Combatiendo por la fe

Iglesia Evangélica de la Gracia

Combatiendo por la fe

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

7 –  EL CANON DE LA ESCRITURA

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

7. El canon de la Escritura

R.C.SPROUL

Comúnmente pensamos en la Biblia como un solo gran libro. En realidad, es una pequeña biblioteca de sesenta y seis libros individuales. La reunión de estos libros constituye lo que llamamos el canon de la sagrada Escritura. El término canon proviene de la palabra griega que significa “vara de medir”  “metro”, “estándar”, o “norma”. Históricamente, la Biblia ha sido siempre el precepto autorizado para la fe y la práctica en la iglesia.

Con respecto a los libros incluidos en el Nuevo Testamento, los católicos y los protestantes están de acuerdo. Sin embargo, los dos grupos están en franco desacuerdo con lo que respecta a los libros que deberían ser incluidos en el Antiguo Testamento. Los católicos creen que los libros apócrifos deberían ser considerados canónicos, mientras que el protestantismo piensa lo contrario. (Estos libros apócrifos fueron escritos después que se completó el Antiguo Testamento y antes que se comenzara a escribir el Nuevo Testamento.) El debate con respecto a los libros apócrifos se centra en el tema más amplio sobre qué fue considerado canónico por la comunidad judía. Existe una contundente evidencia que los libros apócrifos no estaban incluidos en el canon palestino de los judíos. Por otro lado, parece ser que los judíos que vivían en Egipto habrían incluido a los libros apócrifos (traducidos al griego) en el canon alejandrino. Hay pruebas más recientes, sin embargo, que arrojan ciertas dudas a este respecto.

Algunos críticos de la Biblia aducen que la iglesia no contó con una Biblia como tal hasta casi principios del siglo quinto. Pero esto es una distorsión de todo el proceso de desarrollo canónico. La iglesia se reunió en concilios en varias ocasiones durante los primeros siglos para decidir sobre cuales libros pertenecían propiamente al canon. El primer canon formal del Nuevo Testamento fue creado por el hereje Marcia, quien produjo su propia versión expurgada de la Biblia. Para combatir a este hereje, la iglesia se vio obligada a declarar cuál era el contenido exacto del Nuevo Testamento.

Aunque la gran mayoría de los libros que hoy en día están incluidos en el Nuevo Testamento en su día claramente funcionaron con autoridad canónica desde que fueron escritos, hubo algunos pocos libros cuya inclusión en el canon del Nuevo Testamento fue motivo de discusión. Estos fueron Hebreos, Santiago, la segunda epístola de Pedro, la segunda y tercera epístola de Juan, Judas, y Apocalipsis.

Existieron además varios libros que rivalizaron para obtener esta posición canónica pero que no fueron incluidos. La gran mayoría de estos eran obras espurias escritas por herejes gnósticos del segundo siglo. Estos libros nunca recibieron una consideración seria. (Este es un punto clave que los críticos suelen pasar por alto cuando alegan que entre más de dos mil contendientes al canon se eligieron solo veintisiete. Y luego preguntan: “¿No es poco probable que se haya seleccionado a los veintisiete correctos?”) En realidad, son solo dos o tres libros los que no fueron incluidos luego de haber sido seriamente considerados. Estos fueron 1 Clemente, El Pastor de Hermas, y La Didaqué. Estos libros no fueron incluidos en el canon de la Escritura porque no habían sido escritos por los apóstoles, y sus propios autores reconocieron que su autoridad estaba subordinada a la de los apóstoles.

Algunos cristianos están preocupados por el hecho de que haya habido un proceso histórico selectivo. Les molesta la pregunta: ¿cómo es posible saber que el canon del Nuevo Testamento incluye los libros que debería contener? La teología católica tradicional contesta esta pregunta apelando a la infalibilidad de la iglesia. La iglesia es vista entonces como “creando” el canon, y tiene así la misma autoridad que la propia Escritura. El protestantismo clásico niega el hecho de que la iglesia sea infalible y que la iglesia “haya creado” el canon. La diferencia entre el catolicismo y el protestantismo puede resumirse de la siguiente manera:

El punto de vista católico: El canon es una colección infalible de libros infalibles.

El punto de vista protestante clásico: El canon es una colección falible de libros infalibles.

El punto de vista crítico liberal: El canon es una colección falible de libros falibles.

Si bien los protestantes creen que Dios en su providencia ejerció su cuidado especial para asegurar que solo los libros apropiados fueran incluidos, no convirtió a la iglesia en sí misma en infalible. Los protestantes, además, le recuerdan a los católicos que la iglesia no “creó” al canon. La iglesia reconoció, aceptó, recibió y se sujetó al canon de la Escritura. El término que la iglesia utilizó en los concilios fue recipimus, Recibimos”.

¿Cuál fue el criterio utilizado para evaluar los libros?

Las así llamadas evidencias canónicas incluían las siguientes:

l. Los libros deberían contar con la autoría o el respaldo apostólico.

2. Su autoridad debería haber sido recibida por la iglesia primitiva.

3. Deberían estar en armonía con los libros de los cuales nadie dudaba de su canonicidad.

Si bien en una etapa de su vida Martín Lutero cuestionó el carácter canónico de Santiago, más adelante cambió de parecer. No hay ninguna razón valedera para dudar de que los libros que actualmente están incluidos en el canon del Nuevo Testamento no son los que deberían estar allí.

Resumen

1. El término canon proviene del griego, y significa “norma” o “estándar”. Se utiliza la palabra canon para describir la lista autorizada de libros que la iglesia reconoce como la sagrada Escritura y, por ende, el “precepto” para su fe y su práctica.

2. Además de los sesenta y seis libros de la Biblia aceptados por los protestantes, los católicos también aceptan a los libros apócrifos como Escritura autorizada.

3. Para combatir la herejía, la iglesia reconoció la necesidad de declarar a cuáles libros se les había reconocido su autoridad.

4. Hubo algunos libros cuya inclusión en el canon fue motivo de disputa (Hebreos, Santiago, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Judas, y Apocalipsis), y otros libros cuya inclusión fue considerada pero que no fueron admitidos en el canon, entre los que se encuentran 1 Clemente, El Pastor de Hermas, y La Didaqué.

5. La iglesia no creó al canon, simplemente reconoció a los libros que tenían las evidencias canónicas y que por lo tanto gozaban de autoridad dentro de la iglesia.

6. Las evidencias canónicas incluyen: (1) la autoría o el respaldo apostólico, (2) que la autoridad de dichos libros haya sido reconocida por la iglesia primitiva, y (3) el estar en armonía con los libros que sin ningún tipo de duda formaban parte del canon.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Lk. 24:44-45

1 Cor. 15:3-8

2 Tim. 3:16-17

2 Pet. 1:19-21

2 Pet. 3:14-16

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

¿Cómo puedo tomar control de mis pensamientos?

Got Questions

¿Cómo puedo tomar control de mis pensamientos?

Muchos cristianos luchan con este tema, sobre todo en nuestro mundo altamente tecnológico, sin embargo, es esencial tomar el control de nuestros pensamientos. Proverbios 4:23 dice, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. El “corazón” incluye la mente y todo lo que procede de ella. Alguien dijo que cada pecado que cometemos, lo cometemos dos veces, una vez en nuestros pensamientos y otra vez cuando actuamos sobre esos pensamientos. Es más fácil librar nuestras vidas de pecado si lo atacamos en este nivel fundamental de pensamiento en vez de esperar que sea arraigado en nuestras vidas por nuestras acciones, y luego intentar sacarlo.

También hay una diferencia entre ser tentado (un pensamiento que entra en la mente) y pecar (meditar sobre un mal pensamiento y revolcarse en ello). Es importante entender que cuando un pensamiento entra en nuestra mente, lo examinamos basado en la Palabra de Dios y determinamos si debemos continuar por ese camino, o rechazamos el pensamiento y lo reemplazamos con otro. Si ya hemos permitido que se forme un hábito en nuestros pensamientos, es más difícil cambiar el rumbo de nuestros pensamientos, tal como es difícil sacar un auto de un profundo bache y ponerlo sobre una nueva pista. Aquí hay algunas sugerencias para tomar control de nuestros pensamientos y deshacernos de malos pensamientos:

1. Estar en la Palabra de Dios para que cuando un pensamiento pecaminoso entre en nuestra mente (la tentación), podamos reconocerlo por lo que es y saber qué rumbo tomar. Jesús en el desierto (Mateo 4) respondió a cada una de las tentaciones de Satanás con una Escritura que tuvo aplicación a la dirección que Él supo que Su mente debería tomar en vez de empezar por el camino del pensamiento pecaminoso. Cuando fue tentado a suplir Su necesidad física (convertir las piedras en pan), Él recitó el pasaje sobre la importancia de confiar en Dios. Cuando fue tentado a servir a Satanás con el fin de obtener la gloria del mundo, Él sacó hasta el pasaje que dice que estamos para servir y adorar solo a Dios, y hablar de la gloria que pertenece a Él y a los que son Suyos.

Cuando fue tentado a probar a Dios (para ver si Dios realmente estaba allí y cumpliría Sus promesas), Jesús respondió con pasajes que hacen hincapié en la importancia de creer a Dios sin tener que verlo demostrar Su presencia. Citando las Escrituras en un momento de tentación no es un talismán, sino más bien sirve al propósito de enfocar nuestras mentes en una dirección bíblica, pero necesitamos conocer la Palabra de Dios ANTES de ese momento para lograrlo. Por lo tanto, es esencial un hábito diario de estar en la Palabra de una manera significativa. Si somos conscientes de un área determinada de tentación constante (la preocupación, la lujuria, la ira, etc.), tenemos que estudiar y memorizar pasajes claves que traten esos temas. Buscar tanto lo que debemos hacer para evitar (lo negativo) y cómo responder correctamente (lo positivo) a situaciones y pensamientos tentadores — antes de que estén sobre nosotros — nos dará una gran victoria sobre ellos.

2. Vivir en dependencia del Espíritu Santo, principalmente a través de la búsqueda de Su fuerza a través de la oración (Mateo 26:41). Si nos basamos en nuestra propia fuerza, fracasaremos (Proverbios 28:26; Jeremías 17:9; Mateo 26:33).

3. No alimentar nuestras mentes con aquello que promueve los pensamientos pecaminosos. Esta es la idea de Proverbios 4:23. Debemos guardar nuestros corazones — lo que permitimos en ellos y en lo que meditamos. Job 31: 1 dice, “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” Romanos 13:14 dice, “…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Por lo tanto, debemos evitar periódicos, videos, páginas web, conversaciones y situaciones que nos llevarán a una caída. Además, debemos evitar pasar tiempo con aquellos que nos animarían a andar por esos caminos equivocados.

4. Buscar intensamente a Dios, sustituyendo una cosmovisión bíblica y búsquedas piadosas por los pensamientos pecaminosos. Este es el principio de la sustitución. Cuando tentados a odiar a alguien, reemplazamos esos pensamientos odiosos con acciones piadosas: les hacemos el bien, hablamos bien de ellos y oramos por ellos (Mateo 5:44). En lugar de robar, debemos trabajar duro para ganar dinero, y luego buscar oportunidades para dar a otros en necesidad (Efesios 4:28). Cuando somos tentados a codiciar a una mujer, quitamos nuestra mirada, alabamos a Dios por la manera que Él nos ha hecho — masculinos y femeninos — y oramos por la mujer (por ejemplo: ‘Señor, ayuda a esta joven a conocerte, si no te conoce, y a experimentar la alegría de caminar contigo’), y luego pensamos en ella como una hermana (1 Timoteo 5:2). La Biblia habla a menudo de “despojarse de” pensamientos y acciones malos y luego de “vestirse de” acciones y pensamientos piadosos (Efesios 4:22-32). Simplemente buscando despojarse de esos pensamientos pecaminosos sin reemplazarlos con pensamientos piadosos deja un campo vacío para que Satanás venga y siembre su cizaña (Mateo 12:43-45).

5. Utilizar el compañerismo con otros cristianos en la manera que Dios lo quiso. Hebreos 10:24-25 dice, “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Los hermanos cristianos que nos animarán en los cambios que deseamos (es mejor un compañero del mismo género), que orarán por y con nosotros, que nos preguntarán en amor cómo estamos, y que nos pedirán cuentas en evitar las viejas costumbres, son valiosos amigos de verdad.

Una cosa final, y la más importante: estos métodos no serán de valor alguno si no hemos puesto nuestra fe en Cristo como Salvador de nuestros pecados. ¡Esto es absolutamente donde debemos empezar! Sin esto, no puede haber victoria sobre pensamientos pecaminosos y tentaciones, y las promesas de Dios y el poder del Espíritu Santo disponibles para Sus hijos no son para nosotros.

Dios bendecirá a aquellos que busquen honrarlo con lo que más le importa: lo que somos por dentro y no solo lo que aparentamos ser a los demás. ¡Qué Dios haga válida la descripción de Jesús de Natanael — un hombre [o mujer] en el cual no hay engaño (Juan 1:47)!

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

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La parábola del buen pastor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Las parábolas de Jesús.

La parábola del buen pastor

Por Greg Lanier

Nota del editor: Este es el décimo tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parábolas de Jesús.

Las metáforas que están profundamente arraigadas en nosotros (como que Dios es nuestra roca, que el amor es una travesía, etc.) nos ayudan a captar verdades que de otro modo podrían escaparse entre los dedos de nuestra mente. Juan 10 es un ejemplo relevante de esto. La compleja «imagen verbal» (v. 6; «alegoría», «figura» o «comparación» en algunas traducciones) del pastor, la oveja, la puerta del redil y los posibles ladrones nos llevan al corazón de quien es Jesús y de cómo somos llamados para seguir solamente Su voz. Como cualquier buena metáfora, se propaga hacia el exterior en varios sentidos. Vamos a seguirlos.

Utilizando detalles sobre el pastoreo, que eran familiares para Su audiencia, Jesús visualiza un gran redil de ovejas con un portero que guarda la puerta para asegurarse de que solo los verdaderos pastores entren y salgan con sus ovejas, que son vulnerables. Cualquiera que no pase por esa puerta es un posible ladrón. Esta imagen recuerda cómo Jesús describe a la gente como «ovejas sin pastor» (Mr 6:34) y a Sí mismo como Aquel enviado a buscar la oveja perdida (Mt 18:12Lc 15:3-7). Como Él cuida amorosamente Sus ovejas, Su «voz» es lo más importante (Jn 10:4). En el antiguo Israel, los pastores iban delante de sus ovejas y las guiaban (en lugar de conducirlas por detrás) simplemente por reconocimiento de voz. En esta parte del Evangelio de Juan, Jesús se esfuerza por demostrar que Él es el verdadero líder de «Sus ovejas» (v. 3), no las autoridades religiosas corruptas que querían destruirlas, así como los ladrones de la parábola. 

Dios promete enviar un verdadero Pastor, un nuevo David, que cuidará del pueblo para siempre.

Pero el uso de las imágenes de ovejas y de pastoreo se refleja en toda la Escritura, en la que el pueblo de Dios regularmente se describe como un rebaño de ovejas (1 Re 22:17; Sal 44) y los reyes de Israel, especialmente David, como sus pastores (Sal 78). Pero cuando sus líderes fallaban, los profetas los denunciaban como pastores ladrones y sin valor (Isa 56:9-12Jer 23:1-4Zac 11:4-17). En medio de este caos de pastores devoradores de ovejas, Dios promete enviar un verdadero Pastor, un nuevo David, que cuidará del pueblo para siempre: «Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, Mi siervo David; Él las apacentará y será su pastor» (Ez 34:23). Al declararse a Sí mismo como el «buen pastor» (Jn 10:11), Jesús deja en claro que Él ese pastor mesiánico prometido. Y superará con creces a cualquier pastor terrenal: mientras que el «asalariado» huye cuando viene la dificultad (v. 12), Jesús da Su vida por Sus ovejas (v. 11). 

Pero las ondas de la imagen van aún más lejos. A lo largo del Antiguo Testamento, Dios mismo se describe con frecuencia como el verdadero Pastor (Gn 49:24; Sal 23; 95:7). Además, Dios promete que en el futuro «Yo mismo buscaré Mis ovejas y velaré por ellas» (Ez 34:11). En otras palabras, tanto Dios como el Mesías davídico son los futuros pastores del rebaño. No es de extrañar que Jesús aclare las implicaciones: Él no solo cumple el rol mesiánico de Pastor en Su parábola, sino que declara: «Yo y el Padre somos uno» (Jn 10:30). De una manera sorprendente pero misteriosa, Jesús, como el Hijo divino del Padre, cumple la promesa de que «un» Pastor —«uno» trinitario— cuidaría del rebaño. 

A través de esta hermosa imagen verbal, Jesús revela que solo Él es la puerta de salvación y el Buen Pastor que, como Dios encarnado, cuida Su rebaño muriendo para liberarlo. Él conoce a los Suyos. Él los ama. Y aquellos que son verdaderamente Suyos —que el Padre le dio— conocen Su voz y encuentran seguridad en Su grey. Aunque andábamos «descarriados como ovejas», ahora hemos «vuelto al Pastor… de [nuestras] almas» (1 Pe 2:25). Pero esta gloriosa verdad no se detiene ahí. Jesús, «el gran Pastor de las ovejas» (Heb 13:20), ahora ha puesto pastores ayudantes para cuidar y proteger Su rebaño (1 Pe 5:2). Estos pastores terrenales protegen de los ladrones que son los falsos maestros (Hch 20:29). Alimentan a las ovejas cuidando de sus necesidades espirituales (Jn 21:16-17) y trabajan para ayudar a sus ovejas a discernir y seguir la «voz» de Jesús, que se escucha en la Palabra de Dios escrita: la Biblia. 

Entonces, ¿cómo debemos responder a Juan 10? Para los que somos ovejas: trabajemos para ser buenas ovejas, siguiendo la voz del único Pastor. Para los que somos pastores de la grey: apacentemos nuestros rebaños a través de la verdadera «puerta» para que encuentren pastos y cuidémoslos, no como asalariados que buscan ganancias egoístas, sino como los que caminan sobre las huellas del Buen Pastor.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier

El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary de Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo How We Got the Bible [Cómo nos llegó la Biblia] y Old Testament Conceptual Metaphors and the Christology of Luke’s Gospel [Metáforas conceptuales del Antiguo Testamento y la cristología del Evangelio de Lucas].

El gran banquete del alma

Septiembre 16/2021

Solid Joys en Español

El gran banquete del alma

John Piper

John Piper

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¿Por qué tan temprano?

Jueves 16 Septiembre

El rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.Hechos 12:1-2

En tu mano están mis tiemposSalmo 31:15

¿Por qué tan temprano?

Tres discípulos formaban “el círculo íntimo” de Jesús entre los doce: Pedro, Jacobo o Santiago y su hermano Juan. Estos amigos de Jesús, llamados a seguirle al mismo tiempo, cuando estaban a orillas del mar de Galilea, fueron los únicos que lo acompañaron en tres acontecimientos notables de su vida:

1. Junto a la cama de la hija de Jairo, a quien resucitó: “No dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña” (Lucas 8:51).

2. En la montaña donde Jesús desveló su gloria: “Tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28).

3. En el huerto de Getsemaní, donde Jesús recibió de su Padre la copa del sufrimiento antes de la crucifixión: “Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse” (Marcos 14:33).

Estos apóstoles estaban estrechamente ligados a su Maestro y entre ellos; juntos fueron testigos de muchas escenas extraordinarias de la vida de Jesús. Sin embargo, uno de ellos, Jacobo, fue ejecutado al principio de su servicio (Hechos 12:2). ¿Por qué tan temprano? ¿Por qué él? Preguntas como estas nos embargan cuando una persona demasiado joven o en plena actividad parte.

¡Consideramos que todavía tenía muchas cosas para compartir a su alrededor! A menudo no encontraremos respuestas a nuestras preguntas, pero confiemos en Aquel que tiene nuestra vida en sus manos. Él permitió la muerte prematura de Jacobo; pero acompañó a Pedro y a Juan en su largo servicio para la Iglesia del Señor.

2 Crónicas 32:1-19 – 2 Corintios 5 – Salmo 106:1-5 – Proverbios 23:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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