7 Rasgos de un verdadero discĆ­pulo

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Siguiendo a JesĆŗs

7 Rasgos de un verdadero discĆ­pulo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

5 – LA LEY DE DIOS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

1.Ā LA REVELACIƓN

5 – LA LEY DE DIOS

R.C.Sproul

Dios gobierna a su universo por la ley. La propia naturaleza funciona bajo su gobierno providencial. Las así denominadas leyes de la naturaleza son simples descripciones de la manera normal que Dios tiene de ordenar su universo. Estas «leyes» son expresiones de su voluntad soberana.

Dios no le rinde cuentas a ninguna ley fuera de sĆ­ mismo. No existen normas cósmicas independientes que obliguen a Dios a obedecerlas. Por el contrario, Dios es su propia ley. Esto decir que Dios actĆŗa de acuerdo con su propio carĆ”cter moral. Su propio carĆ”cter no es solo moralmente perfecto, sino que es el patrón estĆ”ndar de la perfección. Su acciones son perfectas porque su naturaleza es perfecta, y Ɖl siempre actĆŗa de acuerdo con su naturaleza. Por lo tanto, Dios nunca es arbitrario, caprichoso o antojadizo. Siempre hace lo que es correcto.

Como criaturas de Dios, a nosotros tambiĆ©n se nos exige que hagamos lo que es correcto. Dios nos exige que vivamos una vida de acuerdo a su ley moral, la cual nos ha revelado en la Biblia. La ley de Dios es el estĆ”ndar de justicia y la norma suprema para juzgar el bien y el mal. Dios tiene la autoridad para imponernos obligaciones, para exigir nuestra obediencia, y exigir el compromiso de nuestras conciencias, porque Ɖl es nuestro soberano. TambiĆ©n tiene el poder y el derecho para castigar la desobediencia cuando violamos su ley. (El pecado puede ser definido como la desobediencia a la ley de Dios.)

Algunas leyes de la Biblia estÔn directamente basadas en el carÔcter de Dios. Estas leyes reflejan los elementos transculturales y permanentes de las relaciones, tanto divinas como humanas. Otras leyes obedecieron a condiciones pasajeras de la sociedad. Esto significa que algunas leyes son absolutas y eternas, mientras que otras pueden ser anuladas por Dios por razones históricas, como las leyes ceremoniales y de dieta de Israel. Solo Dios puede abolir dichas leyes. Los seres humanos nunca tienen la autoridad para abolir la ley de Dios.

No somos autónomos. Es decir, no se nos permite vivir de acuerdo con nuestra propia ley. La condición moral de la humanidad es la de heteronomía: vivimos bajo la ley de otro. La forma específica de heteronomía bajo la cual vivimos es la teonomía, o la ley de Dios.

Resumen

l. Dios gobierna al universo por leyes. La gravedad es un ejemplo de las leyes de Dios para la naturaleza. La ley moral de Dios estĆ” en los Diez Mandamientos.

2. Dios tiene la autoridad para imponer obligaciones a sus criaturas.

3. Dios actĆŗa de acuerdo a la ley de su propio carĆ”cter.

4. Dios nos revela su ley moral a nuestras conciencias y en la Escritura.

5. Solo Dios tiene la autoridad para abolir sus leyes.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ex. 20:1-17

Ps. 115:3

Mat. 5:17-20

Rom. 7:7-25

Gal. 3:23-29

AutonomĆ­a = Auto nomos = Ley propia

HeteronomĆ­a = Hetera nomos =  Ley de otros

TeonomĆ­a =  Theo nomos =  Ley de Dios

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y tambiĆ©n se puede escuchar en lĆ­nea. Escribió mĆ”s de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, MoisĆ©s y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTƍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

ĀæQuĆ© es la regeneración de acuerdo a la Biblia?

Got Questions

Nicodemo «NAcer de nuevo»

¿Qué es la regeneración de acuerdo a la Biblia?

Otra palabra para regeneración es segundo nacimiento, relacionada con la frase bĆ­blica Ā«nacer de nuevoĀ». Nuestro segundo nacimiento se distingue de nuestro primer nacimiento, cuando fuimos concebidos fĆ­sicamente y heredamos nuestra naturaleza pecaminosa. El nuevo nacimiento es uno que es celestial, espiritual y santo, que resulta en la vivificación espiritual de nuestro ser. El hombre en su estado natural estĆ” Ā«muerto en delitos y pecadosĀ» hasta que sea Ā«vivificadoĀ» (regenerado) por Cristo. Esto sucede cuando Ć©l pone su fe en Cristo (Efesios 2:1).

La regeneración es un cambio radical. Tal como nuestro nacimiento físico resultó en un nuevo individuo entrando en un mundo terrenal, nuestro nacimiento espiritual resulta en una nueva persona que entra en el reino celestial (Efesios 2:6). Después de la regeneración, comenzamos a ver, a oír y a buscar las cosas celestiales; empezamos a vivir una vida de fe y de santidad. Ahora Cristo estÔ formado en los corazones; ahora somos partícipes de la naturaleza divina, habiendo sido hechos nuevas criaturas (2 Corintios 5:17). Dios y no el hombre, es el origen de esta transformación (Efesios 2:1,8). El gran amor de Dios y Su don gratuito, Su abundante gracia y misericordia, son la causa del nuevo nacimiento. El gran poder de Dios, que resucitó a Cristo de entre los muertos, se ve en la regeneración y en la conversión de los pecadores (Efesios 1:19-20).

La regeneración es necesaria. La carne humana pecaminosa no puede permanecer en la presencia de Dios. En su conversación con Nicodemo, Jesús dijo dos veces que un hombre debía nacer de nuevo para ver el reino de Dios (Juan 3:3,7). La regeneración no es opcional, porque «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es» (Juan 3:6). El nacimiento físico nos equipa para la tierra; el nuevo nacimiento espiritual nos prepara para el cielo. Ver Efesios 2:1; 1 Pedro 1:23; Juan 1:13; 1 Juan 3:9; 4:7; 5:1, 4, 18.

La regeneración es parte de lo que Dios hace por nosotros en el momento de salvación, junto con el sello del Espíritu Santo (Efesios 1:13), la adopción (GÔlatas 4:5), la reconciliación (2 Corintios 5:18-20), etc. La regeneración es lo que Dios hace para que una persona viva espiritualmente, como resultado de la fe en Jesucristo. Antes de la salvación, no éramos hijos de Dios (Juan 1:12-13); mÔs bien, éramos hijos de ira (Efesios 2:3; Romanos 5:18-20). Antes de la salvación, estÔbamos perdidos; después de la salvación somos regenerados. El resultado de la regeneración es la paz con Dios (Romanos 5:1), nueva vida (Tito 3:5; 2 Corintios 5:17), y el ser Sus hijos eternamente (Juan 1:12-13; GÔlatas 3:26). Con la regeneración inicia el proceso de la santificación, por medio de la cual nos convertimos en las personas que Dios quiere que seamos (Romanos 8:28-30).

La única forma para la regeneración es por medio de la fe en la obra completa de Cristo en la cruz. Regenerar el corazón no se logra por la cantidad de buenas obras o por guardar la ley. «Ya que por las obras de la ley ningún ser humano serÔ justificado delante de él (Dios)» (Romanos 3:20). Sólo Cristo ofrece una cura para la depravación total del corazón humano. No tenemos necesidad de renovación, de reforma o de reorganización; necesitamos un nuevo nacimiento.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

El Credo de Atanasio

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie:Ā La historia de la Iglesia | Siglo VII

El Credo de Atanasio

Atanasio

Por R.C. Sproul

Nota del editor:Ā Este es el primer capĆ­tulo en la serie especial de artĆ­culos deĀ Tabletalk Magazine:Ā La historia de la Iglesia | Siglo VII

Desde que las epístolas del Nuevo Testamento fueron escritas, los cristianos han recibido consejo sobre cómo deben vivir la vida cristiana. ¿CuÔnto debemos orar? ¿CuÔn lejos podemos llegar en el logro de la santidad bíblica en esta vida? ¿Es la perfección un Quicumque vult: esta frase es el título atribuido a lo que se conoce popularmente como el Credo de Atanasio. A menudo se le llamaba Credo de Atanasio porque durante siglos la gente atribuyó su autoría a Atanasio, el gran campeón de la ortodoxia trinitaria durante la crisis de la herejía del arrianismo que estalló en el siglo IV. Esa crisis teológica se centró en la naturaleza de Cristo y culminó en el Credo Niceno en el 325. En el Concilio de Nicea de ese año, el término homoousios fue la palabra polémica que finalmente se vinculó a la confesión de la Iglesia sobre la persona de Cristo. Con esta palabra, la Iglesia declaró que la segunda persona de la Trinidad tiene la misma sustancia o esencia que el Padre, afirmando así que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales en ser y en eternidad. Aunque Atanasio no escribió el Credo Niceno, él fue su principal campeón contra los herejes que siguieron a Arrio, quienes argumentaron que Cristo era una criatura exaltada pero menos que Dios.

Atanasio murió en el año 373 d. C., y el epitafio que apareció en su lÔpida es famoso hoy en día, ya que captura la esencia de su vida y ministerio. Decía simplemente: «Atanasius contra mundum», es decir, «Atanasio contra el mundo». Este gran líder cristiano sufrió varios exilios durante la amarga controversia arriana debido a la firme profesión de fe que mantuvo en la ortodoxia trinitaria.

Aunque el nombre de Ā«AtanasioĀ» se le dio al credo a lo largo de los siglos, los estudiosos modernos estĆ”n convencidos de que el Credo de Atanasio fue escrito despuĆ©s de la muerte de Atanasio. Ciertamente, la influencia teológica de Atanasio estĆ” incrustada en el credo, pero con toda probabilidad Ć©l no fue su autor. El tĆ­tulo que presenta, Quicumque Vult, sigue la tradición que la Iglesia católica romana utiliza para las encĆ­clicas y los credos. Estas afirmaciones eclesiĆ”sticas obtienen su nombre de la primera palabra o palabras del texto latino. El Credo de Atanasio comienza con las palabras quicumque vult, que significa Ā«todo el que quiera o, quienquiera que deseeĀ», debido a que esta frase introduce la primera afirmación del Credo Atanasiano. La afirmación es esta: Ā«Todo el que quiera salvarse debe, ante todo, guardar la fe católicaĀ». El Credo Atanasiano busca presentar de manera resumida aquellas doctrinas esenciales para la salvación que la Iglesia afirma con referencia especĆ­fica a la Trinidad.

Con respecto a la historia de los orígenes del Credo Atanasiano, en la actualidad generalmente se considera que el credo se escribió por primera vez en el siglo V, aunque también es posible que haya sido en el siglo VII, ya que el credo no aparece en los anales de historia sino hasta el año 633, en el cuarto Concilio de Toledo. Fue escrito en latín y no en griego. Si fue escrito en el siglo V, varios posibles autores han sido mencionados debido a la influencia de su pensamiento, incluyendo a Ambrosio de MilÔn y Agustín de Hipona, pero mÔs probablemente fue escrito por el santo francés Vicente de Lerins.

El contenido del Credo Atanasiano enfatiza la afirmación sobre la Trinidad de que todos los miembros de la Deidad son considerados increados y coeternos y de la misma sustancia. En la afirmación de la Trinidad, la naturaleza dual de Cristo recibe una importancia central. AsĆ­ como el Credo Atanasiano en un sentido reafirma las doctrinas de la Trinidad expuestas en el siglo IV en Nicea, asĆ­ tambiĆ©n recapitula las fuertes afirmaciones del Concilio de Calcedonia en el siglo V (451). Luego de que la Iglesia luchó contra la herejĆ­a arriana en el siglo IV, el siglo V produjo las herejĆ­as del monofisismo, que redujeron a la persona de Cristo a una sola naturaleza, mono fisis, una sola naturaleza teantrópica (Dios-hombre) que no era puramente divina ni puramente humana. En la herejĆ­a monofisita de Eutiques, la persona de Cristo era vista como una persona con una sola naturaleza, la cual no era ni verdaderamente divina ni verdaderamente humana. Desde este punto de vista, las dos naturalezas de Cristo se confundieron o se mezclaron. Al mismo tiempo que la Iglesia luchaba contra la herejĆ­a monofisita, tambiĆ©n luchaba contra la visión opuesta, el nestorianismo, la cual buscaba no tanto confundir y mezclar las dos naturalezas sino separarlas, llegando a la conclusión de que JesĆŗs tenĆ­a dos naturalezas y era por lo tanto dos personas, una humana y una divina. Tanto la herejĆ­a monofisita como la herejĆ­a nestoriana fueron claramente condenadas en el Concilio de Calcedonia en el 451, donde la Iglesia, reafirmando su ortodoxia trinitaria, declaró su creencia de que Cristo, o la segunda persona de la Trinidad, era vere homo y vere Deus, verdadero hombre y verdadero Dios. AdemĆ”s, declaró que las dos naturalezas en su perfecta unidad coexistĆ­an sin mezcla, confusión, separación o división, cada naturaleza conservando sus propios atributos. AsĆ­ que con una afirmación de credo se condenó tanto la herejĆ­a del nestorianismo como la herejĆ­a del monofisismo.

El Credo Atanasiano reafirma las distinciones establecidas en Calcedonia, en donde la declaración atanasiana llama a Cristo Ā«perfecto Dios y perfecto hombreĀ». A los tres miembros de la Trinidad se les considera increados y, por lo tanto, coeternos. TambiĆ©n, luego de las afirmaciones anteriores, se declara que el EspĆ­ritu Santo procede del Padre Ā«y del HijoĀ», afirmando el concepto llamado filioque que fue tan controversial con la ortodoxia oriental. La ortodoxia oriental hasta el dĆ­a de hoy no acepta la idea filioque.

Finalmente, los estÔndares atanasianos examinaron la encarnación de Jesús y afirmaron que en el misterio de la encarnación la naturaleza divina no mutó o cambió a una naturaleza humana, sino que la naturaleza divina inmutable tomó sobre sí misma una naturaleza humana. Es decir, en la encarnación la naturaleza divina asumió una naturaleza humana y no hubo mutación de la naturaleza divina en una naturaleza humana.

El Credo Atanasiano es considerado uno de los cuatro credos autoritativos de la Iglesia católica romana y, de nuevo, declara en términos concisos lo que es necesario creer para ser salvo. Aunque el Credo Atanasiano no recibe tanta publicidad en las iglesias protestantes, prÔcticamente todas las iglesias protestantes históricas afirman las doctrinas ortodoxas de la Trinidad y la encarnación.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y tambiĆ©n se puede escuchar en lĆ­nea. Escribió mĆ”s de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, MoisĆ©s y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

Devastados y entusiasmados

Soldados de Jesucristo

Septiembre 02/2021

Solid Joys en EspaƱol

Devastados y entusiasmados

John Piper

John Piper

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Dos aspectos de la voluntad de Dios

Jueves 2 Septiembre

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo JesĆŗs.1 Tesalonicenses 5:16-18

Llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabidurƭa e inteligencia espiritual, para que andƩis como es digno del SeƱor, agradƔndole en todo.Colosenses 1:9-10

Dos aspectos de la voluntad de Dios

Al leer la Biblia descubrimos que, en ciertos temas, la voluntad de Dios es universal y estĆ” claramente indicada; pero en otros, es mĆ”s individual y estĆ” mĆ”s ligada a las circunstancias de la vida. Por ejemplo, su voluntad universal es: ā€œEstad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Diosā€, y tambiĆ©n: ā€œAbsteneos de toda especie de malā€ (1 Tesalonicenses 5:22).

El otro aspecto de la voluntad de Dios es mÔs personal, pues Dios se interesa mucho por cada uno de nosotros. Para comprenderla es necesario querer agradarle desde lo mÔs profundo de nuestro corazón.

Para conocer la voluntad de Dios en una situación concreta debemos escuchar la voz del SeƱor. Por ejemplo, cuando leemos un pasaje bĆ­blico es preciso dejar que la Palabra actĆŗe en nuestro corazón, en nuestra conciencia, en nuestra vida, permitirle que ilumine nuestros pensamientos, nuestros deseos. Oremos al SeƱor para que al leer la Palabra seamos sensibles a lo que nos dice y lo pongamos en prĆ”ctica. Para uno serĆ” reconocer un error, para otro tomar una decisión, para un tercero serĆ” dar gracias a Dios por lo que le dio…

La oración es importante en esta búsqueda de la voluntad de Dios. HablÔndole de nuestra vida, de nuestras preocupaciones, de nuestros errores, somos animados e instruidos. Y de forma natural, cuando llegue el momento, él nos guiarÔ en nuestras decisiones.

2 Crónicas 18 – 1 Corintios 10 – Salmo 103:1-5 – Proverbios 22:16

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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