24 – Dale muerte al pecado por el Espíritu | Romanos 8:12-13

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

24 – Dale muerte al pecado por el Espíritu | Romanos 8:12-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

3 lecciones que todo cristiano puede aprender de Judas

Coalición por el Evangelio

3 lecciones que todo cristiano puede aprender de Judas

JOSUÉ BARRIOS

Tal vez el título de este artículo te suene extraño, ya que usualmente tenemos la impresión de que no hay nada bueno que aprender de Judas. Él quedó como el Monte Everest de los fracasos de la humanidad. Fue tan hipócrita que incluso supo hacer que a los otros discípulos les pareciera apropiado su disgusto al ver cómo María de Betania derramaba perfume a los pies de Jesús (Juan 12:1-6Mateo 26:8).

Sin embargo, déjame compartir contigo tres cosas que creo que todo cristiano debería aprender de él.

1. Es posible estar cerca de Jesús y a la vez estar lejos.

Judas no amó a Jesús y prefirió las cosas terrenales, como muestra su traición y sus robos (Juan 12:6). No estaba realmente interesado en lo que el Maestro enseñaba. Siendo honesto, lo que Judas creía en esencia no era muy diferente a lo que hoy se conoce como “el evangelio de la prosperidad”: Quería a Cristo como un medio para su fin personal y orgulloso, y por eso era su seguidor.

Puedo imaginar a Judas desilusionándose a medida que conocía más a Jesús, e incluso enojado creyendo que Jesús lo había engañado y que había desperdiciado tiempo siguiéndolo. Por eso, cuando llegó al punto en que se obstinó y por fin reconoció que Jesús no le serviría para sus propios propósitos, lo traicionó, mostrando que nunca fue un verdadero discípulo (cp. Juan 26:14-16).

Sin duda Judas fue de los hombres más privilegiados en la historia: caminó tres años en la cercanía de Jesús, testigo de milagros asombrosos, e incluso predicó junto con los otros discípulos. Pero nunca valoró y amó a Cristo.

Jesús muchas veces habló cosas que se aplicaban a Judas (como Mateo 6:19-24 o Mateo 7:21-23), e incluso advirtió sobre lo que vendría para quien lo traicionase (Mateo 26:24), pero Judas no hizo caso a sus palabras. De hecho, sabemos que Judas nunca fue salvo porque Jesús sabía que lo iba a traicionar (Juan 6:70), y porque siempre fue “el hijo de perdición” (Juan 17:12).

Ojala se hablase más en nuestros púlpitos sobre la verdad de que es posible estar dentro de las cuatro paredes de una congregación y hasta tener un “ministerio exitoso”, y aún así nunca formar parte de la iglesia de Dios.

La historia de Judas debe hacer reflexionar a toda persona que dice ser cristiana, ya que tenemos a muchos Judas en nuestras filas: “Cristianos” que quieren a Cristo como un simple fin para algo más. Personas que aunque están cerca de la predicación de la verdad, tienen sus corazones lejos de ella.

2. Solo Jesús puede llenar nuestras vidas.

Siglos antes de la venida de Cristo, Dios le habló al profeta Jeremías:

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13, énfasis añadido)

La esencia misma del mal es rechazar al Dios digno de toda nuestra adoración y tratar orgullosamente de llenar nuestras vidas con cosas que jamás podrán llenarlas, como, por ejemplo, bienes terrenales.

Judas representa perfectamente estos males de los que habló Jeremías. Él creyó que era mejor tener un puñado de monedas que tener a Cristo. Luego vio el error que cometió, pero en vez de arrepentirse, decidió quitarse su propia vida, e incluso su suicidio no fue como él esperaba (Hechos 1:18). Judas es un claro ejemplo de que en realidad de nada sirve tener cosas materiales sin tener a Cristo.

Una frase que se atribuye a Charles Spurgeon dice: “Quien le sirve a Dios por dinero, le servirá al diablo por un mejor salario”. Esto se aplica a Judas y es una advertencia para todo el que aparentemente es cristiano pero no lo es.

Por eso la Palabra enseña:

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:9-10).

3. Nada puede detener los planes de Dios.

Estaba decretado que Jesús vendría a ser traicionado y dar su vida por nosotros (cf. Efesios 1:11Apocalipsis 13:8). La traición de Judas fue anunciada mucho antes de que ocurriese (Juan 13:18Mateo 27:9-10, cf. Hechos 2:23). Sin embargo, Dios no obligó a Judas a que traicionase a Jesús.

Judas se entregó a Satanás y llevó a cabo su traición y maldad por voluntad propia, pero Dios es tan grandioso que Él transformó su traición para bien (cf. Génesis 50:20). Así que, Judas es un gran ejemplo de que los planes de Dios no pueden ser frustrados.

Es misterioso cómo Dios es soberano sobre todas las cosas al mismo tiempo que el hombre es 100% responsable de sus decisiones. Es algo que nuestra mente finita tal vez no pueda comprender, pero es algo que necesitamos aceptar, ya que esta verdad es un gran consuelo de Dios para nosotros.

Si Dios pudo tener todo bajo control en el momento más crucial de la historia, la muerte de Jesús, sin duda alguna puede cumplir sus promesas de hacer que todas las cosas nos ayuden a bien (Romanos 8:28).

Josué Barrios sirve como Coordinador Editorial en Coalición por el Evangelio. Posee una licenciatura en periodismo. Vive con su esposa Arianny en Córdoba, Argentina, y se congrega en la Iglesia Bíblica Bautista Crecer. Puedes leerlo en josuebarrios.com y seguirlo en InstagramTwitter y Facebook.

57 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 5

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

57 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 5

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Consolad a mi pueblo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Consolad a mi pueblo

Michael Lawrence

Nota del editor: Este es el quinto y último capítulo en la serie «La vergüenza», publicada por la Tabletalk Magazine.

Dado que la vergüenza siempre está escondida, a menudo nos toma por sorpresa. Un incrédulo ha estado asistiendo a mi iglesia por varios meses. Siempre vestido de manera muy profesional y bien hablado, con frecuencia me agradece por mis sermones, pero nada en nuestras interacciones pasadas me prepararon para su visita a mi oficina.

En el sermón del domingo anterior, consideré la huída humillante de David de Jerusalén en 2 Samuel 15. Observé que David no solo estaba aprendiendo a confiar en Dios en medio de su humillación, pero también estaba apuntando a Cristo Jesús. Al igual que David, Jesús salió de Jerusalén humillado. Fue despojado de cada pedazo de dignidad, no al huir, sino al morir en la cruz, desnudo y avergonzado. Pero a diferencia de David, la humillación de Jesús no era el resultado de Su pecado sino del nuestro. La increíble verdad del evangelio es que Jesús no solo cargó nuestra culpa, sino que también soportó nuestra vergüenza (Heb. 12:2).

Nuestras iglesias deben ser lugares donde la vergüenza es redimida en lugar de negada.
Esto resonó en el corazón del visitante. Por décadas, él había cargado un sentido ineludible de vergüenza. Siendo un inmigrante, había sido educado en las escuelas que le enseñaban que debía avergonzarse por quien era. A pesar de que había crecido y se había convertido en un defensor de los suyos, no podía escapar a la vergüenza que sentía. Mientras hablábamos, su vergüenza se anexaba a las cosas que había hecho al igual que a su etnicidad, y sin importar cuánto intentara, no podía escapar de ella. Él sabía que los maestros en la escuela se habían equivocado en cuanto a su cultura. También sabía que tenía razón para sentirse avergonzado.

Nuestras iglesias están llenas de personas como este hombre. Personas llenas de vergüenza por lo que les ha sucedido y lo que han hecho. Se esconden, esperando que los demás no los vean. Puede que se escondan detrás de su personalidad solitaria, pero también pueden esconderse en el perfeccionismo, éxito, activismo e incluso en su audacia. Pero como Adán y Eva, quienes después de la caída intentaron esconder su vergüenza con hojas de higuera (Gn. 3:7), nuestras estrategias no funcionan porque la vergüenza permanece. No importa que tan bien la cubramos, sabemos que sigue ahí.

Así que, ¿cómo puede la iglesia local ayudar a consolar y sanar a los que se esconden, cubiertos en su vergüenza?

Primero, necesitamos ser comunidades donde el evangelio es predicado. No solo desde el púlpito, sino también en nuestros grupos pequeños y relaciones de mentoría, a la hora de compartir una comida y al reunirnos para tomar un café. Y ese evangelio debe abordar nuestra vergüenza. Jesús no solo nos justifica; Él también nos hace limpios y nos viste con Su justicia. Se alude a esto cuando Dios viste a Adán y a Eva (Gn. 3:21), pero se cumple en Cristo, en quien hemos sido vestidos «de ropas de salvación» (Is. 61:10). El mensaje del evangelio no es menos que perdón; es más. Cristo nos quita nuestra vergüenza y nos da Su justicia.

Segundo, necesitamos modelar el aceptarnos unos a otros en Cristo. Sanar la vergüenza no requiere que la hagamos pública en un domingo en la mañana, pero sí involucra revelar nuestra vergüenza a personas que llevarán nuestra pena con nosotros en amor. «Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él» (1 Co. 12:26). Cuando salimos de nuestro escondite y descubrimos que los demás no nos rechazan, comenzamos a creer que Dios en Cristo no nos rechaza tampoco.

Tercero, a diferencia de la respuesta del mundo, nuestra respuesta a la vergüenza no es el convertirnos en descarados. Los avergonzados necesitan arrepentirse. Pero para hacerlo, necesitan ayuda para poder distinguir las causas de su vergüenza. La vergüenza es compleja y distorsionadora. Nos culpamos a nosotros mismos por lo que otros nos hicieron y nos excusamos por cómo respondimos. Esta es «la tristeza del mundo [que] produce muerte» (2 Co. 7:10-11). La esperanza para el avergonzado se encuentra al colocar la responsabilidad en el lugar que le corresponde, y eso requerirá, por lo general, la perspectiva clara de los demás. A medida que ayudamos a las personas a ver la diferencia entre su propio pecado y el pecado de otros hacia ellos, la tristeza piadosa y el arrepentimiento pueden comenzar su obra de gracia en nosotros.

Finalmente, nuestras iglesias deben ser lugares donde la vergüenza es redimida en lugar de negada. En 1 Corintios 6:9-10, Pablo da una lista de pecados vergonzosos que los creyentes no deben tolerar entre ellos. Pero luego pasa a declarar en el v. 11: «Y esto erais alguno de vosotros». Los avergonzados ven a su alrededor en la iglesia y no encuentran a alguien como ellos. Pero por medio de los testimonios públicos, relaciones transparentes, cuidado de los grupos pequeños, e inclusive sabias ilustraciones en los sermones, los avergonzados descubren que están en la compañía de pecadores redimidos. Cuando eso sucede, se transmite la esperanza de que la siguiente declaración de Pablo también podría ser cierta para ellos: «Pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios».

El único tipo de iglesia local que puede traer consuelo a los avergonzados es la iglesia que no se avergüenza del evangelio. Y eso significa reconocer la humillación que Jesús soportó por nosotros. Esto es lo que el hombre que vino a mi oficina se le hacía tan difícil de aceptar. Estaba esperando por un cristianismo que le quitara su falsa vergüenza, sin confrontarlo con su verdadera vergüenza. Pero esto un paquete completo. Él sigue escuchando, sigue batallando. Y nosotros seguimos caminando con él, porque no nos sorprende la vergüenza. Más bien, como cristianos, sabemos tanto lo que es estar avergonzados como el que nuestra vergüenza haya sido removida.

Este artículo fue publicado originalmente en la

Michael Lawrence
Michael Lawrence
Michael Lawrence es el pastor principal en Hinson Baptist Church y profesor adjunto de teología sistemática en el Southern Baptist Theological Seminary.

Tabletalk Magazine.

 

 

 

 

M11 – Maestras y alumnas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maestras-y-alumnas/

Carmen Espaillat: Como mamá primeriza, Kathy Helvey no siempre recibía la ayuda que necesitaba.

Kathy Helvey: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda cuando eres una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De repente me di cuenta cuando tuve mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy ha estado en una serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Ha sido un rico y valioso estudio de Tito 2.

Esta semana estamos enfocadas en el mandamiento de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Las amigas de Nancy: Holly Elliff, Kim Wagner y Kathy Helvey, están aquí con algunas aplicaciones prácticas de este versículo.

Nancy Leigh DeMoss : Mientras hablábamos sobre las relaciones de mentoría entre las mujeres mayores y las más jóvenes, les preguntamos a las mujeres que se encontraban en la sesión de grabación acerca de las dificultades, las barreras, los obstáculos que han experimentado.

Frecuentemente escucho a las mujeres jóvenes decir: “¿Dónde están las mujeres mayores? No están disponibles. No podemos encontrar una mentora”. Pero luego escucho a las mujeres mayores que dicen: “Parece que las mujeres jóvenes no quieren esto”. Hay como un impase, entonces hablamos sobre cuáles son algunas de las barreras, algunos de los obstáculos, y las mujeres mencionaron bastante rápido varios de ellos.

Yo creo que lo primero que mencionaron fue que todas estamos muy ocupadas. Todas nosotras podemos identificarnos con eso; somos mujeres ocupadas. En medio de nuestra ajetreada vida, ¿cómo encuentras el tiempo para este tipo de discipulado y relaciones de mentoría? ¿Cómo se puede hacer?

Kim Wagner: Tienes que ser muy intencional. Requiere planificación, organizar tu semana, sabiendo que ya has establecido una relación así, entonces necesito apartar un tiempo para esta joven o para esta persona.

Holly Elliff: Yo creo que algo principal es entender que esto es importante y es parte de por qué estás enseñando a través de toda esta serie. Dirijo un grupo de madres, y hace un par de semanas las puse a que se sentaran y que simplemente hicieran una gráfica, una gráfica de su semana y analizaran en qué se iba su tiempo. Fue muy interesante ver en qué se utilizaban los bloques más grandes de su tiempo, y estaban algo sorprendidas cuando lo vieron; en diferentes bloques de colores en el papel cuadriculado. Yo creo que a veces no pensamos que como mujeres mayores realmente tenemos que estar discipulando, o ser discipulada si somos la mujer joven, porque nuestro tiempo está tan lleno con otras cosas que estamos perdiendo las cosas importantes.

Nancy : Es un asunto de prioridades, realmente.

Holly: Así es Nancy. Creo que es un asunto mayormente de prioridades, y creo que a nuestra sociedad le falta tanto esto porque no creemos que sea importante.

Kathy: Es la tiranía de lo urgente. Todo se trata de andar de prisa, resolviendo todas las cosas urgentes y no haciendo lo importante.

Recuerdo hace años un artículo acerca del manejo del tiempo que se publicó junto con otras cosas típicas sobre el manejo del tiempo. La última parte se me ha quedado grabada para siempre, y terminaba diciendo cómo evaluar lo que haces: Pásalo por este filtro en tu mente:

· En cinco años, ¿voy a estar contenta de que hice/dije “sí” a esto ahora?

  • ¿Va a hacer alguna diferencia?
  • ¿Va a impactar alguna vida?
  • ¿Será eterno?

Esa es mi lista como cristiana. Filtré lo que hacía de acuerdo a esto, y me ha ayudado desde entonces.

Holly: Bueno, yo creo que las madres jóvenes están muy cansadas; muy ocupadas; muy, muy estresadas. Quiero decir, que es por eso que tenemos a tantas madres jóvenes con dos niños tomando antidepresivos o tranquilizantes. Ellas están bajo mucho estrés, y creo que mucho de lo que las tiene tan estresadas es el hecho de que no han encontrado ese consejo y esa sabiduría que Dios ya ha provisto para ellas a través de las vidas de mujeres mayores.

Es tan alentador que alguien venga a ti y te diga algo como: “¿Sabes qué? Hace tres años pasé por lo mismo, déjame decirte lo que Dios ha hecho”. El simple hecho de tener una palabra de aliento y alguien que levante tus brazos, en mi opinión, es muy importante.

Tenemos muchas, muchas, muchas madres jóvenes que se sienten como si fueran la única mujer que están enfrentando esto; que no hay esperanza; que nunca van a terminar; que sus hijos siempre van a tener entre 18 meses y cinco años, o que siempre van a ser adolescentes y que no hay fin a eso. A veces es de gran ayuda tener a alguien que te diga algo como: “Más adelante vas a mirar hacia atrás a este momento y las cosas cambiarán, pero por el momento hay algunas herramientas que Dios te puede dar que te van a ayudar a caminar a través de todo esto”.

Creo que tenemos decenas de mujeres cristianas que no tienen la provisión que Dios quisiera para ellas por medio de las vidas de otras mujeres.

Kim: Yo pienso que lo que ha sucedido en nuestra cultura hoy, hoy en día, es que hemos perdido el simple hecho de sentarnos alrededor de la mesa o en la cocina con las tías, con las hermanas, con las abuelas, hacer reuniones semanales que antes con frecuencia se daban. A veces la abuela aún vivía en la casa, y toda esa sabiduría se derramaba simplemente de una forma muy natural, todos los días, día tras día, en la lavadora, en la cocina, en la mesa.

Nancy: Tejiendo.

Kim: Sí, así es.

Nancy: Haciendo algo juntas.

Holly: Eso es porque nos movemos de un lugar a otro… Tengo una hija que vive a quince horas de distancia de mí. Así que muchas veces no estamos cerca de esos familiares que son las mujeres que nos darían aliento en Cristo. No están ahí.

Kathy: Eso es lo que estoy diciendo ahora: tenemos que ser muy intencionales en la búsqueda de esas relaciones —de ambos lados— las mujeres jóvenes y las mujeres mayores. Yo he tenido pocas, pero muy pocas, mujeres jóvenes que han venido a mí y me han dicho: “¿Me podrías discipular?”

Más que eso, yo creo que nosotras como mujeres mayores tenemos esa responsabilidad. Tenemos que tener el corazón de Pablo. Mi versículo lema en mi vida es Colosenses 1:27, 28 y 29. Aquí Pablo dice: “Yo proclamo a Cristo. Yo trabajo. Hago todo esto por una razón: para ver a Cristo perfeccionado en ti” (parafraseado). En todo lo que estamos haciendo. Sea que estemos en la tienda, o en un estudio bíblico, o llevando a un amigo al doctor, todo lo que hagamos, estamos hablando de ser y de vivir de forma que Cristo sea perfeccionado en la otra persona.

Holly : Yo pienso que una de las razones por la que las mujeres no lo hacen es que piensan que tiene que ser algo diferente a vivir su vida de manera abierta y transparente junto a alguien más; entonces piensan que si no son teólogas, o si su matrimonio no es perfecto, o si sus hijos no salieron perfectos, no pueden tener un ministerio con otras mujeres.

Kathy: Lo que piensas sobre la mentoría es: “Bueno, tengo que tener el libro correcto, el estudio bíblico correcto. Tenemos que reunirnos por una o dos horas”. Sí, las reuniones deben ser frecuentes; pero creo que la mentoría, también tiene que ver con lo que hemos hablado el día de hoy—invertir en sus vidas. Hay un sinnúmero de formas en las que podemos hacer eso.

Esta es mi opinión sobre las mujeres de la iglesia. Las personas que sirven en el área de cuna o cuidado de niños, o las que enseñan en la escuela dominical a los niños pequeños, no deben de ser las madres jóvenes. Deben de ser las madres mayores que sirvan en el cuido de niños. Muchas veces se les pide a las madres jóvenes que sirvan, y para ellas es bastante difícil el simple hecho de vestirse y vestir a sus hijos; no pueden ni siquiera asistir al servicio, sino que se quedan ocupadas en el cuidado de los niños. Mantengo firme mi opinión. Creo que el gozo y la responsabilidad de las mujeres mayores es el dar de ellas mismas y ayudar a cuidar los niños o en la escuela dominical, y dejar que esas madres jóvenes reciban la enseñanza.

Nancy: Y me atrevo a decir que también los solteros.

Kathy: Sí, claro, y los solteros. Eso es bueno también.

Nancy: Darles a todos un descanso.

Kathy: Creo que la razón por la que estaba pensando en las mujeres mayores, es porque he oído decir: “Ya me tocó. Yo no voy a hacer eso. Ya yo he cumplido mi tiempo. Estoy mayor ahora. Yo no voy a cuidar niños. Ya yo hice eso”. Yo pienso que debe haber un cambio en nuestra forma de pensar. Sí, lo hiciste pero fue porque nadie se ofreció a hacerlo por ti.

Kim: Bueno, hay muchas formas diferentes y creativas en las que podemos mentorear y discipular a las mujeres más jóvenes. Yo invité a una joven a nuestra casa para el día de acción de gracias. Ella tiene 24 años, pero su madre la abandonó cuando tenía cuatro años, y ella no sabe cocinar muy bien. Simplemente la dejé que viniera a casa a hacer la cena de acción de gracias y a aprender cómo pelar papas, hacer puré, la salsa para el pavo; las cosas básicas.

Nancy : Kim, tienes que hacer eso conmigo.

Kim: Sí, ¡me encantaría hacer eso contigo!

Pero también puedes llevar a las jovencitas al supermercado. Muchas jóvenes no saben ni cómo comprar lo básico, cómo planear una comida, cómo entrenar a sus hijos para ir al baño, cómo tratar la enfermedad de un niño. ¿Cuáles son las cosas básicas que tienes que hacer con un niño enfermo? Si nunca has tenido un hijo enfermo. Sabes, Holly acaba de comentar sobre su hija que vive tan lejos. Yo oro que haya una mujer piadosa que venga a su vida y que la acompañe y le diga: “Esto es lo que tienes que hacer cuando tu hijo tiene fiebre. Déjame mostrarte, o, déjame ir a tu casa y pasar la noche contigo y ayudarte a cuidar tu niño”.

Kathy: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda al ser una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De un momento a otro me cayó de golpe el tener mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve realmente a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Holly : Yo pienso que muchas veces es orgullo.

Kathy: O podrían ser rechazadas por la persona más joven si ofrecen su sabiduría.

Kim: Bueno, y yo conozco mi generación, y estoy lejos de la generación de los adolescentes y de los jóvenes de 20. Y no tengo 60 todavía, pero tiendo a pensar: “¿Cómo podemos relacionarnos?” Ni siquiera entiendo algunas de las palabras que usan. Me encanta esa edad. Amo a las jóvenes del colegio y de la universidad, y lo que he aprendido es que nada más quieren que alguien sea genuina con ellas, que les digan la verdad, y que les comuniquen que te interesas en ellas. Eso, eso las atrae.

Quieren saber la verdad porque no la escuchan en muchos lugares, entonces si estás dispuesta a compartir con ellas la verdad con amor y con gracia, y aceptarlas como son, y al conocer la situación en donde se encuentran y decirles: “Quiero llevarte a un lugar más cerca de Cristo”; esto, esto las atrae. Entonces quiero alentar a cualquier mujer mayor por ahí que esté escuchando esto y pensado: “Yo no puedo hacer esto. No me puedo relacionar con las adolescentes o las muchachas más jóvenes para nada”. Solo quiero animarte a que simplemente las ames. Nada más ámalas y comparte con ellas tu experiencia de vida, aun si ha sido una experiencia de fracaso.

Nancy: Yo creo que para muchas mujeres los sentimientos de “fracasé” son un problema. O, “Nuestro matrimonio no funcionó. Mis hijos han salido terribles. Dios ha hecho una obra en mi vida, pero, ¿qué tengo para ofrecerles a estas mujeres jóvenes?” Se sienten descalificadas, pero sí tienen algo que ofrecer.

Holly : Nancy y yo estábamos hablando durante el descanso acerca del hecho de que muchas de nuestras oyentes no son casadas. Pueden ser solteras, o pueden ser divorciadas, y piensan: “Bueno, esto de Tito 2 no se aplica a mí porque por el momento no tengo esposo”, o, “Mis hijos están grandes”, o, “No tengo hijos”. Pero lo que estábamos hablando es el hecho de que aun las mujeres que han fracasado en sus matrimonios tienen un mensaje que dar.

Van a estar enseñando sobre las experiencias de su vida que pudieron ser negativas en ese tiempo, pero ahora, si Dios las ha traído a un punto de arrepentimiento y redención en esa área, Dios puede tomar sus fallas y usarlas potencialmente para proteger a una mujer que va rumbo a ese camino. Tienen una manera de hablar en esa área que tal vez yo no tendría, y le podrían decir a ella: “Yo transité por ese camino. No vas a ser feliz. Déjame decirte lo que causó eso en mi vida. Déjame decirte el dolor por el cual yo he pasado”.

Y aunque use un ejemplo negativo, Dios lo torna en algo bueno, y, ¿no es eso asombroso? Aunque tu propio matrimonio terminó de esa manera, Dios puede ahora prevenir eso en la vida de tus hijos.

Quizás tengas hijas que vieron tu matrimonio disolverse, pero si Dios te ha mostrado que debió haber sido diferente, todavía puedes hablar a sus vidas con un corazón arrepentido y decirles: “No hagan lo que yo hice. Aquí está lo que esto causó. Ustedes lo vieron. Ustedes saben qué tan doloroso fue. No pasen por ahí”. Entonces todavía tienes la habilidad de enseñar y entrenar. Aun si tu propio matrimonio terminó en una manera que deshonró al Señor. Tal vez Dios todavía puede usar eso para entrenar a otras mujeres.

Nancy: En cada una de estas áreas de Tito 2: amar a los esposos, amar a los hijos, la pureza… Estoy pensando en mujeres que no fueron moralmente fieles, no fueron moralmente puras, y han visto las consecuencias devastadoras del pecado sexual. Es como un secreto gigante en sus corazones. Se han arrepentido; han confesado; han recibido el perdón de Dios, pero no se imaginan el contárselo a otra persona.

Hay toda una generación que viene y que deberá enfrentar la tentación de lo prohibido y están atraídos al pecado sexual. ¿Dónde están las mujeres mayores diciendo?: “Yo intenté eso, yo probé eso, y aquí está lo que pasó. Aquí está lo que le hizo a mi matrimonio. ¿Aquí está lo que esto hizo”? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ir por tu propio camino?

Estamos hablando de que las mujeres tengan dominio propio en el uso de su lengua, amando a sus maridos. ¿Qué pasó cuando no hiciste eso? ¿Cuándo no lo hiciste a la manera que Dios quiere? El hecho de que las mujeres mayores ahora puedan reflexionar y decir: “Aquí hay algunas cosas en las que realmente deseo poder volver atrás y hacerlas de otra manera, pero tú puedes ser perdonada. No tienes que ir por ese camino. Puedes experimentar la gracia de Dios de antemano”. Tienen que ir en contra del orgullo y decir: “Bueno, cedo mi derecho de tener esta vida privada, y estoy dispuesta a exponer mi vida para ayudar en las vidas de otros.”

Holly: Yo creo, también, que tenemos un modelo en particular en nuestra cabeza que es aterrador para nosotras. Tal vez ese modelo es: “Tengo que hacer algo uno-a-uno por 10 semanas con esta joven y la voy a llevar a través de la teología 102”. Eso da miedo. Pero si vemos cómo Cristo discipulaba en el Nuevo Testamento—la Biblia dice que Él escogió a doce y luego estuvo con ellos. Les enseñó lo que Dios le estaba dando, pero estaba usando su vida diaria. Usaba árboles, plantas, océanos y barcos como ejemplos; cosas que ellos pudieran entender. Si nos fijamos en la vida de Cristo, no era complicada. Se dedicó a la tarea, pero la forma en que lo logró fue muy simple.

Nancy : Escuchamos anteriormente cómo la gente se siente sola, hambrientos de tener una relación. Podemos ir a sentarnos en una iglesia con cientos o con miles de personas y ser como solía decir un pastor anterior que tenía: “canicas chocando unas con las otras dentro de un paquete”. Gente sola, sufriendo, necesitada, pasando por una gran crisis en su vida y por problemas, rodeadas de personas que nadie conoce. Nadie los conoce. Para conocer personas en la iglesia y realmente sentirte conectada, tienes que mirarlos a los ojos, y decir: “¿Cómo estás? ¿Cómo puedo orar por ti?”

Holly : Exactamente Nancy. En eso consiste el discipulado. No tiene que ser un tiempo formal y prescrito. Lo hacemos mientras vamos viviendo nuestras vidas. Es solo ser transparentes.

Yo dirijo un grupo de madres en nuestra iglesia llamado Mom Link (Enlance de Mamás). Lo que me gusta del grupo es que vienen algunas mujeres que no tienen hijos todavía, que quieren estar listas cuando sí los tengan. Tengo algunas que son abuelas que vienen porque tienen un corazón de ministrar las vidas de mujeres más jóvenes, pero es un ambiente muy natural para el discipulado. Nos reunimos dos veces al mes, y la razón por la que empezó era para estudiar el contenido de Tito 2. Entonces repasamos todas estas cosas. Una semana hablamos sobre los esposos. Una semana podría dirigirse a los hijos. Y una semana que abordamos la sana doctrina.

Nancy : Yo creo que lo que hace que esas sesiones de Mom Link (Enlance Mamá) sean tan efectivas es que las mujeres están compartiendo unas con otras. No es que alguien se levanta y enseña. Hay un poco de eso.

Holly: Es muy real y muy honesto.

Nancy: Pero es muy interactivo.

Holly: Correcto.

Nancy: Las mujeres comparten dónde están y sus preguntas y sus retos. Están siendo alentadas al darse cuenta de que no son las únicas en el planeta que están pasando por eso. También tienes una abuela compartiendo de su vida. Entonces se da algo multigeneracional, de relaciones de vida a vida, personales, que anima y estimula a muchas mujeres.

Kathy : Yo pienso que la clave es que las mujeres mayores necesitan saber que tienen algo para dar.

Kim: Yo pienso que si las mujeres mayores empezaran a hacer eso… ¿te imaginas el efecto de dominó que eso tendría? Yo creo que las mujeres jóvenes son más tímidas y vergonzosas para llegar y acercarse a la mujer mayor. Pero la mujer mayor y madura que ha pasado por muchas experiencias en la vida, yo creo que lo único que ella necesita saber es que el Señor te está dando permiso aquí. Aquí en Tito te está diciendo.

Kathy: Sin importar por lo que hayas pasado, los fracasos que has encontrado a lo largo del camino, tienes experiencia de vida para compartir, ahora hazlo.

Nancy : Me pregunto si realmente no estamos ocupándonos con las cosas equivocadas, y que así estamos muy ocupadas para invertir en una relación; porque estamos hablando de cristianismo básico. Es la vida básica del cuerpo. Se trata de los unos a los otros en la Escritura, y si más de esto estuviera pasando entre las mujeres mayores y las jóvenes, te preguntas qué tantos otros tipos de desastres podrían evitarse.

· ¿Cuántos esposos no sienten la presión de ser el único amigo de su esposa?

· ¿Cuántas cosas se estarían cortando de raíz antes de que llegasen a ser problemas o trastornos psicológicos desastrosos?

· ¿Cuántas mujeres no tendrían que buscar consejo en otros lugares y en terapias porque (no estoy diciendo que eso no es necesario a veces) porque una gran cantidad de cosas básicas de la vida se corregirían con aliento, con la Escritura, con las relaciones, la amistad, el amor y la honestidad en las relaciones?

Yo creo que realmente haría una gran diferencia en todos los niveles del cristianismo que estas mujeres jóvenes y sus familias están experimentando.

Holly : Yo creo, también, que una vez que las mujeres pasan la etapa de tener los hijos en casa y de estar tan involucradas en criarlos, les invade un sentido de que se han ganado el derecho de sentarse y de tomar unas vacaciones y no hacer nada, y eso no está en las Escrituras. Realmente ves lo opuesto de eso una y otra vez y otra vez en las Escrituras. Dios dice que hasta nuestro último aliento debemos estar comprometidos e involucrados.

Puede ser que Dios traiga a alguien a nuestra vida que no esperábamos y ni siquiera nos damos cuenta al principio de que la estamos discipulando. Nada más la estás animando o hablando verdad a su vida, o ayudándola a cocinar un pavo. Puede comenzar como algo muy simple y de repente miras hacia atrás después de un año y dices: “¿Sabes qué? He estado discipulando a esta joven”.

Nancy: Es de mucho, mucho aliento.

Holly: Sí, es de mucho aliento.

Nancy : Puedo pensar en jóvenes de toda esta comunidad con quienes tengo una relación, una amistad, y puedo pensar dónde estaban en su caminar con el Señor hace 2, 3, 4, 5, 6 años atrás. Ciertamente no he sido la única influencia en sus vidas, ha sido una combinación de cosas. Pero cuando veo las mujeres con quienes he estado conectada, no son la misma persona.

Kim : Muchas oyentes están pensando: “Bueno, ¿cómo se supone que debo hacer esto? Yo trabajo de lunes a viernes de 9 a 5, y los fines de semana tengo que hacer esto y aquello, y la familia. Entonces, ¿cuándo se supone que debo mentorear?” Mi corazón está con ellas porque esa es una buena pregunta, pero incluso en el lugar de trabajo hay oportunidades. La gente siempre te observa, y solo tu vida, la forma en que hablas, la forma de manejar una transacción, tu honestidad, tu integridad, tu carácter; habla mucho de ti. Hay pausas para un café. Está la hora del almuerzo. Hay oportunidades allí para hablar a las vidas de las mujeres y ver lo que Dios puede hacer.

Holly : Bueno, eso nos lleva de regreso a lo que dijo Kim al principio, que es que debemos ser intencionales. Puede ser que Dios tenga algo que quiera que yo haga intencionalmente que es contracultural. Entonces, haz la pregunta: “Dios, ¿hay una mujer joven por ahí? ¿Qué quieres que yo haga con esta enseñanza?” Obviamente, si estás escuchando esto, Dios quiso que lo oyeras.

Carmen: Holly Elliff no quiere que simplemente escuches la radio casualmente hoy. Espero que tomes un reto y le preguntes a Dios cómo Él quiere usarte para enseñar a una mujer joven.

La conversación de hoy entre Holly Elliff, Kathy Helvey, Kim Wagner, y nuestra anfitriona Nancy Leigh DeMoss es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Ya seas una mujer mayor aprendiendo cómo conectarte con la nueva generación, o una mujer joven llenándote de la Palabra de Dios, espero que escuches toda esta serie, disponible en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Toda la semana hemos oído cómo las mujeres mayores están supuestas a enseñar a las más jóvenes, pero, ¿qué deben enseñar? Nancy te mostrará lo que dice la Biblia en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mientras Viva

Marcos Vidal

Nada Especial ℗ 2012 Nuva Music (Released 1993)

Voces adicionales:

− Kathy Helvey, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz.

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Entre los rieles

Lunes 17 Agosto
Así ha dicho el Señor…: Clama a mí, y yo te responderé.
Así reconoceré mis ovejas… Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil.
Entre los rieles
Testimonio

«Hacía poco tiempo me había casado, sin embargo había conservado la costumbre de salir de fiesta con amigos en la noche. En una de esas noches de borrachera estaba tan ebrio que volví a la casa caminando sobre el ferrocarril. En ese estado tropecé y caí entre los rieles, y allí me quedé dormido. Un tren pasó sobre mí y me hirió gravemente. Es un milagro que no esté muerto, pero mi columna vertebral sufrió terribles daños, y nunca más podré caminar bien. Pasé muchos meses en el hospital, luego mi mujer me cuidó en la casa con gran abnegación.

Una mañana, mientras me preguntaba una vez más qué sentido tenía mi vida, escuché en la radio un mensaje cristiano que hablaba de la gracia de Dios ofrecida a todos los hombres. Era exactamente lo que yo necesitaba. Era muy consciente de todas mis faltas. Así, cuando escuché hablar de gracia y de perdón, me puse a llorar por mis pecados. Entonces acepté a Jesucristo como mi Salvador, y él me dio el regalo de la vida eterna».

Carlos

Carlos vivió con su esposa y su hija en condiciones materiales difíciles. Se regocijaba mucho al recibir visitas de creyentes en la fe en su humilde hogar. En sus horas de soledad, estudiaba otras lenguas leyendo con mucha atención la Biblia en estos idiomas. Esos esfuerzos le permitieron mantener correspondencia espiritual con personas de otros países. Hace unos años, el Señor le recogió en el cielo, donde no hay más dolor, enfermedad, ni discapacidad.