biología no es realmente el factor importante aquí: el hecho de que se esperen ciertos comportamientos de los que tienen características sexuales masculinas y otros de los que tienen características femeninas es una expectativa construida socialmente. Esto desvincula efectivamente el género (el rol) del sexo (la biología).

En segundo lugar, depende de la tecnología. En las sociedades primitivas, los hombres y las mujeres se distinguían porque la mera fuerza física de los hombres significaba que eran más adecuados para el trabajo que lo requería. El desarrollo de la maquinaria industrial y, ahora, de la tecnología informática ha neutralizado en gran medida la importancia de esta diferencia física. Luego, la llegada de procedimientos médicos, quirúrgicos y hormonales, ha hecho plausible la idea de que se puede hacer que el cuerpo se doblegue a nuestra voluntad en la cuestión del género.

En tercer lugar, se basa en la amplia convicción moderna de que nuestro yo -lo que somos- es esencialmente psicológico. Nuestro verdadero yo es lo que sentimos o pensamos que somos. Por supuesto, es un poco más complicado que simplemente inventarnos a nosotros mismos a través de un monólogo interno. La sociedad en la que vivimos configura lo que consideramos deseable y plausible en cuanto a nuestra identidad. Pero la cuestión básica es ésta: eres la persona que crees que eres. ¿Tienes un cuerpo de hombre pero te sientes mujer? Entonces eres una mujer.

Ante esto, ¿cómo podría responder un cristiano? Parece que hay que hacer una serie de observaciones.

1. Separar Las Ambiciones Políticas Y La Atención Pastoral.

En primer lugar, es necesario hacer una distinción básica en esto (como en todos los asuntos relacionados con las cuestiones LGBTQ+) entre la oposición a las ambiciones políticas del movimiento en general y el cuidado pastoral de los individuos.

Esto es importante porque si no se hace así se llegará a uno de los dos resultados desafortunados: o bien no se mostrará compasión hacia el individuo que lucha con la confusión de género o se mostrará demasiada compasión hacia un movimiento decidido a desmantelar cualquier distinción entre hombre y mujer en la esfera pública.

2. Debemos Reconocer El Elemento De Verdad.

En segundo lugar, es importante reconocer que la teoría de género, como muchas otras filosofías fundamentalmente incorrectas, contiene un elemento de verdad. La forma de entender los papeles de los hombres y las mujeres varía de una época a otra y de un lugar a otro.

Teniendo en cuenta esto, es importante que al defender la distinción entre hombres y mujeres y la importancia de la biología para esa distinción, no acabemos defendiendo nuestras propias expectativas culturales de lo que deben hacer los hombres y las mujeres -cómo deben “desempeñar” sus papeles- como si fueran idénticas a la enseñanza bíblica. Eso es identificar la piedad con nuestra manera de hacer las cosas (y por lo tanto considerar a otras culturas como fundamentalmente defectuosas o pecaminosas) y nos hace muy vulnerables a las críticas del lobby transgénero, que entonces puede alegar fácilmente que simplemente nos estamos entregando al chovinismo cultural.

3. Comprender El Aspecto Comunitario.

En tercer lugar, es útil comprender la naturaleza comunitaria del fenómeno. El hecho de que el número de adolescentes con disforia de género haya aumentado en los últimos años no demuestra que siempre haya habido un gran número de ellos en nuestra sociedad y que siempre hayan tenido miedo de salir del armario.

Más bien es un indicio de que la transexualidad goza en la actualidad de caché como medio de pertenencia, como forma de expresarse de una manera que garantiza la pertenencia y el estatus en un grupo.

4. Comprender El Contexto Cultural Más Amplio.

En cuarto lugar, debemos familiarizarnos con el contexto cultural más amplio en el que el transgenerismo se ha convertido en algo plausible y con los hechos y las cifras que demuestran el trágico impacto que está teniendo en las vidas de muchas personas que deciden someterse a tratamientos hormonales y operaciones de cambio de sexo. Es mucho lo que está en juego políticamente en este asunto; pero lo más trágico es que hay innumerables y desgarradoras historias personales de cuerpos mutilados y vidas arruinadas. El trabajo de Ryan Anderson es especialmente útil en este sentido. Su libro, When Harry Became Sally, contiene muchos datos y también numerosos testimonios personales que ayudan a poner de manifiesto tanto las cuestiones médicas como las individuales.

El Papel de la Iglesia

Sin embargo, aunque hay cosas que podemos hacer como cristianos individuales para informarnos mejor sobre el asunto y tratar de actuar con convicción y compasión cuando nos enfrentamos a las cuestiones de género que se manifiestan tanto en la plaza pública como en el lugar de trabajo y en nuestras familias, la Iglesia también debe desempeñar su papel. Ya he señalado que una parte importante de la actual revolución transgénero es el papel de la comunidad en el moldear las expectativas individuales y la canalización de nuestros deseos. Eso es una parte básica de lo que significa ser humano: nuestro sentido de sí mismo, de lo que somos, siempre está moldeado a un nivel profundo por las comunidades en las que nos encontramos. Por eso la comunidad desempeña un papel tan importante en la Biblia, desde el pueblo de Israel hasta la iglesia apostólica. Y es la razón por la que a Pablo le preocupa tanto que los cristianos se mantengan en buena compañía porque, como dice, la malas compañías corrompen la moral: tendemos a adoptar las actitudes y el comportamiento de la compañía que tenemos o de la comunidad en la que vivimos.

La persona que lucha contra la disforia de género es alguien que, por definición, no se siente a gusto ni siquiera en su propio cuerpo. Esa sensación de malestar no puede eliminarse de la noche a la mañana. Pero debemos recordar que es, en cierto sentido, uno de los últimos modismos para expresar ese malestar que todos sentimos en un mundo que no es como debería ser y que está, por así decirlo, fuera de lugar. Aquí es donde la iglesia como comunidad confesional, disciplinada y de adoración se vuelve tan crítica.

Por ello, si la Iglesia ha de mantenerse firme frente a la cacofonía de identidades que envuelve ahora nuestro mundo -de la que el caos de género es sólo un ejemplo-, debe ser una comunidad fuerte en la que la gente sienta un profundo sentido de pertenencia y en la que, por tanto, se forme y fomente el sentido más profundo de sí misma. Esto implica tres cosas: una clara adhesión a la enseñanza bíblica en las áreas de identidad (nuestra identidad se encuentra en Cristo) y sexualidad (los deseos sexuales o nuestras convicciones internas sobre el género no son, en última instancia, constitutivos de lo que somos); un enfoque disciplinado de la adoración corporativa, ya que es donde Dios se encuentra con su pueblo y donde se nos recuerda quiénes somos; y un enfoque amoroso de la comunidad donde nos preocupamos genuinamente por los demás, mostramos hospitalidad y llevamos las cargas de los demás. Cada uno de estos elementos es vital para dar forma a lo que somos.

La Iglesia del futuro tendrá que ser mucho más consciente de quién es. Ya no puede confiar en la imaginación moral externa de la sociedad para reforzar sus principios éticos más básicos. Al contrario, la imaginación moral de la sociedad hace que la postura de la Iglesia en temas como el género y la sexualidad parezca profundamente inverosímil.

Carl Trueman is el autor de The Rise and Triumph of the Modern Self: Cultural Amnesia, Expressive Individualism, and the Road to Sexual Revolution.

Evangelio.Blog: https://evangelio.blog/2021/02/22/4-maneras-en-que-los-cristianos-pueden-navegar-por-la-confusin-cultural-en-torno-al-gnero-en-la-prxima-dcada/#more-28662

El cristiano y la política – 82

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

82 – El cristiano y la política

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

www.entendiendolostiempos.org

El Rey mesiánico

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

El Rey mesiánico

Robert J. Cara

Nota del editor: Este es el séptimo de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

El Salmo 2 enfatiza el reinado mesiánico o mediador de nuestro Señor Jesucristo. Es decir, Cristo siempre ha sido eternamente Rey como el segundo miembro de la Deidad, pero el Salmo 2 habla de Su reinado como el Dios-hombre y mediador del pacto de la gracia.

Este salmo ayudó a los escritores del Nuevo Testamento a comprender partes de los aspectos multifacéticos del reinado de Jesús. El Salmo 2 es citado explícitamente cuatro veces: dos veces en Hechos (Sal 2:1-2 en Hch 4:25-27Sal 2:7 en Hch 13:33) y dos veces en Hebreos (Sal 2:7 en Heb 1:55:5). Porciones del Salmo 2:9 también son mencionadas en Apocalipsis (2:27; 12:5; 19:15). Examinaremos estas cuatro citas específicas.

El Salmo 2 fue escrito por David y trata, en última instancia, acerca del Señor Jesucristo. Se divide en cuatro secciones: (1) hay enemigos contra Dios el Padre y Su “ungido”, Jesús (vv. 1-3); (2) Dios el Padre se ríe de Sus enemigos y declara que ha puesto a Su “Rey sobre Sión” (vv. 4-6); (3) Jesús dice lo que el Padre le ha dicho: Jesús es el “Hijo”, y Él destruirá a los enemigos de Dios con una “vara de hierro” (vv. 7-9); y (4) David alienta/advierte a todos que sirvan a Dios el Padre y a Jesús Su Hijo, concluyendo que “bienaventurados son todos los que en Él [Jesús] se refugian” (vv. 11-12).

Habrá enemigos contra Jesús y Su reino, pero Él triunfará.

En Hechos, Pedro y Juan son arrestados por hablar sobre la resurrección de Cristo y afirmar que un hombre cojo fue sanado en el nombre de Jesús. Posteriormente, ellos son liberados (Hch 4:1-22). Al regresar al cuerpo de la Iglesia, los creyentes citan el Salmo 2:1-2: “¿Por qué se enfurecieron los gentiles y los pueblos tramaron cosas vanas? Se presentaron los reyes de la tierra, y los gobernantes se juntaron a una contra el Señor y contra Su Ungido [griego Christos]” (Hch 4:25-26). Los creyentes concluyen que este texto se refería a aquellos que conspiraron y actuaron contra Jesús el Cristo: Herodes, Poncio Pilato, algunos gentiles y algunos judíos (v. 27). Además concluyen que este texto también se refiere a Pedro, Juan y a ellos mismos debido a su conexión con Jesús (v. 29). Por supuesto, como el Salmo 2 continúa indicando, el Cristo sería victorioso, al igual que aquellos conectados a Su reino. En el contexto de Hechos 4, Jesús había resucitado; Pedro, Juan y otros continuaron sanando y hablando con valentía acerca de Cristo (vv. 30-31). Sí, habrá enemigos contra Jesús y Su reino, pero Él triunfará (ver Ap 12:519:15).

El Salmo 2:7: “Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy”, es citado tres veces en el Nuevo Testamento: Hechos 13:33 y Hebreos 1:55:5. La palabra hijo era una forma común en el Antiguo Testamento para referirse a varios reyes davídicos y también al Rey davídico, el futuro Mesías. Indica una relación especial entre el rey y Dios.

En su primer viaje misionero, Pablo pronunció un sermón en la sinagoga de Antioquía de Pisidia (Hch 13:16-41). Él cuenta las buenas noticias de salvación que están relacionadas con la muerte y resurrección de Jesús. En relación específicamente con la resurrección, Pablo cita tres textos del Antiguo Testamento: Sal 2:716:10; e Is 55:3. El Salmo 2:7 es citado en Hechos 13:33: “Hijo Mío eres Tú; Yo te he engendrado hoy”. Por supuesto, aquí “engendrado” no significa biológicamente nacido, sino que, en Su resurrección, Jesús ha entrado en otra etapa de Sus deberes reales. Como el poderoso Rey sentado a la diestra de Dios, Él puede efectuar la salvación de Su pueblo (ver Hch 4:11-12).

En Hebreos 1:5, el Salmo 2:7 es citado y la palabra “Hijo” es enfatizada. El autor de Hebreos está señalando que Jesús es mejor que los ángeles porque es llamado el “Hijo”, y a ellos no se les da este título. Un segundo texto es citado para demostrar que Jesús es este Hijo especial: “Yo seré Padre para Él, y Él será Hijo para Mí” (2 Sam 7:14Heb 1:5). El contexto de 2 Samuel 7:14 es la iniciación trascendental del pacto davídico. Estos dos versículos se combinan para enfatizar aún más la relación única entre Dios el Padre y Su Hijo Rey. Después de la resurrección de Jesús, un aspecto de Su reinado mediador (Heb 8:69:15) es el poder: “se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (1:3).

La tercera cita del Salmo 2:7 está en Hebreos 5:5. Aquí se resalta un aspecto diferente. En el contexto de discutir los aspectos sacerdotales y reales del ministerio de Jesús, se señala que Jesús no se exaltó a Sí mismo sino que fue designado (“engendrado”) por Dios el Padre. Este aspecto de no exaltarse a Sí mismo fue prefigurado por el sumo sacerdote del Antiguo Testamento, quien tampoco se eligió a sí mismo (5:4-6). Además, la vida terrenal de Jesús exhibió esta humilde cualidad como nuestro líder/rey: “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos” (Mr 10:45).

Ciertamente, puede decirse acerca de Jesús el Rey: “bienaventurados son todos los que en Él se refugian” (Sal 2:12).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert J. Cara
Robert J. Cara

El Dr. Robert J. Cara es rector, director académico y profesor del Nuevo Testamento de Hugh and Sallie Reaves en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, Carolina del Norte. Es autor de Cracking the Foundation of the New Perspective on Paul [Quebrando los cimientos de la nueva perspectiva sobre Pablo] y de un próximo comentario sobre el libro de Hebreos.

Gozar de su plenitud

Soldados de Jesucristo

Marzo 01/2021

Solid Joys en Español

Gozar de su plenitud

John Piper

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Su nueva felicidad

Lunes 1 Marzo

Me alegré en tu salvación. 1 Samuel 2 : 1

Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros ; estaremos alegres. Salmo 126 : 3

Su nueva felicidad

Manuel acababa de enterarse de que a su madre le habían diagnosticado un cáncer fulminante… ¡Qué golpe tan fuerte, qué terrible dolor !

“Mi madre va a morir y no puedo ayudarla, no puedo decirle nada que la consuele”. En medio de su desesperación clamó a Dios, a quien no conocía : “Te necesitamos. Si existes, revélate a mí”.

Algunos días después Manuel se encontró con un cristiano ; este le habló de Jesús el Salvador, quien nos libra de nuestra miseria moral y quiere calmar nuestro dolor. También evocó sus misericordias, la esperanza que tiene el creyente de estar pronto con el Señor eternamente, en la casa del Padre en la que todas las lágrimas serán secadas y donde no habrá más muerte (Apocalipsis 21 : 4).

¡Qué maravilloso descubrimiento en medio de su dolor ! Manuel creyó y aceptó a Jesucristo como su Salvador personal. Enseguida quiso compartir su nueva felicidad con su madre. Le habló con convicción y esto interpeló la conciencia de su madre. Entonces vio cómo Jesús llenaba su corazón de paz.

La enfermedad se llevó a esa amada madre pero el buen Pastor la tomó en sus brazos. Manuel testificó emocionado : “Apenas me atrevo a decirlo, pero los últimos días que pasé con mi madre fueron los más bellos de mi vida. ¡Teníamos algo tan grande para compartir ! Jesús había llenado nuestros corazones de un amor y una paz que es imposible describir”.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46 : 1). Cristo Jesús hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1 : 20).

2 Samuel 21 – Hechos 10 : 1-24 – Salmo 28 : 1-5 – Proverbios 10 : 24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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