La ventana del corazón

ENERO, 14

La ventana del corazón

Devocional por John Piper

Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón. (Hebreos 12:3)

Una de las capacidades más notables de la mente humana es la capacidad de poner la atención en lo que esta escoja. Podemos hacer una pausa e indicar a nuestra mente: «Piensa en esto y no en aquello». Podemos poner nuestra atención en una idea, una imagen, un problema o una esperanza.

Es un poder increíble. Dudo que los animales lo tengan. Probablemente no sean reflexivos sino que, por el contrario, sean impulsivos e instintivos.

En la batalla contra el pecado, ¿hemos descuidado esta poderosa arma de nuestro arsenal? La Biblia nos llama una y otra vez a usar este magnífico regalo. Vamos a sacarlo, pulirlo y ponerlo en uso.

Por ejemplo, Pablo dice en Romanos 8:5-6: «Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz».

Es impresionante. Adonde pongamos la mente determina si es cuestión de vida o de muerte.

Tengo la sensación de que muchos de nosotros nos hemos vuelto muy pasivos en la búsqueda de la integridad, el cambio y la paz. Tengo el sentir de que, en esta época de las terapias, hemos caído en la mentalidad de pasividad en la que simplemente nos la pasamos «hablando de nuestros problemas» o «lidiando con nuestros asuntos» o «descubriendo que las raíces de la ruptura que hay en nuestra vida se encuentran en nuestra familia de procedencia».

Sin embargo, en el Nuevo Testamento veo un enfoque hacia al cambio que es mucho más agresivo, y no pasivo. Específicamente, fijar la mente: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3:2).

En gran parte, nuestras emociones se rigen por lo que sometemos a reflexión —lo que está en nuestra mente todo el tiempo—. Por ejemplo, Jesús nos dijo que venciéramos la ansiedad meditando: «Considerad los cuervos… Considerad los lirios…» (Lucas 12:24,27).

La mente es la ventana del corazón. Si dejamos que nuestra mente medite constantemente en la oscuridad, el corazón se sentirá oscuro; pero si abrimos la ventana de nuestra mente a la luz, el corazón sentirá la luz.

Esta gran capacidad que tiene nuestra mente para enfocarse y reflexionar es, por sobre todas las cosas, para considerar a Jesús (Hebreos 12:3).


Devocional tomado del articulo “An Amazing (Unused?) Means of Change”

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Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:33-34

La expresión del perdón

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Los evangelios relatan siete frases que Jesús pronunció cuando estaba en la cruz. En la primera, Jesús intercede a favor de los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos”. ¿Pensó en sí mismo? ¿Se quejó de su dolor? No, sino que intervino a favor de los demás. Había empezado su ministerio público orando (Lucas 3:21), y terminó de la misma forma, es decir, cumpliendo lo que había enseñado a sus discípulos: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

El Hijo de Dios fue clavado en la cruz por los hombres. Él, el creador del universo, fue despreciado y rechazado por su criatura. ¡Es impensable que los hombres hayan actuado así contra el santo Hijo de Dios, burlándose de la verdad y de la justicia, sin que el juicio y la condenación haya caído sobre ellos! Pero Jesús pidió el perdón para aquellos que lo crucificaron. Y en su gracia Dios detuvo el juicio que merecía toda la humanidad. Dios ofrece su perdón a todos los que acepten mediante la fe el mensaje de Cristo.

Amigos cristianos, esta primera frase de Jesús nos invita a no excluir a nadie del campo de nuestra oración y a no cansarnos de orar. También nos muestra que el perdón siempre es posible. Por medio de Jesús, ese perdón es una realidad para todos los que confían en él. Como hemos sido perdonados, así también debemos perdonar a los demás (Colosenses 3:13).

(continuará los 6 próximos domingos)

Génesis 18 – Mateo 10:1-25 – Salmo 9:11-14 – Proverbios 3:13-15

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Resucitado por medio del Espíritu

Resucitado por medio del Espíritu

1/13/2018

Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. (Juan 3:34-35)

Jesucristo desempeñó una función que exigía sumisión voluntaria, e hizo la voluntad del Padre mediante el poder del Espíritu. Ese es un acto asombroso de amor y humildad de alguien que es plenamente Dios y que siempre lo será por toda la eternidad.

Es importante reconocer la obra del Espíritu en el ministerio y la resurrección de Jesús porque ella indica que toda la Trinidad participó en la redención de la humanidad. La mayor confirmación de que Jesucristo es quien dijo ser es que el Padre resucitó al Hijo mediante el poder del Espíritu Santo.

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El mandamiento que da vida

ENERO, 13

El mandamiento que da vida

Devocional por John Piper

Pues todo lo que se hace visible es luz. Por esta razón dice: Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:14)

Cuando Jesús le ordenó a Lázaro que se levantara de entre los muertos, ¿cómo hizo él para obedecer esa orden? Juan 11:43 dice: «[Jesús] gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!». Esa fue una orden dirigida a un hombre que estaba muerto. El siguiente versículo observa: «Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas».

¿Cómo es que Lázaro hizo eso? ¿Cómo hace un hombre muerto para obedecer la orden de volver a la vida? La respuesta parece ser la siguiente: el mandamiento incluye el poder para generar nueva vida. La obediencia al mandamiento significa hacer lo que la gente viva hace.

Esto es sumamente importante. El mandamiento de Dios «levántate de entre los muertos» lleva consigo el poder que necesitamos para obedecerlo. No lo obedecemos generando esa vida, sino que lo obedecemos al hacer lo que la gente con vida hace —Lázaro salió afuera—. Él se levantó y fue adonde estaba Jesús. El llamado de Dios genera vida. Nosotros respondemos por el poder que el llamado ha generado.

En Efesios 5:14, Pablo dice: «Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo». ¿Cómo obedecemos la orden de despertarnos cuando estamos dormidos? Si su casa tuviera monóxido de carbono en el ambiente y alguien gritara: «¡Despiértense! ¡Sálvense! ¡Salgan afuera!», ustedes no responderían despertándose ustedes mismos. Los despertaría la advertencia, dada en voz alta y de manera enérgica. Ustedes responderían haciendo lo que la gente que está despierta haría frente al peligro. Se levantarían y saldrían de su casa. El llamado genera el despertar. Respondemos en el poder que el llamado ha generado.

Creo que esa es la explicación de por qué la Biblia presenta paradojas en cuanto al nuevo nacimiento: esto es, que debemos obtener un corazón nuevo para nosotros mismos, pero que es Dios el que crea el nuevo corazón. Por ejemplo:

Deuteronomio 10:16: «Circuncidad, pues, vuestro corazón»; y Deuteronomio 30:6: «…el Señor tu Dios circuncidará tu corazón».

Ezequiel 18:31: «…haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo»; y Ezequiel 36:26: «…os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros».

Juan 3:7: «Os es necesario nacer de nuevo»; y 1 Pedro 1:3: «[Dios] nos ha hecho nacer de nuevo».

La manera de obedecer el mandamiento de nacer es primero tener la experiencia del don divino de la vida y el aliento, y luego hacer lo que la gente que tiene vida y aliento hace: clamar a Dios en fe, gratitud y amor. Cuando el mandamiento de Dios viene con el poder del Espíritu Santo para crear y convertir, este da vida.


Devocional tomado del articulo “How Do You Obey the Command to Be Born?”

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Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

13 ENERO

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

Siempre merece la pena preguntar por qué se incluye en Hechos el resumen de un sermón particular. Algunas veces, la respuesta es muy obvia, al menos en parte. Por ejemplo, el sermón de Pedro en el día de Pentecostés, recogido en el capítulo 2: sean cuales sean sus características distintivas, está por encima de todos los primeros sermones evangelísticos cristianos posteriores a la resurrección, el primero después del descenso del Espíritu Santo. El que Pablo predica en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:13–52) contiene muchos rasgos interesantes que ayudan a explicar por qué lo recoge Lucas:

(1) Se predica en una sinagoga y, por tanto, a personas que Pablo considera versados en las Escrituras, judíos, prosélitos, temerosos de Dios. No tiene que explicar cosas básicas como a los atenienses, que no conocen la Palabra de Dios (Hechos 17).

(2) Al predicar a los versados en la Palabra, Pablo comienza con una lectura selectiva de la historia de Israel, obviamente un enfoque estándar en la predicación cristiana, ya que Esteban también lo hace (Hechos 7).

(3) Esta historia selectiva tiene el propósito de establecer una reflexión central: Dios ha prometido la venida de un rey del linaje davídico, lo cual suministra a Pablo la base a partir de la cual dará el salto al testimonio cristiano: el Mesías, ese rey davídico, ha llegado y su nombre es Jesús.

(4) Con esta línea de pensamiento, y para esa multitud versada en las Escrituras, Pablo dedica parte de su sermón a exponer determinados textos que demostrarán sus reflexiones más importantes.

(5) Pablo deja claro que el propósito y el objetivo de la venida de Cristo es el perdón de los pecados. Compara la naturaleza y el ámbito de este perdón con lo que la ley de Moisés proveía. Pablo está interesado en los acontecimientos históricos de salvación que han tenido lugar con la llegada del Mesías (13:39). Además, la salvación que Pablo anuncia otorga un papel fundamental a la justificación.

(6) Los siguientes versículos (13:42–52) explican cómo la popularidad de Pablo incita a la envidia, lo cual genera diversas consecuencias, incluyendo que el apóstol deje la sinagoga y se centre en la más extensa población gentil. Esta es una demostración concreta de algo que caracteriza al ministerio evangelístico de Pablo en cada nuevo lugar que visita: comienza con los judíos y los que se reúnen en la sinagoga, una cuestión de convicción para él; sin embargo, finalmente, se vuelve, o se ve obligado a ello, a los paganos desconocedores de la Palabra, una cuestión de llamamiento para él, porque sabe que ha sido llamado a ser el apóstol a los gentiles (Gálatas 2:8).

(7) Como ocurre en otras ocasiones, la predicación de Pablo provoca disturbios y avivamiento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 13). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El poder de la Palabra de Dios (2)

Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.

Mateo 6:14

Amad a vuestros enemigos… y orad por los que… os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5:44-45

El poder de la Palabra de Dios (2)

La fuerza del perdón

«Cuando Liuba estuvo demasiado enferma para permanecer en la cárcel, fue llevada al hospital. Pude visitarla y compartir con ella un buen momento de comunión cristiana. Leímos juntos un pasaje del Evangelio. Ella estaba muy débil.

–Sin duda alguna es el final de mi vida, me dijo.

–Si así fuere, ¿qué le gustaría decir a Dios?

–Me gustaría perdonar a mi madre quien me abandonó; a mi padre, a quien nunca conocí; a mi hermana que me robó todo y me rechazó; al hombre que maté porque quiso asesinarme después de haberme violado; a todos los hombres que me engañaron; a los que me quitaron a mi hijo…

Y la larga lista de dolor y de perdón se fue prolongando, como si fuese el testimonio de un mundo de miseria y horror… Comprendí que no era tanto la «criminal» quien necesitaba ser perdonada, pues Dios la había perdonado, sino muchas otras personas… y era ella quien tenía la fuerza para hacerlo en una hermosa manifestación de amor hacia todos los que la habían herido.

Días después unas amigas cristianas fueron a visitar a Liuba, pero el Señor Jesús ya se la había llevado al paraíso. Vieron al médico jefe, quien les dijo: Nunca había visto ningún enfermo como Liuba, ¡resplandecía de bondad!».

Pierre D.

Génesis 17 – Mateo 9:18-38 – Salmo 9:1-10 – Proverbios 3:11-12

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Un tesoro escondido

Un tesoro escondido

1/12/2018

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Efesios 1:3)

No hay manera de comprender las riquezas que Dios ha provisto para quienes aman a su Hijo. Los tesoros que ha preparado son infinitos. Jesús dijo: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo” (Mt. 13:44). El apóstol Pablo cita al profeta Isaías cuando dice: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Co. 2:9).

La buena noticia es que, si amamos al Hijo de Dios, heredamos todas las riquezas del Padre. Si creemos en Cristo, tenemos un tesoro inimaginable.

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La clave para la experiencia

ENERO, 12

La clave para la experiencia

Devocional por John Piper

Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra. (2 Corintios 9:8)

Sabemos que la fe en la gracia de Dios para el futuro es la clave para experimentar la generosidad, porque Pablo abraza esta promesa maravillosa: «Y Dios puede hacer que todagracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra» (2 Corintios 9:8).

En otras palabras, si quieren ser libres de la necesidad de acumular dinero, si quieren poseer sobreabundancia (¡de gracia!) para toda buena obra, entonces pongan su fe en la gracia de Dios para el futuro. Confíen en la promesa de que «Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros» en todo momento del futuro con este mismo propósito.

Acabo de decir que fe en la gracia de Dios para el futuro es «la clave para la experiencia» de la generosidad, no para negar el hecho de que también hay una clave histórica. Existe una clave de experiencia y una clave de historia. Al hablar de la gracia que ellos recibieron, Pablo le recuerda a los corintios: «Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos» (2 Corintios 8:9).

Sin esa obra histórica de la gracia, la puerta de la generosidad que exalta a Cristo seguiría cerrada. Esa gracia del pasado es la clave del amor.

Notemos cómo esa gracia en el pasado funciona en este versículo. Esta creó la base (Cristo se hizo pobre) para la gracia del futuro (de que llegáramos a ser ricos). Es así que la clave históricaa nuestra generosidad opera al poner en nuestras manos la clave para la experiencia de fe en gracia para el futuro.

Por lo tanto, la clave para la experiencia del amor y la generosidad es la siguiente: pongamos nuestra fe firmemente en la gracia para el futuro —la fe en que «Dios puede hacer [en el futuro] que toda gracia [venidera] abunde para vosotros», de manera que cubra nuestras necesidades y que así podamos sobreabundar en la libertad del amor—.

La libertad de avaricia es el resultado de la fe en la gracia de Dios para el futuro.


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 70

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Una Mejor Manera de Educar a un Hijo

Una Mejor Manera de Educar a un Hijo

Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6)

Proverbios 22:6 es probablemente el pasaje más conocido en cuanto a la crianza de los hijos y, de manera irónica, el más malentendido. Una interpretación clásica de este proverbio dice algo como esto:

Asegúrate de que tus hijos asisten con regularidad al estudio bíblico y a la iglesia. Enseña a tus hijos para que sepan y obedezcan los Diez Mandamientos; enséñales a orar antes de las comidas, al irse a la cama, y en emergencias. Y asegúrate de alimentarles con una dieta continua de versículos bíblicos. Haz esto temprano porque, ¡cuidado! la rebelión de adolescentes, en donde ellos sembrarán mucha cizaña, los desviará en su jornada espiritual. Cuando su aventura se acabe, volverán a Dios. Puedes contar con esto, porque este versículo tiene la promesa de Dios al respecto.

La interpretación clásica tiene dos strikes en su contra. Primero, hace a un lado las muy coloridas e intrincadas imágenes verbales que usa el poeta hebreo. Segundo, no es cierto en la experiencia. Algunos jóvenes se han rebelado y vuelto, pero otros nunca vuelven, escogiendo más bien seguir en pecado hasta la tumba.

Otra interpretación dice que los padres tienen dos opciones que presentar a sus hijos: la senda justa, sabia, o la senda destructiva y necia. Si se los envía por el camino justo disfrutarán de una vida larga, justa. Esto no es exactamente consejo sabio; ni tampoco muy útil. La sabiduría por lo general ofrece perspectiva que es menos obvia.

Una mejor interpretación de este versículo empieza con un aprecio de la complejidad con que el poeta usa el hebreo. Estos dos versos, de pocas palabras, y sencillos, están repletos de alusión y metáfora poéticas, conllevando sabiduría práctica y consoladora que ningún padre puede el lujo de perdérsela. Lo más importante de estas lecciones se puede hallar en dos expresiones.

Instruye

La palabra hebrea que se traduce “instruye” quiere decir “dedicar,” o “consagrar.” Se la usa sólo cuatro veces en el Antiguo Testamento, tres veces en referencia a la dedicación de un edificio, y una vez en referencia a un niño, en Proverbios 22:6. En varios de los lenguajes semitas brota de un término relativo al paladar o a las encías. Un verbo árabe, muy próximo a esta palabra, describe la costumbre de la partera de mojar su dedo en jugo de dátiles exprimidos a fin de masajear el paladar y encías del recién nacido. Esto estimula el instinto del bebé a chupar, de manera que se le pueda dar de lactar lo más pronto posible. En otras palabras, estimula las encías del bebé a fin de promover el comportamiento que beneficiará al niño. Con destreza y sabiduría utiliza el instinto natural del bebé para guiarle a lo que es mejor para él mismo.

La mejor instrucción paterna se logra cuando optamos por la inspiración en vez de la coacción. Hacemos esto al descubrir los deseos naturales y capacidades singulares del niño o niña, y promoviendo la conducta que le permita desarrollarse según eso.

Esto no quiere decir que meramente permitimos que los niños hagan lo que se les antoja, o que debamos evadir la corrección. Un término muy parecido tiene que ver con el entrenamiento de un caballo. La imagen es la del freno del caballo, que subyuga al caballo con el propósito de dirigir sus energías naturales sin dañar su espíritu. Nótese, sin embargo, que el freno no es un yugo. Sólo el que no sabe pone una cuerda en la boca del caballo para dominarlo. Los jinetes de experiencia saben que el freno del caballo es un punto de contacto en su relación con el animal. Los caballos quieren correr porque Dios les dio el deseo de cumplir el propósito para el que fueron creados. Un jinete sabio, y cuidadoso, usa el freno y las riendas para ayudar a que el caballo realice su propósito con seguridad y eficiencia.

El término hebreo combina las ideas de “dedicar,” “boca,” “someter,” y “dar experiencia.”

En su camino

Esta es probablemente la expresión más debatida del proverbio. El hebreo es muy sencillo: “de acuerdo a su camino” o, incluso más textualmente, “en la boca de su camino” (allí está la imagen de la boca de nuevo), pero traducirlo tal vez no sea tan sencillo. Como ya se dijo arriba, algunos aducen que el libro de Proverbios sugiere sólo dos caminos en que la persona puede ir: el camino del sabio y el camino del necio. En un sentido muy amplio, tienen razón. Pero el uso diestro del lenguaje por parte del escritor nos dice que su consejo va mucho más allá de lo obvio.

La palabra hebrea clave en la frase es la que se traduce “camino.” Puede referirse a un camino literal, como una carretera, o puede ser menos literal y referirse a la manera en que algo actúa, como por ejemplo en Proverbios 30:18-19:

Tres cosas me son ocultas;

Aun tampoco sé la cuarta:

El rastro del águila en el aire;

El rastro de la culebra sobre la peña;

El rastro de la nave en medio del mar;

Y el rastro del hombre en la doncella.

Aquí la palabra hebrea se traduce “rastro,” y se refiere a una manera característica. Debemos instruir al hijo de acuerdo a su manera característica. Algunos se inclinan por lo artístico, otros por lo atlético y otros por lo académico. Algunos tienen voluntad fuerte y otros son más sumisos. A un hijo se le puede animar con recompensas o reconocimiento, en tanto que a otro eso no puede importarle menos.

Mire la riqueza de imágenes y sabiduría que se empaca en un solo proverbio. “Instruir” exige una relación en la cual el padre y el hijo se dedican a un propósito compartido, con todos los privilegios y responsabilidades que lo acompañan. El padre halla maneras de animar una conducta que alegra a todos y satisface las necesidades más hondas del hijo o hija. Incluye guiar un espíritu indómito a fin de darle propósito y dirección.

Recibimos a cada hijo o hija de la mano de Dios, no como un trozo maleable de barro para moldearlo como se nos antoje, sino como una persona singular, distinta, con un destino. Hacemos honor a la creación de Dios de este individuo único en su clase, al adaptar nuestra instrucción a su manera característica. Luchar en contra de eso es luchar contra la creación de Dios.

Más bien, estudie a su hijo cultivando una relación íntima con él. Ayude a cada hijo o hija a descubrir su camino, la senda para seguir la cual fue creado. Entonces pídale a Dios que le ayude a aprovechar al máximo las tendencias naturales de su hijo, de modo que él pueda vivir en armonía con el diseño de Dios. Y cuando venga la madurez, el éxito de ese hijo o hija será un legado que pueden disfrutar juntos.

Acerca del Autor

Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo…

http://visionparavivir.org/contacto/acuerdo-de-t%C3%A9rminos-de-uso

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

12 ENERO

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

Merece la pena comparar estos dos pasajes: Nehemías 2; Hechos 12:1–19.

Por supuesto, el mismo Dios está detrás de ambas situaciones. En las dos, un solo siervo del Señor se enfrenta al desafío de enseñar y fortalecer al pueblo de Dios en un momento de oposición por parte de enemigos bastante hostiles. Ambos hombres de encuentran en peligro, en parte por razones políticas, aunque en el caso de Pedro es más inmediato. Su lealtad al Dios viviente y a la misión a la que cada uno de ellos es llamado es inquebrantable.

A partir de ahí, las historias divergen. Habiendo convencido al emperador, Nehemías se ve en la frontera imperial. Dispone de cierta autoridad sobre el papel, pero los habitantes de la zona están dispuestos a dificultarle las cosas. Él procede paso a paso, con sabiduría, consiguiendo el apoyo de los líderes judíos locales, garantizando los suministros necesarios para la construcción del muro, doblegando a sus enemigos y sus artimañas. No hay milagros para Nehemías, ni manifestaciones de poder excepcionales, ni ángeles en la noche. Solo hay una gran cantidad de trabajo arriesgado y valiente.

En contraste, la situación de Pedro es mucho más complicada. Está encarcelado y esperando su ejecución. Jacobo ya ha muerto ejecutado y no existen razones para pensar que él escapará de la espada del verdugo. En una extraña aparición que confunde con un sueño, un ángel lo rescata; las cadenas caen, las puertas se abren por sí solas. Cuando se ve fuera de los muros de la prisión, Pedro reacciona y se presenta en casa de la madre de Juan Marcos, donde muchos están reunidos orando por él. Finalmente, consigue entrar y, a su debido, tiempo se marcha a “otro lugar” (12:17). En el caso de Pedro, escapar de la muerte es un triunfo y la fe de la iglesia se ha visto fortalecida por lo ocurrido, gracias a la milagrosa manifestación de ayuda angelical.

Debemos aprender una y otra vez la lección que nos enseñan estas experiencias radicalmente diferentes: los siervos de Dios no tienen los mismos dones, las mismas tareas, los mismos éxitos o el mismo grado de intervención divina. Se trata, en parte, de una cuestión de dones y llamamiento, de saber dónde encajamos en los propósitos redentores de Dios que él está revelando. ¿Nos ha puesto él en una época de declive, por ejemplo, o de avivamiento; de persecución, o de importantes avances? Dejemos que Dios sea Dios; que todos sus siervos seamos fieles.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 12). Barcelona: Publicaciones Andamio.