La revolución sexual y su influencia en la iglesia

Alimentemos El Alma

Serie: Iglesia y Moral

La revolución sexual y su influencia en la iglesia

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Episodio 43 – Porqué las Misiones Globales requieren Iglesias Saludables

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 43 – Porqué las Misiones Globales requieren Iglesias Saludables

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Doctrina de la Providencia – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 8/26

Doctrina de la Providencia – Parte 2

  1. Repaso: La providencia es la continua relación de Dios con la creación.
  • Preservación
  • Concurrencia
  • Gobierno

La semana pasada, presentamos la doctrina de la providencia de Dios. Si recuerdas, usamos el Catecismo de Heidelberg para ayudarnos, y vimos que definía a la providencia de Dios como: «El poder de Dios omnipotente y presente en todo lugar [1], por el cual sustenta y gobierna el cielo, la tierra y todas sus criaturas de tal manera [2], que todo lo que la tierra produce, la lluvia y la sequía, la fertilidad y la esterilidad, la comida y la bebida, la salud y la enfermedad, riquezas y pobrezas [3], y finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar [4], sino por su consejo y voluntad paternal[5]».

Asimismo, al mirar la providencia de Dios identificamos tres atributos específicos que nos ayudaron a ver cómo Dios obra y se mueve a través de su creación.

En primer lugar, vimos la doctrina de la preservación. «Preservación» es el término empleado para decir que Dios hace que todas las cosas creadas sigan existiendo y conservando las propiedades con las cuales fueron hechas. Él preserva su creación. Dios, al preservar todas las cosas que ha hecho, también hace que mantengan las propiedades con las cuales fueron creadas. Así, Dios preserva el agua a fin de que ésta continúe actuando como agua. Él hace que el césped siga actuando como césped, con todas sus características distintivas. Él preserva aquello que ya ha creado.

En segundo lugar, vimos la doctrina de la concurrencia. «Concurrencia», como recordarás, es el aspecto de la providencia divina que describe cómo Dios trabaja EN y A TRAVÉS DE TODAS LAS COSAS, particularmente las acciones de las criaturas de Dios. En la concurrencia vemos que la agencia divina y la agencia humana se ejecutan juntas o una junto a la otra en acciones específicas. En la clase de hoy, veremos esto más de cerca, ya que se relaciona con algunos elementos diferentes de la interacción divina y humana, tales como el tema del libre albedrío y el problema del mal.

Por último, vimos la doctrina del gobierno. «Gobierno», es la idea de que Dios gobierna el mundo y dirige todas las cosas a su determinado propósito. En otras palabras, el mundo y todo lo que en él habita no es gobernado por el azar o el destino, sino por Dios, quien dirige la historia y la creación hacia un objetivo final.

Por tanto, Dios (1) sostiene a su creación, (2) trabaja en y a través de su creación, y (3) finalmente dirige a la creación para sus buenos propósitos.

Estas cosas actúan juntas, inseparablemente, para llevar a cabo todas las cosas que Dios ha ordenado desde antes del comienzo del mundo.

No obstante, si comprendemos que la providencia de Dios significa que él (1) preserva a la creación; (2) actúa en y a través de ella; y (3) gobierna todas las cosas y las dirige para los fines específicos que él ha ordenado, quedarían algunas preguntas que necesitan ser contestadas.

Primero, (1) ¿cómo  debemos entender exactamente que la soberanía divina y la libertad humana trabajan de la mano? Segundo, (2) si Dios es soberano, entonces ¿por qué somos responsables por las cosas malas que hacemos y por qué Dios no es responsable? Y tercero, (3), ¿Cómo puede Dios ser bueno y poderoso y que todavía exista el mal en el mundo?

Para responder estas preguntas, veamos las Escrituras o lo que la Escritura nos aclara acerca de la soberanía divina y la responsabilidad humana.

  1. 3 Proposiciones

La Escritura enseña 3 proposiciones de manera simultánea:

(1) Primero– Dios es absolutamente soberano, pero su soberanía nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida, minimizada o mitigada.

Dios no solo asigna tiempo y lugares a las personas, sino que incluso los procesos naturales más mundanos se atribuyen a su actividad en el mundo.

Recuerdas el verso 14 del Salmo 104, de la semana pasada: «El hace producir el heno para las bestias,  la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra».

El escritor de Eclesiastés conoce el ciclo del agua, pero los autores bíblicos prefieren decir que Dios envía la lluvia a decir: «Está lloviendo». Dios es el que abre y cierra, el que quita y da vida, el que levanta y derriba a los reyes. Así, vemos la soberanía de Dios sobre toda la creación.

Pero no solo eso, vemos la soberanía de Dios sobre la voluntad humana. Mira conmigo en Esdras 6:22:

«Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete días, por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel».

Aquí, leemos que Dios hizo volver el corazón del rey de Asiria, para que sus acciones en realidad ayudaran a los israelitas en su trabajo. La soberanía de Dios se muestra sobre las inclinaciones de la voluntad humana.

Además, vemos la soberanía de Dios sobre el mal en las Escrituras. El Salmo 2 es un gran ejemplo de esto:

«Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos» (Salmo 2:2-4).

¿Y qué hay de Lamentaciones 3:  «¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?».

El Señor siempre está en control soberano sobre todo el mal que existe, y esto es evidente a lo largo de toda la Escritura. Y si bien podemos ver ejemplos en la Escritura de Dios ordenando el mal de alguna manera, Lamentaciones 3, por ejemplo, debemos tener cuidado de ver que cuando la soberanía de Dios sobre el mal se menciona en las Escrituras, los autores nunca atribuyen el mal a Dios. Sin embargo, aclaran que incluso el mal no puede escapar del dominio de Dios. El pecado y la rebelión existen, pero no importa cuán difíciles sean las preguntas que así se hacen, el alcance de la soberanía de Dios no se restringe ni se califica.

Entonces, Dios es absolutamente soberano, pero su soberanía nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida, minimizada o mitigada.

El pecado y la rebelión existen, pero no importa cuán difíciles sean las preguntas que así se hacen, el alcance de la soberanía de Dios no se restringe ni se califica.

(2) Segundo: Los seres humanos son criaturas moralmente responsables, que eligen, se rebelan, obedecen, creen, desafían y toman decisiones de manera significativa, y se les responsabiliza por tales acciones; pero esta característica nunca funciona para hacer a Dios absolutamente contingente.

Este hecho es claro en el mandato de arrepentirse.

Hechos 17:30-31 dice: «Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos».

Los seres humanos son responsables de sus acciones ante Dios. Y esta responsabilidad, que vemos en la Escritura, nace de la propia iniciativa de Dios en las elecciones. Piensa en Deuteronomio 6:6: «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón».

Entonces, número 2… Los seres humanos son criaturas moralmente responsables, pero esta responsabilidad nace de Dios.

(3) Y tercero: a pesar de todo lo que la Escritura dice acerca de la soberanía de Dios, la Biblia insiste en que Dios es perfectamente bueno. Dios nunca se presenta como un cómplice del mal, o como secretamente malicioso, o como detrás del mal exactamente de la misma manera que respalda el bien. La bondad de Dios, es clara, es innegociable en la Escritura.

  • 1 Juan 1:5: «Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él».
  • Salmo 92:15: «Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia».
  •  Salmo 145:9: «Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras».

Dios nunca peca ni hace nada malo o profano. Una vez más, si hay algo acerca de lo que la Biblia es clara, es que Dios es santo y no comete pecado. «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir» (Apocalipsis 4: 8); Véase Is. 6:3). «Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie» (Santiago 1:13). «El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Génesis 18:25). Dios es justo y santo y eternamente sin pecado.

  1. Compatibilismo

Pero, entonces, ¿cómo unimos estas 3 verdades de una manera compatible para que podamos responder a las 3 preguntas de antes: (1) ¿cómo debemos entender que la soberanía divina y la libertad humana trabajan de la mano? (2) Si Dios es soberano, entonces ¿por qué somos responsables por las cosas malas que hacemos y por qué Dios no es responsable? (3) ¿Cómo puede Dios ser bueno y poderoso y que todavía exista el mal en el mundo?

La respuesta a eso se encuentra en la definición de la palabra «compatibilismo».

D.A. Carson explica el compatibilismo como la idea de que la Biblia como un todo, y a veces en textos específicos, presupone o enseña que las dos siguientes proposiciones son verdaderas:

(1) Dios es absolutamente soberano, pero su soberanía nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida, minimizada o mitigada.

(2) Los seres humanos son criaturas moralmente responsables: eligen, se rebelan, obedecen, creen, desafían, toman decisiones, etc. de manera significativa, y se les responsabiliza por tales acciones; pero esta característica nunca funciona para hacer a Dios absolutamente contingente.

Las dos proposiciones se enseñan en las Escrituras y son mutuamente compatibles.

Aunque hay numerosos pasajes de la Escritura que abordan este tema, quiero abordar tres pasajes específicos que realmente ayudan a mostrar cómo Dios puede ser absolutamente soberano sobre todas las cosas, sin embargo, los seres humanos son completamente responsables de sus acciones pecaminosas.

En primer lugar, demos un vistazo a la historia de José…

  1. Dios es soberano sobre todas las cosas (pecado, maldad, Satanás, etc.) y los seres humanos son completamente responsables por sus acciones pecaminosas.

José 

Trasfondo: José, uno de los hijos de Israel, es traicionado por sus otros hermanos y vendido como esclavo. Él termina en Egipto. Después de servir en la casa de Potifar, la esposa de Potifar lo acusa injustamente y es encarcelado. Finalmente, Dios lo libera de prisión y lo levanta para ser aquel a través del cual  rescataría a Israel y bendeciría a las naciones durante la hambruna.

  • Génesis 45:4-8: «Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto».
  • Génesis 50:20: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo».

Entonces, vemos aquí, que fueron los actos de los hermanos de José los que llevaron a José a Egipto. Fue José mismo quien fue a Egipto. Pero, según la propia boca de José, no fueron sus hermanos quienes lo enviaron a Egipto, sino a Dios.

A continuación, echemos un vistazo a la historia de Job.

Job

Trasfondo: Job es «hombre perfecto y recto» (1:1). Dios le pregunta a Satanás:«¿No has considerado a mi siervo Job?» (1:8). ¡Lee  Job 1 8-22!

  • Job 1:8-22: «Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.  En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno».
  • Job 1:20-22: «Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno».
  • Como lectores, sabemos que Satanás tomó las propiedades de Job y la vida de sus hijos.
  • Job atribuye la entrega y toma de sus bienes y las vidas de sus hijos al Señor, no a Satanás.
  • El narrador del libro dice que en la atribución de Job de todo esto a Jehová, ¡que Job no pecó ni acusó a Dios de lo incorrecto!
  • La perspectiva de Job acerca de Dios y su control providencial sobre incluso la peor de las tragedias produjo una adoración humilde, de corazón quebrantado (1:20).

Finalmente, echemos un vistazo a la vida de Jesús.

Jesús 

  • La crucifixión de Jesucristo, el Hijo de Dios sin pecado, el justo, el que nunca pecó, es la atrocidad más perversa y malvada jamás cometida. Sin embargo, sucedió por la mano de Dios y el plan de Dios.
  • Hechos 4:24-28: «Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;  que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera».
  • Hechos 2:22-24: «Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella».

Fueron los hombres quienes enviaron a Jesús a la cruz. Pero finalmente fue Dios quien lo supervisó, ordenó y predestinó.

Así, vemos la idea del compatibilismo resuelta en las Escrituras en estas tres historias. Dios, soberano sobre todas las cosas (pecado, maldad, Satanás, etc.), sin embargo, seres humanos, completamente responsables de sus acciones pecaminosas.

Aunque no entendamos completamente cómo funciona, vemos la doctrina del compatibilismo a lo largo de la Escritura, que nos señala la verdad de que mientras el hombre conserva la libertad humana y la responsabilidad moral, Dios conserva su soberanía sobre todos, incluidos los actores morales.

Entonces, ¿qué hacemos con todo esto? Permíteme darte algunas aplicaciones:

Aplicación:

  1. Mira la cruz. 
  • Romanos 5:6-9: «Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira».

Confía en que, aunque no podamos comprender cómo funciona todo, y por qué Dios hace esto o aquello, podemos estar seguros de que él es un Dios bueno y fiel, porque envió a su propio Hijo a morir por nuestras vidas eternas.

  1. Mira el final. 
  • Apocalipsis 21:3-4«Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron».

Confía en que, si bien no podemos entender la soberanía de Dios en todos sus aspectos, sí sabemos cómo va a terminar. ¡Sabemos que toda esta acción divina trabaja para salvación!

(NOTA: Gran parte de las dos aplicaciones siguientes son extraídas del libro Pecados Espectaculares de John Piper) 

  1. Ocho cosas que hacer con el mal

Al saber que Dios es soberano sobre el mal y está usando el mal incluso ahora para nuestro bien, hay 8 cosas que podemos hacer con el mal…

  1. Anticipa el mal. «Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo» (1 Pedro 4:12).
  2. Soporta el mal. «[El amor] todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Co. 13:7; cf. Mr. 13:13).
  3. Da gracias por el efecto de refinamiento del mal que viene en tu contra. «Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre» (Ef. 5:20; cf. 1 Ts. 5:18). «Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia…» (Ro. 5:3-5).
  4. Aborrece el mal. «El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno» (Ro. 12:9).
  5. Ora para escapar del mal. «No nos metas en tentación, sino líbranos del mal» (Mt. 6:13).
  6. Desenmascara el mal. «Y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas» (Ef. 5:11).
  7. Vence el mal con el bien. «No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien» (Ro. 12:21).
  8. Resiste el mal. «Resistan, pues, al diablo, y huirá de ustedes» (Stg. 4:7).
  1. Cuatro cosas que jamás se deben hacer con el mal

Y, además, porque sabemos que Dios es soberano sobre el mal en el mundo y trabaja para nuestro bien, podemos saber qué  NUNCA hacer con el mal y las tentaciones que Satanás plantea en nuestras mentes…

  1. Nunca te desesperes pensando que este mundo malvado está fuera del control de Dios. «[Él] obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad» (Ef. 1:11).
  2. Nunca te rindas ante el sentido de que a causa del mal aparentemente al azar, la vida es absurda y sin sentido. «¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!… Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén» (Ro. 11:3336).
  3. Nunca cedas a la idea de que Dios peca, o es injusto, o que no es recto en la manera en que gobierna el universo. «Justo es el SEÑOR en todos sus caminos» (Salmo 145:17). 
  4. Nunca dudes de que Dios está totalmente a tu favor en Cristo. Si le confías con tu vida, estás en Cristo. En medio de todo lo malo que pueda sucederte, nunca dudes de que Dios te ama. «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Ro. 8:32). La cruz es la garantía eterna de su amor por nosotros. En Cristo, Dios siempre está de nuestro lado y nunca en nuestra contra.

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Enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado

Victor CruzNota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Ser un evangelista es más que solo hablarle a la gente acerca de Jesús; requiere que nos convirtamos en maestros del evangelio. El evangelio es proclamado a través la predicación de las buenas nuevas. Este es el comienzo. Pero también necesitamos explicar a los nuevos creyentes las implicaciones y consecuencias de creer en el evangelio. Esto es necesario para hacer verdaderos discípulos.

El ministerio cristiano es principalmente un ministerio de enseñanza.

La autoridad para enseñar

R.T. France señala que cuando Jesús les dijo a sus discípulos que tendrían que enseñar, Él les estaba transfiriendo la autoridad para ser maestros. En Mateo 28:20, el apóstol usa por primera vez el verbo «enseñar» (didaskō) lo que implica que los discípulos en ese momento tenían autoridad de parte de Cristo para enseñar a otros.

Creer en el evangelio requiere que el nuevo creyente se someta a la enseñanza y reciba instrucción para vivir de acuerdo a la voluntad de Jesús. Hacer discípulos comienza con la confesión de fe en Cristo (Rom. 10:9); luego, el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo para que podamos unirnos a la iglesia a fin de aprender a guardar todo lo que Jesús nos ha mandado en el contexto de una comunidad de creyentes.

La necesidad de enseñar

El hecho de que la iglesia ha sido establecida por Jesús para ser una comunidad de enseñanza es claro. Y si esta es la naturaleza de la iglesia, entonces el ministerio cristiano es principalmente un ministerio de enseñanza.

En Hechos 2:42, aprendemos que la iglesia primitiva se reunía para dedicarse a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. Los primeros cristianos priorizaron el pasar tiempo juntos para comprender el evangelio y las implicaciones de este en sus vidas. Los apóstoles formularon el evangelio. Luego los predicadores proclamaron el evangelio y los maestros enseñaron las implicaciones éticas del mensaje del evangelio.

Dios le ha dado dones a la iglesia a fin de mantener el evangelio en el centro de la nueva comunidad. Pablo, en su segunda carta a Timoteo, dice respecto del evangelio: “para el cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro” (2 Tim. 1:11). Todos los dones y el estatus dado a Pablo fueron usados al servicio del evangelio. La iglesia, por tanto, debe ser la guardiana del evangelio, y todo lo que hace la iglesia y cada ministerio en ella debe ser un instrumento para la promoción del evangelio y el avance del reino de Cristo. Esta es la única manera de cumplir con la Gran Comisión.

Qué enseñar

Al evaluar cuales enseñanzas son esenciales para los nuevos discípulos, podemos considerar lo que Derek Tidball sugiere fueron los objetivos de la enseñanza de Pablo:

Él (el apóstol) quiere que sus discípulos crezcan, se conviertan en adultos maduros, y dejen de ser bebés o niños (1 Cor. 3:1-414:20Ef. 4:14-15). Él quiere que la novia sea virgen, comprometida con un solo esposo, y que no tenga ojos para nadie más (2 Cor. 11:2). Utilizando imágenes del gimnasio y de la pista de atletismo, él quiere que desarrollen fuerza, resistencia y que no sean débiles en la fe (1 Cor. 9: 24-27Ef. 4:161 Tes. 3:22 Tes. 2:3). 2:17, 3:3). Usando imágenes de la agricultura, él quiere que echen raíces profundas y ver el desarrollo del fruto (1 Cor. 3:5-92 Cor. 9:10Gál. 5:22 Fil. 1:11Col. 1:102:7). Usando imágenes educativas, él quiere que «aprendan a Cristo» (Ef. 4:20).

Tidball demuestra aquí la rica diversidad de enseñanzas que los discípulos deben recibir, pero que sin embargo, están enfocadas en un objetivo: la creación de creyentes fuertes y maduros.

Cuando Pablo supo que estaba cerca de la muerte, le recordó a Timoteo su deber en el evangelio. El corazón de su ministerio era predicar y enseñar el evangelio, defenderlo contra los ataques y la falsificación, y asegurar su transmisión precisa a las generaciones venideras. A Timoteo le fue encomendado guardar el evangelio (2 Tim. 1:14), sufrir por el evangelio (2:3, 8-9), persistir en el evangelio (3:13-14) y proclamar el evangelio (4:1-2). Este es el mayor privilegio y deber que se le puede confiar a un maestro: ser el guardián del evangelio y enseñarlo fielmente a discípulos fieles.

artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Victor Cruz
Victor Cruz
El Dr. Víctor Cruz es el pastor-plantador de la Iglesia El Redentor en la Ciudad de México.

M22 – La belleza de tu paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M22 – La belleza de tu paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-tu-paz/

Carmen Espaillat: Una mujer le escribió a Nancy Leigh DeMoss ilustrándole la forma en que se desarrolla un sano juicio.

Nancy Leigh DeMoss: Ella dijo, “Usted me ha ayudado a darme cuenta de mi ingratitud y de mi espíritu quejumbroso son una realidad un ataque a la vida que Dios ha escogido para mí, la cual yo he estado detestando”. Dios comenzó a transformar su forma de pensar mientras ella escuchaba y aceptaba la Palabra de Dios. Ella dijo: “Gracias por hacerme entrar en razón—sophron—y por mostrarme otra vez la bondad del Dios al que servimos.”

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, el apóstol Pablo nos ha estado hablando de algunos temas muy relevantes de nuestros días. Hemos estado estudiando sus palabras en Tito 2 con Nancy Leigh DeMoss. Aquí está ella para continuar con la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy: Sin lugar a dudas, la nación de los Estados Unidos de América ha sido bendecida con ser la nación más rica y próspera, probablemente en la historia del mundo. Tenemos más oportunidades y más comodidades que cualquier otra generación en la historia. Pero siendo este el caso, me intriga y me pregunto por qué tenemos ciertos padecimientos en nuestra cultura.

● ¿Por qué hay tantas familias atrapadas en deudas de tarjetas de crédito e hipotecas que no pueden pagar?

● ¿Por qué hay tan alto índice de desordenes mentales y emocionales en nuestra sociedad?

● ¿Por qué hay tanta depresión crónica, desórdenes de bipolaridad y déficit de atención con hiperactividad en los niños?

● ¿Por qué somos tan adictos como cultura —lo que hablamos anteriormente en esta serie sobre las cifras aterradoras de consumo de substancias—pornografía fuera de control, desórdenes alimenticios, la obesidad que literalmente nos está matando?

● ¿Por qué somos tan corrompidos moralmente?

● ¿Por qué hay tan alto índice de divorcios y adulterios, pasiones sexuales desenfrenadas y perversión?

● ¿Por qué todos estos tipos de enfermedades, aflicciones y padecimientos en nuestra cultura?

Bueno, hay muchos factores, y no quiero simplificar el tema aquí, pero yo creo que mucho de lo que he descrito es el fruto de no tener una mente sana. Dijimos que ser sensatas, ser sophron, en la palabra griega s-o-p-h-r-o-n, significa ser “sensible, tener autocontrol, pensar con sabiduría”. Pensar sabiamente está basado en una doctrina sana acerca de Dios, de Su Palabra y de Sus caminos. Pero dentro de nuestra cultura, generalmente, hemos fomentado el pensar insensatamente, y esto ha afectado la forma en que vivimos.

A medida que pienso en la época en que Pablo escribió el libro de Tito, que hemos estado estudiando durante estas últimas semanas, pienso acerca del Imperio Romano. Esta fue ciertamente una época conocida por ser decadente, perversa. Había un abuso desenfrenado de substancias e inmoralidad, parecido a nuestros días.

Dentro de esta cultura, en el cumplimento del tiempo, Jesús nació, vivió, murió y resucitó de nuevo y envió a su Espíritu Santo e inició la iglesia. La iglesia de Jesucristo nació en una cultura perversa, corrompida, obscura y caída, y en medio de esta obscuridad, los autores del Nuevo Testamento a medida que escribían las epístolas, las cartas a esas primeras iglesias, a esos primeros creyentes, esos seguidores de Cristo fueron llamados a ser sophron: sensibles, sensatos y a tener dominio propio.

Ellos fueron llamados a destacarse. Ellos tenían un pensamiento sano en un mundo que había perdido el tino. Sus vidas reflejaron la belleza, el balance, la estabilidad que el Evangelio trae a una mente, a una vida, a un hogar y a una cultura.

Ahora bien, en Tito capítulo 2, hemos estado estudiando cómo las mujeres ancianas deben entrenar a las mujeres jóvenes a ser sensatas, a tener una mente sana. Y, ¿cómo se refleja eso? ¿Qué es lo que significa? Esto significa que deben amar a sus esposos e hijos, y que deben tener dominio propio y ser sensatas. Hemos visto que esto es fundamental para hacer realidad nuestras otras obligaciones, funciones y responsabilidades como mujeres.

He estado pensando en lo que significa tener una mente sana, con dominio propio, sensible. Y dependiendo de tu versión de la Biblia. Es la palabra griega, sophron, en tu juicio cabal. El Señor me trajo a la mente un relato de los evangelios. Quiero pedirles que vayan a este pasaje en Marcos capítulo 5. Esta historia se encuentra en todos los demás evangelios sinópticos, en Mateo, Marcos y Lucas, pero quiero que miremos la versión de Marcos, el capítulo 5. Al final de esta historia —y quiero iniciar en el final— después regresaremos al principio. Al final de esta historia, encontramos una palabra relacionada con sophron, mente sana, sensible, con autocontrol.

Veamos el versículo 15 en Marcos, capítulo 5. Nos dice que la gente de la ciudad salió, y ellos encontraron (a este hombre) “sentado, vestido y en su cabal juicio”. Ahora bien, esa palabra “cabal juicio” es la palabra sophronetto… sophoron… sophronetto. Era un hombre que estaba en su cabal juicio. Uno lee esta descripción y uno se dice, “suena tan normal”. Él estaba ahí sentado; él estaba vestido y estaba en su juicio cabal. ¿No es así como todos deben estar? Bueno, lo extraordinario de esta descripción al final de la historia es que esta representa un cambio asombroso de la condición en la que se encontraba este hombre al principio de la historia.

Vayamos de regreso al versículo 1, y ahí veremos esta vívida descripción de un hombre que es todo menos sophron; estaba en todo menos en su sano juicio.

Marcos 5:1,

Y llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. Y cuando Él salió de la barca, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo.

En el relato de Lucas capítulo 8 se dice que él tenía demonios. Yo no voy a inquirir en todo lo que esto significa, todo el estudio de demonios y como éstos afectan a la gente. Este es un estudio completamente diferente. Pero lo que quiero que vean es que estos demonios habían afligido a este hombre, y que Satanás, quien es el príncipe de todos los demonios, trabaja a través de nuestras mentes. Él engaña. Él tuerce la verdad, y cuando nosotros creemos sus mentiras, nuestro pensamiento se distorsiona; se destruye y al final nos volvemos irracionales. Más allá de estar en su mente sana, este hombre estaba desquiciado, y esto afectó todo acerca de él.

El versículo 3 nos dice que él vivía entre los sepulcros. Y permítanme solo insertar aquí el pasaje paralelo de Lucas capítulo 8. Así es como describe a este hombre. Dice: “…por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros” (versículo 27). Ahora bien, este ya no parece una persona normal.

Continuando en Marcos 5:3 dice,

Y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas; porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.

Una situación muy trágica aquí. John MacArthur en su estudio de la Biblia dice que “dando gritos” se refiere a un grito sobrenatural continuo pronunciado con intensa emoción, y que las piedras que él usaba para cortarse a sí mismo eran como rocas hechas de pedregales con puntas irregulares filosas.

Así que aquí vemos a un hombre que está en muy, muy mal estado, y miren su condición. No es una condición temporal. No es como que él haya tomado un descanso temporal de sus sentidos. Esto es una condición crónica. Las Escrituras dicen que esto había estado ocurriendo ya por mucho tiempo. Dice que “noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.” Esta era la condición de su vida. Él había perdido el juicio. Él era un hombre salvaje. Él está completamente sublevado, fuera de control.

Él está bajo la influencia, bajo el control de poderes demoníacos—al extremo. Su condición mental era influenciada por demonios; y lo que no sabemos es cómo este hombre haya dado lugar a los demonios, no tenemos ese trasfondo. Pero por lo que haya sido, él termina en este lugar, en esta condición mental; la falta de una mente sana dio como resultado este comportamiento bizarro, extraño y errático.

Aquí está un hombre que andaba completamente desnudo; apartado de las personas. Él estaba aislado, solitario, y él está contaminado, de acuerdo a la ley judía, por estar cerca de las tumbas, porque los judíos no podían tocar cadáveres. Así que él no podía tener ninguna relación con los creyentes judíos. Él es violento. Él es peligroso para él mismo y para los demás. Él necesita ser sujetado, pero se desata repetitivamente. Y esto describe a alguien que está en una agonía mental y emocional—se corta a sí mismo, violento, con un comportamiento destructivo.

Ustedes pensarán, “Vaya, esto es tan extremo. No puedo imaginarme nada como esto”. Bueno, el hecho es que esta es la descripción de cómo muchas mujeres viven hoy en día—a mayor o menor grado. Se cortan a sí mismas. Escuchamos de esto hoy en día, y déjenme decirles que no solo le pasa a las jovencitas. Les pasa a mujeres mayores, maduras, esposas y madres. Hay mujeres en nuestra audiencia que con sus desordenes alimenticios y con su tendencia a cortarse han dañado sus propios cuerpos; o han sido un peligro para la vida de otros debido a su comportamiento errático, extremo y extraño.

En algún grado, mayor o menor, todas nosotras mostramos evidencia en algún momento de un comportamiento que no es el resultado de una mente sana, mostramos no estar en nuestro juicio cabal. Veo esto en ocasiones en los correos electrónicos que nos llegan a Aviva Nuestros Corazones. Una mujer nos escribió recientemente, y ella dijo:

“Acabo de tener un arrebato con mi hija de preescolar. Me duele pensar en ello. Últimamente he estado fuera de control al momento de comunicarme con ella y con mis otros hijos. Me he encontrado haciendo lo mismo que odiaba recibir de mi madre, pero por alguna razón me enojo muchísimo. Leo de padres que abusan de sus hijos, y me pregunto si yo también fuese capaz de hacerlo”.

Ahora, esto podría describir un patrón en tu vida, o tal vez pudiera describir solo unos momentos en tu vida, algo sucede que te hace explotar, pero hay momentos en los que tú simplemente, como mujer, te sientes fuera de control. Tal vez por la gracia de Dios logras controlarlos por las apariencias, pero todas nosotras tenemos tiempos así.

No te sientes ahí y me mires como que no sabes de lo que te estoy hablando. Si tú eres mujer, tú sabes de lo que estoy hablando. Hay momentos en los que sientes, “Si Dios no frenara mi vida, yo estaría muy, pero muy fuera de control en este mismo instante”. Hay momentos que no ponemos atención a las restricciones. Las pasamos por alto y nos salimos de control en nuestro tono de voz, o en lo que decimos, o en la forma que lo decimos, o en nuestro comportamiento.

Recibimos otro correo de un hombre diciendo, “¿Pudieran por favor orar por mi esposa?” No voy a leer todo ni puedo darte todo el contexto, pero aquí está un hombre que estaba muy abatido y consternado por algunas situaciones en su matrimonio. Quiero solo sacar este extracto porque se relaciona con el tema, y creo que describe algunas veces la forma en que vivimos muchas de nosotras. Él dijo:

“Ella vive con altas y bajas—constantes ataques de pánico, ansiedad, acciones y actitudes hirientes hacia mí, hacia la familia e incluso hacia ella misma. Durante todo nuestro matrimonio ha habido cortos periodos de paz, y esos han sido geniales, pero la mayoría de los años han estado repletos de problemas y de confusión espiritual, es como vivir con el enemigo, casi como tener que rescatarla de sí misma a diario. Me rompe el corazón.”

Bueno, esta es una situación extrema, y este matrimonio está obviamente en crisis. Esto no pasó de un día para otro, pero aquí está una mujer, aquí vemos dos mujeres —recordando la que describí primero— que no tienen una mente sana. Ellas no son sophron, sus vidas están fuera de control porque sus mentes están fuera del control del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios.

Si regresamos al hombre que vivía en los sepulcros en Marcos capítulo 5, las Escrituras nos dicen que nadie podía detenerlo o frenarlo. Nadie podía ayudarlo. De nuevo, a medida que pienso en las mujeres que nos escriben a Aviva Nuestros Corazones, con todos los diagnósticos psicológicos que hay hoy en día, las mujeres están siendo atendidas de muchas formas diferentes, con muchos métodos y medios diferentes.

Pero lo que veo en muchas de estas mujeres es que nadie ha sido capaz de ayudarlas. Ellas no encuentran ayuda. Ellas van donde un terapeuta. Ellas van donde un doctor. Ellas van donde un consejero. Ellas van donde su pastor. Ellas van donde una amiga. Pero ellas no mejoran. Nadie es capaz de ayudarlas a controlarse y tener una mente sana. En muchos casos ellas no cambian.

Esta era la realidad de este hombre. Este hombre que había sido tan oprimido y afligido por esta posesión demoníaca y por este descontrol, irracional, sin juicio y con un comportamiento extraño, ahora se encuentra con Cristo. Cristo es su única esperanza. Quiero decirte, aún si tu comportamiento es tan extremo como el de este hombre, o si solo son pequeñas faltas de sophron en tu vida cotidiana, Cristo es tu única esperanza. El poder de Cristo fue el único poder que pudo confrontar y doblegar a los demonios y restaurarle a este hombre su cordura.

En el versículo 6 nos dice que, “cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él”, lo que necesitamos hacer muchas de nosotras las mujeres es ir a Cristo, ir a Jesús. Correr a Él. Postrarnos delante de Él. Pero aquí todavía hay una lucha. Miren el versículo 7, “y gritando a gran voz, [esto en realidad es el demonio gritando dentro de él] dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te imploro por Dios que no me atormentes”.

A medida que sigan este pasaje recordarán que Jesús sacó a estos demonios y les dio permiso de entrar en un hato de cerdos que estaban paciendo cerca de ahí. Los cerdos se precipitaron por un despeñadero al mar y se ahogaron. Pero lo que vemos en este pasaje, al llegar al final del versículo 14, es que un encuentro con Jesucristo es transformador. Lo cambia todo. Como resultado de encontrarse con Cristo, los demonios fueron echados fuera y la mente de este hombre fue sometida al control de Cristo. El encuentro con Cristo fue transformador. La mente de este hombre fue sometida al control de Cristo.

No quiero que en este instante tu mente se desvié a pensar cómo la actividad demoníaca pudiera afectarte a ti o a este hombre o a otros—ese no es el punto que quiero obtener de este pasaje. El punto es que a este hombre le fue restaurada su cordura porque Cristo vino y trajo estabilidad a su mente.

Miren el versículo 14, “y los que cuidaban a los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver lo que había sucedido”. Les diré algo, cuando las mujeres someten sus mentes al control del Espíritu Santo de Dios, habrá tal cambio que la gente vendrá a ver lo que pasó. Ellos querrán saber, “¿Qué te pasó? ¿Qué pasó?” Estarán sorprendidos. Ellos estarán maravillados.

Y ahora, para la última parte de este relato, permítanme citar la forma en que Lucas lo dice en Lucas 8:35,

Salió entonces la gente [esto es la gente de la ciudad y del campo], a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio.

Ese pequeño detalle de que él estaba sentado a los pies de Jesús es un detalle que no vemos en el evangelio de Marcos. Marcos solo nos dice que él estaba sentado, vestido y en su cabal juicio, pero Lucas nos dice dónde estaba él sentado —estaba sentado a los pies de Jesús— vestido. Este hombre había andado completamente desnudo por años, o al menos por mucho tiempo, y ahora estaba vestido y en su cabal juicio. ¿Le tomó diez años de terapia? No. Al instante Jesús restauró su mente —sophronetto – sophron— su mente sana.

Rápidamente se corrió la voz. Todos sabían acerca del cambio de este hombre.

El enemigo está trabajando en las mentes de un sin número de mujeres hoy en día, aun en mujeres cristianas. Hemos adoptado patrones de pensar que no son sensatos, y como resultado, hemos dado lugar a que el enemigo gane terreno y se dé gusto en tantas de nuestras mentes y de nuestras vidas. Muchas veces la razón por la que nos sentimos tan fuera de control es porque nuestro pensamiento no está basado en una mente sana, pero alabado sea Dios por el poder de Cristo para restaurarnos a un nuestro juicio cabal. Verán, ser sophron —ser sensibles, con autocontrol o dominio propio— es en realidad tener la mente de Cristo; la mente de Cristo.

Déjenme leerles un ejemplo. No es particularmente uno dramático, pero es una ilustración, creo yo, de cómo vivimos muchas de nosotras. Es una ilustración de cómo Cristo puede transformar una mente sin juicio a tener una mente sana.

Una mujer nos escribió, y ella nos dijo,

“Mi esposo fue llamado al ministerio hace alrededor de 9 meses y nuestra familia tuvo que mudarse a otro estado. Nuestro sueldo se redujo en un 50%, nuestra vivienda se redujo en un 50% y mi gozo también se redujo en un 50%. Por los últimos nueve meses he estado murmurando en mi corazón y a veces en voz alta sobre las cosas que ya no tenemos o las que desearía tener. He codiciado [esto es una verdadera lucha en mi mente] toda posesión imaginable y me he sentido completamente miserable en la vida que Dios me ha dado en Su gracia.”

Aquí está una mujer que no tiene un pensamiento sano, y como resultado ella se sentía miserable e hizo a otros miserables a su alrededor, estoy segura de esto. Ella continuó,

“Usted me ha ayudado a darme cuenta que mi ingratitud y mi espíritu quejumbroso son en realidad un ataque a la vida que Dios ha escogido para mí, la cual yo he estado detestando.” [Dios comenzó a transformar su forma de pensar al paso que ella escuchaba y aceptaba la Palabra de Dios. Y ella dijo,] “Gracias por devolverme mi sano juicio y mostrarme otra vez la bondad del Dios al cual servimos.”

Ven, cuando ella no estaba pensando correctamente, ella se estaba enfocando en las cosas que ella no tenía. Pero cuando ella comenzó a pensar correctamente, ella se enfocó en la bondad de Dios. Cuando ella no estaba pensando correctamente, ella se sentía miserable. Ella redujo su gozo a la mitad, pero cuando ella comenzó a pensar correctamente, su gozo regresó; y es cuando ella dice, “Este pequeño apartamento” —su circunstancia no ha cambiado; ella todavía tiene la mitad del espacio que tenía antes— pero “este pequeño apartamento estará ahora lleno de gozo cada mañana al darle gracias al Señor por todo lo que Él ha escogido para mí”.

Él restaura nuestras mentes. Un encuentro con Cristo nos restaurará y nos devolverá el juicio cabal.

John Greenleaf Whittier fue un poeta en el siglo 19, un nombre quizás familiar para ustedes. En 1872, él escribió un largo poema narrativo que lo llamó “The Brewing of Soma” (“La Cerveza de Soma”). Este poema épico describe a sacerdotes vedas o hindúes que tratan de evocar una experiencia religiosa al ir al bosque y tomar un brebaje llamado Soma hasta llegar al estupor y perder los sentidos. Es un poema muy extraño. Tal vez no les sea familiar, no lo era para mí hasta que lo encontré en el internet el otro día.

Después de describir esta rara escena de los sacerdotes tomando hasta perder sus sentidos, Whittier escribe este extenso poema, un himno, que nos es familiar a muchas de nosotras, y proviene de este poema, y es un himno que tal vez puede ser más relevante hoy en día que cuando primero fue escrito, casi 140 años atrás. En nuestro contexto contemporáneo, habla de una cultura que es dependiente a las sustancias o de sentir emociones.

Aquí está lo que el himno dice:

Amado Señor, Padre de todos,

¡Perdónanos nuestras necedades!

Revístenos en mente buena y justa.

Que con vidas puras te sirvamos,

Y con más honda humildad te adoremos.

Qué oigamos el llamado de tu gracia

Con la llana confianza de los pescadores.

Y al igual que aquellos,

Sin palabras levantémonos

Y sigamos en pos de ti.

En el descanso del séptimo día,

En la calma de las colinas galileas,

Jesús se arrodilló compenetrándose

Con tu silencio eterno y con tu amor.

Con tu profunda quietud

Ven y avasalla todas esas palabras

Y obras nuestras que ensordecen el delicado silbo del llamado,

Y haz que en silencio tu bendición,

Como el maná, nos caiga.

Esparce tu rocío de sosiego

Hasta que cesen todas nuestras luchas.

Quita de nuestras almas la fiebre y el bullicio;

Y haz que nuestras vidas ordenadas

Confiesen lo bello de tu paz.

Sopla por entre los ardores del deseo

Tu frescura y tu bálsamo;

Enmudece los sentidos, aquieta la carne;

Y por entre el terremoto, el viento, el fuego,

Habla tú, oh voz apacible de calma.

Oh Padre, como oro que Tú pudieras, por medio del poder de Cristo, nombre que es sobre todo nombre, ante el cual los demonios mismos tienen que inclinarse y huir, en el poder de Su nombre, que Tú pudieras revestirnos con una mente sana, y que nuestras vidas ordenadas manifiesten la belleza de Tu paz. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a tener una vida hermosa y pacífica—no la que viene por trabajar o esforzarse más, sino la que proviene de tener una mente sana.

Cuando desarrollas un juicio cabal, nadie puede ver lo que está pasando, pero ese proceso interno, silencioso puede llevar a un éxito exterior visible. Sabrás cómo, la próxima semana, espero que nos volvamos a reunir en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Identidad de la cristiandad

Viernes 28 Agosto
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios.
Identidad de la cristiandad

En 1973 el filósofo polaco L. Kolakowski (1927-2009) describía así la evolución de la cristiandad:

«La cristiandad parece ser presa del pánico, del miedo a encontrarse cada vez más en la posición de una secta aislada. Efectúa ensayos de adaptación insensatos, a fin de no ser engullida por sus enemigos. Trata de adoptar los colores de su entorno, con la esperanza de salvar su vida de esta manera. En realidad, así ella pierde su identidad, que consiste justamente en la separación entre lo que es santo y lo que es profano».

Esta crítica es justa: la cristiandad pierde su identidad, porque muchos de los que dicen ser cristianos, solo tienen el nombre de cristianos.

Y la gran trampa del diablo consiste en borrar la línea de demarcación entre el bien y el mal, como entre lo santo y lo profano.

En los discípulos de Jesucristo, al contrario, esta identidad era claramente visible: los reconocían porque “habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Cuando acababa de ser crucificado por los hombres, sus discípulos mostraban, por su actitud y sus palabras, su amor a su Salvador, y su semejanza con él.

Cristianos, redimidos de Cristo, despertémonos. Todo discípulo del Señor Jesús tiene en su vida motivaciones, objetivos y recursos diferentes a los de los inconversos. Es nacido de Dios, y su vida es la de un hijo de Dios. Por eso para él solo debería haber una voz con autoridad: la voz de Dios. Abramos la Biblia y leámosla, escuchémosla. No es una palabra de hombre, es la Palabra de Dios.