Combate el Pecado con SabidurĆ­a y Celo

Evangelio Blog

Combate el Pecado con SabidurĆ­a y Celo

Por John MacArthur

El 17 de agosto de 1662, en Inglaterra, se aprobó lo que se llamó el Acta de Conformidad. Esta ley prohibía efectivamente que cualquier predicador en cualquier púlpito fuera un no-conformista. En otras palabras, todo predicador tenía que conformarse a la religión del estado. Y en esa época, había muchos predicadores no conformistas. Hoy llamamos a muchos de ellos «puritanos».

En el último día que los predicadores no conformistas podían predicar, todos ellos predicaron sermones de despedida en sus iglesias. Fue un día terrible. Los predicadores de toda Inglaterra se levantaron para despedirse de su congregación. Algunos de ellos murieron como mÔrtires. Algunos fueron enviados a otras naciones y nunca volvieron a ver a sus congregaciones o a sus familias. Cientos de familias se separaron.

Uno de estos sermones fue predicado por un hombre llamado Calamy. Se puso de pie ante su congregación, y en el último día en que se le permitiría predicarles antes de su exilio por predicar la Palabra de Dios, dijo esto: «Hay mÔs maldad en el menor pecado que en la mayor calamidad exterior».

Esa fue una declaración profunda. Les estaba diciendo: «Ustedes piensan que es calamitoso que me despojen de mi púlpito. Ustedes piensan que es calamitoso que me envíen fuera de mi país y lejos de mi familia. Pero por muy grave que sea esta calamidad, hay mÔs maldad en el menor pecado que en la mayor calamidad».

En las dos últimas entradas, he hablado sobre el pecado que enreda y cómo combatirlo. La última vez demostré a partir de las Escrituras que el poder del Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios es la herramienta clave en nuestra batalla contra el pecado. Hoy, voy a compartir tres pasos prÔcticos mÔs para tomar mientras luchas.

1. Entender lo malo que es el pecado.

Creo que este es el error inicial que cometen los cristianos: No piensan que el pecado es realmente tan malo como lo es. No subestimes la seriedad de tu pecado. Enredarse en el pecado es serio porque todo pecado es serio. El SeƱor toma el pecado en serio, y dice que castiga a los que ama para expulsar el pecado (Hebreos 12:6-11).

El pecado roba el gozo. Destruye la fidelidad. Te roba la paz. Te hace inútil en el servicio a Cristo. Limita tus respuestas a la oración. Trae la disciplina del Señor. El pecado es mortalmente serio.

Cuando somos jóvenes, es tentador pensar que podemos salirnos con la nuestra. Pensamos que podemos comprometernos con nuestras novias, o estar involucrados en borracheras, o hacer trampa en los exÔmenes. Pensamos que estas son cosas relativamente pequeñas. Pero son cosas como estas las que pusieron a Cristo en la cruz. Son cosas como estas las que nos condenarían al infierno si no fuera por Cristo.

2. DedĆ­cate a luchar contra el pecado.

ĀæAlguna vez has dicho en oración, Ā«Dios, no quiero pecar – me propongo en mi corazón no pecarĀ»? Si no estĆ”s dispuesto a decir esas palabras al SeƱor, muestra que estĆ”s aferrado a un pecado que te ha atrapado y no estĆ”s dispuesto a dejarlo ir. Por lo tanto, escudriƱa tu propio corazón. ĀæQuĆ© tan dispuesto estĆ”s a luchar contra tu propio pecado?

Aunque no seamos capaces de mantener esta intención perfectamente, es bueno decir con el salmista: ā€œHe jurado, y lo confirmarĆ©, que guardarĆ© tus justas ordenanzasā€ (Salmo 119:106). Es bueno expresar esta voluntad de tu corazón en la oración. Y si no tienes ese tipo de corazón dispuesto, entonces estĆ”s disfrutando de tu pecado y debes buscar el arrepentimiento.

3. Ahora es el momento de actuar.

Mi razón para señalar la seriedad del pecado no es para intimidar a nadie. Por el contrario, mi deseo es evitar que las personas tengan la pena de mirar hacia atrÔs al final de sus vidas y pensar: «¿Por qué permití que se cultivaran ciertas debilidades cuando era joven?» Si no odias tus pecados ahora, aprenderÔs a odiarlos mÔs tarde, porque una vez que se conviertan en pecados acosadores te debilitarÔn.

Ahora es el momento de ser honesto ante el Señor con lo que son tus pecados que te han atrapado y lidiar con ellos por el bien de ser todo lo que Dios quiere que seas. ¿Por qué querrías ser menos?

ĀæCrees que al final vas a encontrar placer en violar la ley de Dios? ĀæCrees que de alguna manera, a pesar de lo que dice Dios, has encontrado un camino mejor? Por el contrario, es a travĆ©s del camino de la obediencia que Dios nos otorga alegrĆ­a y bendición. Que Dios nos dĆ© la fuerza para caminar en el EspĆ­ritu mientras hacemos morir todo lo que se interpone entre nosotros y las cosas buenas que Ɖl almacena para los que son obedientes.

Tomado de:Ā https://evangelio.blog/

Con sabidurĆ­a

Aviva Nuestros Corazones

Con sabidurĆ­a

PorĀ Nancy DeMoss Wolgemuth

Según los investigadores, en un día común y corriente el promedio de las mujeres usa 7000 palabras. ¿Te has detenido a pensar en todo lo que la Biblia nos dice sobre el uso de las palabras? A continuación algunos ejemplos:

ā€œAbre su boca con sabidurĆ­a, y hay enseƱanza de bondad en su lengua.ā€ Proverbios 31:26.

¿Hablas con palabras sabias? ¿Estas reflejan la Palabra de Dios y Sus formas? O ¿eres rÔpida en lanzar tu opinión?

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mĆ”s el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19.

ĀæHablas en demasĆ­a o refrenas tu lengua?

ā€œLa suave respuesta aparta el furor, mĆ”s la palabra hiriente hace subir la iraā€. Proverbios 15:1.

Cuando te provocan, Āærespondes con gentileza? Āæo con palabras hirientes?

Toma un minuto y pídele a Dios que controle tu lengua hoy. ClÔmale que te ayude a hablar con sabiduría, moderación y gentileza.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a travĆ©s del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bĆ­blica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido mĆ”s de cuatro millones de copias y estĆ”n llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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108 – Las Escrituras

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

108 – Las Escrituras

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

La lucha por encontrar la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Cómo buscar la voluntad de Dios.

La lucha por encontrar la voluntad de Dios

Por Thomas Brewer

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Cómo buscar la voluntad de Dios.

«¿QuĆ© quiere Dios que haga?Ā». ĀæAlguna vez te has hecho esa pregunta? Yo me la he hecho. Me he preguntado: ĀæQuiere Dios que viva aquĆ­? ĀæQuiere Dios que me case con esta persona? ĀæQuiere Dios que tome este trabajo? ĀæQuĆ© quiere Dios que haga? Responder estas preguntas puede ser agonizante, porque son muy significativas. Queremos la mayor certeza posible para responder a preguntas importantes. ĀæPor quĆ©? Porque cuando nos falta seguridad, a menudo sentimos miedo. Al no saber lo que debemos hacer sentimos como que vamos a fallar. Nos pone ansiosos. De hecho, aunque no lo admitamos, a veces tememos pasar por alto la voluntad de Dios.

La lucha por encontrar la voluntad de Dios es una lucha contra la certeza. Naturalmente buscamos la mayor certeza posible con respecto a las decisiones. La certeza nos ayuda a sentirnos mƔs en control y cuando nos sentimos en control, nos sentimos seguros.

MƩtodos incorrectos

Al buscar lo que Dios no ha revelado —Su voluntad secreta— a menudo utilizamos varios mĆ©todos. A veces tomamos mandatos bĆ­blicos, que son buenos y los torcemos para usarlos para nuestros propósitos. Por ejemplo, obtener consejos para tomar decisiones, es bueno (Pr 11:14; 15:22). Los pastores, familiares y amigos a menudo destacan y afirman el amor y la dirección de Dios por nosotros en situaciones particulares. Ellos pueden ayudar y nos ayudan a tomar decisiones. Pero a veces en vez de sencillamente buscar la sabidurĆ­a de un consejero, lo usamos como una forma de Ā«encontrarĀ» la voluntad secreta de Dios. Tomamos la opinión de nuestro pastor sobre un tema como si Ć©l fuera Dios mismo diciĆ©ndonos Su voluntad o confiamos en que nuestro amigo ha escuchado Ā«una palabra del SeƱorĀ». La oración tambiĆ©n es algo encomiable hacer y estamos llamados a pedir sabidurĆ­a (1 Tes 5:17; Stg 1:5). Podemos y debemos orar por dirección. Pero a veces los cristianos se van mĆ”s allĆ”. Le piden a Dios que les dĆ© una seƱal divina como enviarle una llamada en un momento exacto o que en una valla aparezca un mensaje en particular para ellos en su viaje diario al trabajo. 

Este tipo de prÔcticas son a menudo realizadas con un deseo sincero de conocer y hacer la voluntad de Dios y son muchos los que han tomado decisiones buenas y correctas usando esas prÔcticas extrañas. Por ejemplo, podríamos tomar decisiones acertadas si confirmamos la voluntad secreta de Dios al ver una valla con un mensaje inusual. Sin embargo, buscar la confirmación de Dios, de Su voluntad secreta, en estas formas peculiares no es bíblico. La Escritura no dice que podemos encontrar la voluntad secreta de Dios a través de consejeros, sensación de paz, coincidencias inusuales u otras cosas. Su voluntad secreta, es por naturaleza, oculta.

ĀæEsto hace que Dios estĆ© distante de nosotros? No, porque la incertidumbre no significa que Dios estĆ” distante. Considera quĆ© tanta incertidumbre y miedo tenĆ­an los israelitas cuando llegaron al mar Rojo y se les acercaban los ejĆ©rcitos de Faraón (Ex 14:10-14). El pueblo de Israel no estaba seguro, pero Dios estaba con ellos. Ɖl los protegió de los egipcios e hizo a Su pueblo cruzar de manera segura el mar Rojo. Nosotros tambiĆ©n podemos sentirnos inseguros sobre una decisión o situación en particular, pero aun asĆ­ podemos descansar en el conocimiento de que Dios estĆ” con nosotros. Podemos confiar en Ɖl aun cuando no ha revelado exactamente lo que debemos hacer. Ɖl dirige nuestros pasos aun cuando ya hemos tomado nuestras decisiones.

La necesidad de la fe

He conocido muchos hombres y mujeres mayores en la fe que miran atrÔs en sus vidas y entienden de una forma profunda, pero casi indescriptible, cómo Dios ha estado con ellos en su caminar. Frecuentemente, estos santos mayores se sorprenden de cómo Dios los ha traído hasta donde estÔn. A menudo me dicen que ellos han tenido muy poco que ver con esto, aunque si les pregunto, me dirían que han estado tomando decisiones todo el tiempo. A veces me pregunto si sería así que Abraham se sentía cuando miraba atrÔs en su vida. Lo que encuentro tan reconfortante sobre estas historias es el recordar que Dios estÔ con nosotros donde quiera que vamos y que estÔ dirigiendo, aunque misteriosamente, nuestros pasos (Pr 16:9).

Pensando en estas historias recuerdo cómo Dios trabaja en nuestras vidas. Ɖl nos llama a que confiemos en Ɖl. Abraham fue llamado a tener fe y tambiĆ©n nosotros. La fe es confianza en Dios, verdaderamente en Dios. Eso es lo que los fariseos no tenĆ­an. DespuĆ©s de todo, no fue un fariseo, sino un pescador comĆŗn quien caminó sobre el agua con JesĆŗs. Por la fe Pedro se paró en el mar de Galilea como si fuera en tierra firme. Su seguridad, aunque imperfecta, estaba en Dios. Cuando dudó, se volvió al SeƱor y gritó: «”SĆ”lvame!Ā» (Mt 14:30). JesĆŗs extendió Su mano, lo sostuvo y le preguntó: «¿Por quĆ© dudaste?Ā».

Eliminar nuestra lucha con la incertidumbre es eliminar la necesidad de la fe. Nosotros no sabemos todo lo que Dios sabe. Sin embargo, estamos llamados a confiar en Dios cuando damos pasos inciertos, como Pedro. Cuando confiemos, Dios estarĆ” con nosotros. A veces vamos a tomar decisiones que lucirĆ”n ser muy exitosas. En otros momentos, vamos a tomar decisiones que lucirĆ”n ser un error. Podemos dudar. Sin embargo, Dios tiene una forma peculiar de cambiar nuestras debilidades en fortalezas y hacer que la maldad resulte en bien (Gn 50:20; 2 Co 12:9). Y cuando clamemos como Pedro: Ā«SĆ”lvameĀ», Ɖl estarĆ” listo y dispuesto a salvar.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer
Thomas Brewer

Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en AmƩrica.

Un amor poderoso y presente

Soldados de Jesucristo

Septiembre 06/2021

Solid Joys en EspaƱol

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John Piper

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El cumpleaƱos

Lunes 6 Septiembre

Así dijo el Señor: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré.Isaías 49:8

(Jesús dijo:) Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidÔis; porque de los tales es el reino de Dios.Lucas 18:16

El cumpleaƱos

Sucedió en Rusia en el año 1970. Era el cumpleaños de Liuba. Su padre estaba en la cÔrcel debido a su fe cristiana. Desde hacía algunos días la madre se preguntaba cómo podría traer un poco de alegría a sus hijos ese día, para mitigar en algo la ausencia del padre. No tenía gran cosa para la cena, solo patatas y tocino. Afortunadamente recibieron una carta de su padre.

Antes de la comida dieron gracias a Dios. Liuba aƱadió su oración: ā€œSeƱor JesĆŗs, guarda a nuestro papĆ” para que pueda regresar a casa sano. Bendice tambiĆ©n a mamĆ”. Cuando papĆ” todavĆ­a estaba con nosotros siempre nos traĆ­a chocolate para los cumpleaƱos. Por favor, danos un poco hoy. AmĆ©nā€. Los hermanos mayores estaban a punto de burlarse de la niƱa, pero la madre los tranquilizó.

De repente alguien llamó a la puerta. ¿Quién podría venir a esa hora? Era un amigo de la familia. Con cierta vacilación dijo que se había sentido obligado a conseguir una tableta de chocolate y llevÔrsela, pero que no sabía por qué.

ā€œĀ”Bravo!, dijo Liuba, Dios escuchó mi oración. Ā”Gracias SeƱor JesĆŗs!ā€. El amigo estaba estupefacto.

Dos semanas mÔs tarde, el padre leyó a sus compañeros de prisión la carta de su esposa, en la cual le contaba lo sucedido en el cumpleaños de Liuba. Este mensaje reconfortante les dio razones para esperar. Les mostró el poder de Dios, quien vela sobre los que ponen su confianza en él.

2 Crónicas 22 ā€“ 1 Corintios 13 ā€“ Salmo 104:1-4 ā€“ Proverbios 22:24-25

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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