Génesis 30 | Marcos 1 | Ester 6 | Romanos 1

29 ENERO

Génesis 30 | Marcos 1 | Ester 6 | Romanos 1

“Aquella noche el rey no podía dormir” (Ester 6:1). ¡Qué línea más elocuente! ¿Acaso pensamos que fue por accidente?

Tanto la Biblia como la historia ofrecen innumerables “coincidencias” surgidas de la providencia de Dios, cuya importancia solo se disciernen a posteriori. Incluso en este capítulo, Amán elige esta mañana en particular para presentarse temprano en la corte, a fin de obtener permiso para ejecutar a Mardoqueo, lo que provoca que se sea el hombre a quien el rey hace su fatídica pregunta (6:4–6). En la meditación del 25 de enero, observamos que el momento determinado en que se produjo la visita de Agripa II a Porcio Festo obligó a Pablo a apelar a César, algo que le llevó a Roma. Igualmente, en la providencia de Dios, Augusto César, más de medio siglo antes, había decretado que el mundo romano efectuase un censo que, siguiendo las normas locales, llevó a José y María a Belén justo en el momento del nacimiento de Jesús, cumpliéndose así la profecía bíblica que anunció la venida al mundo del Mesías en Belén (Miqueas 5:2).

La historia ajena al canon muestra numerosas circunstancias en que el más mínimo cambio pudo haber alterado el curso de los acontecimientos. Si Gran Bretaña no hubiese descubierto y descifrado los códigos de las máquinas “Enigma”, ¿habría acabado de forma diferente la batalla de Inglaterra e incluso la Segunda Guerra Mundial? Supongamos que Hitler no hubiese contenido sus panzers en Dunkirk, enviando a sus aviones en su lugar. ¿Habrían muerto o capturado 150000 soldados británicos, cambiando de nuevo el signo de la guerra? ¿No es destacable que la persecución de los judíos por parte de Hitler llevase a algunas de las mejores mentes científicas de Alemania a los Estados Unidos? De no haberlo hecho, es muy posible que hubiese dispuesto de la bomba atómica antes que los estadounidenses. ¿Cómo hubiese sido entonces la historia de los pasados cincuenta años? Supongamos que Kruschev se hubiese mantenido firme en la crisis de los misiles de Cuba y se hubiese producido una guerra nuclear. ¿Cuál sería el estado actual del mundo? ¿Y si la bala disparada a Kennedy, a Martin Luther King o al archiduque Francisco Fernando en Sarajevo no hubiese llegado a su destino? Los cristianos sabemos con certeza que cualquiera de estos acontecimientos y millones de ellos más, pequeños y grandes, han estado sometidos al control de Dios.

Así pues, el primer versículo de Ester 6 prepara al lector para el espectacular desarrollo de los hechos en el capítulo, sumergiéndonos en muchas reflexiones útiles relativas a la sabiduría sin igual y la particular providencia de Dios. Después, el final del mismo no es menos elocuente: “Mientras todavía estaban hablando con Amán, llegaron los eunucos del rey y lo llevaron de prisa al banquete ofrecido por Ester” (6:14). ¿Qué beneficio encontrará el lector al reflexionar acerca de este punto de inflexión?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 29). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No hay hombre que no peque.

lunes 29 enero

No hay hombre que no peque.

2 Crónicas 6:36

Después de esto (de la muerte) el juicio.

Hebreos 9:27

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:31

Todos y cada uno de nosotros

En varias ocasiones la Biblia afirma que todos los hombres actuaron mal con respecto a Dios: “Todos se desviaron, a una se han corrompido” (Salmo 14:3). “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22-23). Como Dios tiene que castigar el pecado, el juicio divino es una consecuencia inevitable para cada uno de nosotros. Todos necesitamos, pues, que nuestros pecados sean perdonados, de otra manera no podremos presentarnos ante un Dios totalmente justo. Nuestra culpabilidad tiene que ser borrada, anulada, para que no seamos condenados. La muerte de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino a la tierra como un hombre, responde totalmente a esta necesidad. Su muerte es el único medio de expiación que puede satisfacer las justas exigencias de Dios. Así, para ser salvo, es necesario que cada uno acepte, por medio de una fe personal, a Jesucristo como su Salvador.

Si usted todavía no lo ha aceptado, es el momento de hacerlo; para ello, y sin tardar:

–Invoque el nombre del Señor orando a Dios, dirigiéndose a él como a una Persona que quiere y puede perdonarle.

–Confiésele sinceramente sus pecados, sabiendo que usted merece su juicio.

–Crea que, para expiar sus pecados, Jesucristo sufrió en la cruz el castigo que ellos merecían, y que sobre este fundamento de un amor infinito, Dios le perdona y le recibe como hijo suyo.

Génesis 32 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

Dése a sí Mismo

Dése a sí Mismo

1/28/2018

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas. (1 Tesalonicenses 2:8)

Tuve el privilegio de asistir al seminario a fin de estudiar para el ministerio. Aprendí mucho de los libros que leí, las notas que tomé y los ensayos que escribí. Pero aprendí mucho más de la vida de los hombres que me enseñaron. En vez de concentrarme en lo que decían, me encontraba en por qué lo decían.

Eso es lo que Pablo hizo con los romanos. En realidad dijo: “Antes de darles mi teología, déjenme darme a mí mismo”. Pablo es un modelo para todos los que sirven a Cristo. Siga el ejemplo de Pablo y comience a darse a sí mismo.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Génesis 29 | Mateo 28 | Ester 5 | Hechos 28

28 ENERO

Génesis 29 | Mateo 28 | Ester 5 | Hechos 28

Tres observaciones surgen de Ester 5:

En primer lugar, el ritmo de la historia da pie a una observación cultural. En nuestra cultura, se dan muchas situaciones que exigen una decisión instantánea. Esto es tan cierto en el ámbito eclesiástico como en el político. Observamos lo que consideramos una injusticia e inmediatamente nos ponemos al teléfono, enviamos correos electrónicos o nos reunimos en pequeños grupos en la cafetería para hablar de ello. Por supuesto, algunas situaciones requieren actuar con rapidez. Dejarlo todo para más tarde continuamente, no es una virtud, pero un gran número de situaciones, especialmente las que implican las relaciones humanas, pueden beneficiarse de un tiempo adicional, un ritmo más lento, un período de reflexión. Ya hemos visto que las noticias de la conspiración de Amán se han extendido por todo el imperio. Por tanto, pasó un tiempo considerable antes de que Mardoqueo se dirigiese a Ester a fin de que actuase. Incluso así, esta no irrumpió en la presencia del rey. Dejó que pasasen tres días para prepararse y orar. Ahora, se encuentra delante del monarca. Él ha aceptado su entrada no autorizada. Sin embargo, en lugar de exponer el problema de inmediato, invita tranquilamente al rey y a Amán a un banquete privado. Cuando ellos llegan al mismo, Ester disminuye aún más el ritmo y crea más curiosidad proponiendo otro banquete, en el que contará todo lo que sabe.

En segundo lugar, Amán representa a un hombre ávido de poder. Tiene la moral por las nubes porque es el único invitado junto al rey al banquete de la reina (5:9, 12). Alardea de su riqueza y de esta elevación pública sobre los demás nobles (5:11). No le basta con ser rico y poderoso; debe serlo más que los demás. Sin duda, algunos lectores pensarán que tales tentaciones no les afectan realmente porque no tienen acceso al grado de riqueza y poder que pueden hacerles vulnerables. Es una postura muy ingenua. ¿Cuántas veces hemos visto a cristianos actuar como si no tuviesen principios, de forma estúpida, dejándose manipular fácilmente, cuando se ven delante de lo que consideran grandeza? Una de las grandes virtudes de la auténtica santidad, reflejada de forma inmaculada en el Señor Jesús, es la capacidad de relacionarse de la misma manera con los ricos y los pobres, con los fuertes y los débiles. Cuidado con los que adulan a las riquezas y el poder, y alardean de conocer a muchas personas poderosas. Su mentor espiritual es Amán.

En tercer lugar, Amán representa a un hombre entregado al odio. Él mismo admite que su elevada posición y sus ventajas no le sirven de nada cuando piensa en Mardoqueo, “ese judío” (5:13). Lo único que puede restaurar su dicha es la expectativa de la muerte de este (5:14). Aquí tenemos el amor a sí mismo, la raíz de todo pecado, en su peor versión: desenfrenado, promete que será el primero y desea la muerte de cualquiera que se interponga en su camino para impedirlo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 28). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cómo arrepentirse

ENERO, 28

Cómo arrepentirse

Devocional por John Piper

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

Un vago presentimiento de que uno es despreciable no es lo mismo que una convicción de pecado. Sentirse podrido no es lo mismo que estar arrepentido.

Esta mañana empecé a orar y me sentí indigno de hablarle al Creador del universo. Era una vaga sensación de indignidad. Entonces, se lo dije. ¿Y ahora qué?

Nada cambió hasta que empecé a ser específico acerca de mis pecados. Sentirse mal con uno mismo puede ser de ayuda si estos sentimientos lo llevan a uno a la convicción de pecado. Una vaga sensación de que uno es una mala persona no ayuda mucho.

La neblina de la falta de valía necesita tomar la forma definida de los oscuros pilares de la desobediencia. Después podemos señalarlos, arrepentirnos, pedir perdón y apuntar a destruirlos.

Entonces empecé a traer a la mente los mandamientos que quebranto frecuentemente. Los siguientes vinieron a la mente:

  • Amar a Dios con todo mi corazón, alma, mente y fuerzas. No con un 95 %, sino con un 100 % (Mateo 22:37);
  • Amar al prójimo como a mí mismo. Tener tantos deseos de que todo le vaya bien como el que tengo para mí mismo (Mateo 22:39);
  • Hacer todas las cosas sin quejarse. No quejarme ni por dentro ni por fuera (Filipenses 2:14);
  • Echar toda ansiedad sobre él, y así no estar agobiado por la preocupación (1 Pedro 5:7);
  • Solo decir cosas que dan gracia a otros, especialmente a aquellos cercanos a mí (Efesios 4:29);
  • Redimir el tiempo. No holgazanear ni desperdiciar el tiempo (Efesios 5:16).

¡Ya basta de pretensiones de gran santidad! Estoy arruinado.

Ahora es específico. Lo miro a los ojos. No estoy lloriqueando por sentirme miserable. Estoy pidiendo perdón a Cristo por no guardar todos sus mandamientos.

Estoy quebrantado y furioso por mi pecado. Quiero destruir a mi pecado, no a mí. No soy un suicida. Soy alguien que odia el pecado y soy un asesino de pecados («Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros», Colosenses 3:5; «[haced] morir las obras de la carne», Romanos 8:13).

En este conflicto, escucho la promesa: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). La paz aumenta.

Nuevamente, las oraciones parecen posibles, apropiadas y poderosas.


Devocional tomado del articulo “How I Approach God When Feeling Rotten”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (3)

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba… dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Juan 19:25-27

La expresión de cariño

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (3)

María, silenciosa y llena de amor, se hallaba cerca de la cruz donde Jesús estaba crucificado. A pesar de sus sufrimientos, Jesús pensó en ella y le dijo: “Mujer, he ahí tu hijo”. Luego la confió a Juan, “el discípulo a quien él amaba”, y le dijo: “He ahí tu madre”. ¿Quién puede ayudar mejor a los demás sino aquel que se ha dejado llenar del amor del Señor? ¡Qué escena de amor, en contraste con el odio que rodea la cruz!

Esta tercera expresión subraya el amor, la fidelidad y la ternura de Jesús. También es la palabra del Salvador. Jesús iba a dar su vida por los que creían, y María formaba parte de ellos. Pronunció estas palabras antes de entrar en las tres horas tenebrosas. ¡Incluso los lazos más estrechos que existen en la tierra, como el de un hijo con su madre, iban a ser interrumpidos!

En su perfecta humanidad, solo Jesús podía ofrecerse en sacrificio a Dios para la remisión de los pecados, para cumplir la obra de salvación. ¡Era el único Salvador! Las palabras que Cristo dijo a su madre y a su discípulo Juan antes de morir anuncian los lazos de una familia, de un pueblo nuevo. Será un pueblo unido por la Palabra de Dios, la presencia de su Espíritu y el consuelo de los hermanos y hermanas en la fe. En la iglesia naciente, de la cual María formaría parte (Hechos 1:14), hallaría compasión, consuelo… y gozo en el Cristo resucitado.

(continuará el próximo domingo)

Génesis 31 – Mateo 18:1-14 – Salmo 18:1-6 – Proverbios 5:21-23

©Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Génesis 28 | Mateo 27 | Ester 4 | Hechos 27

27 ENERO

Génesis 28 | Mateo 27 | Ester 4 | Hechos 27

El libro de Ester cautiva inmediatamente la imaginación por su sencillez narrativa y su fuerza. Aunque ya hemos leído tres capítulos del mismo, podemos captar algo de su sabor y su mensaje reflexionando sobre algunos elementos de Ester 4.

(1) El libro explica profundos conceptos teológicos a través de su sobria narración. Los comentaristas siempre observan que no menciona a Dios de forma explícita ni una sola vez. Sin embargo, dice mucho de él y de su providencia, de la protección proporcionada al pueblo de su pacto (incluso cuando este se encuentra lejos de su tierra, aprendiendo a sobrevivir durante el exilio por toda la dispersión), de la fe de los judíos en él, hasta cuando se ven terriblemente amenazados.

(2) El libro nos va llevando gradualmente a reflexionar acerca de las extrañas circunstancias que provocan la sucesión de Vasti por Ester como reina consorte del emperador Jerjes. El lector descuidado puede pasar por alto este hecho, pero el capítulo lo deja muy claro para todos, excepto para los más obtusos. Mardoqueo dice a Ester por medio de Hatac: “¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este!” (4:14). No está apelando a un destino impersonal; es un judío devoto y piadoso. Sin embargo, la forma de esta afirmación hace hincapié en la providencia soberana de Dios incluso cuando reconoce implícitamente que esta es difícil de interpretar. El pueblo del Señor debe actuar de forma responsable, sabia y estratégica a la luz de las circunstancias que se desarrollan a su alrededor, sabiendo que Dios está controlándolo todo.

(3) Mardoqueo se lamenta y llora cuando descubre la conspiración de Amán (4:1–3), pero no cae en el fatalismo ni pierde la fe. Pasa algún tiempo pensando en la terrible amenaza contra su pueblo, llegando a la conclusión (tal como dice a Ester) de que “si ahora te quedas absolutamente callada, de otra parte vendrán el alivio y la liberación para los judíos, pero tú y la familia de tu padre pereceréis” (4:14). Dado que Dios es fiel a las promesas de su pacto, Mardoqueo no puede concebir que él vaya a permitir la destrucción de su pueblo.

(4) Fiel a la educación que le dio Mardoqueo, Ester expresa simultáneamente confianza en el Dios viviente y evita la suposición de que los propósitos de Dios para su vida son fáciles de deducir. Ella sabe que Dios está allí, que oye y contesta la oración insistente. “Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, para que ayunen por mí. Durante tres días no comáis ni bebáis, ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, ayunaré con mis doncellas al igual que vosotros… ¡Y si perezco, que perezca!” (4:16). Se decide a hacer lo correcto, pero reconoce que no puede saber su futuro y se entrega a la gracia de Dios.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 27). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Algo de valor eterno

Algo de valor eterno

1/27/2018

Deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados. (Romanos 1:11)

Hace algunos años, una joven de nuestra iglesia, que era estudiante en una universidad de la ciudad, me dijo: “Aprendí una gran lección de uno de sus sermones acerca del amor. Siempre pensé que amaba a las niñitas de mi clase de la escuela dominical de cuarto grado. Todas tienen vestiditos adornados y la más linda sonrisa”.

Ella siguió diciendo: “Un sábado estaba en un partido de fútbol de mi escuela, algo que hago todos los sábados, y el Señor me indicó que esa no era la manera adecuada de preparar mi lección de escuela dominical. Como asistía a los juegos del sábado, tenía la costumbre de enseñar una lección el domingo por la mañana que era muy superficial. Dios señaló que en realidad yo no amaba a aquellas niñitas como yo pensaba, ya que no sacrificaba nada de mi propia vida para darles algo de valor eterno”.

Ella terminó nuestra conversación diciendo: “Así que de ahora en adelante no asistiré a ningún otro partido de fútbol hasta que mi lección esté terminada y sienta que puedo impartirles algo de valor eterno”

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Él conoce nuestras necesidades

ENERO, 27

Él conoce nuestras necesidades

Devocional por John Piper

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. (Mateo 6:31-32)

Jesús desea que sus seguidores estén libres de preocupaciones. En Mateo 6:25-34, ofrece por lo menos siete razonamientos para librarnos de nuestra ansiedad. Uno de ellos menciona la comida, la bebida y la vestimenta, y luego dice: «vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas» (Mateo 6:32).

Jesús debe estar refiriéndose a que el conocimiento que tiene Dios va acompañado de su deseode satisfacer nuestras necesidades. Está haciendo hincapié en que tenemos un Padre, y que este Padre es mejor que un padre terrenal.

Yo tengo cinco hijos. Me encanta cubrir sus necesidades; pero el conocimiento que yo tengo se queda corto —en comparación con el de Dios— por lo menos de tres maneras.

Primero, en este momento no sé dónde está ninguno de ellos. Podría adivinar. Están en su casa, o en el trabajo, o en la escuela, sanos y salvos. Sin embargo, podrían estar tirados en una acera con un paro cardíaco.

Segundo, no sé qué siente el corazón de ellos en un momento dado. Podría adivinar de tiempo en tiempo, pero podrían estar sintiendo un poco de miedo o furia o lujuria o codicia o gozo o esperanza. No puedo ver el corazón de ellos.

Tercero, no conozco su futuro. En este momento parecen estar bien y estables, pero mañana podrían tener una gran aflicción.

Esto significa que yo no puedo ser una razón válida por la que ellos podrían dejar de tener preocupaciones. Hay cosas que podrían estar ocurriéndoles ahora o podrían ocurrirles mañana de las que yo no tengo ningún conocimiento. Es muy diferente con su Padre que está en el cielo. Él sabe todo acerca de ellos ahora y mañana, por dentro y por fuera. Él ve cada necesidad.

Agreguemos su enorme anhelo de satisfacer sus necesidades (el «mucho más» de Mateo 6:30).

Sumemos a esto la total habilidad que tiene para hacer lo que está deseoso por hacer (él alimenta a miles de millones de pájaros por hora, según Mateo 6:26).

Por eso, confiemos juntos en la promesa de Jesús de satisfacer nuestras necesidades. Es eso lo que Jesús requiere cuando dice: «vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas».


Devocional tomado del articulo “Your Father Knows What You Need”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Busque y Dios le responderá (2)

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.

Romanos 4:7

Busque y Dios le responderá (2)

Sanada de mis heridas

«Un día, cuando declaré en mi corazón: ¡Jesús, te acepto como Salvador!, sentí una gran paz. Oré pidiendo el perdón de mis pecados, y Dios me perdonó, pues Jesús pagó por mí.

Después de mi conversión, incluso si era feliz, pasé por numerosas pruebas. La primera fue la ruptura con mi familia. No hubiese soportado decirles una mentira y les conté mi conversión. Estaban muy enojados y me dijeron que no querían volverme a ver.

Luego vinieron otras pruebas y experimenté una terrible opresión. Pero en esas situaciones el Señor me instruyó y fortaleció, pues en cada prueba había preparado una salida. También me enseñó a luchar contra el enemigo de mi alma. Esta lucha interior fue la más dura, pues Satanás estaba contra mí, pero Jesús cumplió una enorme obra en mi ser. ¡Deseaba tanto salir de esta opresión que oraba al Señor para que me ayudase y me enseñase cada vez más! Él estaba ahí, esperando mi petición, pues su mano estaba tendida para responderme. Quería saber quién era ese Jesús que me había salvado, deseaba aprender a amarlo como él me amaba. Me reveló su naturaleza y tengo un solo deseo: parecerme a él, pues es perfecto en todo.

Jesús me perdonó. Purificó y curó mi corazón de todas sus heridas. Quiero alabar su nombre en cada instante y darle las gracias. Como me salvó a mí, también buscará otras ovejas perdidas para mostrarles su amor».

Nadia

“El que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto” (Mateo 13:23).

Génesis 30 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

©Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch