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Serie:Preguntas claves sobre la oración
ĀæMi pecado obstaculiza mis oraciones?
David E. Briones
Nota del editor: Este es el capĆtulo 16 de 25 en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.
La respuesta es sĆ. El pecado claramente obstaculiza las oraciones del pueblo de Dios. Muchos versĆculos confirman esto (por ejemplo: Sal 66:18; Pr 28:9; Is 59:2; Jn 9:31; 1 Pe 3:7, 4:7). Pero la pregunta mĆ”s especĆfica que responderemos en este breve artĆculo es: āĀæImpide mi pecado que Dios me conceda lo que pido?ā. El versĆculo que aborda esa pregunta directamente es Santiago 4:3: āPedĆs y no recibĆs, porque pedĆs con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeresā. Vamos a considerar lo que este texto dice y lo que no dice.
Santiago 4:3 dice que no recibiremos lo que pedimos si nuestros motivos son egoĆstas; es decir, si queremos algo de parte de Dios simplemente para āgastarlo en [nuestros] placeresā. Anteriormente, Santiago mencionó cómo estas āpasiones⦠combaten en vuestros miembrosā (v. 1), pero la gente parece estar perdiendo en la batalla. Quieren las dĆ”divas de Dios para satisfacer sus deseos pecaminosos. Usan herramientas cristianas para alcanzar la meta no cristiana de la autogratificación. JesĆŗs ciertamente dijo a Sus discĆpulos: āPedid, y se os darĆ”ā (Mt 7:7). Pero el motivo con el que uno pide debe estar basado en la segunda y la tercera petición del Padre nuestro: āVenga Tu reino. HĆ”gase Tu voluntad, asĆ en la tierra como en el cieloā (Mt 6:10). La persona que ora de esta manera desea las dĆ”divas de Dios para glorificarle y gozarse en Ćl, tanto ahora como para siempre.
No siempre podremos entender el porqué, pero siempre debemos confiar en que nuestro buen Dios nos darÔ lo que mÔs nos convenga según Su voluntad.
Sin embargo, Santiago 4:3 no estĆ” diciendo que recibiremos todo lo que deseemos si tenemos motivos piadosos, un corazón lleno de fe y amor por el SeƱor Jesucristo y una voluntad completamente alineada con la voluntad de Dios. A diferencia de muchos predicadores actuales del evangelio de la prosperidad, Dios no es un cajero automĆ”tico divino. El hecho de que Ćl tenga fondos inagotables a Su disposición no significa que podemos simplemente retirar cualquier cantidad que deseemos, cuando sea que deseemos, para cualquier cosa que deseemos. El SeƱor es soberano y bueno. Ćl sabe precisamente lo que necesitamos y lo que no necesitamos. Necesitamos repetir la oración de JesĆŗs: āNo se haga Mi voluntad, sino la Tuyaā (Lc 22:42).
Lo contrario tambiĆ©n es verdad. El hecho de que nuestra oración no sea contestada en la manera que deseamos no significa que hay algĆŗn pecado oculto en nuestra vida o que nos falta fe. Claro, eso puede ser verdad. El pecado puede obstaculizar nuestras oraciones, pero no siempre es verdad que una oración obstaculizada significa que hay pecado presente. Un ānoā de parte de Dios es una respuesta a la oración. Y este Dios que dice ānoā da esa respuesta para nuestro bien y para Su gloria. No siempre podremos entender el porquĆ©, pero siempre debemos confiar en que nuestro buen Dios nos darĆ” lo que mĆ”s nos convenga segĆŗn Su voluntad.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El Dr. Briones es profesor de Nuevo Testamento en Reformation Bible College en Sanford, Florida. Es autor de Paul’s Financial Policy: A Socio-Theological Approach [La polĆtica financiera de Paul: Un enfoque socio-teológico].