33/62 – Aprendiendo a orar y esperar con la iglesia primitiva

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

33/62 – Aprendiendo a orar y esperar con la iglesia primitiva

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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27/41 – Filipenses 27 – El Apostador

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

27/41 – Filipenses 27 – El Apostador

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:19,23-24 Frecuentemente, la vida va en direcciones muy distintas a las que planeamos o aún queremos. En este programa aprenderemos el balance entre hacer planes para nuestra vida y descansar en los planes de Dios. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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¿El matrimonio impide tu relación con Dios?

Got Questions

¿El matrimonio impide tu relación con Dios?

El asunto de que el matrimonio puede interferir con el servicio a Dios era una preocupación de Pablo en 1 Corintios 7. Debido a esto, él afirmó que es mejor para una persona soltera permanecer como él era — soltero. Pero él comprendió que la capacidad de manejar una vida sola sin “quemar” con pasión no fue un don dado a todo el mundo (los versículos 7-9). En los versículos 32-35, Pablo afirma que los solteros son capaces de servir al Señor de una manera “sin congoja”, porque no necesitan enfocar una parte de sus vidas en agradar a sus cónyuges. Pero también afirmó que, ya sea casados o no, deberíamos concentrarnos en servir a Cristo (los versículos 28-31).

Pero el hecho de que Jesús no llamó sólo a solteros — y de hecho seleccionó a Pedro, un hombre casado, como uno de los tres discípulos más cercanos (Mateo 8:14) — indica que el matrimonio no tiene por qué ser un obstáculo para la intimidad con Cristo. Asimismo, en el Antiguo Testamento hay dos individuos (entre otros) que eran íntimos con Dios. Uno era Daniel; otro era Moisés. Uno era soltero; uno estaba casado. Por lo tanto, el matrimonio no fue un factor en la determinación de intimidad con Dios.

La clave para que el matrimonio no impida la intimidad con Cristo es estar seguro de casarse “en el Señor” (1 Corintios 7:39) o, para decirlo de otra forma, no entrar en un yugo desigual (2 Corintios 6:14) al casarse con un incrédulo, o un creyente que no tiene la misma base doctrinal o el mismo deseo de servir a Cristo de todo corazón. Si uno se casa “en el Señor”, la Escritura promete los beneficios de un buen compañero (Proverbios 27:17; Eclesiastés 4:9-12), y el cónyuge se convierte en una ayuda y estímulo en su caminar con Cristo.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

La realidad de la decepción

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La realidad de la decepción

Jeremy Pierre

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «Esperanza en medio de la decepción», publicada por la Tabletalk Magazine.

La vida es una larga y constante decepción. La mayoría de la gente se da cuenta de esto cuando llega a sus treintas. En la niñez todo se ve posible. Los años de la adolescencia están llenos  de angustia y ansiedad, pero incluso esa ansiedad deja entrever algo de esperanza, ya que es solo una indignación silenciosa ante la idea de que las cosas podrían ser mejores. En sus veintes, una persona puede todavía conservar la ilusión de que el mundo pronto florecerá. No es hasta los treintas que una persona se da cuenta de que mucho de lo que viene no será mejor de lo que ya ha pasado. Los cuarentas, cincuentas y siguientes, con frecuencia reafirman la famosa bienaventuranza de Alexander Pope: “Bienaventurado el hombre que no espera nada, porque nunca será decepcionado”. Vivir es ser decepcionado.

Así que anímate. Por extraño que parezca, la decepción puede ser un indicador de que estás viendo el mundo correctamente. Nadie disfruta sentirse decepcionado. En sí misma, la decepción es similar a la tristeza por una pérdida y, en última instancia, no fuimos diseñados para ella. Pero, como todas las emociones, la decepción es un indicador de cómo una persona percibe su vida: qué es lo que cree y quiere de ella. Cuando estás viviendo en un mundo caído, a veces creer y querer lo correcto significa que serás decepcionado.

La experiencia de la decepción

Los seres humanos pueden decepcionarse porque son capaces de tener expectativas. Estamos hechos para anhelar mejores días. Todo fanático de un equipo perdedor sabe esto. Lo mismo ocurre con cada adolescente con acné, cada padre insomne de un recién nacido, cada joven profesional en búsqueda de una carrera, cada recién divorciado sentado en una casa ahora vacía. Todos en nuestra mente soñamos en pantalla gigante con una mejor vida, libre de las partes más dolorosas del presente. Vivimos en un desierto, pero imaginamos un jardín.

La decepción es lo que experimentamos cuando ese jardín nunca florece. Por supuesto, sabemos que no florecerá de inmediato. Pero, ¿tal vez lo hará incrementalmente? ¿Tal vez en el próximo capítulo  de la vida? ¿Tal vez al doblar la próxima esquina? Todos estos “tal vez” son los proyectores en la pantalla de la mente. Lo que proyectan podríamos llamar expectativas.

Experimentamos decepción como una sensación de pérdida cuando la realidad no cumple con nuestras expectativas. Las palabras clave son realidad y expectativas, y ambos términos están cargados de significado teológico.

La decepción es un indicador de cómo una persona percibe su vida: qué es lo que cree y quiere de ella.

Una teología de la decepción

La realidad es el mundo que nos rodea, un mundo que existía antes de que cualquiera de nosotros tomara su primer respiro. El mundo es un componente dado de nuestra experiencia, el contexto en el que nacemos y en el que nos movemos. Está fuera de nuestro control, está fuera de nuestra determinación y opera de acuerdo a leyes que no legislamos. En pocas palabras,la realidad es realidad. Y esta realidad constantemente falla en parecerse al Edén imaginario en el que tanto amamos habitar.

La realidad es el mundo en el que Dios nos colocó. Es fácil pasar por alto el significado teológico de Génesis 2:8: «Y plantó el Señor Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado». Dios hizo a Adán como una imagen corporal de Él en una ubicación física. Este mundo precedió a Adán. Estaba fuera de su determinación aunque bajo su dominio para ser el contexto de su obediencia (1:28). Adán no podría simplemente haber vivido en su mente; él tenía que moverse en una realidad fuera de su mente.

Las expectativas, por otro lado, son una respuesta humana a la realidad; y como respuestas, tenemos participación en ellas. Las expectativas son en parte esperanza, en parte predicción de lo que será la realidad. Son en parte esperanza en el sentido de que son una expectativa de lo bueno. Nadie se decepciona cuando no sucede algo malo que esperaban; en cambio, experimentan alivio. La esperanza es la anticipación de que la realidad se caracterizará por un mayor gozo, una mayor provisión, mayores logros, mayor paz.

Adán perdió su lugar en una realidad ideal al desobedecer a Dios, quien lo envió a él y a su esposa fuera del Edén y hacia la decepción suprema de un mundo acechado por la muerte y la decadencia (Gé 3:8-24). Un mundo que una vez fue generoso con fruto se volvió hostil con espinas. Esta es la realidad que los nietos de Adán han heredado. Pero también han heredado la memoria de ese jardín. Nuestra misma capacidad para decepcionarnos muestra que tenemos expectativas de un mundo mejor que el que vivimos.

Entonces, en cierto sentido, la decepción es una respuesta correcta a un mundo decepcionante. Vemos expectativas decepcionadas en todas partes en las Escrituras: desde Job maldiciendo el día en que nació, hasta los hijos de Coré comparando este lugar con la tierra de los muertos, hasta Pablo describiendo a la creación misma gimiendo de dolor y desilusión (Job 3:3Sal 88:12Ro 8:19-22). Esta decepción colectiva es una señal segura de que sabemos que podemos esperar más.

Entonces, ¿cómo procesamos nuestra decepción personal? Aquí hay algunos principios.

Tus decepciones específicas son solo la manifestación de una decepción más amplia. Como dijimos al principio, la vida es una decepción larga y constante. Esta gran decepción se manifiesta en muchas otras que son pequeñas. Familias rotas, carreras fallidas, salud en declive. Años de planificación y trabajo que resultan solo en más incertidumbre, no menos. Temor de que tus hijos adultos no mantengan los valores de la familia. Las relaciones que deberían haber sido de por vida ni siquiera alcanzan su vida media. O quizás lo peor de todo es que has obtenido las posesiones que deseabas y simplemente no te dan la satisfacción que buscabas.

Estas decepciones ordinarias guardan relación con cosas que van más allá de la situación que te decepciona. El sabio de Eclesiastés, sentado bajo los árboles frutales de su jardín soleado, festejando con funcionarios aduladores de todo el mundo, miraba fijamente al cielo, diciendo: «He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aquí, todo es vanidad y correr tras el viento» (Ecl 1:14).

La decepción del predicador no se debió a los árboles, la comida o los funcionarios. Su decepción fue una comprensión abarcadora y exhaustiva, no de que simplemente este mundo no proporciona la satisfacción final, sino que no puede proporcionar la satisfacción final. Sus decepciones específicas son solo el reconocimiento propio de esta misma realidad.

Si deseas manejar la decepción de una manera piadosa, debes comenzar simplemente reconociendo que tus decepciones específicas no son exclusivas. El mundo no es particularmente injusto contigo. Es injusto con todos. Pensar que tus propias decepciones son una carga mayor para ti que las de los demás, te conducirá rápidamente a la autocompasión y al primo más sutil de la autocompasión, el auto-desprecio.

Tus decepciones pueden mostrar que tus expectativas no se alinean con lo que Dios dice acerca de la realidad. Dios nos dice que el mundo está caído. Tus decepciones pueden deberse a que esperas más de este mundo de lo que Dios dijo que daría. Todos prefieren secretamente un regreso inmediato al jardín anterior que esperar por el nuevo. Pero Dios dice que este mundo está marcado por futilidad y dificultad. La felicidad que experimentamos es genuina, pero es fugaz. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a vivir a la manera de Dios en un mundo caído?

Tomemos, por ejemplo, los tipos de decepción que acabo de mencionar: una familias rotas, una carrera fallida o una salud en declive. Dios, de hecho, diseñó la familia para proporcionar intimidad y seguridad, pero en un mundo caído, las relaciones se rompen. El esperar una familia ideal ha impedido que muchas personas disfruten de su familia real. El trabajo y la carrera son una parte esencial de nuestro llamado o vocación, destinados a proporcionar satisfacción y provisión, pero en un mundo caído, las carreras no están garantizadas. Esperar por la carrera ideal no nos permite disfrutar el trabajo que ahora tenemos. Lo mismo sucede con la salud. Dios hizo al cuerpo humano con la facultad de auto sanarse, pero nuestra condición caída es evidente en cada molestia y dolor. Nuestro anhelo de una buena salud puede llevarnos a ser ingratos por cada día de vida.

Esperamos un mundo no afectado por la caída. Cuando hacemos eso, estamos insistiendo en nuestra propia versión de lo que el mundo debería ser, en lugar de confiar en Dios por el mundo que es.

Tus decepciones pueden, por otro lado, mostrar que tus expectativas se alinean con lo que Dios dice acerca de la realidad. Aunque Dios te dice que el mundo está caído, Él también te dice que no debería ser así. Tus desilusiones pueden mostrar que estás de acuerdo con Él. Sientes el dolor de una familia rota porque sabes que fuimos creados para estar en cercanía. Estás desilusionado por la pérdida inesperada de tu trabajo porque Dios diseñó el trabajo para producir una recompensa. Estás frustrado con un cuerpo que no responde cómo quieres porque sabes que Dios hizo los cuerpos para sean perfectos. La diferencia entre las expectativas que se alinean con las de Dios y las que no lo hacen está en tu disposicion de someterte a la manera de Dios de ver la vida: plagada de dificultades por ahora con el fin de agudizar tu anhelo por el mundo venidero. El dolor de darse cuenta de que el mundo está roto puede ser una plataforma para adorar al Dios que, incluso ahora, está preparando un mundo inquebrantable.

Tus decepciones deberían producir dos acciones en ti: lamentación y búsqueda. El predicador de Eclesiastés nos enseña a lamentar nuestra decepción. Lamentar significa quejarse con fe delante de Dios. Expresar nuestras decepciones a Dios es lo opuesto de albergarlas en nuestras almas. El lamento es una manera de entregar nuestras expectativas a Él, confiando en que Él va a solucionar la situación de acuerdo con Su sabiduría y en Su tiempo.

La gente de fe en Hebreos 11 nos enseña a buscar una mejor nación. La fe hace que las personas actúen de forma extraña en su realidad presente: no se conforman con ella. Habitantes de tierra firme construyen botes para salvarse de la destrucción venidera. Hombres ricos dejan todo para deambular. Ancianas deshonradas engendran naciones. Príncipes se identifican con esclavos para obtener un mejor reino. Prostitutas se convierten en las únicas con ojos para ver una vida mejor. Todos estaban insatisfechos con el presente con la esperanza de un futuro mejor, un futuro con Dios.

Así que anímate. La decepción puede ser refinada para un buen uso. Si nuestra realidad actual nos enseña a lamentarnos y a buscar, estamos bien encaminados a través de esta  larga y constante decepción. Y en el mundo inquebrantable que nos espera, llegaremos firmemente al final de la decepción.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Jeremy Pierre
Jeremy Pierre
El Dr. Jeremy Pierre es decano de estudiantes y profesor asistente de consejería bíblica en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucky y es pastor en Clifton Baptist Church, y coautor de “The Pastor and Counseling”.

A28 – Cómo evitar la atadura de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A28 – Cómo evitar la atadura de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Como-evitar-la-atadura-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado estudiando la naturaleza cegadora de las adicciones.

Nancy Leigh DeMoss: Curiosamente, a menudo son aquellos que son adictos que no pueden darse cuenta que lo son. He hablado con mujeres así en las últimas semanas, y me han dicho: «Yo nunca te hubiera dicho que era adicta. No hubiera dicho que era alcohólica. Sí, otra gente, pero yo no».

Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Carmen: Hemos estado en un excelente estudio llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Hemos estado viendo cinco versículos que están llenos de aplicaciones prácticas. Aquí está Nancy para continuar.

Nancy : Estamos viendo en nuestro estudio de Tito capítulo 2 que la sana doctrina es muy práctica. Tiene implicaciones para toda la vida. Si eres hombre o mujer, de edad madura, joven o en cualquier temporada de tu vida, hay implicaciones de la sana doctrina que tienen que ser vividas a diario. Pablo le está diciendo a Tito en el capítulo 2: “Así es como luce la sana doctrina cuando se vive en estas diferentes temporadas de la vida”.

Entonces él dice en el versículo 2: “Los ancianos deben ser sobrios —o moderados—, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, [no solamente deben ser ciertas de los ancianos todas estas cosas sino también las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras —de lo que hablamos en las últimas sesiones—, y no esclavas de mucho vino” (versículos 2-3).

Si estás usando la NVI, dice, “Ni adictas al mucho vino”. Cuando primero empecé a estudiar el libro de Tito y llegué a esta frase, empecé a reflexionar el porqué Pablo les dice esto en particular a las mujeres, a las mujeres mayores. Yo sé que muchas personas tienen problemas con el alcohol en nuestra cultura, ¿pero por qué Pablo saca a relucir este asunto con las mujeres ancianas?

Y si tú no tomas alcohol , tal vez tienes la tentación de nada más saltar esta parte y pensar: “Pues, yo no necesito esto porque yo no tomo”. Déjame decir que toda la Escrituras es inspirada. Sabemos que cada palabra es necesaria y es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16 RV60).

El hecho que las Escrituras dirige esta palabra a las mujeres y a las mujeres mayores quiere decir que si somos mujeres, tenemos que hacerle caso a lo que está diciendo y pensar en cómo se aplica a nosotras.

Primero que todo, creo que queremos ver que la frase “esclavas al mucho vino” representa algo más grande y amplio que simplemente tus hábitos de tomar alcohol . Yo creo que representa un espíritu, una mentalidad, de extravagancia, de indulgencia, la tentación de comer, de beber y estar alegres, de vivir una vida de facilidad, de consentir la carne. Y Pablo está advirtiendo en contra de todo esto.

El envejecer no es una oportunidad para simplemente hacer lo que tú carne quiere hacer. Y yo me doy cuenta de que mientras avanzo en años, a veces es fácil para mi pensar (de forma más o menos subconsciente; porque nunca lo diría): “Ya estoy paga. Merezco un descanso hoy. Voy a hacer algo que me haga sentir bien hoy”.

Y algunas de estas cosas, no son necesariamente malas. ¿Pero cuál es el corazón? ¿Cuál es el motivo? ¿Cuál es la mentalidad?

Y mientras voy ganando años, ¿estoy viviendo una vida que es más indulgente, más descuidada, menos reflexiva? ¿O estoy viviendo una vida que es más enfocada, más intencional, más mesurada, más sabia en cuanto a lo que estoy haciendo con mi tiempo y con mi vida?

Entonces, , yo creo que Pablo está diciendo aquí, sea que tomes vino o no, ese no es el asunto. El punto es, ¿tienes un estilo de vida que es mesurado, que es disciplinado, que está definido por formas de pensar piadosas, que es fructífero y productivo?

¿O estás tomando tu vida a la ligera y siendo alegre en tus años maduros y diciendo: “Ya estoy retirada, de forma que tengo una mentalidad de retirada. Voy a satisfacer mi carne. ¿Me voy a satisfacer a mí misma y sentirme bien por eso?” Y Pablo está diciendo, ¡no! Así no es como debes de pensar al envejecer.

Y entonces Pablo le dice que las mujeres no deben de ser esclavas del mucho vino. La palabra aquí para esclava o esclavitud es la palabra que habla acerca de estar atadas debido a un poder externo, el estar bajo el poder de una fuerza o una influencia.

“Ser una esclava al mucho vino” es una frase que es opuesta a las frases y palabras que estamos viendo a través del resto del libro de Tito. Opuesta a ser de mentes sobrias, ser templadas, tener dominio propio— ves esa palabra muchas veces a través del libro de Tito una y otra vez, dependiendo de tu traducción.

Los ancianos deben de ser así. Los hombres mayores deben de ser sobrios, tener dominio propio, deben ser templados. Los hombres jóvenes deben de ser de esa manera también. El cuerpo de Cristo, todos los creyentes deben de ser templados, tener dominio propio, tener una mente sobria. Esta frase “esclavas al mucho vino” es lo opuesto de eso.

Ahora, en el primer siglo en los días cuando Pablo le hubiera estado escribiendo esta carta a Tito, se ingería mucho alcohol y había mucha embriaguez y abuso del alcohol.

Era un problema en la isla de Creta donde Tito era responsable por pastorear a las iglesias. Era un problema en la cultura. Y es un tema mayor en nuestra cultura, por si no te has dado cuenta.

Leí un artículo que Anna Quindlen escribió en Newsweek llamado “La droga que finge no serlo” (“ The Drug That Pretends It Isn’t”). Y aquí está lo que ella dice:

Un grupo de investigación de políticas llamado Estragegias de Drogas (Drug Strategies) ha sacado un reporte que le llama al alcohol “el problema de drogas más dominante de los Estados Unidos”. Dice que las muertes conectadas con el alcohol sobrepasan las muertes conectadas con las drogas, en una proporción de 1 a 4. El alcohol es un factor en más de la mitad de todos los casos de violencia doméstica y de abuso sexual.

Los investigadores calculan que entre accidentes, problemas de salud, crimen y el sentido de inutilidad, el abuso del alcohol le cuesta a la economía norteamericana 167 mil millones de dólares al año (Newsweek 10/04/2000).

Es un problema muy grande en nuestra cultura. Y hoy y en la siguiente sesión quiero hablar muy abiertamente acerca del uso y abuso del alcohol. No es un tema sobre el cual he hablado antes. No es uno del que estoy muy emocionada de enseñar, excepto que cuando te encuentras con él en las Escrituras, necesitamos todo el consejo de Dios. Si no es un problema con el que estás tratando personalmente, quizás tienes amigos y familiares que sí lo estén enfrentando y tenemos que saber cómo pensar bíblicamente sobre este tema.

Luego quiero tomar otro par de sesiones para ampliar más allá del alcohol y ver las adicciones en general, porque creo que esta frase en Tito 2 que las mujeres no deben ser esclavas del mucho vino no es solamente una prohibición en contra de la adicción al alcohol, sino que es una prohibición, una advertencia, en contra de cualquier comportamiento o práctica o antojo que nos esclaviza.

La mayoría de nosotros batallamos—incluyéndome a mí—con una o más formas de esclavitud y de atadura pecaminosa aún como cristianos, áreas donde batallamos mucho para caminar en libertad. Entonces en esas últimas sesiones en esta miniserie dentro de la serie de Tito 2, queremos hablar acerca de todo este problema más amplio de las adicciones y cómo tratamos con eso.

En primer lugar en esta sesión y en la próxima, vamos a ver ¿cómo debemos nosotras como mujeres cristianas ver el concepto de tomar y el consumir alcohol? Quiero decir algunas cosas que a algunas de ustedes les van a parecer muy obvias, pero pienso que no son tan obvias para mucha gente. Entonces pienso que es importante mencionarlas.

Número 1: No hay duda sobre esto, quien sea que está comprometido con la autoridad puede estar de acuerdo con que la borrachera es clara y frecuentemente condenada en las Escrituras. No hay duda sobre eso. Si estás bajo la autoridad de la Palabra de Dios, tendrás que decir que eso es cierto, las Escrituras prohíben la embriaguez por cualquier persona bajo cualquier circunstancia.

Y ¿qué es la embriaguez? Se ha definido como el estado en que las facultades físicas y mentales de uno son dañadas por un exceso de bebida alcohólica. Estar borracho es estar intoxicado.

En el proceso de investigar y estudiar para esta serie, entrevisté a varias mujeres que tienen trasfondos con el alcohol y adicción a drogas. He aprendido muchas cosas. Fue simplemente interesante el oír algunas de estas mujeres describir como su embriaguez se manifestaba.

También fue interesante oír a muchas decir que pensaban que otros estaban borrachos pero ellas no. En las Escrituras, la borrachera se asocia con la sensualidad, la inmoralidad, la violencia, los hechos de la oscuridad y los comportamientos paganos pecaminosos.

No hay una sola palabra positiva en la Escritura acerca de la borrachera. Siempre está asociada con el diablo, con los actos del ocultismo, con cosas malas que deben de ser evitadas.

De hecho, los comportamientos asociado a la intoxicados a los excesivos o a cualquier esclavitud son característicos de los no creyentes. No vamos a ir allá, pero en Tito capítulo 3, versículo 3, tenemos una descripción de cómo Pablo dice que éramos antes. Él dice que en algún tiempo éramos desobedientes, éramos necios, éramos esclavos de varias pasiones y placeres.

Y Pablo acaba de decir que las mujeres mayores no deben ser esclavas de mucho vino. Pero dice que antes de conocer a Cristo éramos esclavos de muchas pasiones y placeres. Esa palabra placeres es la palabra de donde sacamos nuestra palabra hedonismo, la búsqueda del placer.

Yo creo que podríamos clasificar o categorizar esas pasiones y placeres como deseos y satisfacciones pecaminosas. Hemos encontrado formas de satisfacernos a nosotras mismas y a nuestros deseos que son pecaminosos.

Eso es lo opuesto de lo que las mujeres piadosas deben de ser. No debemos de ser esclavas del mucho vino y de pasiones o placeres pecaminosos. Una característica de nuestra nueva vida en Cristo es que no somos esclavas de esas cosas. Entonces vemos la prohibición en contra de la borrachera en las Escrituras.

En segundo lugar, vemos que a los líderes en particular se les da una precaución en relación a tomar—aquellos que tienen responsabilidades de pastorear o influenciar a otros. En el Antiguo Testamento, los sacerdotes y reyes tenían prohibido tomar. Tenían responsabilidad. Tenían que tener despejadas las cabezas. Tenían que poder pensar claramente. Tenían que tener buen juicio un sano juicio. No querían que su juicio fuera dañado.

Entonces Dios dijo, por ejemplo, en Levítico 10 a Aarón, que fue el primer sacerdote y sus hijos fueron los siguientes sacerdotes. Él dijo: “No beberéis vino ni licor, tú ni tus hijos contigo, cuando entréis en la tienda de reunión, para que no muráis”.

Esta era una ofensa mayor. De manera que tenemos a sacerdotes a quienes se les prohíbe tomar por causa de sus responsabilidades sacerdotales.

Y en Proverbios 31—todas conocemos el pasaje empezando en el versículo 10 que dice cómo deben ser las mujeres virtuosas. Pero si recuerdas bien, el escritor de este proverbio es un rey— el Rey Lemuel, así es llamado en este Proverbio— recordando las cosas que su mamá le enseñó.

Desde que era joven, antes de que fuera rey, ella lo estaba preparando para lo que un día sería su llamado en la vida. Y ahora como un hombre adulto, un rey, el está recordando lo que su mamá le dijo. Ella dijo:

No es para los reyes, oh Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los gobernantes desear bebida fuerte; no sea que beban y olviden lo que se ha decretado, y perviertan los derechos de todos los afligidos. (Proverbios 31:4-5).

Su mamá entendía y le transmitió a su rey (y tenemos esto como una parte inspirada de las Escrituras) que aquellos que tenían responsabilidades reales no debían tomar alcohol; dañaría su juicio. Perderían su dominio propio. Tendrían menor efectividad y podrían hacer cosas tontas que podrían afectar y potencialmente dañar las vidas de aquellos bajo su jurisdicción.

Al llegar al Nuevo Testamento, estamos en el libro de Tito. Si fueras de regreso al capítulo 1 de Tito, verías en el versículo 7 que los ancianos, los responsables por el liderazgo espiritual de la iglesia local, no debían de ser adictos al vino.

En la Biblia de la Américas, que es la que yo uso, dice que no deben ser “dado[s] a la bebida”. Deben ser templados, tener dominio propio. La palabra que se usa en Tito 1 para borracho es de hecho un compuesto de dos palabras, la palabra “vino” y la palabra “en”—en el vino. No deben estar en el vino. No deben estar al lado de él, ni cerca de él, ni con él.

Y luego llegamos a esta frase en Tito capítulo 2, que nos dice que las mujeres mayores no deben de estar esclavizadas a mucho vino. Toda esta gente—los reyes, los sacerdotes, los ancianos, las mujeres mayores— ¿qué tienen en común?

Lo que tienen en común es que todos deben vivir vidas ejemplares. Todos tienen un círculo de influencia. Entonces todas estas personas deben de ser particularmente cuidadosas, podríamos decir, por lo menos en el uso de cualquier cosa que pueda dañar su juicio, que puede llegar a ser adictiva, que puede hacerlas menos efectivos, específicamente en referencia al uso del alcohol.

Luego al ir por las Escrituras—y no vamos a tomar tiempo para ver todos estos, pero hay muchas advertencias y precauciones a través de las Escrituras en referencia al uso y al abuso del alcohol. No creo que Dios habría puesto todos estos avisos en las Escrituras si no fuera algo de lo que necesitamos estar advertidos.

Dios conoce la naturaleza humana. Conoce nuestra carne. Sabe cómo somos y qué son nuestras tendencias pecaminosas. Entonces hay muchas advertencias, y tenemos que hacerles caso. Por ejemplo, en Proverbios tiene muchos de estas advertencias. Proverbios 20, versículo 1 dice: “El vino es escarnecedor, y la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio”.

Al hablar con mujeres que se han descarriado por abuso de drogas, por drogas y alcohol, ellas dirían: “Tomé decisiones muy malas como resultado de entrar en un estilo de vida de borracheras ”.

Es interesante cómo ven el alcohol como una droga de escape y cómo lleva a otras drogas ilegales en muchos casos y otros tipos de comportamiento y decisiones—decisiones sobre el matrimonio, decisiones morales. Muchas otras decisiones tontas están a menudo conectadas con cosas que la gente hace cuando pierden el control completo de sus facultades mentales porque estaban bajo la influencia del alcohol.

Y ni hablar de las muertes de algunos de nuestros familiares que han sido causadas por gente manejando bajo la influencia del alcohol muchos daños colaterales pueden provocarse. Por eso Proverbios dice si el alcohol te descarría, es una cosa tonta.

Hay otro pasaje en Proverbios que tiene mucho para decir acerca del alcohol. Y está Proverbios capítulo 23. Déjenme nada más pasar por varios versículos de ese pasaje, empezando en el versículo 29 donde describe algunos síntomas y efectos. Dice:

● “¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?” Esos son algunos síntomas emocionales.

● “¿De quién son las contiendas? ¿De quién las quejas?” Estos son asuntos relacionales, problemas relacionales. ¿Tienes problemas emocionales? ¿Tienes problemas relacionales?

● “¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?” Estos son síntomas físicos, efectos físicos.

Y pone todas estas preguntas juntas y dice, si tienes estas características y estos problemas, ¿cuál podría ser la causa? Versículo 30:

● “De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados”.

Dice, en muchos casos, todos estos son síntomas que son el resultado de gente que ha estado en el vino demasiado tiempo. Han estado permaneciendo en él. Han estado abusando al alcohol.

¿Entonces qué haces? ¿Cómo evitas esos síntomas? ¿Cómo lidias con esos efectos? ¿Cómo evitas tener esos problemas emocionales y físicos o relacionales?

Bueno, nos da una amonestación, un aviso y una solución en el versículo 31.

● “No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente”.

Antes que nada, es interesante que diga que el vino tiene una apariencia atractiva. Se ve agradable; se ve bien a los ojos.

¿Te suena conocido? ¿No es eso lo que dice de la fruta en el jardín de Edén, cuando Eva vio esta fruta que Dios había dicho que no probaran? Se veía bien a los ojos.

El escritor aquí está diciendo que el vino tiene una apariencia agradable y es apelante. Se ve como algo que disfrutarías. Se siente bien. Baja suavemente. Pero qué te dice la Escritura “¡No lo mires! ¡Quédate lejos de él!”

Si tienes estos problemas o tal vez tienes estos problemas, estos efectos emocionales, estos efectos relaciones, estos síntomas físicos, solamente hay una forma de evitarlos porque estos síntomas que vienen como resultado de tomar alcohol. Y la forma de evitarlos es no tomar alcohol. No lo veas. Mantente lejos de él.

Y luego piensa acerca del futuro. Piensa sobre las consecuencias. No nada más pienses en cómo se ve en el momento y cómo baja suavemente en este momento. Piensa en lo que los comerciales no te muestran. Piensa en lo que los comerciales no te dicen cuando promueven estas maravillosas sustancias alcohólicas.

El versículo 32 dice , en el final… Por cierto, esa es una buena forma de pensar acerca de toda la vida al tomar decisiones. Evalúa cuál es el efecto y la consecuencia a largo plazo de esta decisión.

“Al final como serpiente muerde”. Sí, baja suavemente ahora, pero al final, “muerde como una serpiente y como víbora pica”. Es mortal, dice: “Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón proferirá perversidades”. Hay efectos alucinógenos por tomar demasiado.

Versículo 34: “Y serás como el que se acuesta en medio del mar, o como el que se acuesta en lo alto de un mástil”.

Vas a hacer cosas tontas y necias que no harías si tuvieras control de tus sentidos, cuando estás bajo esa influencia y tu sentido está dañado por el uso del alcohol.

Versículo 35: “Y dirás: me hirieron pero no me dolió; me golpearon, pero no lo sentí”.

¿Qué está diciendo? Estás usando el alcohol a tal grado que adormece el dolor. ¿No es esa una de las razones por la que la gente empieza a usar el alcohol en primer lugar, para matar el dolor?

Dice: “Cuando despierte…

Aquí tienes a lo que te lleva finalmente— a la esclavitud, la atadura, la adicción.

…volveré a buscar más”. (Versículo 35).

Ha causado aflicción y dolor , conflicto, quejas, heridas y enrojecimiento de los ojos. Te ha mordido como una serpiente. Te ha picado como una víbora.

Tus ojos han visto cosas extrañas. Tu corazón ha dicho cosas perversas. Estás haciendo cosas tontas. Estás actuando neciamente.

Ni si quiera puedes sentir el dolor cuando alguien te pega porque tus sentidos se han muerto. Y cuando despiertes, ¿qué dirás? “¡Dame más! ¡Tengo que tener otro trago más!”

Esta es la imagen de un adicto completamente borracho.

Curiosamente, a menudo son aquellos que son adictos que no pueden ver que lo son. He hablado con estas mujeres en estas semanas recientes, y han dicho: “Yo nunca te habría dicho que era adicta. No habría dicho que era alcohólica. Sí, otra gente sí, pero no yo. Yo necesito otro trago”.

Al hablar con esta gente que ha vivido esta descripción, lo hermoso ha sido ver el poder de la gracia de Dios para librarlas y liberarlas de la esclavitud al alcohol y las drogas y otras adicciones.

Y mientras escuchas esto, quiero decirte que si hay una adicción en tu vida donde tú dices: “Tengo que tener esto. Tengo que tenerlo; no puedo vivir sin ello. Sin importar las consecuencias, estoy adicta a esto”. Por la gracia de Dios, puedes ser libre.

Sabemos que la borrachera está prohibida en las Escrituras. Y hemos visto eso. Aquí está lo que quiero decirte, lo que quiero preguntarte, porque esto aplica a más de las que estamos aquí hoy escuchando . ¿Qué hay de tomar un trago? ¿Qué tal la bebida social? Te diré algo que seguramente ya sabes. Hay mucho desacuerdo acerca de este tema entre los cristianos que creen en la Biblia.

No vas a encontrar un versículo en la Biblia que manda la abstinencia total. No vas a encontrar un versículo que dice que es malo tomar cualquier cosa bajo cualquier circunstancia. Ese versículo no existe.

Y yo creo que esta es un área donde mucha gente en la iglesia hoy ha dejado que la cultura, los anuncios y sus amigos formen sus pensamientos, en lugar de que la Palabra de Dios y los valores del Reino de Dios lo hagan.

En la siguiente sesión quiero sacar varios principios y preguntas que debes considerar a la hora de determinar si tomas alcohol o no.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a reconocer y evitar la atadura de las adicciones. El mensaje de hoy es otro ejemplo de qué tan relevante la Palabra de Dios es sobre los problemas de hoy. Lo hemos visto a través de la serie, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Si no has oído toda la serie, la puedes escuchar en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Como dijo Nancy hace un rato, vamos a ver algunos asuntos prácticos acerca del alcohol en nuestro próximo programa. Nancy contestará preguntas como, ¿Es sabio tomar moderadamente?

Vamos a ver algunos asuntos prácticos acerca del alcohol en nuestro próximo programa

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Qué responderá usted?

Martes 4 Agosto
Mirad que no desechéis al que habla… al que amonesta desde los cielos.
Recibieron la palabra con toda solicitud.
¿Qué responderá usted?

Dios hizo el universo y todas las cosas que en él hay. Él da a todos la vida y el aliento. Creó a los hombres con la riqueza de sus diferencias para poblar la tierra. Dios se interesa en cada uno personalmente, mucho más aún que los padres en sus hijos.

Sin embargo, quizá nosotros no tratamos de conocer verdaderamente los pensamientos de nuestro Creador, ni de pedir su ayuda para un mundo sumergido en sus problemas. Preferimos ignorarlo y vivir sin él…

Pero Dios el Creador también es el Dios Salvador. Éramos incapaces de volver a él después de habernos alejado por nuestra desobediencia. Entonces él envió a su Hijo Jesús a la tierra para restablecer una relación con nosotros. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10). Así, por amor a nosotros, Jesucristo dio su vida por todos los que se reconocen culpables y van a él para ser perdonados. Él dio su vida por todos los que aceptan esta oferta de gracia y de amor.

Escuchemos al Dios de amor que nos habla desde los cielos. Aún hoy nos dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno” (Isaías 55:3). Amigo lector, es tiempo, aún en este instante, de aceptar la gracia de Dios, de agradecerle con todo el corazón por el don de Jesucristo, y de confiarle su destino desde ahora. ¿Lo hará usted?